INTRODUCCIÓN En condiciones tropicales los sistemas de produc- ción tanto de leche como de carne se basan en la utili- zación de pasturas. Para aumentar la cantidad y calidad de biomasa comestible, se emplean otras fuentes forra- jeras que pueden desarrollarse adecuadamente en ese medio, donde las condiciones ambientales favorecen el crecimiento vegetal abundante. El maíz (Zea mays), originario de México y Centroamérica, es una excelen- te opción forrajera que por sus características producti- vas podría ser utilizada en zonas ecológicas en donde, ni aún las especies de pastos más adaptadas, permitirán maximizar la capacidad de carga por hectárea (Fuentes et al. 2000). En cultivo, para la producción de forraje, el maíz ha mostrado excelentes características de palatabilidad y en consecuencia un alto consumo por el ganado. Es uno de los mejores cultivos para ensilar, ya que reúne muy buenas condiciones de valor nutritivo, alto conte- nido en azúcares y alto rendimiento por unidad de área (Peñagaricano, Arias y Llaneza 1986). AGRONOMÍA MESOAMERICANA 13(1): 13-17. 2002 PRODUCCIÓN DE FORRAJE CON MAÍZ CRIOLLO Y MAÍZ HÍBRIDO1 RESUMEN Producción de forraje con maíz criollo y maíz híbri- do. Con el fin de conocer el rendimiento productivo de forra- je de dos cultivares de maíz: híbrido y criollo, evaluados a igual edad y luego en similar estado fisiológico, sembrados a diferentes distancias entre plantas, se llevó a cabo un experi- mento en la Estación Experimental Alfredo Volio Mata de la Universidad de Costa Rica, ubicada a una altitud de 1542 msnm, con una precipitación media anual de 2050 mm. Se determinó en ambos cultivares, que la producción de materia seca (kg/ha), reflejó un incremento al disminuir la distancia entre plantas. El cultivar repercutió notablemente sobre los rendimientos productivos. Los rendimientos en base seca (kg/ha) fueron 30% mayores en maíz criollo que en maíz hí- brido cuando se comparan a una misma edad. Cuando se comparan ambos cultivares en igual estado fisiológico, los rendimientos en base seca (kg/ha) son 37% superiores en el cultivar criollo. La altura promedio de la planta fue 1,7 m ma- yor en el cultivar criollo que en el híbrido. No se encontraron diferencias significativas en cuanto a rendimientos de bioma- sa verde o seca, ni en cuanto al contenido de materia seca al comparar el maíz criollo por edad y por estado fisiológico. 1 Recibido para publicación el 17 de agosto del 2001. Inscrito en Vicerrectoría de Investigación No. 737-97-006. 2 Estación Experimental Alfredo Volio Mata. Facultad de Agronomía, Universidad de Costa Rica. ABSTRACT Forage production with native and hybrid corn (Zea mays). The experiment was conducted at the Alfredo Volio Mata Experiment Station of the University of Costa Rica, located at an altitude of 1542 masl, with an average annual rainfall of 2050 mm. The purpose was to determine total forage mass of two corn cultivars: hybrid and native, evaluated at the same age and in similar physiological stage. The study determined, in both cultivars, that dry matter yield (kg/ha) reflected an increase when the distance between plants was reduced. Cultivar rebounded notably on total forage mass production. Dry matter yield (kg/ha) was 30% higher in the native that in the hybrid when compared at the same age. Both cultivars were compared in similar physiological stage, dry matter yield (kg/ha) was 37% higher in native corn. The height average of the plants was 1,7 meters higher in native that in hybrid. No significant differences were found for dry and fresh matter on native corn at 105 and 133 days of growth. Jorge Elizondo2, Carlos Boschini2 Los rendimientos que se puedan obtener varían se- gún la variedad, la fertilidad del suelo, la edad de corte y la densidad de siembra entre otros factores (Aldrich y Leng 1974). Si se considera la variedad, se puede decir que cualquier tipo de maíz puede cultivarse para forraje, pe- ro las que producen mayores rendimientos de biomasa son aquellas variedades de porte alto. Los híbridos por su parte, al ser de porte pequeño generalmente produ- cen menos cantidad de forraje por unidad de área. Así por ejemplo, Soto y Jahn (1983), reportan una producción con maíz híbrido de 17,7 toneladas de ma- teria seca/ha, cosechado a los 171 días y con una densi- dad de siembra de 77000 plantas/ha. Mientras que Eli- zondo y Boschini (2001) reportan rendimientos de 10,2 toneladas de materia seca por hectárea en maíz criollo a una edad de 112 días y con una densidad de siembra de 96000 plantas/ha. Por otro lado, Amador y Boschi- ni (2000), obtuvieron rendimientos también con maíz criollo de 15,2 toneladas de materia seca/ha a una edad de 121 días y con una densidad de siembra de 58000 plantas/ha. Elizondo y Boschini (2001), Cuomo, Redfearn y Blouin (1998) han demostrado que para obtener mayo- res rendimientos de forraje por unidad de área, es nece- sario aumentar la densidad de siembra, sin que ello re- percuta en el valor nutritivo de la hoja, el tallo o la planta entera. Este trabajo se llevó a cabo para conocer el rendi- miento productivo de forraje de dos cultivares de maíz, evaluados a igual edad y luego en similar estado fisio- lógico, sembrados a diferentes distancias entre plantas. MATERIALES Y MÉTODOS El experimento se llevó a cabo en el año 1999, en la Estación Experimental Alfredo Volio Mata de la Uni- versidad de Costa Rica, ubicada en el Alto de Ochomo- go en la Provincia de Cartago. Su altitud es de 1542 m.s.n.m, con una precipitación media anual de 2050 mm distribuida en los meses de mayo a noviembre y una humedad relativa media de 84%. La temperatura media anual es de 19,3 ºC, alcanzando como máximo 23 ºC y como mínimo 13 ºC. El suelo se clasifica co- mo Tipic Dystrandepts (Vásquez 1982), formados por cenizas volcánicas recientes, con una textura franco ar- cillo arenoso, un pH de 5,8 y un contenido de materia orgánica de 6,24%, con excelentes condiciones físicas y buenas características químicas, con vocación agríco- la limitada por la topografía y buen drenaje. El ecosis- tema de la región se clasifica como bosque húmedo montano bajo (Tosi 1970, citado por Vásquez 1982). Para las labores de cultivo, se preparó una área de 8.000 m2, para establecer maíz blanco criollo forrajero adaptado a la zona alta de Cartago y maíz híbrido 3002 W blanco. El terreno, previo a la siembra se aró, ras- treó y se surcó a 70 cm. Se aplicó fertilizante 10-30- 10 a razón de 200 kg/ha y se procedió a sembrar el maíz de forma manual. Dentro del área se delimitaron ocho parcelas experimentales de 1000 m2 cada una. Posteriormente se estableció en cuatro de ellas maíz criollo y en las otras cuatro maíz híbrido a diferentes distancias: 50 x 70 cm con dos semillas por golpe para una densidad de 58000 plantas por hectárea; 25 x 70 cm con una semilla por golpe para una densidad también de 58000 plantas por hectárea; 16 x 70 cm con una semi- lla por golpe para una densidad de 90000 plantas por hectárea y finalmente 8 x 70 cm con una semilla por golpe para una densidad de 180000 plantas por hectá- rea. Posterior a la siembra, se aplicó un herbicida pree- mergente para controlar el ciclo vegetativo de las male- zas. Mes y medio después de la siembra se aplicó un equivalente de 250 kg/ha de nitrógeno como nitrato de amonio. A los 105 días de establecido el cultivo, el maíz hí- brido tenía el grano en perla y se realizó el primer muestreo en ambas variedades. A los 119 días, cuando el grano del maíz híbrido estaba en estado lechoso (es- tado óptimo para ensilaje) se llevó a cabo un segundo muestreo, en ambas variedades. A estas edades, el maíz criollo no se encontraba en estado óptimo para ensilaje, se volvió a muestrear en dos fechas posteriores, de acuerdo al estado del grano, en la variedad criolla cuan- do estaba en estado de perla y cuando el grano estaba en estado lechoso, esto fue a los 133 y 147 días de edad respectivamente, pudiéndose comparar de esta manera la producción de forraje a igual edad y posteriormente en igual estado fisiológico. En todos los casos, se to- maron tres muestras seleccionadas al azar de cinco me- tros lineales dentro de cada parcela y se cortó el mate- rial a 10 cm sobre el nivel del suelo. Posteriormente, se pesó el material cosechado para determinar la produc- ción de materia verde total. Luego las muestras se se- pararon en tallo, hojas, chilote o mazorca; se pesó cada componente y se secó a 60 ºC durante 48 horas hasta al- canzar un peso constante. Finalmente las muestras se molieron a 1 mm y se determinó el contenido de mate- ria seca en una estufa a 105 ºC (AOAC, 1980). Se empleó un diseño irrestrictamente al azar, con tratamientos en arreglo factorial 2 x 4, el primer factor dos variedades de maíz y el segundo, cuatro distancias AGRONOMÍA MESOAMERICANA14 entre golpes de siembra (Steel y Torrie 1988). Los da- tos observados se analizaron con el paquete estadístico SAS (SAS, 1985). Se efectuó la separación de medias con la prueba de Duncan, en aquellas variables que re- sultaron significativas. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Distancia y densidad de siembra La producción de biomasa verde y seca medida en tallos, hojas, fruto y en la planta entera de maíz, se pre- sentan en los Cuadros 1 y 2. La producción total de ma- teria verde (kg/ha) fue superior a cortas distancias de siembra entre plantas. La producción de materia seca (kg/ha) reflejó también un incremento al disminuir la distancia entre plantas. Es importante recalcar que con la distancia más corta entre plantas se obtuvo una ma- yor densidad de siembra, pero esto no significó una ma- yor producción de biomasa por unidad de área (P≤0,05). En el Cuadro 3 se presentan los contenidos de ma- teria seca para los diferentes componentes de la planta. Se nota que la concentración de materia seca en la hoja y en el chilote es mayor que la observada en el tallo, en cualquiera de las cuatro distancias de siembra entre plantas estudiadas, tanto con el maíz híbrido como con el criollo en similar estado fisiológico. Sin embargo, al comparar de forma general el contenido de materia se- ca en cada componente de la planta, se observa que no hubo diferencias significativas (P≤0,05) al variar la dis- tancia entre plantas. La relación hoja:tallo en base verde y seca fue siempre inferior a una para todas las densidades de siembra. Esto es de esperarse pues hay que considerar que la planta de maíz se cosechó a una edad superior a los 100 días. Elizondo y Boschini (2001) reportan una relación hoja: tallo superior a uno cuando la planta de maíz se cosechó antes de los 70 días. Puede notarse que, tanto en el cultivar criollo como en el híbrido en cualquiera de las cuatro distancias de ELIZONDO Y BOSCHINI: PRODUCCIÓN DE FORRAJE DE MAÍZ 15 Cuadro 1. Producción de materia verde de dos cultivares de maíz a diferentes distancias entre plantas. Cartago, Costa Rica, 1999. Distancia Producción de materia verde (kg/ha) Altura Cultivar (cm) Hoja Tallo Chilote Entera (m) C1 8 25357 78239 903 104499 4,29 C1 16 27547 84440 2607 114594 4,59 C1 25 23357 71547 3268 98172 4,64 C1 50 19642 70409 3951 94002 4,56 H 8 19404 43690 3991 67085 2,71 H 16 18785 49262 4333 72380 2,83 H 25 17214 42499 4865 64578 2,82 H 50 13928 28214 4334 46476 2,84 C2 8 23690 77738 4039 105467 4,44 C2 16 25119 83690 3304 112113 4,53 C2 25 23928 82738 2503 109169 4,55 C2 50 16547 61309 2406 80262 4,47 PROMEDIOS C1 23976 a 76159 a 2682 b 102817 a 4,52 a H 17333 b 40916 b 4381 a 62630 b 2,80 b C2 22321 a 76369 a 3063 b 101753 a 4,50 a 8 22817 a 66556 b 2978 b 92350 a 3,81 a 16 23817 a 72464 a 3415 a 99696 a 3,98 a 25 21500 a 65595 b 3545 a 90640 a 4,00 a 50 16706 b 53311 c 3564 a 73580 b 3,96 a C1 Maíz criollo con igual edad que el híbrido. H Maíz híbrido. C2 Maíz criollo en similar estado fisiológico que el híbrido. a,b,c muestran diferencias significativas entre promedios con P≤0,05. Cuadro 2. Producción de materia seca de dos cultivares de maíz a diferentes distancias entre plantas. Cartago, Costa Rica, 1999. Distancia Producción de materia seca (kg/ha) Cultivar (cm) Hoja Tallo Chilote Entera C1 8 3825 7604 77 11506 C1 16 4095 8782 220 13097 C1 25 3336 7656 278 11270 C1 50 2872 7317 333 10522 H 8 2885 5151 1238 9274 H 16 2700 5849 1587 10136 H 25 2538 4912 1747 9197 H 50 2048 3462 1540 7050 C2 8 4344 7074 1380 12798 C2 16 4637 7633 1166 13436 C2 25 4526 7595 886 13008 C2 50 3161 5654 859 9674 PROMEDIOS C1 3532 a 7840 a 227 b 11599 a H 2543 b 4844 b 1528 a 8914 b C2 4167 a 6989 a 1073 b 12229 a 8 3685 a 6610 b 898 b 11193 a 16 3811 a 7421 a 991 a 12223 a 25 3467 a 6721 b 970 a 11158 a 50 2694 b 5478 c 911 a 9082 b C1 Maíz criollo con igual edad que el híbrido. H Maíz híbrido. C2 Maíz criollo en similar estado fisiológico que el híbrido. a,b,c muestran diferencias significativas entre promedios con P≤0,05. siembra utilizadas, se obtuvo un rendimiento superior al informado por Aldrich y Leng (1974) de 40-45 t de materia verde por hectárea a los 120 días. Cultivar de maíz En los Cuadro 1 y 2 se resumen los datos de pro- ducción tanto de biomasa verde como seca por hectá- rea. En el Cuadro 3 se presenta el contenido de mate- ria seca de las hojas, tallo, fruto y de la planta entera de maíz considerando los cultivares estudiados. Se obser- vó que el cultivar repercute notablemente sobre los ren- dimientos productivos (P≤0,01). Es importante considerar la altura de las plantas en los dos cultivares, ya que entre el cultivar híbrido y el criollo se encuentra una diferencia promedio de 1,70 m a favor del criollo, lo que repercute notablemente en los rendimientos de biomasa verde y seca por unidad de área. Maíz híbrido versus maíz criollo con igual edad En el Cuadro 1 se compara la producción de mate- ria verde (kg/ha) total de la planta del maíz híbrido y del maíz criollo con igual edad. Puede notarse que, pe- se a que el maíz criollo no está en el estado óptimo pa- ra ser cosechado y ensilado, los rendimientos son ma- yores a los obtenidos con el maíz híbrido, superándolo en un 64% en base verde y en un 30% en base seca. Sin embargo, cuando se compara el contenido de materia seca (Cuadro 3), se encuentran diferencias significati- vas (P≤0,01) en el chilote y en la planta entera superio- res en el maíz híbrido en un 400% y en un 26%, respec- tivamente con respecto al maíz criollo. Es importante recalcar que tanto en el cultivar crio- llo como en el híbrido, la producción de materia seca (kg/ha) en tallo superó en más de un 45% la producida en hoja, situación similar a la encontrada por Amador y Boschini (2000). Además, la relación hoja:tallo en ba- se verde para el maíz híbrido fue 0,42 y 0,32 para el maíz criollo. Maíz híbrido versus maíz criollo en similar estado fi- siológico En el Cuadro 1 se compara la producción de mate- ria verde (kg/ha) del maíz híbrido y del maíz criollo en similar estado fisiológico. Se observa como los rendi- mientos de materia verde obtenidos con el maíz criollo son superiores a los obtenidos con el maíz híbrido en un 62%. Al tomar en cuenta los rendimientos en base se- ca (Cuadro 2), se nota claramente que también son su- periores en un 37%. En el Cuadro 3 se presenta el contenido de materia seca en las plantas de maíz de ambos cultivares. Puede observarse que no hubo diferencias significativas (P≤0,05). La relación hoja:tallo en base verde fue de 0,42 y 0,29 para el maíz híbrido y para el maíz criollo, respec- tivamente. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES Con base en los resultados se ha podido determi- nar los rendimientos que se obtienen al utilizar maíz hí- brido y maíz criollo. Con estos aportes, evidentemente se puede predecir que el cultivar criollo sembrado a dis- tancias entre plantas inferiores a los 25 cm, permitirá obtener una mayor producción de forraje verde y seco AGRONOMÍA MESOAMERICANA16 Cuadro 3. Contenido de materia seca en los diferentes compo- nentes de la planta, en dos cultivares de maíz. Cartago, Costa Rica, 1999. Distancia Contendido de materia seca (%) Cultivar (cm) Hoja Tallo Chilote Entera C1 8 15,08 9,72 8,53 11,01 C1 16 14,87 10,40 8,44 11,43 C1 25 14,28 10,70 8,51 11,48 C1 50 14,62 10,39 8,43 11,19 H 8 14,87 11,79 31,02 13,82 H 16 14,37 11,87 36,63 14,00 H 25 14,74 11,56 35,91 14,24 H 50 14,70 12,27 35,53 15,17 C2 8 16,60 10,44 32,59 12,98 C2 16 16,42 10,50 35,96 12,99 C2 25 16,83 10,37 35,66 13,08 C2 50 16,90 10,75 35,61 13,61 PROMEDIOS C1 14,71 b 10,30 a 8,48 b 11,28 b H 14,67 b 11,87 a 34,77 a 14,31 a C2 16,70 a 10,52 a 35,14 a 12,02 ab 8 15,52 a 10,65 a 24,05 b 12,60 b 16 15,22 a 10,92 a 27,01 a 12,81 ab 25 15,29 a 10,88 a 26,69 a 12,93 b 50 15,41 a 11,14 a 26,52 a 13,32 a C1 Maíz criollo con igual edad que el híbrido. H Maíz híbrido. C2 Maíz criollo en similar estado fisiológico que el híbrido. a,b,c muestran diferencias significativas entre promedios con P≤0,05. (>30%) por hectárea y en términos relativos similar au- mento de la producción se observará en el cultivar hí- brido. Sin embargo, cuando se compara el rendimiento por planta, los resultados varían y se observa que a me- nores densidades de siembra la producción por planta es mayor, lo cual coincide con Elizondo y Boschini (2001). Así por ejemplo, cuando se utilizó una distan- cia entre plantas de 25 cm, el rendimiento en base ver- de por planta fue de 1,5 kg, mientras que cuando la dis- tancia entre plantas fue de ocho cm, el rendimiento fue de 0,5 kg por planta. La altura promedio de la planta del maíz criollo su- pera a la del híbrido en 1,7 metros. La producción tanto en biomasa verde como seca obtenida con el maíz criollo es superior a la del maíz hí- brido en un 64% y 30%, respectivamente. El rango de variación con respecto al contenido de materia seca fue muy pequeño al variar la distancia en- tre plantas, pudiéndose notar que el porcentaje de ma- teria seca en la planta entera osciló entre 12,60% y 13,32% al pasar de ocho a 50 cm entre planta. No se encontraron diferencias significativas en cuanto a rendimientos de biomasa verde o seca, ni en cuanto al contenido de materia seca al comparar el maíz criollo por edad y por estado fisiológico. Sin embargo, hay que considerar que a los 105 y 119 días de creci- miento, el maíz criollo no estaba en estado óptimo para ensilaje, pues no presentaba grano en estado de perla ni en estado lechoso. LITERATURA CITADA ALDRICH, S.; LENG, E. 1974. Producción moderna de maíz. Editorial Hemisferio Sur. Argentina. 308 pp. AMADOR, A.; BOSCHINI, C. 2000. Fenología productiva y nutricional del maíz para la producción de forraje. Agronomía Mesoamericana 11(1):171-177. A.O.A.C. 1980. Methods of analysis. Ed. 13. Washington D.C. EUA. Association of official analysis chemistry. CUOMO, G.; REDFEARN, D.; BLOUIN, D. 1998. Plant density effects on tropical corn forage mass, morpho- logy, and nutritive value. Agronomy Journal 90:93-96. ELIZONDO, J.; BOSCHINI, C. 2001. 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