RESUMEN Los desplazamientos de población de un país a otro por causas económicas o sociales, sin duda, no son situaciones que se han venido presentando en años recientes. Por otra parte, y específicamente en el caso de los Estados Unidos, las personas que optan por este cambio, no son solo provenientes de México, como se suele creer. Existe una extensa variedad de nacionalidades que intentan llegar a este país en busca del llamado sueño americano. Partiendo del libro de Rubén Martínez titula The New Americans, propongo un análisis de la situación migratoria hacia este país y cómo es que el autor humaniza y logra otorgarles un rostro a estas personas a cambio de que no continúen siendo una cifra o estadística. Palabras clave: Martínez-Rubén, migración, humanización, frontera, narrativa de exilio. ABSTRACT Population displacements from one country to another due to economical or social reasons are with no doubt, not recent situations. In the specific case of the United States, the people who opt for this change is not only of Mexican origin, as it is often believed. There is an extensive variety of nationalities of those who attempt to arrive to this country searching for the so called American dream. Taking the book The New Americans by Ruben Martinez as a departing point, I propose an analysis of the immigration situation to the United States and how the author humanizes and is able to give these people a face in order for them to stop being a figure or a statistic. Key words: Martínez-Rubén, immigration, humanization, frontier, narrative of exile. ROSTROS DE MIGRACIÓN EN THE NEW AMERICANS DE RUBÉN MARTÍNEZ Édgar Cota Torres Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011 ISSN: 0377-628X Dr. Édgar Cota Torres. Profesor. Departamento de Lenguas y Culturas. Universidad de Colorado, Colorado Springs. Correo electrónico: ecota@uccs.edu Recepción: 01- 02- 2012 Aceptación: 06- 03- 2012 El incursionar en el campo de la migración hacia los Estados Unidos, el país con el mayor número de inmigrantes, documentados e indocumentados, es sin titubeos, una tarea ambiciosa. La extensa cantidad de fuentes y estudios que desde diversos ángulos intentan captar aspectos relacionados a este tema facilitan una aproximación académica o informativa; una visión que desde las cifras, las estadísticas y los reportes no dejan de ser frías o insensibles. Veamos el caso de la Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011/ ISSN: 0377-628X30 siguiente introducción del artículo titulado “Is immigration Hurting the U.S.?” escrito por Jaclyn Fierman que aparece en el libro Arguing Immigraton. “A record nine million people immigrated to the United States in the 1980s, roughly equal the number of tempest-tossed citizens now out of work and yearning to rejoin the labor market. This coincidence has not been lost on low-skilled Americans, who are competing for fewer jobs at lower wages” (Fierman 1994: 67). El resto del ensayo continúa basándose en estadísticas que cuestionan, desde un análisis económico, de números y de dólares, la presencia de los migrantes en los Estados Unidos. En ningún instante, se toman en cuenta las situaciones que motivan la migración, por el contrario, se buscan soluciones que brinden un ingreso económico a este país. La siguiente es una de las conclusiones a las que recurre la autora, “here’s a terrific idea from Nobel Prize-winning economist Gary Becker: sell visas. Fix the price at perhaps $50,000 or some level sufficient to attract those seriously seeking opportunity, not a free ride” (Fierman 1994: 75). Esta conclusión propone una solución que de inicio aparenta ser coherente, especialmente para aquellos que poseen altas cantidades monetarias o que cuentan con un empleo estable y que les provee un salario considerable. Lo que no se toma en cuenta es que un porcentaje considerable de las personas que emigran hacia Estados Unidos lo hacen motivados por obtener un mejor salario y por ende, una mejor vida. La cifra que se sugiere bien podría ser el salario íntegro de aproximadamente treinta y dos años, en el caso de México. Según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, el salario mínimo del 2012 en México es de 62.33 pesos diarios en el área geográfica A, 60.57 pesos diarios en el área geográfica B y 59.08 pesos diarios en el área geográfica C. Aproximadamente 1150 dólares al año. El índice salarial de los países centroamericanos es similar o incluso menor. Por otro lado, los reportes cuantitativos, con frecuencia forman parte de los discursos políticos, de la información presentada por los candidatos electorales o los gobiernos con respecto a la inmigración. Esta estrategia política, gubernamental, cumple con el fin de exponer cifras, que en la mayoría de los casos son interpretadas y expuestas desde la óptica que beneficia a quien comparte la información. Los políticos y candidatos preparan su retórica sobre temas migratorios, especialmente durante el periodo de elecciones, para adquirir apoyo o votos de un sector del electorado. De esa manera, frecuentemente se presenta el flujo migratorio como un fenómeno que amenaza la estabilidad de Estados Unidos, como un movimiento de masas que día a día continúa acechando la sociedad. Esta manipulación de información contribuye al distanciamiento e incluso rechazo por parte de un sector considerable de la población de este país. La realidad es que en limitadas ocasiones comparten el lado humano: las dificultades, los abusos, las violaciones, que sufren muchos migrantes en su intento de conseguir una mejor vida fuera de su país de origen; por obvias razones también se soslayan los aspectos positivos, las contribuciones que hacen los migrantes a este país. La información compartida en el sitio de la red de U.S. Department of Homeland Security resulta impresionante. El reporte titulado Yearbook of Immigration Statistics: 2010 consta de 110 páginas divididas en las siguientes secciones: Legal Permanent Residents, Refugees and Asylees, Naturalizations, Non immigrant Admissions y Enforcement Actions en las que, como bien lo denota el título, se incluyen estadísticas de inmigración. La cantidad de cifras es exhaustiva y dependiendo de la manipulación de estas, se puede llegar a conclusiones diversas respecto a los movimientos migratorios hacia los Estados Unidos. La mayoría de las limitadas palabras de este reporte alude a nombres de países; en ninguna sección del extenso anuario, se intenta explicar o contextualizar los resultados que se presentan. Una vez más se observa una ausencia y, por lo tanto, una necesidad de interpretar y humanizar estas estadísticas. COTA: Rostros de migración en The New Americans de Rubén Martínez 31 Los tres ejemplos anteriores constatan un desinterés, una indiferencia por otorgar un rostro a las cifras. Este tipo de aproximación a un tema tan delicado y recurrente repercute en la imagen que se crean los ciudadanos de este país del emigrante. Una visión distanciada que incluso puede llegar a ser despectiva y que incita a la deshumanización de las personas que abandonan su nación. Algunos medios de comunicación de este país son expertos en la creación y divulgación de una imagen peyorativa de los migrantes. Es tan persistente e incluso manipulado el bombardeo de imágenes e información, que los receptores pueden arribar a la conclusión de que la presencia de los migrantes en este país es, sin muchos cuestionamientos, detrimento para la sociedad. Como resultado del constante acecho de algunos medios de comunicación y de los discursos utilizados, no aparenta ser irracional que las personas lleguen a la especulación de que inmigrante es sinónimo de invasor, amenaza, criminal, entre otras acepciones perjudiciales. Por fortuna, existen investigadores, artistas y escritores, que concientes de la deshumanización del migrante, se han forjado como meta contraponer la construcción del extranjero como ese otro a quien se le tiene rencor y temor. Los millones de inmigrantes que habitan en este país, sea cual sea su origen, cuentan con una o varias historias transgresivas, recuentos de sobrevivencia, de exilio y de lucha. Estas crónicas son las que le otorgan vida y sentido a los números incluidos en un reporte o censo y los que generalmente se omiten; los detalles que se incluyen en ellas son tan complejos e intensos como la misma frontera que los migrantes cruzan en busca de una mejor opción de vida. El caso del texto que nos atañe titulado The New Americans escrito por Rubén Martínez es un excelente ejemplo ya que destaca, con lujo de detalles, la vida y el proceso de migración de varias personas. En este ensayo, además de analizar algunos aspectos de la situación migratoria hacia este país, propongo examinar el proceso de humanización, por medio de las historias que presenta Rubén Martínez. Conforme evolucionan las historias, Martínez logra otorgarles un rostro a los migrantes para distanciarlos de la indiferencia e insensibilidad cuantitativa de las cifras y estadísticas. Los relatos incluidos en The New Americans narran las historias de migrantes provenientes de distintos lugares que comparten el mismo destino, la tierra prometida, Estados Unidos. Estos parten de Palestina, Nigeria, la República Dominicana, México e India. Además, como marco teórico y cultural, cada una de las cinco historias concluye con una sección titulada “Narrative of Exile”, narrativa de exilio, en la que se enfoca en la obra del poeta Mahmoud Darwish, del escritor y activista nigeriano Ken Saro-Wiwa, la directora cinematográfica hindú Mira Nair y en los músicos Juan Luis Guerra de la República Dominicana, Los Tigres del Norte de México y del francés español Manu Chao. Las narrativas de exilio con las que Martínez concluye cada sección por medio de un análisis crítico e incluso musical aportan validez al texto e incluso una propuesta que desmantela una visión generalizada de tendencia peyorativa hacia los migrantes. Un aspecto significativo de esta propuesta es que las historias incluidas por Rubén Martínez se apartan de una visión estereotípica, y de lo que generalmente se asocia con la migración hacia Estados Unidos. Las cincos historias relatan procesos migratorios con documentos, es decir extensas travesías y trámites para adquirir una visa o un permiso para ingresar a Estados Unidos. No obstante, y a pesar de lo tedioso y complicado de este proceso que favorece a un limitado grupo de candidatos, el hecho de emigrar a otro país, a otra cultura, implica una serie de despedidas, de cambios, de rituales que bajo ninguna circunstancia son confortables. Indudablemente, la diversidad de los migrantes que se presentan en The New Americans y la exposición teórica cultural que componen el texto de Rubén Martínez resultan Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011/ ISSN: 0377-628X32 en un valioso testimonio de distintos procesos migratorios. El efecto que logra al humanizar a los migrantes fomenta la concientización y aceptación de este grupo de personas. No obstante, existe otro aspecto sumamente valioso con el cual Martínez establece una comunicación directa con su lector y que de cierta manera le brinda autoridad para plantear esta compleja temática. Las historias seleccionadas en este libro se entrelazan con los relatos personales de Martínez ya que él es producto del encuentro de migrantes en Estados Unidos. Su madre originaria de El Salvador y su padre de origen mexicano, se conocieron en el área de Los Ángeles. De esa manera, Martínez le ofrece a su lector una versión nueva de narrativa, una versión que, como Martínez lo menciona al concluir el prólogo, es una oportunidad para transgredir sus propias fronteras: “For me, it is an opportunity to go beyond my own personal borders, to look for myself in the mirror of the faces that resemble mine the least” (Martínez 2004: 24). Los rostros de migración que frase a frase se van delineando en el texto son producto de una serie de imágenes evocadas, por medio de discursos utilizados por Martínez. La cuestión histórica empleada en el texto cumple con dos funciones primordiales. Por un lado, restablece, recupera una memoria colectiva relacionada a la migración que durante el transcurso de los años ha sido denegada y, por otro, educa a los lectores sobre eventos históricos que han formado parte íntegra de la vida de los migrantes, tanto en su país natal como al que han emigrado. Un claro ejemplo de la denegación histórica relacionada a los migrantes es el siguiente: If our national mythology invokes the immigrant as our historical and cultural Rosetta stone, why then is there such conflict surrounding the politics and culture of immigration? Why was the U.S.-Mexico frontier virtually open until 1924…, only to have hundreds of thousands of Mexican nationals deported barely a decade later in the Repatriation Program of the Depression years? Why did we allow the massive importation of Chinese labor to help build the railroads that open the Western frontier, and then pass the Chinese Exclusion Act of 1882? Why did we grant “amnesty” to millions of “illegal” workers in 1986 even as we stepped up interdiction measures on the U.S.-Mexico border and sought to fine American employers if they hired undocumented labor? How is it that California, the multicultural state par excellence, came to pass the viciously anti-immigrant Proposition 187 in 1994. (Martinez 2004: 14) Los datos históricos a los que recurre Martínez a través del texto cumplen con la función de exigir una justicia ausente durante décadas. Por medio de esta recuperación histórica, se cuestionan hechos relacionados a grupos de migrantes que durante un periodo fueron bienvenidos y durante otro expulsados. Este método de aplicar o interpretar la historia rescata hechos relacionados a los movimientos migratorios y simultáneamente intenta crear conciencia sobre acontecimientos que directamente han afectado a millones de migrantes en el trascurso de la evolución de este país. Para cumplir con la tarea del delineamiento de rostros de migración que plasma Rubén Martínez en su texto, es necesario contextualizar y analizar las historias principales que conforman The New Americans. Los cinco procesos migratorios desde Palestina, Nigeria, la República Dominicana, México e India hacia Estados Unidos destacan los pormenores históricos, sociales, económicos y humanos de las personas involucradas. De igual manera y simultáneamente exponen al lector a una realidad con la cual se puede arribar a una concientización, a la humanización de los movimientos migratorios hacia esta nación. El caso de Naima Saddehinicia con la decisión de buscar un futuro, una mejor vida en Estados Unidos. Esta opción se facilitará con el apoyo de su prometido Hatem Abudayyeh, quien nació en Chicago de padres palestinos de la aldea de El Jib, y de su familia quienes la patrocinarán para que obtenga la documentación necesaria e ingrese a Estados Unidos. Sin duda, Naima es una de las jóvenes afortunadas no solo de su pequeña aldea de El Jib, COTA: Rostros de migración en The New Americans de Rubén Martínez 33 sino de Palestina ya que la gran mayoría de ellas estarían dispuestas y ansiosas de adquirir esta oportunidad, de dejar atrás una vida de restricciones patriarcales, de inspecciones y de incertidumbre. La meta es dejar, el área de Palestina, un país que no aparece en los mapas modernos, para arribar a la tierra de las barras y las estrellas, Estados Unidos, la nación donde aparentemente abunda la libertad y las oportunidades. Para Naima, el proceso turbulento y burocrático de adquirir una visa y el viaje de miles de millas es relativamente sencillo en comparación con el persistente sentimiento de despedida y llegada con el que se enfrentará al emprender esta travesía. El atravesar las fronteras geográficas es solo el inicio de una serie de fronteras espirituales, culturales, lingüísticas, entre otras, que tendrán que ser superadas día a día. La tecnología actualmente “acorta” distancias pero una imagen, una voz, un sonido, no reemplaza la vida de la aldea, los aromas, los platillos cocinados por la familia, el abrazo y calor de los seres amados a quienes quizá jamás podrá estrechar de nuevo. También, surge el inevitable temor de las noticias amargas, de decesos y la impotencia de no poder regresar a la tierra que se convertirá en la más añorada. Este proceso de despedidas, genera una especie de vacío, de dolor que como lo señala Rubén Martínez, no es único de la familia de Naima, ya que existen millones de refugiados palestinos. Naima a pesar de ser fuerte y de evitar las lágrimas, está consciente de esta situación, “There would not be enough tears in her body, not enough in the Mediterranean Sea, to shed for each of the displaced of Palestine” (Martínez 2004: 33). Naima y Hatemhan, pasado varios meses casados, las conversaciones ya no se enfocan en las tristes despedidas. Ahora se centran en las situaciones que Naima ha experimentado desde su arribo a Estados Unidos; una extensa lista de crisis y rupturas personales que genera pesadumbre y en algunos casos, discusiones entre la pareja. Las diferencias incluyen: retos lingüísticos, religiosos, sociales, políticos e incluso históricos. Los conflictos son múltiples y dañinos para su matrimonio, las diferencias entre la aldea de El Jib y Chicago abundan y crean un entorno perjudicial para Naima y Hatem. La etapa de transición de un sitio a otro se ha convertido en el mayor reto de Naima, de la pareja; el amor podría ser la única salvación para aferrarse al matrimonio, a una vida nueva en el país de las oportunidades. Algunas de las rupturas y crisis de Naima no se comparan con la historia de Mahmoud Darwisha quien se le conoce como el poeta de Palestina. La poética de exilio de Darwis incorpora experiencias que trascienden las despedidas y las llegadas. Desde su niñez los exilios han sido tan repentinos que no dieron tiempo de despedidas, lo único que importaba bajo la lluvia de balas era sobrevivir. Esa sed de supervivencia ha dado origen a una voz poética la cual se ha procurado censurar, en un intento por callar una voz de protesta que representa el grito de millones de personas despojadas de su tierra, del sitio al que pertenecían. Martínez concluye la primera sección aludiendo a la poesía de Darwish y a lo que llama un exilio global, una globalización que se convierte en un peregrinaje épico y doloroso (Martínez 2004: 64). Como se ha podido apreciar en los párrafos anteriores, el sentimiento de pertenencia, de hogar para las personas como Naima Saddeh y Mahmoud Darwish es prácticamente una lucha constante. Algo así como una búsqueda personal, una lucha por reencontrarse con un sentimiento de paz y tranquilidad. Lo irónico de esta situación es que, en muchos casos, no se encuentra ese sentimiento ni en el lugar de origen. De hecho, situaciones de inseguridad, de falta de recursos y oportunidades son los que con frecuencia motivan la migración. Por lo tanto, esa búsqueda se convierte en un proceso exhaustivo ya que en ocasiones se procura un lugar utópico, un espacio espiritual que solo se puede recuperar por medio de una paz interior Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011/ ISSN: 0377-628X34 que llene el vacío creado por la añoranza de lo perdido. Estas personas se ven en la necesidad de reconstruir sus vidas, sus hogares con lo poco que acumulan en el país al que han arribado. Es un arduo intento por dar sentido a sus vidas, y por reconstruir su historia y el futuro de los que los acompañan. “The poets of exile –not to mention immigrants like Hatem and Naima– are bringing a new world into being. They are building a home out of nothing, carving history out of air” (Martinez 2004: 64). La siguiente historia se origina en un campo de refugiados en Benin, África; una nación que comparte su frontera al este con Nigeria. En Nigeria, durante el régimen militar del general Sani Abacha se cometieron numerosos actos de corrupción y violaciones a los derechos humanos. Nigeria siendo un país importante en la producción de petróleo ha sido acechada por diversas corporaciones multinacionales, incluyendo Shell, que se han asociado con gobernantes corruptos. Algunas personas que han protestado y se han entregado al activismo para crear conciencia, han sido ejecutadas. Uno de los casos más destacados fue el del activista Ken Saro-Wiwa quien fue colgado en 1995. Durante el régimen represivo miles de personas de la región de Ogoni, área que desde hace décadas ha sido explota por sus reservas de petróleo, se vieron obligadas a escapar a Benin. La pareja Israel y Ngozi Nwidor, y Barine Wiwa-Lawani formaron parte de esas personas que durante varios años vivieron en condiciones lamentables, en tiendas de campaña polvorientas y con alimentos racionados. El vivir en un campo de refugiados conlleva una serie de situaciones que va más allá de lo que muchas personas que viven en Estados Unidos podrían imaginarse. Como punto de partida, se debe considerar la situación que origina esta migración, una condición totalmente ajena y fuera de control propio. Un éxodo motivado por los intereses personales de gobernantes, por la avaricia de substraer el denominado oro negro y por las amenazas de muerte. Por lo tanto, las garantías de sobrevivir en el territorio que durante una época fue su hogar, son bastante limitadas y precarias. Las personas, como los protagonistas de estas historias, se ven obligadas a dejar toda una vida atrás y buscar un futuro en el cual no esté en juego su vida. A Israel y Ngozise les ha otorgado asilo político en Estados Unidos. Barine Wiwa-Lawani, hermana de Ken Saro-Wiwa, activista asesinado, también se encuentra entre los afortunados. Los tres, junto con sus familiares, arribarán a la ciudad de Chicago en búsqueda de oportunidades que les aporten un alivio a todo el sufrimiento que han sobrevivido en su país natal. Como bien lo destaca Rubén Martínez, el hecho de ser refugiados y obtener asilo en otro país implica una actitud paternalista e incluso se victimiza a estas personas. Sin duda que son víctimas, como anteriormente se ha constatado con las atrocidades cometidas en Nigeria. Sin embargo, en ocasiones se ignora que algunas de estas personas, como el caso de Israel, Ngozi y Barine fueron personas que lucharon por retener su hogar y organizaron movimientos contra aquellos quienes eventualmente se apoderaron de sus tierras. También, se pasa por alto que en ocasiones de trata de individuos con títulos profesionales o propietarios de negocios; ese es el caso de Israel quien adquirió un título en ingeniería petroquímica y que en Chicago se dedica a limpiar la cocina de un hotel, actividad con la que gana siete dólares por hora. Barine, con un título de gerencia en hostelería y propietaria de un restaurante y de una escuela culinaria en Nigeria, ahora es ayudante de cocina. La vida del migrante no es fácil, el periodo de transición puede prolongarse durante toda una vida y convertirse en un movimiento ambivalente que oscila entre la nostalgia y la carencia. El deseo de regresar a su tierra, se convierte en un sueño, muchas veces inalcanzable; un sueño recurrente de sentimientos encontrados. Los factores que contribuyen a esta situación COTA: Rostros de migración en The New Americans de Rubén Martínez 35 son múltiples: responsabilidades laborales, familiares, situaciones económicas, entre ellas: “Most immigrants talk of returning home and usually that’s all it amounts to-talk. There is the return of fantasy and then the actual thing. Setting foot in the homeland of the present can mean destroying the homeland of the past, of the imagination –for many immigrants the very vision that keeps them focused, paradoxically, on the future” (Martínez 2004: 94-5). Barine Wiwa-Lawani sabe que la muerte de su hermano no ha sido en vano, el movimiento Ogoni continúa en Nigeria e incluso en Estados Unidos. Muchas personas siguen involucradas en esta lucha, incluyendo el hijo de Ken Saro-Wiwa. En la sección titulada “The Narrative of Exile Ken Saro-Wiwa”, se relata detalladamente esta situación. Los detalles que aporta Martínez contribuyen a crear conciencia ecológica, política y migratoria respecto a algunas regiones de África y a africanos que han obtenido asilo en Estados Unidos. Testigos durante la muerte de Ken dicen que sus últimas palabras fueron “Lord take my soul, but the struggle continues” (Martínez 2004: 109). La tercera historia narra una situación peculiar desde la República Dominicana hasta Great Falls, Montana. Una situación que comparada con las dos anteriores, podría parecer un alivio de las dificultades o atrocidades vividas por los migrantes de Palestina y Nigeria. En estas ección, los que aspiran a ser New Americans son los beisbolistas dominicanos por medio de un equipo de las grandes ligas en los Estados Unidos. Las cifras incluidas en el Baseball Almanac de los Estados Unidos constatan que el mayor número de peloteros extranjeros, un total de 543 a través de la historia, de los cuales 137 se mantuvieron activos en el 2011, son originarios de la República Dominicana. Las estadísticas de juego comprueban que estos jugadores cuentan con virtudes innatas. Además de ser talentosos y apasionados por este deporte, las carencias que los rodean en la República Dominicana se convierten en el aliciente principal. Muchas de esas virtudes por el juego de pelota, como lo destaca Rubén Martínez, se originan en la época colonial. De hecho, el gusto por este deporte inicia con la introducción del cricket, un juego en el que también se utiliza un bate y una pelota. Según Martínez, el cricket fue introducido a la República Dominicana por los habitantes de Tortola, una de las islas británicas (2004: 119). A pesar de que existen muchas diferencias entre ambos juegos, las experiencias y habilidades adquiridas en el cricket, también se manifestaron en el beisbol, deporte introducido por los estadounidenses. En Estados Unidos, el talento dominicano es tan valioso y reconocido que varios equipos de las grandes ligas tienen campamentos de entrenamiento en la República Dominicana. En 1976, el equipo de los Dodgers de Los Ángeles se convirtió en el primero en establecer este tipo de campamentos. Actualmente, la mayoría de los equipos han establecido sucursales en esta isla (Martínez 2004: 122). Ambos protagonistas de esta historia han sido reclutados y forman parte del campamento de los Dodgers llamado Las palmas, sus nombres son Ricardo Rodríguez y José García. Las retribuciones monetarias que se les ofrece en la isla son pequeñas comparadas a lo que les pagan a los peloteros prospectos en Estados Unidos. A fin de cuentas, el propósito de estos sitios es obtener talento a bajo costo y por ello se lleva a cabo esta inversión en la isla. Los prospectos dominicanos saben perfectamente que para que ellos y sus familias salgan de la pobreza, es necesario pulir su talento y demostrarlo durante los entrenamientos. El proceso es arduo y complicado ya que no solo se concentran en lo deportivo sino que también se les enseñan modales estadounidenses para subsistir en una sociedad distinta a la de origen. Las clases que se les ofrecen a los jugadores incluyen aspectos culturales tales como clases de etiqueta, comportamiento en público, modales en Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011/ ISSN: 0377-628X36 la mesa, lenguaje, etc. En otras palabras, se les enseña a no ser dominicanos, a olvidar sus costumbres y comportamiento. Una vez que arriben a los Estados Unidos se espera que sean refinados y que se comporten como lo demanda la sociedad estadounidense. Esta situación crea conflictos internos, interrogaciones respecto a lo que está por venir al llegar al país del norte. Sin embargo, la meta es llegar, jugar beisbol y obtener salarios que les permita dejar atrás los altos índices de pobreza. La trayectoria, por cuestiones culturales y deportivas, es más complicada de lo que a primera instancia podría parecer. Finalmente, Ricardo y José son seleccionados para emprender el viaje a Great Falls, Montana. Los Dodgers tienen un equipo de beisbol de división A en esa ciudad. Interesante que dominicanos arriben al estado de Montana, lugar en el que se asumiría una ausencia hispana. La realidad es que, de acuerdo con el censo del 2010, existe una presencia hispana en todos los estados del país, situación que hace veinte años era diferente. Martínez concluye esta historia informando que Ricardo Rodríguez jugó en el equipo de los Indios de Cleveland en el 2002 y el 2003 y que posteriormente fue cambiado a los Rangers de Texas (2004-2005). Durante el 2010, Rodríguez formó parte de los Tigres en la liga de beisbol coreana pero fue colocado como agente libre debido a una lesión. Por su parte, José García ya no juega beisbol profesional y se casó con una mujer que conoció en Albany, Georgia. La necesidad por obtener una mejor calidad de vida no solo atrae a los jóvenes peloteros sino que también a miles de dominicanos que abandonan la isla en un intento por incorporarse a la sociedad estadounidense. Según el censo, la población dominicana en Estados Unidos constaba de 764.945 habitantes en el 2000, para el 2010 la cantidad casi se duplicó ya que llegó a 1.414.703 habitantes. De esta cantidad, 674.787 radican en el estado de Nueva York y 197.922 en el estado de Nueva Jersey. Por lo tanto, aproximadamente el 62% de la población dominicana se concentra en esos estados vecinos. Cada uno de esos dominicanos, cada hispano, cada migrante cuenta con su historia, un relato que bien podría relacionarse al beisbol pero que en su mayoría se concentra en un esfuerzo de supervivencia y en otorgarle una mejor vida a sus seres queridos, tanto a los que se quedaron en el país natal, como los que han emigrado a los Estados Unidos. Una vez más este es un proceso en el que se deja atrás una forma de vida compuesta por tradiciones, alimentos, familiares y todo lo que conforma el entorno caribeño. El esfuerzo de los beisbolistas como el del resto de los dominicanos es enorme y como en el caso de otros grupos de migrantes se emprende un viaje que en ocasiones no incluye boleto de regreso creando situaciones personales similares a las experimentadas por los protagonistas de las historias anteriores: Naima Saddeh, Israel y Ngozi Nwidor, y Barine Wiwa-Lawani. Esta sección concluye con otra representación de entretenimiento que aunque no es deportiva, también tiene una convocatoria bastante representativa en la comunidad hispana; el género musical de la bachata y el merengue en la composición y voz del cantante dominicano Juan Luis Guerra. Su música además de contar con un ritmo contagioso, cumple con la función, por medio de su letra, de compartir entre otros temas, hechos históricos e injusticias. Situaciones que tanto los migrantes como los que optan por permanecer en la República Dominicana experimentan durante alguna etapa de su vida: Y la gasolina sube otra vez El peso que baja ya ni se ve Y la democracia no puede crecer Si la conducción juega ajedrez A nadie le importa qué piensa usted? (Fragmento de “El costo de la vida” de Juan Luis Guerra 1992) COTA: Rostros de migración en The New Americans de Rubén Martínez 37 La cuarta historia relata el proceso migratorio de una familia campesina encabezada por Pedro Flores y su esposa Ventura Flores. Ellos al igual que varios miembros de su familia son campesinos y buscan obtener permanencia legal en California para continuar laborando en los campos agrícolas de Mecca. Esta es la crónica de una familia mexicana que consiste de ocho personas. Sin duda que entre los casi treinta y ocho millones de mexicanos que habitan en los Estados Unidos, habrá personas que compartan situaciones similares o que por lo menos sientan un sentimiento similar ante las arduas jornadas laborales y las carencias económicas que en repetidas ocasiones no son satisfechas por los salarios mínimos. La travesía de la familia Flores inicia hace más de una década cuando Pedro dejó a su familia en Cueramaro, Guanajuato, México para recorrer los Estados Unidos trabajando en diversos campos agrícolas e incluso en la construcción (Martínez 2004: 149). Finalmente, consiguió un empleo estable empacando carne en Kansas. Los siguientes trece años fueron muy complicados para la señora Flores y para sus hijos ya que Pedro solo podía regresar dos veces al año por una o dos semanas. Esta fue una vida muy solitaria y difícil para toda la familia, especialmente para Pedro y su esposa Ventura. Mientras que Pedro cumplía con exhaustivas jornadas laborales para sustentar a su familia en México, su esposa también terminaba los días agotada ya que el criar a seis hijos por sí sola era una tarea bastante abrumadora. Pedro ha obtenido documentos para radicar en Estados Unidos y le ha tomado siete años el trámite de obtener una posibilidad de visado para su familia. Finalmente han recibido la notificación en la cual se les cita en el consulado estadounidense de Ciudad Juárez, Chihuahua. Sin embargo, los ahorros de Pedro no son suficientes para afrontar los gastos que entre el viaje, alimentos, hospedaje y los $1.820 que debe pagar al consulado de Estados Unidos, será necesario costear. Pedro calcula que la cantidad de dinero que costará este intento es de aproximadamente $5.000. Una vez que se ha reunido esa suma, en parte gracias a préstamos, solo resta asistir a la cita y esperar que todo marche bien durante la entrevista. El día decisivo llega y surgen complicaciones. Con el patrocinador o aval que tiene la familia Flores solo pueden otorgarle visas a tres de los siete miembros de la familia. En teoría, la función del patrocinador es ayudar en la transición de las personas que están siendo admitidas al país y ser un apoyo económico en caso de ser necesario. La familia Flores cuenta con pocos días para conseguir a otro patrocinador. Después de varias llamadas telefónicas y de momentos de desesperación, Pedro le llama a una compañera de trabajo y le suplica por su apoyo: “[…] she’s seen Pedro tirelessly laboring at them eat plant with only one goal in mind: tore unite his family. She agrees to sponsor the rest of the family. It is a season of miracles after all” (Martinez 2004: 167). Esta historia concluye destacando el empeño de la familia que se dedica a trabajar en el campo en la ciudad de Mecca, California. Las altas temperaturas y el cansancio de las jornadas se traducen en un salario con el cual sobreviven día a día y que apenas permite seguir soñando en un mejor porvenir para los hijos. De hecho, la situación que la familia vive en Mecca es similar a la compartida en Guanajuato; el sacrificio que Pedro y Ventura han soportado durante gran parte de su vida y que continúan dispuestos a tolerar, es por brindar una mejor oportunidad a sus hijos. Como se ha apreciado a través del texto de Martínez, el lector puede imaginarse la situación tan complicada que esta familia ha sobrevivido durante tantos años. Innumerables situaciones desesperantes, breves retornos acompañados de tristes despedidas, una soledad intensa, un prolongado cansancio físico y moral. Esta historia es dolorosa e impactante, difícil de creer, de asimilar y de superar por las personas que no tienen ninguna relación con esta Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011/ ISSN: 0377-628X38 realidad. Otras personas continuarán renuentes y distantes a este tipo de situación pero también continuarán consumiendo los productos agrícolas a precios económicos, muchas veces gracias al trabajo y sacrificio de familias como los Flores. Otros más optarán por permanecer en un estado de negación y de ignorancia voluntaria, estado que los mantendrá insensibles a una realidad que entre más tiempo transcurre es más complicada de ignorar. En la sección de “Narrative of Exile”, se destacan los corridos del grupo de música norteña: Los tigres del norte. Esta agrupación lleva muy en alto el estandarte de los migrantes y de los trabajadores del campo. Además han recibido innumerables reconocimientos y producido docenas de discos durante su carrera musical. Su música los ha llevado a diversos países y a los más escenarios de mayor prestigio, su talento ha sido reconocido por una extensa lista de cantantes de diversos géneros musicales y países. A pesar de lo cotizado del grupo, desde la década de los setenta, la agenda ha sido la misma, proporcionar una voz al pueblo que en frecuentes ocasiones es solapado por la injusticia y un autoritarismo sistemático. En esta sección, también se alude a Manu Chau, un cantante español francés que insiste en una visión más cordial hacia los migrantes y las condiciones deplorables en las que se ven atrapados. Clandestino, como lo menciona Martínez, es una oda a los refugiados de las guerras civiles y de otras situaciones que se han manifestado en las historias que conforman este libro. Tanto la inclusión en The New Americans de Los tigres del norte como de Manu Chau otorgan un reconocimiento a estos artistas por su labor musical y social. Actualmente, existe un mayor número de artistas que aluden a la temática de migración y que de alguna manera intentan concientizar al público sobre esta situación, por ejemplo: Maná, La maldita vecindad, Calle trece, Arjona, Chambao, Juan Luis Guerra, Molotov, Enrique Bunbury, Intocable, Los Bukis, Vicente Fernández, etc. En el 2010, surgió un esfuerzo musical de tolerancia, concientización y humanización hacia el migrante. El título del disco compacto es “Proyecto de Amor. Claro que se Puede” en el que participan artistas como Carlos Santana, Willie Nelson, Los Lonely Boys, Ramón Ayala, Intocable, Los cadetes de Linares, El Tri de México, Reyli, Dulce María, Elefante, Jumbo, Margarita la diosa de la cumbia, y otros. Las representaciones musicales, fílmicas y literarias que comparten este objetivo son numerosas y han logrado concientizar a cierto sector de la sociedad; sin embargo, resta mucho por cumplir ya que existe un alto índice de personas que son insensibles a esta realidad. Una realidad que no solo incluye a mexicanos o hispanos, sino a una extensa gama de personas de diversas nacionalidades. El caso de Anjan Bacchu y Harshini Radhakrishnan, una pareja de la India que emigra a Silicon Valley en California refleja la diversidad de los migrantes que recibe Estados Unidos. Un título universitario, especialmente en ciencia o tecnología suele ser un paso importante en el largo camino al visado. Esta ha sido la experiencia del joven Anjan. Su preparación y dedicación, manifestado en un título profesional de programador en computación, han facilitado parcialmente la llegada a California. Como en los casos anteriores, todavía resta asimilar y superar, o por lo menos arribar a un balance, respecto al complicado proceso de aculturación. Su padre, M.A. Bacchu, un hombre tradicional, no concuerda con las ideas modernas de su hijo. Esto crea un constante conflicto entre ambos y por ende, una crisis personal en Anjan. El joven, quien recientemente se ha comprometido para casarse, confronta un pasado arraigado, representado por su padre. Para el joven, la decisión de emigrar a Estados Unidos es relativamente lógica, “Why live and work in the Silicon Valley of India, working for a fraction of the salary he would receive in the Silicon Valley of California?” (Martínez 2004: 187). COTA: Rostros de migración en The New Americans de Rubén Martínez 39 Esta situación alude a una problemática que varios países en desarrollo afrontan: la fuga de cerebros también conocida como “braindrain”. Según Martínez, 240.000 indios salieron de la India entre el 2000 y 2002 con destino a países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda; esta podría ser la emigración más numerosa en la historia de la India (Martínez 2004: 188). En ocasiones, la falta de oportunidades y los bajos salarios motivan a los profesionistas a abandonar sus países. Las personas que han hecho sacrificios para costear los gastos de la carrera además de los años de arduo trabajo, esperan obtener una recompensa. No obstante, en algunos casos y países una educación no garantiza una mejor vida. Esto se refleja en el caso del protagonista de esta historia. Indudablemente, una situación de esta magnitud genera un efecto negativo ya que la ausencia de estas personas no aporta al crecimiento de la sociedad y el país del cual provienen. De acuerdo con el artículo publicado en el El observador económico algunos estudios indican que “principalmente los países pequeños de África, el Caribe y América Central, han perdido a través de la migración más del 30% de su población con educación superior” (Acevedo 2008: 4). A pesar de que Anjan ha permanecido en India y se ha casado, sus planes de migración a Estados Unidos continúan. Por lo pronto ha obtenido la visa para Estados Unidos pero también ha rechazado un excelente empleo en Estados Unidos con la compañía Microsoft a cambio de su boda. Las discusiones entre padre e hijo no disminuyen y M.A. Bacchu cuestiona la decisión de su hijo. Durante una discusión sobre la libertad el padre comenta: “They do not know what is freedom. Freedom from what? Freeedom from ambition? Freedom from anger? Freedom from vices? From what they are free? Tell me one thing in which they are free?” (Martínez 2004: 197). Finalmente, después de un año, todo está listo para su viaje a California. Anjan ha conseguido empleo y gana lo suficiente para alquilar un pequeño apartamento y para comprar un automóvil usado. Repentinamente varias compañías incluyendo la suya, despiden a miles de empleados, entre ellos Anjan. La pérdida de empleo y el proceso de aculturación causan estragos en el joven matrimonio. Pronto iniciarán una nueva aventura, viajarán a Nueva York en busca de trabajo. La pareja ha decidido que la situación es bastante complicada y Harshimi regresa con su bebé a la India. La separación familiar se convierte en un factor, en una agonía más, en un anhelo más para los tres miembros de la familia. Anjan está consciente que debe de encontrar trabajo lo antes posible, de otra manera perderá su visa. Así lo logra pero sin poder mantener una posición fija. Como se ha podido apreciar la vida del migrante es un ir y venir en un mundo de incertidumbre, de inseguridad e incluso de abuso. Una lucha constante por obtener una salida a las dificultades económicas y sociales o como lo destaca Rubén Martínez: “The migrant life is an emotional roller coaster, an endless series of arrivals and departures, dictated by invisible forces that have such a visible, visceral impact in our lives” (Martínez 2004: 211). La situación del migrante vista desde diversos ángulos y experiencias es exclusiva, complicada y dolorosa. Como se ha observado en las cinco historias reunidas en The New Americans, estas continúan repitiéndose. El talento de la cineasta Mira Nair ha capturado, desde una óptica transcultural, una variedad de situaciones que colocan en el tapete, temas de género, raza y clase, entre otros. La sección final de Narrative of Exile se concentra en la persona de Mira Nair y parte de su filmografía. Uno de los aspectos que analiza Rubén Martínez y que se destacan en parte de la obra de Nair es la condición, peculiar, como las anteriores, de los migrantes de clase media. Martínez menciona que estos migrantes creen tener el control de la su situación migratoria ya que no son refugiados ni indocumentados (Martínez 2004: 224). Filología y Lingüística 37 (2): 29-41, 2011/ ISSN: 0377-628X40 Lo que con frecuencia se ignora es que a su arribo a los Estados Unidos, los estatus sociales no serán los mismos que en su país. Además, en Estados Unidos, hay ocasiones en las que los títulos universitarios extranjeros, no son aceptados y por lo tanto son, prácticamente, obsoletos. Esto significa que las oportunidades o privilegios que se daban por sentados, pueden convertirse en nuevos retos. Este grupo de migrantes, como los anteriores a los que se ha aludido, viven en la marginalidad de ciertos sistemas sociales y en constante movimiento. Para los migrantes, es complicado encontrar la estabilidad al igual que la aceptación de los que podrían convertirse en sus nuevos vecinos. Durante nuestra época y a estas alturas, no es posible pasar desapercibido que el sistema migratorio actual ha fracasado en varios sentidos y que la actitud hacia la migración ha sido inapropiada. Rubén Martínez manifiesta que “In so many ways, our current debate over immigration is a delayed reaction to what has already come to pass” (Martínez 2004: 247). A través de la historia y de las fallidas iniciativas de reformas migratorias, surge una situación endémica que asiduamente repercute en la vida de las personas que emigran hacia Estados Unidos. Todavía queda un largo camino por recorrer y mientras que los políticos y la población no modifiquen su actitud; mientras el discurso hacia los migrantes continúe siendo interpretado y manipulado a favor de aquellos que se benefician y se protegen bajo un velo xenofóbico e hipócrita, los migrantes continuarán ingresando a este país y por lo tanto siendo culpados por muchos de los males que acechan a este país. Tal y como Martínez declara, Estados Unidos debe confrontar sus contradicciones y reconocer sus fracasos, “America… must confront the tragic contradiction of being a “raceless” and racist, a “class-less” and classed society. Once again, America must, as it did during the Civil Rights Movement, recognize its failures –the distance between its ideals and its reality” (Martínez 2004: 247). Como se ha expuesto anteriormente, en The New Americans las historias personales del autor, las aproximaciones teóricas, culturales y musicales enriquecen el texto y le aportan un sentido académico y cultural. Sin embargo, todos estos aspectos se compaginan para otorgarle un rostro a las cifras que incluyen a millones de migrantes que han dejado sus países; esto como lo manifiesta Martínez, es un exilio global: “By and large, this is most people’s experience of globalization. Call it global exile” (Martínez 2004: 64). Sin duda, es hora de que se consideren las razones que motivan este exilio y de que se tomen en cuenta las historias humanas. Esto con la finalidad de humanizar y arribar a un distanciamiento de la negatividad que surge de los diversos discursos y expresiones ya presentados. De esa manera, se puede iniciar un proceso serio para buscar alternativas incluyentes, no excluyentes, ya que como hemos observado en las últimas décadas, las políticas y reformas antiinmigrantes no han aportado soluciones a esta situación, sino más bien una reubicación de los patrones migratorios acompañados de muerte, violencia y explotación. Como hemos observado en las historias de los New Americans, incluso en la historia personal de Rubén Martínez, en la mayoría de los casos, los migrantes acuden a Estados Unidos como último recurso ya sea porque en su país no pueden sobrevivir económicamente o por inseguridad. La migración no es una solución práctica, sencilla o placentera para el migrante y para aquellos que dejan atrás, más bien es, para muchos, la última opción de vida. Las secciones de “Narrative of Exile” muestran, desde diversas perspectivas, que existe un grupo de artistas que han tomado la iniciativa para humanizar a las personas involucradas en este tipo de situaciones. Mientras que las historias de los millones de migrantes y los mensajes de estos creativos no sean escuchados y asimilados por los gobernantes, políticos y miembros de esta COTA: Rostros de migración en The New Americans de Rubén Martínez 41 sociedad, los atropellos hacia los migrantes continuarán. A caso es tan corta la memoria de estas personas como para no recordar que sus ancestros también fueron migrantes y que ellos al igual que nosotros no decidimos en donde nacer. ¿Cuál sería la reacción de las personas al no contar con lo indispensable para criar a sus hijos? ¿Hasta cuándo se aceptará abiertamente, sin remanentes del pasado colonial, que se está tratando con seres humanos y no con objetos o máquinas que contribuyen a que un alto porcentaje de la población estadounidense goce de servicios a costos accesibles? ¿Hasta cuándo se recurrirá a historias personales y no a estadísticas cuando se aproximan las temporadas electorales? Las interrogantes son vastas y las respuestas, aparentemente, son obvias. Mientras que no se humanice a las personas, a este discurso, la situación será la misma, los más necesitados continuarán emigrando y los que se benefician de la mano de obra barata y eficiente de estas personas continuarán exigiendo “justicia” e ignorando hipócritamente la inscripción instalada en la estatua de la libertad: Give me your tired, your poor, Your huddled masses yearning to breathe free, The wretched refuse of your teeming shore. Send these, the homeless, tempest-tost to me, I lift my lamp beside the golden door! “The New Colossus”, Emma Lazarus (1883) Bibliografía Acevedo, Ivonne. 2008. Preocupante fuga de cerebros. El observador económico. Nicaragua: Fundación Internacional para el Desafío Económico Global. Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. 2011. “Nuevos salarios mínimos 2012, por área geográfica generales y profesionales”. http://www.conasami.gob.mx/nvos_sal_2011.html Ennis, Sharon; Ríos-Vargas, Merarys; Albert Nora. 2011. The Hispanic Population: 2010 Census Briefs. Unite States Census Bureau Washington. http://www.census.gov/prod/ cen2010/briefs/c2010br-04.pdf Fierman, Jaclyn. 1994. “Is immigration Hurting the U.S.?”. En: Mills, 67-75. Guerra, Juan Luis. 1992. “El costo de la vida”. Areíto. Karen Records. Lazarus, Emma. 2005. “The New Colossus”. Emma Lazarus: Selected Poems. United States: Library of Congress. Martínez, Rubén. 2004. The New Americans. New York: The New Press. Mills, Nicolaus. 1994. Arguing Immigration.New York: Touchstone. United State, Department of Homeland. 2011. Security.Yearbook of Immigration Statistics 2010. Washington D.C.: U.S. Department of Homeland Security, Office of Immigration Statistics. Young, Geisler. 2011. 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