UNIVERSIDAD DE COSTA RICA FACULTAD DE LETRAS EL USO DEL DIÁLOGO EN PLATÓN: UN ANÁLISIS DEL DIÁLOGO DE ARISTÓFANES EN EL BANQUETE CURSO: GRIEGO AVANZADO 2 PROFESOR: RAFAEL ÁNGEL GONZÁLEZ MARÍN ESTUDIANTE: DAVID RUIZ ZAPATA CARNÉ: B0567 RESUMEN: El presente trabajo indaga sobre la importancia del uso del diálogo en las obras de Platón como recurso de estilo, de método y heurístico. Y se analiza para tal efecto, el discurso aristofánico y socrático en El Banquete, realizando una traducción personal de dicho diálogo como parte del ejercicio del trabajo final. EL USO DEL DIÁLOGO EN PLATÓN Platón recurre al diálogo como una estrategia para llegar a la aλήθεια (verdad), utilizando un recurso inusual en los pensadores y filósofos de la época clásica. Es importante observar como en occidente prevalece de continuo el discurso solitario o monólogo, y esto principalmente en los escritos filosóficos. La filosofía en su forma de discurrir el pensamiento, ha preferido el monólogo del individuo consigo mismo, como se ve en el uso del tratado, el ensayo, la meditación, el discurso, el sermón, entre otros. Por otra parte, en la época clásica la poesía también sirvió como medio de expresión filosófica; como en el caso de Zenón de Elea, como también lo fue el uso de los aforismos para algunos filósofos presocráticos, entre los cuales se pueden mencionar a Heráclito. Pero Platón se distingue en el uso de éste recurso, ya que es un escritor fundamental en la filosofía de occidente por su pensamiento y también por su estilo, al convertirse en un modelo de estructuración del conocimiento; el cual se ha basado esencialmente en el uso del diálogo. En las posterioridades de la historia otros autores filosóficos también lo usaran, ¨ Nicolás de Cusa, Jean Bodin, Bruno, Galileo, Malebranche, Diderot, Berkeley, Hume, Rousseau, Schelling, Valéry, Wittgenstein, Heidegger¨ (Flores, 2011, p. 371). Pero es evidente que por ser el precursor y también por sus efectos en la historia del pensamiento, Platón tiene un reconocimiento especial por su estilo, el aprovechamiento del método y el uso constante de la heurística en sus diálogos. Al respecto menciona Flores (2011): Para ello hay que constatar, en primer lugar, que el corpus de Platón se compone más o menos de treinta y cinco obras, escritas todas en forma de diálogo. El número de treinta y cinco es aproximado, dado el desacuerdo entre los estudiosos para pronunciarse sobre la autenticidad de algunos diálogos menores. (p. 370) A pesar de que haya un desacuerdo con la cantidad de escritos, si es claro el hecho de que todos son diálogos. La utilización del diálogo marca entonces, una diferenciación y muestra el norte que pretendía Platón alcanzar; ya que las ideas que se contraponen en el uso de éste recurso, dan por lo tanto un método donde existe una multiplicidad de voces, pero privilegiando siempre la ideología platónica en la voz de Sócrates, el cual referencia y aclara los grandes conceptos de la época, como lo son : lo bello (καλὸς) en el discurso del Fedro, o el alma (ψυχή) en el Fedón y el Amor (Ἔρως) en el Banquete. Pero estas voces eran guiadas hacia una verdad, a través del método dialéctico y por la expresión socrática de dichas certezas. Al respecto sobre la importancia del diálogo menciona Pérez (2001): Diálogo se contrapone a Monólogo. Monólogo o soliloquio es la palabra de uno, del solitario (ó). La cultura europea tiene una vieja tradición de solitarios y de monólogos. De hecho, el pensamiento occidental ha sido siempre el producto de pensadores solitarios. (p. 10). Platón es un pensador vitalísimo para entender el pensamiento occidental, Jorge Luis Borges referenciando a Coleridge mencionaba, ¨que los hombres nacen platónicos o aristotélicos¨, estableciendo dos categorías básicas para toda la humanidad. Y una de las diferencias que tiene Platón con el Estagirita, apartando la sistematización y el recurso de la lógica en Aristóteles; es el uso exclusivo y de alta perfección que alcanzó Platón en sus diálogos, lo cual muestra como ingeniosamente recurre a las formas estéticas del arte para hacer filosofía. En el Critón o sobre el deber, se puede analizar cierta tristeza y sentimiento trágico al saber que la muerte de Sócrates resulta inexorable por el tema de las leyes, y también el tono cómico y risible que se manifiesta en El Banquete, a través del discurso de Aristófanes. Pero hay que destacar que el autor también tomó distancia claramente sobre las artes de su tiempo, hasta un punto de desdén, lo cual lo refleja En la República, y la inexcusable expulsión de los poetas debido a su visión utópica de gobierno. El pensamiento platónico, emplea de manera reflexiva el sentido utilitario del diálogo así como su sentido estético. Donde al establecer tal correspondencia, se analiza a los diferentes sujetos, los cuales tienen perspectivas distintas de la realidad, y en donde se observa que todo apunta a la prevalencia de la visión socrática del bien, de lo bello y lo justo. El concepto de diálogo comúnmente entendido como: ¨El encuentro del yo con el otro encarnado en un tú o en un vosotros con el fin de alcanzar un acuerdo y producir una confluencia, un ámbito común de ideas o de sentimientos de las que los interlocutores participan. Todos hablan y participan, interviniendo con sus respectivas opiniones, sirviendo el diálogo de punto de encuentro donde la mayoría escucha y aprende del otro. (Pérez, 2001, p. 10). Pero hay una gran diferencia en los discursos y los diálogos platónicos, donde se establece por una parte, la ἐπιστήμη entendida ésta como conocimiento basado en una meditación y el cual es digno de admitir, a diferencia de la δόξα que es el camino engañoso basado sólo en los fenómenos y los sentidos sensoriales. El dialogo platónico por lo tanto, permite discernir entre lo verdadero o ἐπιστήμη y lo falso δόξα; donde el diálogo se presenta sólo en la superficie ya que en el fondo lo que impera es la demostración de aquellas opiniones o reflexiones bien intencionadas basadas en la φρονíμων (sabiduría), contraponiéndolas con aquellas que carecen de sabiduría o conocimiento verdadero desde la percepción platónica o áφρóνων (falta de sabiduría). En el discurso platónico no hay confluencia o acuerdo entre los participantes, lo que existe es una admisión silenciosa o afirmativa de la verdad socrática. Demostrando por lo tanto, que el método dialéctico en Platón permite que la mayoría se exprese y derive de ello una posibilidad de hacer filosofía, al llegar a la conclusión de que tales divagaciones son sólo opiniones, una δόξα sin fundamento, ya que ésta carece de investigación y de contemplación de Ideas verdaderas, las cuales según Platón no son de este mundo material, y para acceder a ellas se necesita recordar, una reminiscencia proveniente del verdadero mundo, del mundo de las Ideas. Pero este método de adquirir conocimiento, lejos de hacer minusválido al diálogo como recurso epistémico lo consolida; ya que la forma de recordar o llegar a las reminiscencias es por medio de la mayéutica (μαιευτικóς), que es la manera dialógica basada en preguntas, en reflexiones, en conocimientos en proceso. Siendo el diálogo por lo tanto, el recurso modelo y la técnica correcta para parir las ideas desde la perspectiva platónica. Existe por lo tanto un escenario donde la filosofía de Platón, contempla como forma única los diálogos como medios de hacer filosofía. Esto puede parecer contingente, pero en realidad examinando la importancia que el filósofo le dio a los métodos de la mayéutica y la dialéctica; es posible que el diálogo fuese su mejor aliado en la correspondencia de dichos métodos. Ésta cuestión reduce el marco hermenéutico o interpretativo de las obras platónicas, ya que se convierte el diálogo en una constante lucha de fuerzas desiguales; en donde el ganador puesto en escena es el personaje principal para Platón: Sócrates. Pero además, el diálogo se constituye en un recurso de convencimiento y otras veces, de ideas valiosas que no están propiamente en la boca de Sócrates (como el discurso de Eros por parte de Aristófanes en El Banquete). El diálogo es por lo tanto, el único recurso de estilo que utilizó Platón para expresar sus ideas. Éste dato da entender, lo valioso y relevante que pudo representar para el pensador la exposición de sus doctrinas por medio de discusiones entre varios sujetos que se contraponían, desde el punto de vista de estilo, de método y también de uso heurístico. Dice Flores (2011): En efecto, a su luz la forma de diálogo como expresión de la filosofía debe dejar de entenderse como una pura opción literaria por un género en lugar de otro cualquiera de los muchos posibles y empieza a aparecer como quizás una decisión fundamental relacionada con la esencia misma de la filosofía. (p. 372). ¿Qué le permite establecer a Platón el uso del diálogo como recurso filosófico?, ¿Por qué insistió tanto con éste estilo de escritura? Al parecer el diálogo es un método de investigación, donde se contraponen las ideas, donde hay una lucha por obtener la verdad. El discurso platónico tiene como meta la racionalidad o resurgimiento de certezas a través de la prueba y el error; donde se busca alcanzar la idea más parecida a aquella idea original y primigenia que olvidamos, pero que a través de la reminiscencia se puede volver a obtener. El diálogo permite reconocer aquella idea que es simple opinión o doxa mala y falsa; la cual puede tener buenas intenciones pero esto no asegura su veracidad en el discurso platónico. Como lo que ocurre en el diálogo del deber o El Critón, en donde le ruegan (incluyendo a Platón) a Sócrates que huya de la cárcel y así evitar la muerte al tomar la cicuta, pero éste a través de la dialéctica le muestra a Critón que huir no está en relación al deber y a las leyes que tiene el ciudadano con la polis. El diálogo también muestra que las personas no son estúpidas o sabias en sí, sino que; lo que único que tiene esta característica son las ideas per se, siendo el mayor de los males para la ideología platónica: la ignorancia por voluntad o la falta de capacidad para pensar lo que se dice o cómo se actúa. El método del diálogo ayuda a las personas según éste panorama, a que se acercan a ésta sabiduría, evitando así posturas basadas en la ignorancia; ya que el diálogo permite la reflexión y tiene la capacidad de develar lo que está en participación a la ignorancia, o en participación a la sabiduría. Análisis del diálogo de Aristófanes sobre el eros El Banquete es una de las obras mejor trabajadas desde el punto de vista de estilo, de método y de finalidad heurística. Participan en este texto siete voces distintas, las cuales son opiniones en relación a lo qué es el amor; pero resulta más apropiado hablar del eros, ya que la concepción de amor para los griegos resulta distinta a la que se tiene en la actualidad, como lo menciona Schmidt (2004), ¨ pues cuanto menos griegos somos, tanto más parecemos haber olvidado y se nos escapa en definitiva el significado real que el eros pudo haber tenido para los habitantes de la Hélade y su cultura (p. 16). Los diálogos se dan en un entorno dionisiaco, ya que en medio de los diálogos el consumo de vino es constante; esto manifiesta por una parte la visión emotiva del eros, y la forma en que resuena como una vivencia de constante sensibilidad para todos los participantes. La mayoría de diálogos platónicos, tienen una postura apolínea (Timeo, Menón, Critón) contrastando El Banquete en este rubro. Los siete diálogos confluyen como un río, (para algunos críticos éste dialogo también puede relacionarse con un círculo, ya que es la forma en la que sentaron en la mesa a celebrar el famoso Banquete, y la manera en que se prestaban la palabra), que va encauzar como meta en el alegato socrático, el cual se presenta como el más determinante de todos, aunque no dejan de ser valiosas las posturas de los otros seis anunciantes. El Banquete presenta un respeto democrático, ya que todos los personajes están en posición de dar su aporte sobre lo que considera qué es el eros. Es un factor a tomar en cuenta el hecho de que Platón en ésta obra, reúne personajes importantes y conocidos en la época clásica; por ejemplo Eriximaco y su planteamiento del eros desde la medicina de aquel período, por su parte Fedro hace un panegírico muy elevado mostrando sus cualidades como orador, y cada uno de los personajes tiene desde su formación intelectual algo importante que aportar. Esto, desde el sentido y el concepto de diálogo que antes se mencionó: ¨Todos hablan y participan, interviniendo con sus respectivas opiniones, sirviendo el diálogo de punto de encuentro donde la mayoría escucha y aprende del otro¨ (Pérez, 2001, p. 10). Aristófanes por su parte, habla del eros desde el mito, y construye desde éste lugar una forma de explorar una idea del amor; que se puede ver que tiene cierta postura anti- socrática, ya que se aleja de la búsqueda de la autarquía (αὐτάρκεια), de aquella autosuficiencia que se proclamaba para los amigos y seguidores de la sabiduría. Ya que el mito platónico en la boca de Aristófanes, es un amor que se basa en el apego, en el deseo como carencia o necesidad, y no en la en capacidad de abastecerse por sí mismo por vía de la virtud. El eros en Aristófanes; siempre necesita del otro, de un ausente. Dice el texto: [footnoteRef:1]ἔφη, τεμῶ δίχα, ὥστ᾽ ἐφ᾽ ἑνὸς πορεύσονται σκέλους ἀσκωλιάζοντες.’ ταῦτα εἰπὼν ἔτεμνε τοὺς ἀνθρώπους δίχα, ὥσπερ οἱ τὰ ὄα τέμνοντες [190ε] καὶ μέλλοντες ταριχεύειν, ἢ ὥσπερ οἱ τὰ ᾠὰ ταῖς θριξίν: ὅντινα δὲ τέμοι, τὸν Ἀπόλλω ἐκέλευεν τό τε πρόσωπον μεταστρέφειν καὶ τὸ τοῦ αὐχένος ἥμισυ πρὸς τὴν τομήν, ἵνα θεώμενος τὴν αὑτοῦ τμῆσιν κοσμιώτερος εἴη ὁ ἄνθρωπος, καὶ τἆλλα ἰᾶσθαι ἐκέλευεν. [1: La traducción que se realizó es propia, como parte del ejercicio del curso. ] Así, diciendo el cortó a cada ser humano en dos tal como se cortan las manzanas para hacerlas en conserva, o aquellos, que con cabellos cortan los huevos. Y al cortar cada uno de ellos, pidió a Apolo que diera la vuelta la cara y el cuello hacia la sección cortada, para que contemplando el corte cada hombre se volviera más ordenado y le mandó que lo demás debía ser curado… En este fragmento se muestra como se utiliza el mito etiológico, ya que la causa de que los humanos; que en otro tiempo éramos dos con forma de círculo, y que ahora seamos sólo uno, se debe a la rebeldía de aquellos seres primigenios. El fragmento por lo tanto, relata el castigo que sufrieron aquellos individuos que aumentaron sus fuerzas y se sublevaron contra los dioses; la palabra en griego θεώμενος que aparece en el texto, se relaciona con la acción de contemplar, mirar o inspeccionar, pero en esta situación en específico: es mirar atentamente el castigo sufrido, contemplar lo pavoroso de la ira de los dioses y cuando éstos reaccionan con enojo ante la rebeldía del ser humano. Este mito muestra la violencia de Zeus y como termina el dios del Olimpo por castigar a los subversivos, encontrando el relato un parangón con la condena del Titán Prometeo. Platón, se vale de Aristófanes y del mito para presentarnos la figura del ser humano, desde una perspectiva cómica, festiva y hasta cruel, en la relación que emerge de aquellos antagonismos antiguos e impíos; pero también es revestido Aristófanes como un poeta cómico, y esencialmente con una presencia importante, la cual corresponde a pensamientos profundos que no pasarían por alto a la historia del pensamiento. Dice Azcarate en su prólogo a las obras completas de Platón: Hay entre ellos este punto común: que el amor considerado por uno como la armonía de los contrarios y por otro como la unión de los semejantes, es para ambos el deseo de la unidad. Esta idea saca la teoría de la psicología y de la física para elevarla a la metafísica. (1875, p.291) El diálogo de Aristófanes tiene como objeto presentar, explicar y clasificar una forma de amor que está profundamente arraigada en la cultura griega, tal postura es distinta a la del filósofo Sócrates; porque esta pertenece a la opinión común, a la doxa y a las costumbres propias de una sociedad que lo condenó. Pero tiene algo inmerso que lo tramita a la metafísica como lo menciona Azcarate; ya que remite a una concepción heraclítea de la unión de los contrarios, también a la hierogamia primordial entre Uranos y Gea o al pensamiento taoísta; donde son ineludibles los opuestos ejemplificados en: Tao y Te. El mito de Aristófanes profundiza en el deseo, en la carencia o necesidad inevitable del otro; pero también es una forma de aspiración metafísica del Uno, de la armonía. Y de esta manera se parece también al pensamiento socrático, ya que ambas formas del eros, buscan incansablemente al otro, que en Aristófanes se presenta en aquello que se perdió, mientras que en el diálogo socrático es la búsqueda incansable de la sabiduría. Como lo menciona Schmidt (2004): Aristófanes habla del amor como de un sentimiento de carencia; es el deseo de otro en tanto que deseo de perfección y totalidad (punto que también aparecerá en el discurso de Diotima). Por medio del sentimiento amoroso, que supera las relaciones sexuales, buscamos la reintegración con otro ser humano; buscamos nuestra antigua naturaleza de completud. (p. 227) El diálogo aristofánico se basa en una dynamis, dicha como potencia, como voluntad o fuerza, en donde aquellos seres buscan su parte igual, ya que al encontrarla alcanzarán la completud. La palabra κοσμιώτερος, que aparece en diálogo, denomina a un grupo de individuos que perdieron: el orden, la moderación y la decencia. Por tanto quedaron expuestos al Caos, que es lo opuesto al orden mismo, perdieron el auto- gobierno que se relaciona a una disposición para dirigirse. Ya que el eros aristofánico, se encuentra en un situación de gobernado y de sirviente frente aquello que no se tiene, que no es poseído y que hace falta. Dice el texto: ὁ δὲ τό τε πρόσωπον μετέστρεφε, καὶ συνέλκων πανταχόθεν τὸ δέρμα ἐπὶ τὴν γαστέρα νῦν καλουμένην, ὥσπερ τὰ σύσπαστα βαλλάντια, ἓν στόμα ποιῶν ἀπέδει κατὰ μέσην τὴν γαστέρα, ὃ δὴ τὸν ὀμφαλὸν καλοῦσι. καὶ τὰς μὲν ἄλλας ῥυτίδας Entonces Apolo dio vuelta al rostro, y juntó todas las partes de piel hacia lo que ahora llamamos vientre, cual se cierran con cuerda las bolsas; ató la piel hacia mitad del vientre, dejando la abertura que se llama ombligo… Los seres que relata Aristófanes sufren una transformación terrible, la cual está impregnada en la misma naturaleza humana. Pasaron de tener la capacidad y la fuerza para enfrentarse a los dioses; a perder por completo el autodominio o control de sí mismos ya que están dispuestos a morir por no encontrar aquella parte pérdida. El diálogo de Aristófanes, se retomaría desde la visión del romanticismo del siglo XIX, donde el tópico de la nostalgia y la ausencia es parte del sentimiento del artista, como lo menciona Santos (2009): En el discurso de Aristófanes (189d-193d), que es el cuarto, el central (si tomamos ahora en consideración el total de los siete discursos de la obra), la visión que se nos ofrece del amor ha dejado huella en la posteridad como pocas otras. Se aproxima a la idea de un amor «romántico», que conduce a la total nostalgia por la ausencia del amado —hasta el extremo de dejarse morir— y al ansia de la unión con él: la fusión de los cuerpos y las almas. (p. 121). El relato tiene un fondo fantástico, insólito y pintoresco; al decir por ejemplo: que el origen del ombligo es el remiendo de un dios. Pero también comparte a grandes rasgos características con otros relatos míticos, principalmente aquellos relacionados con la idea de la caída, decadencia o declive, de un estado de felicidad paradisiaca a la actualidad del ser humano. Tal proceso de decadencia o retroceso en respecto de un tiempo mejor, también se observa en el mito de las Edades de Hesíodo, en Epimeteo y Pandora; y el relato del Génesis bíblico en el cual se presenta la desobediencia como la causa del castigo de la humanidad. Como consecuencia de esto, el ser humano se vuelve un objeto de la coerción divina, un ser pasivo ante los designios de los dioses; los cuales no quisieron eliminarlo del todo sólo por razones de orgullo, ya que ¿si no hay seres humanos quién dará holocaustos y pleitesías a las divinidades? Dice el texto: [191α] τὰς πολλὰς ἐξελέαινε καὶ τὰ στήθη διήρθρου, ἔχων τι τοιοῦτον ὄργανον οἷον οἱ σκυτοτόμοι περὶ τὸν καλάποδα λεαίνοντες τὰς τῶν σκυτῶν ῥυτίδας: ὀλίγας δὲ κατέλιπε, τὰς περὶ αὐτὴν τὴν γαστέρα καὶ τὸν ὀμφαλόν, μνημεῖον εἶναι τοῦ παλαιοῦ πάθους. Por lo demás, alisó la mayoría de los pliegues y enderezó el pecho con algún instrumento parecido al que emplean los zapateros para suavizar las asperezas de las pieles, ajustándolo a un hermoso molde para el pie. Dejó con todo allí, algunos pliegues de piel para memoria de éste prístino y doloroso suceso. La narración aristofánica tiene similitudes con los mitos gnómicos, en donde se espera que el oyente capte un mensaje que lo haga cambiar de actitud. Si los hombres no toman otro camino distinto serán cortados de nuevo, teniendo que andar en un solo pie, como lo menciona Santos (2009), ¨Que ello es una lección moral en este pasaje platónico resulta evidente, porque insiste en que el hombre debe ser piadoso con los dioses para evitar volver a ser castigado y para intentar recuperar al menos en parte la felicidad perdida¨ (p. 122). Tal castigo limita al ser humano en sus acciones; y como recuerdo de ello dice el texto ¨ Dejó con todo allí, algunos pliegues de piel para memoria de éste prístino y doloroso suceso¨, la palabra μνημεῖον, hace referencia a un recuerdo, a la facultad de no olvidar un suceso. Convirtiéndose el ὀμφαλόν (ombligo), en un signo que sirve a los seres humanos como recuerdo, por cometer las impiedades y rebeliones contra los dioses. El diálogo de Aristófanes es cómico sin caer en una categoría de lo ridículo; además desde el punto de vista del psicoanálisis freudiano En el malestar de la cultura (1930), puede remitir a esos cambios y pérdidas de un paraíso fisiológico (el vientre materno, como la otra mitad que se nos quita y el deseo de volver a la unidad expuesta en el relato), quedando el ombligo como símbolo de una existencia que busca reintegrarse de nuevo a ése paraíso. REFERENCIAS Pérez, A. (2001). Diálogo, verdad y alteridad en Platón. Utopía y Praxis Latinoamericana, 6 (13), undefined-undefined. [fecha de Consulta 5 de Diciembre de 2019]. ISSN: 1315-5216. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=279/27901302 Flórez, A. (2011). La forma del diálogo y la forma de la filosofía en Platón. Colombia: Universidad de San Buenaventura. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/pdf/frcn/v53n156/v53n156a13.pdf Schmidt, U. (2004). Reseña de "Platón. El Banquete o siete discursos sobre el amor" de Óscar Velázquez. Nova Tellus, 22 (1), undefined-undefined. [fecha de Consulta 5 de Diciembre de 2019]. ISSN: 0185-3058. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=591/59114741013 Azcarate, P. (1871). Oras completas de Platón. Tomo 5. Recuperado de: http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf05285.pdf Santos, A. (2009). El Banquete de Platón: Eros y la composición del discurso de Aristófanes. España: Universidad Complutense de Madrid.