El botánico y artista Rafael Lucas Rodríguez (1915-1981); reseña de su vida y su obra
Date
Authors
Morales Sánchez, Carlos
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Journal ISSN
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Publisher
Universidad de Costa Rica
Abstract
Description
Manuel Chavarría (1981), quien fuera durante unos 20 años editor de la Revista de Biología Tropical, señala que en “muy raras ocasiones aparece un hom- bre, una mujer, con atributos tan especiales, y dotes personales tan superiores, que lo hacen destacarse sobre sus semejantes. Uno de estos fue Rafael Lucas Rodríguez Caballero, hombre de una vasta y exquisi- ta cultura, de una mente privilegiada, y cuya vida estuvo dedicada a su familia, a las ciencias, al arte y al servicio de la humanidad”. Quienes lo conocieron desde la juventud (e.g. Francisco Amighetti 1986 y Fabio Fournier 1981) confiesan la buena impresión que causaba aquel muchacho brillante e inquieto.
Manuel Chavarría (1981), quien fuera durante unos 20 años editor de la Revista de Biología Tropical, señala que en “muy raras ocasiones aparece un hom- bre, una mujer, con atributos tan especiales, y dotes personales tan superiores, que lo hacen destacarse sobre sus semejantes. Uno de estos fue Rafael Lucas Rodríguez Caballero, hombre de una vasta y exquisi- ta cultura, de una mente privilegiada, y cuya vida estuvo dedicada a su familia, a las ciencias, al arte y al servicio de la humanidad”. Quienes lo conocieron desde la juventud (e.g. Francisco Amighetti 1986 y Fabio Fournier 1981) confiesan la buena impresión que causaba aquel muchacho brillante e inquieto.
Manuel Chavarría (1981), quien fuera durante unos 20 años editor de la Revista de Biología Tropical, señala que en “muy raras ocasiones aparece un hom- bre, una mujer, con atributos tan especiales, y dotes personales tan superiores, que lo hacen destacarse sobre sus semejantes. Uno de estos fue Rafael Lucas Rodríguez Caballero, hombre de una vasta y exquisi- ta cultura, de una mente privilegiada, y cuya vida estuvo dedicada a su familia, a las ciencias, al arte y al servicio de la humanidad”. Quienes lo conocieron desde la juventud (e.g. Francisco Amighetti 1986 y Fabio Fournier 1981) confiesan la buena impresión que causaba aquel muchacho brillante e inquieto.