IMPERIOS,AGENTESYREVOLUCIONES LALARGAGUERRAFRÍAENCOSTARICA (1928-1986) David Díaz Arias | Editor En sus capítulos, este libro muestra cómo la pequeña Costa Rica pudo transitar en el mundo de la larga Guerra Fría. Se trata de estudios realizados por un grupo de investigadores que han logrado profun- dizar en un periodo histórico complejo, a partir de un descentramiento del concepto de Guerra Fría y de su uso para entender la historia del país durante el siglo XX. De esa forma, este libro tiene la capacidad de ofre- cer una perspectiva amplia sobre el concepto que lo motivó, pero también de utilizar una escala local para avanzar en las problemáticas del estalinismo, el anticomunismo, las movilizaciones, la lucha por la apropiación de conceptos, la manipulación de los poderes globales para el beneficio propio, las acciones del comunismo en la clandestinidad, las culturas empresariales, las producciones literarias que sevieron influenciadas por la división global, y las luchas por la imagen internacional del país. La originalidad de estos trabajos da pruebas mani- fiestas de un cambio rotundo en la historiografía costarricense, que pone más acento en los periodos contemporáneos y en actores disímiles, así como en el uso de fuentes con nuevas perspectivas. IMPERIOS, AGENTES Y REVOLUCIONES LA LARGA GUERRA FRÍA EN COSTA RICA (1928-1986) David Díaz Arias | Editor Comité editorial: Dr. Kevin Coleman, University of Toronto Dr. David Díaz Arias, Universidad de Costa Rica Dr. Marc Edelman, City University of New York Dr. Michel Gobat, University of Pittsburgh Dra. Christine Hatzky, Leibniz Universität Hannover Dr. Jeffrey L. Gould, Indiana University Dr. Lowell Gudmunson, Mount Holyoke College Dra. Montserrat Llonch, Universidad Autónoma de Barcelona Dr. George Lomné, Université Paris-Est Marne-la-Vallée Dr. Héctor Pérez Brignoli, Universidad de Costa Rica Dr. Eduardo Rey Tristán, Universidad de Santiago de Compostela Dr. Ronny Viales Hurtado, Universidad de Costa Rica Dra. Heather Vrana, University of Florida Dr. Justin Wolfe, Tulane University Primera edición, 2022. Diseño, portada, diagramación y control de calidad: Adriana Araya Esquivel. Corrección de pruebas: El editor y los autores y las autoras. Imagen de la portada: El presidente de Estados Unidos Harry S. Truman (izquierda) y José Figueres Ferrer, presidente de Costa Rica (a la derecha). Fotografía perteneciente a la Truman Library. Fecha: 30 de octubre de 1959. © Centro de Investigaciones Históricas de América Central. © David Díaz Arias. Prohibida la reproducción total o parcial. Todos los derechos reservados. Hecho el depósito de ley. 320.5 IM34i Imperios, agentes y revoluciones: la larga guerra fría en Costa Rica (1928-1986). D. Díaz A., (ed.). Primera edición. - San José, Costa Rica. - Universidad de Costa Rica : CIHAC, 2022. Versión digital xxii, 334 p.; ilus.; 21,5 x 14 cm. ISBN 978-9930-9758-6-2 I. Guerra fría – Costa Rica. II. Política y gobierno – Costa Rica. III. Condiciones sociales – Costa Rica. IV. Partidos po- líticos – Costa Rica. V. Relaciones internacionales. 1. Díaz Arias, David G., editor. 2. Quirós Solís, Pablo. 3. Angulo Brenes, Sonia. 4. Cortés Sequeira, Sofía. 5. Conejo Barboza, Luis Antonio. 6. Chaves Zamora, Randall. 7. Fernández Morera, Esteban. 8- Mata Li, Mariela. 9. Barboza Hernández, Ana Lucía. Índice ix Índice Prólogo Una larga Guerra Fría .................................................. xix Capítulo 1: “Contrarrevolucionarios burgueses y saboteadores de la patria del socialismo”: la producción política del anti-Trotskismo en Costa Rica (1928-1940) Pablo Quirós Solís ........................................................ 1 Introducción ............................................................. 1 1. El Comintern estalinista contra la oposición en América Latina (1928-1938) .................................... 13 2. El caso costarricense: de simpatizantes trotskistas a estalinistas recalcitrantes (1931-1940) .................. 23 Conclusión ................................................................ 40 Capítulo 2 “Pan y Trabajo”: el movimiento de desocupados y el Partido Comunista de Costa Rica, 1929-1933 Sonia Angulo Brenes .................................................... 43 Introducción ............................................................. 43 1. Surgimiento del movimiento de los desocupados .... 46 2. Las estrategias de lucha de los desocupados y su relación con la UGT ............................................. 51 3. El surgimiento del PCCR y su influencia en el movimiento de desocupados .................................. 55 4. Las reacciones del gobierno .................................. 62 Conclusión ................................................................ 64 x David Díaz Arias Capítulo 3 La reorganización del Partido Vanguardia Popular y su paso a la clandestinidad 1948-1950 Sofía Cortés Sequeira .................................................... 67 Introducción ............................................................. 67 1. La derrota militar del PVP, 1947-1948 ................. 69 2. Clandestinidad y reorganización del PVP, 1948-1949 ................................................................ 81 3. La expectativa del retorno de Mora ....................... 100 Conclusión ................................................................ 109 Capítulo 4 La invención de la socialdemocracia costarricense y de su caudillo, 1948-1952 David Díaz Arias .......................................................... 113 Introducción ............................................................. 113 1. Los muchachos socialdemócratas y la invención de la “revolución” ..................................................... 115 2. La producción de la Constitución Política y los límites del poder “revolucionario” ............................ 129 3. El final de “la revolución” .................................... 141 4. Liberación Nacional y su caudillo ......................... 147 Conclusión ................................................................ 153 Capítulo 5 De la buena vecindad al círculo viviente: modelos de comunicación empresarial transnacional de la United Fruit Company en Centroamérica (1939-1962) Luis Antonio Conejo Barboza ........................................ 155 Introducción ............................................................. 155 1. La United Fruit Company en la historia estadounidense y centroamericana ........................... 156 2. Un modelo de comunicación para un nuevo contexto global, 1939-1945 ...................................... 160 Índice xi 3. El modelo asimétrico bidireccional responde al nacionalismo y el comunismo: 1945-1962 ................ 178 Conclusión ................................................................ 185 Capítulo 6 Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford en la Universidad de Costa Rica (1954-1975) Randall Chaves Zamora ............................................... 189 Introducción ............................................................. 189 1. La Guerra Fría cultural ......................................... 191 2. La Fundación Ford ............................................... 196 3. La Universidad de Costa Rica ............................... 202 4. Las Ciencias Sociales ........................................... 206 Conclusión ................................................................ 216 Capítulo 7 La apertura de la embajada soviética en Costa Rica y la reacción anticomunista, 1970-1972 Esteban Fernández Morera ........................................... 221 Introducción ............................................................. 221 1. Café, détente y secretismo ..................................... 222 2. “Costa Rica Primero”: El anticomunismo patriótico .... 230 3. “¡Dios! ¡Patria! ¡Pueblo!”: la religionización de la campaña antisoviética ........................................... 239 Conclusión ................................................................ 247 Capítulo 8 Fuego y hielo: representaciones de la Guerra Fría en la literatura costarricense Mariela Mata Li ........................................................... 249 Introducción ............................................................. 249 1. Literatura costarricense durante la Guerra Fría ...... 251 xii David Díaz Arias 2. Antecedentes: La caída del águila (1920) de Carlos Gagini ....................................................... 254 3. Generación del Repertorio Americano: El grano de oro y el peón (1933) de Carmen Lyra .................... 259 4. Generación de los 40 y realismo social: Juan Varela (1939) de Adolfo Herrera García.................... 262 5. Inicio de las novelas posnacionales: Los leños vivientes (1962) de Fabián Dobles ............................. 267 6. Tránsito hacia la nueva novela histórica: Cachaza (1977) de Virgilio Mora .............................. 273 7. La posmodernidad: Gulliver dormido (1985) de Samuel Rovinski .................................................. 279 Conclusión ................................................................ 284 Capítulo 9 Una batalla peligrosa: la imagen política de Costa Rica en el exterior durante la última etapa de la Guerra Fría, 1980-1986 Ana Lucía Barboza Hernández ...................................... 289 Introducción ............................................................. 289 1. La imagen de Costa Rica en el exterior ................. 290 2. Costa Rica, ¿una nación agresora? ....................... 297 3. La cruzada diplomática ......................................... 307 Conclusión ................................................................ 319 Epílogo El bien común .............................................................. 321 Acerca de las autoras y los autores .............................. 331 Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 189 Capítulo 6 Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford en la Universidad de Costa Rica (1954-1975) Randall Chaves Zamora Introducción En 1970, un profesor de la, entonces, nueva Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica (UCR), e influenciado por la simultaneidad global de protestas estudiantiles que caracterizaron el ocaso de la década de 1960 y por las discusiones intelectuales relacionadas con la juventud, publicó el primer análisis sobre el movimiento estudiantil costarricense: se trataba de un actor social nove- doso y para entonces no estudiado por las Ciencias Sociales del país. Ese joven profesor se llamaba Óscar Arias Sánchez y en ese momento tenía apenas 30 años de edad, pero ya se advertía que sería una figura política prominente: fue presi- dente en dos ocasiones (1986-1990 y 2006-2010) y recibió un Premio Nobel de la Paz en 1987, debido a su papel en el proceso de pacificación de Centroamérica. En ese trabajo, Arias Sánchez, como era común du- rante esos años de Guerra Fría cuando se trataban temas juveniles y de estudiantes universitarios, dividió ideo- lógicamente su grupo de análisis en dos: un grupo “pre- dominantemente de centro y derecha” y otro “activista y minoritario”, que de manera opuesta, era de “izquierda y de 190 Randall Chaves Zamora extrema izquierda”.1 A lo largo del texto, Arias valoró al primer grupo de forma halagüeña, mientras que el segundo le mereció una aguda crítica, y les presentó como estu- diantes “minoritarios y conformistas”.2 El lenguaje de bipolaridad ideológica empleado por Arias Sánchez en su interesante e inédito tema de estudio responde al contexto político de esos años. Además de la preocupación nacional e internacional por la radicalización juvenil, quienes se desempeñaban en el campo intelectual hicieron pública su simpatía por alguno de los frentes de batalla de la Guerra Fría. Arias anotó que su estudio se ba- saba en “una serie de entrevistas”, pero tuvo dificultades para acceder a la colaboración de una estudiante activista, quien inicialmente se negó a dar una entrevista porque, según ella, “la información recogida sería de utilidad para la C.I.A.”.3 Esa respuesta posiblemente la compartían otros estudiantes de izquierda que pertenecían a alguna agrupa- ción política, pues la sospecha de que la CIA operaba en contubernio con intelectuales o profesores universitarios era muy marcada en ese momento. Como se verá en este capítulo, durante el periodo de la Guerra Fría, Estados Unidos destinó altísimas cantidades de dinero al financiamiento de actividades relacionadas con el mundo intelectual; los países latinoamericanos recibieron un porcentaje de aquellos fondos, que se de- dicaron a la creación de nuevos espacios intelectuales y a la circulación de ideas anti-comunistas. La pequeña Costa Rica, que durante la primera mitad de la Guerra Fría no tenía más que una universidad, no escapó de 1 Óscar Arias Sánchez, Significado del movimiento estudiantil en Costa Rica (Ciudad Universitaria Rodrigo Facio: Publicaciones de la Universidad de Costa Rica, 1970), 31. 2 Arias Sánchez, Significado del movimiento estudiantil, 38 y 54. 3 Arias Sánchez, Significado del movimiento estudiantil, 21. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 191 esa dinámica. Adicionalmente, el capítulo explora los contextos intelectuales que originaron sospechas sobre la adhesión de profesores o intelectuales a los objetivos de la CIA y las implicaciones del financiamiento interna- cional en los espacios académicos, específicamente, en el desarrollo de las Ciencias Sociales del país. Este capítulo se divide en cuatro secciones: en la prime- ra, se explica la vertiente académica conocida por la nueva historiografía anglosajona como la “Guerra Fría cultural”, cuyo objetivo es mostrar la influencia de la Guerra Fría en el mundo de las ideas y las implicaciones del financiamiento internacional en los distintos campos de acción intelectual y cultural. La segunda explica el papel que tuvo la Fundación Ford (FF) en esta dinámica y ofrece una perspectiva que va de lo global a lo latinoamericano para contextualizar y comprender la tercera y cuarta secciones que presentan algunos escenarios intelectuales relevantes para el caso de Costa Rica, la UCR y sus Ciencias Sociales. 1. La Guerra Fría cultural La Cultural Cold War o Guerra Fría cultural es una vertiente reciente en los estudios historiográficos de ese periodo, pero con un gran atractivo. La investigadora Frances Stonor Saunders4 escribió a finales de la déca- da de 1990 uno de los estudios inaugurales de este tipo de análisis y a ella la siguieron los trabajos de Hugh Wilford y de otros autores que motivaron una mayor centralidad de la dimensión cultural del conflicto en las aproximaciones históricas.5 Es decir, si anteriormente la historiografía de la Guerra Fría estaba centralmente 4 Frances Stonor Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, trad. de Rafael Fontes (Barcelona: Editorial Debate, 2001). 5 Hugh Wilford, The CIA, the British Left, and the Cold War: Calling the Tune? (Londres: Routledge, 2003). 192 Randall Chaves Zamora preocupada por develar las disputas diplomáticas entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, a partir de esta tendencia, la Guerra Fría también empezó a ser concebi- da y analizada como una competencia para ganar mentes y corazones. Así lo recuerda Patrick Iber en su trabajo sobre las Ciencias Sociales durante la Guerra Fría lati- noamericana al citar las ideas de Thomas W. Braden, el encargado de supervisar las actividades culturales de la CIA, para quien la Guerra Fría fue “peleada con ideas en lugar de bombas”.6 Ante esta idea, la contribución de Saunders es desta- cada. En ella se nombra por primera vez la Guerra Fría cultural y demuestra una preocupación que, si bien no tenía que ver con la carrera armamentística del período, sí des- plegó una cantidad sobresaliente de dinero con el fin de extender ideas, prácticas culturales y convicciones ideoló- gicas a todo el mundo. Con información desclasificada, en ese estudio se develó una compleja red de financiamiento que el gobierno de los Estados Unidos destinó a diferentes organizaciones por medio de la CIA; ese dinero sirvió para financiar una cantidad inédita de investigaciones, publica- ciones, actividades e intelectuales alrededor del mundo.7 Tony Judt afirma que solamente en Europa, este objetivo movilizó a unas trece mil personas, significó el gasto de un centenar de millones de dólares y que tan solo la CIA des- tinó unos ocho millones anuales para el financiamiento esta agenda cultural.8 Según Saunders, esta empresa perseguía 6 Patrick Iber, “Social Science, Cultural Imperialism, and the Ford Foundation in Latin America in the 1960’s”, The Global 1960s: Convention, Contest and Counterculture, ed. por Tamara Chaplin y Jadwiga E. Pieper Mooney (Londres: Routledge, 2018), 99-100. 7 Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 13-14. 8 Tony Judt, Postwar : A History of Europe Since 1945 (Nueva York: Penguin Books, 2005). Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 193 dos tareas estrechamente relacionadas: “vacunar al mundo contra el contagio del comunismo y facilitar la consecución de los intereses de la política exterior estadounidense en el extranjero”.9 Wilford, por su parte, es mucho más concreto al definir la Guerra Fría cultural como una “lucha entre los Estados Unidos y la Unión Soviética por la lealtad ideoló- gica de los intelectuales del mundo”.10 ¿Cómo se materializó esta lucha por el conocimiento y las ideas? Una fecunda producción académica afirma que la organización más relevante de esta disputa fue el Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC).11 Fundado en Berlín occidental en 1950, se trataba de una organización global de intelectuales anticomunistas que existió durante casi dos décadas, pero su agitada actividad se detuvo abruptamente en abril de 1967, cuando The New York Times publicó una investigación que comprobó la amplia red de financiamien- to liderada por la CIA, por fundaciones ficticias creadas por esa misma institución y por otras de capital privado muy reconocidas a nivel global, que funcionaban como interme- diarias de la CIA y que se dedicaron a subvencionar or- ganizaciones intelectuales tan relevantes a nivel mundial como el CLC. Entre otros objetivos, se supo que este finan- ciamiento tenía el propósito de infiltrar personas y agen- das de investigación del gobierno de Estados Unidos en el campo intelectual latinoamericano, y esto fue advertido y 9 Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 13-14. 10 Hugh Wilford, “Playing the CIA’s Tune? The New Leader and the Cultural Cold War”, Diplomatic History 27, No. 1 (2003): 15-16. 11 Eric D. Pullin, “The Culture of Funding Culture: The CIA and the Congress for Cultural Freedom”. En Intelligence Studies in Britain and the US: Historiography since 1945, ed. por Christopher R. Moran y Christopher J. Murphy (Edimburgo: Edinburgh University Press, 2013), 47-64. 194 Randall Chaves Zamora denunciado desde 1967 por quienes escribían en revistas del mismo CLC como Mundo Nuevo.12 A pesar de esto, durante su período de existencia, en el CLC se agrupó la intelectualidad anticomunista más promi- nente del mundo y se configuró como un espacio privilegia- do para las discusiones intelectuales más urgentes durante la Guerra Fría. Además, la organización pretendía ser ex- presamente plural. En las páginas de una de sus más de treinta revistas publicadas a nivel mundial, decían ser una organización encargada de reunir “a intelectuales, artistas y científicos de todos los países y de las diversas tenden- cias [con] la voluntad de defender el derecho de la crítica y el pensamiento libre”.13 Iber ha advertido que durante la Guerra Fría, la intelectualidad de América Latina y el mun- do se debatió entre las causas de la libertad y la paz. Así, quienes se decantaron por hacer suya la causa de la libertad de pensamiento fueron identificados con los intereses de los Estados Unidos, mientras que la paz fue la bandera de aquellas personas alineadas a la Unión Soviética.14 En un balance sobre la historiografía de la Guerra Fría, Michael Hopkins afirma que las dimensiones culturales e intelectuales anteriormente señaladas son las más desa- rrolladas en los últimos años.15 Al estar preocupados por estudiar las acciones de los imperios en sus más preciados 12 Editorial, “La CIA y los intelectuales”, Mundo Nuevo, No. 13 (1967): 1; Emir Rodríguez Monegal, “La CIA y los intelectuales”, Mundo Nuevo, No. 14 (1967): 11-20. 13 “El Congreso por la Libertad de la Cultura”, Cuadernos, No. 1 (1953): II. 14 Patrick Iber, Neither Peace Nor Freedom: the Cultural Cold War in Latin America (Cambridge: Harvard University Press, 2015), 1-3. 15 Michael F. Hopkins, “Continuing Debate and New Approaches in Cold War History”, The Historical Journal 50, No. 4 (2007): 913-34. En esto concuerdan: Adewunmi J. Falode y Moses J. Yakubu, “A New Historiography of the Origins of the Cold War”, SOSHUM. Jurnal Sosial dan Humaniora 9, No. 2 (2019): 100-111. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 195 lugares de influencia, estos estudios ofrecen una visión descentrada de la Guerra Fría. Si bien, prestan atención a la acción de los imperios, ponen en primer plano las diná- micas locales del Tercer Mundo en sus aspectos culturales, y en la producción de ideas e imaginarios.16 Estudios como estos aceptan que el financiamiento de Estados Unidos destinado al desarrollo del conocimiento influenció las agendas de investigación, pero enfatizan en la agencia de quienes recibieron estos fondos y demues- tran que la filantropía estadounidense no siempre recibió los resultados esperados con sus subvenciones: muchos de estos análisis recuerdan la frustración de agentes de la CIA mientras advertían que el dinero destinado para empresas propagandísticas en favor de Estados Unidos terminaba por emplearse en actividades e ideas opuestas.17 Salvo una muy reciente excepción,18 la historiografía costarricense todavía no ha estudiado sistemáticamente la Guerra Fría cultural, por lo que este capítulo es un aporte inicial a esta corriente académica para el caso de este país. Esta contribución, sin embargo, parte de una base sólida, que toma como antecedentes los estudios de historiadores costarricenses que analizan coyunturas de la Guerra Fría en las que la participación de intelectuales fue relevante,19 así como aquellos que estudian el impacto de la Guerra Fría en el desarrollo de disciplinas científicas como la 16 Cfr. Jadwiga E. Pieper Mooney y Fabio Lanza (ed.), De-centering Cold War History: Local and Global Change (Londres: Routledge, 2012). 17 Hugh Wilford, The Mighty Wurlitzer: How the CIA Played America (Cambridge: Harvard University Press, 2008), 10. 18 Esteban Fernández Morera, “Imaginando amigos y enemigos: la Guerra Fría cultural en Costa Rica, 1953-1973” (Tesis de Maestría en Historia. Ciudad Universitaria Rodrigo Facio: Universidad de Costa Rica, 2022). 19 David Díaz Arias, “Hegemonía imperial, diplomacia y Guerra Fría: los intelectuales costarricenses y la neutralidad perpetua, 1982-1986”, Diálogos 23, No. 1 (2019): 151-179. 196 Randall Chaves Zamora computación y la informática.20 Además, son muchos los antecedentes historiográficos que han abandonado la pers- pectiva tradicional de comprender la Guerra Fría como un contexto histórico, para valorarla como una dimensión explicativa del pasado,21 tal y como pretende hacerlo esta contribución, cuya novedad es relacionar la Guerra Fría cultural con el desarrollo de las Ciencias Sociales en el país y el financiamiento estadounidense en la UCR. 2. La Fundación Ford Una de las interrogantes más frecuentes en los estu- dios sobre la Guerra Fría cultural es la proveniencia del financiamiento destinado a actividades de tipo intelectual. Las investigaciones de Saunders, Judt, Wilford y de otros demuestran que, durante su período de funcionamiento, el CLC creó un verdadero ejército de intelectuales progresis- tas que podían ser simpatizantes o adversarios de la Unión Soviética, pero que recibían, muchas veces sin saberlo, un flujo constante de financiamiento por parte de la CIA para investigaciones, seminarios, conferencias, viajes y publi- caciones académicas.22 20 Ronny J. Viales Hurtado y David Chavarría Camacho, “La revolución informática en la década perdida”, en: Ahí me van a matar. Cultura, violencia y Guerra Fría en Costa Rica (1979-1990), ed. por Iván Molina Jiménez y David Díaz Arias (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2018), 275-316. 21 Iván Molina Jiménez y David Díaz Arias (ed.), El verdadero anticomunismo. Política, género y Guerra Fría en Costa Rica (1948-1973) (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2017); Iván Molina Jiménez y David Díaz Arias (ed.), Ahí me van a matar. Cultura, violencia y Guerra Fría en Costa Rica (1970-1990) (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2018); David Díaz Arias, “La temprana Guerra Fría en Centroamérica: Nathaniel P. Davis, los Estados Unidos y la Guerra Civil de 1948 en Costa Rica”, Revista OPSIS 14, No. Especial (2014): 18-37. 22 Eric D. Pullin, “ ‘Money Does Not Make Any Difference to the Opinions That We Hold’: India, the CIA, and the Congress for Cultural Freedom, 1951-58”, Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 197 El programa secreto de la CIA que involucró al CLC buscaba apartar a la intelectualidad de su atracción por el marxismo y el antiimperialismo y trataba de devolver- le al anticomunismo su validez intelectual, inclusive ante las evidentes limitantes que tenían sus ideas frente a las acciones de Estados Unidos en el Tercer Mundo.23Así, se sabe que Washington pagó este tipo de actividades y finan- ció organizaciones como el CLC por medio de la CIA, pero también es cierto que existieron otras fundaciones privadas y de carácter filantrópico que se insertaron en esta dinámica de financiamiento. Una de ellas, trascendental en esta diná- mica y ampliamente conocida en América Latina desde la década de 1950, fue la FF.24 Desde la década de 1980 existen trabajos críticos sobre las actividades de la FF en diferentes países del mundo. Robert Arnove, pionero en este tema, afirma que las ac- ciones de la FF pueden ser comprendidas como “impe- rialismo cultural”. El mismo Arnove señala que la FF fue la más influyente del mundo durante la Guerra Fría, cuando ya expresaba la necesidad de utilizar sus recur- sos económicos para fines “democráticos” y enfrentar el “desafío” del comunismo. Años más tarde, trabajos dedi- cados al mismo tema especificaron que muchos de esos recursos económicos fueron canalizados por medio de la CIA y otros estudios aseguran que para la década de 1970 Intelligence and National Security 26, Nos. 2-3, (2011): 377-398; Thomas William Shillam, “Shattering the ‘Looking-Glass World’: the Congress for Cultural Freedom in South Asia, 1951-55”, Cold War History (2020): 1-19; Zinovia Lialiouti, “The ‘Treason of the Intellectuals’: the Shadowy Presence of the Congress for Cultural Freedom in Greece, 1950-1963”, Intelligence and National Security 33, No. 5 (2018): 687-704. 23 Akira Iriye, “Historicizing the Cold War”, The Oxford Handbook of the Cold War, ed. por Richard H. Immerman y Petra Goedde (Oxford: Oxford University Press, 2013), 16-30. 24 Saunders, La CIA y la Guerra Fría cultural, 111-154. 198 Randall Chaves Zamora las fronteras entre la CIA y la FF eran, cuando menos, difusas.25 Estudios más recientes sobre la Guerra Fría latinoamericana demuestran que junto a la Fundación Rockefeller, la institución filantrópica más prominente en la región desde la década de 1950 fue la FF.26 Amparado en la evidencia que sostiene esta idea, Iber cuestiona un argumento ampliamente repetido en los traba- jos sobre el decenio de 1960, que insisten en el surgimiento de las nuevas izquierdas en la región. Según Iber, la otra dimensión que permite explicar el comportamiento de las ideas durante este período fue un anticomunismo de larga data, pero ahora fortalecido y subvencionado por la CIA a través de organizaciones privadas como la FF. Iber señala que, para este período, los intelectuales anticomunistas empezaron a apropiarse de un lenguaje más subversivo y con frases socialistas, pero que encontraban sustento en los procesos políticos estadounidenses de los gobiernos de John F. Kennedy (1960-1963) y Lyndon B. Johnson (1963-1969), tales como el avance en la legislación por los derechos ci- viles y la guerra contra la pobreza, que buscaban abordar la segregación y el subdesarrollo dentro de Estados Unidos. Sin embargo, lo cierto es que esos procesos internos iban acompañados de una política exterior intervencionista en América Latina, que muchos intelectuales de la región in- terpretaron como “buenas intenciones que salieron mal”, y otros, radicalizados, interpretaron como consecuencias 25 Rober t F. Arnove, (ed.), Philanthropy and Cultural Imperialism: The Foundations at Home and Abroad (Boston: G.K. Hall, 1980); Rober t Arnove y Nadine Pinede, “Revisiting the ‘Big Three’ Foundations”, Critical Sociology 33 (2007): 389-425. 26 Edward H. Berman, The Influence of the Carnegie, Ford, and Rockefeller Foundations on American Foreign Policy: Ideology of Philanthropy (Nueva York: State University of New York Press, 1983); Inderjeet Parmar, Foundations of the American Century: The Ford, Carnegie, and Rockefeller Foundations in the Rise of American Power (Nueva York: Columbia University Press, 2012). Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 199 predecibles del imperialismo cultural estadounidense, que tenía a la FF como punta de lanza.27 Aunque esta es una dimensión poco comentada para el caso centroamericano, múltiples estudios sobre Brasil, Chile, Uruguay y Argentina muestran la subvención de la FF para diversas actividades universitarias y analizan el impacto que esto tuvo en el conocimiento y en la definición de agendas y nuevas temáticas de investigación. Además, insisten en el papel relevante del CLC en toda la región, en cuyas publicaciones escribía una intelectualidad reco- nocida, como Gabriel García Márquez, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Nicanor Parra y Pablo Neruda.28 Un reporte de 1958 sobre los planes de la FF por extender sus actividades en América Latina, afirmaba: “Los latinoamericanos sospe- chan profundamente de la penetración cultural, así como de la penetración económica por parte de los Estados Unidos. Sería sensato hacer todo lo posible para mitigar esta sospe- cha referida a las actividades de la Fundación”.29 Al respecto, los estudios de Benedetta Calandra in- sisten en que la FF fue la fachada respetable y el vehí- culo noble mediante el que la CIA buscaba: “apartar a 27 Iber, “Social Science, Cultural Imperialism, and the Ford Foundation in Latin America in the 1960’s”, 96-114. 28 Karina Jannello, “Semánticas de la Guerra Fría cultural. Las izquierdas democráticas latinoamericanas frente a la ‘cruzada por la libertad’”, Prismas. Revista de Historia Intelectual, No. 23 (2019): 219-226; Patrick Iber, “El imperialismo de la libertad: el Congreso por la Libertad de la Cultura en América Latina, (1953-1971)”, La Guerra Fría cultural en América Latina: desafíos y límites para una nueva mirada de las relaciones interamericanas, ed. por Benedetta Calandra y Marina Franco (Buenos Aires: Biblos, 2012), 117-132; Patrick Iber, “Anti-Communist Entrepreneurs and the Origins of the Cultural Cold War in Latin America”. En De-centering Cold War History: Local and Global Change, ed. por Jadwiga Pieper- Mooney y Fabio Lanza (Londres: Routledge, 2012), 167-186 29 Benedetta Calandra, “De la selva brasileña a la capital de las ciencias sociales: proyectos modernizadores de la Fundación Ford en América Latina, 1927- 1965”, Historia y Política, No. 34 (2015): 53-80. 200 Randall Chaves Zamora la intelectualidad de la fascinación del marxismo y el comunismo, en favor de una visión de mundo que fuera más acorde a la american way of life”.30 Con esta fachada, la FF buscó promocionar la libertad y la democracia como valores proporcionados únicamente por el capitalismo de los Estados Unidos y convirtió al CLC en el contrapeso intelectual del anticomunismo transnacional.31 Según los análisis señalados, fue justamente después del triunfo de la Revolución cubana que la FF empezó a financiar programas de Estudios Latinoamericanos en las universidades estadounidenses y a partir de entonces lanzó oficialmente lo que se denominó como “Programa Latinoamericano”. Este proyecto incluía el establecimien- to de sedes en Chile y Argentina, la creación de Comisiones del CLC y el financiamiento de actividades universitarias en cada país de la región. Calandra afirma que, en virtud de su estabilidad democrática, fueron Chile, Uruguay y Costa Rica los países que encabezaron la lista de los pro- yectos educativos y universitarios que implementó la FF en América Latina.32 El primero en advertir el impacto de las fundaciones in- ternacionales en América Latina fue el sociólogo marxista Albert Szymanski. En su artículo de 1973 publicado en la Revista Mexicana de Sociología, el estadounidense delineó algunas de sus ideas más radicales sobre el financiamiento 30 Benedetta Calandra, “La Fundación Ford y la ‘Guerra Fría Cultural’ en América Latina, (1959-1973)”, Americanía. Revista de Estudios Latinoameri- canos de la Universidad Pablo de Olavide, No. 1 (2011): 8-25. 31 Patrick Iber, “El imperialismo de la libertad: el Congreso por la Libertad de la Cultura en América Latina, (1953-1971)”, La Guerra Fría cultural en América Latina: desafíos y límites para una nueva mirada de las relaciones interamericanas, ed. por Benedetta Calandra y Marina Franco (Buenos Aires: Biblos, 2012), 117-132. 32 Calandra, “De la selva brasileña a la capital de las ciencias sociales: proyectos modernizadores de la Fundación Ford en América Latina, 1927-1965”, 63. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 201 de Estados Unidos en la región y ofreció datos relevantes. Szymanski afirmaba que las fundaciones buscaban implan- tar valores culturales estadounidenses en los países de América Latina. Según él, “los miembros del Tercer Mundo al internalizar la ideología del mundo capitalista desarrolla- do, se convierten en agentes en sus países nativos”.33 Algunos datos proporcionados por Szymanski hacen re- ferencia a las agendas de la FF en la región, cuya primera preocupación era el control de la natalidad, una cuestión compartida con el gobierno de Estados Unidos. La limita- ción del crecimiento demográfico en América Latina era considerada una urgencia primordial para atacar la pobre- za, pero la política estadounidense había logrado poco en muchos años por motivos políticos. Mientras tanto, la FF rápidamente implementó un plan exitoso en toda la región: para inicios de la década de 1970 en las barriadas de Chile ya habían clínicas de planificación familiar financia- das por la FF y controladas por la Universidad de Chile, que mostraban una reducción en el crecimiento de algunos sectores poblacionales mediante abortos inducidos. Según Szymanski, mucho del dinero de la FF se destinó a las uni- versidades: el 17% de su presupuesto total se destinaba a un rubro conocido como “desarrollo universitario”, el 14% a la agricultura y el 18% a las Ciencias Naturales. Las Ciencias Sociales recibían un 17% del presupuesto total de la FF para la región y esto representaba su segundo ru- bro más significativo. Esto último no es un detalle menor: con estos fondos, en 1960 la Universidad de Chile inau- guró un Centro de Investigación sobre Historia Americana y un flujo constante de profesores visitantes, además de 33 Albert Szymanski, “Las Fundaciones Internacionales y América Latina”, Revista Mexicana de Sociología 35, No. 4 (1973): 801-817. 202 Randall Chaves Zamora un Instituto de Investigaciones Económicas, programas de posgrado y un Centro de Estudios Económicos.34 Aunque el estudio de Szymanski tiene una interpretación intelectual que está marcada por la disputa ideológica de la Guerra Fría, también hay estudios recientes que respaldan sus datos. Según la misma Calandra, para 1965 la FF ya había establecido sedes oficiales en Buenos Aires, Bogotá, Chile y Lima y en pocos años, era el principal patrocinador financiero de las Ciencias Sociales latinoamericanas. Los datos de esa autora señalan que, entre 1959 y 1983, la FF invirtió unos 250 millones de dólares en la región y esto representaba el 17% del financiamiento total destinado a sus programas internacionales.35 3. La Universidad de Costa Rica Como parte de sus actividades en la región, la FF puso su mirada en Costa Rica. Desde 1954 y como parte de su viaje por América Central, el escritor comunista de El Salvador, Gilberto González y Contreras, ya había creado en el país el Comité Costarricense del CLC, del que formaban parte Abelardo Bonilla Baldares y León Pacheco Solano, junto a Alfredo Castro Fernández, Lorenzo Vives, Enrique Macaya Lahmann, Carlos Salazar Herrera, Fernando Centeno Güel, Mario Fernández Alfaro, Manuel Segura Mendoza y Julián Marchena Valle-Riestra, todos connotados intelectuales de la época y reconocidos profesores de la joven UCR.36 Además, a finales de la misma década, la UCR estableció un primer y duradero contacto con la FF para el financia- miento de múltiples actividades, que puede rastrearse hasta 34 Szymanski, “Las Fundaciones Internacionales y América Latina”, 810-812. 35 Calandra, “De la selva brasileña a la capital de las ciencias sociales: proyectos modernizadores de la Fundación Ford en América Latina, 1927-1965”, 71. 36 “América Central”, Cuadernos, No. 5 (1954): 109. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 203 la primera mitad de la década de 1970. Ese primer contacto fue establecido en 1958 cuando la FF ofreció el financia- miento de una colección de historia de Costa Rica,37 pero, las actividades de la FF se intensificaron y serían más sig- nificativas en los años siguientes. En la segunda mitad de la década de 1960, la UCR recibió una cuantiosa donación de dinero que quedó registrada en los informes anuales enviados por el rector a directivos de la FF. Ese dinero fue utilizado en proyectos específicos, como la creación de un programa de enseñanza de las Ciencias Básicas para profesores de secundaria. Con esa primera do- nación, la UCR trabajó en el fortalecimiento de las Facultades de Letras y Educación38 y en la creación de un vínculo con la Universidad de Kansas, que incluía el intercambio académi- co y cultural de profesores y estudiantes entre Costa Rica y Estados Unidos, que iban o venían a cada país para matricu- lar cursos de sus carreras, conocer el país anfitrión y aprender sus idiomas, tal y como lo hacían los American Studies en otras regiones del mundo.39 A pesar de estos estrechos y duraderos vínculos, el pro- yecto más relevante de la FF en la UCR fue la creación del Centro de Estudios Sociales y de Población (CESPO), donde 37 “La Fundación Ford auspiciará edición de Historia de C.R.”, La República, 7 de agosto de 1958, 1 y 3. 38 Véase: Archivo Universitario Rafael Obregón Loría (AUROL), “Informe para la Fundación Ford del Programa en Ciencia y Educación”, 26 de abril de 1967, 3f. 39 “Plan de Intercambio Universidad de Kansas-Universidad de Costa Rica”, El Universitario, 1 de mayo de 1964, J; “Señores miembros de la delegación de la Universidad de Kansas”, El Universitario, 1 de mayo de 1964, Q; “Plan de Intercambio Universidad de Kansas-Universidad de Costa Rica”, El Universitario, abril de 1964, Q; “A los estudiantes de la Universidad de Kansas”, El Universitario, 1 de diciembre de 1965, C. Cfr. Francisco Jiménez Rodríguez, “Controversias de la Guerra Fría cultural. Una reflexión desde los American Studies, 1945-1975”, Revista Complutense de Historia de América 36 (2010): 79-102. 204 Randall Chaves Zamora trabajaron prestigiosos intelectuales de la UCR. Creado en 1968, el CESPO fue financiado desde sus inicios y casi en su totalidad por la FF, que cesó su financiamiento en 1975. Una copiosa revisión documental en bibliotecas y archivos nacionales y universitarios ofrece una cantidad relevante de información que permite comprender la trascendencia del CESPO, cuya vida fue breve pero altamente productiva: durante su período de financiamiento produjo más de cua- renta publicaciones relacionadas con metodologías de in- vestigación social, con patrones de reproducción, migración interna, planificación familiar, educación sexual, control de la natalidad y esterilización de las mujeres, tal y como lo hacía la FF en otros países de América Latina, como el ya mencionado caso chileno. Entre las actividades realizadas en Costa Rica con la subvención de la FF, se desarrolla- ron programas de acción en comunidades cuyo objetivo era crear espacios para la educación sexual y la distribución de anticonceptivos en todo el país.40 Según el sociólogo Jorge Rovira Mas,41 el CESPO fue una institución relevante, pues sería la base del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), creado 1975 como una institución de la UCR que agrupaba a investigadores de todas las Ciencias Sociales y que buscaba incidir en la realidad nacional con nuevas temáticas de investigación y teorías sociales en boga durante la década de 1970. Además, al valorar la modernización de las Ciencias Sociales en Costa Rica, Gonzalo Ramírez Guier insiste en que el más notorio de los centros de investigación social 40 “Donación Ford para financiar Centro de Estudios Sociales”, La Nación 12 de mayo de 1968, 60; “Universidad investigará el problema demográfico”, La República, 10 de julio de 1968, 1 y 7; “Crecimiento burocrático provoca cierre del CESPO”, Universidad, 10 de febrero de 1975, 7. 41 Jorge Rovira Mas, “El X aniversario del Instituto de Investigaciones Sociales”, Anuario de Estudios Centroamericanos 11, No. 2 (1985): 203-206. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 205 creados en la década de 1960 fue el CESPO, que, según él, produjo importantes investigaciones demográficas, se convirtió en el foco polarizador de las luchas político-in- telectuales de esos años y alrededor de esas batallas fue cristalizada la idea de crear el IIS.42 En la UCR, el financiamiento de la FF durante la dé- cada de 1960 no se limitó a las Ciencias Sociales. La can- tidad de dinero que se destinaba a las Ciencias Naturales alcanzó los 24 mil dólares entre 1965 y 1966 y un monto similar fue destinado anualmente a la Escuela de Estudios Generales. Solamente para 1965, esta última recibió 36 mil dólares con los que se subvencionó el sueldo de pro- fesores estadounidenses que daban clases en materias como el “castellano”, la historia y la filosofía.43 Además, para 1973 el impulso de la FF a las Ciencias Sociales era tan evidente, que otorgó un fondo de 124 mil dólares para la creación de una Licenciatura Centroamericana en Sociología en la misma UCR.44 Tomando en consideración la relevancia que tuvo la FF y sus proyectos en la UCR, además del lugar que ocupan en la memoria de las Ciencias Sociales de la institución y el pa- pel que tienen estos como fundadores de la modernización en esa área del conocimiento, ¿en qué consistió la labor de 42 Gonzalo Ramírez Guier, “Una interpretación histórica de la evolución de las Ciencias Sociales en Costa Rica”, Revista de Ciencias Sociales, No. 33 (1986): 93-105. 43 AUROL, “Informe para la Fundación Ford del Programa en Ciencia y Educación”, 26 de abril de 1967, 3f; AUROL, “Correspondencia de Richard King de la Fundación Ford para Carlos Monge Alfaro”, 29 de enero de 1965, 2f; AUROL, “Correspondencia de Carlos Monge con Richard King de la Fundación Ford, sobre problemas en universidades de Centroamérica”, 3 de marzo de 1965, 2f; AUROL, “Oficio para el representante de la Fundación Ford”, 19 de abril de 1966, 2f; AUROL, “Solicitud de fondos a la Fundación Ford”, 19 de octubre de 1966, 1f. 44 “Fundación FORD ofrece $124 mil”, Semanario Universidad, 20 de agosto de 1973, 1. 206 Randall Chaves Zamora espacios intelectuales como el CESPO? ¿Cuáles fueron sus agendas de investigación? ¿En qué medida respondían a los intereses de los Estados Unidos o estaban determinadas por el financiamiento internacional? ¿Cómo estas agendas se relacionaron con otras en América Latina? 4. Las Ciencias Sociales El 7 de agosto de 1958, el diario La República publicó un anuncio relevante para responder preguntas como las planteadas. En él, se informaba sobre la edición de una co- lección sobre la historia de Costa Rica entre 1821 y 1921, que sería financiada por la FF. Según el texto, la razón de la FF para financiar esta inédita producción historiográfica era tomar a Costa Rica como “modelo de democracia en América Latina”.45 El historiador encargado de redactar la propuesta de investigación fue Rafael Obregón Loría, quien además de convertirse en el director del Departamento de Historia y Geografía, con los años sería uno de los per- sonajes más reconocidos de la disciplina durante el siglo XX. Su producción ha sido merecedora de análisis y los ba- lances están de acuerdo en afirmar que sus contribuciones al estudio del pasado, pero especialmente su apoyo a las nuevas generaciones de académicos, son fundamentales para comprender la modernización historiográfica de las décadas de 1960 y 1970.46 El proyecto editorial que sería encabezado por Obregón Loría tendría un costo de un millón y medio de colones, in- volucraría a una decena de personas designadas por la FF, repartidas entre Centroamérica, México, Estados Unidos 45 “La Fundación Ford auspiciará edición de Historia de C.R.”, La República, 7 de agosto de 1958, 1 y 3. 46 Iván Molina Jiménez, Revolucionar el pasado. La historiografía costarricense del siglo XIX al XXI (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2012), 44. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 207 e Inglaterra, quienes luego de su investigación, se reunirían en la UCR para redactar sus conclusiones. Esta investi- gación tendría que tomar en cuenta aspectos relacionados con la política, la economía, la cultura y la sociedad del país.47 Así, aunque la investigación disponible no permite hacer conclusiones sobre el proyecto encabezado por el historiador, todo parece indicar que el dinero otorgado por la FF a finales de la década de 1950 generó un impulso para el intercambio de ideas, y podría ser una antesala de otro proceso, que durante las décadas de 1960 y 1970 mo- dernizó de la historiografía costarricense gracias a la cir- culación de profesionales de América Latina y Costa Rica que estudiaron en Francia.48 Una década más tarde, el periódico La Nación informó sobre un nuevo proyecto de financiamiento de la misma FF, pero que esta vez tendría un papel mucho más relevan- te para la UCR y para la modernización de las Ciencias Sociales en esa casa de estudios. El 12 de mayo de 1968, una noticia informó sobre una donación destinada a crear el CESPO, que se encargaría de “los esfuerzos nacionales en el estudio, análisis e investigación de los problemas socia- les y del crecimiento demográfico del país”. En este sentido, los fondos otorgados por la FF permitirían que la UCR se encargara de indagar “en el campo social y demográfico… impartir cursos sobre demografía, fisiología de la reproduc- ción y planificación de la familia y desarrollará técnicas de comunicación colectiva”. Según el diario: “el Centro tendrá una estructura administrativa que será financiada con los dineros donados por la Fundación Ford… [y es] el primer esfuerzo 47 “La Fundación Ford auspiciará edición de Historia de C.R.”, La República, 7 de agosto de 1958, 1 y 3. 48 Molina Jiménez, Revolucionar el pasado, 46. 208 Randall Chaves Zamora de integración interdisciplinario, el cual se lo- grará por medio de la afiliación de los profesores costarricenses y extranjeros que laboren para la Universidad, que deseen voluntariamente coordi- nar sus trabajos de investigación en el campo so- cial, demográfico, y de la filosofía de la reproduc- ción y que a la vez tengan propósitos de estimular el espíritu de estudio de los más serios problemas que afronta nuestro país”.49 Por el financiamiento, las temáticas a tratar y las dis- ciplinas que se involucrarían en el CESPO, esta fue una iniciativa realmente inédita para las Ciencias Sociales costarricenses. Los vínculos internacionales del CESPO no estaban limitados a su relación financiera con la FF, pues el nuevo recinto de investigación estableció un contacto in- mediato con el Centro Latinoamericano de Demografía y se convirtió en su sede centroamericana; durante el período de existencia, varios investigadores estadounidenses residie- ron en Costa Rica o visitaron el país para actividades rela- cionadas con el CESPO y su departamento de publicaciones produjo libros y documentos escritos en la UCR, sobre temáticas afines de autores conocidos internacionalmen- te.50 Así, aunque el CESPO tenía un énfasis expresamente demográfico, el interés de la FF por crearlo en un país de tradición democrática como Costa Rica, permite estable- cer una comparación con otros proyectos de este tipo crea- dos en la región al calor de la Guerra Fría. 49 “Donación Ford para financiar Centro de Estudios Sociales”, La Nación 12 de mayo de 1968, 60; “Universidad investigará el problema demográfico”, La República, 10 de julio de 1968, 1 y 7. 50 “Donación Ford para financiar Centro de Estudios Sociales”, La Nación 12 de mayo de 1968, 60; “Universidad investigará el problema demográfico”, La República, 10 de julio de 1968, 1 y 7. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 209 El Proyecto Camelot es el más conocido de estos. Con sede en Chile, este reunió a un centenar de sociólogos a par- tir de 1963 y tras denuncias de políticos y periodistas fue cancelado en 1965. A pesar de eso, Camelot, que era parte de una nueva tendencia de investigación conocida como estudios de área, sentó un precedente en las acciones de los Estados Unidos ante las Ciencias Sociales latinoamericanas durante la Guerra Fría: con el mecenazgo del ejército esta- dounidense, el proyecto buscaba comprender las condicio- nes internas de las sociedades latinoamericanas y perseguía evitar conflictos internos y procesos como la Revolución cu- bana (1959). La intención de Camelot era prevenir revueltas internas que abrieran espacio a los comunistas. Según Mark Solovey, este se convirtió en un foco de atención y controver- sia sobre las conexiones entre la política de la Guerra Fría, el patrocinio militar y las Ciencias Sociales, y fue gracias a este proyecto que inició una “revolución epistemológica” en toda la década de 1960. Solovey concluye que a partir de este contexto, la FF tuvo un papel más relevante en el desa- rrollo de los estudios de área, que habían iniciado buscando la comprensión de la sociedad rusa, pero que requerían de una institución “neutral” que redujera las dudas sobre las intenciones del financiamiento.51 La revisión de una treintena de publicaciones realiza- das por el CESPO entre 1968 y 1974 evidencia que las te- máticas de investigación más relevantes fueron el estudio de la población, la migración, la reproducción y la sexua- lidad, la anticoncepción, la fecundidad y la esterilización femenina. Estas temáticas de investigación se acompaña- ban de actividades, incluían espacios de “adiestramiento” para distintas comunidades, la distribución de métodos 51 Mark Solovey, “Project Camelot and the 1960’s Epistemological Revolution: Rethinking the Politics–Patronage–Social Science Nexus”, Social Studies of Science 31, No. 2 (2001): 171-206. 210 Randall Chaves Zamora anticonceptivos en regiones empobrecidas del país, la realización de encuestas y la divulgación del conocimiento generado en actividades a las que asistían especialistas en Ciencias Sociales y de la Salud.52 En el campo de investigación inaugurado por el CESPO se incluyeron reconocidos profesores de la UCR, que se convirtieron en verdaderos intelectuales de la Guerra Fría; ellos conformaron un gran equipo de investigación que era dependiente del financiamiento de la FF para sus acciones académicas y cuya agenda de investigación era dirigida por la misma institución filantrópica y adoptada por autorida- des universitarias, tal y como lo evidencia la documenta- ción al respecto en los archivos universitarios. Entre esos intelectuales sobresalen los nombres de Eugenio Fonseca Tortós, José Luis Vega Carballo, Gonzalo Adis Castro y de otros, provenientes de disciplinas como la Sociología, la Psicología, la Estadística, el Derecho y la Economía, pero también incluye a rectores y a otras autoridades.53 Así, la dependencia que la UCR desarrolló con la FF en el finan- ciamiento del CESPO fue tal que, en el momento en que la institución filantrópica decidió detener la subvención, la Universidad se vio obligada a cerrar el centro, reubicar a sus investigadores y crear nuevas instituciones que suplie- ran el vacío que dejaba ese cierre.54 52 Revisión bibliográfica en el Sistema de Bibliotecas, Documentación e Información de la Universidad de Costa Rica. 53 AUROL, “Informe para la Fundación Ford del Programa en Ciencia y Educación”, 26 de abril de 1967, 3f; AUROL, “Correspondencia de Richard King de la Fundación Ford para Carlos Monge Alfaro”, 29 de enero de 1965, 2f; AUROL, “Correspondencia de Carlos Monge con Richard King de la Fundación Ford, sobre problemas en universidades de Centroamérica”, 3 de marzo de 1965, 2f; AUROL, “Oficio para el representante de la Fundación Ford”, 19 de abril de 1966, 2f; AUROL, “Solicitud de fondos a la Fundación Ford”, 19 de octubre de 1966, 1f. 54 “Terminó huelga en CESPO”, Semanario Universidad, 19 de agosto de 1974. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 211 Entre el grupo de intelectuales que formaron parte del CESPO, uno de los más relevantes fue Jack Reynolds, de la Universidad de Columbia. El estadounidense era recono- cido por sus estudios sobre la planificación familiar, coor- dinaba los servicios clínicos para Costa Rica en este tema y había sido designado por la FF al país junto a su esposa, Tin Myaing Thein, quien era especialista en el mismo tema, provenía de la misma universidad y era conocida interna- cionalmente por sus contribuciones a los estudios sobre la planificación familiar y la esterilización femenina. Una pu- blicación del gobierno de los Estados Unidos hecha en 1978 sobre el tema de la planificación familiar, decía: “Jack Reynolds es una autoridad reconocida na- cional e internacionalmente en el programa de evaluación de planificación familiar y población. Él ha hecho estudios sobre los servicios sobre la planificación familiar y también hizo procesos de adiestramiento en los servicios de planificación familiar. También ha sido consultor de nume- rosas agencias privadas y del gobierno de los Estados Unidos sobre la temática de la planifi- cación familiar. Además, es escritor de manua- les y artículos sobre el tema y ha sido consejero residente para los programas operacionales y ha servido en varios comités expertos en el tema de la planificación familiar”.55 Estudios posteriores demuestran que, tanto Reynolds como Thein continuaron dedicándose al tema de la planifi- cación familiar en países como Trinidad, pero ahora con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID). 55 Select Committee on Population, Fertility and Contraception in America: Hearings Before the Select Committee on Population, Ninety-fifth Congress (Washington: U.S. Government Printing Office, 1978). 212 Randall Chaves Zamora Ambos publicaron artículos dedicados al tema y sus datos fueron contrastados con los que habían recogido en Costa Rica durante una década de trabajo.56 Por su parte, con- trastar sus acciones con las realizadas por el Comité de Población de los Estados Unidos es aún más relevante, debido a que en sus publicaciones es notorio el interés prioritario que tuvo la temática de la población y el control demográfico para la política estadounidense. Muestra de ello es que los análisis sobre las acciones de la USAID en Costa Rica afirman que una de las agendas más relevantes de esta institución estadounidense en el país fue la pla- nificación familiar, de manera que la UCR fue el primer lugar donde Estados Unidos puso en práctica una agenda política y de investigación por medio de una institución filantrópica como la FF, que más tarde extendería como política oficial y relación de cooperación con Costa Rica y con otros países de la región.57 Tomando como base la producción del CESPO, también es posible comprender sus vinculaciones con un proyecto de mucha mayor trascendencia para América Latina y la misma producción bibliográfica es una ventana que permite mirar que Costa Rica no fue el único país de la región involucra- do en esta dinámica sobre el conocimiento demográfico. Al estudiar el caso de Colombia durante la Guerra Fría, Teresa Huhle argumenta que, a partir de la década de 1950, surgió por parte de Estados Unidos el “miedo a una explosión de la población”: esta era identificada como un “problema” y como una amenaza para la seguridad nacional. Fue así como un 56 Jack Reynolds, “Methods for Estimating Future Caseloads of Family Planning Programs”, Family Planning Perspectives 3, No. 2 (1971): 56-61; Jack Reynolds, “Costa Rica: Measuring the Demographic Impact of Family Planning Programs,” Studies in Family Planning 4, No. 11 (1973): 310-316. 57 James Fox y Ricardo Monge González, USAID en el desarrollo de Costa Rica: impacto de 50 años de actividades (San José: Academia de Centroamérica, 1999). Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 213 alto número de expertos en población, sociología, demografía y medicina de ese país, junto a otros provenientes de los Estados Unidos, se encargaron de estudiar la forma para contrarrestar el supuesto peligro mediante la planificación familiar y el uso de nuevos anticonceptivos.58 Esto fue parte de una estrategia latinoamericana en la que Costa Rica es- taba involucrada; como sucedió en la región, en el país esto también generó debates sobre temáticas como la familia, el género, la sexualidad y la salud, aunque las investigaciones existentes pasan por alto el papel de la FF como institución global de la Guerra Fría en estas dinámicas.59 En 1974 se incrementaron los debates sobre el finan- ciamiento de la FF a las actividades académicas en Costa Rica. Luego de leer un libro relacionado con la planificación familiar que distribuía masivamente el CESPO en el país, el militante comunista Franklin Carvajal escribió un largo artículo en el semanario comunista Libertad, donde aseguró que, en Costa Rica ese proyecto recibía un financiamiento anual de un poco menos del millón de dólares que provenían de la “Fundación Ford, la Universidad de Costa Rica, el Seguro Social y otros”. Al escribir sus conclusiones, Carvajal aseguró que libros como aquel eran: “prueba fiel y cabal de los verdaderos objetivos que persigue este plan mundial de control de la natalidad, inspirado y financiado por los gran- des consorcios norteamericanos que pretenden desviar la atención de nuestros pueblos sobre los verdaderos centros generadores de subdesarrollo, hambre, desocupación, desnutrición, es decir, 58 Teresa Huhle, Bevölkerung, Fertilität und Familienplanung in Kolumbien. Eine transnationale Wissensgeschichte im Kalten Krieg (Bielefeld: Transcript Verlag, 2017). 59 Alexia Ugalde Quesada, “El Movimiento para la Liberación de la Mujer en Costa Rica (1975-1981)”, Debate Feminista 63 (2021): 95-116. 214 Randall Chaves Zamora de la situación de explotación y coloniaje a que se encuentra sometido el llamado ‘Tercer Mundo’, y en él, naturalmente, Costa Rica”.60 A las puertas del cierre definitivo del CESPO en 1974, el reconocido comunista Fernando Chaves Molina publicó una página en el periódico Libertad, donde hizo una inteligente crítica a los objetivos del CESPO. A la luz de la teoría mar- xista, se contrapuso al maltusianismo que, según él, profe- saban quienes dirigían aquellas agendas de investigación. En el texto, Chaves Molina aportó evidencia empírica para asegurar que el surgimiento del “monstruo ahora conocido como neomalthusianismo” había “despertado” en la década de 1950 en Estados Unidos con el gobierno de Dwight D. Eisenhower (1953-1961) y había tomado más fuerza en los años siguientes con Johnson en el poder. Además, insistió en que Puerto Rico había sido un la- boratorio inaugural y que para entonces, el Banco Mundial había mermado la concesión de empréstitos con los países que “no impongan los principios del control de la natali- dad”. Inclusive, el comunista citó un discurso de Johnson, quien en marzo de 1965 se había comprometido en el tra- dicional Mensaje a la Nación a usar los “nuevos conoci- mientos para enfrentarnos a la explosión de la población mundial”. Al fin, como muestra de la injerencia de esta agenda en la región, reprodujo el discurso del por entonces expresidente colombiano Alberto Lleras Camargo (1945- 1946 y 1958-1962), quien meses más tarde aseguraría que la “única vía” para salir de las problemáticas glo- bales era “a través del control de la población”. Con este 60 Franklin Carvajal, “’Hay que hacer que el número de nacimientos y el de muertes sean aproximadamente iguales’. Comentario del libro ‘Texto para los trabajadores del campo de la planificación familiar”, Libertad, 21 de setiembre de 1974, 7. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 215 preámbulo, Chaves Molina preparó el terreno para explicar “las raíces del control de la natalidad” que lideraba la UCR a través del CESPO y concluyó: “Costa Rica se une al carro antipoblacional a través de lo que ahora es un frondoso árbol burocrático que se conoce como CESPO… La ‘labor’ de esta organización ha tenido un ‘feliz’ remate pues en la Conferencia de Bucarest, Costa Rica aparecía a la par de Puerto Rico y de Chile entre los países con mayor descenso en la natalidad, veamos: entre 1955-1959 nacieron en Costa Rica 48,2 niños por 1000 habitantes, en 1972 nacieron 31,5 niños por cada mil habitantes, es decir que la tasa de natali- dad descendió en 16,7 por mil habitantes, lo que traducido en números de niños para la población del año pasado significa que hubo 31.191 menos nacimientos. Costa Rica, en el marco de esta políti- ca poblacional empujada y lujosamente financiada por los Estados Unidos, pasa así, cada vez más a ser triste modelo de lo que desean para todos los países subdesarrollados y un ejemplo de cómo el estado de dependencia ya no se lleva solo nuestros recursos naturales, sino el futuro de nuestra población, la riqueza y la prosperidad que miles de hombres y mujeres, si existiera una verdadera transformación social, producirían a raudales”.61 La valoración de Chaves Molina sobre el control de la natalidad como un arma con que Estados Unidos comba- tía la Guerra Fría permite comprender este contexto y las dinámicas intelectuales que puso en disputa. Como comu- nista, Chaves Molina se ubicó de manera firme en un lugar 61 Fernando Chaves Molina, “Las raíces del ‘control de la natalidad’”, Libertad, 7 de setiembre de 1974, 8. 216 Randall Chaves Zamora específico de la batalla intelectual que significó la Guerra Fría cultural y con ello, elaboró una aguda crítica al tra- bajo que realizaba un grupo de investigadores de la UCR. Así, recordar las onerosas donaciones estadounidenses que recibían algunas agendas de investigación en la UCR, le funcionó para poner en evidencia el impacto que tenía este dinero en la sociedad costarricense y para aportar más ideas al cuestionamiento que ya existía hacia algunos in- telectuales de Costa Rica. Así, tanto Chaves Molina como otras personas relacionadas con el medio universitario, intelectuales y estudiantes radicales tomaron elementos interpretativos propios del enfrentamiento cultural de la Guerra Fría para imaginar a otros intelectuales dominados por el imperialismo cultural y por el “lujoso financiamiento” que llegaba desde Estados Unidos. Conclusión El 29 de enero de 1965, luego de leer el balance finan- ciero enviado por el rector Carlos Monge Alfaro sobre la eje- cución de la primera parte de los fondos donados a la UCR, el representante de la FF, Richard G. King, felicitó caluro- samente a Monge Alfaro por su informe y aprovechó para hacerle saber su descontento con otras universidades de la región, que a diferencia de la UCR, se adherían “tan fuertemente a la autonomía lograda”, que habían termi- nado desligándose de actividades de investigación y de “ayuda al público general”, como las que hacía la UCR a través de las actividades financiadas por la FF. Según King, “la administración de las universidades latinoa- mericanas ha sido innecesariamente estorbada por el go- bierno de Consejos… demasiado numerosos y difíciles de Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 217 manejar, actuando a la vez como juez y parte, y ocupándose en demasía con detalles administrativos”.62 Como funcionario de la FF, King consideraba que las universidades latinoamericanas debían vincularse en proyectos de “ayuda” a la sociedad y asumir el papel de la UCR, que por entonces destinaba las donaciones esta- dounidenses a la formación de profesores que impartían clases de Ciencias Naturales en la secundaria y que más tarde, dicha “ayuda” se traduciría en agendas de inves- tigación propias de una Guerra Fría combatida por los Estados Unidos y en acciones concretas para enfrentar la pobreza, como controlar el crecimiento demográfico del Tercer Mundo por considerarlo amenazante para su propia seguridad nacional. La insinuación de King de que otras universidades latinoamericanas conferían a su autonomía mayor peso puede interpretarse como una crítica a la auto- nomía universitaria para usar el dinero de las donaciones de la forma en que lo decidieran sus autoridades y no si- guiendo lo indicado por la fundación donante. Si bien, en sus próximas comunicaciones Monge Alfaro prefirió guardar silencio ante el comentario de King, lo cierto es que el poderoso papel de la FF y su perspecti- va ante las dinámicas intelectuales de América Latina ya había sido advertido y criticado por los comunistas costa- rricenses. Desde 1962, el intelectual y el líder histórico del Partido Comunista de Costa Rica (PCCR), Manuel Mora Valverde había publicado una nota en el periódico Adelante donde señalaba que la “misión” del CLC no era más que “realizar propaganda anticomunista entre los in- telectuales del mundo” y aseguraba que “los Ford tienen 62 AUROL, “Correspondencia de Richard King de la Fundación Ford para Carlos Monge Alfaro”, 29 de enero de 1965, 2f. 218 Randall Chaves Zamora bajo su égida sobre todo a las organizaciones anticomunistas camufladas con rótulos intelectuales”.63 La historiografía que analiza la Guerra Fría cultural hace una distinción entre las universidades en la Guerra Fría y las universidades de la Guerra Fría, para enfatizar en las dinámicas intelectuales propias de este contexto que tuvieron lugar en aquellos años.64 Así, no es coincidencia que el impulso a los Estudios Generales y la creación del CESPO durante la Guerra Fría en Costa Rica tuvieran como origen una institución filantrópica con tanta relevancia glo- bal como la FF. Con ello queda claro que las lógicas de trabajo y algunas agendas de investigación en la UCR eran depositarias de la intervención de los Estados Unidos, pero también es evidencia de que pertenecían a un pro- yecto mucho más amplio, que incluía a Chile, Argentina, Puerto Rico y Costa Rica como países laboratorio para el resto de América Latina; esto convirtió a la UCR y sus intelectuales en actores de la Guerra Fría, ubicados en el centro de las preocupaciones imperiales. Pero como sucedió en otras regiones con el dinero pro- veniente de los Estados Unidos, la libertad intelectual entró en acción y el financiamiento generó un efecto inesperado para quienes discernían el destino de los fondos: con las donaciones estadounidenses que llegaron a la UCR, fue mucho más visible el papel de Ciencias Sociales y estas disciplinas adoptaron una de las posiciones más relevantes del campo intelectual, la política y el Estado costarricense. Asimismo, con la modernización de las Ciencias Sociales 63 Manuel Mora Valverde, “Las fuentes financieras de la campaña anticomu- nista”, Adelante, 20 de mayo de 1962, 10. 64 Mark Solovey, “Cold War Social Science: Specter, Reality, or Useful Concept?”, en: Cold War Social Science: Knowledge Production, Liberal Democracy, and Human Nature, ed. por Mark Solovey y Hamilton Cravens (Nueva York: Palgrave Macmillan, 2012), 1-22. Intelectuales bajo asedio: la Guerra Fría cultural y la Fundación Ford... 219 que impulsó el financiamiento de los Estados Unidos, las mismas disciplinas se incluyeron en los debates intelectua- les más relevantes del mundo y estas discusiones fueron la semilla que hizo germinar procesos de radicalización inte- lectual en la década de 1970. Esta misma semilla de radicalización permitió que la juventud que se formaba en la UCR, al tanto de nuevas corrientes de pensamiento y echando mano de un nuevo vocabulario antiimperialista que llegaba hasta el campus en aquellos años, se atreviera a hacer cuestionamientos sobre el destino que tendrían los datos que sus profeso- res recogían al investigar la sociedad costarricense. De esta forma, todo indica que la agencia intelectual en la UCR estuvo doblemente asediada durante la Guerra Fría: mientras debía trabajar con las agendas de investigación financiadas por la FF que adoptaban sus autoridades uni- versitarias, también debía responder ante las inspecciones de una juventud e intelectualidad radicalizada, opuesta al imperialismo cultural que percibían en el financiamiento de las Ciencias Sociales por parte de Estados Unidos. Acerca de las autoras y los autores 331 Acerca de las autoras y los autores Sonia Angulo Brenes, Doctora en Historia con una trayec- toria de investigación en temas como la protesta social, las huelgas bananeras, la organización laboral, la situación de la clase trabajadora y la memoria histórica. Profesora asociada de la Universidad de Costa Rica desde hace más de doce años e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC), integrante de la Red Trans- caribe: Red de Estudios Transareales y Transculturales de Centroamérica y el Caribe e investigadora del programa ConnecCaribbean – Connected Worlds: the Caribbean, Origin of Modern World. Sus publicaciones más recientes son: “La Sociedad de Artesanos y la instrucción obrera en Costa Rica a finales del siglo XIX” en el 2022 y “La formación humana y la universidad pública: algunas contradicciones” en el 2020. Ana Lucía Barboza Hernández es Bachiller en Historia por la Universidad de Costa Rica y egresada de la Maestría Académica en Historia de la misma institución. Randall Chaves Zamora tiene una Maestría en Historia y es estudiante doctoral de la Universidad de Costa Rica. Es profesor de la Escuela de Historia e investigador del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) de la misma Universidad. Ha publicado estudios sobre la memoria, el movimiento estudiantil y la juventud de la se- gunda mitad del siglo XX costarricense. Actualmente in- vestiga temáticas relacionadas con la Guerra Fría cultural, la historia intelectual y el financiamiento de las Ciencias Sociales en Costa Rica durante las décadas de 1950 y 1970. 332 David Díaz Arias Su libro, Rebeldía en la memoria: el movimiento estudiantil contra ALCOA (Costa Rica: 1968-1970) fue publicado por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia en el año 2021. Luis Conejo Barboza es Máster en Historia por la Uni- versidad de Costa Rica y estudiante del doctorado en histo- ria por la misma Universidad. Es docente en la Escuela de Estudios Generales y en la sección de Historia y Geografía en la Sede de Occidente. Ha participado en proyectos de investigación en el CIHAC y en el CIDICER. Ha publicado artículos de historia ambiental, empresarial y regional. Sofía Cortés Sequeira es Máster en Historia por la Univer- sidad de Costa Rica. Es docente en la Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica e investigadora en el Centro de Investigaciones Históricas de América Central y en el Instituto de Investigaciones Sociales. Cursa el Doctorado en Historia del Programa de Posgrado en Historia de la Universidad de Costa Rica. Investiga temáticas de historia socio-política relacionadas con las dinámicas nacionales y regionales de la Guerra Fría en Centroamérica y Costa Rica, acciones colectivas y movimien- tos sociales. Entre sus últimas publicaciones: ¿Comunismo a la tica o comunismo soviético? La división del Partido Vanguardia Popular en Costa Rica (1983-1984) (San José: Centro de Inves- tigaciones Históricas de América Central, 2020). “Aventureros pequeño-burgueses” y “la vieja generación revolucionaria”: el FSLN y el PVP (1966-1970)”. Diálogos Revista Electrónica de Historia 22. No. 1 (2021), 114-133. “Protestas en torno al género en Costa Rica (2008-2020)”. Anuario de Estudios Centroame- ricanos 48 (2022) DOI 10.15517/AECA.V48i0.50748 David Díaz Arias es Ph.D. en Historia por Indiana Univer- sity Bloomington (Estados Unidos). Es profesor catedrático y director del Centro de Investigaciones Históricas de América Central de la Universidad de Costa Rica. Ha ganado el Pre- mio Nacional Luis Ferrero a la Investigación Cultural (2015) Acerca de las autoras y los autores 333 concedido por el Ministerio de Cultura de Costa Rica y el Premio Cleto González Víquez conferido por la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica. Ha publicado decenas de trabajos sobre historia política, historia de la memoria, ritos y rituales estatales, naciones y nacionalismos, guerra civil, ins- tituciones, caudillos, procesos de paz, construcción del Esta- do y otra diversidad de temas en la historia de Centroamérica en general y Costa Rica en particular. Sus últimos libros son: La independencia de Costa Rica. Historia, debate y conme- moración, 1821-2021 (San José, Editorial de la Universidad Estatal a Distancia, 2021) y Chicago Boys del Trópico: histo- ria del neoliberalismo en Costa Rica (1965-2000) (San José, Costa Rica, Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2021). Esteban Fernández Morera. Bachiller en Filosofía por la Universidad de Costa Rica y M.Sc. en Historia por la mis- ma institución. Ha investigado sobre la censura cinema- tográfica costarricense, la reacción conservadora contra la modernidad cultural y la Guerra Fría Cultural. Es autor de “Imaginando amigos y enemigos: La Guerra Fría Cultural en Costa Rica, 1953-1973” (Tesis de Maestría Académica en Historia, Universidad de Costa Rica, 2002), y del artícu- lo “Purificando el cine en Costa Rica, 1936-1937: cruzada global, censura moral y movilización católica”. Cuadernos Inter.c.a.mbio sobre Centro América y el Caribe. San José, 17:1 (enero-junio, 2020). Mariela Mata Li es máster en Literatura Latinoamericana, licenciada en Derecho con énfasis en derechos humanos y filóloga española de la Universidad de Costa Rica. Actual- mente es investigadora del Centro de Investigaciones Histó- ricas de América Central de la Universidad de Costa Rica. Sus investigaciones se han centrado en el análisis de textos desde la literatura comparada, la historia global y los estu- dios de género y masculinidades. Ha impartido cursos en el 334 David Díaz Arias Posgrado en Literatura de la UCR y el Instituto Tecnológico de Costa Rica. Para la Maestría en Literatura Latinoameri- cana, su investigación se denominó: La deconstrucción de la masculinidad hegemónica en ambientes represivos: “La ciu- dad y los perros” de Mario Vargas Llosa y “El beso de la mujer araña” de Manuel Puig. Pablo Andrés Quirós Solís es M. Sc. por el Instituto Tecnológico de Costa Rica, donde desarrolló una investi- gación sobre sistemas multi-agentes para la detección de especímenes biológicos utilizando técnicas de inteligencia artificial. También estudió las carreras de Historia y Filoso- fía en la Universidad de Costa Rica (UCR), donde actual- mente funge como investigador en Historia en el Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC). Como informático ha desarrollado trabajos para el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), y el programa CALAS de la misma universidad, donde ha contribuido con el desa- rrollo de Bases de Datos para la Investigación en Ciencias Sociales. También desarrolla una tesis doctoral en el Posgra- do Centroamericano de Historia de la UCR sobre el impacto de la Revolución Rusa en Centroamérica. Se especializa en temas sobre el movimiento obrero. Sus últimas publicacio- nes son: Antes y después del estalinismo en Costa Rica. Insti- tuciones transnacionales antiimperialistas (1926-1934) (San José: Centro de Investigaciones Históricas de América Cen- tral, 2021) y “El «problema indígena» en Severo Martínez Peláez y Mario Payeras”, Intersedes XXII, núm. 46 (18 de noviembre de 2021).