Robert Sabean Dixon, M.Div., M.Sc. Luis Fernando Aragón Vargas, Ph.D. Lisa Anderson Umaña, candidata a Ph.D. Escuela de Educación Física y Deportes Universidad de Costa Rica Asociación Internacional de Campamentos Cristianos América Latina, 2014 Capítulo 6: Una investigación bíblica sobre el juego Robert Sabean Dixon, M.Div., M.Sc. Luis Fernando Aragón Vargas, Ph.D. Lisa Anderson Umaña, Candidata a Ph.D. Escuela de Educación Física y Deportes Universidad de Costa Rica Asociación Internacional de Campamentos Cristianos América Latina, 2014  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 240 Escuela de Educación Física y Deportes Universidad de Costa Rica Asociación Internacional de Campamentos Cristianos, América Latina www.ccial.org Esta obra está bajo Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional. Año 2014 Corrección filológica: María Gabriela Fonseca Argüello y Alberto Aragón Chamberlain Segunda corrección filológica y editorial: Carlos Alonso Vargas Diseño y diagramación: Duglas Aguilar Quinteros Arte de la portada: “La Danza de la Gracia” por Mark Keathley (Usado con permiso) Mark  Keathley  reside  en  Texas  y  Colorado  y  disfruta  la  expectativa  de  crear  con  su  creador.  Dándole  toda  la   gloria  a  aquel  que  lo  formó,  Mark  pinta  una  variedad  de  temas  que  incluyen  arte  occidental,  paisajes,  vida   silvestre  y  gente.  Su  representación  de  "La  Danza  de  la  Gracia"  (en  la  portada),  brotó  de  su  nueva  relación   íntima  con  Jesús  en   la  cual,  por  medio  de   la  oración,   Jesucristo  mismo   le  reveló  que  tenía  tiempo  para  él,   que  él  era  valioso,  y  que  Él   (Jesús)  estaba   listo  y  dispuesto  a   jugar.  Para  más  de   las  obras   inspiradoras  de   Mark,  visite  www.markkeathley.com      SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 241 Capítulo 6 - Una investigación bíblica sobre el juego PUNTOS CLAVES: n La Biblia no condena el juego. Las Escrituras judeocristianas no dan fundamento para construir una relación ambigua o confusa con el juego. El juego, como experiencia cultural universal, se fundamenta en el modelo de Dios de un séptimo día libre de comercialización, un día de reposo. Dicho reposo no es pasivo, sino fecundo. Se acepta la interpretación tradicional de que el “día de reposo”, el shabbat, es día de adoración y servicio. Sin embargo, hay una fuerte tendencia a no reconocer que el establecimiento de este día de descanso incluye el juego. n Una de las manifestaciones del juego es la celebración, de la cual el gozo es un ingrediente esencial. El pueblo hebreo celebraba, danzaba, cantaba y festejaba. A lo largo de la Biblia se exhorta constantemente al pueblo de Dios a vivir con alegría, gozo y regocijo: el libro de los Salmos invita al regocijo una y otra vez. La carta de san Pablo a los Filipenses está repleta de un gozo que tiene un efecto positivo sobre la vida cotidiana (la palabra “gozo” se emplea 16 veces). El ocio santo y la pasión por la vida son los temas del libro canónico del Cantar de los Cantares. n Jesús participaba en las festividades religiosas, y confirmó que el shabbat era para el beneficio de la humanidad. Los evangelios narran historias de aventuras en contacto con la naturaleza; las ilustraciones que daba Jesús eran a menudo tomadas de la naturaleza. Pablo acostumbraba utilizar metáforas sobre el deporte para promover el crecimiento espiritual. En fin, la Biblia está abierta al mundo del juego. n El orden de la creación, la celebración en el Antiguo y el Nuevo Testamento, y la vida misma de Jesús y los escritos de Pablo iluminan el juego. La Biblia confirma, fortalece y enriquece nuestra definición del juego.    SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 242 Introducción Con la esperanza de haber convencido a los lectores de que el juego es una dimensión integral de la vida, o como dice Johnston, “una experiencia humana exhaustiva”, y de que en todas las ciencias sociales existe una afirmación universal sobre su importancia, surge la pregunta — particularmente relevante para la persona cristiana— de si existe también algún respaldo bíblico para el juego. Como se ha mencionado en otros cuadernos de esta obra, muchos autores dicen que la actitud negativa que tenemos hoy hacia el juego es responsabilidad de los puritanos, de los calvinistas y, por extensión, de la Biblia (ver Waichman, 2003; Weber, 1958). Así, muchos libros sobre el juego culpan a la Biblia por nuestra actitud negativa hacia él. Sea que estas personas crean o no en la Biblia como revelación de Dios, lo que intentamos demostrar aquí es que la posición negativa hacia el juego no es una posición bíblica, y por lo tanto no se debe culpar a la Biblia por dicha actitud. En este cuaderno se intenta demostrar que la institución de un día de reposo fundamenta a lo largo de toda la Biblia una apertura hacia lo que es el juego. Nuestro propósito no es solo presentar nuestra tesis y documentarla, sino también familiarizar a las personas no cristianas con el contexto en el que se desarrolla la tesis, a saber, el contexto bíblico. En los cuadernos anteriores de esta obra hemos utilizado información sumamente valiosa proveniente de las ciencias sociales; en este otro cuaderno, los autores partimos del supuesto de que la Biblia es la autoridad, la revelación de Dios de cómo deberíamos vivir. Se utilizarán las Escrituras cristianas, la Biblia, como la fuente de revelación especial con respecto a los propósitos originales de Dios para la humanidad. Las personas no cristianas que leen este cuaderno no necesariamente tienen que estar de acuerdo con este supuesto, pero sí deberían tomar en cuenta la perspectiva que se aporta y decidir si les parece una posición lógica y deseable. También habrá entre nuestros lectores algunos cristianos escépticos ante la posibilidad de que la Biblia diga algo sobre el juego, y particularmente que diga algo positivo sobre él. Si usted es uno de ellos, descubrirá que en la Biblia se ofrece mucha materia sobre el juego, la celebración, el gozo, el deleite y el regocijo. Al mismo tiempo, es importante entender que la Biblia no es un libro de texto sobre el juego y por ello no se refiere a él en gran detalle, con instrucciones concretas como algunos desearían encontrar. El estudio se inicia en el Antiguo Testamento, la parte de la Biblia que tanto los judíos como los cristianos aceptan como Escrituras sagradas y que fue escrita antes de Jesucristo: se analizará la tradición hebrea de la Creación, comenzando por el libro del Génesis y continuando con la vida y las leyes del pueblo hebreo según fueron presentadas por medio de Moisés (es decir, además del Génesis, los libros del Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Luego se analiza la llamada literatura sapiencial de David y Salomón (los libros de los Salmos, Proverbios, el Cantar de los Cantares y el Eclesiastés). El estudio del Antiguo Testamento concluye con unas referencias a los libros de Nehemías y de algunos profetas como Isaías y Zacarías. Aunque hay muchos otros libros en el Antiguo Testamento, estos  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 243 son los que se desarrollan en el cuaderno por ser los pertinentes al tema de estudio. Posteriormente se incursiona en el Nuevo Testamento, el cual está compuesto por los cuatro evangelios — que narran el ministerio de Jesucristo y su mensaje—, por el libro de los Hechos de los Apóstoles y por las cartas o epístolas, la mayoría de las cuales fueron escritas por el apóstol san Pablo. La idea en esta parte es presentar la guía que nos ofrecen las enseñanzas de Jesús y del apóstol san Pablo sobre el tema, por ejemplo, la actitud de este último hacia el deporte. Se presentará un comentario acerca de las tres referencias en san Pablo en las que aparentemente se margina el shabbat. En resumen, nuestra intención es hacer una investigación acerca del propósito de Dios al establecer un día de reposo. Se reconoce la interpretación convencional de que el shabbat es primordialmente para la adoración y el servicio, pero se resalta el hecho de que existe una apertura en toda la Biblia a la idea del juego en términos de festival (celebración) y de reposo (descanso activo), tomando en cuenta, al mismo tiempo, que Jesús celebraba, participaba en fiestas y bromeaba. Es pertinente hacer un último comentario sobre la Biblia antes de entrar a fondo en su estudio, para aquellas personas que no están familiarizadas con ella: la Biblia está disponible actualmente en cientos de idiomas, y para algunos idiomas existen varias traducciones. En este cuaderno se utilizará en la mayoría de los casos la traducción conocida como Nueva Versión Internacional. En algunas ocasiones se utilizarán otras traducciones, las cuales se indican oportunamente. El juego definido por el reposo de dios En esta sección se define el juego según los textos fundamentales: Génesis 2:1-4, Éxodo 20:8-11, Éxodo 31:13-18 y Deuteronomio 5:12-15, en los cuales se puede ver cómo Dios aparta un séptimo día para el reposo. El Génesis El capítulo uno del Génesis es una declaración deliberada de la perspectiva hebrea de la creación, claramente distinta de otras perspectivas rivales. No se trata simplemente de una desmitificación de los mitos orientales de la creación, sean estos de Babilonia o de Egipto; más bien, es un repudio intencional de esos mitos en que se presentan argumentos. El Génesis muestra a Dios creando simplemente por medio de su palabra hablada, lo cual es en sí un argumento que repudia la enunciación de fórmulas mágicas complejas, como se puede atestiguar en Egipto. El autor del capítulo primero del Génesis muestra, por lo tanto, tener conciencia de otras cosmologías; pero no escribe sujeto a ellas sino en un franco rechazo de esas perspectivas. En Génesis 1 y hasta el versículo 3 del capítulo 2 se declara que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob no es una simple deidad local, nacional o particular de una tribu, sino el Señor soberano de toda la tierra.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 244 Se encuentra aquí la introducción a la gran serie de eventos que se inicia con la creación, lleva al llamado de los patriarcas (Génesis), continúa con la esclavitud y el éxodo de Egipto y alcanza su clímax con la entrega de la Ley en el Sinaí y con el establecimiento del culto en el tabernáculo (Éxodo). El Dios adorado por Israel y a cuya ley se sujeta es el Creador todopoderoso del cielo y de la tierra. Es una invocación triunfante del Dios que ha creado a todos los seres humanos y una invitación a toda la humanidad a adorar a aquel que los creó a su propia imagen (Wenham, 1987). El tratamiento bíblico sobre el juego se inicia con la acción de Dios mismo al completar seis días de trabajo. Dice Génesis 2:1-3, el pasaje fundamental de este estudio: “ASÍ QUEDARON TERMINADOS LOS CIELOS Y LA TIERRA, Y TODO LO QUE HAY EN ELLOS. AL LLEGAR EL SÉPTIMO DÍA, DIOS DESCANSÓ PORQUE HABÍA TERMINADO LA OBRA QUE HABÍA EMPRENDIDO. DIOS BENDIJO EL SÉPTIMO DÍA, Y LO SANTIFICÓ, PORQUE EN ESE DÍA DESCANSÓ DE TODA SU OBRA CREADORA.” (GÉNESIS, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL. EL RESALTADO ES NUESTRO.) Así que Dios descansó de su obra de la creación y decretó que el séptimo día sería bendecido y santificado (apartado). Mediante un antropomorfismo, en Éxodo 20:11 y 31:17 se interpreta este descanso, esta “interrupción” de Génesis 2:1-3, como un descanso y refrescamiento de Dios. En otras palabras, en el séptimo día Dios cesó de trabajar, descansó y se refrescó. ¿Acaso Dios, el creador, el todopoderoso, se cansa? No, “Dios no pasa el séptimo día en estado de agotamiento sino de serenidad y paz (shalom)” (Brueggemann, 2010, p. 35; traducción libre). En efecto, las órdenes de la creación incluyen instrucciones sobre el descanso. De tales órdenes se puede sustraer cuál es el camino que debemos tomar para buscar la conducta del cristiano con respecto al juego. “La santificación del shabbat instituye un orden para la humanidad conforme al cual el tiempo se divide en tiempo y tiempo santo, tiempo para el trabajo y tiempo para el descanso [N. del T.: el tiempo se divide en dos, el normal o tiempo para el trabajo, y el santo o tiempo para el descanso] … Al santificar el séptimo día Dios instituyó una polaridad entre la cotidianidad y lo solemne, entre los días de trabajo y los días de reposo, la cual sería determinante para la existencia humana. Este es un don del Creador a su pueblo y no simplemente una previsión del shabbat de Israel” (Westermann, 1984, p. 171; traducción libre). Con estas palabras, Westermann está afirmando que Dios ha establecido un día de reposo y refrescamiento como un decreto de la creación, totalmente separado de la ley judía del shabbat, y le da así crédito a la posición de Johnston según la cual “En el texto bíblico se puede encontrar una forma intencional de Dios para la vida humana, con la cual se mantiene un equilibrio crucial entre el trabajo y el juego” (Johnston, 1983, p. 6). Es importante señalar que existen leyes, ceremonias y rituales diseñados por Dios para el uso particular del pueblo  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 245 de Israel, las cuales no se consideran bíblicamente como universales, es decir, para toda la humanidad. Una de esas leyes que provoca confusión es la que se refiere a un descanso sabático. ¿Es el shabbat algo exclusivo para Israel, o es algo universal? Este punto es un tema de discusión entre expertos, cuyos pormenores están fuera del alcance de esta obra, pero aquí se partirá del supuesto de la existencia de un mandato universal de observar un día de descanso. En pocas palabras, los teólogos se refieren a “los decretos de la creación”, los cuales se consideran como instituciones universales establecidas por Dios en la creación y antes de que los seres humanos rompieran, con sus actos de desobediencia, la relación establecida por Dios. Entre estas ordenanzas de la creación están, por ejemplo, el matrimonio, la familia y el trabajo (Beckwith & Stott, 1980, p. 7). Ciertamente, en Génesis 2:1-3 no se decreta expresamente que los seres humanos deban detenerse, descansar y refrescarse en el séptimo día, pero no cabe duda de que Dios está modelando esa acción para la humanidad. Dicha conclusión se puede confirmar por el hecho de que Dios hace una declaración adicional sobre el séptimo día como bendecido y apartado. En la elaboración de un argumento bíblico sobre el juego es fundamental reconocer el mandamiento de “descansar” como un decreto universal de la creación, sin limitarlo al Decálogo (los Diez Mandamientos) y al pueblo de Israel. ¿Qué significa la bendición de Dios del séptimo día? “Sin duda, esta tercera bendición en el transcurso de la creación es de la misma naturaleza que la bendición dada a las criaturas vivientes y a los seres humanos (ver Génesis 1:22, 28), en la cual tenía el significado del poder de la fertilidad (…) La bendición de Dios le otorga a este día especial, santo y solemne un poder que lo hace fructífero para la existencia humana. La bendición le da al día, que es un día de descanso, el poder de estimular, animar, enriquecer y dar plenitud a la vida. No es el día en sí mismo el que es bendecido, sino más bien el día en su significado para la comunidad. En el contexto de la creación, la bendición es para el mundo y para la humanidad” (Westermann, 1984, p. 172; traducción libre). El texto dice que Dios bendijo el “día de reposo”, esto es, Dios creó el reposo para que beneficiara al hombre y asegurara su bienestar. Santificó también al día séptimo. Santificar quiere decir separar, apartar; entonces, el séptimo día debe poseer su propio lugar y propósito en el ritmo de la vida. Tiene un propósito particular, no derivado de otras actividades. Separación es, en las Escrituras, santidad. La bendición del día es santidad y plenitud. El séptimo día, visto como la corona de la semana, que da sentido a los seis días de trabajo y los completa, hace que ni el hombre ni el reposo dependan del trabajo. Separación es, en las Escrituras, santidad. La bendición del día es santidad y plenitud. El séptimo día, visto como la corona de la semana, que da sentido a los seis días de trabajo y los completa, hace que ni el hombre ni el reposo dependan del trabajo.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 246 Ante tal reseña sobre el reposo de Dios, un descanso creativo y fecundo, el cristiano puede construir un modelo para el uso del juego en su vida. Dios no se cansa, de modo que el reposo de Dios no se puede interpretar como pasivo. “Se asocia el descanso con la actividad…” (Westermann, 1984, p. 41; traducción libre). No es un mero cesar de su trabajo, estar ocioso, ni un apéndice a la obra de la creación. Es el modelo de un reposo fecundo que produce vida nueva, una verdadera re- creación. El descanso del hombre toma su vitalidad del reposo sobrenatural de Dios, disfrutando así del tiempo de no trabajar, de las expresiones fértiles, de generar vida. La re-creación no es un elemento inferior al trabajo, y, en consecuencia, al ser bendecida y santificada como corresponde, no es tema trivial. Dios nos da a entender que hay leyes naturales establecidas en la creación. Cuando son desestimadas y quebrantadas por el hombre, este siembra las semillas de su propia destrucción. Dios insiste en que el reposo (re- creación) es una ley de la naturaleza que debe ser observada. La recreación, el juego y el reposo confieren vida. En su libro Dios en la Creación Jürgen Moltmann argumenta que, en la obra creadora, el séptimo día es la corona de la creación. “Si repasamos las tradiciones bíblicas de la fe en la creación, descubrimos que el sábado no es un día de descanso tras seis días de trabajo. Veremos, por el contrario, que toda la obra de la creación fue hecha a causa del sábado. El sábado es la fiesta de la creación...” (Moltmann, 1993, p. 276; traducción libre). El argumento de Moltmann es que el propósito final de Dios es el shalom que se realizará en un shabbat eterno, por lo cual el trabajo terrenal es coronado por un descanso o reposo eterno. “(…) en el Antiguo Testamento, una de las bases para la observancia del shabbat fue la analogía con el reposo de Dios en la creación (…) Mediante este ‘osado y pronunciado antropomorfismo, el patrón de la humanidad puede verse ahora como el reflejo del patrón de su Creador. Si Dios bendice este descanso, es para ofrecerlo como una tercera cosa entre Él y el mundo.’ No es aún obvio para la humanidad, pero ya el camino está preparado para que esta pueda ser parte de este exaltado bien. Así, la intención del descanso divino en lo que toca a la humanidad corresponde a la intención del árbol de la vida en Génesis 2 y 3, el cual debía dar confirmación en la vida. En lo que respecta a su obra de la creación, el reposo de Dios fue completo, final, fundamentado en que la obra quedó terminada y perfecta; en lo que atañe a la humanidad, este descanso apuntó hacia adelante, hacia un estado futuro que ella debería compartir (…) A través del relato del Génesis, el patrón de los siete días adquirió matices cósmicos. El shabbat podía verse como la meta de la historia humana y como el marco del movimiento desde la La re-creación no es un elemento inferior al trabajo, y, en consecuencia, al ser bendecida y santificada como corresponde, no es tema trivial. Cuando las leyes naturales son desestimadas y quebrantadas por el hombre, este siembra las propias semillas de su propia destrucción. Dios insiste en que el reposo (re-creación) es una ley de la naturaleza que debe ser observada. La recreación, el juego y el reposo confieren vida.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 247 creación hasta la consumación” (Lincoln, 1982, pp. 198, 199; traducción libre). En el contexto de la Creación, la Caída, la Redención y la Restauración, el shabbat refleja la intención original de Dios, un plan perfecto de reposo. El ser humano caído no lo puede concretar, pero una vez que la persona es redimida puede restaurar también el juego, de modo que este —y el shabbat— lleguen a convertirse en ambiente de redención. El Éxodo y el Deuteronomio La narración de cómo Dios guio al pueblo de Israel en el desierto es un hecho histórico documentado en el Éxodo, capítulo 16, el cual refleja el mismo patrón de siete días que se observa en el capítulo segundo del Génesis; es interesante observar cómo Dios tuvo la intención de enseñarle a su pueblo una lección sobre el shabbat aún antes de que Moisés recibiera los mandamientos en el Sinaí (Éxodo 20). Después de sacar a los israelitas de su esclavitud en Egipto, mientras atravesaban el desierto, Dios les envió maná y les ordenó recoger suficiente cada mañana para alimentarse solamente ese día. Desconfiados, ellos recogieron más de lo que necesitaban, pero se les pudrió. En el sexto día se les permitió recoger suficiente para dos días y, milagrosamente, el maná adicional no se pudrió. Aquellas personas que confiaron en Dios se durmieron el sexto día tranquilos sabiendo que tendrían suficiente para el día siguiente, pero las que no confiaron se levantaron el séptimo día para buscar más y no encontraron nada. En este proceso, Dios les estaba enseñando a observar el shabbat y cómo esta práctica es una expresión de la confianza en Él. Esta lección del séptimo día significa libertad; libertad de la preocupación por el sustento. Dios desea recordarnos cada semana que no es el trabajo de seis días el que satisface nuestras necesidades, sino que Dios mismo es quien provee todo lo que se necesita. El carácter del séptimo día es la ausencia de trabajo, es decir, no producir, no obtener ganancias, no hacer historia. Esto patentiza la realidad de que solo Dios nos basta. “…Esta es la primera referencia al shabbat en el Antiguo Testamento, una señal de que ya era conocido antes de ser promulgado oficialmente en Éxodo 20:8-11 (…) No se trata simplemente del shabbat como una práctica de los israelitas en el sentido de abstenerse de recoger alimentos. Más bien, es Dios mismo quien se abstiene de suministrarles el alimento. Es Él quien cesa de trabajar, de manera que no encuentren maná ni codornices. El guardar el shabbat es algo que Dios hace y se supone que los israelitas deben imitarlo. Este patrón está fundamentado en la creación misma: los israelitas reposan porque Dios lo hizo” (Enns, 2000, p. 325; traducción libre). n REFLEXIÓN PERSONAL: Conforme a lo que ha leído hasta ahora, ¿sobre cuáles bases bíblicas están sustentando los autores su posición respecto al juego? Identifique por lo menos dos:  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 248 a. Apertura general en la Biblia hacia el juego. b. El mandamiento de Dios sobre el shabbat. c. El shabbat es un día de reposo tanto para Dios como para el ser humano. d. El shabbat es re-creativo en la medida en que es una práctica santificada y fecunda. e. El shabbat nos enseña a ser libres al depender de Dios y no de nuestro propio trabajo. Comente: El séptimo día es importante para Dios. Él nos manda: “ACUÉRDATE DEL SÁBADO, PARA CONSAGRARLO. TRABAJA SEIS DÍAS, Y HAZ EN ELLOS TODO LO QUE TENGAS QUE HACER, PERO EL DÍA SÉPTIMO SERÁ UN DÍA DE REPOSO PARA HONRAR AL SEÑOR TU DIOS. NO HAGAS EN ESE DÍA NINGÚN TRABAJO, NI TAMPOCO TU HIJO, NI TU HIJA, NI TU ESCLAVO, NI TU ESCLAVA, NI TUS ANIMALES, NI TAMPOCO LOS EXTRANJEROS QUE VIVAN EN TUS CIUDADES. ACUÉRDATE DE QUE EN SEIS DÍAS HIZO EL SEÑOR LOS CIELOS Y LA TIERRA, EL MAR Y TODO LO QUE HAY EN ELLOS, Y QUE DESCANSÓ EL SÉPTIMO DÍA. POR ESO EL SEÑOR BENDIJO Y CONSAGRÓ EL DÍA DE REPOSO.” (ÉXODO 20:8-11) El mismo pasaje declara que la razón para el mandato, “Acuérdate del sábado, para consagrarlo.” se fundamenta en la obra de la creación (“en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día”). El mandamiento del shabbat (el cuarto para los cristianos de tradición reformada y tercero para los católicos romanos y los luteranos) es el más largo de los diez mandamientos. A diferencia de cualquiera de los demás, toma una forma distinta en cada uno de los dos pasajes en los cuales aparecen los diez mandamientos, conocidos también como Decálogo (Éxodo, capítulo 20; y Deuteronomio, capítulo 5). Ambas versiones prescriben la misma conducta —trabajar seis días y descansar uno—, pero la explicación que dan es diferente. El mandamiento del Éxodo de “recordar” el día del shabbat está fundamentado en el primer relato de la creación en el Génesis, en el cual el patrón de Dios como Creador, seis días de trabajo y uno de descanso, moldea el que deben seguir los seres humanos: el pueblo de Dios debe descansar un  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 249 día porque eso fue lo que hizo Dios. Así, los seres humanos son imagen de Dios tanto en el trabajo como el reposo. En Deuteronomio 5:12-15 la razón es otra, pues se manda: “Observa el día sábado, y conságraselo al SEÑOR tu Dios” (versículo 12), pero es para recordar a Dios como Redentor. El versículo 15 dice: “Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con gran despliegue de fuerza y de poder. Por eso el SEÑOR tu Dios te manda observar el día sábado.” Celebramos el séptimo día para traer a la memoria tanto a Dios Creador como a Dios Redentor. Juntas, estas dos versiones del mandamiento resumen las historias y creencias más fundamentales de las Escrituras hebreas: la Creación (la humanidad a imagen de Dios) y el Éxodo (un pueblo liberado del cautiverio) (cf. Bass, 2005). Cada una de esas razones refleja y sustenta una de las creencias centrales de Israel acerca de la relación de Dios con la humanidad: “… se debe tener presente que el Decálogo no es una mera lista de leyes proclamadas en lo abstracto [… sino dadas] al pueblo que Él recién ha redimido (…) Reflejan la manera en que su pueblo debe ser santo (…) Estas leyes son más que simplemente buenas reglas a seguir en la vida. Nos muestran algo de la naturaleza de Dios (…) Vemos en ellas no solo ‘qué debemos hacer’ sino cómo es Dios” (Enns, 2000, p. 411; traducción libre). La ley del reposo ejemplificada en el orden del séptimo día es un patrón para el séptimo año y el año del jubileo (el año número cincuenta, después de siete ciclos de siete años). No está divorciada de la liberación de la comunidad. El séptimo día, el séptimo año y el año de jubileo mandan descanso total, liberación, fiesta, regocijo, tocar instrumentos y jugar; e incluyen ofrendas para los necesitados. Es tiempo para sanar y restaurar (ver los libros bíblicos del Levítico, capítulos 23 y 25; Deuteronomio 16:10, 17; Isaías, capítulos 56 y 58; y Nehemías 8:12). Además, las fiestas anuales del Antiguo Testamento eran días en que no se trabajaba. A primera vista esas repercusiones del reposo no son tan evidentes, pero sus dimensiones tocan profundamente lo social y lo ecológico (Levítico 25): de cada siete días, uno es para el descanso del hombre, sus animales, su tierra, su familia y sus amigos. El reposo incluye el mandato de dejar descansar la tierra, liberar a los esclavos y perdonar deudas cada siete años; se extiende a una restauración universal de propiedades y remisión de deudas en el año de jubileo (cada 50 años: 7 x 7 años + 1 año). El reposo ampliamente observado no permite la explotación del hombre, ni de su prójimo, ni de la tierra. “Nunca habrá paz con la naturaleza sin la experiencia y la celebración del shabbat de Dios” (Sherman, 2005, p. 48, citado por Moltmann, 1993, p. 277; traducción libre). “El shabbat es una expresión sociológica de una nueva humanidad conforme a la voluntad de Dios. El shabbat es el fin de la posesión y por lo tanto el fin de la explotación. El shabbat es un día de igualdad revolucionaria en la sociedad (…) El descanso que será otorgado no es un sueño que evade la historia. Es la libertad y el bienestar de una nueva clase de historia (…) El shabbat es un recordatorio disciplinado de cuál es la  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 250 intención de la creación. El shabbat como descanso para Dios es la base de un humanismo arrasador. Existe para el bienestar de la humanidad (Marcos 2:27)” (Brueggemann, 2010, pp. 35, 36; traducción libre). La perspicacia de Brueggemann nos ofrece esta perspectiva del shabbat: “El mandamiento sirve como base para afirmar que el valor del prójimo es intrínseco, no utilitario (…) Celebra la vida más allá de la productividad (…) es un imperativo sobre las relaciones sociales no fundamentado en la utilidad (…)” (Brueggemann, 2001, p. 73; traducción libre). Además, plantea una lista de ideas concretas: • El shabbat debe ser una ocasión de conmemoración distintiva del Éxodo (la redención). • El shabbat es un valiente acto público de identidad. • El shabbat es un acto de resistencia. • El shabbat es una ocasión para la comunidad de alianza. • El shabbat es una forma rudimentaria de cordura ambiental. • El shabbat es un acto de esperanza ineludible. (Brueggemann, 2001, p. 73,74) En el Antiguo Testamento no existe otro mandamiento que reciba tanta atención como el referente al shabbat. Es mucho más extenso que cualquiera de los demás (ocupa aproximadamente una tercera parte del Decálogo), y es el que se repite con mayor frecuencia de todos los 613 mandamientos en la Torá (los libros de la Ley de los israelitas). No hay tolerancia alguna para el incumplimiento de este mandamiento: “Ustedes deberán observar mis sábados. En todas las generaciones venideras, el sábado será una señal entre ustedes y yo, para que sepan que yo, el SEÑOR, los he consagrado para que me sirvan” (Éxodo 31:13). Su cumplimiento representa la lealtad personal a Dios; la desobediencia a la orden del shabbat se interpreta como un rechazo a Dios mismo (cf. Números 15:32-36). Por ejemplo, los profetas Ezequiel e Isaías denuncian la ausencia del cumplimiento del shabbat como una renuncia al Dios de Israel (Ezequiel 20:12, 13; Isaías 56:1, 2). Los profetas dejan a menudo la impresión de que no existe pecado mayor que romper el shabbat (cf. Amós 8:4-10; Jeremías 17:19-27; Nehemías 10:31 y 13:15-22). De este último pasaje se cita un segmento: “ASÍ QUE CENSURÉ LA ACTITUD DE LOS NOBLES DE JUDÁ, Y LES DIJE: «¡USTEDES ESTÁN PECANDO AL PROFANAR EL DÍA SÁBADO! LO MISMO HICIERON SUS ANTEPASADOS, Y POR ESO NUESTRO DIOS ENVIÓ TODA ESTA DESGRACIA SOBRE NOSOTROS Y SOBRE ESTA CIUDAD. ¿ACASO QUIEREN QUE AUMENTE LA IRA DE DIOS SOBRE ISRAEL POR PROFANAR EL SÁBADO?»” (NEHEMÍAS 13:17,18) A lo largo de toda su historia, el pueblo hebreo es conocido como un pueblo que guarda el shabbat. Esto es cierto en el sentido de haber recibido este mandamiento durante la creación de la nación, aunque luego lo descuidaron por más o menos unos 490 años (2 Crónicas 36:20, 21). El pueblo hebreo  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 251 pasó muchos años en el exilio, pero al regresar hizo del shabbat un distintivo de su identidad. Hay un punto importante de resaltar en la historia de Israel en lo que concierne al shabbat: originalmente se trataba de un mandato de interrumpir el trabajo común, pero posteriormente se ligó a los festivales que celebraban las acciones de Dios, esto es, al culto. Después del regreso del exilio, la sinagoga (el sitio donde se reunían para recibir enseñanza) se volvió algo central para la vida de Israel; en el shabbat se leía e interpretaba la ley a todo el pueblo. El día también incluía tiempos para festejar, centrándose en la vida familiar y del vecindario. Con el tiempo ocurrieron algunos cambios importantes. Durante los últimos 400 años antes de Cristo, las distintas escuelas de tradición de los rabinos (los maestros de la ley del pueblo de Israel) añadieron una lista de 39 trabajos o labores que debían prohibirse en el día del shabbat, y así complicaron toda la legislación relacionada con este día. De esta manera el shabbat, día de adoración originalmente definido por la libertad, se fue convirtiendo en una expresión de reglas y restricciones. Otro aspecto digno de mención es la existencia de dos respuestas distintas de los judíos al tema de la universalidad del shabbat. La diferencia está entre quienes vivieron a lo largo de esos 400 años antes de Cristo en Palestina, y los judíos que por vivir fuera de su tierra se vieron expuestos a los vecinos de habla griega. Los rabinos conservadores enseñan que el shabbat era exclusivamente para los hebreos, pero Aristóbulo y Filón, voceros de los judíos influenciados por los griegos, argumentaban que el shabbat era un mandato para toda la humanidad (Beckwith & Stott, 1980, pp. 8-10). Se observan entonces muchas transformaciones al shabbat en la historia judía: conforme creció el número de festivales relacionados, crecieron también las reglas, los rituales y las restricciones, y todo se volvió más legalista. “En el siglo segundo se añadieron otras dos fiestas importantes, Janucá y Purim. Janucá se celebraba durante ocho días en diciembre, conmemoraba la revuelta de los Macabeos y llegó a ser la principal fiesta de invierno. El Purim, dos días de gran regocijo, celebraba la historia narrada en el libro de Ester” (Lee, 1964, p. 134; traducción libre). En resumen, el hecho de que Dios dejara de trabajar en el séptimo día se entiende como un modelo universal para la humanidad. Este acto de Dios se caracteriza como descanso, pero un descanso activo, estimulante, fecundo, celebrativo y enriquecedor; se trata de un paradigma del juego. Es una expresión de libertad y paz (shalom). Es un regalo de Dios para bendecir al hombre en la historia diaria, como una prenda que anuncia el día escatológico de paz eterna. Su celebración dentro del pueblo de Israel, a partir de la inauguración del Decálogo, fue inicialmente un simple parar de trabajar, aunque al final del periodo Conforme creció el número de festivales, crecieron también las reglas, los rituales y las restricciones, y todo se volvió más legalista. De esta manera el shabbat, día de adoración originalmente definido por la libertad, se fue convirtiendo en una expresión de reglas y restricciones.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 252 intertestamentario (los últimos 400 años antes de Cristo) integraba también el culto de alabanza. Esto significa que los dos elementos que caracterizaban el shabbat en el tiempo de Jesucristo eran dejar de trabajar y celebrar el culto. “El shabbat debe ser un tiempo de descanso de las cosas del mundo; un período de abstención del trabajo y de deleite en el cual la actividad ‘inútil’ de uno promueve un reconocimiento de lo divino a la vez que santifica y refresca la vida cotidiana (…) El shabbat se puede entender como una analogía del juego, y quizás aun como un paradigma de este (…) El shabbat, en tanto que ‘juego’, es aquel paréntesis en la vida que posee sus límites por derecho propio. Es intencionalmente no productivo, y sin embargo tiene un valor significativo para sus participantes. Uno se involucra libre y gozosamente, pero tiene sus reglas y orden para preservar su integridad” (Johnston, 1983, p. 93; traducción libre). El juego de Israel en los festivales, la danza, las fiestas y la hospitalidad A continuación se presenta el shabbat como fundamento de los festivales (con sus danzas, fiestas y música) que celebran los grandes actos liberadores de Dios en la vida de Israel (según se narran en el Levítico, el Deuteronomio y Nehemías): la recreación o juego es libertad, celebración y alegría. La celebración: palabra común en el mundo del culto y del juego Dios quiere enfatizar su rol de proveedor, protector y redentor en nuestras vidas. Por esta razón, el día séptimo es por excelencia un día para dar culto, alabanza y gratitud a Dios. Las instrucciones sobre el séptimo día en el libro del Levítico dejan clara su afinidad con lo festivo, convirtiendo tales acciones en elementos de celebración. “Estas son las fiestas que yo he establecido, y a las que ustedes han de convocar como fiestas solemnes en mi honor. Yo, el SEÑOR, las establecí. Trabajarán ustedes durante seis días, pero el séptimo día es de reposo, es un día de fiesta solemne en mi honor, en el que no harán ningún trabajo. Dondequiera que ustedes vivan, será sábado consagrado al SEÑOR.” (Levítico 23:2,3). Eso también se observa en otros libros del Pentateuco: “Guardarán, pues, el día de reposo (...) celebrándolo por sus generaciones.” (Éxodo 31:16 Traducción Reina Valera, 1960). “Te alegrarás en la fiesta (...) Y tu alegría será completa” (Deuteronomio 16:14, 15). Como las fiestas están construidas sobre el modelo del shabbat, se entiende claramente que son tiempos de reposo y celebración, no de trabajo. Celebrar es exaltar, alabar, aclamar, aplaudir; es apartar en la memoria un evento o una persona, hacer  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 253 solemnemente una ceremonia, honrar a una persona; poner un paréntesis en la vida cotidiana o histórica para conmemorar el pasado; es afirmar nuestra relación con Dios; sintonizarnos con los propósitos de Dios; estar conscientes del señorío de Dios en nuestras vidas. Las celebraciones se caracterizan por la alegría, el deleite y el regocijo: son fiestas. Celebrar es enfatizar, elevar, traducir lo ordinario en extraordinario. Es elevar ciertos eventos, circunstancias y relaciones a su punto máximo, afirmándolos con un sí enfático (Cox, 1983, p. 41). Los festivales mencionados en el capítulo veintitrés del Levítico son siete. El propósito de esos festivales es recordar los momentos en que Dios intervino a favor de su pueblo, a saber: la Pascua, los Panes Ácimos (sin levadura), las Primicias, Pentecostés o las Semanas (Shavuot), las Trompetas, el Día de la Expiación (Yom Kippur) y las Enramadas o Tabernáculos. Todas, con la excepción del Día de la Expiación — día de ayuno— eran fiestas acompañadas por música vocal e instrumental, con movimiento y danza (Lamentaciones 5:15; Salmo 30:11; Salmo 87:7; Salmo 118:27; Salmo 149:3; Salmo 150:4; Jeremías 31:4, 13), así como alabanza, júbilo y alegría. El pueblo de Dios celebraba victorias militares, cosechas y varios memoriales, pero en especial su liberación de la esclavitud, la liberación de Egipto. “Ya pueden irse. Coman bien, tomen bebidas dulces y compartan su comida con quienes no tengan nada, porque este día ha sido consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza” (Nehemías 8:10). “El gozo, especialmente en el culto, es un fenómeno religioso común (…) Esta exultación hace surgir muchas formas de ruido y gesticulación, gritos, aplausos, música y danza. Siempre se proclama en el contexto de comunidad (…) Siempre que la gente se congregaba (en Jerusalén) después de la cosecha, con el propósito de celebrar la Fiesta de las Semanas o la Fiesta de las Enramadas, se aplicaban las siguientes palabras del Deuteronomio: ‘Te alegrarás’. El mandamiento de alegrarse [es] el núcleo mismo del culto israelita…” (Braulik, 1994, pp. 39,42; traducción libre). El gozarse o alegrarse es un tema repetido en el Deuteronomio: “Y al lugar donde el SEÑOR su Dios decida habitar llevarán todo lo que les he ordenado: holocaustos, sacrificios, diezmos, contribuciones, y las ofrendas más selectas que le hayan prometido al SEÑOR. Y se regocijarán en la presencia del SEÑOR su Dios” (Deuteronomio 12:11,12); “Te alegrarás en la fiesta (…) celebrarás esta fiesta en honor al SEÑOR tu Dios, (…) Y tu alegría será completa” (Deuteronomio 16:14,15); “Por eso ahora traigo las primicias de la tierra que el SEÑOR tu Dios me ha dado. Acto seguido, pondrás la canasta delante del SEÑOR tu Dios, y te postrarás ante él. Y los levitas y los extranjeros celebrarán contigo todo lo bueno que el SEÑOR tu Dios te ha dado a ti y a tu familia” (Deuteronomio 26:10,11). Esta última frase es “te alegrarás en todo...” según la traducción Reina Valera 1960. Celebrar es apartar en la memoria un evento o una persona; es poner un paréntesis en la vida cotidiana o histórica para conmemorar el pasado; es estar conscientes del señorío de Dios en nuestras vidas; es traducir lo ordinario en extraordinario.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 254 El tema del regocijo se ve también con frecuencia en el libro de los Salmos. En este libro de la Biblia existe un grupo de Salmos (120-134) conocidos como los cánticos de peregrinos o cánticos de las subidas, en celebración de los días de peregrinación; en ellos se menciona la acción de gracias por la providencia de Dios, la seguridad nacional, la prosperidad agrícola, el trabajo diario, la familia y la camaradería. Los gritos, la música, el regocijo, la fiesta y la interacción social crean una escena de celebración grupal y exuberancia, la misma imagen que se describe en el capítulo ocho del libro de Nehemías. La festividad es un tiempo separado para la prodigalidad, el derroche. Bajo la ley de Moisés, lo mejor del rebaño era sacrificado como un acto de gasto inútil y derroche deliberado, el cual es la esencia de la verdadera riqueza y cortés generosidad. La abundancia es uno de los elementos de la celebración. Por ejemplo, en nuestra sociedad la familia come en los días festivos (Nochebuena, Día de la Madre) manjares que jamás adornan el plato cotidiano. “ENTONCES CELEBRARÁS EN HONOR DEL SEÑOR TU DIOS LA FIESTA SOLEMNE DE LAS SEMANAS, EN LA QUE PRESENTARÁS OFRENDAS VOLUNTARIAS EN PROPORCIÓN A LAS BENDICIONES QUE EL SEÑOR TU DIOS TE HAYA DADO (…) PARA CELEBRAR LAS FIESTAS DE LOS PANES SIN LEVADURA, DE LAS SEMANAS Y DE LAS ENRAMADAS. NADIE SE PRESENTARÁ ANTE EL SEÑOR CON LAS MANOS VACÍAS. CADA UNO LLEVARÁ OFRENDAS, SEGÚN LO HAYA BENDECIDO EL SEÑOR TU DIOS” (DEUTERONOMIO 16:10, 16, 17) Algunos autores reflexionan sorprendidos por este tema: “Dios interviene misteriosa y paradójicamente cuando nos llama para que alimentemos a los hambrientos, pero después nos pide rendirle culto con las ovejas, con bueyes y palomas ofrendadas, lo cual es un desperdicio de carne” (Howard, 1979, p. 21; traducción libre). También tenemos las palabras de Otto y Schramm: “El festival en Israel era la realidad de la cercanía de Dios, una realidad intensa de la cual fluían salvación y bendición en el mundo. En medio de todo ello, el ser humano comenzó a hacer ruidos gozosos, a cantar, a alabar y a experimentar la bendición de Dios en éxtasis festivo. La experiencia del caos en la naturaleza y la sociedad fue así abolida. La cercanía de Dios superó la enajenación experimentada por el ser humano de la naturaleza, del prójimo y de sí mismo. La realidad se experimentó como un todo; hombre y naturaleza, individuo y comunidad, cuerpo y razón fueron todos una unidad en la experiencia de la cercanía de Dios” (Otto y Schramm, 1980, p. 75; traducción libre). En resumen, la vida festiva del pueblo de Israel, incluyendo su deleite en la hospitalidad y el entretenimiento correspondiente, tiene todos los ingredientes del juego. A ellos se les ha ordenado ser gozosos, expresar exuberancia, hacer banquetes, cantar y danzar; todo esto como familia y como  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 255 una comunidad inclusiva, en la cual nadie se queda por fuera. Brueggemann (2010) dice que los festivales tienen un propósito pedagógico: reproducir la experiencia y la intensidad emocional de la emancipación original del Éxodo. Las fiestas están construidas sobre el número siete, de modo que “…el calendario festivo es un ritmo complejo de sietes, lo cual refleja el principio sabático …” (Brueggemann, 2001, p. 174). Son ocasiones para el gozo, la exuberancia sin restricciones, un regocijo que incluye a la comunidad entera y reconoce las bendiciones de Dios. “Estos festivales en Israel representan un acto puro, tan puro como puede serlo un acto comunal, de una comunidad alterna. (…) En los festivales, Israel arriba a una fresca comprensión de que su libertad no es fruto de su propio trabajo, sino un regalo dado gustosamente por su Dios. (…) El festival es la capacidad de entrar en un estilo de vida en el cual todas las otras demandas, presiones y realidades pueden suspenderse. Es precisamente la alegre suspensión de todo lo demás durante el tiempo de las fiestas lo que permite la singular soberanía y generosidad sin igual de Dios para generar un Israel hasta entonces desconocido, un Israel agradecido, seguro de sí mismo, preparado para los rigores de la alianza, regocijándose a su manera” (Brueggemann, 2010, pp. 174-177; traducción libre). Esta suspensión de las exigencias, presiones y realidades de la vida es precisamente análoga al juego, como hemos explicado en el Cuaderno #3. n REFLEXIÓN PERSONAL: ¿Qué le llama la atención a Ud. de este mandato de Dios para su pueblo, a saber, que deberían tener un día de reposo (re-creación), celebración y festivales? ¿Por qué tuvo Dios que mandárselo? ¿No sería algo que ocurriría naturalmente entre el pueblo?   La vida festiva del pueblo de Israel, con su deleite en la hospitalidad y el entretenimiento correspondiente, tiene todos los ingredientes del juego. A ellos se les ha ordenado ser gozosos, expresar exuberancia, hacer banquetes, cantar y danzar en comunidad.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 256 El Cantar de los Cantares y el Eclesiastés El Cantar de los Cantares es una celebración del amor. El Eclesiastés es un libro de sabiduría que nos aconseja trabajar y festejar, pero confiando siempre totalmente en Dios. Tanto el juego de los amantes en el Cantar de los Cantares, como el consejo de jugar que encontramos en el Eclesiastés, encuentran su centro teológico en Dios Creador. El libro del Eclesiastés es un examen de la vida. Al autor se le conoce como Qohélet (el Predicador o el Maestro), el cual observa detenidamente desde el paso de las generaciones hasta la muerte del cosmos (Eclesiastés 1:4; 12:2) tratando de comprender si acaso, después de invertir tiempo y esfuerzo en hacerse sabio, existe algún provecho de toda esa labor. Finalmente, llega a la conclusión de que no existen beneficios perdurables. Lo que sucede en nuestras vidas es pasajero: “El tema compensatorio de Eclesiastés es el enfrentamiento con esta vida pasajera y la posibilidad de prosperar en ella (…) Aunque nuestra vida es temporal, eso no niega el valor de la vida y el trabajo sabio. A fin de cuentas la penetrante pregunta inicial del Eclesiastés: ¿qué provecho…? será respondida alentando al que escucha a apreciar la satisfacción, el shalom, de un gozo insondable que fluye en la profundidad del ser (Eclesiastés 2:24-26; 5:20)” (Fredericks, 2010, pp. 21-23; traducción libre). Qohélet observa el trabajo para descubrir dónde radica la satisfacción que genera, y llega a una conclusión curiosa: “Francamente, mientras más sabiduría, más problemas; mientras más se sabe, más se sufre” (Eclesiastés 1:18). Aquel era un tiempo de gran actividad comercial y enormes oportunidades económicas, pero a la vuelta de cada esquina el autor se topaba con la frustración. A él le gustaba utilizar la palabra “afán”, o amal en el original hebreo. El uso de esta palabra en el Eclesiastés representa casi el 70% de su utilización en la totalidad de las Escrituras hebreas. “¿Qué provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida?" (Eclesiastés 1:3; cf. 3:9; 5:16). Las inquietudes del sabio se expresan con franqueza, pero sin dejar de lado el conocimiento de su propia tradición bíblica, incluyendo el Génesis y lo que allí se relata acerca de la creación. Una lectura completa del Eclesiastés ofrece también comentarios sobre el descanso y el ocio. El autor no pierde de vista que el trabajo sin fin es una faena sin propósito, especialmente cuando le falta la integración del descanso o un shabbat. “El autor del libro de Eclesiastés ha tomado el tema del gozo, característico de la Fiesta de las Enramadas, y lo ha escondido dentro de un diseño estructural concéntrico complejo en el cual una lectura superficial sugiere el pesimismo; [… sin embargo,] el centro estructural de este libro es una afirmación enigmática simple, la cual puede parafrasearse como ‘conténtese con lo que tiene’. “Vale más lo visible que lo imaginario.” (Eclesiástico 6:9) (…) El tema de regocijarse con lo que uno tiene en la vida aparece como algo central de cada mitad del libro del Eclesiastés” (Christensen, 2001, p. 351; traducción libre).  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 257 Para Qohélet, el problema con el afán se encuentra en la búsqueda de logros: su definición de afán tiene la marca de la expectativa de tener ganancias. Afanarse es afanarse por las ganancias. Qohélet identifica tres problemas insolubles relacionados con el trabajo como “afán” (amal): a) a fin de cuentas no hay verdadera ganancia, b) no hay descanso y c) la envidia nos acorrala (Eclesiastés 3:1-8). Los sabios no tienen garantía de tener pan, pues “ni los inteligentes abundan en dinero, ni los instruidos gozan de simpatía” (Eclesiastés 9:11). El afán por el trabajo no aprovecha: “Consideré luego todas mis obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida.” (Eclesiastés 2:11). Aún si tuviera éxito, este provoca la envidia: “Vi además que tanto el afán como el éxito en la vida despiertan envidias. Y también esto es absurdo; ¡es correr tras el viento!” (Eclesiastés 4:4). Por eso se pregunta: “¿Para quién trabajo tanto, y me abstengo de las cosas buenas? (…)” (Eclesiastés 4:7b). El trabajo es afán, dice el Predicador, cuando intentamos sacarle más de lo que nos puede dar. n REFLEXIÓN PERSONAL: Escriba la oración anterior en sus propias palabras (El trabajo es afán, dice el Predicador, cuando intentamos sacarle más de lo que nos puede dar). ¿Está de acuerdo con esa afirmación? Explique. Al final, sin embargo, Qohélet encuentra el lado positivo del trabajo, pero únicamente cuando ya no está ligado al logro personal ni al deseo de las riquezas. Debe tener una prioridad secundaria con un toque de shabbat: “No le negué a mis ojos ningún deseo, ni a mi corazón privé de placer alguno, sino que disfruté de todos mis afanes” (Eclesiastés 2:10a). Así, el Predicador “Vuelve a sopesar el disfrute que experimentó en medio de la tirantez de su trabajo, y su discurso se desplaza notablemente de una descripción a una prescripción, de El tema de regocijarse con lo que uno tiene en la vida aparece como algo central (…) del libro del Eclesiastés. –Christensen, 2001.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 258 observación autobiográfica a encomio moral. A partir del capítulo dos, versículo veinticuatro, Qohélet elogia el disfrute siete veces, aparentemente en contradicción con su perspectiva de la vida tan intensamente sobria, si no más bien pesimista (Eclesiastés 2:24; 3:12-13; 3: 22; 5:18; 8:15; 9:7-10; 11:8-10)” (Brown, 2001, p. 279; traducción libre). Esta es la clave para la interpretación del libro del Eclesiastés: “Los siete encomios de Qohélet constituyen el refrán del libro en la misma medida en que su condena de la ‘vanidad’ (hebel, hebreo) del orden creado sirve como su lema y marco de argumentación (…) El disfrute tiene el poder de redimir la noción de afán en medio de las vicisitudes de la vida —no en oposición a ellas—, de lo elusivo de las ganancias, y del poder devastador de la muerte. La llave para abrir el cofre del secreto y de la sustancia del mensaje del sabio es determinar cómo Qohélet reparte de otra manera el disfrute y el trabajo de modo que calcen como un guante en la mano” (Brown, 2001, p. 279; traducción libre). El Eclesiastés nos llama a una participación activa, confiada y responsable en los quehaceres diarios y sociales, porque tanto nuestro trabajo como nuestra recreación son buenos (cf. Eclesiastés 2:24-26; 3:12, 13,22; 4:9-12; 5:18-20; 7:14; 8:15; 9:7-9; 11:9-12:1). Una ración lúdica funciona como levadura que le da sentido a la vida. Es en la perspectiva lúdica de la vida donde descubrimos la gracia de Dios que nos favorece en los acontecimientos diarios. n REFLEXIÓN PERSONAL: Una vez más, escriba en sus propias palabras la frase anterior (Es en la perspectiva lúdica de la vida donde descubrimos la gracia de Dios que nos favorece en los acontecimientos diarios). ¿Cómo se complementan las dos frases que usted ha parafraseado? La integridad de la relación entre trabajo y placer se encuentra en estos pasajes, en los cuales los placeres simples de la vida como comer y beber se enumeran al lado del disfrute que debe experimentarse en medio del afán (Eclesiastés 2:24-25). El gozo se debe encontrar en medio del estrés de la vida, pues es tanto un regalo de Dios como un mandato de la sabiduría:  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 259 “YO SÉ QUE NADA HAY MEJOR PARA EL HOMBRE QUE ALEGRARSE Y HACER EL BIEN MIENTRAS VIVA; Y SÉ TAMBIÉN QUE ES UN DON DE DIOS QUE EL HOMBRE COMA O BEBA, Y DISFRUTE DE TODOS SUS AFANES” (ECLESIASTÉS 3:12,13). “HE VISTO, PUES, QUE NADA HAY MEJOR PARA EL HOMBRE QUE DISFRUTAR DE SU TRABAJO, YA QUE ESO LE HA TOCADO. PUES, ¿QUIÉN LO TRAERÁ PARA QUE VEA LO QUE SUCEDERÁ DESPUÉS DE ÉL?” (ECLESIASTÉS. 3:22). “ESTO ES LO QUE HE COMPROBADO: QUE EN ESTA VIDA LO MEJOR ES COMER Y BEBER, Y DISFRUTAR DEL FRUTO DE NUESTROS AFANES. ES LO QUE DIOS NOS HA CONCEDIDO; ES LO QUE NOS HA TOCADO. ADEMÁS, A QUIEN DIOS LE CONCEDE ABUNDANCIA Y RIQUEZAS, TAMBIÉN LE CONCEDE COMER DE ELLAS, Y TOMAR SU PARTE Y DISFRUTAR DE SUS AFANES, PUES ESTO ES DON DE DIOS” (ECLESIASTÉS 5:18-19). “POR TANTO, CELEBRO LA ALEGRÍA, PUES NO HAY PARA EL HOMBRE NADA MEJOR EN ESTA VIDA QUE COMER, BEBER Y DIVERTIRSE, PUES SÓLO ESO LE QUEDA DE TANTO AFANARSE EN ESTA VIDA QUE DIOS LE HA DADO” (ECLESIASTÉS 8:15). Brown se refiere con elegancia al sano equilibrio entre trabajo y descanso, esa enseñanza clara que encontramos en el Eclesiastés: “Conforme el disfrute de la pausa momentánea viene a reemplazar esa expectativa siempre esquiva de ganancia, se restaura el trabajo a su posición de don y vocación. En otras palabras, el disfrute reside más allá de la esfera del trabajo, así como dentro de ella. Prospera en las pausas nutritivas que ocurren aparte del trabajo, y sin embargo acompaña a quien se afana en su actividad afanosa (Eclesiastés 5:18). Al comer y beber, esto es, al aprovecharse de esas pausas para la alimentación, la persona tiene la posibilidad de disfrutar de su trabajo, no como un medio para el lucro sino como una manera de vivir coram Deo (ante Dios), de vivir de frente a esos momentos de sustento recibidos de Dios y en ellos. Efectivamente, Qohélet ha integrado el mandamiento solemne del shabbat a los ritmos mundanos de la vida cotidiana, y al hacerlo, los ha consagrado (…) Qohélet insta apasionadamente a sus lectores a recibir los simples dones del placer y a disfrutarlos, particularmente en sus dos elogios finales (Eclesiastés 9:7-10 y 11:9- 10), los cuales lanzan su exhortación con el más alto nivel de urgencia” (Brown, 2001, p. 281; traducción libre). Es una exhortación que se resume bien en un solo versículo: “Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría” (Eclesiastés. 9:10). Una vez más, se Al comer y beber, esto es, al aprovecharse de esas pausas para la alimentación, la persona tiene la posibilidad de disfrutar de su trabajo, no como un medio para el lucro sino como una manera de vivir coram Deo (ante Dios), de vivir de frente a esos momentos de sustento recibidos de Dios y en ellos. –Brown, 2001.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 260 puede afirmar con Brown que la capacidad de insertar un gozo ordinario en la vida sirve para resistirse a lo totalizante que es el mercado, el mundo del trabajo. El libro bíblico del Cantar de los Cantares ha sido un reto para los comentaristas a lo largo de toda la historia de la Iglesia. Por un lado, existe una tendencia a hacer de este libro una alegoría; por otro, a encontrar en él el Evangelio. No obstante, el Cantar de los Cantares es, en realidad, una enseñanza sobre el amor, el juego y el ocio (el juego gozoso de los amantes). El amor florece en la existencia del ocio, pues sin el ocio, el romance carece de oportunidad para crecer. El libro es una celebración del amor y un poema sobre él. Pinta un ambiente de ociosidad donde no hay urgencia. Vemos allí a los dos amantes buscando una relación en la cual disfrutan de su tiempo juntos, celebran la belleza de la naturaleza que les rodea, y están libres de los quehaceres (Ryken, 1995, pp. 238, 239). Walsh asevera que el libro es sobre el placer y debería leerse con un espíritu de deleite. Dice que, como toda la Biblia, este libro “explota mis emociones, y es por eso que vale la pena.” (Walsh, 2000, p. 7; traducción libre). El libro defiende una pasión por la vida misma: “El Cantar es una celebración de la vida en sus placeres cotidianos, con zorros y demás. El deseo es voluptuoso, insistente, explosivo, descuidado, avasallante y abrumador. Es imprudente, sincero, salvaje, una especie de buscador de tesoros entre la basura. No se le puede domar, ni restringir, ni reenseñar ni civilizar para quitarle su potencia. Siempre trae consigo azoramiento y excitación ante la oportunidad irresistible de sentirse más vivo durante tantos momentos como puedan ser arrebatados. (…) El Cantar se presenta, a través de la sexualidad, como un tratado sobre todos los anhelos, el poder y los placeres humanos, inclusive aquellos que se experimentan en la vida espiritual. En otras palabras, es mucho más rico en cuanto ampliamos nuestra perspectiva a lo espiritual” (Walsh, 2000, pp. 81, 192; traducción libre). Tanto el Eclesiastés como el Cantar de los Cantares son libros hebreos reconocidos y plenamente aceptados como parte del canon del Antiguo Testamento. Su existencia fortalece el argumento de que el gozo, el ocio, el placer, la celebración y la risa son temas presentes en las Escrituras hebreas. Estos escritos amplían el retrato de gente que es abierta, franca y juguetona. n REFLEXIÓN PERSONAL: Hay una frase famosa que dice “comamos y bebamos, que mañana moriremos”. ¿Podría usted interpretarla a la luz de las seis páginas anteriores?    SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 261 Otros textos del Antiguo Testamento que apuntan a una aprobación del juego por Dios En el libro de los Proverbios se ofrece un cuadro del momento de la creación paralelo al de Génesis 1 y 2. Dice el texto: “CUANDO ÉL AFIRMÓ LA BÓVEDA DEL CIELO SOBRE LAS AGUAS DEL GRAN MAR, ALLÍ ESTABA YO. CUANDO AFIRMÓ LAS NUBES EN EL CIELO Y REFORZÓ LAS FUENTES DEL MAR PROFUNDO, CUANDO ORDENÓ A LAS AGUAS DEL MAR NO SALIRSE DE SUS LÍMITES, CUANDO PUSO LAS BASES DE LA TIERRA, ALLÍ ESTABA YO, FIELMENTE, A SU LADO. YO ERA SU CONSTANTE FUENTE DE ALEGRÍA, Y JUGUETEABA EN SU PRESENCIA A TODAS HORAS; JUGUETEABA EN EL MUNDO CREADO, ¡ME SENTÍA FELIZ POR EL GÉNERO HUMANO!” (PROVERBIOS 8:27-31 TRADUCCIÓN DIOS HABLA HOY; EL RESALTADO ES NUESTRO). Los versículos 30 y 31 se pueden traducir como “lleno de júbilo o, mejor aún, ‘bromeando, riendo’” (Fritsch, 1955, p. 833; traducción libre). El pasaje habla de Cristo colaborando con Dios Padre en la creación, que en todo momento fue una actividad de “deleite y alegría”, así como de juego. La creación no fue una necesidad metafísica, ni estuvo Dios respondiendo en obediencia a ley alguna. La creación la hizo Dios, no por deber, sino por querer; es decir, la hizo en libertad. Dios juega durante la creación, y el cielo y la tierra son el campo de juego (Murphy, 1998, p. 53). “La intención general del pasaje es hacer del juego un ingrediente activo en el mundo de Dios, tanto durante su creación como posteriormente” (Ryken, 1995, pp. 170, 171; traducción libre). La interpretación de Rahner va en esta misma línea: “De la Sabiduría Divina se nos dice que desde el principio de los tiempos había estado jugando frente a la cara del Dios creador del mundo (…) Tomemos, por lo tanto, el glorioso pasaje de Proverbios como: ‘yo fui su deleite; dancé ante él siempre; dancé sobre su tierra redonda’” (Rahner, 1967, pp. 19,20; traducción libre). La obra de Dios incluye a Leviatán, el cual fue creado para jugar en el mar: “Allí está el mar, ancho e infinito, que abunda en animales, grandes y pequeños, (…) y se mece Leviatán, que tú creaste para jugar con él” (Salmo 104:25, 26); también incluye el juego de las bestias salvajes (Job 40:20). El Salmo 104 canta alabanzas al Creador que provee más allá de lo necesario para sobrevivir: el vino para alegrar el corazón, el aceite para hacer brillar el rostro en las fiestas y las aves que cantan entre el follaje. Dios es espléndido. Los Salmos están saturados de expresiones de música e imágenes que expresan gozo y un espíritu alegre, juguetón. El Salmo 92 está dedicado como un canto para el shabbat, en el cual se hace referencia al salterio (un instrumento de cuerdas), el arpa, la melodía de la lira, el contento, los cantos, el gozo y el aceite, el cual es una señal de alegría y celebración (cf. Salmo 23:5; 45:7; Proverbios 27:9; Isaías  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 262 61:3). El Salmo 126 habla de risas, cantos de alegría (tres veces), y regocijo. Además, está la visión del Dios de Israel en boca de los profetas. Esta visión escatológica (concerniente a los últimos tiempos) habla de niños y niñas jugando en las calles (Zacarías 8:5), y de la gente gozando y dando gritos de alegría. Jeremías ve en el futuro un día de ornato con panderetas y baile con alegría: “Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría.” (Jeremías 31:4, 13). Otros profetas hacen declaraciones similares: “Sobre este monte, el SEÑOR Todopoderoso preparará para todos los pueblos un banquete de manjares especiales, un banquete de vinos añejos, de manjares especiales y de selectos vinos añejos” (Isaías 25:6). “Así dice el Señor Todopoderoso: ‘Para Judá, los ayunos de los meses cuarto, quinto, séptimo y décimo, serán motivo de gozo y de alegría, y de animadas festividades. Amen, pues la verdad y la paz” (Zacarías 8:19). Los libros bíblicos del Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, los Salmos y los profetas llenan sus voces de tal manera que revelan al Dios de Israel como un Dios que se deleita en su creación, que describe su propia creación como un acto de juego, y ve por medio de los profetas el mundo venidero (ésjaton, en griego) como un banquete de frutas y vino, de danza, y de calles repletas de niños jugando. Este mundo venidero será la restauración plena, total, de aquel shalom que Dios mismo estableció en la Creación pero que se perdió como consecuencia de la Caída. n REFLEXIÓN PERSONAL: En este cuaderno se propone el shabbat como analogía del paradigma del juego, entendido desde una perspectiva cristiana. Se intenta dejar claro el propósito de Dios de establecer el shabbat como un día para descansar, jugar o recrearse, y al mismo tiempo para celebrar y agradecer sus acciones en la Creación. También se pone énfasis en demostrar que el juego está presente en toda la Biblia, frecuentemente en forma de celebración y reposo. En su criterio, ¿en qué medida se logran estas metas? ¿Cuál sería, según usted, la debilidad más importante de este argumento?    SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 263 Jesús: Sus enseñanzas y actitud acerca del shabbat y sus costumbres de amistad y participación en fiestas Jesús participa en fiestas. De igual manera que se ve en el Antiguo Testamento un pueblo libre y con un mandato de celebrar, gozarse y disfrutar de las amistades en fiesta, así se observa a Jesús participando en la misma cultura. La aceptación de una persona a la mesa se entiende en el Medio Oriente como un honor, una forma de conceder paz, confianza, hermandad y perdón. El capítulo 19 del Evangelio según san Lucas registra la historia de Jesús cuando ordenó: “Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.” (Lucas 19:5). “En esa comida festiva Jesús se junta con aquellas personas que se han arrepentido. Ese compartir a la mesa debe haber sido algo típico de su misión (cf. Marcos 2:15-17, Lucas 15:1,2) (…) La comida es un símbolo del tiempo mesiánico de regocijo y, como tal, un banquete festivo gozoso” (Otto y Schramm, 1980, pp. 138,139; traducción libre). El evangelista Juan, en el capítulo segundo, relata la acción de Jesús en una boda donde transforma el agua en vino. Lucas, el evangelista, toma nota de las fiestas en las cuales Jesús está entre los invitados. Sin embargo, esa costumbre de Jesús no dejaba de causar polémica: Lucas 5:27-38 habla sobre la fiesta en la casa de Leví y la acusación de los fariseos de que Jesús y sus discípulos comen y beben con pecadores. Lucas 7:34 se refiere a la misma acusación: “Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y ustedes dicen: ‘Este es un glotón y un borracho amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores’.” Tanto en el pasaje anterior como en otros, Jesús reconoce y aprovecha la importancia de las comidas festivas: “Es esta costumbre judía de celebrar momentos importantes de la vida con una fiesta, la que utiliza Jesús en su parábola del hijo pródigo” (Johnston, 1983, p. 115; traducción libre). Pareciera que el estilo de vida de Jesús incluía suficientes festejos con ‘pecadores’ y otras personas indeseables como para escandalizar a las instituciones religiosas. Fue precisamente la institución rabínica la que convirtió el shabbat en un día de reglas, en lugar de ser una expresión de libertad. El tema de la relación de Jesús con los festivales judíos prescritos en el Deuteronomio se desarrolla en el libro Jesus and the Jewish Festivals (“Jesús y las fiestas judías”) de Gary M. Burge (2012), en el cual se muestra la manera en que Jesús utiliza dichos festivales para revelar su propia identidad y mensaje. Jesús vive una vida de aventura. En los evangelios no se narran ocasiones explícitas en las que Jesús esté participando en actividades recreativas; no se puede decir que él estaba dirigiendo un programa de juegos o un campamento de tres años con sus discípulos. Pero sí es cierto que vivía una vida de aventura, constantemente expuesto junto con sus discípulos a situaciones al aire libre, las cuales tenían un elemento lúdico. Aunque la mayoría de esas situaciones eran parte de la vida cotidiana, parte del estilo de vida de la época, el punto es que Jesús las utilizaba para enseñar a sus discípulos en la misma forma en que lo haría hoy  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 264 una persona profesional en recreación. Lo lúdico —el elemento de juego— es crucial, fundamental para la necesidad innata de crecer. Esto es lo que Huizinga ha postulado y ya se citó anteriormente en la presente obra: hay juego “… donde está la presencia de tensión, equilibrio, oscilación, contraste, variación, traba y liberación, desenlace (…) El juego oprime y libera, el juego arrebata, electriza, hechiza” (Huizinga, 1968, p. 23). Se trata de conceptos que se concretan en la dimensión de juego conocida como aventura. En su definición, la aventura lleva la idea de riesgo, de no saber cuál será el resultado (en el caso de los discípulos de Jesús, ni más ni menos que la aventura de obedecer a la invitación “síganme”); además, la aventura implica en muchas instancias el uso del aire libre, de la dimensión salvaje de la naturaleza como el descampado y el desierto; existe una conexión fuerte entre aire libre y aventura. Al tener como ingrediente lo impredecible, lo no resuelto, la aventura es una faceta del juego, una de las expresiones lúdicas. La aventura y el uso de la naturaleza como dimensiones del juego en la actualidad tienen patrones bíblicos. Esa es al menos la tesis de tres autores: Bruce Dunning (2012), Ashley Denton (2011) y David Faber (1972). Según Faber, los evangelios nos dan a entender que un 75% del ministerio de Jesús se llevó a cabo al aire libre, y que un 75% de las ilustraciones utilizadas en sus sermones están basadas en la naturaleza. Si uno estudia el ministerio de Jesús descubrirá en él los mismos elementos presentes en los campamentos y aventuras, los cuales son experiencias de juego (Faber, 1972). Los campamentos recreativos cristianos organizan gran parte de su programa utilizando como base los patrones que nos mostró Jesucristo: ofrecen vivencias cristocéntricas (cf. Marcos 6:30-56); hacen uso de grupos pequeños (cf. Marcos 3:13,14); el programa se maneja con guías previamente capacitados (cf. Marcos 1:21-28) y se lleva a cabo al aire libre, en medio de la creación de Dios (cf. Marcos 4:1-20). Denton comenta cómo la aventura y el aspecto salvaje de la naturaleza son contextos de juego que Jesús utilizaba en su vida y sus enseñanzas: “Jesús promovió el aprendizaje por experiencia al impartir gran parte de su enseñanza al aire libre. ¿Sabía usted que más de la mitad de las enseñanzas de Jesús registradas en la Biblia se dieron en un contexto al aire libre? El ritmo de la vida de Jesús como descanso y trabajo (…) acostumbraba llevar a sus discípulos al campo para restaurarlos y prepararlos para regresar (…) Jesús llevó a sus discípulos de viaje (…) Enseñó a la orilla de los caminos, en los campos, en botes, en la plaza del templo y mientras descansaba en los jardines (…) Estratégicamente, llevó a sus discípulos en viajes para inocularlos contra el estrés (…) Jesús conectaba los ejemplos prácticos y las experiencias de aprendizaje con lo que estaba La aventura y el aspecto salvaje de la naturaleza son contextos de juego que Jesús utilizaba en su vida y sus enseñanzas. Los campamentos recreativos cristianos organizan gran parte de su programa utilizando como base los patrones que nos mostró Jesucristo: ofrecen vivencias cristocéntricas, hacen uso de grupos pequeños, el programa se maneja con guías previamente capacitados y se lleva a cabo al aire libre, en medio de la creación de Dios.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 265 enseñando. El aire libre fue un yunque escogido para forjar a sus aprendices (…) Llevó a sus discípulos al aire libre, por senderos de guijarros; se sentó bajo los árboles, durmió bajo las estrellas y caminó por la playa con ellos. Esta fue la costumbre de su ministerio (…) Utilizó la aventura para producir fe” (Denton, 2011, pp. 21, 23, 36, 46, 85; traducción libre). Por su parte, la motivación de Dunning (2012) fue el encontrar ejemplos de aventura en la Biblia: el apéndice de su libro revela 105 pasajes desde el primer libro de la Biblia (Génesis) hasta las epístolas de san Pablo. En todos ellos hay ejemplos del aprendizaje por aventura, definido como una experiencia o tarea retante que involucra un riesgo potencial para las personas participantes. El propósito del estudio de Dunning fue ofrecer un entendimiento bíblico o teológico sobre la relevancia de la aventura en el proceso de aprendizaje a lo largo de la vida. Dunning hace eco de la definición de juego de Huizinga como ‘traba- resolución’ cuando escribe: “Con el paso del tiempo, [la palabra] aventura adquirió el significado de peligro, riesgo o arriesgarse. Es claro que se refiere a un acontecimiento desconocido que va a suceder en el futuro, el cual podría tener como resultado una pérdida. El educador Simon Priest, bien conocido por la educación basada en la aventura, ofrece esta definición: ‘La programación de aventura es el uso deliberado de experiencias de aventura para crear el aprendizaje en individuos o grupos, el cual produce el cambio en la sociedad y las comunidades.’ Prosigue diciendo: ‘las experiencias aventureras son actividades con resultados inciertos (debido a la presencia de riesgos inherentes a la situación), las cuales requieren que los participantes ejerzan su competencia personal para enfrentar el reto y resolver la incertidumbre’” (Dunning, 2012, p. 10; traducción libre). Añade: “La investigación ha mostrado que los ejemplos bíblicos de aventuras se encuentran a lo largo de toda la Biblia. Casi todas las secciones principales tienen ejemplos, incluyendo los libros del Pentateuco (17 veces), la historia en el Antiguo Testamento (42 veces), los profetas mayores y menores (11 veces), los Evangelios (25 veces), los Hechos de los Apóstoles (9 veces) y hasta un ejemplo en las epístolas. Estos ejemplos figuran en 28 de los 66 libros, más del 42% de los libros de la Biblia” (Dunning, 2012, p. 21; traducción libre). Así, se presentan varios argumentos: que “la aventura cristiana es comúnmente realzada por la creación”; que “la naturaleza apunta a la existencia de un Creador”; que el 46% de los ejemplos en toda la Biblia ocurren al aire libre. En muchos casos, no solamente se trata del contexto al aire libre: en el 26% de los ejemplos, el entorno natural es pertinente pues desempeña un papel vital, como en el caso de la montañas o tierras altas, las grandes masas de agua, el desierto, el clima extremo, las criaturas vivientes y los árboles (Dunning, 2012, pp. 109- 116). En fin, la manera en que Jesús aprovechaba el aire libre y las aventuras para formar a sus discípulos es un modelo para la forma en que hoy los  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 266 recreólogos diseñan experiencias de aventura y juego para beneficio de los participantes. Jesús demuestra un sentido del humor. Algunas personas afirman que el humor no es un tema de los Evangelios: “(…) Resulta significativo que Cristo, que monta en furia, castiga e incluso duda, no ríe una sola vez a lo largo de los cuatro evangelios” (Sagot, 2009, p. 46); incluso teólogos importantes como G. K. Chesterton opinaban que los evangelios no ofrecen evidencia alguna de alegría en la vida de Jesús (Trueblood, 1964, p. 31). Sin embargo, estamos en deuda con un pequeño clásico que ha estado en los estantes de Robert Sabean por muchos años: The Humor of Christ (“El humor de Cristo”), escrito por Elton Trueblood, en el cual se afirma que los dichos de Jesús muestran una actitud juguetona y un humor que nos dicen algo importante sobre el temperamento divino. El autor escribe: “En primer lugar, es necesario hacer algo para enfrentar la imagen convencional de un Cristo que nunca se reía; esto puede lograrse haciendo referencia tanto a las acciones como a las palabras (…) La falla generalizada de no lograr reconocer y apreciar el humor de Cristo es uno de los aspectos más asombrosos de la era que lleva su nombre” (Trueblood, 1964, pp. 10, 15; traducción libre). Para entrar en más detalle sobre declaraciones acerca del humor en las enseñanzas de Cristo, véase Stinespring, 1962, pp. 660-662, Palmer, 2000 y Denton, 2011, pp. 270-272, 282- 287. Mientras tanto, el tema del humor en la Biblia es ampliamente explorado por Milton A. Acosta en su libro El humor en el Antiguo Testamento, en el cual da buen fundamento a sus argumentos. Allí concluye: “Si tomamos la Biblia como texto inspirado por Dios y al mismo tiempo afirmamos que en ella puede haber secciones humorísticas, entonces estaríamos afirmando que Dios mismo tiene algún sentido o, más bien, un buen sentido del humor” (Acosta, 2009, p. 93). A la vez, deja clara la intención del uso del humor en las Escrituras: “¿Humor para qué? Como ya se ha dicho, el humor bíblico no consiste en chistes… Más que para reír, el humor bíblico sirve para hacernos pensar. La razón es que el humor bíblico en cierta manera confunde, nos mueve el piso… es humor cuyo acceso demanda un serio esfuerzo y cuyo propósito es educativo. Hasta puede ser perturbador y asustador” (Acosta, 2009, p. 89). En otra afirmación sumamente clara, nos dice: “El humor es un poderoso vehículo para el análisis de la existencia humana, para la comunicación de verdades serias y complejas y para la denuncia de los males de la sociedad con el fin de buscar su transformación” (Acosta, 2009, p. 59). Sin embargo, el profesor Acosta delinea varias razones por las cuales nos cuesta ver el humor en la Biblia: • Por el respeto y la reverencia a las Escrituras • Por nuestro concepto del humor y de la inspiración de las Escrituras • Por tener, a la vez, una excesiva familiaridad y una falta de familiaridad con el texto bíblico • Por el hábito de usar la Biblia como texto-prueba • Por la piedad irreflexiva • Por la influencia de los académicos • Por un concepto estrecho del humor  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 267 • Por personalidad • Por factores culturales (Ver Acosta, 2009, pp. 63-72). Vale la pena profundizar en una de las causas, la piedad irreflexiva, examinando otra cita del mismo autor: “De la mano de la reverencia va muchas veces la piedad. En algunas épocas de la historia del cristianismo y en algunos círculos hasta el día de hoy, se ha considerado que en la piedad no puede haber un componente de diversión y entretenimiento. Se ha pensado que culto y adoración jamás se pueden mezclar con humor…” (Acosta, 2009, p. 67). En contradicción a la negación del humor en la Biblia, Acosta cita un creciente número de títulos que exploran el tema y, en resumen, dice: “Por el momento, sí podemos decir que el humor ocupa en la Biblia un papel tan importante como lo ocupa en la sociedad en general y en la literatura que produce; ni más ni menos. Como se puede ver, las obras sobre el humor en la Biblia abundan en las últimas décadas” (Acosta, 2009, p 76). He aquí algunos ejemplos de alegría y risas en la vida de Jesús en la tierra, pues Él utilizó las paradojas, lo absurdo y especialmente la ironía como demostraciones de humor: la paradoja de “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?” (Lucas 6:39), o “deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22); lo absurdo de “le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja” (Marcos 10:25), echar “sus perlas a los cerdos” (Mateo 7:6) o “se tragan el camello” (Mateo 23:24); la ironía de “¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?” (Mateo 7:16) o las expectativas sobre cómo se vestía Juan el Bautista (Lucas 7:24-26). Trueblood explica el humor absurdo de Lucas 16:9: “Por eso les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos, a fin de que cuando éstas se acaben haya quienes los reciban a ustedes en las viviendas eternas”: “Cristo está diciendo, en efecto, que si los discípulos quieren sacar ventaja, sería sabio de su parte hacer trampa a lo grande y no tontear con un poquito. ‘No le roben al banco —sugiere—; róbense el banco completo y así, en vez de ser castigados, serán respetados’ … y entonces, para hacerlo más absurdo aún, Él dice que eso les dará la entrada al cielo” (Trueblood, 1964, p. 103; traducción libre). Existe un argumento adicional que debe ser tomado en cuenta: los evangelios nos muestran a los niños acudiendo al lado de Jesús; ¿sería posible que un Cristo particularmente serio fuera atractivo para ellos? El Cristo que nunca reía pareciera ser el fruto de una lectura parcializada de los evangelios. “Si Cristo se reía muchísimo, como lo muestra la evidencia, y si Él es quien afirmaba ser, no podemos evitar la conclusión lógica de que hay risa y alegría en el corazón de Dios” (Ryken, 1995, p. 171; traducción libre).    SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 268 n REFLEXIÓN PERSONAL: Examine la figura de Jesús riendo. Sabemos que nadie lo retrató, pero ¿cómo es la imagen que Ud. ha tenido de Jesús? ¿Cómo se compara con esta? Jesús honra el shabbat. ¿Qué nos tienen que decir las acciones y las palabras de Jesús acerca del shabbat? Las preguntas que se nos plantean son si la actitud que mantuvo Jesús hacia el mandamiento de guardar el día del shabbat era positiva o negativa, si aprobaba la idea de un orden de la creación, y si sus palabras y acciones nos guían a la adopción de un patrón de shabbat para la Iglesia. El equivalente de la palabra shabbat (sábado) aparece 21 veces en el evangelio de Lucas, de las cuales 12 también aparecen en el evangelio de Marcos. A continuación se presenta una lista de los pasajes principales que exploran la actitud de Jesús hacia el shabbat; los que aparecen en la misma línea son pasajes paralelos: • Marcos 1:21-28 y Lucas 4:31-37 • Marcos 2:23-28, Mateo 12:1-8 y Lucas 6:1-5 • Marcos 3:1-6, Mateo 12:8-14 y Lucas 6:6-11 • Marcos 6:1-6, Mateo 13:54-58 y Lucas 4:16-30 • Lucas 13:10-17 • Lucas 14:1-6 • Mateo 24:20 • Juan 5:1-18 • Juan 7:19-24 • Juan 9:1-41 Varios de esos pasajes podrían dar la impresión de que Jesús se opone al shabbat y recomienda abolirlo, pues muestran una constante tensión con los líderes judíos en cuanto a su interpretación o en cuanto a cómo practicarlo. Sin embargo, no es conveniente hacer una lectura tan ligera del tema. El erudito bíblico Don A. Carson (1982) nos ofrece un resumen general del contenido de estos pasajes en lo que respecta a la relación de Jesús con el shabbat: (1) “No existe evidencia sólida de que Jesús mismo haya infringido algún precepto escrito de la Torá [la Ley judía] acerca del shabbat (…)” (2) Sin embargo, Jesús sí infringió los reglamentos halájicos del shabbat, esto es, las regulaciones adicionales escritas por los rabinos en los cuatrocientos años previos. “Desde la perspectiva de Jesús, el rigor de la Halajá [las tradiciones de los rabinos] es contrario a la voluntad de Dios.” (3) “No existe evidencia convincente de que Jesús se haya esforzado especialmente por referirse al tema de la conducta del shabbat.” Debido a que los fariseos y otros contrincantes aparecían ya con una actitud belicosa, agresiva, no se puede concluir que fuera Jesús quien iniciaba las confrontaciones. (4) “Algunas de las controversias sobre el shabbat llegaron a ser trampolines para  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 269 las afirmaciones mesiánicas.” Esto se puede observar en Marcos 2:23-28 y en Juan 5:1-47; en estos casos el asunto es algo más grande que el shabbat en sí: se trata de cristología, es decir, “Jesús ve la ley como algo esencialmente profético de sí mismo y de su ministerio” (Carson, 1982, pp. 84, 85; traducción libre). Jesús no nos da pista alguna sobre su posición acerca de si la Iglesia debe observar el shabbat o no, ni nos da enseñanza alguna acerca del día del Señor, el primer día de la semana (el domingo). Con la excepción de Marcos 2:27, 28, no ofrece mayor detalle sobre la interpretación del cuarto (tercer) mandamiento, aunque sí aporta algunos ejemplos de lo que la ley no significa. En la perspectiva de algunos teólogos, “todo este modo de referirse al tema proclama que él acepta el descanso propio del shabbat (…) En Marcos 2:27 Él pareciera hablar del shabbat como uno de los decretos inmutables para toda la humanidad” (Beckwith y Stott, 1980, pp. 25, 26; traducción libre). “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado…” (Marcos 2:27). El biblista William Lane afirma que este es un argumento claro a partir del decreto de la creación, y que la intención original del shabbat —para el gozo y el refrescamiento— se ha visto oscurecida por las extensiones de la Ley en la tradición de los fariseos (Lane, 1974, pp. 119,120). Más aún, Henry Swete menciona en su comentario sobre Marcos 2:27 que él ve un concepto universal: las palabras de Jesús van a la raíz de la Ley del shabbat, a saber, el amor de Dios por la humanidad y no solo por Israel. El shabbat fue establecido para el beneficio del ser humano (Swete, 1951, pp. 49, 50). El teólogo nicaragüense Rolando Gutiérrez dice: “Jesús también toma lo que es protológico en Génesis 2, y le confiere carácter escatológico; es su oferta de esperanza salvífica y descanso eterno. La creación fue hecha para el hombre. El sábado, de la misma manera. Lo mismo se ofrece en Jesucristo diciendo: ‘Venid a mí todos los que estéis trabajados y cargados, que yo os haré descansar’ [Mateo 11:28-30], mostrando que ni el trabajo ni el descanso sirven para nada si no reposan en Él. Es invitación para todos en lo físico y lo moral. Es santificación saludable de orden para salud en todo el universo. Por eso sanaba Jesús en sábado. Por eso enseñaba a los religiosos a librarse de la compulsión del rito y abandonarse en adoración libre, en espíritu y en verdad para su Señor. Por eso justificó a sus discípulos cuando cogieron espigas en un día de reposo para satisfacer su hambre. Porque la lección de fondo es descansar en Él” (Gutiérrez, R., “Notas sermónicas sobre Génesis”, no publicadas). Por lo tanto, Jesús no se opone a la observancia del shabbat. Más bien pareciera tener una intención clara de darle su verdadero significado. “En Lucas 13:14, después de que Jesús ha sanado a una mujer lisiada durante el shabbat, sus adversarios apelan a los Diez Mandamientos al objetar su acción: ‘Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para ser sanados, y no el sábado.’ La intención original del shabbat —para el gozo y el refrescamiento— se ha visto oscurecida por las extensiones de la Ley en la tradición de los fariseos. –William Lane  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 270 La insistencia aguda de Jesús en sanar en el día del shabbat podría tener la intención de recordar Génesis 2:1-3 (…) Más que una obligación, el shabbat debía ser una celebración; Jesús reclama confiadamente la autoridad para reestablecer ese propósito original. ¿Qué mejor momento para liberar a la gente que el séptimo día, cuando Dios reconoció la bondad, la plenitud y la autonomía de la creación liberando al mundo?” (Tuell, 2005, p. 52; traducción libre). “Por consiguiente, en las curaciones de Jesús en el shabbat, tenemos no solamente acciones de amor, compasión y misericordia, sino verdaderos ‘actos sabáticos’, acciones que demuestran que el shabbat mesiánico, el cumplimiento del descanso del shabbat del Antiguo Testamento, ha irrumpido en nuestro mundo” (Jewett, 1971, p. 42; traducción libre). De manera que si Jesús participa en fiestas, demuestra un sentido del humor, honra el shabbat como día de descanso y salud, busca el equilibrio del reposo con el trabajo e involucra a sus discípulos en aventuras al aire libre, se puede concluir que Jesús no huye de las expresiones de juego. Su vida es ejemplo de alguien que acata el patrón de los capítulos uno y dos del Génesis, donde los seis días de trabajo se complementan con un día de reposo creativo. n REFLEXIÓN PERSONAL: ¿Con qué concepto del shabbat creció Ud.? ¿Cómo se compara con el concepto aquí presentado?   Si Jesús participa en fiestas, demuestra un sentido del humor, honra el shabbat como día de descanso y salud, busca el equilibrio del reposo con el trabajo e involucra a sus discípulos en aventuras al aire libre, se puede concluir que Jesús no huye de las expresiones de juego. Su vida es ejemplo de alguien que acata el patrón de los capítulos uno y dos del Génesis, donde los seis días de trabajo se complementan con un día de reposo creativo.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 271 El gozo, las metáforas deportivas y el día del Señor (primer día de la semana) en la primera comunidad cristiana y en San Pablo el teólogo Al leer la historia de la Navidad recitamos del capítulo 2 de Lucas las palabras: “Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10,11). Esa nota de gozo resuena a lo largo de todo el Nuevo Testamento. El mensaje de Jesús es de gozo. Y el gozo existe no solamente por sí mismo sino para ser compartido, para que el pueblo disfrute de la participación gozosa. El gozo siempre se debe experimentar en las festividades; Jesús mismo dice: “Alégrense conmigo” (Lucas 15:6,9) (cf. Otto y Schramm, 1980, p. 143). El gozo que se ordena en el Deuteronomio y se recomienda en el Eclesiastés se hace realidad en el Nuevo Testamento, particularmente en el evangelio según san Lucas y en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Este gozo “… viene a ser la actitud característica de la comunidad del Nuevo Testamento (…) permea su adoración, le da un carácter gozoso a la acción de gracias durante la cena del Señor (el partir el pan) (…) En el Nuevo Testamento, estos dos grupos de palabras griegas [correspondientes a gozo y alegría, N. del T.] se encuentran con la mayor frecuencia en Lucas y Hechos. La comunidad primitiva, como el verdadero Israel, lleva una vida llena de gozo (…) este gozo surge de la comunión con el Cristo resucitado presente en el culto así como en los propios hermanos y hermanas en la fe, quienes forman una koinonía socio- religiosa (…) El gozo festivo de la comunidad cristiana primitiva tiene su origen en el acontecimiento de Cristo. Y es por eso que supera en forma inconmensurable el gozo festivo exigido a Israel en el Deuteronomio” (Braulik, 1994, pp. 64, 65; traducción libre). En la carta de san Pablo a los Filipenses se enfatiza la alegría o gozo en medio del sufrimiento. Las palabras gozo y regocijo se encuentran por lo menos dieciséis veces en el libro. La alegría es el camino por el cual los creyentes responden al contexto cotidiano con sus dolores y obstáculos, no porque a uno le guste sufrir, sino porque su gozo está en el Señor. La alegría no es un sentimiento, sino una acción. Al igual que lo hacía el salmista en el Antiguo Testamento, san Pablo insta a los filipenses a ‘regocijarse en el Señor’, lo cual significa expresar su gozo en música o canto y palabra. Sobre todo, el gozo es una señal distintiva del creyente en Cristo Jesús; en esta carta casi siempre se encuentra como un imperativo. Los creyentes oyen: “alégrense siempre en el Señor” La alegría es el camino por el cual los creyentes responden al contexto cotidiano con sus dolores y obstáculos, no porque a uno le guste sufrir, sino porque su gozo está en el Señor. La alegría no es un sentimiento, sino una acción.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 272 (Filipenses 4:4) porque su gozo nada tiene que ver con sus circunstancias, sino con su relación con el Señor. Es, por un lado, una acción individual del cristiano, pero también del pueblo de Dios como grupo. El gozo cristiano no es una utopía que se alcanza mientras se olvida la realidad, sino más bien un gozo construido sobre la confianza en Dios y sus promesas escatológicas. De cualquier modo, la vida en Cristo es una vida gozosa (Fee, 1995). Las metáforas deportivas Tomás Bolaño, en su trabajo de tesis para optar por el título de Magister en Teología, nos ofrece el estudio “El deporte bajo la perspectiva de 1 Cor 9:24-27” (Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, 2009), el cual es una exploración de las metáforas deportivas en el lenguaje de san Pablo. A continuación se presentan el contenido y las implicaciones de su estudio. Es claro que tanto Pablo como los destinatarios de sus epístolas eran conocedores del mundo del deporte helénico, en contraste con los judíos del siglo primero, quienes no permitían la realización de juegos en Jerusalén en honor al emperador, ni podían tolerar el ambiente del gimnasio por el hecho de que allí se promovían los dioses de una cultura guerrera griega. Los Juegos Ístmicos en la ciudad de Corinto muy probablemente se llevaron a cabo en el año 51, por lo cual es natural suponer que Pablo y los corintios conocieran esos eventos, como también todo el lenguaje relacionado con ellos. Esto “…le hace suponer en ellos un conocimiento sobre los aspectos competitivos de los juegos y por lo tanto son aficionados a ellos, y admiran la práctica deportiva de los campeones…” (Bolaño, 2009, p. 57). La evidencia está en que Pablo se aprovecha del idioma de esta cultura griega deportiva y competitiva para estimular el mismo espíritu luchador en el plano espiritual. Algunas de esas palabras son: estadio, carrera, agonistas, premio, templanza o dominio propio, corona, boxear, golpear en el sitio exacto, someter, heraldo, descalificación, cuerpo... todas han sido tomadas por san Pablo del deporte helénico. La Biblia no se aísla del mundo y el lenguaje de los juegos y deportes. La tesis de Bolaño expande el horizonte bíblico al mostrar cuánto de ese lenguaje se puede encontrar en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, él hace referencia a la historia narrada en Génesis 32, la cual está llena de vocabulario de lucha: “El episodio se sitúa en Yaboc, Penuel, donde Jacob ha de combatir internamente con un desconocido durante una larga y oscura noche en la que al amanecer no pudo más sino declararse vencido, suplicando que le soltara, pero en esta lucha Jacob reconoce el carácter divino de su contraparte y como sus luchas han sido encontrar la bendición de Dios, pone esta condición como seguro vencedor: ‘no te soltaré hasta que no me bendigas’; el logro obtenido por el patriarca, fue ciertamente el de ser reconocido por Dios bajo una nueva misión, nombrándole como (...) Israel, que se forma del verbo śārâ ‘contienda, lucha, tener poder, ser fuerte’, y ’el, nombre que una de las tradiciones atribuye a Dios. El nuevo nombre de Jacob, se explica porque Jacob ha luchado contra los hombres,  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 273 contra Dios y le ha vencido” (Bolaño, 2009, p. 36). Bolaño presenta otras referencias a Job y las vidas de David, Elías y Eliseo, utilizando referencias del primero y segundo libros de Samuel, del primero y segundo libros de los Reyes, y una referencia de Jeremías. Algunas de las estampas a las cuales alude Bolaño se pueden observar en esta referencia a Job 38:2: “Aquí el Deus ludens reta a Job a una lucha cuerpo a cuerpo: ‘cíñete pues tus lomos, como un hombre’. (…) El imperativo ‘Cíñete los lomos’ puede interpretarse como ‘ponte el cinturón de lucha’, como se lo ciñó Elías, esta vez para la carrera delante del carro de Acab (1 Reyes 18: 46).” En la perícopa de 2 Samuel 18 sobre un Ahimaas “se destaca la presteza para el servicio (v. 22-23), velocidad y agilidad (v. 23), corre como campeón (v. 27), buen hombre (v. 27), portador de buenas noticias (v. 27) (…) el profeta Jeremías la emplea como una habilidad competitiva para mantener la justicia divina frente a los impíos. ‘Si corriste con los de a pie y te cansaron, ¿cómo, pues, vas a competir con los caballos? Si caes en tierra de paz, ¿cómo te irá en la espesura del Jordán?’ (Jeremías 12:5)” (Bolaño, 2009, pp. 37, 38). Después de esta orientación de Bolaño al Antiguo Testamento, uno puede investigar las siguientes referencias para completar el estudio del Nuevo: Hebreos 12:1, Gálatas 2:2 y 5:7, Filipenses 2:16 y 3:12-14, 1 Timoteo 4:7-8 y 6:12 y 2 Timoteo 2:5 y 4:7. Por ejemplo, se lee: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe” (2 Timoteo 4:7). También: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3: 13, 14). El cuadro que pinta san Pablo en todas sus epístolas, especialmente en I Corintios 9:24-27, describe su “intensa disciplina en el entrenamiento de un atleta, el objetivo del entrenamiento, el objetivo del atleta, el conocimiento de la reglas, el material de las coronas, las reglas del juego, y la forma como se elaboraban las coronas” (Bolaño, 2009, p. 25). “La perícopa de 1 Corintios 9: 24-27, trae las figuras de la carrera, la lucha, el pugilato, el premio, el entrenamiento, el heraldo y la descalificación…” (Bolaño, 2009, p 35). Una de las conclusiones de Tomás Bolaño es que el deporte se puede abordar desde seis evidencias, de las cuales solamente nos interesa aquí la primera, a saber, que todos corren: “Con la expresión ‘todos corren’ (1 Corintios 9:24a), el texto paulino pone en evidencia que el deporte trae al discurso de la fe la gran evidencia social y cultural de que el deporte es un hecho de gran interés tanto para los atletas, como para espectadores y aficionados de todo el mundo; a esta evidencia se le denomina Universalidad del deporte… De acuerdo con lo anterior, el dato aportado por el texto paulino (Todos corren) se aplica a la evidente universalidad y alcance planetario de este fenómeno sociocultural que se fundamenta en las raíces antropológicas del Homo ludens y en el presunto teológico del Deus ludens. Es  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 274 decir, el deporte es una forma de juego imaginada, vista y practicada desde las hondas raíces de la cultura por el género humano” (Bolaño, 2009, pp. 64, 66). Tanto Jesús como san Pablo, al enseñar o escribir, utilizaron ilustraciones de su mundo conocido y familiar; las ilustraciones de Jesús vienen de la naturaleza y las de Pablo del comercio y del mundo deportivo. En efecto, Pablo no nos da lineamientos o instrucciones sobre el uso del deporte, pero es claro que es un conocedor del ambiente deportivo y no le da vergüenza adoptar ese lenguaje para promover disciplinas en la vida cristiana. Los shabbat y los festivales. Pablo fue un agudo observador del mundo del deporte. Jesús participaba en fiestas y celebraciones y no hacía declaraciones negativas sobre el shabbat, a excepción de los elementos añadidos por los rabinos. Más aún, Pablo no añade directrices sobre el lugar que deben ocupar los festivales y las celebraciones, en términos generales, en la vida cristiana. Sin embargo, Pablo sí demuestra su preocupación por la relación entre la ley y la gracia, declarando con firmeza que nadie debería utilizar los decretos de la ley como fundamento para la salvación; sus afirmaciones sobre celebración y shabbat deben entenderse en este contexto. Existen versículos bíblicos relacionados con el concepto de libertad y que afectan las celebraciones y el shabbat: ANTES, CUANDO USTEDES NO CONOCÍAN A DIOS, ERAN ESCLAVOS DE LOS QUE EN REALIDAD NO SON DIOSES. PERO AHORA QUE CONOCEN A DIOS (…), ¿CÓMO ES QUE QUIEREN REGRESAR A ESOS PRINCIPIOS INEFICACES Y SIN VALOR? ¿QUIEREN VOLVER A SER ESCLAVOS DE ELLOS? ¡USTEDES SIGUEN GUARDANDO LOS DÍAS DE FIESTA, MESES, ESTACIONES Y AÑOS! GÁLATAS 4:8-10 POR ESO, DE LA MANERA QUE RECIBIERON A CRISTO JESÚS COMO SEÑOR, (…) CONFIRMADOS EN LA FE COMO SE LES ENSEÑÓ, (…) CUÍDENSE DE QUE NADIE LOS CAUTIVE CON LA VANA Y ENGAÑOSA FILOSOFÍA QUE SIGUE TRADICIONES HUMANAS, LA QUE VA DE ACUERDO CON LOS PRINCIPIOS DE ESTE MUNDO Y NO CONFORME A CRISTO. (…) ASÍ QUE NADIE LOS JUZGUE A USTEDES POR LO QUE COMEN O BEBEN, O CON RESPECTO A DÍAS DE FIESTA RELIGIOSA, DE LUNA NUEVA O DE REPOSO. TODO ESTO ES UNA SOMBRA DE LAS COSAS QUE ESTÁN POR VENIR; LA REALIDAD SE HALLA EN CRISTO. COLOSENSES 2:6, 8, 16 Y 17 Los versículos que tienen que ver con la reducción de las tensiones teológicas, como en lo relacionado con el shabbat, dicen así: RECIBAN AL QUE ES DÉBIL EN LA FE, PERO NO PARA ENTRAR EN DISCUSIONES (…) EL QUE COME DE TODO NO DEBE MENOSPRECIAR AL QUE NO COME CIERTAS COSAS, Y EL QUE NO COME DE TODO NO DEBE CONDENAR AL QUE LO HACE, PUES DIOS LO HA ACEPTADO (…). HAY QUIEN CONSIDERA QUE UN DÍA TIENE MÁS IMPORTANCIA QUE OTRO, PERO HAY QUIEN CONSIDERA IGUALES TODOS LOS DÍAS.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 275 CADA UNO DEBE ESTAR FIRME EN SUS PROPIAS OPINIONES. EL QUE LE DA IMPORTANCIA ESPECIAL A CIERTO DÍA, LO HACE PARA EL SEÑOR. EL QUE COME DE TODO, COME PARA EL SEÑOR, (…) PORQUE EL REINO DE DIOS NO ES CUESTIÓN DE COMIDAS O BEBIDAS SINO DE JUSTICIA, PAZ Y ALEGRÍA EN EL ESPÍRITU SANTO. (…) POR LO TANTO, ESFORCÉMONOS POR PROMOVER TODO LO QUE CONDUZCA A LA PAZ Y A LA MUTUA EDIFICACIÓN. NO DESTRUYAS LA OBRA DE DIOS POR CAUSA DE LA COMIDA. ROMANOS 14:1, 3, 5, 6, 17, 19 Y 20 De los pasajes anteriores podría interpretarse que Pablo se opone a las festividades y al shabbat, considerándolo todo como prácticas superadas en el Nuevo Testamento. Sin embargo no es así. Cualquier discusión sobre la relación entre la ley y la gracia, así como la condición cambiante de la ley bajo la autoridad de Jesucristo, es inherentemente compleja. Pero debe tomarse en cuenta que tanto Jesús como Pablo lo dejan muy claro: “(…) QUE LA LEY ES SANTA, Y QUE EL MANDAMIENTO ES SANTO, JUSTO Y BUENO.” (ROMANOS 7:12); “(…) LO QUE IMPORTA ES CUMPLIR LOS MANDATOS DE DIOS.” (1 CORINTIOS 7:19); “NO PIENSEN QUE HE VENIDO A ANULAR LA LEY O LOS PROFETAS; NO HE VENIDO A ANULARLOS SINO A DARLES CUMPLIMIENTO. LES ASEGURO QUE MIENTRAS EXISTAN EL CIELO Y LA TIERRA, NI UNA LETRA NI UNA TILDE DE LA LEY DESAPARECERÁN HASTA QUE TODO SE HAYA CUMPLIDO. TODO EL QUE INFRINJA UNO SOLO DE ESTOS MANDAMIENTOS, POR PEQUEÑO QUE SEA, Y ENSEÑE A OTROS A HACER LO MISMO, SERÁ CONSIDERADO EL MÁS PEQUEÑO EN EL REINO DE LOS CIELOS (…)” (MATEO 5:15-19). Pablo comprende que las dimensiones teológicas de la redención, la reconciliación y la justificación deben fundamentarse en la gracia, no en la ley. Ese entendimiento lo lleva a hacer comentarios sobre no entender las festividades y shabbat en el Antiguo Testamento como requisitos o distintivos para la inclusión en el pueblo de Dios; el requisito para esta inclusión es la gracia por la fe. Los Diez Mandamientos deben resumirse como “Ama a Dios, ama a tu prójimo”. Los pasajes en Gálatas y Colosenses se refieren a perversiones y formas supersticiosas de la observancia del shabbat conectadas con algunas prácticas ascéticas complejas o de tipo sectario, y no al shabbat mismo como se expone en los libros del Éxodo y el Deuteronomio. “La actitud de Pablo hacia el shabbat debe determinarse no sobre la base de su denuncia de las prácticas heréticas y supersticiosas, las cuales posiblemente incluían la observancia del shabbat, sino más bien sobre la base de su actitud general hacia la ley. Muchos malentendidos sobre la actitud de Pablo hacia el shabbat parecieran obedecer al error de no distinguir entre su concepto de la ley como  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 276 un conjunto integral de instrucciones que él consideraba ‘santo, justo y bueno’ (Romanos 7:12), y su concepto de esta como un sistema de salvación separado de Cristo, el cual Pablo rechaza con firmeza” (Bacchiocchi, 1967, p. 368; traducción libre). La salvación a la cual se refiere Bacchiocchi es uno de los muchos términos que se encuentran en la Biblia para referirse a la relación de la humanidad con Dios. Los seres humanos rompimos esa relación (lo que hemos llamado la Caída), pero Dios permitió que su Hijo Jesucristo cerrara la brecha entre nosotros y Dios mediante su muerte en la cruz (la Redención), la cual sustituye las consecuencias penales de una vida fuera de la ley y la rectitud. Los cristianos entienden que el “acontecimiento Cristo” (su nacimiento, muerte, resurrección y ascensión) cambia el significado y la práctica del shabbat; aparece un significado más profundo de este. Las implicaciones teológicas del shabbat, tanto a partir de la narración de Génesis 2 como de los pasajes de Éxodo 20 y Deuteronomio 5, adquieren mayor claridad a través de Cristo. El shabbat como ritual pertenece a la Ley dada a Moisés en el monte Sinaí; observar el shabbat era demostrar fidelidad al Dios de los hebreos. Ahora bien, Jesús advirtió que él no tenía intención alguna de abolir la Ley, lo cual significa que en el Decálogo existe un fundamento universal y esencial que sigue teniendo validez, pero al mismo tiempo está sujeto a la nueva ley de la gracia. En términos prácticos, guardar u observar el shabbat tiene sentido, conlleva una bendición, pero nuestra salvación no depende de ello. Es posible que usted aún tenga interrogantes sobre las implicaciones que tienen los pasajes en Romanos 14:5 y Colosenses 2:16, ya mencionados, para la práctica cristiana del shabbat. Los autores le recomendamos la lectura del Apéndice al final de este cuaderno, el cual es de carácter más técnico pero vale la pena considerar. Conclusión Con el fin de contrarrestar cualquier impresión de que la Biblia es un libro aguafiestas, en este Cuaderno #6 nos propusimos hacer una investigación sobre los propósitos de Dios desde el momento de su obra de la creación. El estudio le dio realce a la acción de Dios de establecer un Día de Reposo que se ha visto como una fuente de conceptos que engloba el shalom. El shalom que Dios proyecta para la humanidad tiene que ver con el total bienestar del hombre y la mujer. Las raíces conceptuales del día de reposo, conocido como el shabbat, incluyen tanto un tiempo para adorar y agradecer a Dios, celebrar sus acciones en la Creación y la Redención, como también un descanso re-creativo. Dicho reposo no es pasivo, sino fecundo, fértil, que afirma la vida. Es un reposo en el cual no cabe para nada la práctica comercial. El estudio de la Biblia revela a Dios mismo “jugando” y regocijándose en su Creación, un Dios que pinta cuadros de una visión del futuro donde los niños viven jugando en la calle. Esta Palabra de Dios incluye escritos como el Cantar de los Cantares y el Eclesiastés, los cuales recomiendan y afirman la necesidad de un ocio en la vida, y la práctica de un shabbat para alcanzar un equilibrio frente a las tentaciones de una vida acomodada, dedicada a  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 277 disfrutar de las riquezas. La nación hebrea celebraba, danzaba, cantaba y festejaba. Jesús asistía a las fiestas, y confirmó que el shabbat era para el beneficio de la humanidad. Los evangelios narran historias de aventuras en contacto con la naturaleza; las ilustraciones que daba Jesús provenían a menudo de la naturaleza. Pablo acostumbraba utilizar metáforas sacadas del deporte para promover el crecimiento espiritual. En fin, la Biblia está abierta al mundo del juego, del cual forman parte la naturaleza y el deporte. La Biblia es el producto de los pueblos judío y cristiano que hablan con una sola voz sobre los lineamientos de un Dios. Este Dios se revela por medio de personas históricas como Moisés, David, Salomón, Isaías, Jeremías, Mateo, Juan, Pedro, Pablo y muchos más. Jesús mismo es la principal revelación de Dios: a pesar de la enorme distancia cronológica entre las primeras letras del Génesis y el final del Apocalipsis, el lector disfruta de una impresionante unidad de pensamiento dentro de una enorme diversidad de literatura, con Cristo como centro. Ahora bien, el principal propósito de la Biblia es relatar la obra de Dios en su intención de reconciliar a la humanidad consigo y redimirla del alejamiento de su voluntad; la idea no es darnos un texto sobre el juego. Sin embargo, al presentar los propósitos originales de Dios en la creación y describir su relación con su pueblo, se pueden descubrir las intenciones y actitudes de Dios acerca del juego. Es refrescante ver que el juego sí es parte de la creación de Dios. Para contactar a los autores, puede dirigirse a rsabean@ice.co.cr (Robert Sabean), luis.aragon@ucr.ac.cr, o capacitación@ccial.org (Lisa Anderson)   El principal propósito de la Biblia es relatar la obra de Dios en su intención de reconciliar a la humanidad consigo y redimirla del alejamiento de su voluntad; la idea no es darnos un texto sobre el juego. Sin embargo, al presentar los propósitos originales de Dios en la creación y describir su relación con su pueblo, se pueden descubrir las intenciones y actitudes de Dios acerca del juego.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 278 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acosta, M. (2009). El humor en el Antiguo Testamento. Lima, Perú: Ediciones Puma. Bacchiocchi, S. (1977). From Sabbath to Sunday: A Historical Investigation of the Rise of Sunday Observance in Early Christianity. Rome: The Pontifical Gregorian University Press. Bass, D. (2005). Christian Formation in and For the Sabbath. Interpretation, 59(1), 25-37. Beckwith, R. y Stott, W. (1980). The Christian Sunday: A Biblical and Historical Study. Grand Rapids, Michigan: Baker Book House. Bolaño, T. (2009). El deporte bajo la perspectiva de I Cor. 9:24-27. [Tesis de Maestría]. Medellín, Colombia: Universidad Pontificia Bolivariana. Bolaño, T. (1988). ¿Qué hacer del ocio?: elementos teóricos de recreación. Medellín, Colombia: Futuro Editores. Braulik, G. 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A continuación procedemos a resumir algunos conceptos importantes que aporta Ron du Preez en su libro Judging the Sabbath: Discovering What Can't Be Found in Colossians 2:16 (“Un juicio al shabbat: el descubrimiento de lo que no se puede encontrar en Colosenses 2:16”, 2008), según los cuales el pasaje en cuestión se refiere a fiestas particulares, no a la práctica semanal del shabbat. El más difícil de los pasajes mencionados es el de Colosenses 2:16, el cual utiliza específicamente la palabra sábbaton (griego), equivalente al hebreo shabbat, la única vez que se utiliza así en las secciones teológicas del Nuevo Testamento. Una discusión sobre Colosenses 2:16 podría iluminar el pasaje de Romanos 14:5, el cual es considerado poco claro por algunos como Douglas Moo: “Es difícil decir si el punto específico en cuestión era la observancia de los grandes festivales judíos, los días regulares de ayuno, o el shabbat” (Moo, 1996, p. 842; traducción libre). A nuestro juicio, el punto bajo consideración en ambos pasajes es sencillo: cuando se hace referencia al shabbat, ¿se trata acaso del shabbat de los Diez Mandamientos, o se refiere más bien a los shabbat ceremoniales relacionados con los festivales anuales? ¿Se está hablando del shabbat semanal, o se trata de los shabbat ceremoniales de cada año? Los autores concordamos con John Murray, quien, en un comentario sobre el pasaje de Romanos 14, argumenta que el shabbat es un decreto de la Creación y por lo tanto la referencia es a aquellos días santos que son de naturaleza ceremonial, en vez de referirse al shabbat semanal (Murray, 1965, pp. 177, 178, 257-259). Es interesante que ya a finales del siglo XIX otro comentarista, Charles Hodge, había expresado una posición similar: “Pablo hace referencia a los festivales judíos, y por lo tanto su lenguaje no puede aplicarse correctamente al shabbat cristiano” (Hodge, 1955/1886, p. 420; traducción libre). ¿Qué nos dicen las distintas traducciones de estos pasajes? En primer lugar, Romanos 14:5 dice textualmente “Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones. El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor” (Nueva Versión Internacional; el resaltado es nuestro). El pasaje de Colosenses 2:16 se traduce de las siguientes formas (los resaltados son nuestros):  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 282 “ASÍ QUE NADIE LOS JUZGUE A USTEDES POR LO QUE COMEN O BEBEN, O CON RESPECTO A DÍAS DE FIESTA RELIGIOSA, DE LUNA NUEVA O DE REPOSO” (NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL). “POR TANTO, NADIE OS JUZGUE EN COMIDA O EN BEBIDA, O EN CUANTO A DÍAS DE FIESTA, LUNA NUEVA O DÍAS DE REPOSO” (REINA VALERA 1960). “POR TANTO, NADIE OS JUZGUE EN COMIDA, Ó EN BEBIDA, Ó EN PARTE DE DÍA DE FIESTA, Ó DE NUEVA LUNA, Ó DE SÁBADOS” (REINA VALERA 1909). “POR ESO, QUE NADIE LOS CRITIQUE POR CUESTIONES DE ALIMENTO Y DE BEBIDA, O DE DÍAS FESTIVOS, DE NOVILUNIOS Y DE SÁBADOS” (BIBLIA LATINOAMERICANA). “POR TANTO, QUE NADIE OS CRITIQUE POR CUESTIONES DE COMIDA O BEBIDA, O A PROPÓSITO DE FIESTAS, DE NOVILUNIOS O SÁBADOS” (BIBLIA DE JERUSALÉN). La transcripción de este pasaje en griego dice “Mè oûn tis hymás krinétō en brósei kai en pósei è en mérei heortés è neomēnías è sabbátōn.” El estudio meticuloso que hace Ron du Preez de la estructura lingüística y literaria del pasaje, tanto desde la perspectiva del Antiguo como del Nuevo Testamento, lo lleva a varias conclusiones importantes. En primer lugar, heorté (“fiesta”) se refiere a los tres festivales anuales de peregrinación: la Fiesta de las Enramadas (Tabernáculos), la Fiesta de los Panes sin Levadura o Pascua, y la Fiesta de las Semanas (Pentecostés); en el Antiguo Testamento se mencionan estas como las fiestas que Dios mismo estableció, sus fiestas (Levítico 23:2). Luego, neomēnía se refiere al hecho de que en el primer día de cada mes (el día de la luna nueva, que es el significado del término) se presentaba a Dios una ofrenda quemada u holocausto (Números 28:11) junto con un toque de trompetas (Números 10:10); esto es importante porque las fechas de todos los festivales religiosos se determinaban conforme a la luna nueva, la cual marcaba las temporadas. Finalmente, sábbaton (plural sábbata) se refiere a los otros tres festivales, a saber, (1) las Trompetas, (2) la Expiación o Perdón y (3) los Años Sabáticos (referencia general a las instrucciones para cada 7 años y el Jubileo, celebrado cada 50 años). En el Antiguo Testamento se les llama a estas “sus fiestas” (las de los israelitas) (cf. Levítico 23:32). La distinción mencionada queda clara en el siguiente texto de du Preez: “Un estudio cuidadoso demostró que el término hebreo hag (al referirse al calendario ceremonial) se utiliza para denotar únicamente las tres fiestas de peregrinación: Pascua, Pentecostés y Tabernáculos. Del mismo modo, su equivalente griego heorté (en el Nuevo Testamento) se utiliza para identificar estas mismas ocasiones de júbilo. En contraste, el hebreo hag y el griego heorté nunca se utilizan para indicar las fiestas de las Trompetas, el Perdón o los Años Sabáticos.  SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 283 Estas tres temporadas religiosas se han identificado en hebreo como shabbat (o su derivado) y en griego como sábbata, el cual es el mismo término léxico básico utilizado en Colosenses 2.16. Así, cuando uno tiene un entendimiento lingüístico y contextual correcto del uso bíblico de estos términos, se hace evidente que el escritor de Colosenses obviamente tuvo que usar tanto heorté (a saber, los tres peregrinajes gozosos) como sábbata (esto es, las tres prácticas religiosas adicionales) para cubrir todas las ocasiones ceremoniales significativas del calendario judío antiguo” (du Preez, 2008, p. 93; traducción libre). Pablo, sin duda, capturó esta expresión del Antiguo Testamento. Existen varios pasajes similares: 1 Crónicas 23:29-31; 2 Crónicas 2:4; 2 Crónicas 8:12, 13; 2 Crónicas 31:3; Nehemías 10:33 y Ezequiel 45:13-17. El único, sin embargo, que verdaderamente corresponde a Colosenses 2:16 es Oseas 2:11: “Pondré fin a todo su jolgorio: sus peregrinaciones, sus lunas nuevas, sus días de reposo (shabbat), y sus fiestas solemnes.” Según du Preez: “El término shabbat aquí en Oseas 2 no tiene ninguno de los indicadores sintácticos ni lingüísticos definitivos, necesarios para identificarlo confiablemente como el shabbat del séptimo día. Sin embargo, en vista de que el shabbat aquí se clasifica directamente como ‘su (N. del T. de ella) shabbat’ (šabbattah), el cual incluye uno de los marcadores lingüísticos específicos para los shabbat ceremoniales, se hace patente que Oseas 2:11 se está refiriendo a estos shabbat distintos del séptimo día” (du Preez, 2008, p. 110; traducción libre). Du Preez también ofrece un fuerte argumento literario basado en las peculiaridades de la poesía hebrea (paralelismos y quiasmos) para reforzar la conclusión de que sábbaton se refiere a los festivales ceremoniales, no al shabbat del séptimo día (cf. du Preez, 2008, pp. 115-148). Los autores de esta obra estamos convencidos de que reposar un día de cada siete es parte integral de las ordenanzas de la creación (Génesis 2:1- 4), lo cual se especifica en los Diez Mandamientos en la forma de un mandato para la humanidad de dejar de trabajar para recordar a Dios como creador y observar la acción de Dios en la redención. Para nosotros es difícil dejarnos convencer por un argumento fundamentado en dos pasajes con serios problemas de exégesis (Romanos 14:5 y Colosenses 2:16), de que el shabbat practicado una vez por semana está totalmente abolido. Las palabras de Jesús en los Evangelios tampoco respaldan esa conclusión.    SABEAN, ARAGÓN Y ANDERSON 284   Escuela de Educación Física y Deportes Universidad de Costa Rica Asociación Internacional de Campamentos Cristianos América Latina, 2014 Esta obra está bajo Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivar 4.0 Internacional. Año 2014 Encontrarme con este libro hoy y con Bob Sabean muchos años atrás (1995), ha sido provisión de Dios en mi vida personal, ministerial y profesional. El impacto del encuentro con una filosofía bíblica o como la llama Sabean una "teología del Juego" ha revolucionado mi cabeza y mi corazón con respecto a la profesionalización y a la ávida búsqueda de argumentos bíblicos, históricos y culturales que han transformado mis prácticas y por consiguiente el disfrute de quienes son receptores de las mismas. Considero esta obra de vital importancia para las comunidades cristianas ya que hemos distorsionado el real valor del juego y la recreación por nuestro desconocimiento del asidero bíblico que contiene. Es hora de que cambiemos nuestra perspectiva en torno al juego y comencemos a considerarlo como una práctica donde nuestra "espiritualidad" no queda relegada y donde dejemos de usarlo como el "permiso social" dentro de nuestras iglesias, campamentos, retiros, salidas y momentos de esparcimientos para "hacer" lo que sabemos que en otros ámbitos serían considerados como "pecados": mentir, robar, quitarle la pareja al otro, burlarnos, hacer bromas pesadas, humillar a los demás... etc. Gracias Bob Sabean por ser un referente para quienes amamos el juego, la recreación y la educación por el movimiento y por dejarnos este legado tan preciado. Patricia Heredia Instructora CCI AL / Argentina Visitando librerías o explorando en el internet, no he encontrado una obra o tratado tan completo como el libro “El Juego: Una perspectiva cristiana”. Esta obra abre el apetito a un inmediato cambio de paradigma sobre que es una vida equilibrada y saludable fundamentada en el juego como expresión del Día de Reposo. El impacto inmediato del estudio del libro es el cambio profundo que provoca en los hábitos personales y por supuesto en la vivencia del juego como parte intrínseca de la vida y no separada de ella. Leerlo no es suficiente, es menester estudiarlo. Podría transformar la forma en que conocemos a Dios y cómo interactuamos con él durante una vida de juego. Robert Bruneau Director Ejecutivo CCI AL Esta obra ofrece una base sólida, profunda y detallada sobre la historia y la teología que está detrás del cómo y el por qué hacemos o dejamos de hacer recreación en nuestro mundo contemporáneo. Se trata de una obra con solidez académica, pero también con un enfoque intensamente práctico, por lo que tiene el potencial de transformar el quehacer incluso de aquellos que hacen de la recreación su vida profesional o ministerial. Arthur J. Denyer, Director Ejecutivo Campamento Roblealto, Costa Rica AUTORES: M.Div., M.Sc. Robert Sabean Dixon Ph.D. Luis Fernando Aragón Vargas Candidata a Ph.D. Lisa Anderson Umaña