I UNIVERSIDAD DE COSTA RICA PROGRAMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO TÍTULO: EVALUACIÓN DE LA EFICACIA DEL NITROPRUSIATO DE SODIO EN LOGRAR LAS METAS DE PRESIÓN ARTERIAL SISTÓLICA EN LOS PACIENTES CON DIAGNÓSTICO DE EVENTO CEREBROVASCULAR HEMORRÁGICO HIPERTENSIVO NO TRAUMÁTICO MANEJADOS EN EL SERVICIO DE EMERGENCIAS DEL HOSPITAL DR. RAFAEL ÁNGEL CALDERÓN GUARDIA DE ENERO DE 2019 A AGOSTO DE 2022 Trabajo final de graduación sometido a la consideración de la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en Medicina de Emergencias para optar por el posgrado académico de Especialista en Medicina de Emergencias SUSTENTANTE: Dr. José Gerardo Madriz Núñez Ciudad Universitaria Rodrigo Facio San José, Costa Rica 08 Diciembre de 2023 II Dedicatorias A Dios, principalmente, por darme la fuerza necesaria para culminar una meta más, por brindarme la fuerza en los momentos de debilidad, por darme confianza en momentos de inseguridad y por proporcionarme humildad para aceptar siempre las correcciones y enseñanzas de las diferentes personas que participaron en este proceso de formación. A mi esposa Sigrid y a mi hija Fátima, por todo su amor, paciencia y sacrificio al brindarme su apoyo, tanto en lo moral y espiritual, como en lo físico, y por motivarme cada día a levantarme y tener en mi mente la meta final de este proceso que nos forjará un mejor presente y futuro. A mis padres, hermanos y resto de familiares y allegados, los cuales, sin esperar nada a cambio, compartieron conmigo alegrías y tristezas durante estos cuatro años, y, de manera incondicional, me brindaron apoyo, motivación e inspiración para ser perseverante y finalizar una etapa más de mi vida. III Agradecimientos Me gustaría expresar mi agradecimiento por el apoyo brindado para el adecuado desarrollo y confección de este trabajo de investigación a mi tutor Dr. Tomás Obando Boza y al Dr. Miguel Barboza, por la paciencia y compromiso en mi proceso de formación y cumplir mis objetivos personales y profesionales. ¡Gracias por el entusiasmo y el contagio de la ilusión de querer mejorar cada día! IV Esta tesis fue aceptada por la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en Especialidades Médicas de la Universidad de Costa Rica, como requisito para optar por el posgrado y título de Especialista en Medicina de Emergencias. _______________________________________________ Doctor Tomás Obando Boza Tutor académico Doctora Adriana Yock Corrales Lector ________________________________________________ Doctor Ricardo González Campos Coordinador del Posgrado de Medicina de Emergencias ________________________________________________ Doctor José Gerardo Madriz Núñez Sustentante V Tabla de contenidos Dedicatorias ......................................................................................................... II Agradecimientos ................................................................................................ III Tabla de contenidos ............................................................................................ V Carta de aprobación filológica ........................................................................ VII Resumen ............................................................................................................ VIII Summary.............................................................................................................. IX Lista de cuadros .................................................................................................. X Lista de tablas ..................................................................................................... XI Lista de gráficos ................................................................................................ XII Lista de abreviaturas ....................................................................................... XIII Licencia de publicación ................................................................................... XIV I. Introducción ...................................................................................................1 A. Justificación ...................................................................................................... 2 Propósito de la investigación ...................................................................................................... 2 Problema clínico .............................................................................................................................. 2 B. Pregunta de la investigación ........................................................................... 3 C. Objetivo general ................................................................................................ 4 D. Objetivos específicos ....................................................................................... 4 II. Marco teórico ..............................................................................................5 A. Fisiopatología .................................................................................................... 5 B. Presentación clínica y diagnóstico ................................................................ 6 C. Tratamiento........................................................................................................ 7 D. Manejo de la presión arterial ........................................................................... 7 E. Situación nacional .......................................................................................... 12 III. Metodología .............................................................................................. 13 A. Diseño del estudio .......................................................................................... 13 B. Criterios de inclusión ..................................................................................... 13 C. Criterios de exclusión .................................................................................... 13 D. Recolección de datos ..................................................................................... 14 Tamaño de la muestra.................................................................................................................. 14 E. Análisis estadístico ........................................................................................ 14 F. Limitaciones del estudio:............................................................................... 15 VI IV. Análisis de resultados ............................................................................. 15 A. Registros utilizados en el estudio ................................................................ 15 B. Discusión ......................................................................................................... 20 C. Limitaciones .................................................................................................... 23 V. Conclusiones ............................................................................................ 24 VI. Anexo ......................................................................................................... 25 A. Gráficos ............................................................................................................ 25 B. Tablas ............................................................................................................... 28 Bibliografía .......................................................................................................... 31 VII Carta de aprobación filológica VIII Resumen La hemorragia intracerebral espontánea (HIE) es una patología definida por lesión cerebral secundaria a la extravasación de sangre a nivel del parénquima cerebral por una ruptura de los vasos sanguíneos cerebrales. Ello corresponde al 10-20% de los eventos cerebrovasculares (ECV) valorados en los diferentes servicios de salud con una mortalidad reportada del 40% a los 30 días. La elevación aguda de la presión arterial, principalmente sistólica, es un factor de riesgo conocido y se ha demostrado que aumenta el deterioro neurológico temprano; sin embargo, aún existen muchas dudas sobre el mejor protocolo de manejo por seguir. Además de múltiples fármacos recomendados por estudios internacionales como INTERACT-2 y ATACH-2, tras una búsqueda exhaustiva en las principales revistas médicas nacionales e internacionales, no fue posible encontrar estudios llevados a cabo en los servicios de emergencias del país que permitieran valorar la situación local del manejo de los pacientes con HIE, tanto en relación con medicamentos utilizados, como con resultados a partir de estos, utilizando, como primera línea de tratamiento, el nitroprusiato de sodio, siendo su uso controversial ante la enumeración de diferentes eventos adversos. En relación con los resultados, se realiza un análisis post-hoc de la base de datos de ICTUS de un estudio previamente aprobado y finalizado, el cual contaba con una muestra de 58 pacientes. De estos, se observó que el 66% del total logra, de manera significativa, la meta de presión arterial sistólica establecida, observando el uso de nitroprusiato de sodio en un 98% de los pacientes en los cuales el 38%, además de nitroprusiato de sodio, se utilizó un segundo fármaco antihipertensivo. A pesar de la meta alcanzada con el nitroprusiato en cuanto a presiones arteriales sistólicas, no se logró determinar que el manejo estricto de la presión arterial impacte positivamente el estado funcional del paciente al egreso mediante la escala de Rankin modificada. Lo resultados encontrados en el análisis final son semejantes a los publicados por estudios de mayor nivel de evidencia como el ATACH-2, donde se describe que no existe una diferencia estadísticamente significativa en mortalidad o deterioro funcional entre el grupo de pacientes donde se manejó de manera intensiva la presión arterial contra los que se dio un manejo convencional. (12) Ante esto, se determina que se requieren más estudios prospectivos donde se incluya la investigación en cuanto al control de la presión arterial y su impacto en aspectos como estado funcional, edema cerebral, volumen del hematoma y su impacto en mortalidad, lo cual determina criterios de selección para establecer un manejo individual con metas según neuromonitoreo y estudios de imagen. IX Summary Spontaneous intracerebral hemorrhage (SIH) is a pathology defined by brain injury secondary to blood extravasation at the level of the brain parenchyma due to a rupture of cerebral blood vessels. Which corresponds to 10-20% of cerebrovascular events assessed in the different health services, with a reported mortality of 40% at 30 days. Acute elevation of blood pressure, mainly systolic, is a known risk factor and has been shown to increase early neurological deterioration; However, there are still many doubts about the best management protocol to follow. In addition to multiple drugs recommended by international studies such as INTERACT-2 and ATACH-2; After an exhaustive research in the main national and international medical journals, it was not possible to find studies carried out in the country's emergency services that allow us to assess the local situation of the management of patients with SIH, both medications used and results with them, using sodium nitroprusside as the first line of treatment, its use being controversial due to the enumeration of different adverse events. In relation to the results, a post-hoc analysis of the ICTUS database of a previously approved and completed study was carried out, which had a sample of 58 patients. Of these, it was observed that 66% of the total achieved, significantly, the established systolic blood pressure goal, observing the use of sodium nitroprusside in 98% of the patients in which 38%, in addition to sodium nitroprusside sodium, a second antihypertensive drug was used. Despite the goal achieved with nitroprusside in terms of systolic blood pressures, it was not possible to determine that strict blood pressure management positively impacts the functional status of the patient at discharge using the modified Rankin scale. The results found in the final analysis are similar to those published by studies with a higher level of evidence such as the ATACH- 2, which describes that there is no statistically significant difference in mortality or functional deterioration between the group of patients where it was managed appropriately. intensive blood pressure against which conventional management was given. (12) Given this, it is determined that more prospective studies are required that include research regarding blood pressure control and its impact on aspects such as functional status, cerebral edema, hematoma volume and its impact on mortality, which determines criteria for selection to establish individual management with goals according to neuromonitoring and imaging studies. X Lista de cuadros Cuadro 1. Estrategia PICO …………………………………………………………...3 XI Lista de tablas Tabla 1. Presencia de comorbilidades, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022………………………………………………………………………17 Tabla 2. Uso de nitroprusiato y otros fármacos para el control de la presión arterial, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022. …………………………………………………………………………………………19 Tabla 3. Estadísticos descriptivos de la presión arterial al ingreso y durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022. …………………………………………………………………………………………20 Tabla 4. Estadísticos descriptivos del cambio en la presión arterial durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022. …………………………………………………………………………………………24 Tabla 5. Comparación entre la mortalidad y la reducción de la presión a niveles inferiores a 160 durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022……………………………………………………………27 XII Lista de gráficos Gráfico 1. Distribución de la muestra según edad, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022………………………………………………………………………16 Gráfico 2. Distribución de la muestra según etnia, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022. ………………………………………………………………………17 Gráfico 3. Valor promedio de la presión sistólica durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022………………………21 Gráfico 4. Valor promedio de la presión sistólica durante el tratamiento según el uso de fármacos, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022. …………22 Gráfico 5. Comportamiento entre la escala de Rankin modificada y la reducción en la presión arterial sistólica, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022. ………………………………………………………………………25 XIII Lista de abreviaturas CCSS: Caja Costarricense de Seguro Social CEC: Comité Ético Científico cGMP: Guanosin monofosfato cíclico ECV: Evento Cerebro Vascular EE.UU.: Estados Unidos de América HCG: Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia HIE: Hemorragia intracerebral espontánea PAS: Presión arterial sistólica PIC: Presión intracraneal SEM: Servicio de Emergencias XIV Licencia de publicación 1 I. Introducción La hemorragia intracerebral espontánea (HIE) es una patología definida por lesión cerebral secundaria a la extravasación de sangre a nivel del parénquima cerebral por una ruptura de los vasos sanguíneos cerebrales, lo cual corresponde al 10-20% de los eventos cerebrovasculares (ECV) valorados en los diferentes servicios de salud con una mortalidad reportada del 40% a los 30 días. (1) Esta patología presenta un porcentaje de secuelas físicas incapacitantes que afectan del 60% al 88% de los pacientes, este porcentaje significativo de morbilidad en estos pacientes se correlaciona con el crecimiento del hematoma intraparenquimatoso. A su vez, este se asocia a los valores elevados de la presión arterial al ingreso a los servicios de emergencias. (3) Por lo tanto, se han descrito estudios internacionales (INTERACT II, ATACH-II), recomendando el manejo de la presión arterial en las primeras 6 horas de ingreso a los servicios de emergencias con una presión arterial sistólica meta de 130 a 140mmHg. Dichos estudios antes mencionados describen, como opción terapéutica, el uso de labetalol, nicardipina y clevidipina, donde el recomendado para uso parenteral es la nicardipina. (12,20) En nuestro medio, el fármaco utilizado con mayor frecuencia para lograr las metas terapéuticas antes descritas es el nitroprusiato de sodio. Ante este fármaco, se desconoce su efectividad para la reducción de la presión arterial debido a ausencia de estudios locales. Aunado a esto, en diferentes revisiones, se describe que no recomiendan el uso de nitroprusiato de sodio por su riesgo de aumentar la presión intracraneal que sería contraproducente en el contexto de un paciente con hemorragia intracerebral. (26) Ante dicha situación, se decidió realizar un estudio observacional retrospectivo descriptivo mediante el análisis de casos clínicos integrados en la base de datos de ICTUS del Servicio de Neurología del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo comprendido entre el primer semestre del año 2019 y el primer semestre del año 2022. En ese sentido, se buscó determinar la efectividad del nitroprusiato de sodio al valorar cifras de tensión arterial meta a las 3 h de iniciado dicho fármaco, además de describir posibles efectos adversos con su uso en el manejo agudo del paciente con ECV hemorrágico hipertensivo en el Servicio de Emergencias. 2 A. Justificación Propósito de la investigación Determinar la eficacia para el descenso de las cifras de tensión arterial del nitroprusiato de sodio como tratamiento indicado en nuestro medio de primera línea en el caso del paciente con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo en las primeras 3 h de ingreso del paciente al servicio de emergencia y su impacto a nivel del outcome funcional neurológico medido a través de la escala de Rankin modificada. Problema clínico Actualmente, en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no se cuenta con los fármacos recomendados mediante la evidencia en la literatura internacional para el manejo de las cifras de presión arterial en el manejo de los pacientes con ECV hemorrágico hipertensivo no traumático en los servicios de emergencias, por ejemplo, nicardipina, labetalol y clevidipina. Agregado a esto, la misma literatura menciona que el nitroprusiato de sodio, medicamento vasodilatador utilizado en estos casos a nivel institucional, es deletéreo o “una droga del pasado” con muchos efectos adversos severos. Al ser con el que se cuenta, el propósito de la presente investigación es evaluar la efectividad para el descenso de la presión arterial a niveles meta según la recomendación a nivel internacional, además de documentar posibles efectos adversos. 3 B. Pregunta de la investigación ¿Es eficaz el nitroprusiato de sodio para el control de la presión arterial en las primeras 3 h de iniciado el fármaco en el paciente con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo que ingresa al Servicio de Emergencias del Hospital Calderón Guardia? Cuadro 1. Estrategia PICO P Pacientes con evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático que ingresaron al Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. I Uso convencional de nitroprusiato de sodio. C No aplica. O Valorar la eficacia del nitroprusiato de sodio en lograr el descenso de la presión arterial sistólica de ingreso de los pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo para alcanzar la meta de presión arterial sistólica menor a 160mmHg en las primeras tres horas de su ingreso. T Enero de 2019 a agosto de 2022. Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 4 C. Objetivo general Valorar la eficacia del nitroprusiato de sodio en lograr metas de presión arterial sistólica al ingreso de los pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo, manejados en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo de enero 2019 a agosto de 2022. D. Objetivos específicos 1. Determinar el porcentaje de pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo que lograron presiones arteriales sistólicas menores a 160 mmHg en las primeras 3 horas tras el inicio del nitroprusiato de sodio en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo de enero 2019 a agosto de 2022. 2. Describir el porcentaje de descenso de la presión arterial sistólica en las primeras 3 horas tras el inicio del nitroprusiato de sodio en los pacientes con evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo manejados en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo de enero 2019 a agosto de 2022. 3. Relacionar el impacto del manejo de la presión arterial de los pacientes con evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo con el estado funcional neurológico de egreso mediante la escala de Rankin modificada. 4. Documentar el porcentaje de pacientes que desarrollan eventos adversos clínicos asociados al uso de nitroprusiato de sodio, entre ellos, acidosis láctica, intoxicación por cianuro, intoxicación por tiocianato, hipotensión y clínica de hipertensión intracraneal. 5. Constatar las características demográficas de la población que se presentó con el diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo al Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo de enero 2019 a agosto de 2022. 6. Estimar la tasa de mortalidad de los pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo manejados en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo de enero 2019 a agosto de 2022. 7. Describir las principales comorbilidades presentes en los pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo manejados en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia en el periodo de enero 2019 a agosto de 2022. 5 II. Marco teórico La hemorragia intracerebral espontánea (HIE) se refiere al sangrado a nivel del parénquima cerebral que ocurre en ausencia de trauma, el cual es una emergencia médica y corresponde al 10-20% de los eventos cerebrovasculares (ECV) (1). Existen múltiples factores de riesgo asociados, tanto modificables, como no modificables. Dentro de los más importantes, se encuentran: edad avanzada, hipertensión arterial, angiopatía amiloide y uso de anticoagulantes orales (2). Con respecto al comportamiento epidemiológico, se ha evidenciado una mayor cantidad de casos en pacientes afroamericanos y en población asiática (3). Asimismo, estudios llevados a cabo en Estados Unidos evidencian mayor incidencia en pacientes hispanos en comparación a personas blancas (4). Es necesario aclarar que la HIE es la forma más mortal de ECV (4). La HIE se logra documentar, en promedio, en el 11% de los ECV de países desarrollados; sin embargo, en países de Tercer Mundo como Costa Rica, la estadística es mayor y se observa en aproximadamente el 22% de los casos. También, la morbimortalidad asociada es mayor, pues, en países de altos ingresos económicos, la mortalidad a los 30 días ronda el 40% (1), mientras que, en países de bajos ingresos, aumenta hasta un 75% (5). Las secuelas físicas incapacitantes pueden llegar a afectar hasta un 88% de los pacientes (3). A. Fisiopatología Según su localización, la HIE se puede clasificar en intraparenquimatosa o intraventricular. En la primera, la hemorragia proviene de la ruptura de vasos sanguíneos en el parénquima cerebral, mientras que, en la segunda, ocurre una ruptura de los plexos coroideos, lo cual lleva a sangrado primario a nivel ventricular (6). Existen múltiples etiologías de HIE, como malformaciones vasculares, enfermedades hematológicas, vasculitis, angiopatía cerebral amiloide, tumores, enfermedades infecciosas, uso de simpaticomiméticos o uso de fibrinolíticos; sin embargo, alrededor del 85% de los casos ocurre por causa de hipertensión arterial mal controlada (6). Los vasos sanguíneos afectados suelen ser vasos perforantes que irrigan estructuras cerebrales profundas. El 50% de los casos ocurre en los ganglios de la base, mientras que el resto son lobares, cerebelosos o a nivel de tronco cerebral (7). La morbilidad es mayor en los sangrados que ocurren a nivel del brazo posterior de la cápsula interna y la mortalidad aumenta en los que suceden a nivel del tálamo e infratentoriales (8). La fisiopatología de la HIE se produce en cuatro principales fases. La primera consiste en el proceso mediante el que se produce la ruptura de los pequeños vasos lesionados crónicamente por hipertensión arterial mal controlada, la cual lleva al sangrado. Esto ocurre en menos de 10 segundos y el 6 hematoma formado puede permanecer en el parénquima cerebral o migrar hacia el sistema ventricular en caso de ser muy grande. Posteriormente, en la segunda fase, el sangrado persiste por la ruptura de la pared arterial y el efecto mantenido de la hipertensión arterial. Existe degeneración de la capa media y muscular con hialinización de la capa íntima y degeneración de la túnica media (6). En la tercera fase, ocurre la expansión del hematoma, el cual es un evento que puede extenderse hasta por 6 horas (6). A través de estudios de tomografía axial computarizada, Brott (9) encontró que el mayor incremento del volumen del hematoma ocurre en las primeras tres horas desde el inicio de los síntomas. De la misma forma, Kazui (10) determinó expansión del hematoma en el 36% de los pacientes en esta misma ventana de tiempo. Se cree que el principal mecanismo asociado es la presencia de hipertensión arterial aguda. La expansión del hematoma es la responsable del deterioro neurológico en las primeras 24 horas (1,3), pues este se comporta como una masa y puede llevar al desplazamiento de estructuras y al aumento de la presión intracraneal con posterior herniación (5,7). Por último, desde las 24 horas y hasta 5 días posteriores al inicio de la HIE, ocurre la lesión neuronal secundaria al edema y al daño neuronal del parénquima circundante (1,8,11). La HIE es capaz de lesionar tejido cerebral circundante mediante presión directa y por vías celulares secundarias provocadas por edema, inflamación, toxicidad de la hemoglobina, hierro y trombina (4). B. Presentación clínica y diagnóstico Los pacientes con HIE suelen visitar el servicio de emergencias con hipertensión arterial sistólica asociada a cefalea súbita, pulsátil, de gran intensidad y de larga duración. Además, es común que asocien vómitos y disfunción neurológica (7). La disminución del nivel de conciencia es más frecuente en la HIE que en otros subtipos de ECV, apareciendo hasta en el 78% de los pacientes por efecto directo del aumento de presión intracraneal y la compresión del tálamo (6). Otros síntomas asociados dependen del territorio afectado. Por ejemplo, las hemorragias supratentoriales suelen asociar déficit motores contralaterales, mientras que las infratentoriales cursan con afectación de pares craneales (12). Frente a este escenario clínico, es de suma importancia la pronta realización de estudios de imagen, donde la tomografía axial computarizada (TAC) de cráneo sin medio de contraste tiene una sensibilidad y especificidad cercana al 100% para lograr un diagnóstico temprano y documentar el volumen del hematoma, la localización anatómica del mismo, la presencia de efecto de masa y valorar la extensión ventricular (13). El diagnóstico temprano y oportuno permite iniciar un manejo de soporte adecuado y mejora, de forma significativa, el pronóstico del paciente. 7 C. Tratamiento Una vez establecido el diagnóstico, se plantea el manejo inicial en el servicio de emergencias basado en tres pilares: 1. Estabilización de la vía aérea, valoración del patrón ventilatorio y estabilización hemodinámica. 2. Control de la presión arterial según las metas y corrección de la coagulopatía de fondo en casos que así lo ameriten. 3. Control de factores de riesgo modificables para evitar la expansión del hematoma y del edema. Por medio de estos tres pilares, se busca evitar la lesión secundaria por causa de hipoxemia y de la expansión del hematoma inicial, lo cual ocurre hasta en un 23% de los casos (13). La expansión del hematoma asociada a edema vasogénico perilesional es capaz de aumentar la presión intracraneal a magnitudes suficientes para producir síndrome de herniación cerebral, el cual es un evento con altísima morbimortalidad (14). Asimismo, se ha definido que la expansión del hematoma en las primeras 24 horas es un predictor temprano de mal pronóstico funcional neurológico en pacientes con HIE. Por lo tanto, esta es una de las complicaciones más temidas y han surgido múltiples estudios clínicos para determinar las mejores prácticas clínicas que reduzcan esta complicación. Algunos de los factores de riesgo de expansión del hematoma son los siguientes: presión arterial sistólica mayor a 180mmHg, hematoma de más de 30mL de volumen en la TAC inicial, uso crónico de antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes y corto tiempo entre el inicio de los síntomas y el primer estudio de imagen (5). De estos factores, el más importante es el control de la presión arterial. D. Manejo de la presión arterial La elevación de la presión arterial es un signo clínico frecuente en el paciente con HIE. Esto ocurre como resultado de la combinación de diferentes mecanismos, incluyendo hipertensión arterial crónica mal controlada, activación de señales neurovegetativas, aumento de la presión intracraneal y estrés fisiológico asociado (6). La elevación aguda de la presión arterial, principalmente sistólica, es un factor de riesgo conocido y se ha demostrado que aumenta el deterioro neurológico temprano; sin embargo, aún existen muchas dudas sobre el mejor protocolo de manejo por seguir. En la década de 1990, la tendencia del tratamiento era evitar la hipotensión con la finalidad de evitar la isquemia perihematoma; sin embargo, tras el descubrimiento del mecanismo de autorregulación cerebral, el cual previene la isquemia a pesar del descenso de la presión arterial sistólica, este concepto ha ido cambiando. Más bien, en años siguientes, se observó que la expansión del hematoma ocurre principalmente en aquellos pacientes que se presentan con presión arterial sistólica mayor a 200mmHg (15). 8 El crecimiento del hematoma aumenta, de manera significativa, la mortalidad. Por lo tanto, las nuevas guías de manejo buscan un control estricto y agresivo de la presión arterial sistólica con el objetivo de prevenir el deterioro funcional neurológico (15). Existen cuatro grandes interrogantes para el manejo de la respuesta hipertensiva aguda en pacientes con HIE: cuáles cifras de presión arterial ameritan tratamiento antihipertensivo inmediato, cuál es el mejor momento para iniciarlo, cuál es la presión sistólica meta y cuál es el mejor fármaco por utilizar. Cifras de presión arterial que ameritan inicio de tratamiento: La respuesta hipertensiva aguda en pacientes con hemorragia intracerebral es común y puede asociarse a la expansión del hematoma y aumento en la mortalidad (12). El umbral de inicio de tratamiento inmediato en pacientes con presión arterial sistólica de ingreso de 180mmHg o más ha sido respaldado por múltiples organizaciones internacionales dedicadas al estudio del manejo de esta patología (16,17). En un estudio multicéntrico y aleatorizado, la reducción de la presión arterial sistólica por debajo de 140mmHg se asoció con una reducción absoluta del riesgo de expansión del hematoma de un 15% en los pacientes cuya presión arterial basal era mayor a 180mmHg en comparación con el 2% de reducción en pacientes con presiones sistólicas iniciales por debajo de 180mmHg (18). Con base en lo anterior, es definitivo que los pacientes, que se presentan con presión arterial sistólica por arriba de 180mmHg, deben ser manejados con tratamiento antihipertensivo en forma inmediata; sin embargo, algunas guías recomiendan umbrales menores hasta de 150mmHg (4). Ventana de inicio: El tiempo de inicio de tratamiento debe ser corto, pues la expansión del hematoma ocurre en las primeras horas desde el inicio de los síntomas. Al respecto, en su estudio, Davis, et al. (19) encontraron que la expansión del hematoma ocurre en un 73% de los pacientes en las primeras tres horas, al igual que Kazui, et al (10), quienes presentaron un mayor porcentaje de pacientes afectados en la misma ventana de tiempo. Estos resultados se han reproducido en otros estudios pequeños y en una revisión sistemática llevada a cabo por Majidi, et al (15). Por lo tanto, existe un consenso claro con respecto a las ventajas del inicio temprano del tratamiento antihipertensivo, en especial, durante las primeras 3 horas. Sin embargo, aún no existen estudios que hayan comparado el inicio a las 2 horas versus las 3 horas, o bien, las 3 horas versus las 4 horas; por ello, estas preguntas siguen sin respuesta. 9 Presión arterial sistólica meta Con el fin de determinar la presión arterial sistólica meta y responder algunas de las preguntas en el manejo de los pacientes con HIE, se llevaron a cabo dos estudios de alta importancia clínica: el INTERACT-2 y el ATACH-2(12,20). Ambos estudios buscaban determinar si el tratamiento intensivo era superior al convencional y aleatorizaron a los participantes en dos grupos: en el grupo de tratamiento intensivo, se buscó una presión arterial sistólica meta de 110-139 mmHg, mientras que, en el grupo de tratamiento convencional, la meta era de 140-179mmHg. En el INTERACT-2, la aleatorización se llevó a cabo a las 6 horas del inicio de los síntomas y se encontró que, en forma no significativa estadísticamente, el grupo con tratamiento intensivo mostró una tendencia hacia una menor mortalidad y discapacidad (20). Tras analizar el porqué de los resultados de INTERACT-2 no habían alcanzado significancia estadística, se creyó que aleatorizar a los pacientes en forma más temprana e incluir únicamente a pacientes con presiones arteriales iniciales mayores o iguales a 180mmHg lograría generar mejores resultados a favor de la terapia intensiva. De dicha hipótesis, surge el estudio ATACH-2 que aleatorizó a los pacientes en 4.5h y excluyó a aquellos con presiones sistólicas de ingreso menores a 180mmHg (3). El ATACH-2, el cual es un estudio clínico aleatorizado y multicéntrico, llevado a cabo en el año 2016, incluyó a un total de 1000 pacientes con HIE (12). El desenlace primario (muerte o discapacidad) se observó en el 38.7% de los pacientes del grupo intensivo, mientras que, en el grupo convencional, ocurrió en el 37.7%, la cual es una diferencia que tampoco alcanzó significancia estadística. A diferencia del INTERACT-2 que no encontró diferencias de seguridad entre ambos grupos, el ATACH-2 sí documentó mayor riesgo de eventos adversos renales en el grupo de tratamiento intensivo (12). Con base en estos hallazgos heterogéneos, han surgido decenas de artículos posteriores en busca de una correcta interpretación de los resultados. Quizá uno de los más importantes es una revisión sistemática que incluyó 16 estudios aleatorizados controlados con más de 6000 pacientes, el cual concluyó que, en los primeros siete días, la terapia intensiva reduce el riesgo relativo y absoluto de herniación, pero no mejora los resultados funcionales (21). Si bien los datos existentes orientan hacia una leve ventaja del tratamiento intensivo y, en muchos centros de salud, se busca la reducción rápida y marcada de la presión arterial al ingreso, varios estudios observacionales han encontrado un aumento en los eventos de isquemia cerebral en los pacientes con presiones arteriales sistólicas menores a 130mmHg (22). Con base en la información existente, la Guía Americana de Cardiología y la Guía Americana de ICTUS del año 2022 propusieron la meta de presión arterial sistólica de 140mmHg en pacientes que ingresen con cifras entre 150- 10 220mmHg (3). Como dato relevante, un análisis post-hoc del estudio ATACH-2 acerca de los pacientes que ingresaron con presiones arteriales sistólicas mayores a 220mmHg encontró mayores eventos adversos renales y peores desenlaces en los pacientes tratados en forma intensiva, sin mejores resultados en muerte o discapacidad; por lo tanto, en estos pacientes, se sugiere una reducción cautelosa de la presión arterial (4). Además de considerar la meta de presión arterial, otro aspecto por discutir es la variabilidad de la presión arterial sistólica. Los estudios INTERACT-2, FAST-MAG y ENRICH mostraron que una amplia variabilidad parece estar asociada con peores desenlaces neurológicos. Por ello, no solo es importante llegar a una presión arterial meta en forma precoz, sino también realizar mediciones de presión arterial constantes, en especial, en la fase hiperaguda, con el fin de evitar fluctuaciones que lleven a peores resultados del tratamiento (4). Elección del tratamiento En relación con el mejor medicamento por utilizar, aún hace falta evidencia clara para determinar si existe uno superior al otro. Sin embargo, lo que sí se sabe es que el medicamento por utilizar debe tener un tiempo de inicio rápido, una duración de acción corta y una capacidad de control sostenido de la presión arterial para evitar fluctuaciones mayores (4). De igual forma, se sabe que los medicamentos con capacidad vasodilatadora son potencialmente dañinos, debido a su efecto sobre la homeostasis y la presión intracraneal (23). Dentro de los medicamentos estudiados en este escenario clínico, se encuentran labetalol, clevidipina, nitroprusiato y nicardipina, siendo el último el más utilizado en forma parenteral a nivel mundial y el más mencionado en estudios clínicos recientes (5). La nicardipina es un bloqueador de canales de calcio dihidropiridínico, con limitado efecto en la presión intracraneal debido a su afinidad arterial. Asimismo, existe evidencia que sugiere un rol neuroprotector por parte de este medicamento (24). La literatura recomienda evitar el uso de antihipertensivos que aumenten la presión intracraneal, tales como hidralazina, nitroglicerina y nitroprusiato (25); sin embargo, este último medicamento es el referente en el manejo de la hipertensión arterial de los pacientes con HIE en Costa Rica. En el 2008, se realizó un estudio observacional, retrospectivo y multicéntrico, el cual comparó los desenlaces de los pacientes con HIE manejados con nicardipina versus nitroprusiato de sodio. En total, se analizaron los datos de más de 12000 pacientes y se encontró que la mortalidad intrahospitalaria era mayor en los pacientes manejados con nitroprusiato. Por ende, se hipotetiza que la razón de dichos resultados es el aumento de la presión intracraneal, lo cual, de la mano con la caída de la presión arterial sistólica, puede llevar a una reducción en la presión de perfusión cerebral y a un aumento en la isquemia secundaria (26). Lo descrito en el estudio anterior no es un efecto adverso novedoso, pues, 11 desde 1981, existen publicaciones al respecto. En este año, un estudio determinó que el nitroprusiato de sodio a dosis de 0.27 - 4.4 mcg/kg/min es útil para reducir la presión arterial en un 40%, pero se asocia con un aumento en el flujo sanguíneo cerebral con subsecuente aumento de la presión intracraneal desde el inicio del tratamiento y hasta por 5 minutos posterior a su interrupción (27). De igual forma, un estudio prospectivo y aleatorizado llevado a cabo en el 2008 comparó la eficacia y seguridad del nitroprusiato de sodio versus nicardipina en paciente neuroquirúrgicos con diagnóstico de hemorragia intracerebral, y se encontró que el grupo manejado con nitroprusiato ameritó mayores ajustes de dosis diarias y más número de medicamentos adicionales para el control de la presión arterial (28). Para entender más este medicamento, es importante saber que el nitroprusiato de sodio es una sal inorgánica con efecto vasodilatador a nivel de las arteriolas y vénulas, con vida media de 2 minutos. Además, es un fármaco hidrofílico con capacidad de liberar óxido nítrico tras la activación del guanilato ciclasa en el músculo liso vascular, lo cual lleva al aumento de la producción de guanosin monofosfato cíclico (cGMP) y a la reducción del calcio intracelular. Lo anterior se traduce en relajación del músculo liso y subsecuente vasodilatación vascular. Asimismo, se elimina vía renal tras la conversión de cianuro a tiocianato (29). Por otra parte, posee efectos adversos dosis dependientes, como lipooxidación hepática, cerebral y renal, además del riesgo de intoxicación por tiocianato en infusiones de más de 2mcg/kg/min, por tiempos prolongados, en pacientes con hipoalbuminemia o disfunción hepática (30). La sintomatología esperada en estos pacientes es predominantemente neurológica e incluye: confusión, alucinaciones, tremor, convulsiones, hiperrreflexia y coma (31). Mientras tanto, como efecto tardío, la acumulación de cianuro y sus metabolitos lleva a acidosis láctica (32). Ante sospecha de intoxicación por tiocianato o cianuro, el manejo incluye la suspensión inmediata de la infusión de nitroprusiato de sodio, el inicio de soporte cardiopulmonar y el uso de bicarbonato de sodio. El inicio de hidroxicobalamina para la conversión de cianuro a cianocobalamina no tóxica es otra opción terapéutica utilizada (31, 32). Ante este perfil de seguridad y con la aparición de mejores opciones terapéuticas, el nitroprusiato de sodio ha caído en desuso en los países desarrollados. De hecho, en el estudio INTERACT-2, se permitió que el médico utilizara el antihipertensivo de su escogencia y los más utilizados fueron los antagonistas alfa adrenérgicos, bloqueadores de canales de calcio, beta bloqueadores, nitroglicerina y diuréticos. El nitroprusiato de sodio y la hidralazina fueron los menos usados (18). En el caso del ATACH-2, se utilizó exclusivamente nicardipina intravenosa. Sin embargo, en caso de no lograr metas de presión arterial, se permitía agregar un segundo agente, siendo el labetalol intravenoso o el diltiazem de los más utilizados. No se reporta el uso de nitroprusiato de sodio como fármaco de segunda línea en ninguno de los pacientes de este estudio (12). 12 E. Situación nacional Tras una búsqueda exhaustiva en las principales revistas médicas nacionales e internacionales, no fue posible encontrar estudios llevados a cabo en los servicios de emergencias del país que permitan valorar la situación local del manejo de los pacientes con HIE, tanto en relación con los medicamentos utilizados, como con los resultados provocados por estos. No obstante, sí fue posible verificar que, en la lista oficial de medicamentos de la Caja Costarricense de Seguro Social, no figuran los medicamentos más utilizados en otras latitudes, tales como nicardipina o labetalol, mientras que el nitroprusiato sí se encuentra como fármaco categoría A (33). El porqué se sigue utilizando en nuestro país un medicamento que ha caído en desuso a nivel internacional es una importante interrogante. El primer pensamiento justificaría dicha situación es por un tema de costos, tomando en cuenta que Costa Rica es un país pequeño con un sistema de seguridad social de recursos limitados. Para analizar esta situación, existe una limitante referente a la falta de estudios económicos que comparen estos medicamentos en el escenario de HIE y, principalmente, bajo los costos de estos fármacos en Costa Rica. Sin embargo, en el 2010, en la Universidad de Kansas, se llevó a cabo un estudio que comparaba el costo-efectividad de la nicardipina intravenosa versus el nitroprusiato de sodio en pacientes con hipertensión postcirugía cardiaca y encontraron que, a pesar de que el costo basal de la nicardipina era mayor, este medicamento llevaba a una menor necesidad de ajuste de dosis y menor necesidad de utilizar medicamentos coadyuvantes, por lo tanto, resultó una inversión de costo efectiva al sumar todos los gastos finales (34). De igual forma, un estudio retrospectivo llevado a cabo en población pediátrica para el control de la presión arterial tras cirugía por cardiopatía congénita encontró que el uso de nicardipina llevó a una reducción significativa de los costos, sin mayores efectos adversos reportados y con excelentes resultados (35). Por último, un estudio del año 2018 sobre el costo del nitroprusiato de sodio en Estados Unidos encontró que el costo de este medicamento previo al año 2013 era bajo. Por consiguiente, era una opción asequible para el manejo de hipertensión arterial aguda. Sin embargo, entre 2013 y 2017, el costo de este fármaco aumentó en un 1800% y múltiples hospitales han reportado reducción de costos al sustituirlo por clevidipina o nicardipina (36). Al considerar dicha información, este estudio observacional busca obtener datos locales sobre la efectividad del nitroprusiato de sodio para alcanzar metas de presión arterial sistólica, analizar el desenlace de los pacientes que son manejados con este fármaco y documentar la existencia de complicaciones o efectos adversos asociados con el propósito de mejorar el abordaje de los pacientes con HIE. Además de brindar un panorama de la situación actual 13 nacional, estos datos pueden servir de base para futuros estudios de costo- efectividad, los cuales permitan hacer el mejor uso posible de los limitados recursos con los que cuenta el sistema de seguridad social. III. Metodología A. Diseño del estudio Análisis post-hoc de base de datos existente Definición del caso: Pacientes mayores de 18 años con diagnóstico mediante tomografía axial computarizada en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia de accidente cerebrovascular hemorrágico, mediante los códigos de CIE-10 I61 (HEMORRAGIA INTRAENCEFÁLICA), I62 (OTRAS HEMORRAGIAS INTRACRANEALES NO TRAUMÁTICAS), I64 (ACCIDENTE VASCULAR ENCEFÁLICO AGUDO, NO ESPECIFICADO COMO HEMORRÁGICO O ISQUÉMICO), los cuales requieran uso farmacológico parenteral con vasodilatadores como nitroprusiato de sodio, en aquellos pacientes que ingresan con cifras de presión arterial sistólica (PAS) mayor a 150mmHg. B. Criterios de inclusión 1. Pacientes mayores de 18 años. 2. Pacientes con diagnóstico de ECV hemorrágico no traumático hipertensivo realizado por medio de tomografía a su ingreso. 3. Pacientes que requieren manejo de las cifras de tensión arterial mediante tratamiento antihipertensivo parenteral con nitroprusiato de sodio en las primeras 24 h de ingreso al servicio de emergencias. 4. Paciente con manejo de su patología intrahospitalariamente. 5. Etnia: se incluye todo tipo de etnia. C. Criterios de exclusión 1. Pacientes con diagnóstico de ECV hemorrágico que se les brinda manejo conservador o que asocien patologías en estado terminal. 2. Pacientes traslados de otros centros hospitalarios con diagnóstico o sospecha clínica de evento cerebrovascular hemorrágico. 3. ECV hemorrágica de otras etiologías de sangrado no hipertensivas. 14 D. Recolección de datos Para la recolección de datos, se utilizó la base de datos ADDICTUS, la cual es utilizada en la Unidad de ICTUS del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. Dicha unidad del Servicio de Neurología es la encargada del manejo inicial y evolución de todos los pacientes que ingresen directamente del Servicio de Emergencias o trasladados de otros centros de referencia con diagnóstico de evento cerebrovascular isquémico y hemorrágico. Dicha base de datos en mención ha sido utilizada por múltiples estudios en diferentes periodos de tiempo. El último estudio fue realizado con dicha base de datos aprobado por el Comité Ético Científico (CEC) con oficio CEC- CNCDYCP-003-2023, emitido por el CEC del Centro Nacional de Control de Dolor y Cuidados Paliativos y, como investigador principal, el Dr. Luis Gómez Víquez titulado: “Evaluación funcional de una cohorte de pacientes con eventos cerebrovasculares e infección concomitante por virus SARS-CoV 2 desde marzo 2020 hasta marzo de 2022 en el Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia: modelo de pareo ponderado”. Dicho estudio fue entregado y aprobado por el CEC el 25 de mayo de 2023, el cual, al ser un estudio ya finalizado, no se logran agregar nuevos investigadores. Ante esto, se decide realizar un post-hoc de la base de datos, filtrando únicamente los pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico que cumplan los criterios de ingreso previamente establecidos, sin tomar en cuenta el diagnóstico por virus SARS – CoV 2, con posterior análisis y previa autorización del investigador principal, así como del tutor institucional el Dr. Miguel Barboza, neurólogo del Hospital Rafael Ángel Calderón Guardia. Tamaño de la muestra Se recolectan datos a nivel de base de datos del estudio antes citado, donde se seleccionan en total 118 pacientes en el tiempo establecido. Posterior a aplicación de criterios de inclusión y exclusión, se incluye un total de 58 pacientes en el análisis del estudio. E. Análisis estadístico Para el análisis descriptivo se utilizaron medidas de tendencia central (media, mediana y frecuencias), como medidas de dispersión de datos (desviación estándar rangos y cuartiles). A su vez, se obtendrán pruebas de significancia estadística para diferencia entre medias utilizando la prueba de t- student para variables continuas con un nivel de significancia de <0.05, y su respectivo intervalo de confianza de 95%. Además, se obtendrá la prueba de chi- cuadrado para la comparación de proporciones. De igual forma, se emplearon pruebas no paramétricas de comparación de promedios al utilizar un nivel de confianza del 95% para todas las pruebas. Se realiza la prueba ANOVA para la comparación de medias de mas de dos grupos. 15 F. Limitaciones del estudio: Al gestionar un estudio retrospectivo y transversal basado en la recolección de datos de registros médicos en la base de datos de estudio antes mencionado, se corre el riesgo de registros erróneos, información no valorable o no encontrada en cada consulta, teniendo como limitante el hecho de no lograr la realización del análisis de los expedientes digitales para disminuir el sesgo de información. Además, al ser un estudio unicéntrico no es representativa para nuestro país y solamente tiene validez interna para la población que consulta a este centro médico. IV. Análisis de resultados El presente capítulo contiene el análisis de la información recopilada sobre los pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático manejados en el Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, de enero de 2019 a agosto de 2022. Entre los principales resultados, se tienen el análisis de las características sociodemográficas de los pacientes, el análisis de las comorbilidades y la tasa de mortalidad asociada a la enfermedad. Además, se da énfasis al análisis de los resultados asociados a la efectividad del nitroprusiato de sodio como medida farmacológica en el manejo de la presión arterial de los pacientes con evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo. Para la realizar el estudio, se contó con una muestra total de 58 pacientes que cumplieron con todos los criterios de inclusión. De manera complementaria al análisis descriptivo, se estudiaron algunas comparaciones entre variables relevantes en el estudio. Esencialmente, dichas variables se asociaban con el uso del nitroprusiato de sodio y su impacto en la reducción de la presión arterial de los pacientes. En forma adicional, se utilizó la escala de Rankin modificada como control del estado funcional al egreso del paciente. Esta sección está conformada por tres partes: la primera describe las características de ingreso de los pacientes bajo estudio. La segunda contiene los principales resultados sobre el uso de nitroprusiato para el control de la presión arterial en los pacientes según las metas fijadas. Finalmente, en la tercera parte, se muestran los resultados del análisis de algunas comparaciones entre variables de interés del estudio. A. Registros utilizados en el estudio Características de ingreso de los pacientes A continuación, se describen las principales características sociodemográficas de los pacientes incluidos en el estudio. De la totalidad de pacientes, se encontró que un 60% de la muestra corresponde a hombres, para 16 un total de 35 pacientes, mientras que el restante 40% corresponde a mujeres, el cual concierne a 23 pacientes del total de la muestra. De manera adicional, se observó que las edades de los pacientes se encontraban en un rango comprendido entre 34 y 93 años. La edad promedio fue de aproximadamente 63,5 años, siendo la desviación estándar con respecto al promedio de 14,6 años en forma aproximada. Al observar el gráfico 1 en el anexo A, se evidencia la distribución de la muestra de pacientes según grupos quinquenales de edad. Por ende, se observa que existe una concentración de pacientes especialmente en edades comprendidas entre los 50 y los 69 años. Respecto del grupo étnico al que pertenecían los pacientes, se encontró que una gran mayoría se clasificó como mestizos o caucásicos, siendo los grupos afrodescendientes y asiáticos representados minoritariamente en la muestra (Ver gráfico 2 – Anexo A) Asimismo, se recopiló información asociada con las principales comorbilidades presentes en los pacientes. En la tabla 1, se puede observar que hipertensión arterial, dislipidemia y obesidad son las comorbilidades más frecuentes en la muestra bajo estudio (Ver tabla 1 – Anexo B) Por su parte, los principales estadísticos descriptivos de la prueba NIHSS realizada en el momento del ingreso de los pacientes. Se observa que, en la muestra de 58 pacientes, el valor mínimo y máximo de la prueba corresponden a 0 y 21, respectivamente. La mediana corresponde a un valor igual a 8,0. Por su parte, al tratarse de una escala clínica, según rangos se observa un total de 16 pacientes en un rango de 0-4, 15 pacientes en un rango de 5-9, 12 pacientes en un rango de 10-14, 9 pacientes en un rango de 15-19 y un total de 4 pacientes con una escala de Rankin modificada mayor a 20. Finalmente, se evidenció la tasa de mortalidad en los pacientes diagnosticados con evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático. Del total de la muestra, se documentó un 9% de mortalidad. Uso de nitroprusiato de sodio Como parte del control de la presión arterial en pacientes con eventos cerebrovasculares hemorrágicos hipertensivos no traumáticos, se utiliza el fármaco nitroprusiato de sodio, el cual tiene el objetivo de reducir el nivel de cifras tensionales con las que el paciente de la muestra respectiva ingresa al centro hospitalario hasta lograr metas según las guías clínicas mencionadas. En el estudio, del total de 58 pacientes, 57 fueron tratados con el fármaco. 17 Al respecto, la tabla 2 en el Anexo B, se evidencia que los pacientes tratados con nitroprusiato de sodio representaron un 98% de la muestra. Sin embargo, del total de la muestra, solo un 62% de los pacientes recibieron únicamente nitroprusiato de sodio, mientras que el restante de los pacientes recibió una combinación de este y otros fármacos. Entre los pacientes que recibieron tratamiento con nitroprusiato y otros fármacos, se observó que la gran mayoría recibió amlodipina o irbesartan como complemento. De manera adicional, cabe mencionar que el principal efecto secundario registrado en la base de datos fue la hipotensión arterial. Adicionalmente, la tabla 3 evidencia los principales estadísticos de la presión arterial sistólica en el momento de ingreso y durante el tratamiento con nitroprusiato de sodio (a diferentes horas de haber iniciado el tratamiento). Para cada uno de los momentos, se puede observar el valor mínimo, máximo, promedio, entre otros. (Ver tabla 3 – Anexo B) En particular, se observa cómo el valor promedio de la presión sistólica disminuyó conforme pasó el tratamiento. Por ejemplo, en comparación con el valor promedio inicial de 199,5 en la presión sistólica, una hora después de haber recibido el fármaco en mención, en promedio, los pacientes presentaron una presión sistólica igual a 180,5, es decir, se produjo una disminución promedio de 18,5 mmHg. Conforme aumentó el plazo luego de haber iniciado el tratamiento, en general, los pacientes presentaron valores de presión arterial sistólica menores. El punto anterior referente a la reducción de la presión arterial sistólica al inicio del nitroprusiato de sodio se evidencia nuevamente en gráfico 3 (Ver Anexo A). En este gráfico, se observa cómo el valor promedio de la presión arterial sistólica decrece conforme pasa el tiempo luego de haberse iniciado el tratamiento, especialmente, hasta las primeras 3 horas de haber iniciado el nitroprusiato de sodio. En este caso, las líneas punteadas corresponden al intervalo de confianza del 95% alrededor del promedio. Acorde con la trayectoria presente, se puede concluir que, en promedio, los pacientes presentan una disminución cercana al 25% en la presión arterial sistólica asociada al inicio de antihipertensivo durante las primeras 3 horas. En ese sentido, la disminución en la presión arterial sistólica luego de las primeras 3 horas de tratamiento no pareciera seguir mostrando una tendencia a la baja que sea significativa. De acuerdo con los resultados presentados en la tabla 2, algunos de los pacientes no solo recibieron nitroprusiato de sodio durante el tratamiento agudo para el control de la presión arterial al ingreso en el servicio de emergencias, por lo cual es de interés evaluar descriptivamente si el control de la presión arterial sistólica se diferenció según el uso de otros fármacos. Para ello, en el gráfico 6, se presenta la evolución de la presión arterial sistólica promedio según tres grupos: todos los pacientes que recibieron nitroprusiato de sodio (solo o en conjunto con otro fármaco), los pacientes que recibieron únicamente el fármaco nitroprusiato de sodio y los pacientes que recibieron nitroprusiato en conjunto con algún otro fármaco. Tal como se muestra, los valores promedio de la presión arterial sistólica en los tres grupos siguen la misma trayectoria con leves 18 diferencias. Lo anterior indica que, en general, el uso del nitroprusiato de sodio solo o en conjunto con otro fármaco no causa diferencia en el control de la presión arterial sistólica en la fase aguda del manejo de estos pacientes. Por otra parte, se decide clasificar el impacto del control de la presión arterial durante el tratamiento agudo de la siguiente forma: se agrupan los pacientes que lograron reducir la presión arterial sistólica a valores de 160mmHg o menores durante las primeras 3 horas de tratamiento y los pacientes que no lograron reducir su presión a valores inferiores a 160mmHg. Al respecto, se encontró que, luego de transcurrir 3 horas, la proporción de pacientes que presentó una presión arterial sistólica de 160 o menor fue de un 66% mientras que un 34% de los pacientes mantuvo niveles de presión arterial sistólica en niveles superiores a la meta. Para evaluar la eficacia del proceso de reducción de la presión arterial sistólica, se construye la tabla 4 (Ver Anexo B). En esta, se muestran los principales estadísticos descriptivos del cambio porcentual observado entre la presión en el momento de ingreso y al finalizar la primera hora de tratamiento con nitroprusiato de sodio (cambio % 1H). Luego, se evidencia el cambio porcentual observado en la presión entre la primer hora y segunda hora de tratamiento (cambio % 2H), el cambio porcentual observado en la presión entre la segunda hora y tercera hora de tratamiento (cambio % 3H). Finalmente, se muestra el cambio porcentual observado en la presión al momento de ingreso y la tercera hora de tratamiento (cambio % total 3H). En forma general, se observa que, en promedio, en cada hora, hubo una reducción de la presión arterial sistólica, especialmente en el cambio % 2H. Sin embargo, al observar los valores máximos, se concluye que, en cada etapa, también se presentaron pacientes donde, en lugar de reducirse, su presión arterial sistólica aumentó. Por su parte, al considerar el proceso total de reducción durante las primeras 3 horas (cambio % total 3H), se observa que, en promedio, los pacientes presentaron una reducción del nivel de su presión arterial sistólica de 24%. El tercer cuartil indica que un 75% de los pacientes presentó reducciones en su nivel de presión de 14,4% o, incluso, reducciones más significativas. El paciente que presentó la reducción más fuerte fue de 59%. Por otra parte, se muestra también la proporción de pacientes que, en cada etapa, presentó una reducción (sin importar la magnitud) en su presión arterial. Además, se observa que, al considerar el proceso total durante las primeras 3 horas (cambio % total 3H), un 98,2% de los pacientes bajo estudio presentó reducciones en su presión arterial. 19 Comparaciones de interés Para complementar el análisis de los resultados de las secciones anteriores, a continuación, se realiza una serie de comparación de variables de interés con el fin de demostrar si el descenso de la presión arterial sistólica, según metas establecidas, presenta algún impacto a nivel funcional según escala de Rankin modificada y mortalidad. El gráfico 5 (Ver Anexo A) muestra el comportamiento conjunto que existe entre el impacto del manejo de la presión arterial al ingreso, el cual es medido a través de la disminución en la presión arterial sistólica durante las primeras 3 horas de tratamiento y la escala Rankin modificada en el momento del egreso de los pacientes. En el eje horizontal de la figura, se muestra la caída en puntos en la presión arterial, mientras que, en el eje vertical, se observa el valor de la escala. Cuanto mayor sea el valor de la escala de Rankin modificada, peor condición funcional neurológica de egreso presenta el paciente. Bajo el supuesto de que una mayor disminución en la presión arterial se asocia con una disminución del crecimiento del hematoma, se esperaría que los pacientes con mayor control de factores de riesgo como la hipertensión arterial en el ingreso (los pacientes con valores más grandes hacia la derecha en el eje horizontal), tuvieran valores cercanos a 0 y 1 en la escala. Sin embargo, es notorio que, incluso cuando los pacientes presentaron disminuciones significativas en la presión arterial sistólica, esto no se tradujo en mejores resultados en la escala de Rankin modificada de egreso. Finalmente, la tabla 5 (Ver Anexo B) compara la mortalidad de los pacientes según la reducción en la presión a niveles de 160mmHg o inferiores. En forma descriptiva, se observa que, dentro del grupo de pacientes que no lograron reducir su presión arterial sistólica a niveles de 160mmHg o inferiores, la mortalidad representó un 5% mientras que, dentro del grupo que sí redujo su presión arterial, la mortalidad fue de un 11%. Los resultados anteriores no son los esperados, pero la diferencia en la mortalidad puede ser explicada por otros factores que no se están considerando. Para evaluar de una manera formal la relación observada, se utiliza la prueba Chi Cuadrado de Independencia. Esta prueba compara las frecuencias observadas contra las frecuencias teóricas bajo el supuesto de independencia. La hipótesis nula para evaluar corresponde a la independencia entre las dos variables de interés. El resultado de la prueba muestra que no hay suficiente evidencia estadística para rechazar la hipótesis nula, es decir, no hay evidencia estadística para asumir que la mortalidad se comporta diferente entre los grupos que redujeron su presión arterial (valor p igual a 0,51). 20 Adicionalmente, la tabla 6 (Ver Anexo B) muestra la mediana de la escala de Rankin modificado de egreso de los pacientes diferenciado por el grupo de reducción de la presión arterial. Se observa que la escala de Rankin de egreso es levemente superior cuando los pacientes lograron reducir su presión arterial a 160mmHg o menos. Sin embargo, las diferencias observadas no son estadísticamente significativas. Por último, no se logró documentar el porcentaje de pacientes que desarrollaron eventos adversos graves secundario al uso de nitroprusiato de sodio, ya que no se lograron filtrar, detalladamente, variables de interés de laboratorio y clínicas que facilitaran la identificación de eventos adversos. Solo se logró identificar, como único evento adverso, la hipotensión arterial secundaria al uso de nitroprusiato de sodio, documentado en un total de 17 pacientes de los 58 total donde se utilizó el fármaco, lo cual representa un porcentaje del 29% de los pacientes. B. Discusión A nivel del eje epidemiológico del estudio descriptivo en mención, se describen las principales características sociodemográficas de los pacientes, siendo la mayoría, en un 60%, de sexo masculino, con edad promedio de 63.5 años, observando la principal concentración de pacientes en edades entre los 50 y 69 años. En su gran mayoría, pertenecen al grupo étnico clasificado como mestizos y, en su minoría, como afrodescendientes y asiáticos. Lo anterior coincide con lo descrito en la guía clínica publicada en el 2022 por American Heart Association (AHA)/American Stroke Association (ASA), donde documentan que los eventos cerebrovasculares hemorrágicos se observan con mayor frecuencia en pacientes de etnia hispana o mestiza con una incidencia de 1.6 veces mayor que la población blanca, además de aumento de la incidencia directamente proporcional con respecto a la edad del paciente. (4) Otro dato obtenido es la presencia de comorbilidades asociadas al diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico, donde se documenta que la principal comorbilidad es la hipertensión arterial esencial en un 88% de los pacientes censados con el de menor incidencia el uso de anticoagulantes, siendo coincidente con cifras en publicaciones internacionales donde documentan un 85% de la etiología de HIE la hipertensión arterial. (6) Para el control de la presión arterial sistólica de ingreso, se desea establecer la eficacia del nitroprusiato de sodio, donde se observa que, en un 98% de los pacientes, se utilizó como primera línea de tratamiento. Sin embargo, en un 38% del total de la muestra donde se empleó nitroprusiato de sodio, se utilizó la combinación de este y otros fármacos antihipertensivos, siendo la mayoría el uso de antihipertensivos orales como amlodipina e irbesartan. 21 Con respecto a lo anterior, cabe mencionar que, en relación con dichos fármacos utilizados en nuestro medio, la literatura recomienda evitar su uso, pues se ha descrito que aumenta la presión intracraneal, especialmente, la hidralazina, la nitroglicerina y el nitroprusiato de sodio. (25) Otra hipótesis descrita con respecto al aumento de mortalidad intrahospitalaria de los pacientes donde se indica nitroprusiato de sodio para el control de las cifras de presión arterial es la gran variabilidad en cifras tensionales que produce, lo cual amerita mayores ajustes de dosis diarias y disminuyen, significativamente, las presiones sistólicas aumentando el riesgo de isquemia secundaria (26, 28), el cual se correlaciona con los datos obtenidos donde se describe que el principal factor adverso fue la hipotensión con ajuste de la dosis instaurada. Respecto de las cifras de presión arterial sistólicas de ingreso de la población meta, fue de 199mmHg en promedio, siendo una de las indicaciones principales para el uso de nitroprusiato de sodio y controlar, de manera estricta, la cifra de presión arterial descrita en las primeras 3 horas con PAS meta de 160mmHg, siguiendo las recomendaciones publicadas donde se ha evidenciado que un factor de riesgo que afecta el estado funcional neurológico de los pacientes con HIE es la expansión del hematoma, ocurriendo en las primeras tres horas en un 73% de los casos. (10, 15, 19). Además de las recomendaciones dictadas por las guías clínicas de la AHA de 2022, donde toman como referencia los estudios clínicos INTERACT-2 Y ATACH-2. Con respecto a lo anterior, se determinó que, luego de transcurrir 3 horas desde el ingreso del paciente al Servicio de Emergencias, del total de la muestra, solo el 66% de los pacientes alcanzó la meta establecida en cuanto al manejo agudo de la presión arterial sistólica con leves diferencias al comparar los grupos que solo recibieron nitroprusiato de sodio con los que, además, recibieron como complemento otro fármaco antihipertensivo. Dicho fármaco, al compararlo con otros estudios como el INTERACT II en un post-hoc realizado por neurointensivistas, se determinó que no se obtuvieron resultados favorables en cuanto al control significativo del crecimiento del hematoma intraparenquimatoso, ya que, solamente, se logró alcanzar la meta de control de presión de arterial sistólica en un 44% de la muestra con el uso de fármacos antihipertensivos que quedaba a disposición del médico tratante. Ello se diferencia del análisis del estudio ATACH II, donde se alcanzó la meta en un 88% en una hora utilizando un protocolo más estricto con el uso de fármaco antihipertensivo limitado únicamente a nicardipina. (37) Finalmente, se compara el comportamiento conjunto entre el descenso de la presión arterial sistólica con el estado funcional del paciente al egreso, cuantificado mediante la escala de Rankin modificado, donde, bajo el supuesto de que un control estricto de la presión arterial sistólica al ingreso con ventana de 3 h se asocia con mayor control de la expansión del hematoma (6). Sin embargo, se documenta descriptivamente que, incluso en los pacientes donde se logra la meta establecida, no se tradujo en mejores resultados funcionales según la escala de Rankin modificada al egreso. 22 Lo resultados encontrados en el análisis final son semejantes a los publicados por estudios de mayor nivel de evidencia como el ATACH-2, donde se describe que no existe una diferencia estadísticamente significativa en mortalidad o deterioro funcional entre el grupo de pacientes donde se manejó de manera intensiva la presión arterial contra los que se dio un manejo convencional. (12) De igual forma, concluye una revisión sistemática con una muestra de 6000 pacientes, donde la terapia intensiva en los primeros días reduce el riesgo de síndrome de herniación, no así del estado funcional del paciente. (21) Con respecto a los eventos adversos, existe una limitante en el estudio, ya que solo se logra objetivar la presencia de hipotensión arterial. Sin embargo en la base de datos analizada, no se documenta la presencia de acidosis láctica, clínica de hipertensión intracraneal o variables clínicas o de laboratorio sugestivas de intoxicación por cianuro o tiocianato secundario al uso de nitroprusiato de sodio. Otra limitante por tomar en cuenta es que se excluyeron los pacientes a los cuales se les dio manejo conservador o se limitó la acción terapéutica desde el ingreso del paciente al Servicio de Emergencias. Por lo tanto, se podría modificar el índice de mortalidad en la muestra estudiada, sin embargo, el porcentaje de mortalidad fue de 9%, similar a cifras publicadas en países desarrollados. (1,4) En ese sentido, llama atención que, en los pacientes donde se lograron cifras de presión arterial sistólica establecida, la mortalidad fue mayor. No obstante, esta diferencia no impresiona presentar evidencia estadística suficiente, ya que pueden haber otros factores que no se están considerando o no se logran evidenciar en la base de datos estudiada, como la variabilidad de dosis en cuanto a la infusión continua de nitroprusiato de sodio, demostrado por el gran porcentaje de hipotensión como evento adverso, factor que podría aumentar la mortalidad en pacientes donde se estableció un control estricto de la presión arterial sistólica de manera aguda. A pesar de las limitantes ya establecidas y posterior al análisis descriptivo, se determina que el nitroprusiato de sodio como efecto deseado hipotensor sí alcanza la meta de presión arterial sistólica establecida. Sin embargo, no queda claro si el 66% del total de la muestra que alcanzó dicha meta es suficiente estadísticamente, pues, en estudios con mayor nivel de evidencia, no se clarifica al tener resultados diferentes con fármacos diferentes. De igual forma, el control estricto de la PAS no se traduce en mejora de la funcionalidad del paciente con evento cerebrovascular hemorrágico no traumático a su egreso. Lo anterior demuestra la estadística en estudios similares internacionales mencionados, los cuales apuntan a una eficacia reducida y limitada con respecto al control estricto de la presión arterial sistólica al ingreso del paciente. Ante esto, se determina que se requieren más estudios prospectivos donde se incluya la investigación en cuanto al control de la presión arterial y su impacto en aspectos como estado funcional, edema cerebral, volumen del hematoma y su impacto en mortalidad, lo cual determina criterios de selección para establecer un manejo individual con metas según neuromonitoreo y estudios de imagen. 23 C. Limitaciones Dentro de las limitaciones encontradas en la creación de la base de datos según la muestra estudiada, se observó que hay un subregistro especialmente en cuanto a dosis del nitroprusiato de sodio, ya que se pudo haber variado la dosis de infusión continua. Sin embargo, no se anota en el expediente, el cual es un factor importante en cuanto a la asociación con los diferentes efectos secundarios del fármaco en estudio dependiente de dosis. En la toma de la muestra, se excluye gran cantidad de pacientes, pues, al ser un centro hospitalario de III nivel de atención, se reciben muchos traslados de centros periféricos de referencia, donde no se pudo documentar el tiempo de evolución ni el inicio de los fármacos, motivo por cual podrían generarse sesgos a la hora del análisis de datos. Otra limitante en cuanto a efectos secundarios del nitroprusiato de sodio es que no se logró documentar la presencia de intoxicación por cianuro, ya que una de las variables era la presencia de acidosis metabólica. Sin embargo, no se logró documentar la realización de gases arteriales en los pacientes en estudio. Por dicho motivo, no se logró objetivar dicha variable. Un factor importante es que no hay un protocolo donde se homogenice el manejo de estos pacientes al ingreso a Servicio de Emergencias, en especial, en el manejo de la presión arterial sistólica francamente elevada de ingreso. Lo anterior, a pesar de múltiple bibliografía en cuanto a ensayos clínicos y guías terapéuticas adecuadamente validadas, llevando a un manejo heterogéneo en cuanto al momento de inicio de fármacos antihipertensivos o vasodilatadores agregados. En un gran porcentaje, se observó el inicio paralelo de nitroprusiato de sodio agregado a tratamiento enteral con calcio antagonistas y ARA II especialmente, dificultando el análisis de la eficacia del nitroprusiato de sodio en el control de la presión arterial sistólica. Un evento importante presentado en octubre de 2022 fue que la institución denominada Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) fue víctima de un jaqueo cibernético, el cual afectó el Expediente Digital Único en Salud (EDUS), promoviendo la atención de pacientes en físico con pérdida de información valiosa para la base de datos y, por ende, el análisis estadístico posterior, lo cual motivó a finalizar el estudio en agosto de 2022 y no extenderlo para aumentar la muestra del estudio. 24 V. Conclusiones Con base en los resultados observados en las secciones anteriores, es posible concluir lo siguiente: • El nitroprusiato de sodio tuvo un impacto considerable en la reducción de la presión arterial sistólica. En promedio, se encontró que la presión se redujo en alrededor de un 25% luego de haber iniciado el tratamiento. • Gracias al tratamiento, se encuentra que un 66% de los pacientes bajo estudio lograron obtener valores de presión arterial sistólica de 160mmHg o menores. Sin embargo, parece ser inferior a lo obtenido por otros estudios como el ATACH II con el uso de otros fármacos como la nicardipina. • Una vez alcanzadas las 3 horas de haber iniciado el tratamiento con nitroprusiato de sodio, la mayoría de pacientes estabiliza cifras de presión arterial sistólica y la reducción promedio de la presión sistólica no es significativamente distinta de la alcanzada hasta 6 horas de haber iniciado el tratamiento. • No existe evidencia que haga pensar que la combinación de nitroprusiato de sodio con otros fármacos sea más efectiva en el control de la presión arterial sistólica en comparación con el uso único de nitroprusiato de sodio. • La tasa de mortalidad de un evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático es de aproximadamente 9% en la muestra bajo estudio. • No se observa evidencia de que el control más efectivo de la presión arterial en la muestra, medido a través de la reducción de la presión sistólica, se asocie a mejores resultados en la escala de Rankin modificado de egreso de los pacientes ni a la mortalidad. 25 VI. Anexo A. Gráficos Gráfico 1. Distribución de la muestra según edad, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo Gráfico 2. Distribución de la muestra según etnia, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 2% 2% 5% 9% 12% 12% 12% 14% 7% 9% 5% 7% 5% 0% 2% 4% 6% 8% 10% 12% 14% 16% 3 0 -3 4 3 5 -3 9 4 0 -4 4 4 5 -4 9 5 0 -5 4 5 5 -5 9 6 0 -6 4 6 5 -6 9 7 0 -7 4 7 5 -7 9 8 0 -8 4 8 5 -8 9 9 0 -9 4 P o rc e n ta je d e p a c ie n te s Rango de edad 50% 45% 2% 3% Mestizo Caucásico Afrodescendiente Asiatico 26 Gráfico 3. Valor promedio de la presión sistólica durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo Gráfico 4. Valor promedio de la presión sistólica durante el tratamiento según el uso de fármacos, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 199.5 180.5 156.5 150.0 148.6 147.7 146.7 120 130 140 150 160 170 180 190 200 210 220 PAI PA 1H NTP PA 2H NTP PA 3H NTP PA 4H NTP PA 5H NTP PA 6H NTP P re s ió n a rt e ri a l s is tó lic a p ro m e d io Momento del tratamiento 100 120 140 160 180 200 220 PAI PA 1H NTP PA 2H NTP PA 3H NTP PA 4H NTP PA 5H NTP PA 6H NTP P re s ió n a rt e ri a l s is tó lic a p ro m e d io Todos los pacientes Solo tratatos con nitroprusiato Nitroprusiato y otro fármaco 27 Gráfico 5. Comportamiento entre la escala de Rankin modificada y la reducción en la presión arterial sistólica, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 0 1 2 3 4 5 - 20 40 60 80 100 120 Es ca la r an ki n m o d if ic ad a Disminución en la presión arterial sistólica (puntos de rebaja) 28 B. Tablas Tabla 1. Presencia de comorbilidades, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Comorbilidad Presencia: Total Sí No Diabetes 12% 88% 100% Hipertensión 88% 12% 100% Dislipidemia 47% 53% 100% Obesidad 23% 77% 100% Uso de tabaco 11% 89% 100% Uso de Anticoagulantes 4% 96% 100% Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo Tabla 2. Uso de nitroprusiato y otros fármacos para el control de la presión arterial, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Uso de nitroprusiato Uso de otro fármaco Total No Sí Hidralazina Hidralazina y otro Otro fármaco No 0% 0% 2% 0% 2% Sí 62% 2% 9% 26% 98% Total 62% 2% 10% 26% 100% Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 29 Tabla 3. Estadísticos descriptivos de la presión arterial al ingreso y durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Estadístico PAI PA 1H NTP PA 2H NTP PA 3H NTP PA 4H NTP PA 5H NTP PA 6H NTP Mínimo 160,0 128,0 86,0 96,0 80,0 92,0 83,0 Primer cuartil 179,0 160,0 135,0 128,0 131,0 129,0 128,0 Promedio 199,5 180,5 156,5 150,0 148,6 147,7 146,7 Tercer cuartil 216,0 195,0 173,0 171,0 165,0 163,0 165,0 Máximo 270,0 262,0 244,0 263,0 220,0 223,0 211,0 Desviación 28,7 30,1 30,6 31,2 28,5 26,8 26,6 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo Tabla 4.Estadísticos descriptivos del cambio en la presión arterial durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Estadístico Cambio % 1H Cambio % 2H Cambio % 3H Cambio % total 3H Mínimo -50,0% -50,9% -36,3% -59,0% Primer cuartil -16,3% -23,0% -11,7% -34,2% Promedio -8,8% -12,5% -3,0% -24,1% Tercer cuartil -1,6% -3,9% 4,2% -14,4% Máximo 20,7% 22,6% 79,1% 2,4% Desviación 13,4% 14,7% 17,1% 14,5% Proporción pacientes con reducción 77,2% 84,2% 70,2% 98,2% Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 30 Tabla 5. Comparación entre la mortalidad y la reducción de la presión a niveles inferiores a 160 durante el tratamiento con nitroprusiato, pacientes con diagnóstico de evento cerebrovascular hemorrágico hipertensivo no traumático, Servicio de Emergencias del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, enero de 2019 - agosto de 2022 Redujo su presión a 160 o menos: Fallece Total Mediana Rankin de egreso No Sí No 95% 5% 100% 2,0 Sí 89% 11% 100% 3,0 Fuente: Elaboración propia del investigador para efectos del presente trabajo investigativo 31 Bibliografía 1. Kase, C.S., & Hanley, D.F. Intracerebral Hemorrhage: Advances in Emergency Care. Neurologic Clinics. W.B. Saunders. 202; 39: 405–18. 2. Morotti, A., & Goldstein, J.N. Diagnosis and Management of Acute Intracerebral Hemorrhage. Emergency Medicine Clinics of North America. 2016; 34: 883–99. 3. Schrag, M., & Kirshner, H. Management of Intracerebral Hemorrhage: JACC Focus Seminar. Journal of the American College of Cardiology. 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Dedicatorias Agradecimientos Tabla de contenidos Carta de aprobación filológica Resumen Summary Lista de cuadros Lista de tablas Lista de gráficos Lista de abreviaturas Licencia de publicación I. Introducción A. Justificación Propósito de la investigación Problema clínico B. Pregunta de la investigación C. Objetivo general D. Objetivos específicos II. Marco teórico A. Fisiopatología B. Presentación clínica y diagnóstico C. Tratamiento D. Manejo de la presión arterial E. Situación nacional III. Metodología A. Diseño del estudio B. Criterios de inclusión C. Criterios de exclusión D. Recolección de datos Tamaño de la muestra E. Análisis estadístico F. Limitaciones del estudio: IV. Análisis de resultados A. Registros utilizados en el estudio B. Discusión C. Limitaciones V. Conclusiones VI. Anexo A. Gráficos B. Tablas Bibliografía 2023-12-08T07:13:22-0600 ADRIANA YOCK CORRALES (FIRMA) AHIDALGORO@GMAIL.COM 2023-12-08T09:07:01-0600 JOSE GERARDO MADRIZ NUÑEZ (FIRMA) Soy el autor de este documento 2023-12-08T09:15:47-0600 San José, Costa Rica Estoy aprobando este documento 2023-12-08T09:17:34-0600 TOMAS FEDERICO OBANDO BOZA (FIRMA) 2023-12-08T09:30:13-0600 RICARDO GONZALEZ CAMPOS (FIRMA)