GRAMÁTICA DE LA LENGUA BRIBRI Carla Victoria Jara Murillo Escuela de Filología, Lingüística y Literatura Instituto de Investigaciones Lingüísticas Universidad de Costa Rica San José – 2018 Créditos editoriales: Diagramación: Carla Victoria Jara Murillo Diseño de la portada: Carla Victoria Jara Murillo Fotografía de la portada: Coroma, Talamanca, cortesía de Alí García Segura Revisión filológica: Luis Serrato Pineda y Carla Victoria Jara Murillo Copyright © 2018 Carla Victoria Jara Murillo Prohibida la reproducción total o parcial. Todos los derechos reservados. Primera Edición: 2018 ÍNDICE Prefacio xiii Abreviaturas y símbolos xv I PARTE CAPÍTULO 1 – INTRODUCCIÓN GENERAL 1.1 Pueblos indígenas de Costa Rica 1 1.2 El pueblo bribri 3 1.3 Aspectos generales de la lengua bribri 5 1.3.1 Clasificación genealógica 5 1.3.2 Caracterización tipológica 6 1.3.3 Situación sociolingüística 8 1.3.4 Situación dialectal 11 1.4 Descripciones previas de la lengua 13 1.5 Fuentes y corpus de trabajo 15 1.6 Denominación y autodenominación del pueblo y la lengua bribris 16 CAPÍTULO 2 – FONOLOGÍA 2.1 Sistema vocálico 19 2.1.1 Fonemas vocálicos 19 2.1.2 Pronunciación de las vocales 20 2.2 Sistema consonántico 20 2.2.1 Fonemas consonánticos 20 2.2.2 Pronunciación de las consonantes 21 2.3 Sistema suprasegmental: tono y acento 22 2.4 Palabra fonológica y estructura silábica 23 2.5 Diferencias dialectales en la pronunciación 24 2.5.1 Palatalización de la oclusiva coarticulada / ͡tc/ 24 2.5.2 Oclusivas preaspiradas vs. geminadas 25 2.5.3 Neutralización de /ã/ en favor de /ɔ͂/ en Coroma 26 2.5.4 Tono ascendente vs. tono alto en Amubre y otras diferencias tonales 26 2.5.5 Pérdida de aspiración inicial ante vocal nasal 27 2.5.6 Otras variaciones dialectales 28 2.6 Ortografía y digitación del bribri 29 vi II PARTE CLASES DE PALABRAS – INTRODUCCIÓN 37 CAPÍTULO 3 – SUSTANTIVOS 3.0 Introducción 37 3.1 Clasificación de los sustantivos 37 3.1.1 Nombres propios 37 3.1.1.1 Nombres de personas y seres míticos (antropónimos) 38 3.1.1.2 Nombres de lugares (topónimos) 39 3.1.2 Sustantivos comunes 39 3.1.2.1 Sustantivos comunes continuos 41 3.1.2.2 Sustantivos comunes contables 41 3.1.2.2.1 Sustantivos de la clase humana 42 3.1.2.2.2 Sustantivos de las clases alargada, redonda y plana 44 3.1.2.2.3 Otras clases 45 3.1.2.2.4 Sustantivos de clase variable 46 3.2 Propiedades morfológicas de los sustantivos 48 3.2.1 Flexión 48 3.2.1.1 Número 48 3.2.1.2 Determinación 49 3.2.2 Derivación 51 3.2.2.1 Derivación apreciativa 51 3.2.2.2 Formación de sustantivos 53 3.2.2.2.1 Sustantivos formados con sufijos provenientes de otros sustantivos 53 3.2.2.2.2 Sustantivos formados con sufijos provenientes de verbos 57 3.2.2.2.3 Otras formaciones de sustantivos 57 CAPÍTULO 4 – VERBOS 4.0 Introducción 59 4.1 Clasificación de los verbos según su transitividad 59 4.2 La conjugación básica 61 4.2.1 Activa imperfectiva 61 4.2.1.1 Infinitivo activo 61 4.2.1.2 Imperfecto activo 62 vii 4.2.2 Activa perfectiva 62 4.2.2.1 Perfecto reciente activo 63 4.2.2.2 Perfecto remoto activo 63 4.2.3 Media imperfectiva 64 4.2.3.1 Infinitivo medio 65 4.2.3.2 Imperfecto medio 65 4.2.4 Media perfectiva 65 4.2.4.1 Perfecto reciente medio 65 4.2.4.2 Perfecto remoto medio 66 4.3 Modo y modalidad 67 4.3.1 Modo imperativo 67 4.3.2 Modo desiderativo 68 4.3.3 Modo potencial 68 4.3.4 Modalidad deóntica 69 4.3.5 Modalidad interrogativa 69 4.4 Polaridad negativa 69 4.4.1 Imperfecto de futuro inmediato y aspecto durativo: sufijos -ke afirmativo y -kũ negativo 70 4.4.2 El futuro potencial: sufijos -mi afirmativo y -ppa negativo 70 4.4.3 El perfecto en oración negativa 70 4.4.4 Imperativo negativo 71 4.5 Tiempo 72 4.5.1 Presente y pasado 72 4.5.2 Antepresente 72 4.5.3 Futuro 72 4.5.3.1 Futuro inmediato 73 4.5.3.2 Futuro potencial 73 4.5.3.3 Futuro de seguridad 73 4.6 Aspectos progresivo y durativo/habitual 73 4.6.1 Aspecto progresivo 73 4.6.2 Aspecto durativo/habitual 74 4.7 Sufijos direccionales y aspectuales 75 4.7.1 Sufijos direccionales y aspectuales en Constenla Umaña et al. (1998) 75 4.7.2 Descripción y ejemplificación del uso de los sufijos direccionales 77 4.7.2.1 El direccional -kã 'hacia arriba' 77 4.7.2.2 El direccional -wã 'hacia abajo; hacia adentro' 78 4.7.2.3 El direccional -tsã 'hacia afuera' 81 4.7.2.4 El direccional -ãt 'hasta x punto en el tiempo/espacio' 84 4.7.2.5 El direccional -tsẽ 'desde/hasta x punto en el tiempo/espacio' 85 4.7.2.6 El direccional -bitũ 'a partir de x punto en el tiempo/espacio' 89 4.7.2.7 Otros direccionales 90 viii 4.7.3 Descripción y ejemplificación del uso de los sufijos aspectuales 92 4.7.3.1 El sufijo -mi: incoativo, futuro/potencial y direccional 92 4.7.3.2 El sufijo -tche, demarcativo 'ya' 95 4.7.3.3 El sufijo -iã, durativo 'todavía'; con NEG: demarcativo negativo 'ya no' 97 4.7.3.4 El sufijo -ne, iterativo, habitual y terminativo 98 4.8 Complejidad morfológica de la palabra verbal 102 4.9 Otros sufijos en la palabra verbal 105 4.9.1 Sufijos de plural 105 4.9.2 Sufijo de decisión -r 105 4.9.3 Sufijo enfático -le 105 4.9.4 Sufijo y flexión de finalidad 106 4.9.5 Diminutivo -la 106 4.10 Formación de verbos 106 4.10.1 Derivación de verbos mediante sufijos direccionales 107 4.10.2 Incorporación de objeto 109 4.10.3 Verbos transitivos compuestos 109 4.10.4 La voz media como mecanismo de derivación 110 CAPÍTULO 5 – MODIFICADORES 5.0 Introducción 113 5.1 Adjetivos descriptivos 113 5.1.1 Grado de intensidad de los adjetivos 113 5.1.2 Adjetivos de color 114 5.1.3 Adjetivos sin grados de intensidad 115 5.1.4 Adjetivos con marcación de plural 116 5.2 Adjetivos/adverbios 116 5.3 Adverbios 118 5.3.1 Adverbios de tiempo 118 5.3.2 Adverbios de espacio 119 5.3.3 Adverbios de frecuencia 121 5.3.4 Adverbios interrogativos y relativos 121 5.3.5 Otros adverbios 122 5.4 Numerales y cuantificadores 122 5.4.1 Numerales y clases del sustantivo 122 5.4.2 Los numerales después de diez 123 5.4.3 Otras series de numerales 124 5.4.4 Cuantificadores interrogativos e indefinidos 125 5.4.5 Observaciones adicionales sobre los cuantificadores 126 ix CAPÍTULO 6 – IDEÓFONOS E INTERJECCIONES 6.0 Introducción 129 6.1 Ideófonos 129 6.1.1 Consideraciones generales 129 6.1.2 Ideófonos en textos narrativos 133 6.1.3 Ideófonos en textos descriptivos 136 6.2 Interjecciones 137 CAPÍTULO 7 – CLASES MENORES 7.0 Introducción 141 7.1 Pronombres y demostrativos 141 7.1.1 Sistema pronominal personal 141 7.1.2 Sistema pronominal demostrativo 144 7.1.3 Otros pronombres 146 7.1.3.1 Pronombre reflejo 146 7.1.3.2 Pronombre recíproco 146 7.1.3.3 Pronombres relativos, interrogativos e indefinidos 147 7.1.4 Marcación de plural en las formas pronominales 148 7.2 Existenciales/estativos 149 7.2.1 La cópula 149 7.2.2 Existencial/estativo tso' afirmativo y kũ negativo 150 7.2.3 Posicionales 151 7.2.4 Estativos posesivos 153 7.2.5 Existenciales/estativos con sufijos 154 7.3 Posposiciones 155 7.3.1 Comitativas 156 7.3.2 Locativas y temporales 156 7.3.3 Comparativas, final y causal 156 7.3.4 Las posposiciones yö̀kĩ 'ante, contra' y tö̀kĩ 'detrás' 157 7.3.5 Posposiciones de caso y contracciones 159 7.3.5.1 Posposiciones de caso 159 7.3.5.2 Contracciones de pronombre + posposición de caso 159 7.4 Conjunciones y partículas 160 7.4.1 Conjunciones 160 7.4.2 Partículas 161 7.4.2.1 Afirmativas 161 7.4.2.2 Negativas 162 7.4.2.3 De progresión del discurso 163 x III PARTE SINTAXIS – INTRODUCCIÓN 166 CAPÍTULO 8 – FRASES 8.0 Introducción 171 8.1 Frase nominal (FN) 171 8.2 Frase verbal (FV) 173 8.3 Frase modificadora (FM) 174 8.4 Frase posposicional (FP) 176 CAPÍTULO 9 – ORACIONES 9.0 Introducción 181 9.1 Oraciones estativas 184 9.1.1 Copulativas (con dör 'ser') 184 9.1.2 Existenciales (con tso' 'haber, estar') 187 9.1.3 Existenciales con posicional 189 9.1.4 Posesivas (con tso' y tã' 'tener') 191 9.1.5 Denominativas (con kie 'llamarse') 192 9.2 Oraciones intransitivas 193 9.2.1 Con verbo activo intransitivo 193 9.2.1.1 Oraciones intransitivas básicas 193 9.2.1.2 Oraciones con verbo de objeto incorporado 194 9.2.1.3 Oraciones con verbo de objeto locativo 194 9.2.2 Reflexivas y recíprocas 196 9.2.3 Oraciones medias 196 9.3 Oraciones transitivas 198 9.4 Cláusulas dependientes 200 9.4.1 Cláusulas dependientes no finitas 200 9.4.1.1 Con infinitivo 200 9.4.1.2 Con infinitivo de finalidad 202 9.4.1.3 Perífrasis de verbo seguido de posicional 202 9.4.2 Cláusulas dependientes finitas (oraciones subordinadas) 203 9.4.2.1 Completivas 203 9.4.2.2 Relativas 204 9.4.2.3 Adverbiales 206 xi 9.5 Oraciones compuestas o períodos 208 9.5.1 Oraciones comparativas 208 9.5.2 Período condicional 210 9.5.3 Oraciones consecutivas 212 9.5.4 Oraciones concesivas 212 9.5.5 Períodos coordinados mediante partículas hispánicas 213 9.6 Clasificación de las oraciones por modo y polaridad 215 9.6.1 Oraciones declarativas 215 9.6.1.1 Afirmativas 216 9.6.1.2 Negativas 217 9.6.2 Oraciones imperativas 218 9.6.2.1 Afirmativas 218 9.6.2.2 Negativas 219 9.6.3 Oraciones interrogativas 220 IV PARTE DISCURSO – INTRODUCCIÓN 223 CAPÍTULO 10 – TIPOS DE DISCURSO Y TEXTOS 10.1 Discurso narrativo 225 10.2 Discurso descriptivo 233 10.3 Discurso conversacional 236 10.4 Discurso instructivo 238 10.5 Una nota final 240 ANEXO 1 – OPOSICIONES FONOLÓGICAS Y REALIZACIÓN DE LOS FONEMAS 241 ANEXO 2 – LISTA DE VERBOS 253 BIBLIOGRAFÍA 267 PREFACIO Esta Gramática de la lengua bribri es resultado del proyecto de investigación No. 745-B4-190, auspiciado por la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura e inscrito en el Instituto de Investigaciones Lingüísticas (INIL), ambas unidades de la Universidad de Costa Rica. El proyecto se llevó a cabo de mayo de 2014 a julio de 2017. La obra no hubiera sido posible sin la colaboración, por muchas décadas ya, de mi amigo Alí García Segura, consultor de la lengua bribri de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica. A Alí, a su familia, a su tío materno, el gran awá Francisco García, y al pueblo bribri en general, mi eterno agradecimiento al culminar este trabajo, cuyo objetivo es aportar un granito de arena a la preservación y promoción del bribri, lengua que se encuentra en peligro, al igual que las demás lenguas indígenas que todavía se hablan en el territorio costarricense. Ye' yàmi Alí, ie' yàmipa, awá Núnu, pë' bríbriwak ulìtãne iã. C. V. J. M. ABREVIATURAS Y SÍMBOLOS En la traducción literal de los ejemplos se utilizan las siguientes etiquetas gramaticales: 1S primera persona singular EST estativo/existencial 2S segunda persona singular EST-NEG estativo negativo 3S tercera persona singular EXHOR exhortativo 1P primera persona plural inclusiva EXP posposición de experimentador 1PE primera persona plural exclusiva FIN flexión de finalidad 2P segunda persona plural FUT futuro 3P tercera persona plural HAB habitual ABS absolutivo IDEOF ideófono ADJ adjunto IMP imperfecto AFIRM partícula afirmativa IMPER imperativo AG posposición de agentivo INC sufijo aspectual incoativo ANT antepresente INF infinitivo ATR atributo INST posposición de instrumento ASP sufijo aspectual no especificado INT sufijo intensificador CAUS posposición de causativo INTER interjección COM posposición de comitativo IT sufijo aspectual iterativo COMP sufijo comparativo LOC posposición (o sufijo) de locativo CONJ conjunción MET posposición de meta COP cópula NEG negación DAT posposición de dativo NEG-ENF negación enfática DEC sufijo de decisión OBL caso oblicuo DEM demostrativo PL marcador de plural DER sufijo lexicalizado en verbo derivado POT potencial DEON auxiliar deóntico PROG partícula de progresión DES desiderativo REC perfecto reciente DET forma determinada del sustantivo RECP pronombre recíproco DIM sufijo diminutivo REFL pronombre reflejo DIR sufijo direccional REM perfecto remoto DM sufijo aspectual demarcativo SUF sufijo no especificado DUR durativo TERM sufijo con valor terminativo ENF sufijo verbal enfático VM voz media EP estativo posicional VT vocal temática ERG posposición de ergativo xvi Otras abreviaturas y símbolos utilizados son: (A) uso o pronunciación del dialecto de Amubre (C) uso o pronunciación del dialecto de Coroma (S) uso o pronunciación del dialecto de Salitre ~ variante alternante i. verbo intransitivo n. verbo nasal o. verbo oral pl. plural sg. singular t. verbo transitivo v. ver (remisión a otra parte de la Gramática) FN frase nominal FV frase verbal FM frase modificadora FP frase posposicional Finalmente, tómese en cuenta que la numeración de los ejemplos y de las notas al pie de página se reinician en cada capítulo. I PARTE CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN GENERAL 1.1 Pueblos indígenas de Costa Rica Existen en la actualidad ocho grupos indígenas en Costa Rica: los bribris y los cabécares habitan a ambos lados de la cordillera de Talamanca, en las provincias de Limón y Puntarenas; los borucas, los térrabas y los guaymíes1 viven en la zona sur de la provincia de Puntarenas; los malecu2 se encuentran en la región de San Carlos, en el norte de Alajuela; encontramos a los huetares en las comunidades de Zapatón y Quitirrisí, en la provincia de San José, y a los chorotegas en Matambú, provincia de Guanacaste. De acuerdo con el Censo Nacional de 2011 (INEC 2013), la población nativa de cada uno de estos pueblos en sus respectivos territorios es la que se muestra en la Tabla 1, donde se consigna además el porcentaje de la población que todavía conserva su lengua: Pueblo Población % hablantes Bribri 12 785 54,7 Cabécar 12 707 87,6 Guaymí 3 654 77,7 Boruca 2 593 5,6 Huetar 1 354 0,7 Térraba 1 267 9,9 Chorotega 1 085 0,4 Malecu 498 67,5 Total 35 943 60,0 Tabla 1. Población indígena en territorios indígenas y porcentaje de conservación de sus lenguas (Fuente: INEC 2013) 1 Con el término guaymí se designa tradicionalmente a dos grupos de lengua diferente: ngäbes y bugles. 2 También se les ha llamado guatusos, denominación que este pueblo considera peyorativa. 2 Tales datos nos revelan que en Costa Rica se hablan todavía, aunque en distintos grados, las lenguas malecu, guaymí (ngäbere y buglere), cabécar y bribri, mientras que el boruca y el térraba se consideran en franco proceso de extinción, a pesar de que ambos pueblos realizan considerables esfuerzos por revitalizar sus lenguas.3 Por otra parte, las lenguas chorotega y huetar se encuentran extintas desde el siglo XVIII (Constenla Umaña 2011b: 94). Históricamente, los aborígenes de Costa Rica se dividían en dos grupos de distinta filiación lingüística. Los pueblos del Pacífico Norte, que habitaban en la Península de Nicoya, el Valle del Tempisque y el norte de Guanacaste, hablaban lenguas de origen mesoamericano. Así, por ejemplo, la lengua de los chorotegas pertenecía a la familia oto-mangue, por lo que a ese grupo indígena también se le denominó mangue. Las lenguas de los demás pueblos, asentados en las llanuras del norte, las regiones atlántica y central, y el Pacífico Sur, son de filiación chibcha, la cual comparten con varios otros pueblos centroamericanos y suramericanos.4 Esta porción del país se ubica en el área arqueológica lla- mada Baja Centroamérica, que incluye la parte oriental de Honduras y El Salvador, las regiones central y atlántica de Nicaragua, Costa Rica sin la península de Nicoya, Panamá y una parte del norte de Colombia. Algunos autores consideran que la Baja Centroamérica se encuentra inserta en un área arqueológica mayor, denominada Área Intermedia, que incluiría, además, la parte noroeste de Venezuela y la mitad occidental de Ecuador.5 Con respecto a la información etnográfica sobre los indígenas de Costa Rica, la Historia General de Costa Rica (De la Cruz de Lemos (dir.) 1988, 383-5) señala que las referencias históricas de los conquistadores sobre la vida y costumbres de los nativos de Costa Rica son pocas e imprecisas, excepto por las que recogen Juan Vázquez de Coronado, Gonzalo Fernán- dez de Oviedo y Girolamo Bensoni. Durante el período colonial, las referencias provienen principalmente de algunos misioneros católicos tales como Fray Agustín de Zevallos, Fray Manuel de Urcullo y Fray Francisco de San José, quienes recolectaron algunos datos mientras 3 Con respecto al estado de conservación de las lenguas indígenas de Costa Rica y su situación sociolingüística actual, véanse Margery Peña (1993), Quesada Pacheco (2008), Constenla Umaña (2011a y 2011b) y Sánchez Avendaño (2009a y 2013). 4 Los estudios modernos más completos sobre la familia lingüística chibcha se le deben a Constenla Umaña; véanse en particular sus trabajos de 1981, 1985, 1991, 2004, 2008 y 2011a (v. 1.3.1). 5 La denominación de Baja Centroamérica se propone en Lange y Stone (comps. 1984), ya que consideran que la llamada Área Intermedia no ha sido convincentemente delimitada. Por otra parte, el término Área Intermedia fue acuñado por el arqueólogo Wolfgan Haberland (citado en Constenla Umaña 1991: 5) y ha sido utilizado por Willey (1971) para referirse a una zona de transición cultural entre las áreas mesoamericana y peruana; Bray (1984) la considera un área cultural claramente individualizada, con importantes desarrollos en cerámica, meta- lurgia y escultura. 3 predicaban en Talamanca. Al final del siglo XIX, las fuentes son principalmente Gabb (1875) y Pittier (1898, 1903), y en el siglo XX, merecen destacarse las obras de Stone (1961), Bozzoli (1975a, 1979), Ibarra (1985) y Guevara y Chacón (1992). 1.2 El pueblo bribri Los grupos bribri y cabécar, muy cercanos cultural y lingüísticamente, son originarios del Valle de Talamanca, en la provincia de Limón. El topónimo "Talamanca" aparece por primera vez en documentos de 1605 de Daniel de Sojo, quien bautizó el valle según su propio lugar de nacimiento en España (Stone 1961: 12; Guevara y Chacón 1992: 31). Durante la segunda mitad del siglo XIX, algunas familias emigraron y se asentaron en la vertiente pacífica de la cordi- llera. También se conoce que hay unos 300 bribris en el distrito de Guabito, provincia de Bocas del Toro, Panamá (Constenla Umaña 2011a: 140). Bozzoli (1979: 38) ha señalado que los bribris lograron permanecer independientes de los colonizadores europeos gracias a que no permitieron misiones religiosas ni asentamientos no nativos en sus dominios sino hasta 1882, cuando se inició una penetración de sus territorios que se vio fuertemente acrecentada en el siglo XX debido a las actividades de la Chiriqui Land Company. Como una muestra de la valentía con que los indígenas de Talamanca lograron defender su autonomía, Guevara y Chacón (1992: 37) narran: Las esporádicas incursiones del sistema militar colonial no lograron legitimar posesión alguna por parte de los españoles, ya que generalmente las tierras invadidas fueron pos- teriormente abandonadas a causa de la imposibilidad de la gobernación por proveer los pueblos fundados de lo necesario, y en razón de la hostilidad de las comunidades indias vecinas, que para resistir los intentos de dominación organizaron ataques constantes, em- boscadas, y hasta se dedicaron a quemar sus propios cultivos y reservas alimenticias para impedir que los españoles se abastecieran. Tampoco fueron significativos los intentos de "dominación espiritual" de los misioneros que lograron permanecer en Talamanca hasta principios del siglo XVIII, pues fueron en fin de cuentas expulsados por los indios, cuando no muertos. De acuerdo con Guevara y Chacón (ibid.: 43), en el siglo XX la Chiriqui Land Company dominó Talamanca durante treinta años, abandonándola posteriormente debido a tres causas principales: la pérdida de fertilidad del suelo, la aparición de enfermedades del banano y los daños a la infraestructura causados por las frecuentes inundaciones. Los indígenas talaman- queños entonces tuvieron la oportunidad de recuperar sus territorios, si bien el ambiente había sido alterado drásticamente. 4 En la actualidad, son cuatro los territorios bribris en Costa Rica: en el cantón de Talamanca, provincia de Limón, se encuentran Talamanca Bribri y Kë́köldi, y en el cantón de Buenos Aires, provincia de Puntarenas, se ubican Salitre y Cabagra. La población bribri por territorio y el porcentaje de conservación de la lengua en cada uno de ellos es la siguiente: Territorio Población % hablantes Talamanca Bribri 7772 60,8 Kë́köldi 1062 36,3 Salitre 1588 53,4 Cabagra 2363 43,6 Total 12 785 54,7 Tabla 2. Población bribri en territorios indígenas y porcentaje de conservación del bribri (Fuente: INEC 2013) El cantón de Talamanca comprende cuatro distritos: Bratsi, Sixaola, Cahuita y Telire. Bratsi era el cantón más grande de Costa Rica hasta el año 2004, cuando se creó el distrito de Telire, que pasó a ocupar la mayor parte del territorio de Bratsi, quedando este reducido solo a su antigua parte norte. Actualmente Telire es el cantón más grande del país (2223.26 kms2). La capital del cantón de Talamanca es Bribrí, ubicada en el distrito de Bratsi, donde se encuentran las comunidades bribris de Akberie (Piedra Grande), Chase, La Pera, Shiroles, Suretka, Watsi y Bambú. En el distrito de Telire se sitúan: Amubre, Alto Kachabli, Arenal, Bajo Coén, Boca Urén, Bris, Coroma, Duchabri, Duriña, Dulurpe, Katsi, Mojoncito, Na- muwokir, Sepecue Uno, Sepecue Dos, Shuabb, Sibodi, Skiwi, Soky, Tsuiri Uno, Tsuiri Dos y Yorkín. En el distrito de Cahuita se encuentran las comunidades de Kë́köldi y Patiño. En el cantón de Buenos Aires, Puntarenas, el territorio de Salitre cuenta con varias pequeñas comunidades en el distrito de Buenos Aires, y el de Cabagra las tiene en el distrito de Potrero Grande. Estas poblaciones viven sobre todo del cultivo de arroz, maíz, frijoles, pejibaye (Gui- lielma utilis), entre otros. Los bribris de Talamanca también practican esos cultivos, pero sus principales productos de comercialización son el cacao y el plátano. Bozzoli (1979: 56) se refiere a la vida reciente de los bribris en los siguientes términos: Hoy día los bribris, como todos los otros aborígenes costarricenses, se organizan del mismo modo que el resto de la población nacional, en asuntos legales, políticos y adminis- trativos. Las escuelas, los servicios de salud, de policía de obras públicas, se organizan a nivel nacional. (...) Muy pocas familias han poseído escrituras de sus tierras; mantienen una lucha contra la población nacional en expansión que se apodera de sus predios y bosques. 5 A pesar de la prolongada persecución espiritual, cultural y económica, los talamanqueños han logrado preservar algunos aspectos de su tradicional forma de vida, tales como las chicha- das, fiestas en las que el consumo de chicha (bebida de maíz fermentada) es un evento central; formas específicas de cultivo tales como las parcelas; patrones conceptuales complejos sobre el nacimiento, la enfermedad y la muerte, y una cantidad considerable de tradición oral. 1.3 Aspectos generales de la lengua bribri 1.3.1 Clasificación genealógica El lingüista costarricense Adolfo Constenla Umaña trabajó de manera sistemática en el es- tablecimiento de la familia de lenguas chibchas desde la década del 80, concentrándose enton- ces en la reconstrucción de su antepasado común, el protochibcha (Constenla Umaña 1981). A partir de sus primeros trabajos, determinó que las lenguas que conformaban la familia eran el muisca (o chibcha propiamente, de Colombia), el cuna, el movere y el bocotá (de Pa- namá), el boruca, el térraba y el guatuso (de Costa Rica), junto con los grupos aruaco (cágaba y bíntucua, de Colombia) y viceíta (bribri y cabécar, de Costa Rica). Para la década del 90, Constenla Umaña (1991) abandona la denominación "familia" y adopta el término "estirpe chibcha", el cual incluye, además de las lenguas ya mencionadas, el paya (de Honduras), el rama (de Nicaragua), el dorasque y el chánguena (de Panamá), el chimila, el guamaca, el atan- ques, el bari, el tunebo y el duit (de Colombia). En su última obra sobre esta familia lingüística (Constenla Umaña 2008), solamente habla de "lenguas chibchenses", abandonando con ello terminología tradicional de la lingüística his- tórica que probablemente no consideró suficientemente rigurosa para su clasificación. En la Tabla 3 se presenta la clasificación completa de las lenguas chibchenses propuesta por Cons- tenla Umaña (2008); se indican en negrita los nombres de las lenguas particulares. Finalmente, es importante acotar que en su trabajo de 2011a, Constenla reporta haber com- probado la relación de parentesco, propuesta por Walter Lehmann en 1920, entre las lenguas lencas (de Honduras y El Salvador), misumalpas (de Nicaragua) y chibchenses; las tres agru- paciones constituirían un "microfilo" denominado lenmichí. En épocas anteriores se había considerado que las lenguas chibchas se habían irradiado desde el centro de Colombia, donde se habló el protochibcha, hacia el noroeste, extendiéndose por Centroamérica. Sin embargo, a raíz del establecimiento del microfilo lenmichí, Constenla (2011a: 136) afirma: La comprobación del parentesco de las lenguas chibchenses con las misumalpas y las len- cas apoya, por otra parte, las propuestas hechas previamente por el autor del artículo de 6 que las migraciones de los pueblos chibchenses se dieron desde América Central a Suda- mérica, no a la inversa. En el contexto de la agrupación lenmichí, es obvio que el territorio de mayor complejidad y diversificación es el centroamericano –y, como señaló Dyen (1956: 625)– la mayor diversificación es indicio de una presencia más antigua. En el te- rritorio centroamericano, Honduras, por ser la parte en que estaban presentes lenguas de las tres agrupaciones, habría sido el asentamiento original de los hablantes del protolen- michí, desde donde se habrían dispersado sus descendientes hacia el sur. I. Paya II. Chibchense nuclear IIA Vótico (rama y guatuso) IIB Ístmico B1 Ístmico occidental B1.1 Viceítico (cabécar y bribri) B1.2 Naso (teribe/térraba) B1.3 boruca B2 Dorácico (dorasque y chánguena) B3 Ístmico oriental B3.1 Guaimíico (movere y bocotá) B3.2 cuna IIC Magdalénico C1 Magdalénico meridional C1.1 Chibcha (muisca y duit) C1.2 tunebo C1.3 barí C2 Magdalénico septentrional6 C2.1 Arhuácico (cogui, damana, atanques e ica) C2.2 chimila Tabla 3. Clasificación de las lenguas chibchenses (Fuente: Constenla Umaña 2008: 127-8) 1.3.2 Caracterización tipológica En cuanto a su tipología estructural, el bribri es una lengua posposicional de orden sujeto- objeto-verbo, con un sistema de marcación de casos ergativo-absolutivo (ERG-ABS). Por la 6 Véase el desglose exacto de la agrupación C2.1 Arhuácico en el original (Constenla Umaña 2008: 128). 7 movilidad que presenta la frase nominal ergativa (preverbal o posverbal), es preferible carac- terizar la lengua como de orden absolutivo-verbo, con el absolutivo marcado mediante su obli- gatoria ubicación inmediatamente preverbal. En las cláusulas transitivas, la frase nominal ergativa (sujeto de oración transitiva) se indica por medio del marcador posposicional tö (o alguna de sus variantes, v. 7.3.5.1) y aparece ya sea antes del absolutivo o después del verbo. El absolutivo (objeto de oración transitiva) rígi- damente precede al verbo. Ejemplos: Cláusula transitiva: 1 a Alà tö kua'kua sũwẽ̀. niño ERG mariposa (ABS) ve b Kua'kua sũwẽ̀ alà tö. mariposa (ABS) ve niño ERG 'El niño ve la mariposa.' En la cláusula intransitiva, cuyo único argumento obligatorio es el absolutivo (sujeto de oración intransitiva), este igualmente aparece rígidamente precediendo al verbo: Cláusula intransitiva: 2 Alà inù. niño(ABS) juega 'El niño juega.' Además del orden básico de los constituyentes en la oración transitiva (sujeto, objeto directo y verbo), existe un conjunto importante de parámetros que amerita ser considerado en la ca- racterización tipológica de una lengua. En un artículo pionero sobre la tipología lingüística, Greenberg (1966) señalaba que existe una tendencia a la armonía en el orden de palabras, según la cual los elementos modificadores o limitantes (adjuntos) se colocan de manera consistente después de los elementos modifica- dos o limitados (núcleos), o bien sucede lo contrario: los adjuntos preceden de manera consis- tente a los núcleos. Los parámetros que mostraron ser relevantes para establecer esta conclu- sión son los siguientes: 1) orden básico entre el verbo y el objeto directo en la cláusula simple; 2) orden entre la adposición y su objeto: si el orden es adposición-sustantivo, la lengua es 8 llamada preposicional; si el orden es sustantivo-adposición, la lengua es llamada posposicio- nal; 3) orden entre el poseedor (genitivo) y el objeto poseído (sustantivo): las opciones son genitivo-sustantivo o sustantivo-genitivo; 4) orden entre el sustantivo y el adjetivo: las opcio- nes son adjetivo-sustantivo, o bien, sustantivo-adjetivo. En relación con este modelo de orden armónico de palabras, el bribri se muestra en algunos parámetros como una lengua adjunto-núcleo y en otros tiende a ser núcleo-adjunto. Sin em- bargo, los parámetros en que el bribri muestra orden rígido, son todos del mismo tipo: adjunto- núcleo. Este es el caso para los siguientes parámetros: 1) absolutivo (adjunto) - verbo (núcleo); 2) genitivo (adjunto) - sustantivo (núcleo); 3) sustantivo (adjunto) - posposición (núcleo). Otros parámetros muestran como orden básico el tipo núcleo-adjunto, pero en estos casos el orden no es tan rígido como lo es en cuanto a los parámetros mencionados: los adjetivos/ad- verbios tienden a ser desplazados al final de la cláusula; los demostrativos ocasionalmente aparecen delante del sustantivo; las perífrasis verbales pueden ser auxiliar-verbo o verbo-au- xiliar; en las frases nominales encontramos fundamentalmente el orden sustantivo-adjetivo, pero las cláusulas relativas son típicamente prenominales (Wilson 1984). En términos generales, el bribri se puede caracterizar como una lengua altamente consis- tente con el tipo de lengua: objeto-verbo (OV), posposicional, de orden genitivo-sustantivo y de orden sustantivo-adjetivo. En comparación con otras lenguas chibchas, vale la pena notar que estos hechos tipológicos del bribri son muy semejantes a los que presenta Craig (1986) acerca de la lengua rama. Esto sugiere opciones muy interesantes para explorar en relación con la sintaxis diacrónica del orden de palabras en la familia chibcha. De hecho, la muestra de Greenberg incluye la lengua chib- cha/muisca de Colombia, la cual describe como SOV, posposicional, sustantivo-adjetivo, de- mostrativo-sustantivo y sustantivo-numeral. Excepto por el parámetro demostrativo-sustan- tivo, esta caracterización sirve igualmente para el bribri, lo cual muestra que los rasgos tipoló- gicos de orden de palabras del protochibcha podrían coincidir básicamente con los del chib- cha/muisca, el bribri, el rama y quizás otras lenguas de la familia. 1.3.3 Situación sociolingüística Desde hace varias décadas, los lingüistas de la Universidad de Costa Rica se han preocu- pado por monitorear el estado de conservación de las lenguas indígenas del país; en este sentido son importantes los trabajos de Margery Peña (1993), Quesada Pacheco (2008), Constenla Umaña (2011a y 2011b) y Sánchez Avendaño (2009a y 2013). 9 Las Tablas 1 y 2 muestran que el Censo Nacional de 2011 (INEC 2013) incluyó una pre- gunta acerca de la lengua materna de los pobladores de los territorios indígenas. Como ya se mencionó, aunque se reportan cifras de conservación menores al 1 % en el caso del chorotega y el huetar, estas lenguas se encuentra extintas desde el siglo XVIII. Según los datos del censo, las lenguas que más se conservan en la actualidad son el cabécar (87,6 %) y el guaymí (77,7 %), mientras que el térraba (9,9 %) y el boruca (5,6 %), a pesar de los porcentajes reportados, son lenguas en franco proceso de extinción. Sin embargo, puede decirse que estas dos lenguas pertenecen a la categoría de lenguas en severo peligro de extin- ción que The Ethnologue7 denomina inactivas (dormant): aquellas que, como las extintas, carecen de hablantes nativos fluidos y ya no se usan en la vida cotidiana, pero, a diferencia de ellas, cuentan con una comunidad que se asocia con la lengua y la considera un símbolo de identidad de la comunidad, lo que significa que la lengua conserva alguna función social. Las lenguas malecu (67,5 %) y bribri (54,7 %) se encuentran en diversos estadiosd de con- servación y resistencia. En los estudios de Margery Peña (1993), Quesada Pacheco (2008) y Sánchez Avendaño (2009a), el bribri se cataloga como una lengua en estado de declinación. Por otra parte, el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro8 clasifica el bribri como una lengua en estado vulnerable y The Ethnologue la clasifica en el nivel 5 (en desarrollo) de la escala EGIDS.9 El estudio más completo sobre la situación sociolingüística de las lenguas minoritarias de Costa Rica es el de Sánchez Avendaño (2013). En él se analiza la situación de cada lengua en el marco de los criterios que utiliza la UNESCO para catalogar las lenguas del mundo que se encuentran en peligro de extinción. Aquí se consigna la información que Sánchez Avendaño señala para el bribri, siguiendo el mismo esquema que él utiliza en el tratamiento de los crite- rios de la UNESCO: 1) Factores relacionados con la vitalidad de las lenguas 1.1) Transmisión intergeneracional: definitivamente en peligro, puesto que la lengua no está siendo adquirida por los niños (con base en Bozzoli 1986). 1.2) Número absoluto de hablantes: al igual que para todas las demás lenguas indígenas del país, la situación es crítica. Cabe agregar aquí que en el caso del bribri, tomando en cuenta los datos que reportaba el Censo Nacional de 2000, la población que decía tener el bribri como lengua materna en los territorios indígenas descendió del 62 % en el 2000 al 54,7 % en el 2011. 7 En: http://www.ethnologue.com/about/language-status. 8 En: http://www.unesco.org/culture/languages-atlas. 9 El nivel 5, en desarrollo, se asigna a lenguas cuyo uso es vigoroso y que cuentan con material escrito en forma estandarizada y utilizada al menos por una parte de la comunidad. 10 1.3) Proporción de hablantes con respecto a la población total de los grupos: definitivamente en peligro, aunque debe tomarse en cuenta que la situación varía de una comunidad a otra. Al respecto, obsérvese, en la Tabla 2, cómo varían los porcentajes de hablantes entre los cuatro territorios: Talamanca Bribri: 60,8 %, Kë́köldi: 36,3 %, Salitre: 53,4 % y Cabagra: 43,6 %. 1.4) Dominios funcionales ya existentes o tradicionales (se refiere al uso de la lengua en cuanto a temas, lugares y personas con las que se habla): en general, las comunidades bribris se ubicarían en el nivel denominado disminución de dominios; esto por cuanto progresivamente se van perdiendo "esferas de uso tradicionales, lo que incluye el retroceso de su empleo en la comunicación familiar" (Sánchez Avendaño 2013: 228). 1.5) Dominios funcionales nuevos y presencia en los medios de comunicación masiva (se refiere a las nuevas esferas de uso de la lengua que puedan haber surgido): como todas las demás lenguas indígenas del país, el bribri se ubica en el nivel mínimo. 1.6) Materiales educativos y para la alfabetización (este parámetro se mide por puntaje): "Para casi todas las lenguas indocostarricenses, se podría asignar un puntaje de 3 o 2 (en una escala de 5), en el entendido de que existen materiales escritos en todas ellas" (ibid.: 230). Para el caso concreto del bribri, véase adelante el apartado 1.4. 2) Actitudes y políticas lingüísticas 2.1) Políticas y actitudes gubernamentales y oficiales: el grado de apoyo institucional co- rresponde al de asimilación pasiva; la Constitución Política reconoce la existencia de las len- guas indígenas y se compromete a velar por ellas (artículo 76), pero no se les asigna ningún estatus oficial. Sánchez Avendaño admite que "al menos en el papel, se reconoce la importan- cia de conservar el patrimonio idiomático conformado por las lenguas amerindias y se incen- tiva su inclusión en el aparato educativo oficial en el nivel de primaria" (ibid.: 231). 2.2) Actitudes de los miembros de las comunidades etnolingüísticas (se califica por pun- taje): el bribri no se puede calificar en este parámetro debido a que no existen estudios sobre las actitudes lingüísticas de los bribris hacia su propia lengua. 3) Documentación y descripción: se puede calificar de buena, ya que, al igual que para las demás lenguas indígenas del país, "existen diccionarios (...) y descripciones gramaticales y fonológicas, así como textos anotados" (ibid.: 232). Para caso del bribri en particular, existen además estudios del discurso y pragmática, así como publicaciones de textos de la tradición oral con transcripción literal y comentarios gramaticales y etnográficos (v. 1.4), en algunos casos con acompañamiento de audio en disco compacto (Constenla Umaña 2006; Jara Murillo y García Segura 2008) e, incluso, estudios sobre registros especiales como habla ritual (Cons- tenla Umaña 1990) y habla infantilizada (Constenla Umaña y Elizondo Figueroa 1994). 11 1.3.4 Situación dialectal En su estudio sobre la fonología bribri, Schlabach (1974) señaló la existencia de dos dialec- tos en la región atlántica: el de Lari (que incluía las comunidades de Lari, Amubre, Urén y Yorkín) y el de Coén (que incluía las comunidades de Coén, Coroma, Sepecue y Chiroles); además sugirió la existencia de un tercer dialecto, el de Salitre, en la región pacífica. Por su parte, Wilson (1982) y Margery Peña (1982) reconocieron dos dialectos bien defini- dos: uno en la región atlántica, el de Amubre (que incluía Amubre y Katsi), y otro en la región pacífica, el de Salitre (que incluía Salitre y Cabagra), y señalaron la posible existencia de un tercer dialecto en la región atlántica, el de Coroma (correspondiente al de Coén de Schlabach): en este Diccionario se han recogido voces de dos áreas dialectales diferentes: de la región de Salitre, en el lado del Pacífico, y de Katsi y Amubre, del lado del Atlántico. Estos dia- lectos evidencian algunas diferencias fonológicas, morfológicas y sintácticas, habiendo indicios de que en la región de Coroma (del lado del Atlántico) puede existir una tercera área dialectal. (Wilson 1982: xi) Constenla Umaña, Elizondo Figueroa y Pereira Mora (1998: x) indican lo siguiente con respecto a los dialectos del bribri: "el idioma bribri presenta tres dialectos o variedades regio- nales: la del este del cantón de Talamanca (Provincia de Limón), la del oeste del cantón de Talamanca (Provincia de Limón) y la del cantón de Buenos Aires (provincia de Puntarenas)". En Jara Murillo (2004a) se sistematizan las diferencias fonético-fonológicas entre los tres dialectos, a los cuales se les denomina, conforme el uso más tradicional: Amubre (correspon- diente a Talamanca oriental), Coroma (correspondiente a Talamanca occidental) y Salitre (co- rrespondiente a Buenos Aires de Puntarenas).10 En este estudio se establece, sobre la base de diferencias fonológicas, que Amubre repre- senta el dialecto más innovador, mientras que Coroma representa la variante conservadora. El hecho de que Amubre y Coroma, los dos dialectos talamanqueños, sean los más divergentes 10 Resulta interesante hacer notar que la división dialectal percibida por los bribris de Talamanca está determinada por el río Lari (tributario del río Telire). Se entiende que el río Lari corre del oeste (aìwa, en bribri) hacia el este (diàwa, en bribri). Los hablantes del dialecto denominado Coroma se ubican "del lado arriba" del Lari, mientras que los del dialecto denominado Amubre se ubican "del lado de abajo" del río. Correspondientemente, la raíz aì, que se usa para designar el oeste, es un demostrativo que significa literalmente 'aquello arriba', y la raíz dià, que sirve para designar el oeste, significa literalmente 'aquello abajo'. De tal modo, si bien en bribri los términos coinciden, en español la denominación podría ser más exactamente: "el dialecto del margen norte del río Lari" (Coroma, dialecto del oeste) y "el dialecto del margen sur del río Lari" (Amubre, dialecto del este). V. Mapa 1. 12 entre sí resulta interesante, ya que geográficamente se encuentran más cercanos uno del otro que cualquiera de los dos con respecto al de Salitre. Existe evidencia histórica que claramente explica esta división entre los tres dialectos. En el caso de los dialectos de Talamanca, Bozzoli (1975b: 31-32) establece la razón histórica sobre la base de la organización clánica; en particular, remite el sistema de matrimonio: The [Bribri] clans were originally distributed along the four main river valleys. In the past the Lari River males married the women in the Uren River Valley, while these women's brothers had to marry their brothers-in-law's sisters in the Lari River Valley. The Coen River Valley clans exchanged marriage partners with the clans located between West Coen and East Telire River Valley. This is probably one of the reasons why the Coen Bribris speak a Bribri dialect which is closer than other Bribri dialects to the Cabecar dialect spoken in their midst and also between West Coen and East Telire, and why Coen clans are reported sometimes as Cabecar, and sometimes as Bribri clan. Hay también razones históricas que apoyan la configuración de un nuevo dialecto en la región pacífica. Como señala Stone (1961: 18): Los dos grupos bribris [en el Pacífico] se encuentran en Cabagra y en Salitre (...) La fecha exacta de la llegada de los Bribris a este lugar no se conoce, aunque probablemente fue al final del siglo XIX, puesto que muchos de los más viejos habitantes nacieron cerca de los ríos Lari y Urén. Una tradición sostiene que ciertas familias huyeron a través de la cordi- llera de Talamanca porque no se habían adherido a regulaciones de clan con respecto a matrimonios. Tal vez sea significativo el hecho de que los grupos en ambos lugares están formados por muy pocos clanes y que como pueblo son los primeros en apartarse de las antiguas costumbres tribales. El Mapa 1 muestra la ubicación de varias de las comunidades bribris, entre ellas las que dan nombre a los tres dialectos: Amubre, Coroma y Salitre. En esta obra se hará referencia a estos dialectos mediante las iniciales A (Amubre), C (Coroma) y S (Salitre). 13 Mapa 1. Ubicación de algunas comunidades bribris (Fuente: Jara Murillo y García Segura 2013: 2) En el apartado 2.5 se presentan las principales diferencias fonético-fonológicas entre las tres variedades del bribri. 1.4. Descripciones previas de la lengua Los estudios sobre las lenguas indígenas de Costa Rica anteriores a la década de 1970 fueron esfuerzos individuales y esporádicos; se recogieron listas de palabras desde finales del siglo XVIII y más adelante, algunos paradigmas oracionales y pequeños textos. Estos esfuerzos se debieron principalmente a pioneros como William Gabb, Henry Pittier y el obispo Bernardo Thiel, a finales del siglo XIX, y, a lo largo del XX, a Walter Lehmann, Carlos Gagini y Víctor Manuel Arroyo, entre otros. En el caso específico de la lengua bribri, los primeros datos que se publicaron consisten en un vocabulario de la época colonial (Fernández Guardia y Fernández Ferraz 1892). Durante el siglo XIX, los datos publicados se deben a Gabb (1875), Thiel (1882) y Pittier (1898). Un texto fundamental de principios del siglo XX es el de Lehmann (1920), quien fue el primero en reconocer la naturaleza tonal de la lengua. A partir de la década del 70, la incorporación de la lingüística como disciplina científica en las universidades nacionales tuvo la feliz consecuencia de que se desarrollara una intensa labor de descripción y documentación de las lenguas indígenas del país. Un trabajo pionero en este sentido es el de Arroyo (1972). 14 En 1976, impulsado primero por el Dr. Jack Wilson y dirigido luego por el Dr. Adolfo Constenla, ambos profesores eméritos de la Universidad de Costa Rica y de grata memoria, el Departamento de Lingüística de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Univer- sidad de Costa Rica fundó el proyecto "Investigaciones Lingüísticas sobre las Lenguas de Costa Rica y Áreas Vecinas", una de cuyas principales metas era la producción de estudios lingüísticos sistemáticos sobre las lenguas indígenas que todavía se hablaban en Costa Rica: cabécar, bribri, guaymí, boruca, térraba y malecu (guatuso). Durante ese primer período, la lengua en la que más se profundizó fue el bribri. Se produjo una primera descripción general, organizada en forma de lecciones; los temas fonológicos y gramaticales fueron escritos por Adolfo Constenla Umaña, y Enrique Margery Peña se encargó de las secciones de ejercicios. El primer texto, Bribri I, solo apareció mimeografiado (Cons- tenla Umaña y Margery Peña 1978); el segundo, Bribri II, sí fue publicado como libro (Cons- tenla Umaña y Margery Peña 1979). Este material fue reelaborado y expandido por Constenla para publicarlo de manera (sim- bólicamente) colectiva como Curso básico de bribri (Constenla Umaña et al. 1998), que es la descripción más completa de la lengua que se ha escrito hasta ahora. En esta obra los temas gramaticales no se presentan de manera esquemática, sino distribuidos a lo largo de las 17 lecciones de que se compone el curso. De manera semejante, el texto Se' ttö́ bribri ie – Hablemos en bribri (Jara Murillo y García Segura 2013), una reelaboración del texto previo Se' ẽ' yawö bribri wa – Aprendemos la lengua bribri (Jara Murillo y García Segura 2009), se compone de 12 lecciones a lo largo de las cuales se exponen los hechos básicos de la gramática bribri. Este texto se diferencia del de Constenla en dos aspectos: el Curso básico de bribri se basa fundamentalmente en datos de los dialectos de Amubre y de Salitre, como se comprueba en la mención de los colaboradores Francisco Pereira, de Amubre, y Feliciano Elizondo, de Salitre. Nuestro curso, por su parte, se basa fun- damentalmente en el dialecto de Coroma, de donde es originario el coautor Alí García Segura. Más importante resulta la diferencia en el enfoque pedagógico. El Curso básico de bribri se fundamenta en un riguroso análisis estructuralista y, aunque las lecciones se introducen me- diante diálogos que permiten un acercamiento interactivo a la lengua, la terminología y las explicaciones son extremadamente técnicas, lo cual dificulta la comprensión de los hechos de la lengua para personas que no cuentan con formación en lingüística. Por su parte, nuestro texto trata de ser lo más sencillo posible en sus explicaciones sobre los hechos gramaticales y, sobre todo, trata de abordarlos desde una perspectiva cultural, por medio de la introducción de textos y diálogos profundamente enraizados en el contexto cotidiano de los hablantes bribris. Sin embargo, es necesario reconocer aquí expresamente que los fenómenos gramaticales que se describen en nuestro texto fueron en su gran mayoría descritos previamente en las obras del Dr. Constenla Umaña. 15 Otro trabajo fundamental desde el punto de vista lingüístico es el Diccionario fraseológico bribri-español español-bribri (Margery Peña 1982). Además, existe una gran cantidad de ar- tículos académicos publicados en la colección Estudios de Lingüística Chibcha (Universidad de Costa Rica), así como un número relevante de tesis de licenciatura y maestría11 que tratan aspectos específicos de la morfología, la sintaxis y el discurso bribris. Al respecto, se reco- mienda consultar las amplias bibliografías que se recogen en Jara Murillo y García Segura (2013), Sánchez Avendaño (2013) y Constenla Umaña (2011a). En el campo más general de la cultura y la tradición oral, se pueden mencionar las siguientes obras: I ttè. Historias bribris (Jara Murillo 1993) ofrece un análisis etnolingüístico de la tradi- ción oral bribri y una colección de textos en bribri con traducción literal y libre, además de gran cantidad de notas explicativas sobre la gramática. Plantas de la medicina bribri (García Segura 1994) es una colección de recetas medicinales (en español y bribri) hechas a base de plantas de Talamanca. El Diccionario de mitología bribri (Jara Murillo y García Segura 2003) recoge alrededor de 500 entradas referidas a las entidades del mundo mítico-religioso. Cargos tradicionales del pueblo bribri: sĩõ'tãmi, óköm, awá (Jara Murillo y García Segura 2008) com- prende las transcripciones, las traducciones y los audios originales de cuatro entrevistas a per- sonas mayores que ostentan los cargos de médico (awá), enterrador (óköm) y sĩõ' tãmi 'señora encargada de cuidar las piedras sagradas del médico'. También Poesía bribri de lo cotidiano (Constenla Umaña 2006) complementa los textos de una gran cantidad de canciones en bribri con los audios originales grabados a las personas que las cantaron. Dos obras fundamentales desde la perspectiva antropológica son Las tribus talamanqueñas de Costa Rica (Stone 1961) y El nacimiento y la muerte entre los bribris (Bozzoli 1979). En la actualidad, debe reconocerse el trabajo que lleva a cabo el Dr. Carlos Sánchez Aven- daño con estudiantes de la Universidad de Costa Rica mediante los proyectos "Diversidad lin- güística de Costa Rica" y "Lenguas y tradiciones orales de Costa Rica", a través de los cuales, en conjunto con varias comunidades indígenas, se han producido materiales didácticos de in- calculable valor, como son los diccionarios pictográficos del cuerpo humano, los animales, la vivienda y la alimentación bribris (v. Sánchez Avendaño 2016). 1.5. Fuentes y corpus de trabajo Además de fundamentarse en las obras lingüísticas: Constenla Umaña y Margery Peña (1978, 1979), Schlabach (1974), Wilson (1982), Margery Peña (1982), Constenla Umaña et al. (1998), y Jara Murillo y García Segura (2013), la presente gramática extrae sus datos de un corpus monolingüe de 22 600 palabras, producido por siete hablantes bribris pertenecientes a 11 Véanse por ejemplo los análisis sistémico-funcionales de Cruz Volio (2009, 2010) y Pacchiarotti (2009, 2010). 16 dos generaciones: cuatro personas mayores (de más de sesenta años) monolingües y tres me- nores de cuarenta años bilingües, que tienen el bribri como lengua materna y son también ha- blantes fluidos de español. Todos son oriundos de Talamanca. Los textos que componen el corpus provienen de cuatro fuentes: 1) una colección de siete historias de la tradición oral bribri narradas por el awá Francisco García, de Coroma, (Jara Murillo 1993) y una historia por el mismo narrador que aparece en la revista Tradición Oral Indígena Costarricense 4 (1983); 2) cuatro entrevistas grabadas a tres personas de aproxima- damente 60 años en el momento de la grabación: el óköm Silverio Morales, de Amubre, el awá Pedro Sánchez, de Amubre, y la sĩõ'tãmi Anastasia Segura, de Coroma (Jara Murillo y García Segura 2008); 3) cinco historias narradas por Francisco Pereira, de Amubre, publicadas en la revista Tradición Oral Indígena Costarricense 3 (Pereira Mora, s.f. [1983]); 4) una conversa- ción informal entre los hermanos Bahid y Alí García, de 24 y 26 respectivamente en el mo- mento de la grabación, ambos de Coroma (Jara Murillo 2004b). 1.6 Denominación y autodenominación del pueblo y la lengua bribris En la documentación histórica sobre los pueblos indígenas de Costa Rica, aparecen nombres diversos referidos al pueblo bribri. Así, por ejemplo, Doris Stone señala que entre los nombres de pueblos ubicados entre los ríos Urén, Lari y Coén y los llanos del Sixaola se citan: abicetaba, blancos, biceítas o viceítas y valientes, entre otros. Al respecto, Stone reporta: El término Biceita o Viceita parece tener su origen en el de Abicetaba que era un clan bribri [Lehemann 1920, b. 1: 220, nota 28] y aun cuando no se usa en 1959, en Costa Rica se sobreentiende que se trata de los bribris. Blanco y Valientes eran términos ambiguos como lo demostró correctamente Gabb [1875]. (...) El nombre de Bribri es desconocido en la más añeja documentación, pero como lo señala Pittier, la palabra se deriva de deri-deri, lo cual según él lo manifiesta, significa valiente o fuerte [Pittier 1898: 16, nota 30]. En 1959, los bribris todavía insisten en que su nombre viene de dererri que significa fuerte o resistente y que valiente es ensú. (Stone 1961: 15-16) Sin embargo, los bribris en la actualidad no reconocen que bribri provenga de la palabra darë̀rë̀ 'duro, fuerte, difícil', sino de la palabra blë́12 'zanja, hondura' y su derivado blë́blë 'ondulado, quebrado' (referido al terreno). Este origen fue reconocido por Schlabach: "Los In- dios llaman a su tribu Bribriwak. Wak significa clan o género. La palabra bribri significa te- rreno escarpado o montañoso. Yo les he oído usarla de esta manera cuando hablan su idioma" (1974: 355). 12 Sobre la pronunciación del grafema < l > en bribri, véase la sección 2.2.2. 17 Los bribris se consideran a sí mismos originarios de las montañas de Talamanca, nombre que, como se señaló en 1.2, fue puesto por Daniel de Sojo durante la época de la conquista, en honor a su propio lugar de nacimiento en España. La palabra que utilizaban los antiguos bribris para referirse a sus tierras era ditsö̀kẽ, que significa 'lugar de los clanes', de ditsö̀ 'clan' y kẽ́, forma determinada de kṍ 'lugar, tiempo'. El término se interpreta como el lugar de las semillas de maíz, origen de los bribris, ya que la palabra ditsö̀wö (-wö 'redondo') significa semilla, de maíz particularmente. Los bribris usan la palabra skṍwak, compuesta de se' 'nosotros, nuestro' (en su forma débil: s, v. 7.1.1), kṍ 'lugar' y wak, sufijo que indica 'clan' o 'dueño', para referirse a los indígenas, y síkua para referirse a la gente no indígena. Esta palabra proviene del nombre de un pueblo de origen mexicano, los sigua o zeguas, que estuvo asentado en la costa atlántica de Costa Rica y Panamá desde antes de la llegada de los españoles (Lothrop 1940). Cabe acotar aquí el alcance semántico que tiene para los bribris el pronombre se' 'nosotros (inclusivo)'. Se usa para referirse a los bribris frente a los demás grupos indígenas, y también a la gente, los humanos, frente a los seres sobrenaturales. Para referirse a la lengua bribri, se usa la frase se' ie, en la que ie es una posposición comparativa que se puede traducir por 'como': "como nosotros", aunque también es generalizado el uso de la palabra "bribri" como nombre de la lengua. Finalmente, es importante señalar la confusión que se produce en el medio costarricense entre las denominaciones bribri y Bribrí. Los bribris nunca utilizan esta palabra con acentua- ción aguda para referirse a ellos mismos. Bribrí es el nombre de la cabecera del cantón de Talamanca, como se explicó en el apartado 1.2, y debe reservarse su pronunciación con acento agudo para ese uso. Para el pueblo, como se desprende de la etimología que antes detallamos, debe pronunciarse como palabra grave: "bribri". CAPÍTULO 2 FONOLOGÍA 2.1 Sistema vocálico 2.1.1 Fonemas vocálicos El bribri cuenta con siete vocales orales y cinco nasales. En el siguiente cuadro se presenta la descripción articulatoria de cada una y su representación mediante los símbolos del Alfabeto Fonético Internacional. Entre paréntesis angulares se indica su representación ortográfica. VOCALES Orales Nasales anterior central posterior anterior central posterior alta i < i > u < u > ĩ < ĩ > ũ < ũ > media ɪ < ë > ʊ < ö > baja ɛ < e > a < a > ɔ < o > ɛ ̃ < ẽ > ã < ã > ɔ̃ < õ > Las siguientes parejas de palabras muestran el contraste entre las tres vocales anteriores y entre las tres vocales posteriores:1 i : ë pulì caña agria : pulë̀ caracol ë : e kaë̀ pava negra : kaè mantis religiosa i : e si' mes : se' nosotros u : ö dur estar (de pie) : dör ser (cópula) ö : o klö́m plátano : klóm zapote u : o pú retoño : pó platanillo Los siguientes ejemplos muestran los contrastes entre las vocales orales y las correspon- dientes nasales: 1 Véase la lista completa de las oposiciones fonológicas entre vocales en el apartado 2.1 del ANEXO 1. 20 ĩ : i sĩ́ palmito : sí seco ẽ : e ẽ' pronombre reflejo : e' aquel, aquello ã : a ã́k mejilla : ák piedra õ : o õ' grosor : o' hacha ũ : u ũ̀ pṹ olla gavilán (genérico) : : ù pú casa retoño 2.1.2 Pronunciación de las vocales2 Las vocales a, e, i, o, u se pronuncian aproximadamente como en español. La vocal ë se pronuncia como un sonido intermedio entre i y e. La vocal ö se pronuncia como un sonido intermedio entre u y o. Las vocales nasales ã, ẽ, ĩ, õ, ũ se pronuncian como las correspondientes orales pero dejando salir parte del aire por la nariz, como las vocales nasales del francés. La vocal alta anterior i tiene una realización aproximante cuando precede a una vocal tónica; por ejemplo, en ie' 'él, ella', se pronuncia como la i en la palabra española hielo. Debe tomarse en cuenta que en bribri se distingue entre este sonido y la consonante y, como en la palabra íyi 'cosa', en donde la consonante se pronuncia como en la palabra yo. Por otra parte, la vocal u también se realiza como aproximante cuando precede a una vocal tónica. Si la sílaba en que aparece comienza con una consonante, se escribe u, como en la palabra kuë̀ 'tortuga'; pero si la sílaba no comienza con consonante, la u se escribe w, por ejemplo: awá 'médico', wö̀ 'fruta, ojo', en donde la w se pronuncia como la u en la palabra española hueso. La vocal a y su correspondiente nasal ã tienen la particularidad de pronunciarse muy bre- vemente, e incluso llegan a elidirse cuando tienen tono bajo y la sílaba en que aparecen va seguida de otra sílaba con un tono marcado (v. 2.3). Así por ejemplo, la palabra dakarò 'gallina' puede escucharse como dakrò, dkarò o dkrò. Este fenómeno varía según el dialecto, tema que se presenta con más detalle en el apartado 2.5. 2.2 Sistema consonántico 2.2.1 Fonemas consonánticos3 El bribri cuenta con los siguientes fonemas consonánticos (se indica el símbolo fonético correspondiente y entre paréntesis angulares la letra o dígrafo que lo representa en la escritura): 2 Véase la descripción de las realizaciones fonéticas de las vocales en el apartado 2.2 del ANEXO 1. 3 Véase la lista completa de las oposiciones fonológicas entre consonantes en el apartado 1.1 del ANEXO 1. 21 CONSONANTES bilabial dento-alveolar alveo-palatal dento-palatal velar glotal -son +son -son +son -son +son -son -son -son oclusiva p < p > b < p > t < t > d < d > t͡ c k < k > ʔ < ' > africada ʦ < ts > ʧ < ch > ʤ < y > fricativa s < s > ʃ < sh > h < j > vibrante lateral ɺ < l > vibrante múltiple r < rr > 2.2.2 Pronunciación de las consonantes4 Las consonantes p, b, t, d, rr, s, ch, y, k y j se pronuncian como en español, pero en bribri existen además las consonantes tch, ts, sh, pp, tt, l y ' ("saltillo"). La consonante coarticulada tch se produce pronunciando muy conjuntamente t y ch y presenta la variante dialectal tk (v. 2.5.1). Igualmente, la consonante africada ts se produce pronunciando muy conjuntamente t y s. La sh se pronuncia como la consonante de la palabra inglesa show. El sonido que se repre- senta con la letra l se pronuncia en bribri como un sonido intermedio entre l y r del español. El saltillo (u "oclusión glotal"), que representamos con una comilla simple ( ' ), en realidad no es ningún sonido, ya que más bien es el resultado de cerrar las cuerdas vocales. Se entenderá lo que es un saltillo si tratamos de decir una palabra como "tapa", sin pronunciar la p ("ta-a"). En bribri, por lo general este elemento se encuentra en posición final de palabra y solo se percibe si la palabra aparece al final de un enunciado; esto quiere decir que si el saltillo va seguido de otra palabra, no se produce. Además, algunas consonantes tienen realizaciones diferentes dependiendo de los sonidos adyacentes. Así por ejemplo, el fonema /b/ se pronuncia (y, por ello, se escribe) m cuando precede a una vocal nasal y en posición final de palabra: mòk 'búho' (fonológicamente: /bɔ̃̃̌ k/), ãmì 'madre' (/ãbĩ̃̌ /), dabòm 'decena' (/dabɔ̃̌ b/). Correspondientemente, el fonema /ʤ/ se pro- nuncia y se escribe ñ cuando precede a una vocal nasal: ñuk 'comer cosas suaves' (/ʤũk/), nañéwe 'por la noche' (/dãʤɛ̃̃̂ ue/). Como se ve en este último ejemplo, /d/ se pronuncia y se escribe n ante vocal nasal; otros ejemplos: naĩ' 'danta' (/dãĩʔ/), shkàne 'se caminó' (/ʃkǎdɛ/̃). La d tiene además la pronunciación r en los siguientes casos: cuando está entre vocales orales, 4 Véase la descripción de las realizaciones fonéticas de las consonantes en el apartado 1.2 del ANEXO 1. 22 por ejemplo Talìri (/taɺǐ diʔ/) 'río Sixaola (literalmente 'río del pez espada', compuesto de talì 'pez espada' y di' 'agua, río'); a final de palabra: ĩnìr 'se juega' (/ĩdĩ̃̌ d/), o cuando va seguida de una consonante que no sea k o d: pàryök 'ocho grupos' (/pǎdʤʊk/). Tómese en cuenta que en esta obra se omite el diacrítico de nasalidad ( ̃ ) sobre las vocales nasales cuando van prece- didas de , o <ñ> (v. 2.6). 2.3 Sistema suprasegmental: tono y acento5 Tanto Wilson (1982) como Constenla Umaña et al. (1998: ix, xi) reconocen la existencia de cuatro tonos: alto / ´ /, ascendente / ̃̌ /, descendente / ̃̂ / y bajo / ` /. Por otra parte, Wilson (1982: xix) caracteriza el bribri como una lengua de acento tonal, fenómeno prosódico que explica así: "[e]n cada palabra no compuesta hay generalmente, sino siempre, un solo tono que funciona como acento en palabras de más de una sílaba". De tal modo, las palabras llevan acento en la sílaba cuya vocal presenta un tono alto, uno ascendente o uno descendente; las sílabas con vocal de tono bajo son inacentuadas. En la escritura, las vocales que se representan sin ningún diacrítico de tono tienen tono bajo. Constenla et al. (1998: 71, 87) distinguen entre el tono alto y el tono ascendente (largo en Amubre y breve en los demás dialectos) de la vocal seguida de oclusión glotal o saltillo: ã̀s 'para que' vs. ã's 'pájaro sangre de toro'; dìba 'calor del sol' vs. di'ba 'agua caliente'. También señalan que hay oposición fonológica entre el tono alto y el ascendente en el dialecto de Amubre; aunque no presentan pares mínimos de esta oposición, proveen algunos ejemplos comparativos como: sutâ 'plano' vs. kutà 'hermana'; bitsĩ̂ 'largo' vs. tsĩ ̀'espalda'. El tono ascendente es una innovación del dialecto de Amubre, ya que en varias de las len- guas emparentadas que conservan el sistema tonal, por ejemplo el cabécar y el boruca, existen solo dos tonos. Asimismo, Constenla Umaña (1981: 171 y ss.) reconstruye dos tonemas, alto y bajo, para el protochibcha. Por esta razón, y dado que la oposición entre el tono alto y el tono ascendente ocurre solo en el dialecto de Amubre, en la presente obra solamente se distinguen, en la escritura, los tonos alto~ascendente / ̃̌ /, representado en la escritura mediante < ̀ >, como en la palabra ãmì 'madre', y descendente / ̃̂ /, representado en la escritura mediante < ´ >, como en la palabra yë́ 'padre'. En las obras que representan el tono ascendente de Amubre, esto se hace mediante el diacrítico < ̃̂ >, como muestran los ejemplos al final del párrafo anterior. La oposición tonal suele aparecer en sílaba final de morfema, pero puede darse en sílaba no final en palabras bisilábicas cuando la raíz va seguida de sílabas inacentuadas: bë́rë 'luego' vs. bë̀rë 'tranquilo'; ẽ́nũk 'descansar' vs. ẽ̀nũk 'terminar'; páköl 'caña de azúcar' vs. pàköl 'ocho'. 5 Las principales obras en donde se analizan o describen aspectos del sistema suprasegmental bribri son: Schla- bach 1974; Wilson 1970, 1974 y 1982; Constenla Umaña 1982 y 1992, y Constenla Umaña et al. 1998. 23 Las siguientes parejas de palabras muestran el contraste entre los cuatro tonos:6 alto~ascendente : descendente tö̀ huella : tö́ sí alto~ascendente (proveniente de oclusión glotal) : descendente di'la riachuelo : díla serafín del platanar alto~ascendente : bajo ù skà otra casa : ù ska hasta la casa descendente : bajo be' tsö́ ¡cante! : be' tsö usted canta 2.4 Palabra fonológica y estructura silábica Wilson (1974: 351) define la palabra en bribri como el enunciado mínimo que puede ser pronunciado entre dos pausas y que tiene un solo tono alto o descendente. Por lo general, la palabra consta de una o dos sílabas, aunque puede haberlas mucho más largas como resultado de la adición de enclíticos y proclíticos a morfemas radicales. Wilson propone que la estructura silábica del bribri es (C)(C)(C)V+tono alto o descendente, y hace las siguientes observaciones: 1) una cuarta consonante puede aparecer en posición final de palabra; 2) una sílaba puede comenzar con vocal solamente a principio de palabra; 3) en posición interna, una consonante o grupo consonántico ocupa el prenúcleo de la sílaba si- guiente. Como ejemplo de la estructura silábica más compleja, provee la palabra: /ʦkdǐdǐ/ [ʦkɾǐɾǐ] 'amarillo', en la que el prenúcleo de la primera sílaba se compone de tres consonantes.7 Con respecto a los núcleos silábicos, Wilson señala las siguientes características: 1) el nú- cleo silábico, siempre una vocal, se alarga fonéticamente en posición final de palabra ante pausa; 2) la oclusiva glotal solo aparece a final de palabra ante silencio y el tono de la vocal precedente es siempre alto, a menos que lo perturbe un tono precedente. Por su parte, Schlabach (1974) enlista los siguientes tipos de sílaba: V, VC, C(C)V y C(C)VC, y señala el fenómeno de debilitamiento de las vocales con tono bajo entre consonan- tes: "La misma palabra se dice a veces con una vocal muy corta entre las consonantes. Por ejemplo: [kʊɺʊ ~ kɺʊ] 'pie'. En palabras de esta clase, siendo iguales las dos vocales de la misma palabra, no cambia el significado entre las dos formas. Por eso, parece mejor interpre- tarlo como dos sílabas" (p. 361). Schlabach apoya esta interpretación en el hecho de que, en palabras prestadas del español, a veces los hablantes insertan una vocal entre los dos miembros de un grupo consonántico, y proporciona el siguiente ejemplo: [kaɺa+wʊ] por clavo. Este fe- nómeno de debilitamiento vocálico varía según el dialecto (v. 2.5). 6 Véanse más ejemplos de oposiciones tonales en el apartado 3 del ANEXO 1. 7 Véase la descripción sistemática de la estructura silábica en el apartado 4 del ANEXO 1. 24 Un estudio reciente y muy completo sobre la formación de grupos consonánticos al inicio de la palabra es el de Chevrier (2016), en el que se estudian los grupos que se forman a partir de la prefijación de las formas débiles de los pronombres personales (v. 7.1.1) a palabras cuya consonante inicial es una oclusiva o una fricativa. 2.5 Diferencias dialectales en la pronunciación En Jara Murillo (2004a) se presentan las principales diferencias fonéticas y fonológicas en- tre los tres dialectos que se le reconocen al bribri y a los que designamos con los nombres de tres comunidades, a saber, Amubre (A), propio de la Talamanca oriental; Coroma (C), de la Talamanca occidental, y Salitre (S), del Pacífico Sur. En las siguientes secciones se resumen estas diferencias. 2.5.1 Palatalización de la oclusiva coarticulada /t͡ c/ Ya se ha mencionado que la oclusiva /t͡ c/ presenta variantes dialectales. Al respecto, Cons- tenla y Margery (1979: 7) señalan: La distribución señalada [dentovelar y dentopalatal] de los dos alófonos del fonema /tk/ es la propia de ciertos hablantes de la zona atlántica. En Salitre y Cabagra se usa al pa- recer solo la variedad dentovelar. Por otra parte, algunos hablantes de la zona atlántica han evolucionado el fonema en todas las posiciones a una articulación alveopalatal gemi- nada čč. Por otra parte, Constenla Umaña et al. (1998: xiii) describen estas articulaciones así: Entre los bribris del cantón de Buenos Aires se comienza pronunciando una t y, sin haber terminado de pronunciarla, se articula una k. En Talamanca esta pronunciación se da, pero es muy frecuente que, en lugar del elemento velar k, se produzca uno articulado en el paladar duro. La mayor parte de las personas maduras mantienen la diferencia entre este sonido y la ch, que también existe en la lengua, pero muchos jóvenes, particularmente en el oeste del Valle de Talamanca, lo igualan con ella, de modo que en lugar de tk pronun- cian tch: dicen tchi' en vez de tki' 'pulga'. En mi propia experiencia, he escuchado a personas mayores, de alrededor de 60 años, en Coroma, utilizar la variante dentopalatal. Coroma parece ser el dialecto más innovador en este respecto, ya que en cabécar, la lengua más cercanamente emparentada, el fonema se realiza como dentovelar en todos sus dialectos, por ejemplo en las palabras cabécares: [tkabɪ̃̌ ] 'serpien- te' y [tkîɺ] 'cuatro' (Margery Peña 1989). 25 Esta constituye una diferencia fonética, pues concierne solo a la pronunciación y no tiene implicaciones en cuanto al sistema consonántico. En Coroma se mantiene claramente la dis- tinción entre /ʧ/ y /t͡ c/, por ejemplo: chö̀k /ʧʊ̃̌ k/ 'decir' vs. tchö̀k /t͡ cʊ̃̌ k/ 'punzar'. 2.5.2 Oclusivas preaspiradas vs. geminadas Schlabach (1974) postula las siguientes consonantes preaspiradas en el dialecto de Amubre (Lari, según su denominación): oclusivas: hp, ht, hk; africadas: hts, hch. Para apoyar la exis- tencia de estos fonemas, da las siguientes oposiciones: /k/ : /hk/, ejemplo: /akǎ ~ kǎ/ 'nombre' vs. /ahkǎ/ 'diente'; /ʧ/ : /hʧ/, ejemplo: /i ʧɛ̃̂ / 'él dijo' vs. /i hʧɛ̃̂ / 'él punzó'. Wilson (1982) asigna las mismas consonantes preaspiradas descritas por Schlabach al dialecto de Salitre, mientras que asigna geminadas correspondientes al dialecto de Amubre.8 Margery Peña (1982: lxxix) señala en su Diccionario que una de las variaciones principales en la representación gráfica del bribri se debe a "la variación fonológica que corresponde a la existencia en Katsi y Amubre de consonantes oclusivas sordas geminadas, frente a su disimi- lación en oclusiones sordas preaspiradas en Salitre, por ejemplo: shũ̀ppök (A) vs. shũ̀jpök (S) 'abrir'; shö́kkã (A) vs. shö́jkã (S) 'subir; (...)'." A pesar de ello, parece que la articulación preas- pirada no es rara en el dialecto de Amubre, puesto que en el mismo Diccionario se presentan muchas formas con preaspiración en ambos dialectos; por ejemplo, 'hablar ' se registra como ujtö́k tanto en Amubre como en Salitre, aunque la forma ppö́k 'golpear con objeto alargado' se registra solo para Amubre. Por su parte, el dialecto de Coroma tiende a reducir estas conso- nantes geminadas, por ejemplo: ajkö̀ /ahkʊ̃̌ / 'boca' se pronuncia [kkʊ̃̌ ~ kʊ̃̌ ] en Coroma y [ahkʊ̃̌ ] en Amubre y Salitre. Para mantener la unidad de la escritura, en esta obra se ha preferido mantener la forma escrita correspondiente a los dialectos de Amubre y Salitre: ajkö̀. En cuanto al dialecto de Coroma, Schlabach (1974: 356) comenta acerca de la realización correspondiente de tales fonemas: "Los consonantes preaspirados son consonantes largos en Coén [Coroma], con muy poco de aspiración, si la tiene". De hecho, en el dialecto de Coroma la preaspiración nunca está presente en estos casos, lo cual muestra que este dialecto es el más innovador9 en este respecto, innovación que comparte con el cabécar, como se aprecia a partir de los siguientes ejemplos: Bribri (C) Grafía Cabécar Grafía Glosa /ttʊ̃̌ k/ ttö̀k /ttʊ̃̂ / ttö hablar /ppʊ̃̌ k/ ppö̀k /ppʊ̃̂ / ppö golpear con objeto alargado 8 Véanse ejemplos comparativos en la sección 4.2.2 del ANEXO 1. 9 De acuerdo con Constenla Umaña (1981: 242), en la protolengua había aspiración (/*h/) seguida de vocal; la caída de la vocal originó que la aspiración se asimilara a la consonante siguiente cuando esta era sorda. 26 2.5.3 Neutralización de /ã/ en favor de /ɔ͂/ en Coroma Uno de los rasgos más notorios que distingue el dialecto de Coroma de los otros dos dialec- tos es el proceso de neutralización de /ã/ en favor de /ɔ͂/, un hecho que ya señalaba Schlabach: "La a nasalizada casi siempre se cambia a una o nasalizada en dialecto de Coén [Coroma]" (1974: 356). Debe agregarse que no toda /ã/ se realiza como [ɔ͂], sino solamente cuando lleva tono alto~ascendente o descendente. Cuando va seguida de oclusión glotal en posición final de palabra el cambio es variable: Coroma Grafía Amubre y Salitre Grafía Glosa /kɔ͂̃̂ / kṍ /kã̃̂ / kã́ tiempo, lugar /ʃɔ͂̃̌ / shõ̀ /ʃã̃̌ / shã̂ exactamente ahí /ãbĩ̃̌ ~ bĩ̃̌ / (*[ɔ͂mĩ̃̌ ]) ãmì ~ mì /ãbĩ̃̌ / ãmì madre /bĩ̃̌ kã ~ bĩ̃̌ k/ (*[mĩ̃̌ kɔ͂]) mìkã ~ mìk /bĩ̃̌ kã/ mìkã cuando /t͡ cɔ͂ʔ/ [t͡ ʧɔ͂̃̂ ʔ] tchõ' /t͡ cãʔ/ tkã' guacal /sidãʔ/ sina' /sidãʔ/ sina' perico ligero Tal como muestra la última palabra de la lista, el condicionamiento fonético de este cambio aún no está resuelto. De hecho, todavía se logra establecer al menos el siguiente par mínimo en Coroma: ãmáũk /ãbã̃̂ ũk/ 'amarrar' vs. ãmóũk /ãbɔ͂̃̂ ũk/ 'repetir'. Por su parte, Constenla y Margery (1978: 104) dan el siguiente par mínimo de Amubre: ṍrke /ɔ͂̃̂ dkɛ/ 'se termina' vs. ã́rke /ã̃̂ dkɛ/ 'ladra'. En Coroma esta dos formas resultan homófonas: /ɔ͂̃̂ dkɛ/. 2.5.4 Tono ascendente vs. tono alto en Amubre y otras diferencias tonales Tanto Wilson (1982) como Constenla Umaña et al. (1998) reconocen la existencia de un tonema ascendente en el dialecto de Amubre. Esta es una diferencia fonológica, ya que se ha introducido un tercer tono contrastivo en el sistema tonal (v. 2.3). Típicamente, a este tono ascendente corresponde tono alto en Coroma y Salitre: Amubre Grafía Coroma y Salitre Grafía Glosa /suɺǔ/ sulû /suɺú/ sulû, sulù malo, feo /daɺɔ̃̌ ɺɔ̃̌ / dalôlô /daɺɔ́ɺɔ́/ dalôlô, dalòlò negro Sin embargo, podría ser el caso que se esté introduciendo en el dialecto de Coroma el tono ascendente, ya que se ha encontrado el siguiente trío mínimo que evidencia contraste entre los tres tonos: Coroma Grafía Amubre y Salitre Grafía Glosa 27 descendente: /kʊ̃̂ / kö́ /ahkʊ̃̂ / ajkö́ canasta alto: /kʊ́/ kö̀ /ajkʊ̃̌ / ajkö̀ boca ascendente: /kʊ̃̌ / kö̀ (?) /kʊ̃̌ / kö̀ hoja, nube en el ojo, ciempiés (C) Este interesante dato llama a un estudio detallado sobre la situación tonal de la variedad de Coroma. Teniendo en cuenta que las palabras kö̀ y kö́ han perdido la sílaba inicial aj-,10 podría estarse dando la innovación tonal en este dialecto para marcar la diferencia. Otra variación dialectal relativa al tono consiste en que algunas formas verbales presentan tono descendente en Amubre y Salitre, pero tono alto en Coroma. Al menos en las formas de infinitivo de voz activa (que presentan la terminación -ök o -ũk) y en las formas de imperfecto de voz media (que terminan en -r ~ -n), la vocal de la terminación o la anterior a esta, respec- tivamente, lleva tono descendente en Amubre y Salitre y tono alto en Coroma: Coroma Grafía Amubre y Salitre Grafía Glosa /ʤʊ̃̌ k/ yö̀k /ʤʊ̃̂ k/ yö́k beber /ʤǎd/ yàr /ʤâd/ yár se bebe /ʤũ̃̌ k/ ñùk /ʤũ̃̂ k/ ñúk comer (cosas suaves) /ʤã̃̌ d/ ñàr /ʤã̃̂ d/ ñár se come Con esta diferencia podría estar relacionado otro fenómeno tonal que se da en el dialecto de Coroma, según el cual ciertas palabras bisilábicas con tono descendente en la raíz pueden op- cionalmente perder la vocal final convirtiéndose en monosilábicas; en tal caso el tono cambia a alto. Ejemplos: kũẽ́kĩ ~ kũẽ̀k 'por' (posposición causal); míkã ~ mìk 'cuando'. 2.5.5 Pérdida de aspiración inicial ante vocal nasal En algunas palabras, el dialecto de Coroma conserva la aspiración delante de las vocales nasales iniciales, como en las formas correspondientes en cabécar. Amubre y Salitre son inno- vadores al perder dicha aspiración. Coroma Grafía Amubre y Salitre Grafía Glosa Cabécar /hãbɔ͂ʔ/ jamo' /ãbɔ͂ʔ/ amo' aguacate /hãbɔ͂ʔ/ /hãʤũ̃̌ k/ jañùk /ãʤũ̃̂ k/ añúk reír /hãʤã/ 2.5.6 Otras variaciones dialectales 10 Sobre esta sílaba ver Constenla Umaña 1981: 216-7. 28 En las secciones anteriores se han descrito las principales variaciones fonético-fonológicas entres los tres dialectos, aunque aún podrían señalarse algunas otras menos notorias. Por ejem- plo, mientras que la oclusión glotal se pronuncia solo a final de palabra en Amubre y Salitre, en Coroma todavía quedan unos pocos ejemplos en que se produce en posición inicial ('etsõk 'prensa de la cumbrera del techo'; en Amubre y Salitre: ètsãk) y en posición media (õ's 'pájaro sangre de toro'; en Amubre y Salitre: ã̂s). El dialecto de Coroma presenta una fuerte tendencia a perder las vocales iniciales /a/ y /ɔ/ orales y nasales cuando tienen tono bajo; por ejemplo, se tiende a decir kà 'diente', en lugar de akà, y lònuk 'terminar' en lugar de olònuk. Sin embargo, en el habla lenta y cuidada de Coroma estas vocales tienden a producirse. Por otra parte, las vocales /i/ y /u/ (orales o nasales) con tono bajo en posición inicial de palabra no caen en ningún dialecto: ĩñè 'juega', ulítãne 'todos', ulà 'mano, rama'. También las vocales con tono bajo entre consonantes tienden a ser muy débiles, llegando incluso a la elisión total, especialmente en Coroma y Salitre. En Coroma se da una variación entre la caída de la vocal, en habla más rápida, y la armonía vocálica, en habla más lenta: Amubre Salitre Coroma Grafías Glosa [kaɺʊ́ ~ kəɺʊ́] [kɺʊ́] [kʊɺʊ́] kalö̀, klö̀ pie, pata, tallo [ʧãbṹ ~ ʧə͂bṹ] [ʧbṹ] [ʧũbṹ] chãmù banano [daɾɪ̃̌ ɾɪ̃̌ ] [dəɾɪ́ɾɪ́] [dɪɾɪ́ɾɪ́] darë̂rë̂, darë̀rë̀ caro, duro, difícil Esta diferencia tiene que ver con la interacción entre la estructura silábica y el sistema tonal- acentual de la lengua, por la tendencia de Salitre y Coroma a reducir la vocal de las sílabas inacentuadas previas a la sílaba acentuada. En cambio, en Amubre más bien se tiende a la conservación del tipo silábico CV, como muestra el hecho de que ha introducido una /a/ delante de la aproximante [w] (alófono de /u/),11 como ilustran estos ejemplos:12 Amubre Salitre Coroma Grafías Glosa [dawaʔ] [duwaʔ] [dwaʔ] dawa', duwa' cuñado [sauɪ̃̂ ] [suwɪ̃̂ ] [swɪ̃̂ ] sawë́, suwë́ conejo Por último, la secuencia prenuclear preaspirada /hʦ/ prevalece en Salitre, pero se realiza como [sʦ] en Amubre y se reduce a [ʦ] en Coroma, como muestran los siguientes ejemplos: Amubre Salitre Coroma Grafías Glosa 11 Sobre este fenómeno ver Constenla Umaña 1981: 216-7. 12 Coroma parece ser el dialecto más conservador en este caso, ya que en cabécar, por ejemplo, la forma corres- pondiente a /d(a)uaʔ/ 'cuñado' es /duǎ/. 29 [sʦǎwak] [hʦáwak] [ʦáwak] stsâwak, jtsàwak, tsàwak hormiga [sʦʊ̃̂ k] [hʦʊ̃̂ k] [ʦʊ́k] jtsö́k, stsö́k, tsö̀k cantar 2.6 Ortografía y digitación del bribri Desde la década del 70, los profesores de lingüística de la Universidad de Costa Rica se dieron a la tarea de sistematizar alfabetos que sirvieran para preservar las lenguas indígenas de Costa Rica, ya que estas carecían de un sistema de escritura autóctono. Más adelante, se dio una intensa colaboración entre el Departamento de Lingüística de la Universidad de Costa Rica y el Ministerio de Educación Pública con el objetivo de producir materiales didácticos para la enseñanza de esas lenguas. El resultado fue la publicación, en 1986, de abecedarios ilustrados para las lenguas bribri, cabécar, malecu (guatuso), boruca, térraba y guaymí. Sobre la historia del alfabeto práctico del bribri en particular, Constenla Umaña ofrece in- formación en su Abecedario Ilustrado Bribri (1992: 1): El alfabeto que se utiliza en todas las publicaciones mencionadas[13] fue elaborado en la mayor parte de sus aspectos por el Dr. Jack Wilson, profesor emérito de la Universidad de Costa Rica, teniendo en cuenta usos de autores previos que se remontan, en algunos casos, a fines del siglo pasado [s. XIX]. El autor de este trabajo le hizo posteriormente algunos añadidos y modificaciones de los cuales resultó la versión que, por lo general, se usa ac- tualmente en la trascripción práctica del material bribri. En el diseño de alfabetos prácticos para las lenguas ágrafas, ha sido siempre un punto de discusión cómo representar elementos fonético-fonológicos que no existen en las lenguas do- minantes que se usan como base para la creación de estos alfabetos. Este ha sido el caso de la lengua bribri, cuyo sistema de escritura se creó a partir del concepto de que ya una buena cantidad de bribris manejaban la escritura española, por lo cual era preferible que el alfabeto bribri no se desviara demasiado de aquella. Así lo señala Wilson (1982: xi): El alfabeto que en la Sección de Lingüística de la Universidad de Costa Rica se ha elabo- rado para la lengua bribri no sigue principios fonológicos teóricos al pie de la letra, de- bido a una situación muy especial: la inmensa mayoría de los bribris son bilingües en español, y un elevado porcentaje lee y escribe esa lengua. Como resultado, el alfabeto 13 Se refiere a los textos Ir se ujtö jtséwö de Rolando Zamora y Guillermo García Segura, Stsawö we de Guillermo García Segura y El maestro en casa en lengua bribri del Instituto Costarricense de Enseñanza Radiofónica (ICER). 30 algunas veces manifiesta diferencias alofónicas en lugar de una esperada correlación di- recta entre grafema y fonema. Al tener pericia en el uso del español, el hablante bribri no sólo nota diferencias alofónicas, sino insiste en su representación gráfica. En este apartado explicamos las convenciones que se siguen en esta obra, ya que no en todo coinciden con las propuestas de Wilson y Constenla Umaña. Quizá la más importante modifi- cación tiene que ver con la manera en que se indican las vocales nasales. Anteriormente se utilizó el "gancho polaco" < ą ę į ǫ ų > y más recientemente, la vocal subrayada < a e i o u >. Un estudio detallado sobre este tema se encuentra en Jara Murillo (2004a), donde explico por qué es preferible el uso del diacrítico llamado "tilde" < ˜ > para representar la nasalidad vocá- lica, tal como lo hiciera Pittier (y algunos otros después de él) en sus escritos sobre esta lengua. Además, como se mencionó en 2.2.2, se ha prescindido de esta marca de nasalidad en todas las vocales nasales que se encuentran precedidas de las letras , o <ñ>; esto por cuanto resulta redundante la marcación. Habiendo consultado a hablantes y maestros de bribri, se ha hecho manifiesto que usar marcas de nasalidad en las vocales precedidas por estas consonantes complica innecesariamente la escritura del bribri; y es que, aunque lo que interesa es la nasa- lidad de la vocal (son ellas las que nasalizan a las consonantes precedentes), el hecho de que se escriban las consonantes nasales es suficiente indicador de que la vocal que sigue es nasal. Por ejemplo, la palabra namà 'pez, pescado' se pronuncia siempre [nãmã́] (/dãbã̃̌ /), aunque se ha escrito en textos anteriores como namà (según la convención del subrayado) o nãmã̀, en los que siguen la convención de la tilde ( ˜ ). Con respecto a las palabras que presentan la variación ã ~ õ, se indicarán ambas variantes en la primera mención; en lo sucesivo se utilizarán las variantes con õ (de Coroma). Por ejem- plo: ñalã̀ ~ ñolõ̀ 'camino', en lo sucesivo: ñolõ̀. De igual manera, en el caso de las palabras que presentan variación dialectal por el tipo de vocal que se inserta antes de la aproximante w, se indicarán ambas formas en su primera men- ción; en lo sucesivo se escribirán con u. Por ejemplo: dawë́ ~ duwë́ 'pava negra', se escribirá en lo sucesivo: duwë́. Las palabras que contienen grupos consonánticos formados por la caída de una vocal inter- consonántica con tono bajo se escribirán sin la vocal. Por ejemplo, se escribirá: klö̀ 'pie, pata, tallo', krö̀ 'nuez de Adán', i chkà 'carne de algo', chkök 'comer (intransitivo)', y no: kalö̀, karö̀, i chakà, chakök.14 14 Excepto en los casos de nombres propios que ya han sido recogidos en diversas fuentes con inclusión de tales vocales (v. 3.1.1). 31 Se verá que algunas veces los infinitivos monosilábicos, como el citado chkök 'comer', aparecen sin tono marcado. Esto se debe a la variación tonal que existe en esas formas entre el dialecto de Coroma, por una parte, y los dialectos de Amubre y Salitre, por otra, tal como se explicó en 2.5.4. Además, el infinitivo suele quedar con tono bajo (no marcado) en posición final de enunciado. Sin embargo, en general, y en particular en el capítulo 4, dedicado al verbo, todas formas verbales aparecen con los tonos que les corresponden en el dialecto de Coroma. En cuanto a la variación tk ~ tch, algunos hablantes han sugerido que se utilice la variante tch, debido a que es la que corresponde al dialecto que más conserva el bribri como su primera lengua de comunicación, sin hacer cambio de código con el español como sucede en el habla de otras regiones. En esta obra se seguirá esta recomendación. Por ejemplo, se escribirá tchẽ́l 'cuatro' y no: tkẽ́l. A diferencia de lo que piensan algunas personas, es muy fácil digitar el bribri en un proce- sador de textos común. Las dificultades se presentan con las vocales que se escriben con dos diacríticos: • ã̀, ẽ̀, ĩ,̀ õ̀, ũ̀ (vocales nasales con tono alto) • ã́, ẽ́, ĩ́, ṍ, ṹ (vocales nasales con tono descendente) • ë̀, ë́ (vocal media anterior con tono alto o descendente) • ö̀, ö́ (vocal media posterior con tono alto o descendente) Tanto para escribir el diacrítico de nasalidad < ̃ >, como los tonos alto < ̀ > y descendente < ́ > (los únicos que se indican en esta obra), todo lo que debe hacerse en el programa de procesamiento de texto es: 1) abrir el menú "Insertar"; 2) hacer clic en "Símbolo"; 3) abrir el menú "Subconjunto"; 4) elegir el subconjunto "Combinación de marcas diacríticas", y 5) bus- car y seleccionar el diacrítico que se requiera. Para evitar seguir este procedimiento cada vez que se necesita el diacrítico, puede asignar un "atajo" (o método abreviado), por medio del botón "Teclas...", a cada uno de los tres símbolos, de manera que por medio de una combina- ción de teclas conveniente al usuario se tendrán disponibles sin tener que insertarlos cada vez. Alternativamente, para las vocales nasales, se puede asignar el atajo a cada una por separado, en lugar de usar el diacrítico de nasalidad. Todos los símbolos correspondientes (ã, ẽ, ĩ, õ, ũ y sus respectivas mayúsculas) se encuentran en los subconjuntos de símbolos disponibles en el menú "Símbolo". II PARTE CLASES DE PALABRAS INTRODUCCIÓN Esta parte de la obra está dedicada a la caracterización de las clases de palabras que pueden reconocerse en la lengua bribri. Se propone una primera división entre clases mayores y clases menores de palabras.1 Esta división viene a coincidir en gran medida con la denominación de clases abiertas (clases compuestas por muchas palabras y que suelen crecer) y clases cerradas (de pocos miembros y que no suelen crecer). He preferido la primera nomenclatura porque enfatiza la prototipicidad de las categorías gramaticales y no su discreción, como lo hace la segunda. Es difícil establecer que una clase de palabras en una lengua sea estrictamente ce- rrada, pues siempre podríamos encontrar nuevos elementos que se integren a la clase y que no habían sido reconocidos anteriormente. La descripción de las clases de palabras se distribuye en los capítulos del 3 al 7 de la siguiente manera (entre paréntesis, se propone un término correspondiente en bribri): Clases mayores Capítulo 3: Sustantivos (kiè) Capítulo 4: Verbos (i wẽ̀, i wà blìne) Capítulo 5: Modificadores: Adjetivos (i wák dör) Adverbios (wẽ̀s i wẽ̀) Cuantificadores (tté shtáwõk) Capítulo 6: Ideófonos e interjecciones (mòũk) Clases menores Capítulo 7: Pronombres (kiè biklí) y demostrativos (ttö̀ káchok) Existenciales/estativos (i kímè) Posposiciones (i yö̀kĩ) Conjunciones y partículas (ãñì tã) 1 En esta primera división de las clases de palabras en mayores y menores se siguen, grosso modo, los criterios propuestos por Givón (1984: 49-50) para distinguir entre vocabulario léxico y gramatical. 34 Para determinar las clases en que se agrupan las palabras de una lengua dada, se suelen considerar criterios fonológicos, semánticos, morfológicos y sintácticos. Para la lengua bribri, tales dimensiones se caracterizan en esta obra del siguiente modo: Criterio fonológico: Las clases mayores de palabras en bribri contienen al menos una sílaba cuya vocal porta alguno de los tonos contrastivos (alto o descendente). Este tono se percibe claramente cuando la palabra es pronunciada aisladamente. Por el contrario, las clases de pa- labras menores en su mayoría tienen o adquieren tono bajo y tienden a reducirse considerable- mente en el habla fluida. Criterio semántico: Las clases mayores contienen significado léxico, por lo que algunas veces se les denomina clases léxicas o clases plenas. Las clases menores contienen elementos cuya función fundamentalmente es relacional o su contenido es muy puntual. Más específica- mente, las clases de palabras se pueden caracterizar de manera general desde un punto de vista semántico del siguiente modo: Los sustantivos son las palabras que nombran entidades, como personas, animales y objetos concretos o abstractos; en bribri podría denominarse a esta clase kiè 'nombre'. Íntimamente relacionada con la clase de los sustantivos, tenemos la clase de los pronombres, que sirven para sustituir los nombres de las entidades, identificarlas en la realidad exterior o hacer referencia a ellas una vez que han sido mencionadas por primera vez; en bribri podría llamarse a esta clase kiè biklí 'pronombre' (o más literalmente 'representantes de los nombres'). Las palabras que particularizan a las entidades son de varios tipos: los que indican su iden- tidad específica son los demostrativos (ttö̀ káchok 'palabras para señalar'), los que indican su cantidad son los numerales y otros cuantificadores (tté shtáwõk 'palabras para contar'), y los que informan sobre sus características y propiedades son los adjetivos descriptivos (i wák dör 'descriptor de aspecto'). Las palabras que informan sobre la actividad de las entidades son los verbos. En bribri estos se dividen en dos clases con características semánticas y morfosintácticas diferentes: verbos activos (i wẽ̀) y verbos medios (i wà blìne). En otras lenguas, la clase verbal incluye verbos copulativos y estativos; en bribri, sin embargo, incluimos en una clase menor los elementos copulativos y estativos (generales y posicionales), pues, a diferencia de los verbos, son inva- riables o presentan muy poca flexión. A esta clase la hemos denominado en general existen- ciales/estativos (i kímè 'ayudantes o auxiliares'). Una clase de palabras que sirve para delimitar o especificar la condición de los estados, actividades y propiedades es la de los adverbios; en bribri se podrían denominar wẽ̀s i wẽ̀ (literalmente 'cómo se hace'). Las palabras que informan sobre las relaciones entre las entidades, entre entidades y activi- dades y entre varias actividades, son los conectores, como las adposiciones (nombre genérico referido a preposiciones y posposiciones) y las conjunciones; en bribri estas clases de palabras 35 podrían llamarse i yö̀kĩ 'posposición' y ãñì tã 'conjunción'. Se incluye además un conjunto de partículas que conllevan funciones particulares. Las palabras que sirven para manifestar emociones o sentimientos del hablante o invoca- ciones al oyente se denominan interjecciones. En bribri consideramos, junto con ellas, una clase cercana: los ideófonos, que son expresiones de carácter sensorial y que podríamos deno- minar en bribri mòũk 'imitar'. La terminología que se ha propuesto en bribri para las clases de palabras constituye solo una sugerencia tentativa con miras a una futura gramática monolingüe del bribri. Criterio morfológico: Las clases mayores, especialmente sustantivos y verbos, tienden a sufrir modificaciones con el fin de expresar categorías gramaticales específicas. Las siguientes son, en términos generales, las propiedades morfológicas de las clases de palabras propuestas: Categorías gramaticales en las clases de palabras Sustantivos Los referidos a humanos y seres antropomórficos pueden manifestar número plural. La clase (o género) es inherente en sustantivos contables: se manifiesta en el numeral que lo acompaña. Se flexionan para manifestar referencia específica o anafórica (forma determinada del sustantivo). Verbos Se flexionan para indicar fundamentalmente aspecto (imperfectivo vs. perfectivo) y voz (activa vs. media). Otras categorías de tiempo, aspecto y modo (TAM) se manifiestan mediante diversos recursos y estrategias. El número plural se manifiesta marginalmente. Modificadores Adjetivos descriptivos: manifiestan grados de intensidad; un pequeño grupo tiene formas distintas para el plural. Los numerales manifiestan la clase de los sustantivos que cuantifican; los demás cuantificadores son invariables. Adverbios: son invariables (aunque admiten derivación apreciativa). Ideófonos e interjecciones No manifiestan categorías gramaticales particulares; por lo general son invariables. Pronombres y demostrativos El sistema pronominal distingue persona, número e inclusividad en la primera persona plural. El sistema demostrativo distingue presencia/au- sencia, distancia y altura del referente. Existenciales/ estativos Los posicionales presentan formas distintas para el singular y el plural. El existencial tso' 'estar, haber' presenta formas supletivas para el as- pecto perfectivo. Por lo demás, son invariables. Posposiciones, conjunciones y partículas Son invariables. 36 Criterio sintáctico: Las propiedades sintácticas de las clases propuestas se pondrán de ma- nifiesto en la III Parte de esta obra, en donde se describen con detalle las unidades sintácticas que integran las cláusulas y estructuras oracionales bribris. En esta introducción bastará con señalar que los sustantivos funcionan como núcleo de la frase nominal (FN), mientras que los pronombres y los demostrativos pueden ser núcleos de FN y determinantes del sustantivo. Los verbos funcionan como núcleos de la frase verbal (FV). Los modificadores pueden funcionar como núcleos de frases modificadoras (FM), las cuales a su vez pueden aparecer de manera discontinua con respecto al elemento que modifican. Los estativos pueden funcionar como núcleos de predicados copulativos y estativos, como auxiliares del núcleo verbal o como mo- dificadores en FN. Las posposiciones funcionan como núcleos de frases posposicionales (FP) y las conjunciones funcionan a nivel intraoracional conectando frases, o a nivel extraoracional conectando cláusulas, aunque su uso es relativamente limitado. Los ideófonos y las interjec- ciones tienen por lo general independencia sintáctica y a menudo constituyen enunciados por sí mismos. CAPITULO 3 SUSTANTIVOS 3.0 Introducción Los sustantivos son las palabras que sirven para nombrar personas, animales, cosas, lugares y otras entidades más o menos abstrac