IFED ELECTORADOS SOBRE LOS AUTORESLOS MISIÓN ADRIÁN PIGNATARO Promover los valores democráticos, DE LA DEMOCRACIA Politólogo y máster en Estadística la participación ciudadana y la por la Universidad de Costa Rica y cultura cívica en agentes estudiante del Doctorado en Ciencia electorales, partidos políticos, COSTARRICENSE Política de la Escuela Superior ciudadanía y población en general. Sant’Anna y la Universidad de Siena Este libro presenta el análisis de los principales resultados del proyecto “La (Italia). Ha investigado temas de participación ciudadana y la abstención en los procesos electorales de 2014 en Percepciones ciudadanas y participación en torno comportamiento electoral y opinión VISIÓN Costa Rica”, llevado a cabo por el Centro de Investigación y Estudios Políticos a las elecciones nacionales de 2014 pública. Imparte cursos en el área de Consolidarse como referente dentro (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Instituto de Formación y metodología en la Escuela de del ámbito nacional e internacional, en la investigación y capacitación Estudios en Democracia (IFED) del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica. sobre temas relacionados con democracia y elecciones, así como A través de la investigación fue posible observar que las personas costarricenses en el fomento de cultura cívica. no tienen una opinión uniforme sobre muchos de los temas de política; por ende, MARÍA JOSÉ CASCANTE se puede concluir que hay unMaI SseIÓrieN d e contrastes que dividen tajantemente las Politóloga, doctora en Estado de Derecho y Gobernanza Global por la percepciones de las votantes y los votantes y que incluso parece segmentarse Universidad de Salamanca. En la en grupos distintos. Además, se pone en evidencia que las decisiones respecto Escuela de Ciencias Políticas de la del voto que realizan las personas son multicausales y que tanto los elementos Universidad de Costa Rica se racionales, como los culturales y psicológicos tienen potencial explicativo. desempeña como docente de las áreas de metodología y partidos políticos. Es la Subdirectora del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, sus temas de investigación principales son partidos políticos, sistemas de partidos y cultura política. San José, Costa Rica. Costado oeste del Parque Nacional. Calle 15, Avenidas 1 y 3. Apartado 2163-1000 • Tel. (506) 2287 5870 • Fax. (506) 2287 5612 Correo: ifed@ tse.go.cr www.tse.go.cr Adrián Pignataro y María José Cascante ISBN 978-9930-521-18-2 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 342.07 Pignataro, Adrián C8374c Los electorados de la democracia costarricense: percepciones ciudadanas y participación en torno a las elecciones nacionales de 2014 / Adrián Pignataro y María José Cascante. -- San José, Costa Rica : Tribunal Supremo de Elecciones. Instituto de Formación y Estudios en Democracia, 2017. 145 páginas: ilustrada (29 tablas: 31 figuras) ISBN 978-9930-521-18-2 1. Comportamiento electoral. 2 Participación electoral. 3. Participación política. 4. Electores. 5. Apatía política. 6. Descontento político. 7. Opinión pública. 8. Elecciones presidenciales. I. Cascante, María José. II. Título. CDOC-IFED ©Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED) Tribunal Supremo de Elecciones, Costa Rica Apartado: 2163-1000, San José Web: http//www.tse.go.cr/ifed Primera edición, 2018 Consejo Editorial Hugo Picado León (Director) Mariela Castro Ávila (Editora) Luis Diego Brenes Villalobos Ileana Aguilar Olivares Rocío Montero Solano Corrección de texto Johanna Barrientos Los electorados de la democracia costarricense: percepciones ciudadanas y participación en torno a las elecciones nacionales de 2014 / Adrián Pignataro y María José Cascante se encuentra bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License. Creado a partir de la obra en www.tse.go.cr. Agradecimientos La investigación dentro de la cual se escribió este libro fue financiada por el Tribunal Supremo de Elecciones y la Universidad de Costa Rica, en seguimiento a la Carta de Entendimiento n.o 4 de ambas instancias y bajo la coordinación del Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED) en representación del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) por la Universidad de Costa Rica (UCR). Se agradece muy especialmente al magistrado presidente Sr. Luis Antonio Sobrado por sostener y consolidar esta línea de trabajo conjunta con la Universidad de Costa Rica, así como a los compañeros y colegas del IFED Hugo Picado, Luis Diego Brenes, Ileana Aguilar y Mariela Castro. En la UCR se agradece el importante apoyo de la Rectoría y, en particular, del rector Sr. Henning Jensen Pennington. La ejecución administrativa del proyecto habría sido imposible sin la ayuda de todo el personal del CIEP, en particular Geannina Sojo, Jeannette Marín y su director Felipe Alpízar. Se reconoce al exdirector del CIEP, Alberto Cortés, el interés por activar este proyecto y dar continuidad a los estudios previos de comportamiento electoral. El cuestionario utilizado en 2015, para esta investigación, es, con algunas variaciones, el mismo que fue aplicado en 2007 y en 2011. Por lo tanto, se otorgan los méritos a todas las personas investigadoras de estos proyectos, cuya lista es extensa, pero en la cual se debe destacar la labor de Ciska Raventós, Marco Fournier y Olman Ramírez. Asimismo, se reconocen los aportes de las personas participantes en el taller para la revisión y actualización del cuestionario, llevado a cabo el 13 de febrero de 2015 en las instalaciones del CIEP: Licda. Ileana Aguilar, Dr. Felipe Alpízar, Dr. Diego Brenes, M.Sc. Diego Fernández, Dra. Juany Guzmán, Dr. Hugo Picado, Dra. Ciska Raventós, Dra. Ilka Treminio y M.Sc. Fernando Zeledón. Al equipo del trabajo de campo, encuestadores, supervisores y coordinación a cargo de Luis Alberto Ruiz, se le debe la pulcra labor realizada y la calidad de los datos obtenidos. También colaboraron como asistentes del proyecto de investigación: Alexánder Chaverri, Elías Chavarría, Roberto Cruz, María Fernanda Chacón, Berenice Jiménez y Sebastián May. Este libro se basa en el informe que sumó las labores de Diego Fernández, Mar Fournier y Lizeth Rojas. Los comentarios de las personas evaluadoras del texto permitieron, sin duda, mejorar el material. Por último, se agradece a nivel profesional y personal a Fernando Zeledón y, nuevamente, a Ciska Raventós; el aliento, consejo e impulso brindado por ellos es difícil de exagerar. Adrián Pignataro María José Cascante LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla de contenidos Índice de tablas .............................................................................................................VIII Índice de figuras .................................................................................................................X PRESENTACIÓN .................................................................................................................3 PRÓLOGO...................................................................................................................................7 INTRODUCCIÓN ...............................................................................................................13 CAPÍTULO 1 IMAGINARIO POLÍTICO DE LA CIUDADANÍA COSTARRICENSE................................21 1.1 Los significados de política.................................................................................21 1.2 Ideología ..................................................................................................................27 1.3 Confianza en instituciones ................................................................................34 CAPÍTULO 2 CONVIVENCIA SOCIAL Y ACTIVISMO POLÍTICO .........................................................41 2.1 Actitudes con respecto a la convivencia y la política ..............................41 2.2 Actitudes con respecto al activismo político y las instituciones...........44 2.3 Activismo político en acción .............................................................................46 CAPÍTULO 3 ELECCIONES Y PARTIDOS POLÍTICOS..............................................................................57 3.1 Actitudes hacia las elecciones ..........................................................................58 3.2 Actitudes respecto del voto ..............................................................................62 3.3 Elecciones: importancia y transparencia ......................................................63 3.4 Filiación y simpatía política ...............................................................................65 Adrián Pignataro y María José Cascante CAPÍTULO 4 PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y ABSTENCIONISMO ....................................................77 4.1 Razones de la abstención ...................................................................................81 4.2 Modelos explicativos de participación electoral .......................................83 CAPÍTULO 5 CARACTERIZACIÓN DE LAS PERSONAS ELECTORAS................................................95 5.1 Comportamiento de votantes ..........................................................................95 5.2 Tipología de electores .......................................................................................100 CONCLUSIONES ..................................................................................................................107 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ....................................................................................117 Apéndice 1: Características sociodemográficas de la muestra ..........................127 Apéndice 2: Cuestionario ................................................................................................129 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Índice de tablas Tabla 1. Encuestas previas sobre participación y elecciones en Costa Rica ...................................16 Tabla 2. Opinión sobre la política en general (encuestas 1998, 2013, 2007, 2011 y 2015) ............22 Tabla 3. Interés en la política según variables sociodemográficas (encuestas de 2011 y 2015) ......24 Tabla 4. Actividades relacionadas con el concepto de política, respuestas positivas (encuestas 2003, 2007, 2011 y 2015) ..................................................................................................................................27 Tabla 5. Distribución de ítems para los ejes ideológicos .......................................................................29 Tabla 6. Medias de los ejes ideológicos según variables sociodemográficas y el voto .................32 Tabla 7. Matriz de correlaciones (r de Pearson) entre ejes ideológicos ............................................34 Tabla 8. Promedios de confianza institucional ..........................................................................................35 Tabla 9. Modelo de regresión lineal para el índice de confianza institucional ................................36 Tabla 10. Análisis de factores sobre importancia de acciones políticas ...........................................42 Tabla 11. Importancia de las acciones políticas por rango de edades (encuesta de 2015)............44 Tabla 12. Análisis de factores de eficacia de acciones políticas...........................................................45 Tabla 13. Participación en organizaciones (encuestas de 2007, 2011 y 2015) ...............................46 Tabla 14. Activismo político (porcentajes por filas) .................................................................................47 Tabla 15. Activismo político (“sí lo ha hecho”) según grupos etarios ...............................................50 Tabla 16. Activismo político agregado .........................................................................................................51 Tabla 17. Nivel de activismo político según tipo de votante ...............................................................54 Tabla 18. Actitudes sobre eficacia del voto (porcentajes por filas) ...................................................62 Tabla 19. Opinión sobre la labor del Tribunal Supremo de Elecciones (porcentajes por columnas)............65 Tabla 20. Simpatía partidaria según variables sociodemográficas, de participación y actitudinales .......68 Tabla 21. Simpatía partidaria (encuestas 2003, 2007, 2011 y 2015) ..................................................69 Tabla 22. Razones por las que no pudieron votar ...................................................................................82 Tabla 23. Razón más influyente para no querer votar ............................................................................83 VIII Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 24. Modelo explicativo de la participación electoral en la primera ronda ............................87 Tabla 25. Modelo explicativo de la participación electoral en la segunda ronda .............................89 Tabla 26. Modelo explicativo de la participación electoral en la segunda ronda con voto en la primera ........90 Tabla 27. Voto por partido o candidato (encuestas 2007, 2011 y 2015) ............................................96 Tabla 28. Aspecto más influyente en la decisión de votar (encuestas de 2011 y 2015) .................97 Tabla 29. Análisis de conglomerados ........................................................................................................101 IX LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Índice de figuras Figura 1. Nube de palabras asociadas con “política” (tres menciones o más) .................................22 Figura 2. Opinión de la política retrospectiva (encuestas 2003, 2007, 2011 y 2015) .......................23 Figura 3. Interés en la política (encuestas 2007, 2011 y 2015) ............................................................24 Figura 4. Sentimientos provocados por la política ..................................................................................26 Figura 5. Posiciones ideológicas sobre el Estado .....................................................................................28 Figura 6. Electores según nivel de escolaridad en el espacio ideológico..........................................33 Figura 7. Electores según grupos de edad en el espacio ideológico ................................................33 Figura 8. Importancia de las acciones políticas (encuestas de 2007, 2011 y 2015)........................43 Figura 9. Percepción de eficacia según participación en acciones políticas ...................................49 Figura 10. Activismo político según variables sociodemográficas ....................................................53 Figura 11. Opinión sobre las elecciones del año pasado (encuestas de 1998, 2003, 2007, 2011 y 2015) ....58 Figura 12. Interés por las elecciones de febrero de 2014 (encuestas de 2007, 2011 y 2015) ...........59 Figura 13. Interés en las elecciones de febrero según variables sociodemográficas y políticas ...60 Figura 14. Interés en las elecciones respecto al pasado (encuestas de 2011 y 2015) ......................61 Figura 15. Importancia de las elecciones municipales para el desarrollo del cantón .....................61 Figura 16. Participación más allá del voto en la campaña electoral (encuestas de 2007, 2011 y 2015) ....63 Figura 17. Ofrecimiento de alguna ayuda, beneficio o un trabajo si votaba por un determinado partido (encuestas de 2007, 2011 y 2015)..................................................................................................64 Figura 18. Simpatía partidaria .........................................................................................................................67 Figura 19. Aspecto que más influyó en la decisión de alejarse del partido ....................................70 Figura 20. Opinión actual de los partidos políticos con respecto a la que tenía hace cinco años .....71 Figura 21. Partido por el cual nunca votaría ..............................................................................................72 Figura 22. Tradición política familiar .............................................................................................................73 Figura 23. Participación electoral 1953-2014 .............................................................................................78 X Adrián Pignataro y María José Cascante Figura 24. Participación electoral según sexo y edad en la primera ronda (febrero de 2014) ......79 Figura 25. Participación electoral según sexo y edad en la segunda ronda (abril de 2014)...........80 Figura 26. Grupos de abstencionistas ..........................................................................................................81 Figura 27. Quiebre de voto (encuestas 1998, 2007, 2011 y 2015) .....................................................98 Figura 28. Momento de decisión del voto (encuestas 1998 y 2014) ................................................99 Figura 29. Estabilidad de la decisión ...........................................................................................................100 Figura 30. Comportamiento del voto en la primera ronda (febrero 2014) según tipo de elector .......102 Figura 31. Comportamiento del voto en la segunda ronda (abril 2014) según tipo de elector ......103 XI PRESENTACIÓN LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Presentación Gracias a quince años de colaboración continua entre el Tribunal Supremo de Elecciones y la Universidad de Costa Rica, contamos hoy con el cuarto estudio del comportamiento electoral del costarricense, que nos permite ahondar en la complejidad del comportamiento político de la sociedad costarricense. El TSE ha considerado necesario abordar esta compleja realidad desde la rigurosidad científica y, gracias al trabajo conjunto entre su Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED) y el Centro de Investigaciones y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), este estudio sobre “Los Electorados de la Democracia Costarricense” es hoy una realidad. Esta sinergia de tres lustros nos posibilita hoy a investigadores, académicos, partidos políticos, medios de comunicación y ciudadanía en general, contar con una base de datos a lo largo del tiempo, que da cuenta de las permanencias y las transformaciones de la participación política de los costarricenses, más allá del ámbito electoral. La investigación que usted, amigo lector, tiene ahora en sus manos viene precedida por otras cuya revisión es fundamental: “Abstencionistas en Costa Rica ¿Quiénes son y por qué no votan?” (2005), “Comportamiento del electorado costarricense. Elecciones del 2006” (2010) y “Respuestas ciudadanas ante el malestar con la política: salida, voz y lealtad” (2014). La obra resulta de alto valor para el TSE y la academia universitaria, pero también para todos los actores políticos. La ciudadanía puede encontrar en el estudio una explicación de la multicausalidad del comportamiento abstencionista y la desafección política. Para los partidos políticos también representa una poderosa herramienta a fin de entender y enfrentar la alta volatilidad que hoy muestra el electorado costarricense. 3 Adrián Pignataro y María José Cascante El compromiso del TSE con este tipo de investigaciones le ha llevado a financiar gran parte del costo de estas, así como a facilitar material estadístico importante para que los académicos que las elaboran puedan tener materia prima de calidad. Nuestra responsabilidad también se expresa en la difusión de estos estudios por medio del sitio web del TSE, con lo que se asegura a la ciudadanía un amplio acceso a una reflexión clave de la democracia costarricense. Agradezco, en nombre de la institucionalidad electoral, al equipo de personas que han hecho posible tener hoy este producto en nuestras manos. Luis Antonio Sobrado Magistrado Presidente Tribunal Supremo de Elecciones 4 PRÓLOGO LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Prólogo La colaboración entre la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se ha fortalecido a lo largo de los años mediante el firme convencimiento de ambas instituciones referente a la contribución que pueden generar los estudios sobre democracia, para comprender mejor el tipo y el nivel de participación de las personas en las elecciones nacionales y, en el caso de este trabajo, de la acontecida en los pasados comicios del 2014. Esta obra ha sido financiada por ambas entidades y coordinada por el Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED), en representación del TSE; y el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), por parte de la UCR. En estas páginas se encuentra un análisis profundo de variables como el abstencionismo, la opinión pública, la credibilidad de la clase política, el imaginario democrático nacional, entre otras, que incidieron en la toma de decisión de la ciudadanía nacional para elegir al actual presidente de la República. Uno de los fenómenos que inciden más negativamente en la democracia electoral es el abstencionismo, el cual se ha instaurado como una de las principales preocupaciones en los estudios electorales desde las elecciones de 1998. Dentro de las conclusiones primordiales que ofrece esta investigación, destaca que la mayoría de costarricenses que no acudió a las urnas lo hizo porque así lo quiso, no por falta de posibilidades de asistir. La corrupción es, sin duda, el primer factor de desmotivación para la movilización de votantes, quienes muestran, una y otra vez, cansancio de la clase política del país y sus cuestionamientos. Vale destacar que el abstencionismo es un fenómeno político diverso y complejo, debido a una gran cantidad de factores que lo sostienen, los cuales son analizados en esta investigación. También cabe señalar que el abstencionismo electoral no es equivalente a ausencia de participación política, la cual suele desplegarse en diferentes escenarios y de muy diversas maneras. 7 Adrián Pignataro y María José Cascante Como se verá en el Capítulo 5, la opción del electorado por el entonces candidato del Partido Acción Ciudadana, Luis Guillermo Solís, se vio fundamentada en el recelo por supuestos casos de corrupción ocurridos en el seno de los partidos políticos tradicionales. Ante tal panorama –y esto lo percibimos de forma empírica–, el costarricense ha quitado a las representaciones políticas históricas la posibilidad de gobernar con facilidad y ha preferido dividir el poder entre muchas opciones, lo cual ha generado una mayor segmentación por partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa, una de las mayores fragmentaciones legislativas de la historia. La desacreditación de la clase política también llega a instituciones que otrora contaban con el respaldo del pueblo, como la Presidencia de la Republica, los ministerios, e incluso la Caja Costarricense de Seguro Social. Cabe destacar, eso sí, que el TSE continúa con una imagen de fuerte confianza en su defensa de la pureza del sufragio, aunque no logre por sí mismo generar un mayor acercamiento a las mesas de votación. Sobre la motivación (o no) para participar en los comicios, esta investigación plantea razones racionales, culturales, de tradición, educación y de recursos económicos. Llama, además, la atención en este sentido que los argumentos que llevaron a las personas a ausentarse de las urnas en primera ronda, en febrero de 2014, no necesariamente son los mismos que motivaron el abstencionismo en segunda ronda, dos meses después. Una vez más, no existe una explicación uniforme, sino más bien compleja. La diversidad también está presente en la reflexión sobre los motivos que unen el electorado y los partidos políticos y los que los desunen, los que llevan a los electores a ser totalmente apáticos (quienes en el mejor de los casos se motivan únicamente a votar en las elecciones nacionales) o fervientes partidarios de una organización política (quienes se vinculan y se comprometen con un determinado partido, incluso más alláde la campaña electoral). De acuerdo con este estudio, solo 4 de cada 10 personas perciben todavía algún tipo de fidelidad con un partido, situación especialmente presente en la juventud: la corrupción política es, nuevamente, la principal causa de este enfriamiento. Esto remite a una erosión profunda en los vínculos afectivos que han ligado tradicionalmente a las personas con los partidos políticos, así como a una vigencia, cada vez menor, de las experiencias históricas que han definido el tejido político de la nación durante décadas. Es claro que el apoyo a las propias elecciones ha venido a menos en los últimos 20 años, a pesar de que a mediados de la década pasada se dio un repunte en la valoración de la ciudadanía con respecto a su sufragio. En el plano municipal, las personas continúan pensando que elegir a sus autoridades locales es muy importante, aunque el abstencionismo en estos comicios alcanzó en 2016 casi 8 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE dos terceras partes del padrón electoral; lo anterior pese a que aún la mayoría consultada en la investigación asume el voto como una forma privilegiada de hacerse oír. Toda una paradoja social explicable, quizá, porque la ciudadanía no percibe las implicaciones inmediatas de estas elecciones para su vida cotidiana. Además, este estudio explica claramente la forma en que factores como la edad, el género, la ubicación geográfica y la educación presentan tendencias diferentes a la hora de reflexionar el voto, dependiendo, por supuesto, de la temática: las posturas en cuanto a temas que involucran la discusión sobre la ética y la moral (legalización de la marihuana, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, fertilización in vitro, entre otras); o bien, la posesión, por parte del Estado, de empresas públicas, suelen ser temas de fraccionamiento y fricción en el electorado y pueden hacer decantar a las personas por un determinado candidato o partido político. Importa mencionar la consideración de los grupos etarios como entes distanciados dentro de la composición social. La edad parece ser un factor muy importante en la conformación del tipo de electorado. La juventud se observa más liberal, crítica y contestataria; por su parte, la población de más edad tiende a ser más conservadora, sigue partidos tradicionales, es, posiblemente, más sumisa, pero tiene una diferenciación entre sí sobre el papel del Estado: apunta a la liberalidad económica o al estatismo, herencia del Estado benefactor. En resumen, hay más homogeneidad ideológica entre quienes son más jóvenes que en aquellas poblaciones de más edad. Sin embargo, no deja de llamar la atención que la gran mayoría de estos mismos costarricenses prefiera delegar en “otros” las decisiones claves para el país, sin ejercer mayor control en los partidos políticos. Esto es aprovechado, en gran medida, por la clase política, la cual tiene una fijación en alcanzar el poder en las elecciones, lo que genera, evidentemente, luchas partidarias por el poder, sin importar si se trata del camino hacia Cuesta de Moras, Zapote o los concejos municipales. En cuanto a las formas alternas de ejercer la democracia, muy poco se refieren los consultados a las manifestaciones callejeras o a las denuncias ante la Defensoría de los Habitantes como hechos políticos, por citar dos ejemplos. En resumen, nuestro país se encuentra frente a un panorama democrático y político complejo, dominado por la apatía, luchas partidarias, intentos de transparencia en la gestión política, en medio de cambios y discusiones fuertes ante temas complejos, sazonados por las diferencias de género, residencia geográfica, edad, grados académicos y demás factores que confluyen para generar un panorama espeso y diverso como el que presenta el país a escasos meses de las elecciones de 2018. 9 Adrián Pignataro y María José Cascante Confío en que esta discusión permita reforzar la democracia mediante la comprensión de las problemáticas y se generen oportunidades de fortalecimiento y mejora en todo el panorama institucional costarricense, sin olvidar a los partidos políticos, el Estado y otros factores, públicos y privados – como los medios de comunicación– para poder crear mayor conciencia sobre la importancia de la participación ciudadana y la defensa de la democracia más vigorosa de América Latina durante el siglo XX. Dr. Henning Jensen Penington Rector Universidad de Costa Rica 10 INTRODUCCIÓN LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Introducción Este libro presenta el análisis de los principales resultados del proyecto La participación ciudadana y la abstención en los procesos electorales de 2014 en Costa Rica (VI-833-B4-285), llevado a cabo por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED) del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Se basa, en gran parte, en el Informe de Resultados de la IV Encuesta de Participación y Cultura Política en Costa Rica (Pignataro, Cascante, Fernández, Fournier y González, 2016), con el objetivo de profundizar en algunos de los principales hallazgos descriptivos de dicho documento. El texto muestra una selección personal de enfoques lo cual da pie a que otras personas exploren aspectos que aquí no se trataron o que estudien los mismos datos desde distintas perspectivas analíticas. El proyecto de investigación nació con el objetivo de establecer y describir el tipo y nivel de participación en las elecciones de 2014, incluyendo a los abstencionistas y las posibles causas y motivaciones de las diferentes conductas electorales, así como la identificación de continuidades y cambios durante el período 1998-2014. Se apoya, por lo tanto, en una amplia tradición de estudios en ciencia política y sociología a nivel mundial, vinculada a los nombres y contribuciones de Gabriel Almond y Sidney Verba (1963), André Blais (2000), Angus Campbell et al. (1960), Mark Franklin (2004), Paul Lazarsfeld et al. (1948) y Pippa Norris (2004), entre otros. Respecto a los estudios en Costa Rica, se sigue la corriente iniciada por las investigaciones de Jensen y González (1986); Hernández (1991); Cortés, Fournier y Zeledón (1999); Fournier (2002); Raventós, Fournier, Ramírez, Gutiérrez y García (2005); Ramírez (2010), Raventós, Fournier, Fernández y Alfaro (2012) y Vargas-Cullell y Rosero-Bixby (2004 y 2006). Este estudio continúa aplicando encuestas como método de recolección de datos en el análisis de la cultura política y la participación en Costa Rica. Se repite, por tercera vez, el cuestionario de las elecciones de 2006 y 2010 13 Adrián Pignataro y María José Cascante –con ligeros cambios en algunas preguntas–, incluyendo, además, ítems comparables con mediciones realizadas para las votaciones de 1998 y 2002. En este sentido, se ha logrado una acumulación de datos electorales especialmente valiosa. Más allá de la evidente relevancia científica, en las áreas de comportamiento, participación y cultura política (ver Dalton y Klingemann, 2007), la investigación responde a preguntas cotidianas y de interés general: ¿Qué significa la política para la ciudadanía costarricense?, ¿quiénes votan y quiénes se abstienen?, ¿por qué algunas personas no votan?, ¿cómo se vinculan las personas con la política, más allá del voto?, ¿quiénes simpatizan con partidos políticos?, entre otras. Todas estas interrogantes buscan conocer las percepciones, actitudes, opiniones y sentimientos que tienen las personas costarricenses sobre la democracia del país. En esta medida, se pretende conocer la efectividad de los mecanismos de representación, los partidos políticos y las instituciones encargadas de su ejecución y supervisión; así como mantener la información actualizada con respecto a los hallazgos más importantes. La coyuntura política actual constituye otra buena razón para realizar el presente estudio. La democracia costarricense se había caracterizado no solo por una consolidación democrática adelantada con respecto a la región latinoamericana (Drake 2009; Hagopian y Mainwaring, 2005), sino, además, por su sistema de partidos políticos tradicionalmente bipolar y estable que posteriormente cristalizó en un bipartidismo institucionalizado. Esto fue posible gracias al acuerdo entre las élites y la solidez del TSE y el Código Electoral, fruto del clivaje de 1948. Sin embargo, a partir de 1998, se inicia una nueva era política caracterizada por el aumento de la fragmentación de la competencia, la competitividad, la volatilidad electoral y el abstencionismo (Raventós, 2008). El contexto político actual costarricense ha propiciado una serie de estudios que analizan los cambios producidos en el sistema de partidos (Rovira, 2001 y 2007; Seligson, 2001; Hernández, 2001; Sánchez, 2003 y 2007; Cascante, 2017), en la participación de los votantes (Hernández, 1991; Cortés, Fournier y Zeledón, 1999; Raventós, Fournier, Ramírez, Gutiérrez y García, 2005; Ramírez, 2010; Raventós, Fournier, Fernández y Alfaro, 2012; Seligson, 2001) y respecto de los cuestionamientos constantes a las autoridades de Gobierno (Programa Estado de la Nación, 2015). Por ende, las transformaciones políticas, electorales y sociales justifican el seguimiento y consolidación de los estudios de comportamiento político y de participación en el caso costarricense. 14 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Estudios previos Uno de los principales valores de este libro está dado por la continuidad de estudios anteriores, de forma que los resultados de la IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE vienen acompañados de datos de las encuestas anteriores, siempre y cuando sea posible, es decir, en los casos en que se haya realizado la misma pregunta o una muy similar. De esta manera se abarca información sobre las elecciones de 1998, 2002, 2006 y 2010. Debe, no obstante, tenerse presente que el conjunto de encuestas no constituye datos de panel o longitudinales, ya que en cada ronda las muestras han sido independientes y no repetidas. En la tabla 1 se repasan algunos detalles de las investigaciones previas. Tres de ellas han generado un libro como publicación principal (Raventós et al. 2005; Ramírez, 2010; Raventós et al., 2012), otra, un informe de investigación (Cortés, Fournier y Zeledón, 1999). El estudio de Cortés, Fournier y Zeledón (1999) constituye un trabajo seminal al haber indagado el comportamiento electoral y las actitudes políticas en la elección de 1998, en la cual la participación electoral decayó históricamente, marcando el inicio de una nueva era electoral para Costa Rica. En Raventós et al. (2005) se indagan a profundidad el significado y las causas del fenómeno de la abstención, utilizando no solo una encuesta para las elecciones de 2002, sino, además, los registros electorales oficiales –padrones– del Tribunal Supremo de Elecciones. En dicha obra se concluye, en primer lugar, que las personas abstencionistas no constituyen un grupo sólido que se abstiene en todas las elecciones de forma consistente; en segunda instancia, se identifica un componente estructural de la abstención, según el cual las personas de menor nivel socioeconómico tienden a participar menos, concordante con la teoría de los recursos estructurales desarrollada en Estados Unidos (Verba y Nie, 1972). Sin embargo, como un tercer punto, existen también razones políticas que explican el aumento de la abstención en Costa Rica, particularmente, un alejamiento de los partidos políticos tradicionales y una creciente insatisfacción con la política. De este estudio de Raventós et al. (2005) se destaca el uso extensivo de preguntas abiertas, las cuales generaron valiosas categorías analíticas que se utilizarán recurrentemente en los estudios herederos. La elección de 2006 se analizó en Ramírez (2010) desde una amplia diversidad de enfoques y perspectivas. El libro cuenta con ensayos escritos por investigadores de sociología, psicología, ciencia política y estadística. En sus capítulos se analiza la cultura política, la confianza institucional, la participación, las actitudes hacia el organismo electoral costarricense y las 15 Adrián Pignataro y María José Cascante elecciones municipales. Respecto de la abstención electoral, se refuerzan hallazgos previos relativos a la volatilidad de la participación y se resalta el carácter multifactorial de esta: influyen factores sociodemográficos, geográficos, políticos y contextuales. Adicionalmente, en este libro se explora la prevalencia de formas de participación más allá del voto –protesta, bloqueos, contacto con políticos– encontrándose que estos modos de manifestarse, en general, no sustituyen el voto, sino que lo complementan, ya que quienes participan en protestas votan más que el promedio nacional. Por último, en Raventós et al. (2012) se interpretan las dinámicas del comportamiento político en el mediano plazo a través de los conceptos de “salida”, “voz” y “lealtad”. La salida se entiende como la abstención de aquellos electores que manifestaron su malestar hacia la política en 1998 pero que, a partir de 2002, se decantan por partidos emergentes. La lealtad es más intensa en aquellas cohortes mayores, fieles a los partidos tradicionales; sin embargo, se destaca la volatilidad de los electores de un partido a otro entre elecciones. En otras palabras, el libro muestra cómo las lealtades partidarias en ocasiones se sostienen, en otras se diluyen y hasta se reconstruyen. Para finalizar, la voz ciudadana se ha realzado especialmente en contextos de alta polarización – por ejemplo, en torno al debate por el tratado de libre comercio con Estados Unidos– pero también, aunque en menor cantidad, de forma habitual por medio de denuncias institucionales. Tabla 1 Encuestas previas sobre participación y elecciones en Costa Rica Año del Elección Equipo de Título de la trabajo de campo investigación Instancias publicación 1998 1998 Alberto Cortés, Vicerrectoría de Informe nal del Marco Fournier y Investigación, proyecto de Fernando Zeledón Posgrado “Elecciones Centroamericano en nacionales 98” Ciencias Políticas y Fundación Ebert. 2002 2003 Ciska Raventós, Tribunal Supremo de Abstencionistas. Marco Fournier, Elecciones, Instituto ¿Quiénes son y Olman Ramírez, de Investigaciones por qué no votan? Ana Lucía Gutiérrez Sociales, Rectoría de y Jorge Raúl García la Universidad de Costa Rica y CAPEL-IIDH. 2006 2007 Olman Ramírez, Tribunal Supremo de Comportamiento Ciska Raventós, 16 Elecciones, Asamblea del electorado Ana Lucía Gutiérrez, Legislativa, Programa costarricense. Mauricio Molina, Estado de la Nación, Elecciones del Luis Paulino López Instituto de 2006 y Ronald Alfaro Investigaciones Sociales, Rectoría de la UCR. 2010 2011 Ciska Raventós, Instituto de Respuestas Marco Fournier, Investigaciones ciudadanas Diego Fernández, Sociales, Centro de ante el malestar Ronald Alfaro y Investigación y con la política: Mar Fournier Estudios Políticos, salida, voz y Escuela de Sociología, lealtad Rectoría de la UCR, Instituto de Formación y Estudios en Democracia, TSE. Año del Elección Equipo de Título de la trabajo Instancias de campo investigación publicación 1998 1998 Alberto Cortés, Vicerrectoría de Informe nal del Marco Fournier y Investigación, proyecto de Fernando Zeledón Posgrado “Elecciones Centroamericano en nacionales 98” Ciencias Políticas y Fundación Ebert. 2002 2003 Ciska Raventós, Tribunal Supremo de Abstencionistas. LOS ELECETlOeRcAcDioOnSe Ds,E I LnAs tDitEuMtoOCRACIA COSTARRICENSEMarco Fournier, ¿Quiénes son y Olman Ramírez, de Investigaciones por qué no votan? Ana Lucía Gutiérrez Sociales, Rectoría de y Jorge Raúl García la Universidad de Año del Elección Equipo de Costa Rica y Título de la trabajo de campo investigación CAPEILn-sItIDanHc.ias publicación 2006 2007 Olman Ramírez, Tribunal Supremo de Comportamiento 1998 1998 CAilsbkear tRoa Cveonrttéóss,, VEliececcrrieocnteosr,í aA dsaem blea Idneflo erlmecet ornaadl od el AMnaarc Lou Fcíoau Grnuiteiér ryr ez, ILnevgeisstlaigtiavcaió, Pnr, ograma pcorostyaercrtioce dnes e. FMearnuraincidoo M Zoeliendaó, n PEsotsagdroad doe la Nación, “EEleleccccioionneess d el Luis Paulino López CInesntittruotaom deer icano en n20a0c6ionales 98” y Ronald Alfaro CInievensctiaigsa Pcoiolíntiecas s y FSuoncidaalecsió, Rne Ecbteorrtí.a de la UCR. 2010 2011 Ciska Raventós, Instituto de Respuestas 2002 2003 MCiaskrcao R Faovuernntióesr,, TInrivbeusntiagla Scuiopnreesm o de Abstencionistas. MDiaergcoo FFeorunránniedre, z, ESloeccicailoens,e Cse, Innstituto ciudadanas tro de ¿Quiénes son y ROolmnaalnd RAalfmaríore yz , de Investigaciones ante el malestar Investigación y pcoonr q luaé p noolí vtioctaa:n ? MAnaar FLouucíran Gieurtiérrez SEsotcuiadlieoss, PRoelcíttiocroías ,d e la Universid salida, voz y y Jorge Raúl García Escuela de Saodc idoelo gía, CReocsttoa rRíaic da y lealtad e la UCR, CInAsPtiEtuLt-IoID dHe. Formación y Estudios 2006 2007 Olman Ramírez, Ternib Duenmalo Scurapcrieam, ToS Ed.e Comportamiento Ciska Raventós, Elecciones, Asamblea del electorado Ana Lucía Gutiérrez, Legislativa, Programa costarricense. Nota: Elaboración con baseM eanu rCicoiroté Ms, oFoliunran,i er y ZeElsetdaódno ( 1d9e9 l9a) , NRacvieónntó, s et Ealle. c(2ci0o0n5e),s Rdaeml írez (2010) y Raventós et al. (201L2u).is Paulino López Instituto de 2006 y Ronald Alfaro Investigaciones Por lo tanto, existe en Costa Rica una sSóolciidaale sl,í nRecat odríea dinev estigación sobre estudios electorales que con el tiempo lsae U hCaR . diversificado, pasando de un én2fa01si0s en la a20b1s1tenciCóinsk haa Rcaivae lnat ópsa, rticipaIcnisótnit uptoo ldíteic a en sentidRoes apmuepstlaios (más allá del voto) y la cuMltaurrcao Fpooulrítniicear,. En coInnvseosntiagnacciioan, eesl presenctiued laibdarona bs usca Diego Fernández, aportar nuevos resulRtaodnaolsd Aa lflaarso iyn terrog Saonctiealse sy, aC eanbtroor ddea das, apnetero e l tmaamlebstiaérn , Investigación y definir nuevas líneas de indagación. con la política: Mar Fournier Estudios Políticos, salida, voz y Escuela de Sociología, lealtad En el primer capítulo se busca responderR ae clato irníat edrer olag UaCnRt,e ¿qué es la política para las personas costarricenses?; el sIengstuitnudtoo d ein daga ¿cómo participan políticamente y cómo se organizan las pFeorrsmoancaiósn? ;y e Els ttuedrcioesr capítulo gira en torno a ¿cuál es la importancia de las eelne cDceimonoecsra cpiaa,r TaS Ela. s costarricenses y los costarricenses?; el cuarto capítulo analiza ¿por qué votaron y por qué se abstuvieron los electores en las dos rondas electorales de 2014?; el quinto capítulo examina ¿cómo se comportaron los votantes? y ¿cómo se pueden caracterizar según tipos teóricos construidos a partir del instrumental estadístico? La obra finaliza con conclusiones generales y con apéndices sobre aspectos técnicos de la encuesta y del cuestionario aplicado. El principal hallazgo de este libro se puede resumir de la siguiente forma: el electorado costarricense se encuentra dividido en casi todas las cuestiones 17 Adrián Pignataro y María José Cascante relacionadas con política, tanto con respecto al apoyo a los partidos políticos –tradicionales o no– como a realizar activismo político a favor de temáticas colectivas. Dentro del texto se pretende profundizar en ello a través del desarrollo de una serie de tipologías que buscan identificar tendencias de las percepciones ciudadanas sobre diversos aspectos que fue posible identificar y que se espera contribuyan a una mejor comprensión de lo que hemos llamado los electorados costarricenses. Antes de iniciar con la materia sustantiva del libro, en el siguiente título se precisan las principales características metodológicas de la encuesta sobre la cual se desarrolló la investigación. Metodología de la encuesta La IV Encuesta de Participación y Cultura Política se aplicó a 1601 personas siguiendo un diseño muestral probabilístico bietápico y estratificado por regiones de planificación. La población objetivo la constituyen electores de 2014, por ende, se entrevistaron únicamente personas con ciudadanía costarricense, mayores de 19 años en 2015 (quienes tuvieron más de 18 años en 2014) y residentes en el territorio costarricense. La encuesta excluye a los electores en el extranjero, quienes en 2014 votaron en sedes consulares por primera vez. Sin embargo, debido a que el electorado en el exterior representa solo un 0.4%, no se espera ningún efecto por la falta de cobertura. En la primera etapa de la muestra, se seleccionaron 135 unidades primarias de muestreo (UPM) de forma pareada, es decir, geográficamente continuas para reducir de esta manera costos de traslado. Dentro de cada unidad se aplicó una hoja de ruta, en la que se incluyeron trece viviendas y se inició en el punto más al norte y al este del mapa. Dentro de los hogares, las personas entrevistadas se seleccionaron siguiendo el método del azar con base en la fecha de cumpleaños más cercana. El trabajo de campo se ejecutó desde el 14 de abril de 2015 hasta el 7 de junio de 2015. Para obtener una mayor similitud entre la muestra y la población, la base de datos fue ponderada y expandida según la Encuesta Nacional de Hogares 2014 con las variables de sexo y edad por grupos. La mayoría de los resultados descriptivos que se muestran siguen esta ponderación, mientras que los contrastes de hipótesis y los análisis multivariados utilizan los datos sin ponderar, de modo que los tamaños de muestra no afecten los resultados de forma desproporcionada. Las características sociodemográficas de la muestra se pueden encontrar en el apéndice 1. 18 CAPÍTULO 1 IMAGINARIO POLÍTICO DE LA CIUDADANÍA COSTARRICENSE LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Imaginario político de la ciudadanía costarricense Este capítulo está motivado por las discusiones sobre el denominado “desencanto” o “malestar” en la política. Desde hace varias décadas, el apoyo político hacia los gobiernos ha mostrado un comportamiento cíclico, en el que se intercalan periodos de mayor apoyo con otros de desconfianza, crítica y alienación (Norris, 1999). El descontento político –estudiado principalmente en democracias industriales– se dice que se refleja en menores porcentajes de participación electoral, en un distanciamiento entre los electores y los partidos políticos (menor número de simpatizantes y miembros) y en una preferencia por manifestar posiciones políticas desde ámbitos individuales, en lugar de participar de forma colectiva (Dalton, 2000; Stoker, 2006). En Costa Rica estos fenómenos se han estudiado, principalmente, desde la óptica del aumento del abstencionismo (Raventós et al., 2005), pero son también consecuencias del “malestar” la erosión de las lealtades partidarias, el incremento de la volatilidad electoral y la búsqueda de nuevas opciones políticas (Raventós et al., 2012). El objetivo de este capítulo es describir cuál es el concepto de política que tiene actualmente la población, cuáles han sido las variaciones en los últimos años y cuáles son los sentimientos que provoca entre las personas. Luego se examinan elementos específicos dentro de la generalidad del imaginario político, en particular, patrones y actitudes ideológicas y la confianza en instituciones. 1.1 Los significados de política Al preguntarles a las personas costarricenses “¿Cuál es la primera palabra que se les viene a la mente cuando escuchan o piensan en ‘política’?”, la encuesta de opinión encontró que la mayoría de personas asocia su concepto de 21 Adrián Pignataro y María José Cascante política con “corrupción”, así como con el sinónimo coloquial “chorizo”. Otras indicaron sustantivos con connotaciones también negativas como “ladrones” y “mentirosos”. A pesar de esto, no todas las palabras presentan valoraciones en esta dirección peyorativa, pues otros entrevistados mencionan “presidente”, “país” y “esperanza”. En la nube de palabras (figura 1) se ilustran todas las palabras asociadas (con tres menciones o más)1. Figura 1. Nube de palabras asociadas con “política” (tres menciones o más). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Tabla 2 Opinión sobre la política en general (encuestas 1998, 2003, 2007, 2011 y 2015) Opinión 1998 2003 2007 2011 2015 Muy mala 20.1 12.5 11.4 14.8 20.5 Mala 23.2 20.7 20.9 19.9 27.0 Regular 43.1 53.3 36.1 36.2 29.9 Buena 12.6 12.6 29.0 25.7 20.8 Muy buena 1.0 1.0 2.6 3.4 1.8 Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). En concordancia con las asociaciones semánticas negativas, cuando se preguntó sobre la opinión de la política en general, la respuesta es, desde 1998, negativa en su mayoría (tabla 2). En 1998, 23.2% de las personas consideraba la política como mala y 20.1% muy mala. En 2015, un 27.0% cree que es mala 1 Esta pregunta se aplicó en la encuesta de opinión de forma abierta (es decir, sin sugerir respuestas a las personas entrevistadas). A los resultados se les aplicó un análisis frecuencial a través de la función World Cruncher de ATLAS.ti versión 7. 22 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE y un 20.5% muy mala. Entre 2011 y 2015 se registra un aumento de 7 puntos en el rubro mala y de 6 puntos en muy mala. En 2007 y 2011 se registraron mayores apreciaciones positivas sobre la política; mientras que en 2015 se regresaba a las apreciaciones similares a las que la población tenía en 1998. En términos de la evaluación retrospectiva (pregunta: “En el pasado, su opinión de la política ¿era mejor, igual o peor que ahora?”), el resultado es similar al anterior (figura 2). En 2003, la mayoría (63.0%) pensaba que la política era mejor antes que en ese momento; es decir, reflejan un fuerte desencanto. En 2007 y 2011 crecieron los porcentajes de personas que ven la política igual que antes (sea buena o mala). En 2015, 50.3% considera que la política era mejor antes (desencanto), 42.5% igual y solo 7.2% cree que era peor antes (actualmente es mejor). Se observa así una valoración negativa de la actualidad política y sentimientos de formas de hacer política más positivos en antaño. 100% 9,4 9,1 7,2 15,2 27,6 43,4 42,5 43,8 63,0 47,5 50,3 41,0 0% 2003 2007 2011 2015 Mejor en el pasado Igual Peor (mejor ahora) Figura 2. Opinión de la política retrospectiva (encuestas 2003, 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Aunque la opinión de la política ha oscilado en los últimos años siempre dentro de márgenes negativos, el interés por ella no ha cambiado sustancialmente. Cuando se comparan los promedios de escala para medir tal variable donde 1 indica “nada” y 5, “mucho”; se observa que desde 2007 hasta 2015 el promedio en general no ha cambiado sustantivamente (figura 3). 23 Porcentaje Adrián Pignataro y María José Cascante 5 2,9 2,8 2,7 1 2007 2011 2015 Figura 3. Interés en la política (encuestas 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). En 2015 el promedio de interés en la política es de 2.8. Este puntaje no varía significativamente entre hombres y mujeres, pero sí entre distintos grupos etarios, niveles educativos y según la opinión que tienen las personas sobre la política (tabla 3). Entre personas de menor edad, especialmente de 19 a 34 años, existe un mayor interés por la política, al igual que entre personas con educación universitaria. Tabla 3 Interés en la política según variables sociodemográficas (encuestas de 2011 y 2015) Variable 2011 2015 Total 2.9 2.8 Sexo Mujer 2.9 2.8 TablaH 3ombre 2.9 2.9 Edad 19 a 24 años 3.0 3.1 25 a 34 años 2.8 3.0 35 a 44 años 2.9 2.7 45 a 59 años 2.8 2.7 60 años o mayor 3.0 2.8 Estudios Primaria o sin estudios 2.9 2.8 Secundaria 2.7 2.8 Universitaria 3.1 3.0 24 Promedio LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Variable 2011 2015 Total 2.9 2.8 Sexo Mujer 2.9 2.8 VarHiaobmlebr e 2021.91 2021.95 TEodtaadl 2.9 2.8 Sex1o9 a 24 años 3.0 3.1 M25u aje 3r4 años 22..98 32..08 3H5o ma 4b4re años 22..99 22..79 Eda4d5 a 59 años 2.8 2.7 1690 aañ 2o4s a oñ mosayor 33..00 23..18 Estu2d5i oas 34 años 2.8 3.0 P35ri ma a4r4i aa ño ossin estudios 22..99 22..78 4Se5c au 5n9d aarñiaos 22..87 22..78 U60n iavñeorssi toa rmiaayor 33..10 32..08 NoEtas: tIVu Ednicousesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Primaria o sin estudios 2.9 2.8 RespSeecctuon ddaer ilaa encuesta predecesora d2e. 72011, los resul2t.a8dos actuales son altamUennivteer sciotanrisaistentes en cuanto a las di3fe.1rencias entre h3o.m0 bres y mujeres y entre niveles educativos. Se destaca; sin embargo, un cambio relevante entre los grupos de edad: en 2015 el mayor interés se encuentra entre los grupos de 19 a 24 años y de 25 a 34 años, no siendo así en 2011. Es decir, se registra un aumento significativo en el cual las personas jóvenes muestran actitudes más favorables hacia la política que sus contrapartes etarias. Este resultado se puede enmarcar en estudios previos que han resaltado características particulares de la juventud costarricense en las elecciones de 2014, la cual muestra una mayor desconfianza hacia las instituciones contrapuesta a un mayor activismo político (Treminio y Pignataro, 2015). En otras palabras, el rechazo hacia la forma tradicional de hacer política no impide que las personas jóvenes manifiesten interés hacia ella, como deja ver el resultado de nuestra encuesta. 25 Adrián Pignataro y María José Cascante Desconanza 87,3 12,7 Decepción 80,8 19,2 Cansancio 61,2 38,8 Malestar 60,0 40,0 Indiferencia 53,0 47,0 Esperanza 42,0 58,0 Compromiso 34,3 65,7 Alegría 19,7 80,3 Entusiasmo 18,0 82,0 Pasión 11,4 88,6 0% 100% Porcentaje Sí No Figura 4. Sentimientos provocados por la política. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). En cuanto a las emociones que provoca la política, en la población en general, se observa que “desconfianza”, “decepción”, “cansancio” y “malestar” son aquellas que más personas vinculan con lo político, lo que claramente se refiere a sentimientos negativos; mientras que “pasión”, entusiasmo” y “alegría”, es decir los sentimientos positivos, son más lejanos (figura 4). El conocimiento popular y científico sobre el malestar general por la política no es, por lo tanto, infundado. En término de referencias conceptuales a los objetos de la política (pregunta: “¿Cuáles de las siguientes actividades forman parte de lo que usted entiende por política?”), la respuesta más común desde 2003 ha sido asociar la política con las elecciones (tabla 4). También es relevante la relación con las luchas partidarias de poder, el trabajo de la Asamblea Legislativa, del Gobierno y de la municipalidad. En menor medida han sido considerados políticos los bloqueos en calles y las denuncias ante la Defensoría de los Habitantes. Se nota, por lo tanto, un predominio de la concepción de una democracia delegativa (O’Donnell, 1994) donde es más habitual que “otros” sean los encargados de la toma de decisiones y la ciudadanía ejerce poco o nulo control (accountability) sobre los tomadores de decisiones. 26 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 4 Actividades relacionadas con el concepto de política, respuestas positivas (encuestas 2003, 2007, 2011 y 2015) Actividade s 2003 200 7 2011 2 015 Las elecciones 90.5 92.6 91.4 91.4 Las luchas por el poder dentro de los 83.6 78.7 85.6 82.8 partidos Lo que hacen los diputados en la 81.7 80.9 83.3 80.9 Asamblea Legislativa Lo que hace el Gobierno 74.9 68.0 79.0 73.7 Lo que hace la municipalidad 61.1 61.4 71.6 60.7 Los “chorizos” de los que gobiernan el 60.6 66.1 71.0 *nd país La corrupción *nd *nd *nd 57.8 Reunirse para resolver problemas *nd *nd 46.6 48.9 comunes Las luchas de la comunidad 45.4 49.0 50.2 47.8 Las manifestaciones de protesta 47.2 52.4 48.8 45.0 Conseguir un favor en una institución 47.5 40.4 51.4 44.4 pública Los bloqueos de calles 35.3 40.7 40.2 36.8 Poner una denuncia ante la Defensoría 28.6 30.2 32.1 30.5 de los Habitantes Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). *nd= no disponible 1.2 Ideología Se dice que no existe en las ciencias sociales una palabra que tenga tantos significados y usos como ideología (Bobbio, Matteucci y Pasquino, 2004, p. 435). Para dar; sin embargo, una referencia conceptual, útil para la interpretación de datos que proceden, se puede asumir que ideología incluye la parte política de un sistema de creencias, es decir, un sistema de orientación simbólico individual (Sartori, 1995, p. 114). Comúnmente, se relacionan con ideología las orientaciones “izquierda- derecha”, las cuales no están exentas de polémica semántica. Por un lado, representan categorías útiles para comparar votantes, partidos políticos y líderes, y que aún no existe una alternativa superior para este fin (Mair, 2007). Sin embargo, por otro lado, los términos “izquierda” y “derecha” son 27 Adrián Pignataro y María José Cascante dependientes de contextos y de momentos históricos. Además, la investigación empírica ha constatado que no todas las sociedades pueden simplificar la competencia ideológica de forma unidimensional entre izquierda y derecha, referida usualmente a las preferencias ideológicas entre intervención estatal y liberalización del mercado (Downs, 1957) y que, más bien, se requieren representaciones multidimensionales para incluir debates de secularidad- confesionalidad, autoritarismo-democracia, etnicidad-integración, entre otros (Sartori, 2005, pp. 395-297; Stokes, 1963). Bajo esta premisa de que la ideología –en su sentido de sistema de creencias políticas– es multidimensional, se construyeron 14 ítems para “descifrar” la ideología de la ciudadanía costarricense, en particular sobre el rol del Estado en la economía, en la sociedad y en los derechos humanos (figura 5). El Estado debe garantizar el acceso gratuito a la salud y educación pública 94,3 5,7 El Estado debe limitar el funcionamiento de aquellas empresas que perjudiquen el ambiente 92,3 7,7 El Estado debe ser el principal responsable de reducir la diferencia entre ricos y pobres 86,7 13,3 El Estado debe aumentar las penas para mejorar la seguridad ciudadana 79,4 20,6 El Estado debe limitar la entrada de productos extranjeros para proteger a los productos nacionales 76,0 24,0 El Estado debe regular las empresas privadas 71,6 28,4 El Estado debe garantizar que todo trabajador pueda pertenecer a un sindicato 69,7 30,3 El Estado debe mantener la religión católica como ocial 59,5 40,5 El Estado debe limitar la entrada de extranjeros que ingresan al país en busca de trabajo 56,1 43,9 El Estado debe regular los medios de comunicación y la internet 55,8 44,2 El Estado debe permitir la fertilización in vitro 46,8 53,2 El Estado debe ser el dueño de las principales empresas e industrias del país 35,2 64,8 El Estado debe legalizar las uniones entre parejas formadas por personas del mismo sexo 25,4 74,6 El Estado debe permitir el uso y distribución de la marihuana 15,3 84,7 0% Porcentaje 100% De acuerdo En desacuerdo Figura 5. Posiciones ideológicas sobre el Estado. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 28 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Los resultados descriptivos muestran la existencia de una postura mayoritaria donde el Estado debe garantizar el acceso a la salud y a la educación, debe proteger el ambiente (a expensas de lo económico), debe reducir la desigualdad económica; además, se debe castigar más fuerte a quienes infringen la ley, se debe proteger los productos nacionales frente a los importados y se debe regular el sector privado. Los ámbitos en que mayor número de personas se oponen a la intervención estatal se refieren al uso y distribución de marihuana, la legalización de uniones entre parejas del mismo sexo, la posesión de empresas públicas y el permitir la fertilización in vitro. Llama la atención que tres de estos temas son de carácter privado y personal y se observa una resistencia clara a mantener el status quo en lugar de favorecer a las personas con una garantía de derechos, incluso en contra de la legislación internacional a la que está sometido el Estado costarricense, por ejemplo, en el caso de la fertilización in vitro. Estos catorce ítems de ideología se agruparon en tres dimensiones ideológicas, basadas en Altman et al. (2009): autoritarismo-democracia, liberal-conservador y Estado-mercado. Para construir cada eje se cuentan los ítems en una misma dirección ideológica. El primer eje contiene las preguntas sobre si el Estado debe aumentar las penas, regular los medios de comunicación, limitar la entrada de extranjeros y garantizar que todo trabajador pueda pertenecer a un sindicato. Se alcanza el máximo de autoritarismo versus democracia si se responde “sí” a todos los ítems, excepto al de “libertad sindical” para el cual la respuesta más autoritaria corresponde al “no”2. Tabla 5 Distribución de ítems para los ejes ideológicos Autoritaris mo- Liberal-conservador Estado-mer cado democracia •El Estado debe •El Estado debe •El Estado debe aumentar las penas mantener la religión garantizar el acceso para mejorar la católica como ocial. gratuito a la salud y seguridad ciudadana. educación pública. •El Estado debe regular •El Estado debe legalizar •El Estado debe ser el los medios de las uniones entre principal responsable comunicación y la parejas formadas por de reducir la Internet. personas del mismo diferencia entre ricos sexo. y pobres. •El Estado debe limitar •El Estado debe permitir •El Estado debe la entrada de la fertilización in vitro. regular las empresas 2 Para (2012)e uxntr aannájleisis alternativo sobre valores autoritarios en Costa Rica, véase Alfaro Redondo y Seligson . Para otroro trsa qtaumeie nto de esta batería sobre ideología y su relación conp lrai vpaadrtaicsip.ación política, ver Chavairnríga r(e2s0a17n) .al país en busca de trabajo. •El Estado debe •El Estado2 d9ebe permitir •El Estado debe ser el garantizar que todo el uso y distribución de dueño de las trabajador pueda la marihuana. principales empresas pertenecer a un e industrias del país. sindicato (en desacuerdo). •El Estado debe limitar el •El Estado debe limitar funcionamiento de la entrada de aquellas empresas que productos perjudiquen el extranjeros para ambiente. proteger a los productores nacionales. Autoritaris mo- Liberal-conservador Estado-mer cado democracia •El Estado debe •El Estado debe •El Estado debe aumentar las penas mantener la religión garantizar el acceso para mejorar la católica como ocial. gratuito a la salud y seguridad ciudadana. educación pública. Adrián Pignataro y María José Cascante •El Estado debe regular •El Estado debe legalizar •El Estado debe ser el los medios de las uniones entre principal responsable comunicación y la parejas formadas por de reducir la Internet. personas del mismo diferencia entre ricos Autoritaris mo- Lsiebxeora. l-conservador Esyt apdoob-rmese. r cado democracia ••EEll EEssttaaddoo ddeebbee limitar ••EEll EEssttaaddoo ddeebbee permitir ••EEll EEssttaaddoo ddeebbee alau emnetrnatdaar ldaes penas mla afenrtteilnizearc liaó rne liing vióitnr o. greagraunlatriz laars eelm acpcreessoas pexatrraa mnjeejroorsa qr ulae católica como ocial. gprraivtauditaos a. la salud y sineggruersidanad a lc piuadísa denan a. educación pública. busca de trabajo. •El Estado debe regular •El Estado debe legalizar •El Estado debe ser el •Elol sE mstaeddoio ds edbee •Elal sE ustnaidoon edse ebnet rpee rmitir •Eplr iEnsctiapdaol rdeesbpeo nsesar belle cgoamraunntiizcaarc qióune yt olad o pela uresjoa sy fdoirsmtraibduacsi ópno rd e ddeu ereñdou dceir llaas Itnratebranjaedt.or pueda plae mrsoarnihasu adneal .mismo dpirfienrceinpcailae se enmtrep rreicsoass pertenecer a un sexo. ye pinodbursetsr.ias del país. sindicato (en •Edle Essatcaudeor ddoe)b. e limitar •El Estado debe permitir •El Estado debe la entrada de •Elal Efesrttaidlizoa dcieóbne i nlim viittraor. el •Erel gEustlaadr loa sd eembep lriemsiatsa r extranjeros que funcionamiento de plar ievnatdraasd.a de ingresan al país en aquellas empresas que productos busca de trabajo. perjudiquen el extranjeros para ambiente. proteger a los •El Estado debe •El Estado debe permitir •Eplr Eosdtuadctoo dreesb e ser el garantizar que todo el uso y distribución de dnuaceiñoon adlee sla. s trabajador pueda la marihuana. principales empresas pertenecer a un e industrias del país. Nota: IVs iEnndcuiceasttao d e(e Pnar ticipación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). desacuerdo). El eje liberal-conservador con•Etal Ebsitliazdao c doembeo l pimeirtsaor nela s “má•Esl lEibsteardaol edse”b ae q liumieitnare s opinan que no se debe mantefunnecri olan armeliiegnióton d cea tólica comlao e notfiracdiaal dye a los que están de acuerdo con la legaaliqzauceilólans edmep urensiaosn qeuse de parepjraosd udcet ops ersonas del mismo sexo, la fertilización inp veirtjruod, ieqlu uenso e ly distribución edxetr laan jmeraorsi hpuaraan a y la protección del ambiente frentaem ab liaesn teem. presas. proteger a los productores Finalmente, el eje Estado-mercado indica un “mayor estnaaticsimonoa”l essi. se está de acuerdo con que el Estado debe garantizar el acceso gratuito a la salud y a la educación pública, debe reducir la diferencia entre ricos y pobres, debe regular las empresas privadas, debe ser el dueño de las principales empresas e industrias y debe proteger a los productores nacionales. 30 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Las afirmaciones (en dos casos negaciones) se contabilizan para cada escala, las cuales se transforman para que los valores varíen de 0 a 100. Cuanto mayor es el número de cada índice, mayor el apoyo a los polos ideológicos autoritario, liberal y estatista3. Las medias ideológicas entre el total de electores son 54.3 para autoritarismo- democracia, 42.8 para liberal-conservador y 71.6 para Estado-mercado. Esto quiere decir que el promedio de la población costarricense es más autoritaria que democrática, más conservadora que liberal y más estatista que promercado. Vale señalar que los dos primeros ejes están más cerca del valor central (50) que el tercero; esto implica que la postura económica hacia el estatismo es más fuerte que las tendencias ideológicas autoritarias y conservadoras. Entre hombres y mujeres se encuentran diferencias estadísticamente significativas para los ejes de autoritarismo y liberalismo, siendo los hombres algo más democráticos y liberales que las mujeres. Entre niveles educativos se encuentran diferencias en las tres dimensiones. Las personas con estudios universitarios reflejan creencias más democráticas, liberales y promercado. Los grupos generacionales no varían en sus posiciones sobre autoritarismo- democracia ni Estado-mercado, pero sí sobre liberal-conservador, ya que, a menor edad, mayor el puntaje liberal. Entre electores de distintos partidos políticos, al igual que entre edades distintas, no hay diferencias significativas para los ejes primero y tercero; sí para el liberal-conservador, siendo los votantes del Frente Amplio (FA) más liberales, mientras los de Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC) y Movimiento Libertario (ML) son más conservadores; los votantes de Acción Ciudadana y los abstencionistas tienen puntajes similares a la media global (datos del voto para la primera ronda de 2014). 3 Los “no sabe/no responde” se contabilizaron como 0, es decir, como personas que no respaldan la tendencia ideológica. 31 Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 6 Medias de los ejes ideológicos según variables sociodemográficas y el voto Perl Autoritarismo- Li beral- Estad o- democracia conservador mercado Total 54.3 42.8 71.6 Sexo Hombre 53.2 44.1 71.5 Mujer 55.8 40.7 72.1 Comparación de 0.025 0.003 0.553 medias (sig.) Estudios Primaria o sin estudios 56.5 35.8 74.2 Secundaria 54.7 44.6 70.5 Universitaria 50.6 52.6 68.7 Comparación de medias 0.001 0.000 0.000 (sig.) Edad 19 a 24 52.7 50.1 69.0 25 a 34 52.6 48.3 72.2 35 a 44 55.3 43.6 72.1 45 a 59 56.6 38.7 71.7 60 o mayor 55.4 33.1 73.5 Comparación de medias 0.088 0.009 0.215 (sig.) Voto Partido Liberación 55.6 37.0 71.9 Nacional Partido Unidad Social 56.1 38.2 74.1 Cristiana Partido Acción Ciudadana 55.0 43.3 72.1 Movimiento Libertario 58.0 39.6 69.6 Frente Amplio 51.7 52.4 71.9 Abstencionistas 53.5 43.1 70.5 Comparación de medias 0.640 0.000 0.698 (sig.) Nota: sig.= significancia estadística. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). La figura 6 ilustra la mencionada diferencia entre las personas con educación universitaria y las que tienen primaria (o sin estudios) y con secundaria para los tres ejes. Las personas con universidad muestran mayor distancia al ser más liberales, menos autoritarias y estar más a favor del Estado. 32 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Universitaria Secundaria 55 Primaria 50 45 40 35 50 52 54 56 58 60 Eje autoritarismo-democracia Figura 6. Electores según nivel de escolaridad en el espacio ideológico. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Por su parte, la figura 7 muestra que entre grupos etarios las diferencias son menores en magnitud, aunque se observa la tendencia a aumentar el puntaje liberal conforme la edad es menor. La cercanía respecto de los ejes autoritarismo-democracia y Estado- mercado indican la ausencia, ya señalada, de diferencias significativas. 25 a 34 19 a 24 35 a 44 45 a 59 60 60 o may or 55 50 45 40 35 30 50 55 60 65 70 Eje autoritarismo-democracia Figura 7. Electores según grupos de edad en el espacio ideológico. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 33 Eje Estado-mercado 60 65 70 75 80 Eje Estado-mercado 65 70 75 80 Eje liberal-conservador Eje liberal-conservador Adrián Pignataro y María José Cascante Puede notarse que estos ejes ideológicos están correlacionados entre sí (tabla 7). Por un lado, cuanto mayor es la ideología autoritaria, menor la postura liberal (r = -0.129). Por el otro, conforme aumenta el estatismo, aumenta la posición autoritaria (r = 0.112). Sin embargo, los ejes Estado-mercado y liberal- conservador no se correlacionan entre sí (r = 0.005). La encuesta también incluye una escala de autoubicación ideológica, donde 10 es derecha y 1 es izquierda. Cuando se examina su relación con los ejes construidos, se observa que la autoubicación derecha-izquierda se relaciona positivamente con autoritarismo (más hacia la derecha, más autoritario) y con liberal (más derecha, menos liberal); no así con Estado-mercado (r =0.013). Con ello puede concluirse que la dimensión izquierda-derecha en Costa Rica es interpretada, principalmente, en términos de autoritarismo-democracia y –en menor medida– liberal-conservador, no así en su interpretación económica. Sin embargo, las bajas correlaciones implican que los términos son, en gran medida difusos, en relación con los ejes construidos. Tabla 7 Matriz de correlaciones (r de Pearson) entre ejes ideológicos Ejes Autoritarismo- Li beral- Estad o- democracia conservador mercado Autoritarismo-democracia 1 Liberal-conservador -0.129 1 Estado-mercado 0.112 0.005 1 Derecha-izquierda 0.057 -0.195 0.013 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 1.3 Confianza en instituciones Existe una línea de investigación de larga trayectoria en torno al estudio del apoyo político, la legitimidad y la confianza en instituciones en Costa Rica. En estos estudios previos han surgido hallazgos relevantes al analizar la relación entre eficacia gubernamental y confianza institucional (Seligson y Gómez, 1987), la confianza diferenciada entre poderes de la República e instituciones de control horizontal (Rodríguez y Castro, 2002) y la progresiva pérdida de confianza en estas (Vargas y Rosero, 2006; Alfaro, 2015). En este estudio se constata una disminución de la confianza tanto en su promedio global, pues pasó de 6.2 en 2011 a 5.8 en 2015, en la escala de 0 a 10 donde el 10 indica máxima confianza, como en quince de las diecisiete 34 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE instituciones al observarlas de forma individual (tabla 8). La reducción en los niveles de confianza es variable entre instituciones; los cambios de mayor magnitud fueron experimentados por el presidente y los ministros y por la Caja Costarricense de Seguro Social. Para otras instituciones como la iglesia católica y los periódicos no es posible observar diferencias estadísticamente significativas. Por su parte, llama la atención que la policía es la única institución que vio aumentar su promedio de confianza en el periodo. Tanto en 2011 como en 2015 las instituciones del Gobierno que generan mayor confianza (notas por encima de 7) son las universidades públicas y las organizaciones ambientales. Las instituciones que más desconfianza provocan son los partidos políticos y las diputadas y los diputados de la Asamblea Legislativa; es decir, instituciones de representación que, sin embargo, podrían estar inmersas en el proceso de democracia delegativa citado anteriormente en este capítulo. Tabla 8 Promedios de confianza institucional Institucion es 2011 2015 D iferen cia Las universidades públicas 8.1 7.6 -0.5 Las organizaciones ambientalistas o 7.8 7.3 -0.5 ecologistas Los noticieros de la televisión 7.0 6.7 -0.3 El Tribunal Supremo de Elecciones 7.1 6.6 -0.4 Los noticieros en la radio 6.7 6.5 -0.2 Las organizaciones estudiantiles 6.8 6.3 -0.5 Las elecciones 6.7 6.2 -0.5 La Caja Costarricense de Seguro Social 6.7 6.2 -0.6 Los Tribunales de Justicia 6.4 6.1 -0.3 La iglesia católica 6.2 6.0 -0.1 La policía 5.5 5.9 0.4 Los periódicos impresos y digitales 5.8 5.9 0.1 La municipalidad de su cantón 5.4 5.0 -0.3 Los sindicatos 5.0 4.7 -0.3 El presidente y sus ministros 5.8 4.1 -1.7 Los partidos políticos 4.4 4.0 -0.4 Los diputados y las diputadas 4.1 3.7 -0.4 Total 6.2 5.8 -0.4 Nota: En 2011 se preguntó por “los periódicos”, mientras que en 2015 se incluyó “los periódicos impresos y digitales”. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 35 Adrián Pignataro y María José Cascante Con los datos de 2015 se construyó un índice de confianza institucional basado en un promedio simple de los niveles de confianza de las diecisiete instituciones. A este índice se le aplica un modelo de regresión lineal para examinar cuáles variables demográficas, sociales y políticas se asocian significativamente (tabla 9). Los correlatos explicativos más importantes de la confianza hacia instituciones son el sexo, la edad, el eje ideológico liberal-conservador, la opinión y el interés en la política. Entre mujeres es mayor la confianza hacia las instituciones que entre hombres. En términos de edad, personas de 35 a 44 años muestran una mayor confianza promedio; otras edades no indican diferencias importantes. Por su parte, el eje liberal-conservador se relaciona de forma inversa; es decir, que cuanto más liberal es una persona, menor confianza demuestra hacia las instituciones en general. Sin embargo, los predictores que muestran mayor magnitud, según sus coeficientes en su relación con la confianza, son la opinión y el interés por la política, o sea, actitudinales y no demográficos. Todas estas variables se relacionan con una significancia del 5%. El grupo de edad de 19 a 24 también muestra una relación positiva con la confianza, pero esta es significativa al 10%. El modelo no encuentra relación estadísticamente significativa entre la confianza e instituciones y los niveles de educación, si se vive en provincia costera (Guanacaste, Puntarenas y Limón), si se es empleado público o respecto de los ejes ideológicos autoritarismo-democracia y Estado-mercado. Tabla 9 Modelo de regresión lineal para el índice de confianza institucional Variable Coeciente Error estánda r Sig. Constante 4.419 0.239 0.000 Mujer 0.177 0.085 0.038 Primaria 0.167 0.100 0.094 Universitaria -0.134 0.123 0.276 Edad 19 a 24 0.303 0.157 0.054 Edad 25 a 34 0.099 0.135 0.466 Edad 35 a 44 0.273 0.139 0.049 Edad 45 a 59 -0.060 0.123 0.627 Provincia costera 0.078 0.090 0.389 Empleado público 0.073 0.133 0.583 Autoritarismo-democracia -0.001 0.002 0.430 Liberal-conservador -0.011 0.002 0.000 Estado-mercado 0.003 0.002 0.152 Opinión buena/muy buena de la política 0.657 0.102 0.000 Interés en la política 36 0.453 0.033 0.000 R2 0.183 R2 ajustado 0.175 n 1599 Variable Coeciente Error estánda r Sig. Constante 4.419 0.239 0.000 Mujer 0.177 0.085 0.038 Primaria 0.167 0.100 0.094 Universitaria LOS ELEC-T0O.1RA3D4OS DE LA DEMO0C.R1A2C3IA COSTAR0R.2IC7E6NSE Edad 19 a 24 0.303 0.157 0.054 Edad 25 a 34 0.099 0.135 0.466 Edad 35 a 44 0.273 0.139 0.049 Edad 45 a 59 -0.060 0.123 0.627 VParorivaibnlceia c ostera Co0e.0c7ie8nte Error0 e.0st9á0nda r 0 S.3ig89. Empleado público 0.073 0.133 0.583 ACountosrtiatnartiesmo-democracia -40..040191 00..020329 00..403000 LMibuejerar l-conservador -00..017117 00..000825 00..000308 PEsritmadaori-amercado 00..016037 00..010020 00..105924 UOnpiivneiórnsi tbaurieana/muy buena de la política -00..615347 00..110223 00..020706 IEndtaedré 1s9 e an 2la4 política 00..340533 00..013537 00..000504 REd2ad 25 a 34 00..019893 0.135 0.466 REd2 aadju 3s5ta ad 4o4 00..217735 0.139 0.049 Endad 45 a 59 -01.056990 0.123 0.627 Provincia costera 0.078 0.090 0.389 Nota: SEigm.=p silgenaifidcoan pciúa ebsltiacdoística, R2= coeficiente de determin0a.c0ió7n3 que indica la propo0rc.1ió3n3 de variancia0 e.x5p8li3cada por el mAuodteolori, tRa2r aijsumstaod-od=e cmoeoficciernatcei dae determinación corr-e0gi.d0o0 p1or el número de va0ria.0b0le2s incluidas, n0=.4 Tamaño de la muestra. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 30 Liberal-conservador -0.011 0.002 0.000 Estado-mercado 0.003 0.002 0.152 Opinión buena/muy buena de la política 0.657 0.102 0.000 Interés en la política 0.453 0.033 0.000 R2 0.183 R2 ajustado 0.175 n 1599 37 CAPÍTULO 2 CONVIVENCIA SOCIAL Y ACTIVISMO POLÍTICO LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Convivencia social y activismo político Este capítulo describe las percepciones de las personas costarricenses en torno a la convivencia social y al activismo político, tanto institucional como las posibles demandas sociales que realizan los individuos. Esto último es importante ya que, de acuerdo con el Programa Estado de la Nación (2014, p. 251), en Costa Rica se está viviendo una constante “erosión de la legitimidad del sistema democrático” que se manifiesta a través de una intensa conflictividad social. A continuación, se analizarán las distintas formas de activismo político que las personas consideran importantes y efectivas, así como las percepciones con respecto a las protestas. El activismo político es un tipo de movilización social que se produce debido a que los bienes públicos no siempre se proveen de manera eficiente y equitativa en todos los sectores de la sociedad. En este capítulo sigue la conceptualización de la acción colectiva que, como señala Colomer (2009, p. 23), está “basada en el supuesto fundamental de que cada individuo puede decidir si participa o no en la acción colectiva dependiendo de los costes y beneficios esperados” (ver también Olson, 1971). La siguiente sección se estructura alrededor de las actitudes con respecto al activismo político; luego, se analiza el activismo político como un comportamiento que realizan las personas. 2.1 Actitudes con respecto a la convivencia y la política A continuación, se exploran las percepciones obtenidas en términos de convivencia social y política. Para ello, se cuenta con ocho ítems referidos a acciones políticas, que fueron evaluados por las personas en escala de importancia de 1 “nada” hasta 5 “mucho”. A través de un análisis de factores, se encuentra que las acciones se agrupan en dos dimensiones (tabla 10). La primera hace referencia a la participación en organizaciones voluntarias, a informarse de lo que hace el gobierno, a colaborar voluntariamente en los procesos electorales, a participar activamente en la política y a votar en las 41 Adrián Pignataro y María José Cascante elecciones. La segunda se puede interpretar como obediencia, ya que se correlaciona en mayor medida con el obedecer las leyes, respetar a la gente que piensa diferente y pagar los impuestos. Esta bidimensionalidad es consistente con la vista en 2007 y 2011 (Raventós et al., 2012). En otras palabras, en términos de acciones políticas hay una estructura latente relativamente invariable en la opinión pública costarricense que diferencia los componentes más voluntarios y participativos de aquellos más coercitivos. En cuanto a la valoración misma de cada acción, la última columna (Media) de la tabla 10 indica los promedios de relevancia. Los ítems de obediencia mantienen mayor importancia para la ciudadanía que los referidos a participación. Entre los segundos, el voto tiene una posición privilegiada, muy por encima de la participación activa en política y –llamativamente– la colaboración en los procesos electorales más allá del voto. Este último resultado se explorará con mayor detenimiento en la segunda parte del presente capítulo; por ahora, parece dar pistas sobre los costos y beneficios con que las personas costarricenses perciben las distintas formas de hacer activismo político. Tabla 10 Análisis de factores sobre importancia de acciones políticas Acciones p olíticas Fact or 1 Factor 2 M edia Participar activamente en organizaciones 0.562 0.159 4.0 voluntarias Mantenerse informado de lo que hace el gobierno 0.580 0.225 4.1 Colaborar voluntariamente en los procesos electorales 0.849 -0.017 3.2 Participar activamente en política 0.807 -0.054 2.7 Votar en las elecciones 0.550 0.357 4.4 Obedecer siempre las leyes 0.118 0.712 4.7 Respetar a la gente que piensa diferente 0.143 0.712 4.8 Pagar los impuestos 0.036 0.739 4.7 Valor característico (eigenvalue) 2.709 1.421 Porcentaje de variancia explicada 29.550 22.076 Coeciente de ajuste KMO 0.751 n 1578 Nota: n= Tamaño de la muestra. Método de extracción: componentes principales. Método de rotación: Varimax. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 42 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE En la figura 8 se comparan los datos de 2015 (tabla 10) con los de 2007 y 2011. En general, se observa que las actitudes son relativamente estables en el periodo de estudio, con la salvedad de las dos formas de participación menos importantes –colaboración en elecciones y participación en política– las cuales muestran un ligero aumento en el apoyo a las normas entre 2011 y 2015, luego de que la colaboración en procesos electorales descendiera de 2007 a 2011. Exceptuando esta disminución, prácticamente todos los aumentos o disminuciones rondan entre uno y dos puntos decimales. Es decir, temporalmente existen pocos cambios drásticos en la ciudadanía costarricense sobre la importancia que tiene la participación política. 5 4,8 4,8 4,8 4,7 4,5 4,7 4,5 4,6 4,6 4,4 4,2 4,2 4,1 4,2 4,3 4,0 3,9 3,8 3,6 3,3 3,1 2,7 2,5 2,5 1 te ren s e to es es o s c a e ios lít a d if es yu le cio n rn n s o s p s i e io ce p en im e l a ele c b ac ro en pi s r s l go iz p te e o n s u ar l em p n l a e ace rg n l o me n q te Pa g er si ar e e h a en o e e a n c t u e n t e ct iv a g e o t ed e V lo q n a l e b e m ria m ar a O d va p ta tic i eta r o ad ac ti lun Pa r p r es rm pa ar vo R nfo i e i art ic r s lab o er P o en C an t M 2015 2011 2007 Figura 8. Importancia de las acciones políticas (encuestas de 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Al observar la tabla 11 se infiere que, aunque no existen diferencias radicales entre los distintos rangos de edad de las personas con respecto a las actitudes hacia la participación; los segmentos de la población de mayor edad (de 45 años o más) y de menor edad (entre 19 y 24 años) tienen una inclinación mayor hacia la participación activa, mientras que los sectores entre 25 y 44 años son los más reacios a esta. Es llamativo también el hecho de que el rango de costarricenses más jóvenes consideran menos importante pagar impuestos y obedecer siempre las leyes, la llamada dimensión de obediencia. Asimismo, entre las personas con 60 años de edad o más existe una actitud diferenciada de un menor respeto por la gente que piensa diferente, la cual, como se destacó anteriormente, es la actitud que más apoyo tiene de manera general. 43 Promedio Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 11 Importancia de las acciones políticas por rango de edades (encuesta de 2015) Acciones p olíticas 19 a 25 a 45 a 60 o 24 34 59 más Respetar a la gente que piensa diferente 4.9 4.9 4.8 4.7 Pagar los impuestos 4.7 4.7 4.7 4.7 Obedecer siempre las leyes 4.5 4.7 4.7 4.7 Votar en las elecciones 4.5 4.4 4.5 4.4 Mantenerse informado de lo que hace el 4.0 4.1 4.2 4.1 Gobierno Participar activamente en 3.9 3.9 4.1 4.1 organizaciones voluntarias Colaborar voluntariamente en los 3.5 3.2 3.3 3.3 procesos electorales Participar activamente en la política 2.9 2.6 2.8 2.8 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 2.2 Actitudes con respecto al activismo político y las instituciones En esta sección se parte de la premisa de que la legitimidad institucional repercute en la concepción del activismo político; es decir, que cuanto más confía la persona en la institución más posibilidades de que pretenda que esta le solucione sus problemas. Por ello, se indagó cuáles formas de activismo se consideran más efectivas bajo la pregunta “¿Qué tanto cree usted que sirve para resolver un problema…?”. Las respuestas varían en una escala de 1 “poco” a 5 “mucho”. Los promedios de eficacia (tabla 12) permiten afirmar que las acciones percibidas como más efectivas son la denuncia ante la Defensoría de los Habitantes (3.9), la presentación de los recursos ante la Sala Constitucional o Sala IV (3.8), llamadas a medios de comunicación (3.5) y las reuniones con autoridades gubernamentales (3.2). Por el contrario, se consideran poco útiles las manifestaciones (2.5) y los bloqueos de carreteras (2.1). Tampoco las redes sociales, Facebook o Twitter, se perciben como efectivas pues su promedio se encuentra entre los menores (2.4). De estos datos se puede extraer que, para las personas costarricenses, las acciones por vía institucional y con miras a resolver demandas individuales se asumen más efectivas que aquellas formas de presión política más cercanas a la acción colectiva o la organización por demandas colectivas. 44 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Con un análisis de factores se logran agrupar tres tipos de acciones políticas: el primero está conformado por el contacto con autoridades de Gobierno y políticos, la ayuda en campaña y la firma de cartas dirigidas a políticos; el segundo acuerpa las acciones de expresión institucional en medios de comunicación, Sala Cuarta y Defensoría de los Habitantes; el tercero se vincula con la manifestación y protestas, el bloqueo de carreteras y las expresiones de posición en redes sociales digitales. Es importante destacar que esta última variable presenta cargas factoriales relativamente mayores con los factores 1 y 2; en otras palabras, la participación a través de redes sociales no solo se vincula con la protesta, sino también con el contacto con políticos y con la expresión institucional, mostrando un carácter mucho más ecléctico respecto a las otras formas de accionar. La estructura de acciones políticas replica, en buena medida, la encontrada en 2007 y 2011 en cuanto a la existencia de tres componentes y las variables que los conforman (ver Raventós et al. 2012). La principal diferencia en la encuesta de 2015 consiste en la inclusión del ítem sobre las redes sociales el cual, si bien presenta las particularidades ya mencionadas, no modifica la estructura general de la eficacia de acciones políticas en Costa Rica. Tabla 12 Análisis de factores de eficacia de acciones políticas Acciones p olíticas Factor Factor Fa ctor Media 1 2 3 Reunirse con una autoridad del gobierno 0.675 0.371 0.142 3.2 Reunirse con un político 0.799 0.104 0.061 2.8 Ayudar en la campaña de un político 0.809 0.077 0.147 2.6 Firmar una carta a políticos planteando el 0.760 0.151 0.086 3.1 problema Llamar a los medios de comunicación para 0.082 0.656 0.333 3.5 quejarse Presentar un recurso ante la Sala IV 0.181 0.865 0.099 3.8 Denunciar ante la Defensoría de los Habitantes 0.226 0.836 0.058 3.9 Participar en manifestaciones o protestas 0.148 0.134 0.873 2.5 Bloquear carreteras en protesta 0.026 0.102 0.894 2.1 Expresar su posición en redes sociales como 0.286 0.224 0.411 2.4 Facebook o Twitter Valor característico (eigenvalue) 3.836 1.506 1.218 Porcentaje de variancia explicada 25.200 21.323 19.071 Coeciente de ajuste KMO 0.804 n 1506 Nota: n= Tamaño de la muestra. Método de extracción: componentes principales. Método de rotación: Varimax. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 45 Adrián Pignataro y María José Cascante 2.3 Activismo político en acción Mientras la sección anterior examinó actitudes –lo que se piensa sobre activismo–, en esta se analizarán los comportamientos: lo que se hace. La información obtenida en la encuesta de 2015 con respecto a la pertenencia de las personas a organizaciones políticas y sociales evidencia bajo activismo, al igual que en 2007 y en 2011 (tabla 13)4. Los grupos religiosos han sido los que más personas han atraído (35.7%), mientras que los sindicatos son la organización con menor número de miembros (4.3%). En 2015, solo 14.4% se declaraba miembro de un partido político y 12.1% participaba en organizaciones sociales que trabajan a favor de los derechos humanos y ambientales. Es posible observar que una mayor cantidad de personas forma parte de las asociaciones educativas (24.9%) y los comités comunales (24.0%). En breve, la pertenencia de los costarricenses a organizaciones políticas y sociales es baja. Tabla 13 Participación en organizaciones (encuestas de 2007, 2011 y 2015) Organizaci ón 2007 201 1 2015 Un grupo religioso *nd 39.8 35.7 Una asociación de padres de familia de escuela o 31.5 31.1 24.9 colegio Un comité, junta o grupo comunal 34.3 31.6 24.0 Un partido político 16.2 18.1 14.4 Una asociación solidarista *nd 16.7 13.7 Agrupaciones sociales de defensa de derechos de las *nd *nd 12.1 personas y ambientales Una asociación de comerciantes, productores, 11.0 11.6 8.5 organizaciones campesinas, empresarios o profesionales Un sindicato 4.9 6.2 4.3 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). *nd= no disponible. Pasando a diversas formas de participación (tabla 14), la acción política que más personas han realizado es ayudar en la campaña de un político que, sin embargo, se reduce a una pequeña sección de la población (28.1%). 4 En los estudios de 1998 y 2003 se preguntó si “actualmente” pertenece a las organizaciones, mientras que en 2007, 2011 y 2015 se indagó por los últimos 5 años; de forma que las preguntas de los primeros estudios no son, lastimosamente, comparables. 46 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Interponer recursos ante la Sala IV, tramitar denuncias en la Defensoría de los Habitantes y bloquear carreteras son aquellas en que menos personas han tomado acción (menos de 10% cada una). No obstante, dentro de las personas que no han interpuesto denuncias en Sala IV o Defensoría, existen amplios porcentajes de disposición de efectuarlas cuando lo consideren necesario, a diferencia de la participación en bloqueos, pues 73.7% se negaría. La expresión de posiciones políticas en medios digitales ha llamado poco la atención de la mayoría de las personas. Un 83.7% de las personas afirman que no ha sido activo en sus respectivas redes sociales y 61.0% del total no lo ha hecho, ni estaría dispuesto a hacerlo. De esta manera, solo 14.3% tiene una experiencia activa en las redes y, además, piensa repetirla en el futuro. En resumen, activismo político es escaso tanto efectiva como virtualmente5. Tabla 14 Activismo político (porcentajes por filas) Sí lo ha hecho No lo ha hecho Formas de Sí lo No lo Sí estaría No estaría activismo volvería volvería Sub- dispuesto dispuesto Sub- Total a hacer a hacer total a hacerlo a hacerlo total Reunirse con un político 15.9 7.7 23.6 46.2 30.2 76.4 100.0 Ayudar en la campaña de 17.6 10.5 28.1 30.3 41.6 71.9 100.0 un político Firmar una carta a 12.3 3.7 16.0 51.3 32.7 84.0 100.0 políticos planteando el problema Participar en 11.6 2.8 14.4 27.0 58.6 85.6 100.0 manifestaciones o protestas Bloquear carreteras en 5.8 1.7 7.4 18.9 73.7 92.6 100.0 protesta Llamar a los medios de 9.0 1.3 10.3 59.4 30.3 89.7 100.0 comunicación para quejarse Presentar un recurso ante 5.7 0.5 6.2 74.0 19.8 93.8 100.0 la Sala IV Denunciar ante la 5.9 1.3 7.2 75.6 17.3 92.8 100.0 5 DEesftae nlesjaonrííaa cdoen laocst ividades políticas se refuerza también cuando se pregunta si ha colaborado en la solución de algún problema de su comunidad. A diferencia de las primeras, en este caso 45.3% ha tenido alHgúanb tiptaon dtee sinvolucramiento. Es claro el contraste entre actividades políticas y la participación de índole soRcieaul yn cirosmeu cnoitanri au.na 8.0 2.3 10.2 55.1 34.6 89.8 100.0 autoridad del Gobierno Expresar su posición en 14.3 1.9 16.3 22.7 61.0 83.7 100.0 redes sociales como 47 Facebook o Twitter Sí lo ha hecho No lo ha hecho Formas de Sí lo No lo Sí estaría No estaríaSub- Sub- activismo volvería volvería dispuesto dispuesto Total a hacer a hacer total a hacerlo a hacerlo total Reunirse con un político 15.9 7.7 23.6 46.2 30.2 76.4 100.0 Ayudar en la campaña de 17.6 10.5 28.1 30.3 41.6 71.9 100.0 un político Firmar una carta a 12.3 3.7 16.0 51.3 32.7 84.0 100.0 políticos planteando el Adprriáonb Pleigmnaataro y María José Cascante Participar en 11.6 2.8 14.4 27.0 58.6 85.6 100.0 manifestaciones o protestas Bloquear carreteras en 5S.8í lo ha1 h.7echo7.4 18.9 No lo73 h.7a hec9h2o.6 100.0 protesta LFloarmmaars a d leo s medios de Sí lo No lo Sí e5s9t.a4ría No 3e0s.t3aría 89.7 100.0 activismo volve 9r.0ía volv1e.3ría 1S0u.b3- dispuesto dispuesto Sub- Total comunicación para a hacer a hacer total a hacerlo a hacerlo total quejarse PRreeusneinrstaer c uonn ruenc uprosolít aicnote 155..79 07..57 263..26 7446..02 1390..82 9736..84 110000..00 lAay Suadlaa rI Ven la campaña de 17.6 10.5 28.1 30.3 41.6 71.9 100.0 uDne npuonlíctiicaor ante la 5.9 1.3 7.2 75.6 17.3 92.8 100.0 DFiermfeanrs ourníaa dcaer ltoas a 12.3 3.7 16.0 51.3 32.7 84.0 100.0 Hpoalbítiitcaonst epslanteando el pRreoubnliermsea con una 8.0 2.3 10.2 55.1 34.6 89.8 100.0 aPuatrotirciidpaadr edne l Gobierno 11.6 2.8 14.4 27.0 58.6 85.6 100.0 mExapnriefesastra scuio pnoessic oió n en 14.3 1.9 16.3 22.7 61.0 83.7 100.0 rperdoetess stoacsiales como FBaloceqbuoeoark coa Trrweittetrears en 5.8 1.7 7.4 18.9 73.7 92.6 100.0 Noptaro: IVte Esntcauesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Llamar a los medios de 9.0 1.3 10.3 59.4 30.3 89.7 100.0 Seco mpuendicea cinóont paar,r aa demás, que las actividades consideradas más efectivas (fiqguuerjar s9e) no son necesariamente aquellas que atraen a más personas hacia laP raecsecniótanr. uPno rre ceujresom apnltoe, mie5n.7tras 0q.5ue la6 .2denun74c.i0a en D1e9f.8enso9r3ía.8 a1lc0a0n.0za ela p Suanlat IaVje más alto de efectividad, solo 7.2% lo ha hecho; por el contrario, 28D.e1n%u nhcaia pr anrteic liap ado en cam5.p9añas1 .p3olíti7ca.2s, per7o5 .p6resent1a7 b.3aja e92fe.8cti1v0id0.a0d. SiDne efemnsboarírag doe, ulons análisis más minucioso muestra que en todas las formas de acHtaivbistamntoe spolítico el promedio de efectividad es mayor entre las personas quReu nsíi rshea cno nr euanlaiz ado la act8iv.0idad 2fr.3ente1 0a.2 quie5n5e.1s no (l3a4s. 6difer8e9n.8cia1s0 0s.0on esatuatdoríisdtaicda dmeel Gnoteb iesringonificativas al 5%, excepto para las denuncias ante la DEexfpernessoarr ísau dpeo sliocisó Hn aebn itante14s).3. En o1t.r9as p1a6l.3abras,2 e2l. 7prome6d1i.o0 de 8e3f.e7ct1iv0i0d.0ad nroe dees sp srocdiaulecst oco dmeo la insatisfacción con el resultado de la acción, sino un efecto dFeal cdeebsocookn oo Tcwimittiernto; esto es, puesto que no se ha utilizado, no se considera efectiva. 48 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Expresar su posición en redes sociales como Facebook 2,1 o Twitter 3,8 Reunirse con una autoridad del Gobierno 3,1 3,7 Denunciar ante la Defensoría de los Habitantes 3,9 4,0 Presentar un recurso ante la Sala IV 3,8 4,4 Llamar a los medios de comunicación para quejarse 3,4 4,1 Bloquear carreteras en protesta 2,0 3,7 Participar en manifestaciones o protestas 2,3 3,7 Firmar una carta a políticos planteando el problema 3,0 3,4 Ayudar en la campaña de un político 2,4 3,1 Reunirse con un politico 2,7 2,9 1 5 Promedio No lo ha hecho Sí lo ha hecho Figura 9. Percepción de eficacia según participación en acciones políticas. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Al desagregar la información anterior con respecto a rangos etarios (tabla 15), se observa que el más alto porcentaje de personas que ha participado de alguna forma se encuentra entre los grupos de mayor edad, con la excepción de la participación por medio de redes sociales donde la relación entre edad y activismo se invierte, ya que este tipo de participación es superior entre los jóvenes. Se destaca la mayor incidencia de adultos no jóvenes en actividades de contacto con políticos; por ejemplo, la ayuda en las campañas políticas, las reuniones con políticos y la firma de cartas dirigidas a políticos; así como en la denominada denuncia institucional: las quejas por medios de comunicación, los recursos en la Sala IV y las denuncias en la Defensoría de los Habitantes. Otras acciones presentan pocas variaciones intergeneracionales, tales como manifestaciones y bloqueos. Así que existe una relación positiva entre edad y la participación en actividades tradicionales, con la salvedad de las redes sociales, pues son territorio preferido por estratos jóvenes. 49 Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 15 Activismo político (“sí lo ha hecho”) según grupos etarios 60 o Activismo p olítico 19 a 25 25 a 34 35 a 44 45 a 59 más Reunirse con un político 9.5 18.4 23.4 31.1 29.4 Ayudar en la campaña de un 18.2 24.5 30.7 30.9 31.9 político Firmar una carta a políticos 9.1 12.1 17.2 20.0 19.0 planteando el problema Participar en manifestaciones o 13.6 12.4 15.0 15.4 14.1 protestas Bloquear carreteras en protesta 6.4 6.6 8.4 8.8 6.4 Llamar a los medios de 8.2 6.3 10.9 12.7 12.0 comunicación para quejarse Presentar un recurso ante la Sala IV 2.3 4.3 5.5 9.0 8.3 Denunciar ante la Defensoría de los 3.6 6.6 7.7 9.9 6.7 Habitantes Reunirse con una autoridad del 5.0 7.5 8.0 13.4 14.4 Gobierno Expresar su posición en redes 25.5 23.1 15.7 9.4 4.9 sociales como Facebook o Twitter Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Con base en las diez formas de activismo político, se calculó el número de actividades realizadas por cada persona (tabla 16). Se encuentra que 49.3% no participa mediante ninguna de las acciones analizadas; 17.6% utiliza una de ellas; 11.9%, dos; 8.3%, tres y menos de 10% actúa mediante cuatro o más. Estos datos reflejan la existencia de dos ciudadanías relativamente iguales en proporción –se dividen por la mediana que es 1–, pero con vivencias políticas muy diferentes. Una de ellas busca influir en la política más allá del voto, bajo distintas formas y no solo por una en particular. La otra mitad es inactiva políticamente, exceptuando la participación electoral (ver capítulo 4). 50 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 16 Activismo político agregado Número de formas de participación Porcentaje 0 49.3 1 17.6 2 11.9 3 8.2 4 4.2 5 3.3 6 2.7 7 o más 2.8 Total 100.0 Media 1.4 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). ¿Qué caracteriza a las personas más activas políticamente versus las menos participativas? Para responder a dicha pregunta se ejecutó un análisis de segmentación, específicamente, el llamado CHAID por chi square automatic interaction detection (ver Escobar, 2007). Para ello se toma la variable de conteos en actividades políticas, desde ninguna hasta las diez en total, de forma tal que se puede calcular el promedio de actividades no solo para toda la población, sino también para subgrupos identificados por variables sociodemográficas. El análisis genera resultados gráficos en forma de árbol (figura 10) donde se puede observar que son relevantes las variables de sexo, edad y educación6. Dentro de la población en total se participa en 1.4 actividades políticas en promedio; sin embargo, la principal diferencia surge en relación con los niveles educativos de las personas. Entre quienes tienen estudios universitarios, se participa en 2.4 actividades (es decir, una acción más que el promedio total); con secundaria, en 1.3 (similar al promedio); y, con primaria o sin estudios formales, en 1.1 (menor al promedio). El algoritmo aplicado diferencia también entre los grupos de personas con primaria o sin estudios, por un lado, y secundaria, por otro. Considerando las personas con primaria o menos, hay una relevante diferencia entre hombres 6 Se incluyeron también la provincia de residencia, el estado civil y el ingreso subjetivo. Sin embargo, no resultan ser variables significativas en el análisis. 51 Adrián Pignataro y María José Cascante y mujeres. Los hombres con primaria o menos estudios participan en 1.4 actividades, mientras las mujeres con primaria, en 0.8. Asimismo, respecto de los hombres con primaria, existe cierta heterogeneidad ya que quienes cuentan con más de 37 años tienen un promedio de participación de 1.6, mientras que los de 37 años o menos, de 0.7. Por su parte, en el grupo de personas con educación secundaria, la edad constituye una variable divisora, pues en personas con más de 27 años la participación es mayor (1.5) que entre quienes tienen 27 años o menos (0.8). En cuanto a estas personas con secundaria y mayores de 27 años, el sexo marca también una diferencia, pues en hombres con más de 27 años y secundaria la participación es de 1.8 frente a 1.3 en mujeres con más de 27 años con el mismo nivel educativo. En resumen, el máximo nivel de activismo político se encuentra en personas con educación universitaria, sin diferenciar edad o sexo. Por el contrario, el mínimo nivel de participación se ubica entre los siguientes grupos: mujeres con educación primaria o sin estudios, hombres mayores de 37 años y educación primaria (o sin estudios) y personas (hombres y mujeres) con educación secundaria y 27 años o menos. La educación y el ser hombre, por lo tanto, incrementan el nivel de activismo político. 52 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Figura 10. Activismo político según variables sociodemográficas. Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Por otro lado, el activismo varía sustancialmente en los distintos tipos de votantes7. En los consistentes, el activismo político es mayor que en abstencionistas consistentes y que en los primeros electores. Los votantes ocasionales, aquellos que a veces, pero no siempre votaron entre 2010 y 2014, 7 La tipología se generó de la siguiente forma. Los votantes consistentes son quienes votaron en las elecciones de febrero de 2010, febrero de 2014 y abril de 2014. Los abstencionistas consistentes son aquellos que no votaron en ninguna de las tres elecciones mencionadas. Los votantes ocasionales votaron en al menos una, pero no en todas. Los primeros electores son aquellas personas con edades entre 19 y 23 años que podían votar por primera vez (votaron o no en alguna ronda). Para el cálculo se utiliza un ponderador de voto según la primera ronda para ajustar el reporte a los datos oficiales de participación (ver capítulo 4). Las proporciones resultantes son las siguientes: 52.8% los votantes consistentes 2010-2014; 13.8% los abstencionistas consistentes 2010-2014; 24.5% los votantes ocasionales 2010-2014; 8.9% los primeros electores 2014. 53 Adrián Pignataro y María José Cascante tienen un nivel intermedio (tabla 17). Esto significa que las actividades políticas más allá del voto no son suplementarias, sino más bien complementarias, como se había ya establecido empíricamente en estudios anteriores (Ramírez, 2010). En otras palabras, el ser activo en la política no electoral no constituye necesariamente una reacción frente al voto; más bien, las personas más activas políticamente son votantes, mientras que los abstencionistas tienden a ser más inactivos. Tabla 17 Nivel de activismo político según tipo de votante Tipo de vot ante Porcentaje Promedio Votante consistente 2010-2014 52.8 1.5 Abstencionista consistente 2010-2014 13.8 0.9 Votante ocasional 2010-2014 24.5 1.1 Primer elector 2010 8.9 0.9 Total 100.0 1.4 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Para concluir, en este capítulo se han evidenciado los bajos niveles de activismo político que existen entre las personas costarricenses, tanto dentro de las instituciones formales como en manifestaciones informales. Estas actitudes pueden ejercer una presión mayor en las elecciones como único espacio de participación en la toma de decisiones públicas y refleja un alto grado de desinterés por influir directamente sobre los políticos y ejercer demandas sobre los tomadores de decisiones; es decir, una falta de interés real por la política como espacio de construcción pública. No obstante, no es una decepción con las formas de participación la que incide en este enajenamiento; por el contrario, quienes se han vinculado más aprecian en mayor grado la efectividad de los mecanismos. El siguiente capítulo busca profundizar, precisamente, en el interés que tienen las personas costarricenses en las elecciones como el espacio más importante de expresión de la opinión pública de un sector de la población que, sin decidir efectivamente los temas públicos, se limita a escoger “quién” tomará las decisiones (Sartori, 2015, pp. 33-34). 54 CAPÍTULO 3 ELECCIONES Y PARTIDOS POLÍTICOS LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Elecciones y partidos políticos En este apartado se analizan las actitudes ciudadanas hacia las elecciones y el voto, así como las relaciones con los principales partidos políticos del país: identificación, tradición partidaria y enajenación de los partidos con respecto a la sociedad costarricense. Ya desde el capítulo anterior se observaba una baja cercanía entre las personas y los partidos políticos; sin embargo, el objetivo de este título es acercarse aún más a la relación que tienen las costarricenses y los costarricenses con los procesos electorales y lo que estos representan para las personas, así como las expectativas que tienen con respecto a sus futuros como una forma de comprender la manera en que se vinculan con la democracia representativa. La principal razón de combinar ambos temas –elecciones y partidos– se debe a la siguiente paradoja: la literatura teórica constantemente resalta la existencia de las elecciones, partidos y sistemas de partidos como requisitos para la existencia de una democracia (Aldrich, 2011; Dahl, 1971; Montero y Gunther, 2007; Powell, 2000). Sin embargo, esta característica sistémica o institucional no implica que la ciudadanía concuerde en sus actitudes con la norma. En otras palabras, para que una democracia exista debe haber elecciones y partidos, sean estos legítimos o no ante la ciudadanía. La desconfianza en estas instituciones implica más bien problemas en términos de calidad de la democracia. Es por ello que el estudio de las actitudes hacia elecciones, voto y partidos son relevantes para examinar la “salud” de las democracias y el sentir de la ciudadanía. En primer lugar, se analizarán las actitudes de las personas con respecto a las elecciones, como la manera en que delegan el ejercicio efectivo del poder a través del voto en un momento específico, entendiendo las elecciones como “un conjunto de reglas capaces de incorporar a diferentes grupos” y la forma como se puede producir “un buen encaje entre las preferencias de los votantes y las mayorías legislativas y gubernamentales” (Colomer, 2009, p. 305). Es decir, a través de un proceso establecido en leyes y reglamentos de ingeniería electoral, las personas deciden sobre las opciones disponibles para designar los diversos puestos de elección popular, a través del voto. 57 Adrián Pignataro y María José Cascante 3.1 Actitudes hacia las elecciones Las personas pueden asimilar las elecciones de distintas formas, realzando de forma variable sus elementos simbólicos y emotivos, racionales e instrumentales. Estas visiones sobre lo que implican las elecciones han variado durante los últimos años en Costa Rica (figura 11)8. 100 69,2 61,3 61,3 56,8 59,2 49,6 49,3 44,1 44,8 34,8 34,9 34,4 34,9 31,1 24,9 23,7 23,7 25,5 0 ¿Qué tan importantes fueron ¿Qué tan importantes fueron ¿Qué tanto fueron una esta ¿Permitieron un espacio de para el futuro del país? para el futuro personal? nacional? análisis de la situación nacional? 1998 2003 2007 2011 2015 Figura 11. Opinión sobre las elecciones del año pasado (encuestas de 1998, 2003, 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Desde 1998 hasta 2011 las elecciones habían sido consideradas, por más de la mitad de las personas, como muy importantes para el futuro del país, alcanzando en 2007 el máximo apoyo cuando 69.2% consideró que las elecciones son muy importantes. En 2015, por el contrario, solo un 44.1% de las personas piensa de esta forma. Es decir, un porcentaje creciente de la población no considera las elecciones como importantes para el futuro del país. Una tendencia similar se observa al examinar la relevancia que las personas les asignan a las elecciones para su futuro personal. En 2007, un 56.8% creía que eran muy importantes; mientras que en 2015 este porcentaje bajó a 23.7%, el cual es similar al sentir de las personas en 1998 (25.0%). Es decir, la mayoría de las personas no considera que los resultados electorales vayan a afectar en 8 Algunas observaciones sobre la comparación de ítems: en 1998 la escala de respuestas se conformaba por las categorías “mucho”, “algo” y “nada”, mientras que de 2003 en adelante se responde con “mucho”, “algo”, “poco” y “nada”. Por esta razón, en la figura 11 se comparan únicamente los porcentajes de “mucho”. En 2003 se preguntó por “reflexión nacional” en lugar de análisis. En 2007 no se incluyeron los ítems de “fiesta nacional” y “análisis de la situación nacional”. 58 Porcentaje categoría "mucho" LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE buena medida sus vidas cotidianas. Ahora bien, la asociación de elecciones con “fiesta nacional” ha experimentado un claro declive desde 1998, cuando eran importantes como actividad festiva para el 59.2% de las personas, hasta el 31.1% de 2015. Tomando en cuenta la importancia que tiene el voto en la delegación del poder de toma de decisiones, un aspecto importante del proceso electoral es la deliberación y la posibilidad de debate sobre las diversas posturas con respecto al Gobierno y la representación. A pesar de esto, 25.5% de las personas costarricenses considera que las elecciones de 2015 permitieron mucho espacio de análisis de la realidad nacional. En el tiempo no existe una tendencia clara de cambio, aunque de 1998 a 2015 se da una disminución, si se ignora el pico en 2003. En conclusión, parece que la percepción sobre las elecciones no muestra una sustitución de lo emocional y simbólico (la fiesta) con lo instrumental y racional (consideraciones del futuro y el análisis); más bien, en general, las elecciones ven disminuir su importancia global para la población. Aún más concreto, las encuestas también han preguntado sobre el interés específico por cada elección (figura 12). Al analizar de forma comparada los promedios de interés (escala de 1 “nada” a 5 “mucho”), el interés por las elecciones en 2015 resulta similar al que se tenía en 2007 y en 2011. 5 3,1 3,2 3,0 1 2007 2011 2015 Figura 12. Interés por las elecciones de febrero de 2014 (encuestas de 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). El interés medio en 2015 es 3.2. Ahora bien, este varía según el nivel educativo de las personas, siendo mayor entre quienes alcanzaron el grado universitario frente a las personas con secundaria, primaria y sin estudios. Entre hombres, mujeres y personas con distintas edades no se encuentran 59 Promedio Adrián Pignataro y María José Cascante diferencias significativas para el interés de las elecciones. Sin embargo, como es predecible, el interés es alto en votantes consistentes del periodo 2010 y 2014 y primeros votantes de 2014; el mínimo interés se observa entre los abstencionistas consistentes 2010-2014. Asimismo, en cuanto a las personas denominadas “activas políticas” (es decir, que participan en al menos alguna actividad política, más allá del voto; ver capítulo 3), su interés es mayor con respecto a los inactivos (figura 13). Promedio total 3,2 Mujer 3,2 Hombre 3,3 60 años o más 3,2 45 a 59 años 3,2 35 a 44 años 3,1 25 a 34 años 3,3 19 a 24 años 3,4 Universitaria 3,7 Secundaria 3,2 Primaria o sin estudios 3,1 Votante consistente 2010-2014 3,5 Abstencionista consistente 2010-2014 1,8 Votante ocasional 2010-2014 2,7 Primer elector 2014 3,4 Activo político 3,4 Inactivo político 3,0 1 5 Promedio Figura 13. Interés en las elecciones de febrero según variables sociodemográficas y políticas. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Desde el punto de vista retrospectivo, en 2015, 42.1% de las personas confiesa que antes le interesaba más las elecciones. En el 2011, el porcentaje fue levemente mayor: 44.0%. Asimismo, un ligero aumento se observa entre 2011 y 2015, cuando 40.5% de las personas afirma que siempre le ha interesado igual, versus 39.7%, y un comportamiento similar se observa en el 2015 año en que 17.4% admite que le interesa más ahora que antes, versus 16.4% en el 2011 (figura 14). 60 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 100% 16,4 17,4 39,7 40,5 Antes tenía menos interés (le interesa más ahora) Siempre le han interesado igual Antes tenía más interés 44,0 42,1 0% 2011 2015 Figura 14. Interés en las elecciones respecto al pasado (encuestas de 2011 y 2015). Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Finalmente, para cerrar esta sección, es importante detenerse a observar las particularidades de las elecciones municipales, ya que una gran mayoría de personas, 61.3%, considera muy importantes estos comicios para el desarrollo de su cantón (figura 15). Dicho hallazgo es paradójico si se analiza a la luz de los altos niveles de abstencionismo que se observan en las últimas elecciones municipales realizadas: 72% en diciembre de 2010 y 64% en febrero de 2016. Con el anterior análisis se ha dejado en evidencia una paulatina y constante disminución del interés de las personas costarricenses por las elecciones, pues incluso una mayoría admite que antes le interesaban más; adicionalmente, son escasas las pocas concepciones cívicas asociadas a los procesos electorales, los cuales resultan cada vez más lejanos en el imaginario. 6,3 9,2 Nada importantes Poco importantes 23,2 Algo importantes 61,3 Muy importantes Figura 15. Importancia de las elecciones municipales para el desarrollo del cantón. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 61 Porcentaje Adrián Pignataro y María José Cascante 3.2 Actitudes respecto del voto Otra de las actitudes importantes por conocer tiene que ver con el ejercicio del voto, específicamente, más allá de las elecciones y de las instituciones electorales particulares. En esta sección se observa que a pesar de las bajas “calificaciones” que los costarricenses les asignan a las elecciones, el voto es considerado efectivo para la mayor parte de la población (tabla 18); así, 80.3% está de acuerdo con que a través del voto se puede influir en la política, 79.9% de las personas admite que al votar nos hacemos oír y 75.8% cree que si uno no vota renuncia a participar en soluciones. En breve, la eficacia percibida en torno al voto es alta. Tabla 18 Actitudes sobre eficacia del voto (porcentajes por filas) Ecacia del voto En desacuerdo Ni de acuerdo ni De acuerdo Total en desacuerdo “Uno puede inuir 17.5 2.3 80.3 100.0 en la política por medio del voto” “Al votar nos 17.3 2.8 79.9 100.0 hacemos oír” “Si uno no vota 21.8 2.4 75.8 100.0 renuncia a participar en soluciones” Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Respecto de la participación más allá del voto en la campaña electoral (figura 16), la actividad más recurrente fue convencer a alguien para que votara por algún partido o candidato 31.7%, datos similares a los obtenidos en 2011, pero no así con 2007 cuando fue solo un 23.1%. Mientras que en 2015, el 25.1% de la población puso banderas o calcomanías; 13.8% trabajó en organización, transporte, guía o como miembro de mesa; 11.5% participó en plazas públicas o actividades similares y solamente 11.1% compartió su posición política en redes sociales (ítem incluido en 2015 únicamente). En general, las diferencias son reducidas con respecto a años anteriores y la participación electoral que no sea a través del sufragio es reducida. Estos resultados refieren directamente a conocer las simpatías que tienen las costarricenses y los costarricenses con los partidos políticos, así como la filiación partidista, pues los partidos se desenvuelven como movilizadores del activismo en cada elección. Sin embargo, esta relación es endógena, pues los partidos sin simpatizantes a su vez reducen la actividad político-electoral de enganchar más activistas. 62 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 35 32,7 31,7 24,9 25,1 23,1 17,8 15,5 13,8 12,9 11,2 11,5 11,1 9,9 0 ¿Trató usted de convencer a ¿Puso usted banderas o ¿Trabajó Ud. en ¿Participó usted en plazas ¿Compartió su posición alguna persona (familiar, calcomanías en la casa o en organización, transporte, públicas, encuentros política en redes sociales amigo, conocido) para que el carro? guía o como miembro de ciudadanos, conciertos de como Facebook o Twitter? votara por algún partido o mesa para algún candidato o campaña o caravanas de candidato? partido? vehículos? 2007 2011 2015 Figura 16. Participación más allá del voto en la campaña electoral (encuestas de 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 3.3 Elecciones: importancia y transparencia En esta sección se analiza información referente a las percepciones ciudadanas sobre la transparencia de las elecciones, como uno de los pilares de la calidad de estos procesos, y la labor realizada por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) por ser la institución encargada de la organización de los procesos electorales. Resulta interesante que un 5.6% de los electores señalan que les ofrecieron alguna ayuda, beneficio o trabajo si votaban por un determinado partido. Este reporte de prácticas clientelares ha presentado cifras similares en las anteriores encuestas de 2007 y 2011 (figura 17). No obstante, se observa una leve tendencia a la reducción. 63 Porcentaje Adrián Pignataro y María José Cascante 100% 91,7 93,8 94,4 8,3 0% 6,2 5,6 2007 2011 2015 Sí No Figura 17. Ofrecimiento de alguna ayuda, beneficio o un trabajo si votaba por un determinado partido (encuestas de 2007, 2011 y 2015). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). En cuanto al trabajo del TSE (tabla 19), un 58.8% de la opinión costarricense señala que las elecciones de 2014 fueron igual de limpias que las otras votaciones, un 21.6% las supone más limpias que antes, mientras que un 15.0% de las personas considera que fueron menos limpias. En los estudios anteriores predominaba la percepción de que han sido igual de limpias. Un 82% piensa que el TSE actuó de manera imparcial en las pasadas elecciones. Este dato es muy llamativo, ya que la percepción de imparcialidad en 2015 es mayor que en 2007 por 10 puntos porcentuales. Asimismo, se aprecia mayoritariamente la satisfacción con la labor del TSE: un 52.2% se encuentra satisfecho y 22.4% muy satisfecho. En este caso existe también un incremento de 7 puntos de las opiniones “muy satisfecho” desde 2007. Sin embargo, aun con este crecimiento, las personas sienten que la presencia de publicidad para motivar el voto no fue suficiente. En 2015 un 53.3% de las personas costarricenses recordaba los anuncios del Tribunal, cuando en 2007 un 58.0% lo hacía. De manera general se observa una buena percepción de transparencia y adecuada realización de los procesos electorales y las responsabilidades del organismo electoral entre las costarricenses y los costarricenses. 64 Porcentaje LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 19 Opinión sobre la labor del Tribunal Supremo de Elecciones (porcentajes por columnas) Variables 2007 2011 2015 Percepción de la pureza de las elecciones, en comparación con otras votaciones Menos limpias 20.4 13.3 15.0 Igual de limpias 52.6 66.5 58.8 Más limpias 20.5 16.8 21.6 NS/NR 6.5 3.5 4.5 Total 100.0 100.0 100.0 Percepción del actuar del TSE Favoreció 16.7 14.1 9.2 Fue imparcial 72.0 76.6 82.2 NS/NR 11.2 9.3 8.6 Total 100.0 100.0 100.0 Satisfacción con el trabajo que realizó el Tribunal Supremo de Elecciones en las últimas elecciones presidenciales Insatisfecho 7.0 8.5 8.6 Poco satisfecho 8.7 4.1 4.5 Ni satisfecho ni insatisfecho 17.5 12.7 9.8 Satisfecho 47.9 54.9 52.2 Muy satisfecho 15.3 16.3 22.4 NS/NR 3.7 3.6 2.5 Total 100.0 100.0 100.0 Recuerdo de los anuncios del Tribunal Supremo de Elecciones para que la gente fuera a votar Sí 58.0 54.8 53.3 No 42.0 45.2 46.7 Total 100.0 100.0 100.0 Nota: NS/NR= No sabe/ No responde. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 3.4 Filiación y simpatía política En esta sección se desarrolla uno de los análisis que más ha interesado a los investigadores costarricenses en los últimos años, agenda que ha sido denominada “desafección partidista”, la cual ha demostrado el cambio en las actitudes de los costarricenses con respecto a los partidos políticos desde 1998 (Sánchez, 2003 y 2007; Rovira, 2001; Seligson, 2001; Hernández, 2001; para un enfoque global, Dalton, 2000). 65 Adrián Pignataro y María José Cascante Junto con este debilitamiento progresivo del bipartidismo, se ha observado una emergencia de nuevas fuerzas políticas y el incremento del abstencionismo, además del aumento en la recepción de votos de tres partidos: Acción Ciudadana, el Movimiento Libertario y el Frente Amplio9. El surgimiento de estas opciones no fue una respuesta coyuntural al descontento popular como se debatió en su momento, sino que se convirtieron en actores estables del escenario político costarricense, cuya fuerza electoral se hace evidente (Rovira, 2001 y 2007; Cortés, 2001; Sánchez, 2003). En 2015, 42.4% de las personas dicen simpatizar con algún partido político, mientras que un 57.3% no lo hace con ninguno10. Entre quienes siguen a algún partido, el 70.5% ha sido leal (siempre el mismo partido) y 29.3% lo hace actualmente, pero antes no se identificaba con dicho partido (simpatizaba con otro o bien con ninguno). Entre los que actualmente simpatizan con partidos, pero no han sido fieles a este, un 81.3% lo hacía antes con otro partido y un 18.7%, con ningún partido antes (figura 18). Resulta llamativo que a pesar de la cantidad de opciones partidistas que se presentaron en las elecciones anteriores, la mayoría de las personas no sentía afinidad por ninguna de ellas. En 2003, 52.5% de las personas costarricenses afirmaban que no simpatizaban con partidos políticos; en 2007 la simpatía aumentó a 40.3%; en 2011 el alejamiento vuelve a abarcar más de la mitad de las personas, 50.3%, y esta desafección se incrementa aún más en 2015 hasta 57.4%. Es decir, de manera sistemática desde el 2003 la mayoría de las personas afirman no simpatizar con ningún partido político. 9 Aunque en las últimas elecciones se ha dado un aumento en la inscripción de partidos políticos, no todos tienen el mismo peso electoral. 10 Debe tenerse presente que los porcentajes de simpatía partidaria presentan una activación en el periodo electoral. Según sondeos telefónicos del CIEP (2014a), en noviembre de 2013, solo 28.8% simpatizaba con algún partido; en enero de 2014, un mes antes de las elecciones, la simpatía ascendió a 41.2% (similar a la IV Encuesta de Participación y Cultura Política que se aplicó en 2015). Ya en abril de 2016, la simpatía vuelve a descender a 28.6% (CIEP, 2016). 66 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Actualmente simpatiza con algún partido político (n = 1601) Sí = 42.4% No = 57.3% Siempre ha simpatizado por ese partido (n = 915) Sí = 70.5% No = 29.3% En el pasado era simpatizante de algún otro partido (n = 193) Sí = 81.3% No = 18.7% Figura 18. Simpatía partidaria. Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). ¿Cuáles variables se relacionan con la identificación hacia un partido político en 2015? (tabla 20). En primer lugar, las mujeres tienden a simpatizar con partidos en menor grado (41.5%) respecto de los hombres (44.9%). En segunda instancia, entre grupos de mayor edad, la simpatía partidaria es más frecuente. Por ejemplo, entre personas de 19 a 24 años, solamente 33.6% tiene afinidad por un partido; mientras que personas de 60 años o más, un 51.5%. Las diferencias de edad son, además, considerablemente más marcadas que las de sexo. Entre personas con diversos niveles educativos no existen variaciones mayores. 67 Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 20 Simpatía partidaria según variables sociodemográficas, de participación y actitudinales No simpatizantes Simpatizantes Variables de partidos de partidos Total Total 57.2 42.8 100.0 Sexo Mujer 58.5 41.5 100.0 Hombre 55.1 44.9 100.0 Edad 19 a 24 años 66.4 33.6 100.0 25 a 34 años 61.1 38.9 100.0 35 a 44 años 58.0 42.0 100.0 45 a 59 años 55.3 44.7 100.0 60 años o más 48.5 51.5 100.0 Estudios Primaria o menos 55.7 44.3 100.0 Secundaria 59.0 41.0 100.0 Universitaria 57.2 42.8 100.0 Participación Inactivo político 62.4 37.6 100.0 Activo político 52.1 47.9 100.0 Tipo de votante Votante consistente 2010-2014 51.3 48.7 100.0 Abstencionista consistente 82.8 17.2 100.0 2010-2014 62.1 37.9 100.0 Votante ocasional 2010-2014 69.7 30.3 100.0 Primer elector 2014 Eje ideológgico Autoritarismo-democracia 55.2 54.2 54.7 Liberal-conservador 42.5 41.4 42.0 Estado-mercado 70.1 74.2 71.9 Índice de conanza institucional 5.6 6.1 5.8 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Por otro lado, entre las personas definidas como activistas políticas (aquellas que participan en la política más allá del voto), la identificación con un partido aumenta en diez puntos porcentuales respecto de las inactivas. Asimismo, existe una relación importante entre el tipo de votante y el partidismo, siendo los votantes consistentes los que más simpatizan, mientras los abstencionistas consistentes reflejan los niveles menores. Los primeros electores de 2014 muestran un nivel de partidismo inferior al promedio. 68 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Respecto de la ideología (ver capítulo 1), la diferencia más marcada, aunque leve, se encuentra para el eje Estado-mercado, lo cual muestra que los simpatizantes tienden a ser más estatistas (74.2) que los no simpatizantes (70.1). Además, los primeros muestran una mayor confianza global en las instituciones (6.1 vs. 5.6). En resumen, el mayor grado de diferenciación sobre la identificación partidaria proviene de los efectos de la edad o las generaciones –pues con los datos disponibles no se puede distinguir entre ambos– muy por encima de otras características demográficas y actitudinales. Ahora bien, ¿con cuáles partidos simpatizan estas personas? En 2003, el PUSC resultaba ser el partido con mayor cantidad de seguidores: 24.4%. El PLN pasó de un 15.9% en el 2003 a ser el partido con más simpatizantes en el 2007 con 35.6%; luego se mantuvo relativamente estable en el 2011 con 31.7%, pero se reduce claramente en el 2015 con un 20.0%. A pesar de ese descenso, en la actualidad el PLN continúa siendo el partido político que acumula la mayor cantidad de simpatizantes, lo cual refleja claramente la fragmentación del sistema de partidos (tabla 21). Tabla 21 Simpatía partidaria (encuestas 2003, 2007, 2011 y 2015) Partido 2003 2007 2011 2015 Ninguno 52.5 40.3 50.3 57.4 Partido Liberación Nacional (PLN) 15.9 35.6 31.7 20.0 Partido Acción Ciudadana (PAC) 6.6 10.8 5.9 11.0 Partido Unidad Social Cristiana 24.4 10.1 6.0 6.3 (PUSC) Frente Amplio (FA) *na *na *na 3.0 Movimiento Libertario (ML) 0.3 3.0 4.3 1.4 Otro 0.3 0.3 1.5 0.9 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). *na= no aplica 69 Adrián Pignataro y María José Cascante Entre las personas que se han distanciado de algún partido político, la explicación más común es la corrupción, aunque también influyeron los candidatos mismos del partido, los cambios en las ideas y el incumplimiento de promesas de campaña (figura 19). Los casos de corrupción 44,9 El incumplimiento de lo que ofrecieron 19,9 Los candidatos de ese partido 14,1 El cambio en las ideas del partido político 10,2 Ahora todos los partidos son iguales 5,0 Otra razón 4,5 La pérdida de interés en la política 1,5 0 50 Porcentaje Figura 19. Aspecto que más influyó en la decisión de alejarse del partido. Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Resulta interesante que desde la perspectiva histórica los partidos políticos tradicionales son los que evidencian un proceso de mayor desgaste en la opinión de las personas votantes. El PLN es el que ha visto más deteriorada la percepción general, pues 68.3% de las personas indica que su opinión sobre ese partido ha empeorado en los últimos cinco años (figura 20). Para el PUSC el porcentaje de desgaste que se muestra es similar (68.3%). Los partidos políticos formados más recientemente, como el PAC y el FA, acumulan menores proporciones de este sentimiento. Esta tendencia respalda el argumento desarrollado por Raventós et al. (2012) y evidencia la pérdida sistemática de apoyos a los partidos tradicionales, lo que en el 2014 se cristaliza en un multipartidismo moderado del sistema de partidos que se observa, claramente, en la conformación de la Asamblea Legislativa, con un número efectivo de partidos de 4.87. La información anterior demuestra una serie de contrastes que parece observarse de manera constante en el comportamiento de distintas secciones de esta investigación. Se denota un porcentaje duro de personas que mantiene relación con los partidos tradicionales, por lo cual estos no se han debilitado del todo; sin embargo, también han creado unos anticuerpos sólidos como lo evidencian los datos de la figura 20. 70 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE PAC 44,3 25,3 30,4 FA 51,6 28,4 20,0 ML 56,8 29,1 14,1 PUSC 62,6 25,3 12,2 PLN 68,3 20,0 11,7 0% 100% Porcentaje Ha empeorado Ni mejorado ni empeorado Ha mejorado Figura 20. Opinión actual de los partidos políticos con respecto a la que tenía hace cinco años. FA: Frente Amplio; ML: Movimiento Libertario; PAC: Partido Acción Ciudadana; PLN: Partido Liberación Nacional; PUSC: Partido Unidad Social Cristiana. Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Ante la pregunta ¿por cuál partido no votaría (figura 21)?, 31.5% de las personas no indicó ninguno, es decir, no cierra la posibilidad de votar por cualquier partido; mientras un 20.5% dice que nunca votaría por el PLN, 14.5% por el FA, 6.5% por el PUSC, 5.2% por el ML, 3.3% por el PAC y 3.1% por un partido de izquierda o comunista. Asimismo, un 5.9% de las personas dice que solamente votaría por el partido de su preferencia y 5.7% no votaría por ningún partido. Los resultados destacan por las variadas respuestas: se observa tanto una resistencia por darles apoyo a los partidos tradicionales, como a algunos partidos “nuevos” con distintas posiciones en el espectro ideológico; sin embargo, adviértase que el PAC –ganador en las elecciones de 2014– obtiene un porcentaje de rechazo considerablemente bajo. 71 Adrián Pignataro y María José Cascante No (votaría por cualquiera) 31,5 PLN 20,5 FA 14,5 PUSC 6,5 Solamente votaría por el partido de su simpatía 5,9 No votaría por ninguno 5,7 ML 5,2 PAC 3,3 Partido comunista o de 3,1 izquierda 0 Porcentaje 35 Figura 21. Partido por el cual nunca votaría. FA: Frente Amplio; ML: Movimiento Libertario; PAC: Partido Acción Ciudadana; PLN: Partido Liberación Nacional; PUSC: Partido Unidad Social Cristiana. Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). El pasado político familiar se encuentra particularmente enraizado con el PLN, pues en 2015 un 46.4% manifiesta haber crecido en una familia liberacionista. También es relevante el partido calderonista o PUSC, ya que 27.4% de las personas creció en familias de dicha inclinación. En 2011 los resultados fueron prácticamente iguales (figura 22). En 1998, las tradiciones políticas familiares eran más parejas entre los principales partidos, liberacionistas (38.5%) y socialcristianos (30.7%). Con el declive del bipartidismo, la brecha claramente se ha ampliado entre ambos. Puede notarse que existe un registro considerablemente bajo de familias de tradición comunista o de izquierda, a pesar de la relevancia histórica de estos partidos en el siglo veinte. Además, aún en 2015 es temprano para poder hablar de tradiciones políticas en torno a las nuevas opciones políticas como Acción Ciudadana y Movimiento Libertario. 72 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 50 46,5 46,4 38,5 30,7 27,5 27,4 23,3 13,6 13,9 9,8 10,2 6,9 0,5 1,4 0,7 0,6 1,0 0,7 0,4 0 1998 2011 2015 Liberacionista Calderonista o de la Unidad Varios partidos (distinto partido padre y madre) Ninguno Cambiaban de una elección a otra Otro Izquierda (comunista) Figura 22. Tradición política familiar. Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Este capítulo ha puesto en evidencia que actualmente la mayoría de las personas costarricenses tiene una relación dramática con los partidos políticos, a pesar de entender la importancia de las elecciones y específicamente del voto como mecanismo de toma de decisiones. Asimismo, se observan fuertes tensiones entre la lealtad al PLN y la oposición acérrima a este. Se denota, también, el desgaste que el PUSC ha sufrido de manera paulatina y comedida en los distintos procesos electorales. Toda esta información se puede analizar a la luz de lo mencionado en el capítulo 1 con referencia a las posiciones ideológicas de los votantes de cada uno de los partidos. En esta medida, aquellas personas votantes del PLN, PUSC y del ML son quienes se ubican como las más conservadoras, mientras que los votantes del FA son más liberales, y los del PAC y los abstencionistas tienen puntajes similares a la media global. De esta forma, se cierra el círculo de partidos, elecciones e ideologías. 73 Porcentaje CAPÍTULO 4 PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y ABSTENCIONISMO LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Participación electoral y abstencionismo La búsqueda de explicaciones sobre participación electoral y abstencionismo ha sido un tema recurrente en la ciencia política (Blais, 2000; Gosnell, 1927; Franklin, 2004; Norris, 2004; Verba y Nie, 1972; Wolfinger y Rosenstone, 1980). Gran parte de esa agenda se ha concentrado en determinar cuáles características institucionales demográficas, políticas y económicas facilitan o deprimen los porcentajes nacionales de participación (por ejemplo, Blais y Dobrzynska, 1998; Fornos, Power y Garand, 2004; Geys, 2006; Pérez- Liñán, 2001; Pignataro, 2014); otros estudios se han abocado al análisis del comportamiento individual y de por qué unos votan y otros no. En las elecciones nacionales de 2014, en Costa Rica, compitieron trece partidos por la presidencia y las dos vicepresidencias de la República. No obstante, en la elección del 2 de febrero, ningún partido alcanzó el 40% de los votos válidos necesarios para asegurar la victoria. Por ello, se convocó una segunda ronda, según establece la Constitución Política, en la que competían únicamente los candidatos con más votos: Luis Guillermo Solís del PAC (30.6%) y Johnny Araya del PLN (29.7%). A pesar de que el candidato Araya rehusó participar en la contienda hacia la segunda elección, por razones legales los candidatos no pueden renunciar, de forma que el 6 de abril se llevó a cabo el balotaje, en el cual el candidato del PAC ganó con 77.8% de los votos válidos. La participación en la primera ronda fue de 68.2% (TSE, 2015a), lo cual muestra una disminución de menos de un punto porcentual con respecto a la anterior elección de 2010. Sin embargo, se mantiene cercana al promedio para el periodo posterior a 1998, año en el que la abstención aumentó de forma emblemática en más de 10 puntos. Debe notarse que la disminución en la participación ha constituido una tendencia global (ver Blais y Rubenson, 2013; Franklin, 2004) y no una excepcionalidad costarricense; sin embargo, no existe todavía una explicación generalizada del fenómeno (Blais, 2007, pp. 628-630). 77 Adrián Pignataro y María José Cascante En abril, la asistencia a las urnas fue de 56.5% (TSE, 2015b). Al igual que en 2002, ocasión en que también se dieron las dos rondas, se repite el patrón de presentar mayor participación en la primera convocatoria. No obstante, en 2014, la diferencia entre una ronda y otra fue mayor que en 2002. Asimismo, debe recordarse que las elecciones generales de 2014 inauguraron el voto en el extranjero. Este electorado, compuesto por 12 654 personas, presentó una participación mucho menor al promedio: 21.9% en febrero y 14.4% en abril (TSE, 2015a y 2015b). 100 83,3 80,9 81,4 79,9 81,3 81,8 81,8 81,1 78,6 70,0 67,2 68,8 69,1 68,2 64,7 65,2 60,5 56,5 0 3 8 2 6 0 4 8 2 6 5 5 6 6 7 7 7 8 8 90 94 98 (I) II) 06 10 (I) 9 II ) 1 19 19 19 19 19 19 19 19 19 19 19 02 02 ( 20 00 0 2 01 4 ( 2 1 4 2 2 20 Año de la elección Figura 23. Participación electoral 1953-2014. Elaboración con base en TSE (2014). Los datos oficiales muestran un patrón recurrente en la participación electoral: la asistencia a las urnas se incrementa conforme aumenta la edad de las personas, hasta que llega a los últimos años de vida, cuando disminuye (por ejemplo, para el caso estadounidense, ver Wolfinger y Rosenstone, 1980). En Costa Rica, sin embargo, se ha reportado, previamente, una anomalía a la relación curvilínea entre edad y participación, ya que a los 18 años la participación es mayor que en otras edades jóvenes. Es decir, inicia con un pico que cae a los 19 años y se incrementa a partir de los 30 años, para luego descender a los 70 años. Este fenómeno fue descrito tempranamente por Hernández (1991, p. 132), quien explicó la alta participación a los 18 años como producto del “entusiasmo de votar por primera vez”. En febrero de 2014, la participación sigue el comportamiento mencionado (figura 24), a lo cual se añade la participación diferenciada entre hombres y mujeres. Las mujeres tienden a participar más, hasta los 70 años cuando la relación se invierte y son los hombres quienes votan más. 78 Porcentaje LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 18 19 20 - 25 - 30 - 35 - 40 - 45 - 50 - 55 - 60 - 65 - 70 - 75 - 80 - 85 y 24 29 34 39 44 49 54 59 64 69 74 79 84 más Edad Hombres Mujeres Figura 24. Participación electoral según sexo y edad en la primera ronda (febrero de 2014). Elaboración con base en TSE (2015a). La elección de abril de 2014, aunque muestra una participación promedio menor, refleja la misma relación entre edad, sexo y participación (figura 25): el aumento a partir de los 30 años (con el punto excepcionalmente alto a los 18), la disminución a partir de los 70 años y la mayor votación entre las mujeres, excepto en las edades superiores. 79 Porcentaje Adrián Pignataro y María José Cascante 100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 18 19 20 - 25 - 30 - 35 - 40 - 45 - 50 - 55 - 60 - 65 - 70 - 75 - 80 - 85 y 24 29 34 39 44 49 54 59 64 69 74 79 84 más Edad Hombres Mujeres Figura 25. Participación electoral según sexo y edad en la segunda ronda (abril de 2014). Elaboración con base en TSE (2015b). En la IV Encuesta de Participación y Cultura Política se registraron porcentajes mayores de participación respecto de los oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones, aunque mantienen la misma asimetría: 83.1% y 74.8%, respectivamente. Esta discrepancia entre la participación oficial y la reportada en encuestas es recurrente y sobre esto existen varias explicaciones, sin consenso aún. Algunos creen que la mayor participación reportada se debe a un efecto de deseabilidad social; en otras palabras, de no recibir reprobación de parte del encuestador al declararse abstencionista. También, puede existir un sesgo de selección por el cual los no votantes rechazan, en su mayoría, la encuesta. La tercera explicación es que las personas examinaron, retrospectivamente, no el acto del voto en la última elección, sino, en general, su historial de votación, por lo que tienden a confundir en cuáles años votaron (Rolfe, 2012). Este fenómeno tendrá consecuencias en los modelos explicativos que se abarcan más adelante. En la siguiente sección (4.1), se abordan los motivos de la abstención desde el punto de vista de los propios abstencionistas (el autorreporte). Luego, se construyen modelos analíticos para distinguir entre explicaciones teóricas con respecto a la participación en 2014. 80 Porcentaje LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 4.1 Razones de la abstención Como se indicó anteriormente, debido a que en las elecciones de 2014 ninguno de los candidatos alcanzó el 40% de los votos válidos en la primera ronda, fue necesaria una segunda ronda electoral. Ello implica que los electores podían abstenerse tanto en la primera ronda de elección, como en la segunda o incluso en ambas. Entre todos los que se abstuvieron en la primera ronda, 62.5% indica no haber votado porque no quiso, mientras que 37.5% no votó porque no pudo. Para la segunda ronda los porcentajes son similares: 64.5% no quiso votar y 35.5% no pudo (figura 26). Es decir, la mayoría de las personas que no asiste a las urnas tiene una postura voluntaria de que no quiere hacerlo. 100% 62,5 64,5 No quiso No pudo 37,5 35,5 0% Elecciones de febrero 2014 Elecciones de abril 2014 Figura 26. Grupos de abstencionistas. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Para las dos rondas, entre quienes no pudieron votar, la razón más comúnmente declarada fue la distancia de su vivienda o su trabajo al lugar donde estaban empadronados. También hubo problemas de transporte, entre otras razones (tabla 22). 81 Porcentaje Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 22 Razones por las que no pudieron votar Razones Primera ronda Segunda ronda febrero 2014 abril 2014 Tenía que trabajar y votaba en un 29.1 31.5 lugar distante No empadronado en lugar de 18.2 11.9 residencia Problemas de transporte 13.2 11.3 Estaba de gira o se fue de vacaciones 5.4 10.2 dentro del país Enfermo, hospitalizado, embarazo o 11.5 10.0 posparto Otros motivos 5.0 9.4 No tenía cédula: la perdió, se la 5.9 5.6 robaron Fuera del país 4.0 3.4 No apareció en el padrón 4.4 2.6 Motivos religiosos 2.3 1.6 Tenía que cuidar hijos, nietos o 0.0 0.5 familiar enfermo NS/NR 1.1 2.1 Total 100.0 100.0 Nota: NS/NR= No sabe/ No responde. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Para no querer votar, el aspecto más influyente en ambas rondas fue la corrupción política (28.8% y 26.6%); sin embargo, sentimientos de decepción y desconfianza fueron también relevantes para un conjunto de personas abstencionistas (tabla 23). En general, se trata de razones que reflejan los sentimientos negativos hacia la política evidenciados en el capítulo 1. 82 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 23 Razón más influyente para no querer votar Razones Primera ronda Segunda ronda febrero 2014 abril 2014 Corrupción política 28.8 26.6 Desinterés en la política 20.8 18.6 Decepción de la política 14.0 15.6 Desconanza en los políticos 11.9 12.7 Incumplimiento de promesas 16.9 10.7 Otras 6.9 8.2 No estaba su candidato 0.0 5.0 NS/NR 0.6 2.6 Total 100.0 100.0 Nota: NS/NR= No sabe/ No responde. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 4.2 Modelos explicativos de participación electoral Las explicaciones de la participación electoral –por qué las personas votan– se pueden condensar en dos enfoques principales: teorías de elección racional y teorías de la modernización cultural (Norris, 2004). Las teorías de elección racional enfatizan los beneficios y costos que implica votar, así como la posibilidad de influir en el resultado de la elección (Blais, 2000). Desde el seminal trabajo de Downs (1957), se argumenta que un elector racional vota si la posibilidad de efectuar un voto influyente, multiplicado por los beneficios que conlleva el hecho de que su candidato favorito gane la elección, es mayor que los costos en que se incurre al votar. Estos costos se han examinado, empíricamente, a través de arreglos institucionales y legales que facilitan o dificultan la participación (Franklin, 2004; Jackman, 1987; Pignataro, 2014; Powell, 1986). Por ejemplo, la inscripción automática en el padrón electoral disminuye los costos frente a modos de registro no automático que implican trámites adicionales para la ciudadanía. Por otro lado, las teorías culturales se centran en explicar el voto por medio de actitudes y valores como la confianza política, la identificación partidaria, el interés en asuntos públicos (Norris, 2004, p. 154), así como la adquisición del hábito de votar (Alfaro Redondo, 2014; Plutzer, 2002). Asimismo, se cuenta, en este paradigma, la teoría de recursos estructurales la cual sostiene que personas con mayor estatus socioeconómico –educación, ingresos y 83 Adrián Pignataro y María José Cascante ocupación– tienden a votar más; además, estos efectos del estatus pueden ser modificados según características demográficas como sexo y edad (Verba y Nie, 1972; Wolfinger y Rosenstone, 1980). Con base en estas dos perspectivas, se formulan modelos de regresión de tipo logístico para examinar cuáles factores incidieron en el voto durante ambas rondas de 2014. A continuación, se explican las variables utilizadas y la forma en que se midieron. Variable dependiente • Participación electoral: Al darse dos rondas, existieron dos oportunidades para votar o abstenerse, de modo que se formulan dos modelos para las respectivas elecciones de febrero y abril. Las variables se miden con 1 si la persona votó en la ronda específica y 0 si se abstuvo. Dado que la encuesta sobreestimó para ambas rondas la participación, se ponderan las variables dependientes para que se ajusten a los porcentajes oficiales de participación. Variables explicativas de la teoría de elección racional • Posibilidad de influir en la elección: Se busca medir la importancia decisiva del voto (al contrario de una valorativa o normativa). La variable se basa de forma directa en la pregunta: “¿Alguna vez pensó en la posibilidad de que si no votaba por su candidato perdería las elecciones?”. Las respuestas se recodificaron de forma que los “sí” asuman valor de 1, los “no” sean 0 y los “no sabe/no responde” sean 0.5. Es decir, se obtiene una escala de 0 a 1. Los casos de los abstencionistas en las dos rondas (n = 86), a los cuales no se les aplicó la pregunta, se codificaron con 0 asumiendo que no realizaron consideraciones prospectivas dirigidas a votar. Se tiene como hipótesis que cuanto mayor sea la percepción de influir en la elección, mayor la probabilidad de que la persona haya participado. • Distancia: Puesto que la investigación conforma un diseño de caso único, Costa Rica, no es posible comparar distintas configuraciones institucionales que facilitan u obstruyen el voto (i.e. los costos). Sin embargo, es posible indagar si cada persona tuvo alguna dificultad para votar. Para ello, se tiene información sobre la cercanía al centro de votación (pregunta “¿Estaba usted empadronado en el lugar donde vive?”). Por lo tanto, si una persona no votaba en el lugar de residencia, se asume que incurrió en más costos (distancia = 1) que quienes viven donde votan (distancia = 0). Se supone que las personas que viven distantes del respectivo centro de votación tenderán a votar en menor proporción. 84 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE • Eficacia del voto: Un índice basado en tres afirmaciones sobre el valor instrumental del voto con las cuales se podía estar “de acuerdo”, “ni de acuerdo, ni en desacuerdo” y “en desacuerdo”. Los enunciados eran los siguientes: “al votar nos hacemos oír”, “uno puede influir en la política por medio del voto” y “si uno no vota renuncia a participar en soluciones”. La escala oscila entre 0 y 1; el mayor valor significa mayor percepción de eficacia del voto. Se esperaría una relación positiva entre eficacia y participación, pues cuanto más perciben las personas que el voto sirve para algo, más probable sea que ejerzan el sufragio. Variables explicativas de las teorías culturales • Simpatía partidaria: Se codificó con 1 si simpatiza con algún partido político y 0 si no lo hace. Se espera que las personas simpatizantes tengan mayor probabilidad de votar pues están intrínsecamente impulsadas por sus sentimientos partidistas, queriendo favorecer en las urnas al partido con el cual se identifican. • Interés en la política: El interés se midió con una escala de 1 a 5, donde 5 significa mucho interés y 1 no significa nada. Los valores perdidos se reemplazaron por la media. Cuanto mayor sea el interés, mayor la posibilidad de que haya votado. • Índice de confianza política: Este índice se desarrolló en el capítulo 1 y consiste en un promedio simple de las notas, de 0 a 10, que se otorgan a diecisiete instituciones. La teoría manifiesta que cuanto mayor sea la confianza, mayor la probabilidad de que las personas voten. • Ideología: La variable ideología se desagrega en los tres indicadores construidos en el capítulo 1: eje autoritarismo-democracia, eje liberal-conservador y eje Estado-mercado. Mayor puntaje significa, respectivamente, mayor postura autoritaria, liberal en aspectos morales y de derechos humanos y estatista en el plano económico. • Votó en 2010: Se espera que si una persona votó en la pasada elección nacional de 2010, tenga mayor probabilidad de haber votado en la elección de 2014. La variable se mide con 1 si votó en 2010, y 0 si no lo hizo (incluyendo si no tenía edad). 85 Adrián Pignataro y María José Cascante Variables explicativas de la teoría de recursos estructurales • Educación: La variable educación varía de 0 (sin estudios) a 15 (universidad completa). La teoría predice que cuanta mayor educación, más recursos cognitivos tiene la persona, por lo que aumenta la posibilidad de votar. • Ingreso subjetivo: La variable indaga si las personas perciben que el salario o ingreso total que su familia recibe mensualmente les alcanza o no para vivir. La escala indica lo siguiente: 1 “No les alcanza, tienen grandes dificultades”, 2 “No les alcanza, tienen dificultades”, 3 “Les alcanza justo, sin grandes dificultades”, 4 “Les alcanza bien, pueden ahorrar”. Al igual que educación, cuanto mayor nivel de ingresos, mayor posibilidad de votar. • Estado de ocupación: Se clasifica con 1 si forma parte de la población económicamente activa (trabaja, estudia y trabaja); 0 si no forma parte de ella (está desempleado, solo estudia, solo se dedica a tareas del hogar, es pensionado o rentista). Variables demográficas • Sexo: 1 mujer; 0 hombre. • Edad: La variable se incluye en los modelos de forma, agrupada de la siguiente manera con variables indicadoras (dummy): 19 a 24 años, 25 a 34 años, 35 a 44 años, 45 a 59 años. La categoría 60 años o más es la categoría de referencia, por lo que se no se incluye en el modelo. • Provincia: Se clasificó con 1 si la persona reside en una de las provincias costeras (Guanacaste, Puntarenas y Limón); 0 si reside en las centrales (San José, Alajuela, Heredia y Cartago). Resultados En el modelo estimado para predecir la participación electoral en febrero de 2014 (tabla 24), se encuentra que las siguientes variables tienen significancia estadística al nivel convencional de 5%: posibilidad de influir en la elección, distancia, eficacia del voto, interés en la política, votó en 2010, educación, ingreso subjetivo y provincia periférica. Esto implica que las restantes variables no tienen una incidencia en el fenómeno, según los datos ajustados. 86 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 24 Modelo explicativo de la participación electoral en la primera ronda Variable Razón deCoeciente Error estándar Sig. ventaja Posibilidad de inuir en la 0.419 0.162 0.010 1.521 elección Distancia -1.129 0.196 0.000 0.323 Ecacia del voto 1.766 0.196 0.000 5.850 Simpatía partidaria 0.063 0.148 0.673 1.065 Interés en la política 0.172 0.057 0.002 1.187 Índice de conanza 0.054 0.039 0.168 1.056 Eje autoritarismo-democracia 0.006 0.003 0.056 1.006 Eje liberal-conservador -0.003 0.003 0.347 0.997 Eje Estado-mercado 0.003 0.003 0.359 1.003 Votó 2010 2.177 0.158 0.000 8.821 Educación 0.084 0.022 0.000 1.087 Ingreso subjetivo 0.311 0.085 0.000 1.365 Estado de ocupación 0.141 0.157 0.370 1.151 Sexo -0.018 0.156 0.907 0.982 19 a 24 años -0.024 0.253 0.923 0.976 25 a 34 años -0.375 0.232 0.107 0.687 35 a 44 años -0.132 0.243 0.587 0.876 45 a 59 años -0.214 0.217 0.324 0.808 Provincia costera -0.353 0.143 0.014 0.703 Constante -4.287 0.487 0.000 0.014 Número de observaciones 1598 Hosmer y Lemeshow (valor p) 0.495 Porcentaje de clasicación 80.7 correcta Nota: Sig.= significancia estadística. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Los factores racionales incluidos tienen efectos en la dirección esperada. Las personas que consideran que tenían posibilidad de influir (pues, si no votaba, su candidato perdería las elecciones) tienen mayor chance (odds) de votar que las personas que no consideran esta posibilidad decisiva. Entre personas que no votan cerca de donde viven, para las cuales los costos de votar se incrementan, la posibilidad de votar es 68% menor versus personas que viven donde votan. La percepción de eficacia del voto aumenta la propensión de votar 5.8 veces al cambiar del mínimo de la escala al máximo. 87 Adrián Pignataro y María José Cascante Sin embargo, factores de tipo cultural son también influyentes. Por un lado, cuanto mayor sea el interés por la política, mayor es la probabilidad de votar. También, el hecho de haber votado en 2010 incrementa el chance de votar en 2014, por 8.8 veces, frente a personas que no votaron. De los factores provenientes de la teoría de recursos estructurales, tanto la educación como los ingresos promueven la participación, en consonancia con las respectivas hipótesis. Del conjunto de variables demográficas, ni sexo, ni edad resultan significativas, pero sí la provincia. El vivir en provincia costera reduce la posibilidad de votar en un 30%. Este modelo presenta una clasificación correcta del 80.7% de los electores en votantes y abstencionistas. Asimismo, presenta un ajuste adecuado según la prueba de Hosmer y Lemeshow (p = 0.495), lo cual quiere decir que el modelo propuesto y las variables incluidas son adecuados. El modelo logístico para la participación en la segunda ronda (tabla 25) coincide en algunos resultados con el anterior, pues son predictores significativos de la participación: la distancia, la eficacia del voto, el interés por la política, que ejerció el voto en 2010, la educación, el ingreso subjetivo y la provincia. Adicionalmente, en esta estimación aparecen como relevantes el índice de confianza y el eje ideológico de Estado-mercado. De las variables de la vertiente racional, no se mantiene significativa la posibilidad de influir en la elección, lo cual cobra sentido a la luz de una elección en la que las encuestas preelectorales sugerían un gane por amplio margen y en la que el segundo candidato se retiró de la campaña. De forma que arrepentirse porque el candidato podría perder deja de tener sentido en una elección con un resultado ampliamente predecible. Entre los factores culturales, tanto el interés por la política como la confianza en las instituciones fomentaron la participación. Además, en lo que respecta a ideología, cuanto más se favorece el rol del Estado, mayor el chance de haber votado. Sin embargo, este efecto es comparativamente menor con respecto a otros coeficientes. Al igual que en la elección de febrero, el voto en 2010 tiene una incidencia relevante en abril. La probabilidad de votar en la segunda ronda aumenta 5.8 veces entre quienes participaron en 2010. Como se puede observar, una mayor educación, mayores ingresos y el vivir en provincias no costeras aumentan la probabilidad de haber votado en la segunda vuelta. 88 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 25 Modelo explicativo de la participación electoral en la segunda ronda Variable Coeciente Error estándar Sig. Razón de ventaja Posibilidad de inuir en el 0.080 0.135 0.556 1.083 voto Distancia -1.018 0.185 0.000 0.361 Ecacia de voto 1.590 0.183 0.000 4.901 Simpatía partidaria 0.113 0.129 0.380 1.120 Interés en la política 0.120 0.051 0.018 1.127 Índice de conanza 0.092 0.036 0.010 1.096 Eje autoritarismo-democracia 0.000 0.003 0.860 1.000 Eje liberal-conservador -0.002 0.003 0.449 0.998 Eje Estado-mercado 0.006 0.003 0.020 1.006 Votó 2010 1.765 0.154 0.000 5.840 Educación 0.039 0.018 0.035 1.040 Ingreso subjetivo 0.175 0.075 0.020 1.191 Estado de ocupación 0.208 0.140 0.136 1.231 Sexo 0.197 0.137 0.151 1.218 19 a 24 años -0.081 0.233 0.727 0.922 25 a 34 años -0.393 0.203 0.053 0.675 35 a 44 años -0.193 0.212 0.364 0.825 45 a 59 años -0.089 0.190 0.639 0.915 Provincia costera -0.350 0.128 0.006 0.705 Constante -4.063 0.434 0.000 0.017 Número de observaciones 1598 Hosmer y Lemeshow (valor p) 0.886 Porcentaje de clasicación 74.4 correcta Nota: Sig.= significancia estadística. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Cuando se estima de nuevo el modelo de segunda ronda (tabla 26), pero incluyendo como variable independiente si votó en la primera vuelta, este factor resulta altamente explicativo, pues el chance de votar se incrementa 29 veces; no obstante, suprime los efectos de otras variables explicativas más de tipo cultural. Esto implica que el comportamiento habitual del voto está correlacionado con patrones actitudinales y de cultura política, de forma que es difícil diferenciar su efecto de forma independiente. Es decir, que la explicación del comportamiento del voto de las personas es multicausal y no es posible aislar una sola variable para explicar el fenómeno, como en la mayoría de los comportamientos sociales. 89 Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 26 Modelo explicativo de la participación electoral en la segunda ronda con voto en la primera Variable Razón deCoeciente Error estándar Sig. ventaja Posibilidad de inuir en la -0.156 0.151 0.301 0.856 elección Distancia -0.641 0.217 0.003 0.527 Ecacia del voto 1.123 0.218 0.000 3.073 Simpatía partidaria 0.182 0.148 0.220 1.200 Interés en la política 0.062 0.060 0.303 1.064 Índice de conanza 0.104 0.042 0.012 1.110 Eje autoritarismo-democracia -0.001 0.003 0.730 0.999 Eje liberal-conservador -0.002 0.003 0.627 0.998 Eje Estado-mercado 0.006 0.003 0.071 1.006 Votó 2010 1.010 0.189 0.000 2.746 Votó primera ronda 2014 3.384 0.228 0.000 29.493 Educación 0.014 0.021 0.517 1.014 Ingreso subjetivo 0.047 0.087 0.586 1.049 Estado de ocupación 0.186 0.163 0.254 1.204 Sexo 0.294 0.159 0.065 1.342 19 a 24 años -0.212 0.274 0.439 0.809 25 a 34 años -0.328 0.236 0.164 0.720 35 a 44 años -0.195 0.247 0.430 0.823 45 a 59 años -0.058 0.222 0.795 0.944 Provincia periférica -0.252 0.150 0.094 0.777 Constante -5.196 0.528 0.000 0.006 Número de observaciones 1598 Estadístico de Hosmer y 0.913 Lemeshow (valor p) Porcentaje de clasicación 81.4 correcta Nota: Sig.= significancia estadística. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Los modelos analizados permiten llegar a conclusiones relevantes para entender diversas explicaciones por las cuales las personas se acercan a las urnas. En primer lugar, la participación está vinculada tanto a factores racionales de cálculos y costo como a factores culturales de actitudes, hábitos y recursos. De forma que puede reafirmarse el carácter multicausal del voto (Norris, 2004; Ramírez, 2010). 90 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE En segundo lugar, se observa la importancia contextual de las elecciones (Franklin, 2004), ya que las variables que explicaron la primera ronda no necesariamente hacen lo mismo para la segunda. Aunque el análisis no compara características medidas en el nivel de elección sino en individuos, la variable de posibilidad de influir es ilustrativa al respecto. Las personas percibieron la importancia de su voto para decidir la primera vuelta, la cual contaba con múltiples candidatos a la presidencia y tuvo un cierre ajustado. En la segunda ronda, el voto perdió capacidad de decidir el resultado, pues el candidato Araya del PLN, en la práctica, se retiró y el presidente Solís obtuvo la victoria por un amplio margen de votos. En esta segunda ronda se aprecia, además, el papel habitual del voto que se ha examinado en otros estudios (Alfaro Redondo, 2014; Plutzer, 2002). Esto quiere decir que la tendencia del voto en primera ronda, tanto en 2010 como en febrero de 2014, es predictora relevante de la posterior participación. Otro aspecto importante que se refleja con los datos individuales es la desigual distribución geográfica del voto, la cual había sido analizada previamente con base en el cálculo de las mesas electorales por distritos y regiones (Raventós et al., 2005; TSE, 2015). En este capítulo se confirma el patrón de participación en el cual las zonas periféricas y costeras presentan mayor abstención que las centrales y metropolitanas. Finalmente, aunque los resultados descriptivos iniciales permitieron visualizar diferencias en los porcentajes de participación entre hombres y mujeres y entre personas con distintas edades, los análisis multivariados descartan la importancia de estas variables. Lo anterior se explica por el hecho de que los modelos permiten examinar los efectos de las variables de interés, controlando variables correlacionadas. Por ello se puede concluir que las diferencias entre tasas de participación por subgrupos según sexo y edad provienen más bien de aspectos racionales, culturales y estructurales correlacionados con el ser hombre, mujer, veinteañero, treintañero, etc. 91 CAPÍTULO 5 CARACTERIZACIÓN DE LAS PERSONAS ELECTORAS LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Caracterización de las personas electoras En este capítulo se examina, en la primera parte, el comportamiento de votantes, particularmente de la primera ronda electoral de 2014. Se busca de este modo profundizar en los motivos que las personas tuvieron para escoger candidatos y examinar características propias de los votantes tales como el quiebre del voto, el momento y estabilidad de la decisión del voto. La segunda parte del capítulo funciona a modo de cierre, pues se construye una tipología de electores –votantes y abstencionistas– con base en variables examinadas en capítulos previos referidas tanto a actitudes como a comportamientos para vincular los tipos de electores con las escogencias en las rondas: voto por partidos y abstención. 5.1 Comportamiento de votantes Desde 2007 hasta la actualidad la mayoría de las personas manifiesta votar por el candidato y no por el partido (tabla 27), lo que es una tendencia normal en sistemas presidencialistas como el costarricense con especial importancia de las campañas electorales mediáticas centradas en los líderes. En 2015 un 51.0% de las personas dice que votó más por el candidato, mientras que solo un 36.9% de las personas dice que votó más por el partido y un 8.9% por ambos. En este sentido, también se observa la continua tradición de la erosión del voto familiar y la mayoritaria desafección por partidos políticos. 95 Adrián Pignataro y María José Cascante Tabla 27 Voto por partido o candidato (encuestas 2007,2011 y 2015) Tipo 2007 2011 2015 Candidato 47.8 52.7 51.0 Partido 29.3 32.2 36.9 Ambos 19.4 13.2 8.9 Ninguno 3.5 1.8 3.2 Total 100.0 100.0 100.0 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Tomando en cuenta un conjunto más amplio de motivaciones para votar que el candidato versus el partido, el factor que más personas consideran influyó mucho en la decisión de por quién votar en 2014 fue el deseo de cambio (tabla 28). También, en 2011 este aparecía como el aspecto con más peso, aunque es en 2015 cuando agrupa una cantidad mayor de respuestas (38.1% frente a 21.1%) (tabla 28). Cada elección tuvo características propias que repercutieron en sus determinados años, como el hecho de que Laura Chinchilla fuera mujer en 2011, lo cual influenció en su momento a 18.6% de las personas (en 2015 no hubo candidatas presidenciales). En 2015, la novedad del candidato fue el motivador más importante para 9.3% de los votantes, lo que benefició claramente a Luis Guillermo Solís, quien, aunque no era totalmente ajeno a la política, era candidato presidencial por primera ocasión. La tradición familiar es relevante para un 11.3%, lo cual resulta consistente con los resultados vistos en el capítulo 3. 96 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Tabla 28 Aspecto más influyente en la decisión de votar (encuestas de 2011 y 2015) Aspecto 2011 2015 Que quería un cambio 21.1 38.1 Las propuestas o programa de gobierno en general *nd 18.0 La tradición de su familia 11.0 11.3 Que el candidato era nuevo *nd 9.3 Que le gusta ese partido 14.6 6.6 Le gustó el candidato 16.6 6.4 Quería evitar que ganara otro candidato 5.5 5.4 Las propuestas sobre la protección animal *nd 1.7 Que le gusta votar a ganar 1.1 1.6 Otra razón 5.9 1.6 Que la candidata Laura Chinchilla fuera mujer 18.6 *nd Las propuestas de seguridad ciudadana 5.5 *nd Total 100.0 100.0 Nota: IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). *nd= no disponible Otros aspectos incluidos en el comportamiento de las personas votantes es el voto para diputados, el momento de decisión de voto y la estabilidad de la decisión. Estos tres factores se relacionan con los cambios estructurales del electorado. Si los electores mantienen menor identificación con los partidos políticos, se esperaría que no necesariamente voten por candidatos a diputados que pertenezcan al mismo partido del presidente, esto es, que quiebren el voto. También podría suponerse que se postergue la decisión del voto a los últimos días de la elección y que la escogencia no sea estable sino volátil, es decir, que puede modificarse durante la campaña. En primer lugar, el quiebre de voto se mantiene alrededor del 20% desde 2007 hasta 2015 (específicamente el 21.7% de las personas quebró el voto en esta última elección) (figura 27). Esta tendencia al quiebre del voto tiene resultados importantes sobre el funcionamiento del sistema político sobre todo porque da paso a un parlamento más fraccionado (con más partidos representados) y en el cual el Poder Ejecutivo no tiene una mayoría de bancadas pertenecientes a su partido y que, como se citó anteriormente, puede contribuir a procesos más complejos de toma de decisiones. Este precisamente fue el resultado que se obtuvo en el 2014 (Alfaro Redondo y Gómez Campos, 2014); y estudios que se han realizado en contextos políticos similares de presidente minoritario con una Asamblea Legislativa altamente fragmentada (con un número efectivo 97 Adrián Pignataro y María José Cascante de partidos de 4.87) señalan que es la “receta” que Mainwaring (1993) ha catalogado como altamente peligrosa para las democracias presidencialistas. 100% 86,2 79,3 79,9 78,3 20,7 20,1 21,7 13,8 0% 1998 2007 2011 2015 Quebró el voto Votó por el mismo partido Figura 27. Quiebre de voto (encuestas 1998, 2007, 2011 y 2015). Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). La segunda característica relevante del comportamiento de los votantes se refiere al momento de decisión del voto (figura 27). Se observa que mayoritariamente las personas se deciden por quién votar antes y durante la campaña, mientras que solo una minoría indica haberse decidido la semana antes de la elección y el propio día. Sin embargo, entre 1998 y 2014 disminuyó el porcentaje de personas que escogía mucho antes de la campaña (de 76.0% a 48.8%); asimismo, aumentó el porcentaje de quienes deciden durante la campaña (de 10.9% a 31.7%) y la semana antes de la elección (de 4.3% a 10.2%). Por el contrario, no varían los decididos el día del sufragio11. Dicha postergación del voto se ha vinculado a un menor interés en la política, un menor nivel de información y supone una desvinculación con partidos políticos (Pignataro, 2017). Es decir, quienes más distantes están de la política y las elecciones tienden a alargar su decisión de por quién votar. 11 Una encuesta preelectoral realizada del 20 al 27 de enero de 2014 (dos semanas antes de la elección) indicaba que 33.4% no sabía por quién votar (CIEP, 2014b). Aunque no se puede hacer una equivalencia entre los dos instrumentos, se coincide en el hecho de que existe un porcentaje no despreciable de personas indecisas en los últimos días de la campaña electoral. 98 Porcentaje LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 100 76,0 48,8 31,7 10,9 10,2 8,8 9,3 4,3 0 Mucho antes de la Durante la campaña La semana antes de El propio día de la campaña la elección elección 1998 2014 Figura 28. Momento de decisión del voto (encuestas 1998 y 2014). IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Finalmente, con respecto a la estabilidad de la decisión (pregunta: “¿Pensó en algún momento en votar por otro candidato?”), se puede decir de 2014 que 75.0% estuvo siempre decidido por el mismo candidato, mientras 20.3% pensó en votar por otro candidato diferente en algún momento y 4.7% estuvo indeciso todo el tiempo (figura 29). Hasta ahora, el análisis realizado se enfocó en el comportamiento de las personas que votaron. Vale la pena recalcar que en el análisis se evidencia la importancia que tienen los candidatos en la decisión del voto de las costarricenses y los costarricenses; así mismo, se observa que la decisión no está predefinida para la totalidad de personas e incluso, según algunos datos disponibles, se puede indicar un aumento en la volatilidad de la elección. Es decir, que para una mayor cantidad de personas la campaña electoral es el canal por el cual toman la decisión del voto. 99 Porcentaje Adrián Pignataro y María José Cascante 4,7 20,3 Siempre estuvo decidido(a) por el mismo Pensó en votar por otro candidato Estuvo indeciso(a) todo el 75,0 tiempo Figura 29. Estabilidad de la decisión. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). 5.2 Tipología de electores Para finalizar, se presenta una tipología de electores basada en un análisis de conglomerados, bajo el método de k medias, el cual permitió distinguir tres grupos de electores, identificados con base en variables desarrolladas en los capítulos previos del libro: el nivel de activismo político, el índice de confianza, los ejes ideológicos, la edad y el nivel educativo. Los conglomerados obtenidos se caracterizan por ser diferentes entre sí aglutinando electores semejantes dentro de cada grupo. Vale aclarar que este método es, en buena medida, exploratorio. En esta aplicación en particular se escogieron tres grupos, porque un mayor número no mostraba diferencias relevantes entre las variables seleccionadas para la clasificación. En comparación con el promedio global de cada característica, el primer grupo tiene una opinión sobre la política similar a la media (2.6), un activismo político algo menor (1.3), una confianza institucional promedio (5.8). El grupo tiende más hacia actitudes democráticas, conservadoras y hacia el mercado en lo que respecta a lo económico; su edad promedio es de 47 años y tiene un nivel educativo promedio. El segundo grupo presenta una opinión sobre la política más negativa (2.4), cuenta con el mayor nivel de activismo político (1.6) y con menor confianza institucional que los otros grupos (5.5). Entre autoritarismo y democracia, se aproxima más a la segunda; además, son las personas más liberales y estatistas en lo ideológico. La edad media es de 35 años y tienen un nivel educativo mayor al promedio. 100 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Finalmente, el tercer grupo se no se diferencia del primero en relación con la opinión por la política ni con el activismo político, aunque su confianza en las instituciones resulta algo mayor (6.0). Sin embargo, es marcadamente más autoritario, más conservador y estatista. La edad media es de 49 años y el nivel educativo es algo inferior al general (1.5). Es decir, la principal diferencia con el grupo uno se define en términos ideológicos, pues este grupo tercero es más autoritario y pro Estado que el primero. Con base en las diferencias entre conglomerados, se puede interpretar que los primeros son mayores demócratas promercado, los segundos jóvenes desencantados activistas liberales y los terceros mayores autoritarios estatistas. Tabla 29 Análisis de conglomerados Promedio Variables de la agrupación Grupo 1 Grupo 2 Grupo 3 global Sig. Opinión de la política en general (1-5) 2.6 2.4 2.6 2.6 0.006 Activismo político (0-10) 1.3 1.6 1.3 1.4 0.054 Índice de conanza (0-10) 5.8 5.5 6.0 5.8 0.000 Eje ideológico 40.8 49.1 67.8 54.7 0.000 autoritarismo-democracia (0-100) Eje ideológico liberal-conservador 32.2 67.9 30.1 42.0 0.000 (0-100) Eje ideológico Estado-mercado 50.6 74.0 84.0 71.9 0.000 (0-100) Edad 47 35 49 44 0.000 Educación (1-3) 1.7 2.0 1.5 1.7 0.000 n 430 482 678 1590 Nota: Sig.= significancia estadística, n=tamaño de la muestra. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). ¿Cómo se relacionan los grupos, definidos por actitudes y comportamiento político, con el voto en 2014? Para el caso de la votación en febrero de 2014, se analizó la composición de los agregados de votantes por los principales partidos políticos, sumado a los datos de abstencionistas, según los tres grupos de electores definidos previamente. El resultado de dicho análisis se resume en la figura 30. Los electores del primer tipo –mayores, demócratas, ideológicamente promercado– se encuentran repartidos de forma similar entre todos los grupos de votantes y abstencionistas (entre 23% y 30%), aunque en mayor proporción entre los votantes de otros partidos; sin embargo, este último conjunto de votantes es pequeño. 101 Adrián Pignataro y María José Cascante Los electores del grupo dos tienen una amplia presencia entre votantes del FA (47.9%), entre votantes del PAC (32.4%) y entre los abstencionistas (34.3%). Recuérdese que este tipo de votante representa, sobre todo, jóvenes con mayor malestar con la política, valores liberales y mayor activismo político más allá del voto. El tercer grupo –mayores, con más tendencia ideológica, autoritaria y estatista– se presentan en mayor medida entre votantes del PUSC (52.3%) y del PLN (50.2%); por el contrario, cuentan con la menor presencia proporcional entre votantes del FA (28.2%). Votó PAC 26,5 32,4 41,2 26,5 32,4 41,2 Votó PLN 29,5 20,3 50,2 29,5 20,3 50,2 Votó FA 23,9 47,9 28,2 23,9 47,9 28,2 Grupo 1 Votó PUSC 23,1 24,6 52,3 Grupo 2 23,1 24,6 52,3 Grupo 3 Votó otros 32,4 27,9 39,7 32,4 27,9 39,7 Abstencionistas 26,8 34,3 38,9 26,8 34,3 38,9 0% 100% Porcentaje Figura 30. Comportamiento del voto en la primera ronda (febrero 2014) según tipo de elector. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). Para la segunda vuelta, la distribución es bastante homogénea entre votantes del PAC y del PLN en relación con el primer grupo. No obstante, al igual que para los datos de febrero, entre abstencionistas y votantes de Acción Ciudadana tienen mayor presencia los electores tipo dos, mientras que los del tipo tres se decantaron en mayor medida por el PLN. 102 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Votó PAC 26,0 31,7 42,4 Votó PLN 30,4 20,0 49,6 Grupo 1 Grupo 2 Grupo 3 Abstencionistas 26,1 34,9 39,0 0% 100% Porcentaje Figura 31. Comportamiento del voto en la segunda ronda (abril 2014) según tipo de elector. IV Encuesta de Participación y Cultura Política CIEP-TSE (2015). En resumen, los resultados anteriores muestran tres tipos de electores. El segundo, joven, descontento y más activista, tiene como preferencias electorales los partidos emergentes –FA y PAC– así como el abstencionismo. Los primeros, los menos estatistas, pero demócratas y conservadores, podrían representar un votante mediano del electorado, debido a que son captados en proporciones muy similares por distintos partidos políticos y por la abstención. El tercer grupo es marcadamente tradicionalista en sus actitudes –conservadoras y estatistas– y se encuentra muy vinculado a los clásicos actores del bipartidismo costarricense: PLN y PUSC. A pesar de que los hallazgos finales de este capítulo son producto de un algoritmo exploratorio que analizó los electores según criterios de semejanza numérica, los tres grupos conforman “tipos ideales” de electores basados en patrones de datos que tienen amplia correspondencia y coherencia con la literatura previa y la interpretación del actual comportamiento político en el país, mostrando la existencia de diversos electorados costarricenses. 103 CONCLUSIONES LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Conclusiones Los datos obtenidos por la IV Encuesta de Participación y Cultura Política y los análisis realizados en este libro han permitido alcanzar una serie de conclusiones respecto de las percepciones actuales que tienen las personas costarricenses sobre la democracia del país, los diversos actores individuales y colectivos, las instituciones encargadas de regular las elecciones y la participación en estas. A través de la investigación fue posible observar, por un lado, que las personas costarricenses no tienen una opinión uniforme sobre muchos de los temas de política; por ende, se puede concluir que hay una serie de contrastes que dividen tajantemente las percepciones de las votantes y los votantes y que incluso parece segmentarse en grupos distintos. Por ejemplo, con respecto a la desafección hacia los partidos políticos tradicionales, es claro que este proceso ha calado en un sector amplio de la población que se encuentra totalmente alejada de ellos; sin embargo, otro grupo se mantiene imbatiblemente leal. Por otro lado, se observa una parte de la población que es activa políticamente más allá del voto, mientras que hay otro grupo de costarricenses cuya única movilización política se realiza en torno a las elecciones y, especialmente, el voto en ellas. De manera general, se aprecia que las diferencias más importantes entre los votantes se generan al analizar las posturas desde el sexo, la edad y la educación. No obstante, con respecto a cada uno de los puntos medulares del análisis, las posturas pueden variar. En otras palabras, los factores demográficos no son siempre determinantes, por ejemplo, en el caso de la participación electoral. Como ya se indicó a lo largo del texto, las decisiones que realizan las personas en torno al voto son multicausales y se evidencia que tanto los elementos racionales, como los culturales y psicológicos tienen potencial explicativo. A continuación, se repasarán los hallazgos más significativos del libro. 107 Adrián Pignataro y María José Cascante Imaginario político. En primer lugar, sobre el significado de la política, la asociación semántica y espontánea más común es “corrupción” o el sinónimo coloquial “chorizo”, así como con otros sustantivos con connotaciones negativas. En segundo lugar, se observó que entre las emociones que provoca la política, “desconfianza”, “decepción”, “cansancio” y “malestar” fueron las más populares. Es decir, una cantidad importante de personas asocia la política con conceptos negativos e incluso ilegales, lo cual claramente va a impactar la forma en que las personas se relacionan con los representantes y con los partidos políticos. Tercero, esto tiene un peso importante con respecto a las demandas por un cambio en los tomadores de decisión, lo que influyó claramente en la apuesta por la presidencia de Luis Guillermo Solís por el PAC (capítulo 5) y el aumento en el número de partidos representados en el parlamento para el periodo 2014-2018. Asimismo, el interés por la política es, por lo general, bajo; sin embargo, en las personas de menor edad –especialmente de 19 a 34 años– se ha despertado un mayor interés por la política en 2015. Aunque las diferencias son sutiles en magnitud, el hallazgo referido a la juventud podría significar una reactivación política la cual, sin embargo, no se tradujo en mayor participación electoral dentro de esta franja etaria. En otras palabras, la vivencia política para las personas jóvenes actualmente no reside necesariamente en las elecciones o en otros mecanismos tradicionales de representación. Estos cambios generacionales conforman una agenda de investigación que merecería la pena continuar. Otra conclusión importante es que la mayoría de las personas tiene una concepción de una democracia delegativa en la que es más habitual que “otros” sean los encargados de la toma de decisiones y la ciudadanía ejerce poco o nulo control (accountability) sobre los políticos. En esa medida, la mayoría de las personas asocia la política con las elecciones, seguidas de luchas partidarias de poder, el trabajo de la Asamblea Legislativa, del Gobierno y de la municipalidad. En menor grado han sido considerados como políticos los bloqueos en calles y las denuncias ante la Defensoría de los Habitantes. Un contraste similar de división de las posiciones de las costarricenses y los costarricenses se observa con respecto a las posturas ideológicas, especialmente en torno a temas polémicos como la posible intervención estatal con respecto al uso y distribución de marihuana, la legalización de uniones entre parejas del mismo sexo, la posesión del Estado de empresas públicas y la fertilización in vitro. De manera general, dentro del total de electores una leve mayoría es afín a tendencias políticas autoritarias, un porcentaje aún mayor se considera conservador y de manera, incluso más fuerte, apoya al Estado en detrimento del mercado. Sin embargo, es importante dejar claro que los datos presentes en este análisis constituyen caracterizaciones basadas en promedios que, 108 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE por lo tanto, ocultan las posiciones más extremas y las combinaciones son inconmensurables entre sí. Con respecto a estos resultados, se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres, siendo los hombres algo más democráticos y liberales que las mujeres. Adicionalmente, las personas con estudios universitarios reflejan, en promedio, creencias más democráticas, liberales y a favor del mercado. Un hallazgo evidente es que la confianza en las instituciones ha disminuido. Los cambios de mayor magnitud fueron experimentados por el presidente, los ministros y por la Caja Costarricense de Seguro Social. Por otro lado, la Policía es la única institución cuyo promedio de confianza aumentó. Las instituciones del Gobierno que generan mayor confianza entre las costarricenses y los costarricenses son las universidades públicas y las organizaciones ambientales, mientras que aquellas que más desconfianza generan son los partidos políticos, así como los legisladores nacionales; es decir, las instituciones de representación podrían estar inmersas en el proceso de democracia delegativa que, como se mencionó anteriormente, se trata de la concepción de la democracia no del todo ausente entre las personas costarricenses. En las mujeres se observa una mayor confianza hacia las instituciones que en los hombres. Asimismo, las personas de 35 a 44 años muestran una mayor confianza promedio en las instituciones que otros grupos de edad. Por su parte, es interesante que cuanto más liberales son las personas en los aspectos morales y relacionados con los derechos humanos, menor confianza demuestran hacia las instituciones en general. Convivencia social y activismo político. En primer lugar, se confirma una estructura de dos caras, descubierta en estudios anteriores, de acciones políticas claramente diferenciadas entre deberes y participación voluntaria. El promedio costarricense tiende a privilegiar la primera respecto de la segunda, al menos desde un nivel normativo. En torno a la participación más allá del voto en la campaña electoral, de manera similar a lo destacado anteriormente, la actividad más recurrente fue convencer a alguna persona para que votara por algún partido o candidato, seguido de poner banderas o calcomanías, trabajar en la organización, transporte, guía o como miembro de mesa; pocas personas dicen haber participado en plazas públicas o similares y, menos aún, compartir su posición política en redes sociales. Aunque hay una multiplicidad en las formas que existen para involucrarse en la política, la mitad no utiliza ninguna aparte del voto. El análisis encontró que el factor más fuertemente asociado con la participación de tipo no electoral es el nivel educativo, y entre personas universitarias la intensidad de la participación es mayor. Este activismo político no es, necesariamente, 109 Adrián Pignataro y María José Cascante un remedio contra el abstencionismo; por el contrario, dentro de quienes votan más, existe mayor probabilidad de encontrar una persona activista política. A pesar de la importancia que se les da actualmente a las posiciones en redes sociales digitales, la mayoría de las personas afirman que no han sido activas en sus respectivas redes sociales y más de la mitad no lo ha hecho del todo, ni estaría dispuesta a hacerlo. En resumen, el activismo político es escaso en términos fácticos y potenciales. La apatía con respecto a la acción y el activismo se observa también en la baja participación de las personas para colaborar en la solución de problemas en las comunidades. Elecciones y partidos. Con respecto a las elecciones desde 1998 y hasta 2011, más de la mitad de las personas las consideraba muy importantes para el futuro del país, alcanzando en 2007 el máximo apoyo. No obstante, en 2015 menos de la mitad de las personas piensa de esta forma, aunque el porcentaje de participación no haya descendido de forma similar en este periodo. Aún más paradójico es el hecho de que la mayoría de las personas considera las elecciones municipales como importantes para el desarrollo de su cantón, a pesar de los altos niveles de abstencionismo que se observan (64% en 2016). Otra conclusión que ha llamado la atención se refiere a que las personas tienen percepciones lejanas con respecto a las elecciones, pero consideran que el voto es una manera útil de hacerse escuchar e influir. En futuros estudios sería importante intentar conocer qué hace que las personas estén de acuerdo con la efectividad del voto, pero en menor medida con el impacto de los procesos electorales para la política nacional. Por ejemplo, uno de los cambios más drásticos encontrados se observó en la disminución de 2007 a 2015 de la percepción que tienen las personas sobre si las elecciones afectan o no sus vidas diarias; esto también se asocia con las opiniones que tienen las personas con respecto a las instituciones representativas y la participación electoral: ¿es una actitud endógena que racionaliza comportamientos (i.e. abstención) o es una posición antecedente al voto, producto de la socialización? En cuanto a la labor del organismo electoral costarricense, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), los resultados son muy claros en que un alto porcentaje de la población considera que esta institución actuó de manera imparcial en las pasadas elecciones nacionales y existe una percepción mayoritaria de satisfacción con la labor que realizó. A pesar de esto, y aunque la satisfacción con el TSE creció, las personas sienten que la presencia de publicidad para motivar el voto no fue la suficiente. Finalmente, como han resaltado los estudios sobre desalineamiento, la identificación partidaria en Costa Rica ha disminuido y únicamente cuatro de cada diez personas simpatiza con algún partido; la ausencia de partidismo es particularmente alta entre los jóvenes –seis de cada diez– lo cual refuerza la 110 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE conclusión sobre el desencanto de estos grupos etarios por las instituciones clásicas de representación. Nuevamente, aparece la corrupción como el factor que más ha debilitado los vínculos entre la ciudadanía y las organizaciones partidarias. Participación electoral. El abstencionismo ha constituido una de las principales preocupaciones en los estudios electorales desde el histórico aumento de 1998. El estudio actual evidencia que tanto entre quienes no votaron en febrero de 2014 (primera vuelta) como en abril del mismo año (segunda vuelta), la mayoría indica no haber votado porque no quiso y no porque no pudo. En otras palabras, la mayor parte de las personas que no asiste a las urnas tiene una justificación voluntarista y no técnica. Para las dos rondas, entre quienes no pudieron votar la razón más común fue la distancia entre su vivienda o su trabajo y el lugar donde estaban empadronados. Para las personas que no quisieron votar, el aspecto más influyente en ambas rondas fue, una vez más, la percepción de corrupción; sin embargo, los sentimientos de decepción y desconfianza, que han sido evidentes a lo largo de la investigación, fueron también relevantes. Es decir, para un porcentaje importante de las personas abstencionistas hay una clara desconfianza y decepción con la clase política y el malestar con la política trae consecuencias. En la búsqueda de establecer explicaciones generalizables sobre la participación y la abstención, se encontró que influyen a la vez factores racionales (las consideraciones sobre influir en el resultado, el costo para llegar a la urna y la percepción de eficacia del voto), culturales (interés en la política), de hábitos (el voto en 2010) y de recursos estructurales (educación e ingresos). Asimismo, resulta de gran interés la evidencia que se encuentra sobre la relevancia del contexto electoral en la participación, ya que los factores que explican el voto en la primera ronda no necesariamente aplican en la segunda. El análisis multivariado aplicado permitió reafirmar la multicausalidad detrás de la participación electoral. En este sentido, la complejidad detrás de las razones por las cuales las costarricenses y los costarricenses deciden no votar nos ha ayudado a comprender en más detalle dicho fenómeno y la necesidad de seguir estudiándolo a través de futuras investigaciones que nos acerquen cada vez más a explicaciones que podamos poner a prueba. Caracterización de los electores. Con respecto al comportamiento de votantes, se pudo constatar que mayoritariamente las personas se deciden por quién votar antes y durante la campaña, mientras que solo una minoría indica haberse decidido la semana antes de la elección o el propio día. No obstante, entre 1998 y 2014 ha disminuido el porcentaje de personas que escogía mucho antes de la campaña; además, es claro que aumentó el porcentaje de quienes deciden durante la campaña, así como la semana antes de la elección. Vale la pena resaltar el impacto que tiene la campaña electoral 111 Adrián Pignataro y María José Cascante en la decisión del voto y, aunado a esto, el candidato, lo que refleja con claridad la importancia de las costosas campañas en medios de comunicación de masas y con perfiles personalistas. En este sentido, y como parte de un proceso de continuidad importante, se observa que desde 2007 y hasta la actualidad, la mayoría de las personas vota por el candidato y no por el partido. En 2015, alrededor de la mitad de las personas consultadas admitió que votó más por el candidato. Como ya lo han demostrado otros estudios (CIEP, 2014c), el factor que más personas consideran influyó en mayor medida sobre la decisión de por quién votar en 2014 fue el deseo de cambio, aunque también fueron relevantes el gusto por el candidato, el querer evitar que ganara otro candidato y las propuestas o el programa de gobierno. Además, en la actualidad la tradición familiar tiene poca relevancia en la toma de decisiones con respecto al voto. La evidencia recolectada en esta investigación explica que múltiples factores incidieron en el gane de Luis Guillermo Solís del PAC en la elección nacional de 2014. En general, se observa que la elección presidencial estuvo marcada por un contexto en el que un sector importante de la población, insatisfecho con la política, reclamaba un cambio. Esta demanda se vio asociada a la presencia de un candidato que aunque no era totalmente ajeno a la política, sí representó una propuesta novedosa en la campaña a través de una opción política no perteneciente al bipartidismo histórico. Puede inferirse que los efectos del líder pesaron más que los partidarios. Como resultado, Solís alcanzó una mayoría –simple, no absoluta– en la primera ronda electoral, para luego consolidar el triunfo en la segunda vuelta, en la cual la inesperada renuncia del candidato del PLN, Johnny Araya, influyó sobre el resultado. Con respecto al quiebre de voto, este se ha mantenido constante alrededor de 20% desde 2007 hasta 2015. Esta tendencia tiene resultados importantes sobre el funcionamiento del sistema político sobre todo porque se encuentra correlacionada con un parlamento más fraccionado (con más partidos representados) y en el cual el Poder Ejecutivo tiene menos probabilidad de contar con una mayoría de bancadas pertenecientes a su partido, lo cual dificulta cumplir con los planes de gobierno desde el Ejecutivo y hace aún más tensas las relaciones con el legislativo. Como consecuencia, se agudizan las sensaciones de ineficiencia o parálisis desde la ciudadanía que podrían reforzar las actitudes negativas hacia la política. Finalmente, se han podido identificar tres tipos o conjuntos de electores. El primer grupo se ha denominado como mayores-demócratas-promercado, el segundo grupo jóvenes-desencantados-activistas-liberales y el tercer grupo se compone de mayores-autoritarios-estatistas. Los partidos Acción Ciudadana y Frente Amplio se alimentaron, mayoritariamente, de electores 112 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE del segundo tipo en 2014 (aunque el abstencionismo se compone también de este tipo de elector). El Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana conforman la mayoría de su caudal de votantes del tercer grupo. Mientras que el primero es una suerte de votante mediano, ya que proporciona votos a todos los partidos por igual. En el nivel macrosocial, queda en evidencia que actualmente en Costa Rica existe una variedad de electores y que esto es reflejo de fuertes tensiones entre diversos sectores de la población con posiciones que no solo son distintas con respecto a los espacios tradicionales de la política, sino contradictorias e irreconciliables en torno a derechos humanos, secularidad del Estado, libertad económica y regulaciones comerciales, sociales y políticas. En este sentido, los datos son cada vez más claros en cuanto a las rupturas y diferencias que existen entre los electorados costarricenses. Con respecto al factor etario, se constata que las personas mayores se dividen en dos grupos con posiciones diferenciadas respecto del papel del Estado y el uso de la autoridad. Es decir, existe mayor cohesión ideológica entre jóvenes que entre las personas de mayor edad, lo cual podría tener consecuencias relevantes en el futuro, asumiendo que ciertas características sean generacionales y que no cambien con el ciclo de vida. Reconocer que actualmente las costarricenses y los costarricenses son un grupo altamente diverso que no puede ser tratado como un conjunto uniforme es un reto importante tanto para los partidos políticos como para las instituciones y las personas tomadoras de decisión. La tarea de conciliar y llegar a acuerdos que logren encontrar mínimos posibles desde donde construir consensos es un gran reto. En conclusión, el estudio de la democracia costarricense requiere conocimiento sobre las personas que la componen: la diversidad de sus creencias, opiniones, ideas y preferencias. La multiplicidad de electorados respecto a estas características y la incompatibilidad de muchas de sus posiciones podrían estar explicando, en buena medida, las dificultades en el nivel institucional que enfrenta la clase política para definir, decidir y consensuar el rumbo del país. Esta falta de respuestas satisfactorias para todas las personas, muchas imposibles en tanto las soluciones son excluyentes, estaría reforzando el ya asentado malestar ciudadano. 113 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE Referencias bibliográficas Alfaro Redondo, Ronald (2014). Lifecycle changes and the activation of habitual voting: The case of Costa Rica. Electoral Studies, 35, 188-199. Alfaro Redondo, Ronald (2015). 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Tiene cinco posibilidades de respuesta: 5 significa MUCHO y 1 significa NADA; 3 es el centro, también puede escoger 4 o 2 dependiendo si se acerca a mucho o a nada su opinión. (Señalando la tarjeta). Usted puede ubicarse en el valor que refleje mejor lo que piensa. A.- CULTURA POLÍTICA Y PARTICIPACIÓN Le voy a leer algunas frases sobre las que la gente tiene opiniones diferentes. ¿Qué tan importante es para usted, ...(MOSTRAR LA TARJETA Y LEER CADA FRASE) 129 Adrián Pignataro y María José Cascante 130 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 131 Adrián Pignataro y María José Cascante 132 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 133 Adrián Pignataro y María José Cascante 134 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 135 Adrián Pignataro y María José Cascante 136 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 137 Adrián Pignataro y María José Cascante 138 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 139 Adrián Pignataro y María José Cascante 140 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 141 Adrián Pignataro y María José Cascante 142 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 143 Adrián Pignataro y María José Cascante 144 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE 145 Adrián Pignataro y María José Cascante 146 IFED ELECTORADOS SOBRE LOS AUTORESLOS MISIÓN ADRIÁN PIGNATARO Promover los valores democráticos, DE LA DEMOCRACIA Politólogo y máster en Estadística la participación ciudadana y la por la Universidad de Costa Rica y cultura cívica en agentes estudiante del Doctorado en Ciencia electorales, partidos políticos, COSTARRICENSE Política de la Escuela Superior ciudadanía y población en general. Sant’Anna y la Universidad de Siena Este libro presenta el análisis de los principales resultados del proyecto “La (Italia). Ha investigado temas de participación ciudadana y la abstención en los procesos electorales de 2014 en Percepciones ciudadanas y participación en torno comportamiento electoral y opinión VISIÓN Costa Rica”, llevado a cabo por el Centro de Investigación y Estudios Políticos a las elecciones nacionales de 2014 pública. Imparte cursos en el área de Consolidarse como referente dentro (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Instituto de Formación y metodología en la Escuela de del ámbito nacional e internacional, en la investigación y capacitación Estudios en Democracia (IFED) del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica. sobre temas relacionados con democracia y elecciones, así como A través de la investigación fue posible observar que las personas costarricenses en el fomento de cultura cívica. no tienen una opinión uniforme sobre muchos de los temas de política; por ende, MARÍA JOSÉ CASCANTE se puede concluir que hay unMaI SseIÓrieN d e contrastes que dividen tajantemente las Politóloga, doctora en Estado de Derecho y Gobernanza Global por la percepciones de las votantes y los votantes y que incluso parece segmentarse Universidad de Salamanca. En la en grupos distintos. Además, se pone en evidencia que las decisiones respecto Escuela de Ciencias Políticas de la del voto que realizan las personas son multicausales y que tanto los elementos Universidad de Costa Rica se racionales, como los culturales y psicológicos tienen potencial explicativo. desempeña como docente de las áreas de metodología y partidos políticos. Es la Subdirectora del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, sus temas de investigación principales son partidos políticos, sistemas de partidos y cultura política. San José, Costa Rica. Costado oeste del Parque Nacional. Calle 15, Avenidas 1 y 3. Apartado 2163-1000 • Tel. (506) 2287 5870 • Fax. (506) 2287 5612 Correo: ifed@ tse.go.cr www.tse.go.cr Adrián Pignataro y María José Cascante ISBN 978-9930-521-18-2 LOS ELECTORADOS DE LA DEMOCRACIA COSTARRICENSE