La Academia de Dibujo de Aguascalientes bajo el modelo francés de enseñanza. Los aprendizajes del “método Julien” de Plácido Jiménez hacia 1844-1846, maestro del escultor Jesús F. Contreras Luciano Ramírez Hurtado Publicación semestral. ISSN 1409-2522 Volumen 75 - Número 2 Enero - Junio 2016 Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin Obra Derivada Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 63 La Academia de Dibujo de Aguascalientes bajo el modelo francés de enseñanza. Los aprendizajes del “método Julien” de Plácido Jiménez hacia 1844-1846, maestro del escultor Jesús F. Contreras Luciano Ramírez Hurtado1 Departamento de Historia. Centro de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Autónoma de Aguascalientes lramirez@correo.uaa.mx Recibido: 27 de diciembre de 2015 Aprobado:18 de febrero de 2016 Resumen El presente artículo pretende establecer un análisis sobre las fuentes documentales –tanto locales como regionales– para determinar cómo algunas de las facultades artísticas del escultor Jesús F. Contreras se desarrollaron en las atmósferas educativa, artística y cultural de la pequeña ciudad de Aguascalientes, a mediados del siglo XIX. Por tanto, se hará referencia al tipo de enseñanza prevaleciente en la Academia Municipal de Dibujo, institución, donde Plácido Jiménez recibió las bases para desarrollarse como arte- sano, las cuales transmitiría de alguna manera a su discípulo Jesús F. Contreras. Palabras clave: Jesús F. Contreras, Aguascalientes, Plácido Jiménez, dibujo, método Julien. Abstract This article pretends to analize the local and regional documentary sources to determine how some of the artistic talents of the sculptor Jesus F. Contreras developed in the educational atmospheres , art and culture of the small town of Aguascalientes, in the mid nineteenth century. Therefore reference at the prevailing teaching will be in the Academia Municipal de Dibujo, institution where Plácido Jiménez received the foundations to develop as craftsman, and transmited, somehow, that knowledge to his disciple Jesus F. Contreras. Key words: Jesús F. Contreras, Aguascalientes, Plácido Jiménez, drawing, method Julien. 1 Para Aurelio de Los Reyes, ejemplo a seguir e inspiración de este trabajo. Artículos 64 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 Introducción El aguascalentense Jesús F. Contreras, naci- do en 1866, se convertiría en el escultor fini- secular mexicano más importante, haría una carrera profesional destacada, se encumbra- ría como en un empresario exitoso gracias a su cercanía con el general Porfirio Díaz y ganaría prestigio por sus participaciones y reconocimientos en las exposiciones univer- sales de París de 1889 y 1900. Poco se sabe, sin embargo, de su formación artística recibida en Aguascalientes hasta antes de su partida a la capital del país en 1881. Prácticamente todos sus biógrafos mencionan que estudió en la escuela de Plá- cido Jiménez de 1874 a 1876 donde aprendió el moldeado de figurillas de cera, sin aportar mayores datos. Por tanto, este texto tiene el propósito de escudriñar –en la medida en que las fuentes documentales tanto locales como regionales lo permitan– en esa atmósfera educativa, artística y cultural en que se formó en la entonces pequeña ciudad del Aguasca- lientes de mediados del decimonónico siglo. Sostenemos que algunas bases de sus facul- tades artísticas –desarrolladas en la Escue- la Nacional de Bellas Artes de la ciudad de México y potenciadas en Francia al entrar en contacto con grandes escultores de la talla de Fréderic Auguste Bartholdi, visitar museos, edificios y talleres– Jesús F. Contre- ras las adquirió en su ciudad natal. En este trabajo me referiré al tipo de enseñanza pre- valeciente en la Academia Municipal de Di- bujo, institución fundada para formar tanto artesanos como artistas, y donde estudió su maestro en la década de los cuarentas. La institución siguió el modelo francés, que no consideraba oportuno separar la ense- ñanza de las bellas artes y la de los oficios artesanales. Y fue precisamente en esta ins- titución, donde Plácido Jiménez recibió las bases para desarrollarse como artesano, las cuales transmitiría, de alguna manera, a su discípulo Jesús F. Contreras. Antecedentes En las postrimerías del virreinato fue fun- dada la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (1783), en la capital de la Nueva España, a semejanza de la Academia de San Fernando de Madrid (1752) –a su vez inspi- rada en la Academia de París (1648)–, en una época en que el absolutismo ilustrado dictó la pauta para la instauración de los principios estéticos del neoclasicismo. Su propósito era doble: por un lado formar artistas (pintores, escultores, arquitectos y grabadores), y por el otro, a artesanos, enseñándoles solamen- te el dibujo (diseño) a un sector más amplio de la población con miras a satisfacer la de- manda creciente de manufacturas. Con esta misma idea se creó la Academia de Dibujo de Aguascalientes, en el año de 1832. Relata el Dr. Eduardo Báez, historiador del arte e investigador del Instituto de Investiga- ciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, que “[…]la base de la enseñanza de las bellas artes en las acade- mias fue siempre el dibujo”, tanto para quie- nes se formaban como artistas académicos Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 65 o diestros artesanos; en unos y otros “el do- minio del dibujo constituyó la premisa de su formación” (2014, p.17).2 Y agrega: “La expe- riencia académica logró establecer un méto- do seguro para hacer de los discípulos bue- nos dibujantes, programando el aprendizaje en tres etapas: el dibujo de la estampa, el di- bujo del yeso y el dibujo del natural.” (p.18). Una vez consumada la independencia de México, la Academia de San Carlos3 entró en una etapa de decadencia y el país expe- rimentó intranquilidad política e inesta- bilidad económica; Aguascalientes quedó como un partido del estado de Zacatecas. La búsqueda del progreso, los conocimientos científicos y tecnológicos así como el desa- rrollo económico sería, a su vez, una preocu- pación constante de los gobiernos del deci- monónico siglo. La educación e instrucción pública sería también un renglón a destacar. Francisco García Salinas, quien gobernó Zacatecas de 1829 a 1834, fue un ferviente republicano, federalista y liberal.4 Se le reco- noció haber protegido la industria fabril, el comercio, así como apoyar la cultura y ar- tesanos de varias poblaciones de la entidad, además de embellecer la ciudad de Aguasca- lientes durante su gestión.5 En esa época la ciudad de Aguascalientes, cabecera del par- tido del mismo nombre, tenía alrededor de 2 Báez Macías, Eduardo, “Enseñanza del dibujo en la Academia de San Carlos (1783-1910)”, en De los Reyes, Aurelio (Coord.), La enseñanza del dibujo en México, siglos XIX y XX, Aguascalientes, Univer- sidad Autónoma de Aguascalientes, 2014, p. 17. El autor hace un rápido recorrido por las primeras academias fundadas durante el Renacimiento por Giorgio Vasari en Florencia, la de San Lucas en Roma por Federico Zuccari y una probable de Leonardo Da Vinci. Para el tema de las academias formales de arte fundadas en Europa desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII pasando por la época absolutista, la academia francesa y la edad de la razón, incluso en Estados Unidos, también puede verse a Efland, Arthur D., Una historia de la educación del arte. Tendencias intelectuales y sociales en la enseñanza de las artes visuales, Barcelona, Ediciones Paidós, 2002, pp. 60-77, 99-100. 3 Pérez Salas, María Esther, “La enseñanza de la pintura en tiempos dif íciles para la academia, 1821- 1847”, en De los Reyes, Aurelio (Coord.), La enseñanza del arte, México, Universidad Nacional Autó- noma de México / Instituto de Investigaciones Estéticas, 2010, pp. 59-92. La autora nos habla de cómo en ese período fueron principalmente los círculos extra académicos –los artistas viajeros, la fundación de liceos o escuelas particulares de pintura y sobre todo la publicación de revistas literarias y folletos específicos– los que subsanaron las deficiencias, problemas y semiparalización de actividades artísticas en la Academia de San Carlos. 4 Para el tema pueden verse los trabajos de Terán Fuentes, Mariana, “Soberanía, ciudadanía y representación en la experiencia confederal” y Flores Zavala, Marco Antonio, “<>”, en Hernández Chávez, Alicia y Mariana Terán Fuentes (Coords.), Federalismo, ciudadanía y representación en Zacatecas, Zacatecas, Universidad Autónoma de Zacatecas, 2010, pp. 187-243 y 245-306, respectivamente. 5 “Elogio fúnebre”, El Siglo Diez y Nueve, México, D.F., año II, número 430, 15 de diciembre de 1842, pp. 2-3 Artículos 66 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 20 mil habitantes 6; contaba con un elevado número de artesanos, en concreto, se pensó que para ellos era menester una formación especializada con el propósito de que coad- yuvaran al desarrollo del país. La educación pública, por tanto, tendría que ir encamina- da al cultivo de las ciencias y de las artes. En su informe del siguiente año, rendido ante el congreso, García Salinas calificó al estado de rico, poblado y poderoso; lo valedero –dijo– era apostarle al trabajo, la paz, el orden, en un sistema federativo, para promover la feli- cidad y prosperidad de los pueblos. Fundación de la Academia de Dibujo de Aguascalientes Es en este contexto que surge la Academia de Dibujo en la ciudad de Aguascalientes, bajo el patrocinio del Estado, puesto que en buena medida dependió del erario público municipal; nació con buenos augurios, para que se formaran los artesanos de la locali- dad. La iniciativa surgió de los integrantes del congreso zacatecano –entre ellos Luis de la Rosa–, quienes el 7 de septiembre de 1831 emitieron el decreto correspondiente.7 Tener una finca adecuada y acondicionarla para tal fin, dotarla con el mobiliario y ma- teriales didácticos necesarios, nombrar di- rector y poner en funcionamiento la institu- ción: todo se hizo en el lapso de un semestre; aunque no se escatimaron recursos para su construcción, así como para dotarla del mo- biliario necesario para su funcionamiento, la inversión monetaria fue de casi nueve mil pesos, lo que a final de cuentas escandalizó a la Junta Directiva de Instrucción Pública de Zacatecas, la cual consideró de gasto exor- bitante en algunos rubros.8 Para darnos una idea de las dimensiones y espacios, la Aca- demia de Dibujo de Aguascalientes tenía en- tre sus instalaciones: “4 salas habilitadas con mesas de firme” y “1 sala para el estudio del yeso habilitada con un sotabanco y un anfi- teatro que sirva para el efecto”, 9 Los materiales didácticos como principios de dibujo, colecciones de estampas y demás ense- res, fueron adquiridos en la Academia de Di- bujo de Guadalajara, que estaba dentro del Ins- tituto del Estado de Jalisco –fundado en 1826. Cabe señalar que era aquella una ciudad im- portante del occidente de México en la que se enseñaba oficialmente el dibujo desde 1805 10 6 Debo el dato al Dr. Gerardo Martínez Delgado, a quien agradezco. 7 Archivo Histórico del Estado de Zacatecas, Fondo Jefatura Política de Zacatecas, [en adelante AEHZ, FJPZ] Serie Instrucción Pública, Subserie Generalidades, caja 2. 8 Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes, Fondo Protocolos Notariales, caja 54, expediente 6, fojas 180-181. 9 AHEZ, FJPZ, Serie Instrucción Pública, Subserie Estadísticas, caja 1. 10 Para el tema de la evolución histórica de la institución: directores, profesores, materias, métodos, referen- tes y formación académica de carácter neoclásico, véase a Camacho Becerra, Juan Arturo, “La enseñanza del dibujo en Guadalajara (1790-1894)”, en De los Reyes, La enseñanza del dibujo..., Op. Cit., pp. 181-206. Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 67 y con la que se tenía bastante relación desde el virreinato, dada su proximidad geográfica tanto con Zacatecas como con Aguascalientes. Por los inventarios localizados en los archi- vos locales, sabemos que llegaron a la aca- demia principios de dibujos y una colección de litograf ías. Entre ellas había distintas calidades: “superiores”, “regulares”, “malas”, “corrientes” y “muy corrientes”. En la colec- ción había desde muestras de dimensiones de cada facción del rostro en delineación, dimensiones de la cabeza, pasando por de- lineación de ojos, narices, orejas y bocas, medias caras, cuerpos enteros, pies, manos, hasta dibujos de litograf ía de autores extran- jeros. Había entonces modelos de principios para el dibujo de la figura humana: estudios de pies, manos, cabezas, bocas, orejas; cuer- pos enteros, partes del cuerpo; así mismo estampas y láminas de edificios de algunas ciudades, de casas antiguas, de fábricas, de ruinas; de animales, flores, ornamentos; además de paisajes diversos, desde luego (AHEZ, FJPZ, Serie Instrucción Pública, Subserie Generalidades, caja 1). En cuanto a soportes y materiales utilizaban bastidores, marcos, vidrios; empleaban va- rias técnicas como la litograf ía, el grabado, la aguada, carboncillo, entre otras. Los au- tores de los principios o bien de las láminas y pinturas eran extranjeros, la mayoría fran- ceses. Seguramente los alumnos se ejercita- ban copiando estampas de esos autores. La enseñanza debió ser conforme a los precep- tos en los que descansaba el neoclasicismo. En cuanto a los temas de las ilustraciones, lo mismo había escenas y personajes de la mitología grecolatina, que representaciones de pasajes históricos y personajes de distin- tas épocas, principalmente bíblicas, grie- gas y romanas, pero también medievales, y desde luego hagiograf ía e historia sacra; también se encontraban temas relacionados con las edades, el folclore, escenas militares, estudios de fábricas, caricaturas francesas, “caprichos del dibujo”, templos, entre otras (AHEZ, FJPZ, Serie Instrucción Pública, Subserie Calificaciones, caja 1). La Academia al parecer estuvo ubicada des- de 1832 hasta 1846 en la segunda calle del Enlace –hoy Héroes de Chapultepec–, una cuadra al sur del arroyo de los Adoberos, en el barrio del Encino, teniéndose que mudar porque la finca acusaba problemas de hume- dad lo que ponía en peligro la salud de los alumnos y echaba a perder sus trabajos y ma- teriales. En esos años dirigieron la academia Felipe Semería, Antonio Valadez, Ramón Six- to de Yrigoyen, Ciriaco Iturribarría y los her- manos Fermín y Candelario Medina Vázquez del Mercado, respectivamente. Cada direc- ción dejó su impronta. Tocó a Plácido Jimé- nez ser alumno en tiempos de estos últimos. La Academia de Dibujo en tiempos de Plácido Jiménez Plácido Jiménez, futuro preceptor de Jesús F. Contreras, estuvo matriculado como alum- no en la Academia de Dibujo de la ciudad de Aguascalientes, en los años de 1844 a 1846. El 4 de mayo de 1844 el Ayuntamiento Artículos 68 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 designó a los hermanos Fermín y Candelario Medina Vázquez del Mercado11 con el pro- pósito de que dirigieran “este útil y benéfi- co establecimiento”.12 Los nuevos directores, ambos ex alumnos en esa misma institución –a quienes se les atribuía como cualidades “regular instrucción en el ramo, disposicio- nes no comunes, actividad, celo y eficacia”- (AHEA, JDA, caja 6, expediente 1, f. 12 f., 6 de febrero de 1845) estaban conscientes de que todo cambio traía consigo ciertos tras- tornos y obstáculos contra los que había que luchar; en un discurso apuntaron: […] para sistemar [sic] un orden regula- rizado de enseñanza, simplificando los métodos y esforzándonos en fin, con una absoluta y entera dedicación a corres- ponder dignamente a la honrosa confian- za que de nosotros se hizo al encargarnos de la dirección de este bello plantel de sa- ber e ilustración. Si Señores: lo cultivare- mos con todo esmero, y con un constante empeño hasta donde alcancen nuestras fuerzas y hasta donde lo permitan nues- tras escasas luces; porque en ello están vivamente interesados nuestro honor y nuestro patriotismo, y porque estamos muy profundamente persuadidos de la inmensa utilidad que presta a las ciencias y a las artes, el sublime, el nobilísimo arte del dibujo. (AHEZ, FJPZ, caja 5, expe- diente 18, fs. 30 f.-31 v., 1844) Con el “arte encantador” del dibujo y su aplicación constante –dijeron los directores para estimular y entusiasmar a los jóvenes que asistían a la Academia– se logran los adelantos; el ejercicio del dibujo, su apren- dizaje y dominio sirven para siempre y es de permanente utilidad, independientemente del empleo, profesión, clase social o situa- ción en la vida del individuo, sea desempe- ñándose como humilde artesano, reconoci- do artista o lo que sea: Cualesquiera que sea la posición social que en el porvenir ocupéis, cualesquiera que sea la profesión que sigáis, siempre os será muy útil el dibujo. Si no tenéis necesidad de ejercer un arte mecánica, y si la Divina Providencia os coloca en una situación cómoda, os servirá siempre de un honesto recreo. El [dibujo] sirve para transmitir fielmente al fierro las escenas más bellas, las más grandiosas, así como las más terríficas de la naturaleza; sirve igualmente para retratarnos con exacti- tud y verdad las facciones venerables de nuestros padres, de nuestros parientes y 11 Ambos hijos de Rafael Medina, un funcionario público (en 1842 era Prefecto de Distrito) que en ocasiones fungía como sinodal en los exámenes de la Academia de Dibujo. Fermín Medina nació hacia 1817 y José Candelario Mariano en 1823. Véase acta de matrimonio del primero Parroquia de la Asun- ción, Matrimonios, Libro 27, s.n., f. 234 f. [FS 1833-1839, 602] y fe de bautizo del segundo en Parroquia de la Asunción, Bautizos, Libro 58, s.n., f. 38 f. [FS, 1822-1825, 45], consultados en Family Search en noviembre de 2015. 12 AHEA, Fondo Junta Departamental de Aguascalientes [en adelante JDA], caja 5, expediente 18, fs. 30 f.-31 v., 28 de junio de 1844. Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 69 amigos; también los de nuestras espo- sas y nuestros hijos; y en fin las de todos aquellos objetos que son caros al cora- zón del hombre sensible. Con que de nuevo os recomendamos una constante dedicación. (AHEZ, FJPZ, caja 5, expe- diente 18, fs. 30 f.-31 v., 1844) Estas palabras debieron calar hondo en el alumno Plácido Jiménez, quien años más tarde, se las pudo haber transmitido al jo- vencito Jesús Contreras cuando este acudía a su taller, hacia mediados de la década de los setenta. Apuntaron los directores –en sus “desaliñados discursos”, como ellos mismos lo calificaron– que el arte y la importancia del dibujo llegó a su más alto grado de perfec- ción y alcanzó “los más brillantes resultados” con la Grecia de la antigüedad, sin olvidar a los grandes artistas del Renacimiento y el Barroco. Afloró en los recientemente nom- brados directores de la Academia de Dibujo el nacionalismo, el naciente sentimiento pa- triótico de un país que buscaba encaminarse por el sendero del progreso; por ende, exter- naron su repudio a lo que consideraban un oscuro y decadente pasado virreinal: Señores: salidos ayer los Megicanos [sic] por decirlo así, del estado colonial, y do- minado por un gobierno enemigo de las luces y que así nos prohibió el instruir- nos en aquellos conocimientos que no asustan a los tiranos para esparcir [ilegi- ble, incompleto] algunas flores sobre las cadenas con que nos ataban, muy pocos, poquísimos y raros [ilegible] los conoci- mientos que había en Méjico [sic] sobre las nobles artes hasta que nuestra gloriosa emancipación difundió [incompleto] a torrentes el saber, la ilustración y los co- nocimientos útiles; hoy se puede asegurar sin temor de equivocarse que si en esta lí- nea no estamos al nivel de aquellos pue- blos, en los que mucho antes que entre nosotros brilló la antorcha de la civiliza- ción, estamos, si, en el camino de un posi- tivo progreso, del que no retrocederemos, porque hoy cuanto la nación contiene de sabio, cuanto contiene de patriota y de ilustrado, está íntimamente unido para dar una acertada dirección. (AHEZ, FJPZ, caja 5, expediente 18, fs. 30 f.-31 v., 1844) Así, apelando a valores patrióticos, al honor, al deber y al espíritu de los progresistas pue- blos ilustrados, recordaron los directores que era obligación del Estado y los hombres que dirigen las instituciones “educar e instruir” a sus hijos, inculcar valores de “virtud y morali- dad”, para que “sean libres y felices”. Los direc- tores de la Academia de Dibujo Municipal de Aguascalientes seguían la idea romántica de que los artistas eran un garante del progreso y la civilización. En su alocución, con motivo de los exámenes celebrados el 28 de junio de 1844, hicieron elogios al arte del dibujo y ha- blaron de las utilidades y beneficios de su es- tudio, haciendo una interesante comparación con los países más adelantados de Europa: En efecto Señores: persuadidos de su grande importancia, todos los gobiernos ilustrados le han dispensado una eficaz y decidida protección, y a ella deben esas viejas naciones del continente Europeo los asombrosos adelantos que han hecho por su industria y en grado admirable de Artículos 70 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 perfección que vemos en todos sus arte- factos. (AHEA, JDA, caja 5, expediente 18, fs. 30 f.-31 v., 1844) Al hacer el parangón estaban aludiendo a los países europeos más industrializados como Gran Bretaña, Francia y Alemania que esta- ban en pleno proceso de industrialización. Al respecto nos dice Arthur D. Efland: Cada nación abordó de una forma dis- tinta el problema de la educación ar- tística profesional, y cada una de estas soluciones reflejaba unas determinadas ideas acerca de la naturaleza del arte y su rol en la sociedad. Francia estableció una serie de academias provinciales de arte adaptadas a las necesidades de las indus- trias locales. En Alemania confiaron en la fundación de politécnicos (Gewerbes- chulen) y, más adelante, escuelas de artes y oficios (Kunstgewerbeschulen). Tras examinar las opciones francesa y alema- na, los británicos escogieron seguir un camino propio. (AHEA, JDA, caja 5, ex- pediente 18, fs. 30 f.-31 v., 1844) La Academia de Dibujo de Aguascalientes, por tanto, seguía el modelo francés, que no consideraba oportuno separar la enseñanza de las bellas artes y la de los oficios artesa- nales. Tan era así que en los exámenes de mediados de 1844, se hablaba de que el ju- rado calificaba de “estimular a la Juventud dedicada a este ramo [del dibujo] tan útil para la perfección de la Arquitectura, de la mecánica y de otras Artes que han hecho progresar la industria en las Naciones cul- tas” (AHEA, JDA, caja 5, expediente 18, fs. 27 f.-28v., 10 de julio de 1844). En la lista de los premiados de esa ocasión, aparece la figura de Plácido Jiménez, lo que significa que era un estudiante esforzado, dedicado y con habilidades. Por cierto que dicho jurado, conformado por militares, religiosos y civiles de la loca- lidad, encontró una serie de avances, entre ellos destacaron el tema del sombreado; sombrear crea la ilusión de mayor volumen. En su dictamen del 4 de julio de 1844, hizo la siguiente valoración: […] procedimos con detenimiento á exa- minar cada uno de los muchos, y diver- sos dibujos, que nos fueron presentados desde principios hasta Cuerpos enteros, en los que, hemos observado bastantes adelantos en sus Alumnos, y aun pode- mos asegurar, que estos han sido mayo- res, que en los dos años que precedieron, pues que se vé en las Cabezas, medios Cuerpos, y cuerpos enteros, mayor regu- laridad en los contornos o perfiles, y en el manejo del sombrío tanto que aun el estilo de este, se halla muy aventajado, habiendo perdido el mono tono de solo en parte, que habían adquirido, y que ac- tualmente lo hacen con mayor arte, y gra- cia, por el del plumeo vivas a imitación del buril de manera que en los Cuerpos enteros, casi nada encontramos que des- echar, así por lo acertado de los perfiles, como, por el [ilegible] de claro oscuro, y aun en los niños principiantes, por sus perfiles solos y algunos sombríos de ojos, narices y bocas sueltas, se ve a primer golpe de vista su aplicación y ello se ma- nifiesta más si se observa que hace dos Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 71 meses, no cabales, que muchos de ellos, comenzaron a aprender. (AHEA, JDA, caja 5, expediente 18, fs. 30 f.-31 v., 1844) La comisión, no obstante, reconoce avances importantes; se atrevió a hacer las siguientes recomendaciones a la corporación munici- pal, de modo que los directores de la acade- mia se exigiesen más a sí mismos, perfeccio- nasen su arte y sirviesen de ejemplo para sus pupilos, lo cual sin duda ayudaría al progre- so del establecimiento: […] sería muy del caso, dispusiese el que los Directores, formasen de su propia mano un dibujo cada uno, ya fuese de las figuras más dif íciles, ya de Paisaje, o ya sacado del Yeso, dentro de un término señalado, para q. visto por el Y. Cuerpo y examinado como corresponde, Sirvie- se de estimulo á los mismos Directores, para su mayor adelanto y ejercicio, lo- grando así más soltura, y conocimien- to que redundaría en provecho de los Alumnos, quienes conseguirán mucha más instrucción bajo el mayor adelanto y perfección de los Directores = Este es nuestro sentir, mas ese Y. Cuerpo dis- pondrá en el particular lo que sea de su superior agrado. (AHEA, JDA, caja 5, ex- pediente 18, fs. 29 f.-v., 4 de julio1844) Cabe resaltar que por aquel entonces empe- zaban a circular los primeros manuales de dibujo, mismos que se utilizaban con sumo provecho en las academias italianas y fran- cesas, donde se habían formado artistas des- tacados. En una nota intitulada “Instrucción Pública. Bellas Artes. Dibujo”, aparecida en el Semanario Artístico, para la educación y progreso de los artesanos13,–extrayendo al- gunas notas de un tal Wavelet– se hablaba del talento del artista basado en el dibujo: “El talento natural y el adquirido forman al buen dibujante: el talento natural para el dibujo, es la exactitud con que obran naturalmente los órganos que se emplean en el dibujo, y el adquirido, es la educación de esos órganos por el hábito: este se consigue con el ejerci- cio.” (Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos, 1844, pp. 1-3).14 Se hablaba también de los principios, proce- dimientos y pasos a seguir, así como del qué, el cómo y el para qué en la tarea de ejercitar el talento adquirido por el dibujante. Se con- cibe al dibujo como imitación de la naturale- za “por medio del lápiz, la pluma ó el carbón”, por tanto, hay que copiarla fielmente hasta llegar a representarla a la perfección. Para lo- grarlo se requiere que el estudiante siga una serie de principios: iniciar dibujando líneas paralelas “con el lápiz y á pulso”, luego imitar dibujos “hechos por manos hábiles tomados de la naturaleza”. 13 El gobernador de Aguascalientes, Mariano Chico, había pagado una suscripción del Semanario Artís- tico y la había pasado a la Academia de Dibujo. 14 Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos [en adelante, Semanario Artístico] México, D.F., 19 de octubre de 1844, tomo I, número 37, pp. 1-3 Artículos 72 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 Dibujará el joven cada una de las partes del cuerpo, por algunos meses antes que trate de copiar una figura entera; esos dibujos deberán ser del tamaño natural á los principios, y se irán aumentando poco á poco á mayor dimensión, y des- pués se disminuirán en proporción á la menor del natural. Con este método con- sigue el joven contemplar la naturaleza en sus proporciones naturales, y bajo un as- pecto poético, y se preparará para la apli- cación de la perspectiva al dibujo. Ejercitado el joven en el dibujo de las partes del cuerpo humano, se dedicará á copiar cabezas, y en ese estudio debe permanecer tanto tiempo cuanto necesi- ta para imitar fácil y exactamente cuán- tos dibujos de ese género se le presenten. (Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos, 1844, pp. 1-3) Es el famoso método “Julien”, que le apostaba más a “adiestrar al alumno en el dibujo de imi- tación y no en el de tipo interpretativo” (Pé- rez-Walters, 2002, p.31). El conocimiento de la anatomía humana era fundamental, desde la época del Renacimiento italiano. (Zöllner, 2005; Gombrich, 1989). En este sentido se re- comendaba tener dominio de ella y hacer un ejercicio mental de componer y descomponer: A estos medios de instrucción deberá agregarse el conocimiento de la anato- mía, copiándola de la cabeza que imita, en la misma proporción de esta, para que el dibujante se habitúe, como ma- quinalmente, á no dibujar el exterior, sin tener presente la idea de lo que se halla bajo la primera superficie. Los huesos son los que deciden en gran parte, ó al menos de una manera precisa las formas exteriores. Conociendo pues, la estructura de los huesos y la manera con que se mueven, se pueden represen- tar mejor las partes que los cubren, con el carácter que deben tener. El conoci- miento de los músculos, que se hallan bajo la piel, debe seguirse en este estudio, y estos primeros rudimentos deberían re- petirse y entrelazarse en el ejercicio, con los otros estudios de los jóvenes artistas. La práctica ha enseñado á los célebres maestros, que la observación habitual de los huesos y músculos y su conocimiento influyen infinitamente en la seguridad y en la corrección del dibujo. (Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos, 1844, pp. 1-3) Mientras se hacen estos ejercicios, a mane- ra de catecismo conviene impartir –decía el manual– a los estudiantes un poco de teo- ría de la pintura y familiarizarlos con ciertos conceptos: relieve, sombreado, línea, com- posición, etcétera. Se hacía notar que no era lo mismo copiar objetos artísticos bidimen- sionales que tridimensionales: “[…] hay gran diferencia entre el copiar servilmente un dibujo ó pintura, y el imitar un objeto real, sobre todo si está animado”; es por eso que “hay un escalón intermediario entre lo que es más fácil y lo que es más dif ícil, y es el co- piar del yeso.” Se hacía notar la metodología a emplear en la escultura, la manera adecua- da de colocarse frente al objeto, el manejo óptimo del foco de luz (natural o artificial), el tiempo a dedicar a esta actividad, así como sus ventajas y desventajas: Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 73 Las estatuas presentan el mismo relieve que el natural, y están constantemente para el joven en el punto mismo de vista que las vieron la primera vez. Él puede observarlas sin inquietud y estudiarlas todo el tiempo que guste. Si el modelo de yeso es una ca- beza del tamaño natural, deberá colocarse de manera, que los ojos de la figura estén á nivel con los del que la copia. Deberá co- locarse ésta, de manera que el dibujante reciba la luz de izquierda á derecha, pues de lo contrario la mano causaría una som- bra en el papel. La luz de la figura debe ser de manera, que le venga de un solo pun- to, que sea cuan recogida se pueda, para que los rayos menos esparcidos designen bien los puntos claros, y den lugar á que se marquen las sombras. Esa luz deberá venir de lo alto, ya sea porque lo esté la ventana por donde entra, ya porque se cubra la que fuera baja hasta donde llegue el tamaño de la figura, y si se alumbrare el dibujante con luz artificial deberá ésta colocarse á la izquierda y á la competente elevación. El estudio del yeso, como que es un mero paso al del natural, debe durar poco tiem- po, de lo contrario el joven adquiere un estilo duro y seco, y se habitúa á la inmo- vilidad de las estatuas, lo que le hace un notable perjuicio para imitar la poética y animada naturaleza. Cuando ya el joven llegue á tomarla por modelo, debe comenzar por copiar los ob- jetos por partes; las dibujará, pues, y las comparará con los dibujos por donde haya comenzado á aprender, con los que hizo en aquella época, con los dibujos anatómi- cos por donde aprendió á dibujar los hue- sos, y con las figuras del yeso y entonces conocerá las ventajas que sobre toda imi- tación tiene la naturaleza. (Semanario Ar- tístico. Para la educación y progreso de los artesanos, 1844, pp. 1-3) De la copia del yeso se pasa al dibujo al natu- ral de modelos vivos, tanto desnudos como vestidos, por partes o de conjunto y en di- versas posiciones; se enfatiza en la relevan- cia del conocimiento anatómico, lo cual da la pauta para el tema del claroscuro, la armo- nía, la composición y la expresión. Esto fue explicado de la siguiente manera: En seguida, copiará el dibujante, una cabeza y después una figura completa, tomándola é imitándola en diversas pos- turas, y bajo diversos aspectos, y con este ejercicio llegará á dibujar una figura en- tera con un carácter lleno de animación. Entonces es cuando las observaciones sobre las partes movibles de la anatomía, esto es, el conocimiento de los músculos y las coyunturas de los miembros, son muy importantes y de grande utilidad, y entonces experimentará el joven, que los ejercicios anatómicos son el fundamento del dibujo y de la pintura. Cuando ya el joven artista sepa dibujar bien un cuerpo desnudo, tratará de ves- tirlo, ó estudiará el drapeado, y así como al dibujar la piel, nunca debió olvidar lo que hay bajo de ellas; de la misma mane- ra, al poner las ropas debe tener presen- te las partes del cuerpo que ellas deben cubrir, ó envolver. Aun no ha concluido con esto sus estudios el joven, pues le falta todavía el reunir muchos objetos, muchos cuerpos en un solo cuadro: en Artículos 74 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 esos grupos, en esas composiciones, co- menzará á percibir la carrera que aún le falta que hacer; pues entonces comenza- rá á entender las leyes del claro y obscu- ro, la armonía de los colores, la unidad de la composición y de interés, y en fin, la expresión que, fundada en un estudio de la naturaleza espiritual, exige el soco- rro del genio. (Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos, 1844, pp. 1-3) Plácido Jiménez, al igual que sus compañe- ros, recibieron este tipo de enseñanzas en la Academia de Dibujo ¿Es posible imaginar a Jesús Contreras haciendo este tipo de ejer- cicios en el futuro, tanto en la Escuela Na- cional de Bellas Artes al lado de su maestro Miguel Noreña cuando trabajó como su co- laborador en la realización de la estatua de Cuauhtémoc entre 1885 y 1888, o bien en el París de 1889 cuando se especializó en es- cultura monumental, como tallador en pie- dra de mármol, así como en la fundición de bronces en los talleres de Colibert, al lado de Fréderic Auguste Bartholdi? (Pérez-Walters, 2002). Representar animales (principalmen- te de aquellos que están cercanos al hombre como el caballo, el perro, algunas aves, etcé- tera) también obligaba al alumno a estudiar su morfología, movimientos y carácter: Hasta ahora no he hablado sino de los contornos y formas del cuerpo humano, como si él solo fuera el objeto del dibujo y de la pintura; no es así, es ciertamente el principal y más noble objeto del arte, más no el único. Toda la naturaleza está á disposición del artista para ser imitada. La imitación de los animales exige un cuidado particular, si se les quiere co- piar correctamente, y con la gracia y el carácter de que son susceptibles. Ellos están animados, sujetos á pasiones, son capaces de movimientos, y varían inde- finidamente. Las partes de que se com- ponen se diferencian de las nuestras en las formas, en las proporciones, en las coyunturas, en las articulaciones; es pues necesario que el que los dibuje, los estudie antes, y mucho más si es alguno de los que andan cerca del hombre, ó de los que más le sirven. ¿Qué de veces no tiene el pin- tor que representar un caballo, un perro, un pájaro en el cuadro que está forman- do? ¿La batalla de S. Quintín, que ésta en El Escorial, cómo hubiera de ejecutarse, sin el conocimiento perfecto del caballo? (Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos, 1844, pp. 1-3) El estudio del paisaje (rocas, árboles, montañas, cerros) también tiene su grado de dificultad, amerita reflexión y capacidad de observación: El paisage [sic] es otra parte de la pintu- ra, que necesita de tanto más estudio y reflexión, cuanto que es menester al co- piarlo modificar la naturaleza. Siendo los objetos de él, como las rocas, los árboles, y demás, de un tamaño tan despropor- cionado á la imitación exacta de él, no sucede con ellos lo que con el hombre, cuyas medidas son tales, que con ellas le puede representar el pincel ó el lápiz. Así es que este estudio requiere particulares observaciones. (Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los arte- sanos, 1844, pp. 1-3) Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 75 El siguiente examen semestral en la Acade- mia de Dibujo fue el del 27 de diciembre de 1844. El jurado, por lo regular, hacía un dic- tamen que se componía de dos partes: una complaciente en que se reconocían avances; y otra más exigente en el que señalaban las fallas. En los siguientes términos escribieron al “M. Y. Ayuntamiento”: Que habiendo visto con detenimiento cuanto se nos presentó hemos observa- do que no se ha perdido el trabajo de seis meses transcurridos desde el examen an- terior y particularmente se observa mas la perfección en todo lo que cabezas, cuer- pos y grupos, y por lo tanto tenemos la sa- tisfacción de manifestarlo así a VS para su superior conocimiento. Empero, somos de sentir recordar á VS. debidamente que en los exámenes anteriores se le enseñaba a los alumnos los principios de Geome- tría delineal [sic] del dibujo y que al afec- to el Sor. D. Manuel Calera les formó un cuaderno con este objeto, mas como no sabemos si se les han dado lecciones tan interesantes, nos abstuvimos de hacer á los jóvenes algunas preguntas sobre esta materia: por lo tanto, y considerando que del conocimiento de estas reglas resulta mayor perfección, y adelanto en el dibujo por el exacto conocimiento que adquie- ren los alumnos en su ejecución, no va- cilamos recordar á VS. que lleve á efecto la enseñanza del delineado, o sea de Geo- metría aplicada al dibujo. También somos de parecer que supues- ta la escases de fondos municipales para premiar con algún desahogo a los jóve- nes, y que los premios sean exactamente aplicados al mérito de cada uno, sería a nuestro entender muy acertado que para lo sucesivo, se ordenase que al presentar los jóvenes sus papeles [dibujos] lo veri- ficasen por una rigurosa oposición, pre- sentando cada uno solamente uno o dos papeles de los que hagan previamente en el mes de los exámenes y nada de lo que han verificado en los anteriores. De esto resulta, lo primero, que el examen no se hace tan dilatado, ni dudoso el mérito de cada individuo, segundo, que se puede cotejar con verdadero acierto, según el lugar de adelanto que ocupa cada joven cual es el que en su clase tiene más mé- rito para recibir el premio; y por último que casi todos los que se presenten á opo- sición, lograrán tener una recompensa aunque corta y el estímulo será mayor. Nada decimos sobre figuras copiadas del Yeso porque si bien muchos jóvenes se hallan en el riguroso caso de ejercer esta clase de trabajo para su completa perfec- ción en el dibujo, estamos persuadidos de la imposibilidad que hay de propor- cionarles este ejercicio, por falta de esta- tuas perfectas, y fondos para adquirirlas, y que esto solo el tiempo y las circuns- tancias podrán proporcionarlo. (AHEA, JDA, caja 6, expediente 23, fs. 9 f.-10 f., 27 de diciembre de 1844) Tan complacidas estaban las personas que integraban el jurado que luego de seis meses, a principios de 1845 sugirieron un aumen- to de sueldo para los directores de la Aca- demia de Dibujo, “pues el que actualmente disfrutan es muy mezquino, y sus anterio- res en este destino han percibido uno muy Artículos 76 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 decente”, recomendando pasar de $30 a $40 mensuales para cada uno. El Ayuntamiento estaba sumamente complacido con los re- sultados y reconocía que la academia “está excelentemente servida por los dos Jóvenes Directores que la tienen a su cargo… por todas partes se observa en él la regularidad, orden, método y aseo tan necesario como indispensable en los de su clase…”. La co- misión también recomendó –luego de los exámenes de ese 27 de diciembre– “pre- miar solamente diez ó doce dibujos de los más sobresalientes, aunque la comisión opinaba que en vez de numerario sería me- jor premiar a los Jóvenes que lo merecieran con una medalla de plata en que esté bien grabada una inscripción análoga y honorí- fica, lo que les servirá de mayor estímulo” (AHEA, JDA, caja 6, expediente 23, fs. 9 f.- 10 f., 27 de diciembre de 1844). Sobra decir que todas las sugerencias fueron aprobadas por los miembros del Ayuntamiento como de la Asamblea Departamental. Por otro lado, la economía de la región en cuanto a la industria fabril, estaba deprimi- da por falta de mercado interno, provocan- do que los artesanos se fueran a otras partes; los que se quedaron estaban en la miseria “por estar paralizados el mayor número de artefactos”. En un informe rendido a la Di- rección General de la Industria Nacional, encabezada entonces por el general Maria- no Chico, se habló de que muchos artesanos habían emigrado de Aguascalientes “a otros departamentos de más consumo” (Rodrí- guez-Varela, 1988, p116). El examen semestral de mediados de 1845 se realizó el 27 de junio, en el salón principal de la Academia de Dibujo. Fungieron como jurado miembros prominentes de la clase gubernamental y eclesiástica” (AHEA, JDA, caja 6, expediente 23, fs. 33 f.-34 v., 27 de ju- nio de 1845), siendo escrupulosos en los co- nocimientos precisos y necesarios así como en el grado de perfección que debían tener los jóvenes estudiantes, encontrando que: […] en las primeras piezas que se nos presentaron que fueron ojos, de todas clases, que en lo general los perfiles eran buenos, pero esta misma copia desmere- cía mucho al […] pasarla para sombrear, lo que no debía permitirse al joven hasta que no estuviesen bien acertado y corre- gido por el mismo Director, con el fin de que el joven no pierda este trabajo que emprende con todo gusto y empeño, para conseguir sus adelantos: también advertimos en estas mismas figuras que el plumeo variaba en su formación, sin necesidad alguna, lo que hace perder el mérito al dibujo = Este descuido provie- ne de los destinados á corregir las obras, y es necesario que el Director ponga mucho cuidado en esto, porque los jóve- nes adquieren vicios que con dificultad los pierden después.= Los jóvenes que presentaron cuerpos enteros, figuras de colores, y cuadros, dieron á entender sus conocimientos en el dibujo, ya por la bien observada proporción de sus partes, con el todo, como por la buena elección de colores, manejados con destreza, al mismo tiempo que vimos en los cuadros bien realzadas las figuras, y manejando el pincel con gracia.= Aquí debe concluir Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 77 la comisión en su objeto de calificar las piezas de Dibujo, como en efecto con- cluye, y lo que añade es como una pre- vención que debe tenerse presente para lo sucesivo, y con tal motivo la exponen por considerarla útil y necesaria = Ad- virtió la comisión que se le presentaron figuras acabadas en el mes de Enero y muy pocas en el mes de Junio, el orden pues que debe observarse en estos exá- menes; es el de presentar los últimos dibujos que se hayan acabado por sus clases para que comparándolas entre sí, pueda la comisión premiar la mejor en su línea, con el mayor [ilegible] y las de- más que haya según su merito [ilegible [de esa?]] manera se irá introduciendo la imitación, y se conocerán los adelantos, y al Director le cabrá gran satisfacción de ver premiar la autoridad que preside los alumnos que han confiado á su cui- dado y dirección.= También debe cui- darse que ninguno presente mas clases de dibujos que aquella en que se hallan, y solo uno en el que debe destinarse en competencia con los demás que presen- ten sus condiscípulos.= Ningún diseño se presentó de arquitectura, y de tinta de china uno solo, tal vez sería más útil que se dedicasen á esta clase de obras; los que están trabajando de color, por el co- nocimiento que en estos se adquiere del claro obscuro que realza tanto la figura. (AHEA, JDA, caja 6, expediente 23, fs. 35 f.-36 f., 8 de julio de 1845) El jurado emitió una serie de comentarios, observaciones, consideraciones y sugeren- cias en torno a los trabajos premiados. En general consideró que eran de buena factura, correctamente dibujados, buen pincel, con perfiles adecuados y una acertada selección de colores, además de que la proporción de las partes era correcta. Pero anotó que hay ciertas fallas a la hora de pasar a sombreado, así como en plumeo y en claroscuros, pues “algunas piezas se les notaron defectos”; que aquí hacía falta que el director pusiera más empeño y atención, no debía permitir que los alumnos pasaran a concurso sin antes do- minar. Sugieren trabajar más en tinta china, “trabajadas estas últimas con alguna destreza y perfección”, pero en cuanto “a la instrucción no se ha extendido a los ramos de Arquitec- tura y Paisaje”, brillando por su ausencia. Re- comendó –como en el dictamen del semestre anterior– que se presentaran obras comple- tas tanto en enero como en junio, para po- der comparar avances y poder distribuir los premios “con la mayor equidad y justicia” (AHEA, JDA, caja 6, expediente 23, fs. 33 f.- 34 v., 27 de junio de 1845); de nueva cuenta, cabe resaltar, entre los alumnos premiados estuvo nuevamente el futuro maestro de Jesús Contreras: Plácido Jiménez (AHEA, JDA, caja 6, expediente 23, f. 37 f., 27 de junio de 1845). A mediados de 1846 todavía seguían los dos hermanos Medina como directores. En el acta que redactó Jesús Terán –futuro jefe político, diputado federal y gobernador– en su calidad de sinodal del jurado durante el examen del 29 de junio, y ante la presencia del gobernador y otros personajes de la lo- calidad, hizo la siguiente valoración en que advertía adelantos y progresos gracias al tra- bajo de los preceptores, a la vez que hacía notar –en ánimo propositivo pues entendía Artículos 78 . Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 la problemática de los recursos– que falta- ban materiales importantes para un desem- peño adecuado de los estudiantes: M. Ytre. Ayuntamiento.= Los comisiona- dos para hacer el examen de la Academia de Dibujo, nos hemos impuesto detenida- mente del mérito respectivo de los dibu- jos presentados, y después de adjudicar á los que en nuestro juicio eran superiores, los premios que recibieron de mano del Exmo. Sor. Gobor. [Gobernador], hemos procurado también juzgar de los adelan- tos de todos los alumnos, comparando sus dibujos con los que presentaron en el exa- men próximo pasado. Por esta compara- ción nos consta que se hacen verdaderos progresos, y que no pueden ponerse en duda la eficacia y empeño de los Directo- res. Solamente hemos sentido no encon- trar una provisión de modelos de paisaje, arquitectura, muebles y máquinas, y una cartilla de dibujo aplicada á las artes que se hiciera aprender á los niños, según se recomendó en el dictamen de la comisión pasada. Estas pequeñas reformas que sin duda no se han hecho por la escases de los fondos; pero que esperamos se harán tan luego como ellos lo permitan, son las únicas que en nuestro concepto deben hacerse en el establecimiento. (AHEA, JDA, caja 7, expediente 58, fs. 36 f.-41 f., 42 f., 11 y 13 de julio de 1846) Asimismo, en la lista de alumnos premiados, sigue apareciendo Plácido Jiménez, pero tam- bién alumnos con apellidos Chávez, Trillo, Medina, etc., de familias importantes y tradi- cionalmente vinculadas con la Academia de Dibujo de Aguascalientes (AHEA, JDA, caja 7, expediente 58, f. 42 f., 28 de junio de 1846). Un mes después de los exámenes semestrales, a finales de julio de 1846, se anunció que por orden del superior gobierno el “local donde se halla hoy la Academia de Dibujo”, sufriría algunas reformas porque ahí sería instalada la cárcel de mujeres;15 y que la Academia de Di- bujo se mudaría en breve a las instalaciones del Colegio Departamental de María Santísi- ma de Guadalupe; se aprobaba el presupuesto de $37 para la compostura y “preparación de las piezas que en el colegio departamental de- ben servir para poner en ellas la academia de dibujo” (AHEA, JDA, caja 7, expediente 56, f. 49 v., 28 de Julio de 1846 y caja 8, expediente 7, fs. 22 f.-v., 28 de julio de 1846).Fue así como llegó a su fin una etapa de la primera institu- ción de formación artística con que contó la ciudad de Aguascalientes. Por otro lado, se ignora por completo donde estuvo ubicado años más tarde el taller de Plá- cido Jiménez. Nos dice Patricia Pérez Walters: Así pues, el muchacho [se refiere a Je- sús Contreras] cursó los primeros años 15 AHEA, JDA, caja 7, expediente 58, fs. 50 f.-51 f., 27 de Julio de 1846. La “cárcel para mujeres” aparece en la 2a. Calle del Enlace, en el barrio del Encino, en lo que hoy es “Héroes de Chapultepec”; entre la actual calle Colón (antes de la Cárcel”) y actual calle de José María Chávez (antes del “Obrador”) en lo que hoy es “Hé- roes de Chapultepec”. No aparece en el plano de las huertas de Epstein, pero sí en un plano de 1918 levan- tado por Arnulfo Villaseñor; véase la referencia en la Letra D, 3a. Demarcación, Manzana 12 de este plano. Artículos .Revista de las artes, 2016, Volumen 75, Número 2, págs. 61-80 ISSN 1409-2522 79 escolares en una modesta institución de su natal Aguascalientes. Desde temprana edad mostró notables habilidades ma- nuales y espíritu emprendedor, por lo que a los siete años ingresó al taller del profe- sor Plácido Jiménez, donde a los 12 ya era litógrafo. A finales de 1880 los Contreras Chávez se trasladaron a la ciudad de Mé- xico, donde al poco tiempo murió el pa- dre. (Pérez-Walters, 2002, p.31). Referencias AHEA - Archivo Histórico del Estado de Aguas- calientes, Fondo Protocolos Notariales y Fon- do Junta Departamental de Aguascalientes. AHEZ - Archivo Histórico del Estado de Zaca- tecas, Fondo Jefatura Política de Zacatecas. Báez Macías, E. (2014). Enseñanza del dibujo en la Academia de San Carlos (1783-1910). En: La enseñanza del dibujo en México, si- glos XIX y XX. Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes: 15-32. Camacho Becerra, J.A. (2014). La enseñanza del dibujo en Guadalajara (1790-1894). En La enseñanza del dibujo en México, siglos XIX y XX. Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes, pp. 181-206. Efland, A. D. (2002). Una historia de la edu- cación del arte. Tendencias intelectuales y sociales en la enseñanza de las artes vi- suales. Barcelona: Ediciones Paidós. El Siglo Diez y Nueve[hemerograf ía], México, D.F. Flores-Zavala, M.A. (2010). Todos los hombres son iguales. En: Federalismo, ciudadanía y representación en Zacate- cas, Zacatecas. Universidad Autónoma de Zacatecas: 245-306. Gombrich, E.H. (1989). La historia del arte. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Rodríguez-Varela, E. (comp.)(1988). Aguas- calientes en la historia, 1786-1920 [Do- cumentos, crónicas y testimonios], Tomo IV, Vol. I, Aguascalientes: Gobierno del Estado de Aguascalientes. Pérez-Salas, M.E. (2010). La enseñanza de la pintura en tiempos dif íciles para la aca- demia, 1821-1847. En: La enseñanza del arte, México.Universidad Nacional Au- tónoma de México: Instituto de Investi- gaciones Estéticas: 59-92. Pérez-Walters, P. (2002). Alma y bronce. Jesús F. Contreras, 1866-1902. Aguascalientes: Ins- tituto Cultural de Aguascalientes / Univer- sidad Autónoma de Aguascalientes-Con- sejo Nacional para la Cultura y las Artes. Semanario Artístico. Para la educación y progreso de los artesanos, México, D.F. Terán-Fuentes, Mariana. (2010). Soberanía, ciudadanía y representación en la expe- riencia confederal. En: Federalismo, ciu- dadanía y representación en Zacatecas, Zacatecas, Universidad Autónoma de Zacatecas: 187-243. Zöllner, F. (2005). Leonardo. México: Océano.