i UNIVERSIDAD DE COSTA RICA SISTEMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO “COOPERATIVAS CAFETALERAS COSTARRICENSES: CARACTERÍSTICAS DE LA COMUNICACIÓN CON SUS ASOCIADOS Y ASOCIADAS” Tesis sometida a la consideración de la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en Comunicación para optar al grado y título de Maestría Académica en Comunicación y Desarrollo LISBETH ARAYA JIMÉNEZ Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, Costa Rica 2016 ii Agradecimientos Muchas son las personas a las que deseo agradecer. A mi comité asesor en las personas del Dr. Carlos Sandoval García, por su lectura minuciosa a cada borrador y sus observaciones cardinales, a la Dra Vanessa Smith Castro por su apoyo y guía en la solución metodológica a mis aspiraciones, al Dr. Luis Felipe Arauz Caballini por su disponibilidad para acompañarme en esta empresa. Al Dr. Álvaro Jiménez Castro, por sumarse a todas las actividades que ideamos con motivo del estudio y por su revisión meticulosa de la versión final del texto. A la Dra. Patricia Vega Jiménez por sus oportunas y pertinentes recomendaciones, pero especialmente por su disposición para crear y acompañar. A Laura Solórzano y María de los Ángeles Granados por su apoyo logístico-administrativo eficiente y cariñoso. A la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica por apoyar este proyecto de investigación (código B3039). Al personal administrativo de la ECCC: Guiselle Mena, Meylin Arias, Patricia Coto y Catalina Salazar, por hacer liviano y grato cada día de labor. Al equipo de encuestadoras y asistentes en las personas de Anthony Marten Herrera, José Andrés Méndez Marenco, Leonardo Garita Alvarado, Kevin Waltam Vazquez, Ana Laura Román Camacho, María Daniela Alpízar Hidalgo, Sofía Corrales Vargas y Nicole Solano Chavarría, gracias por todos los caminos que juntas(os) caminamos en la geografía y el conocimiento, por su versatilidad en las funciones, su trabajo tesonero y riguroso. A Johan Espinoza Rojas, tantas veces cómplice y apoyo en las andanzas académicas y sostén también en esta empresa. A la Dra. Lidieth Garro Rojas por su compañía permanente, porque creyó en mi ejercicio docente antes que yo, y por sus recomendaciones técnicas que facilitaron enormemente la recolección de datos. Al MsC. Gustavo Fernández Quesada por la lectura concienzuda de los borradores y su presencia inquebrantable. A mi familia de origen, mis padres y hermanos por su apoyo incondicional, muy especialmente a mi hermana Ana Yency Araya. A todas y todos mis amigos, mi otra familia: Jeanette Amit, Mercedes Álvarez, Marianne Lizana, Mariana Harnecker, Carlos Manuel Quirós, Eva Carazo, Rebeca Carvajal, Luisa Ochoa, Yanet Martínez, Edda Rodríguez y Giancarlo Protti, por ser lugar seguro para pensarme y repensarme, por tenerme paciencia y ser mis cómplices eternas(os). A mis maestras y maestros bondadosos, por su guía, su paciencia y tolerancia. A mis estudiantes, por ser a la vez y profundamente motivo y reto. A las y los gerentes, miembros de los consejos de administración y personal técnico de las cooperativas de café que participaron activamente en este estudio, y especialmente a cada una y cada uno de los cafetaleros que nos regaló su tiempo para contestar nuestras preguntas y hacer posible esta investigación. A todas, todos y cada uno gracias, gracias, gracias. iii “Esta tesis fue aceptada por la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en Comunicación de la Universidad de Costa Rica, como requisito parcial para optar al grado y título de Maestría Académica en Comunicación y Desarrollo” ____________________________________________ M.Sc. Luisa Ochoa Chaves, Representante del Decano, Sistema de Estudios de Posgrado ____________________________________________ Dr. Carlos Sandoval García, Director de Tesis ____________________________________________ Dra. Vanessa Smith Castro, Asesora de Tesis ____________________________________________ Dr. Luis Felipe Arauz Cavallini, Asesor de Tesis ____________________________________________ M.Sc. Eyleen Alfaro Porras, Representante de la Dirección del Programa de Posgrado en Comunicación ____________________________________________ Lisbeth Araya Jiménez, Candidata iv Tabla de Contenidos Agradecimientos ........................................................................................................................................ ii Resumen ..................................................................................................................................................... vi Abstract.....................................................................................................................................................vii Resumo .................................................................................................................................................... viii Índice de tablas .......................................................................................................................................... ix Índice de figuras ........................................................................................................................................ xi CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN Y CONTEXUALIZACIÓN ................................................................ 1 1.1 Presentación ................................................................................................................................. 1 1.2 Justificación ................................................................................................................................. 4 1.3 Historia del café y de las cooperativas cafeteras en Costa Rica ............................................... 9 1.3.1 Llegada del grano a Costa Rica y primer medio siglo de producción ................................. 11 1.3.2 Bonanzas y crisis en la expansión cafetalera ...................................................................... 12 1.3.3 Filosofía y origen de las cooperativas de café ..................................................................... 28 1.3.3.1 Propuesta filosófica .................................................................................................... 28 1.3.3.2 Origen de las cooperativas de café en Costa Rica ....................................................... 29 1.3.3.3 Las cooperativas de café de Costa Rica en las décadas recientes ................................ 33 1.4 Actualidad del sector agro costarricense en datos macro y microeconómicos. ..................... 35 1.4.1 Panorama macroeconómico del sector agropecuario .......................................................... 35 1.4.1.1 Superficie destinada a la producción agrícola ............................................................. 37 1.4.2 Panorama microeconómico del sector agropecuario ........................................................... 40 1.4.2.1 Población, empleo y pobreza ...................................................................................... 40 1.5 Actualidad del cooperativismo costarricense, sus desarrollos y retos ................................... 44 1.5.1 Cooperativismo costarricense en la actualidad ................................................................... 44 1.5.1.1 Desafíos del cooperativismo en Costa Rica ................................................................ 45 1.6 Resumiendo ................................................................................................................................ 48 CAPÍTULO 2. ANTECEDENTES, ENCUADRE TEÓRICO Y PROPUESTA METODOLÓGICA .... 50 2.1 Estado de la cuestión ................................................................................................................. 50 2.1.1 Cooperativismo y comunicación......................................................................................... 51 2.1.1.1 Comunicación con enfoque tradicional ....................................................................... 51 2.1.1.2 Comunicación y participación en las organizaciones cooperativas ............................. 53 2.1.1.3 Comunicación e identidad........................................................................................... 56 2.1.2 Síntesis de hallazgos ........................................................................................................... 57 2.2 Marco teórico ............................................................................................................................. 60 2.2.1 La producción en comunicación organizacional ................................................................. 60 2.2.2 Comunicación ..................................................................................................................... 63 2.2.2.1 Participación ............................................................................................................... 64 2.2.2.1.1 Ámbitos de la participación ........................................................................................ 65 2.2.2.1.2 Roles ........................................................................................................................... 67 2.2.2.1.3 Poder ........................................................................................................................... 71 2.2.2.1.4 Requisitos para la participación .................................................................................. 74 2.2.2.1.5 Limitaciones a la participación cooperativa ................................................................ 77 2.2.2.2 Identidad ..................................................................................................................... 79 2.2.2.3 Participación e identidad ............................................................................................. 85 2.2.2.4 Tipos de comunicación ............................................................................................... 86 2.2.3 Organización ...................................................................................................................... 88 v 2.3 Problema de estudio .................................................................................................................. 90 2.4 Preguntas de investigación ........................................................................................................ 90 2.5 Objetivos .................................................................................................................................... 91 2.5.1 Objetivo general ................................................................................................................. 91 2.5.2 Objetivos específicos .......................................................................................................... 91 2.6 Metodología................................................................................................................................ 92 2.6.1 Enfoque, alcance y diseño .................................................................................................. 92 2.6.2 Población ............................................................................................................................ 93 2.6.3 Tipo de muestreo ................................................................................................................ 94 2.6.4 Recolección de datos: encuesta y protección a los participantes ......................................... 98 2.6.4.1 La encuesta ................................................................................................................. 98 2.6.4.2 Protección de las y los participantes ......................................................................... 103 2.6.5 Procesamiento de la información ...................................................................................... 104 2.6.6 Análisis de los datos ......................................................................................................... 104 Capítulo 3. DISCUSIÓN, CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ........................................... 107 3.1 Resultados y análisis ................................................................................................................ 107 3.1.1 Participación ..................................................................................................................... 107 3.1.1.1 Ámbitos de la participación ...................................................................................... 108 3.1.1.2 Roles de la participación ........................................................................................... 124 3.1.1.3 Intereses de la participación ...................................................................................... 128 3.1.1.4 Requisitos para la participación ................................................................................ 131 3.1.1.5 Limitaciones para la participación ............................................................................ 143 3.1.1.6 Grados de participación ............................................................................................ 147 3.1.2 Identidad ........................................................................................................................... 149 3.1.2.1 Lealtad y el compromiso del asociado(a) con su cooperativa ................................... 150 3.1.2.1.1 Actitud ...................................................................................................................... 167 3.1.2.2 Lealtad y compromiso de la cooperativa con sus asociados(as) ................................ 170 3.1.2.3 Lealtad y el compromiso de la cooperativa con el modelo organizacional ............... 175 3.1.2.4 Filosofía y práctica cooperativa: cercanías y distancias ............................................ 178 3.1.2.5 Dirección de intereses y ejercicios de poder ............................................................. 181 3.1.2.6 Síntesis interpretativa de hallazgos para las dimensiones en estudio ........................ 184 3.1.2.6.1 Participación ............................................................................................................. 184 3.1.2.6.2 Identidad ................................................................................................................... 187 3.1.3 Tipos de comunicación ..................................................................................................... 190 3.2 Conclusiones y recomendaciones ............................................................................................ 200 3.3 Referencias ............................................................................................................................... 217 3.4 Anexos ...................................................................................................................................... 229 3.4.1 Anexo 1: Encuesta. ........................................................................................................... 229 3.4.2 Anexo 2: Consentimiento informado para la validación de la encuesta ............................ 241 3.4.3 Anexo 3: Tablas ............................................................................................................................ 243 vi Resumen Esta investigación caracteriza la comunicación en las cooperativas cafetaleras costarricenses desde el subcampo de la comunicación organizacional e incorporando elementos de la psicología social, con apoyo particular en las teorías interpretativas y críticas, poniendo énfasis en la participación y la identidad de las y los asociados con su cooperativa, del compromiso de esta con aquellos y de la identidad de la cooperativa respecto del modelo organizacional del que hace parte. Metodológicamente la investigación tiene alcance descriptivo, diseño transversal y enfoque cuantitativo, se trabajó con una muestra estadísticamente representativa de 306 personas y se aplicó una encuesta mayoritariamente en campo y en menor medida por teléfono. Los resultados evidencian que este es un momento crítico especialmente en términos de la participación en las cooperativas cafeteras y muestran claves para la reflexión y la acción sobre temas medulares como la confianza, el involucramiento activo en la toma de decisiones, los intereses (manejos de poder) y la vigilancia del accionar organizacional, así como las divergencias entre filosofía y práctica. Los datos reflejan (en su magnitud) una mayor identidad del asociado con la cooperativa, que de esta con su base asociativa, en medio se ubican las puntuaciones que caracterizan la identidad de la cooperativa cafetera en relación con el modelo al que adscribe. vii Abstract This investigation characterizes the communication in Costa Rican coffee cooperatives from the subfield of organizational communication, incorporating elements of social psychology, with special support of interpretive and critical theories, emphasizing aspects of participation and identity of the associated person with its cooperative, the engagement from the cooperative to his affiliated, and the identity of the cooperative regarding the organizational model that it is part of. Methodologically, this investigation has a descriptive scope, cross-sectional design and a quantitative approach, a statistically representative sample of 306 people was used, and a survey was conducted mainly in the field (face-to-face) and by telephone to a lesser extent. The results show that this is a critical moment especially in terms of participation in coffee cooperatives, and shows key elements for reflection and action on core issues such as trust, active involvement in decision-making, interest (power management) and monitoring of organizational actions, as well as the differences between philosophy and practice. The data reflects (in magnitude) greater identity from the associated person with the cooperative, than the identity of the organization with its membership base, amidst these scores are those that characterize the identity of the coffee cooperative in relation to the model that it is ascribed to. viii Resumo Esta pesquisa caracteriza a comunicação nas cooperativas de café da Costa Rica desde o subcampo da comunicação organizacional, incluindo aspetos da psicologia social, com ênfases nas teorias interpretativas e críticas, colocando um interesse especial nas dimensões da participação e a pertencia dos sócios nas suas organizações cooperativas, do compromisso da cooperativa com os sócios e sócias e da pertencia da cooperativa com o modelo organizacional o que faz parte. Metodologicamente, a investigação tem alcance descritivo, desenho transversal e abordagem quantitativa, trabalhamos com uma amostra estatisticamente representativa de 306 pessoas e a pesquisa foi realizada principalmente no campo e, em menor medida, por telefone. Os resultados mostram que este é um momento crítico especialmente em termos da participação nas cooperativas de café costarriquenhas, aparecendo neles chaves para a reflexão e ação sobre questões fundamentais como a confiança, participação ativa na tomada de decisões, os interesses (gerências de poder) e monitoramento das ações organizacionais, bem como as diferenças entre filosofia e prática. Os dados refletem (em magnitude) maior identidade dos associados com a cooperativa, que desta com a sua base de adesão, em meio estão localizadas pontuações que caracterizam a identidade da organização cafetaleira em relação ao modelo cooperativo. ix Índice de tablas Tabla#1. Muestreo estratificado proporcional ............................................................................... 95 Tabla#2. Distribución de las personas encuestadas según sexo .................................................... 97 Tabla#3. Operacionalización ......................................................................................................... 99 Tabla#4. Suficiencia de la información que brinda la cooperativa.............................................. 108 Tabla#5. Suficiencia de la información brindada en asambleas según frecuencia ...................... 109 Tabla#6. Medio elegido por asociados(as) para comunicación ................................................... 110 Tabla#7. Tenencia de crédito con la cooperativa ........................................................................ 114 Tabla#8. Razón de tenencia de crédito con la cooperativa .......................................................... 116 Tabla#1. Participación en la toma de decisiones ......................................................................... 118 Tabla#10. Regiones cooperativas según tipo de participación .................................................... 123 Tabla#11. Índice de confianza ..................................................................................................... 133 Tabla#12. Principal razón para la desmotivación ........................................................................ 143 Tabla#13. Índice de participación ................................................................................................ 146 Tabla#14. Afecto por la cooperativa reportado por las y los asociados ...................................... 165 Tabla#15. Índice de identidad ...................................................................................................... 169 Tabla#16. Principal ayuda que le ha brindado la cooperativa ..................................................... 170 Tabla#17. Cambios en la identidad de la organización al modelo cooperativo .......................... 177 Tabla#18. Comparación entre índices de participación e identidad ............................................ 191 Tabla#19. Índice de identidad según índice de participación ...................................................... 193 Tabla#20. Índice de participación según índice de identidad ...................................................... 194 Tabla#21. Índice de participación según índice de identidad (zonas críticas y óptimas) ............ 198 x Índice de gráficos Gráfico#1. Medio más usado por la cooperativa para informar decisiones................................. 110 Gráfico#2. Principal razón de permanencia de las y los asociados en la cooperativa ................. 113 Gráfico#3. Capacitación en cooperativismo brindada por la cooperativa ................................... 117 Gráfico#4. Participación en el Consejo de Administración ......................................................... 119 Gráfico#5. Participación en comités ............................................................................................ 119 Gráfico#6. Participación en las asambleas de asociados y asociadas .......................................... 121 Gráfico#7. Tipo de participación en las asambleas de asociados(as) .......................................... 122 Gráfico#8. Autopercepción de los asociados(as) en la cooperativa ............................................ 125 Gráfico#9. Trato percibido de la cooperativa hacia el(la) asociado(a) ........................................ 126 Gráfico#10. Rol ideal de los(as) asociados(as) respecto a la cooperativa ................................... 127 Gráfico#11. Lo más importante en este momento en la cooperativa........................................... 128 Gráfico#12. Verificabilidad de veracidad de la información dada en la asamblea ..................... 129 Gráfico#13. Vigilancia de las acciones de los diferentes órganos cooperativos ......................... 130 Gráfico#14. Confianza según órgano corporativo ....................................................................... 132 Gráfico#15. Tipo de participación en asambleas según índice de confianza .............................. 134 Gráfico#16. Mayor necesidad para involucramiento real de las y los asociados ........................ 140 Gráfico#17. Consecuencia del manejo de la comunicación en la participación .......................... 142 Gráfico#18. Participación por aumento en asociados(as) y producción de café ......................... 144 Gráfico#19. Valoración: poseer los conocimientos necesarios para tomar decisiones ............... 145 Gráfico#20. Suficiencia de la información según índice de participación .................................. 148 Gráfico#21. Tenencia de crédito con la cooperativa según participación ................................... 149 Gráfico#22. Obligación de participar en la toma de decisiones según órgano cooperativo ........ 150 Gráfico#23. Mayor derecho a participar según aportes a la cooperativa..................................... 151 Gráfico#24. Preferencia sobre el uso de los excedentes .............................................................. 155 Gráfico#25. Relación con la competencia ................................................................................... 157 Gráfico#26. Frecuencia de entrega de la cosecha a la cooperativa ............................................. 159 Gráfico#27. Principal razón para la existencia de la cooperativa ................................................ 162 Gráfico#28. Importancia atribuida al quehacer de la cooperativa y de la o el asociado ............. 163 Gráfico#29. Principal razón para ser cooperativista .................................................................... 165 Gráfico#30. Si la cooperativa fuera su pareja (esposa/o novia/o) la relación con ella/él está ..... 166 Gráfico#31. Optimismo – pesismismo respecto de la cooperativa .............................................. 167 Gráfico#32. Percepción de involucramiento de las y los asociados en la cooperativa ................ 168 Gráfico#33. Percepción de vulnerabilidad................................................................................... 171 Gráfico#34. Prioridad en la toma de decisiones .......................................................................... 172 Gráfico#35. Razón principal para permanecer en la cooperativa ................................................ 173 Gráfico#36. Dicho que aplica mejor en su cooperativa ............................................................... 174 Gráfico#37. Consideración sobre el papel de la cooperativa en la comunidad donde vive ........ 176 xi Índice de figuras Figura#1. Ámbitos de la participación ........................................................................................... 67 Figura#2. Ejemplo de posibles ámbitos de ejercicio de los roles .................................................. 69 Figura#3. Construcción teórica de los tipos de comunicación ...................................................... 87 Figura#4. Tipos de comunicación definidos en función de la participación y la identidad ........ 196 1 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN Y CONTEXUALIZACIÓN 1.1 Presentación Antes de presentar la tesis, me permito dos acotaciones. Primero señalar que aun cuando este es en estricto sentido un texto académico, elaborado y presentado formalmente por una investigadora, aprendiendo del ejemplo de Carlos Leavi (2014), he decido dar cuenta de las otras voces que habitan esta producción y por ello elijo escribir esta tesis en primera persona del plural, por un lado porque, como planteo luego, la comunicación y la investigación no son neutrales (y sería entonces contradictorio escribir un texto en impersonal) y por otro porque, ello reconoce la labor de las personas que la asesoraron, de todas y todos los maestros y lecturas que me habitan, de las y los autores directamente citados, de las personas que colaboraron aportando sus opiniones, o bien en la recolección y el procesamiento de los datos, en síntesis del saber como construcción indefectiblemente colectiva. En segunda instancia, comentar a la persona lectora que, a lo largo del documento encontrará una multiplicidad de notas al pie, éstas remiten a aristas, acotaciones o puertas que se abren sobre el tema, las cuales, aunque imposibles de desarrollar en estas líneas (en atención a sus objetivos), resultan imprescindibles para la escribiente; en el menor de los casos dichas notas ofrecen referencias bibliográficas. Hechas estas acotaciones, entremos ahora en materia. En este estudio nos preocupamos por las características que la participación y la identidad como procesos estructuralmente constituidos por y en comunicación, adquieren en las cooperativas de café en Costa Rica, investigando el ámbito de la comunicación organizacional al considerar los aportes y contribuciones que la comunicación como disciplina y como práctica profesional puede realizar en los más diversos procesos sociales. 2 Es de interés central comprender las actuales particularidades de la participación y la identidad en este tipo de organizaciones, fundamentalmente porque las características de un entorno capitalista neoliberal empujan por un lado hacia la eficiencia organizacional y la rentabilidad empresarial como metas últimas, colocando poca o ninguna importancia en lo que toca a las personas en estos procesos implicadas. A lo anterior se suma una tendencia sociocultural y político-económica encaminada a priorizar lo individual, a vivir en torno al éxito personal, las necesidades y las propiedades privadas, que parece redituar en un escaso compromiso con los otros, que desvirtúa lo colectivo y lleva a delegar la toma de decisiones y el control democrático. La concepción de comunicación en la que basamos este estudio, noción desde la cual proponemos que tanto la disciplina, como la práctica y la investigación de la comunicación, deben hacer parte en la construcción de sociedades más inclusivas, participativas, justas y solidarias; especialmente considerando que se estudian organizaciones cooperativas cuya filosofía comulga con este ideario, pero ha tenido dificultades estructurales y sentidas en ser llevada a la práctica. La comunicación entonces puede evidenciar la necesidad de fortalecer procesos de participación, de construcción conjunta, de apuesta por lo colectivo, puede mostrar claves para comprender las características de la pertenencia y la identidad relacionándola con los objetivos de la organización, su fin y actividad, así como la consciencia que de esa pertenencia tienen los asociados y las tensiones que, presumimos, existen en la vida organizacional en torno a estos temas. Por todo lo anterior este estudio caracteriza la comunicación en 17 cooperativas cafetaleras costarricenses, a través de dos dimensiones: lo participativo y lo identitario. Participación se entiende como el grado de involucramiento en la toma de decisiones y actividad, el tipo de rol ejercido y el ámbito de acción; e identidad en el sentido de pertenencia y consciencia de pertenencia; se la vincula también al fin y actividad organizacional, así como a la significación e importancia que dan los asociados a su hacer dentro de la organización y en abono al cumplimiento de las metas últimas del colectivo. En ese marco se pregunta ¿Cómo y cuánto participan en la toma de decisiones y en las actividades de su empresa las y los asociados a cooperativas cafetaleras en Costa Rica? ¿Están identificados con el modelo cooperativo? ¿Se 3 evidencia esa identidad en las formas y tipos de participación? ¿Es la cooperativa cafetera1 leal a sus asociados? ¿Se corresponden las prácticas organizacionales con el ideario y la filosofía propuesta por el modelo? Estas son sólo algunas de las interrogantes que dan pie al presente estudio. Ahora bien, respecto de los contenidos de esta tesis, en su primer capítulo introducimos al lector o lectora y presentamos los argumentos que justifican su realización, luego se contextualiza el café en Costa Rica haciendo un recorrido por su historia; después caracterizamos concisamente el sector agropecuario en la actualidad. El mismo tráfico histórico se efectúa respecto del cooperativismo, recorriendo su filosofía y desarrollos para desembocar en sus retos actuales. Al cierre del primer capítulo se resumen los argumentos histórico-contextuales medulares para la investigación. Posteriormente reseñamos en el segundo capítulo los hallazgos más relevantes en la investigación empírica en la materia. El encuadre teórico expone sintéticamente los enfoques desde los que se ha abordado la comunicación organizacional, para señalar en particular aquellos a los que adscribe este estudio, define luego en extenso la comunicación y los conceptos centrales con que esta investigación la apellida, a saber: participación e identidad y cierra planteando condensadamente cómo se concibe la organización para nuestros efectos. A partir de todo lo anterior arribamos a la construcción del problema, sus preguntas y objetivos de investigación. Se esboza luego la propuesta metodológica que incluye el enfoque, alcance y diseño, la definición de la población estudiada y el tipo de muestreo que se usó, así como la técnica de recolección, los procedimientos utilizados para la protección de las y los participantes, las técnicas de procesamiento y análisis de los datos. Todo lo anterior nos permite arribar en el tercer y último capítulo a los resultados y a la discusión que de ellos hacemos a la luz del marco teórico, establecer conclusiones y generar 1 Aún cuando la cooperativa está compuesta por las y los asociados y sin ellos(as) no existiría; cuando en este estudio referimos a la cooperativa, hablamos de la estructura organizativa, en abstracto y separada de aquellos, esta construcción es de uso común en el sector. Habitualmente en ese uso se incluye a la gerencia, el consejo de administración, los cuerpos administrativos y los(as) funcionarios(as) en la estructura abstracta. 4 recomendaciones, éstas últimas especialmente dirigidas a las y los tomadores de decisiones en el sector cooperativo cafetero costarricense. Este informe final de investigación concluye con las referencias, luego de las cuales, como anexos, se adjunta tanto la encuesta aplicada como los consentimientos informados que se utilizaron. 1.2 Justificación Esta investigación tiene sentido y razón en atención a una serie de argumentos que pueden ser agrupados en cinco categorías: las características del modelo cooperativo en general y de las cooperativas agrícolas en particular, que constituyen su objeto de estudio; la posición política y filosófica desde la cual se hace este estudio y el marco institucional en el que se inscribe; el subcampo de la comunicación organizacional como enfoque y punto de partida teórico- epistémico y la historia personal de la investigadora. Cada una de estas justificantes se explica de seguido. En primer lugar, en lo que a la filosofía del modelo cooperativo se refiere, esta supone un vínculo entre la cooperativa y sus asociados y asociadas, estructuralmente diferente a las prácticas instauradas en las empresas privadas con ánimo de lucro, donde la rentabilidad es prioritaria. En las cooperativas se espera que cada persona asociada constituya una razón de ser, y a la vez, sea quien toma decisiones, dueña y responsable, gestora social y agente de cambio, este es un reto muy importante del sector cooperativo: la puesta en práctica de su filosofía (Fernández, 2003, Mogrovejo, Mora, y Vanhuynegem 2012) por ello indagamos precisamente en la dimensión de la participación, en sus características y particularidades. A esto podemos agregar que, aunque la investigación en cooperativismo es amplísima y de larga data, se priorizan los estudios de tipo cualitativo siendo escaso el abordaje cuantitativo. En los casos en que este último se da, su rigurosidad admite cuestionamientos (Garrido, 2013); adicionalmente, son escasas las series de estudios que nos permitan contar con datos cuantitativos de las cooperativas agrícolas para hacer lecturas en clave histórica y comparada2. 2 Garrido (2013) hace al respecto una reflexión amplia e interesante. 5 En segundo lugar, para esta investigación hemos elegido el grupo de cooperativas del sector café en atención a las siguientes consideraciones: las cooperativas agrícolas son fundamentalmente rurales y su base asociativa tiene una baja escolaridad; está estadísticamente demostrada la relación entre baja escolaridad y pobreza. Al elegir esta población buscamos contribuir indirecta y humildemente en la disputa contra la pobreza, aportando a grupos sociales en desventaja, como estructural e históricamente lo han sido las y los productores agrícolas (Miranda y Toro, 2010). Según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI, 2009), a nivel mundial, cerca del 85% de la economía rural está vinculada a la producción agropecuaria y agroindustrial; zonas en las que se concentra alrededor del 75% de la pobreza mundial. Para el caso costarricense, el vigésimo informe del Programa Estado de la Nación (2014, p.88) indica que “el perfil de la población pobre se mantuvo similar, con bajos niveles de escolaridad y una inserción laboral concentrada en actividades agropecuarias tradicionales e informales no agrícolas (microempresas) de baja productividad.” Dicho informe al respecto señala además que la economía costarricense enfrenta problemas reales en materia de empleo pues el trabajo informal creció más que los empleos formales, dándose adicionalmente una pérdida significativa de puestos de trabajo en el sector agropecuario. Lamentablemente a la baja productividad, los problemas de rentabilidad, la baja escolaridad y pobreza asociados con la producción agrícola, el citado Informe del Programa Estado de la Nación (2014, p.93) agrega que los sectores de la agricultura, construcción, comercio y servicio doméstico, abarcan en conjunto el 60% de las y los trabajadores desprotegidos por la seguridad social en el país (56.140 trabajadores agrícolas), siendo los hombres el grupo más vulnerable. Otra arista del segundo argumento que justifica la existencia de este estudio es la importancia que el café ha tenido y tiene en la vida económica, política y social costarricense; de ello da cuenta la amplia contextualización que al respecto hacemos en el siguiente apartado, acá nos permitimos únicamente citar la expresión que se le atribuye al tres veces presidente Ricardo Jiménez quien 6 en su momento afirmó “el mejor ministro de Hacienda es una buena cosecha de café con precios altos” (Calvo y Wachong, 1998, p.148). Por otra parte, la identidad de los asociados con sus cooperativas agrícolas adquiere características particulares en relación con la vida productiva de la empresa y la distribución de la riqueza; este último argumento se refiere a que, en el caso agro más que en otros sectores cooperativos, la estrechez del vínculo entre un(a) productor(a) y la cooperativa parece asegurar la entrega de la producción (D’Adam, Mendoza y Trotta, 2009), lo cual afecta directamente la rentabilidad de la empresa cooperativa agroalimentaria3 y, por todo ello, su sostenibilidad. Es decir que la identidad del asociado con la cooperativa agroalimentaria, podría pensarse como condición de existencia de la cooperativa misma, a diferencia de otras organizaciones cooperativas donde no necesariamente esta vinculación implica sostenibilidad; pensemos por ejemplo en las cooperativas de ahorro y crédito. La caracterización de la comunicación en sus dimensiones participativa e identitaria aspira a que las reflexiones y los hallazgos generados en esta investigación, aporten información útil para las cooperativas de manera directa, de modo que conociendo su estado actual puedan contrastarlo con lo planificado y lo deseado. Además esta tesis desea ofrecer insumos a los entes de apoyo al sector, léase Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (INFOCOOP), Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP)4, de modo que a la luz de los resultados la oferta de servicios que ambas entidades brindan a las cooperativas cafetaleras pueda revisarse y, si se considera pertinente y oportuno, repensarse en atención a las características que actualmente tiene el vínculo, la identidad y compromiso (de 3 Siguiendo a Fidalgo y Moyano (2001) se diferencia la empresa agropecuaria de la agroalimentaria en tanto esta última participa no sólo del primer eslabón de la cadena agraria (es decir la producción), sino que hace parte en la industrialización y en el mejor de los casos, incluso en la comercialización. En general en el sector cooperativo agro y en particular en el cafetalero, coexisten ambos tipos empresariales con predominancia del segundo, es por ello que utilizamos ambos conceptos a lo largo de este estudio. 4 El INFOCOOP brinda a las cooperativas servicios en las áreas de: comunicación e imagen, promoción, investigación, asistencia técnica, educación y capacitación, financiamiento y supervisión. Por su parte el CONACOOP es un organismo que tiene la tarea de la representación política, la integración y la defensa del cooperativismo costarricense. 7 doble vía) entre la cooperativa y sus asociados, y de la cooperativa con el modelo cooperativo; pues caracterizar la comunicación en 17 de las 19 cooperativas existentes en el país, usando una muestra estadísticamente representativa, permite crear un mapa general para la toma de decisiones. En tercera instancia respecto del marco institucional en el que se inscribe este estudio, en concordancia con la filosofía de la Universidad de Costa Rica, de sus escuelas y posgrados, especialmente de una Maestría en Comunicación y Desarrollo, esta investigación es pertinente en la medida en que el cooperativismo, requiere urgentemente superar la vieja dicotomía entre rentabilidad y desarrollo social (Fernández, 2003, Mogrovejo et al, 2012), pues es imprescindible generar riqueza y distribuirla, siendo el reparto del capital uno de los retos más importantes de Latinoamérica en general y en particular de Costa Rica; especialmente en los últimos años5 en los que se da un marcado crecimiento de la desigualdad6. La investigación académica debe tomar una posición ante los retos más sentidos de las realidades que enfrentan nuestras sociedades latinoamericanas, centroamericanas, en nuestro contexto geopolítico más inmediato, el entorno costarricense; pues partimos en este estudio de que la investigación no es nunca neutral, tampoco la comunicación lo es (Caletti, 2001). Un cuarto argumento que respalda la existencia de este estudio y su enfoque es el hecho de que con él buscamos adicionalmente, mediante la caracterización de la comunicación en las cooperativas del sector cafetalero, promover la reflexión teórico-práctica respecto al poco explorado campo de la comunicación organizacional en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva (ECCC), tanto en el grado como en el posgrado así como en el Centro 5 El coeficiente de Gini para el país ha variado de 0,413 en el año 2000, a 0,427 en el 2003, 0,439 en el 2009 y un preocupante 0,532 en el 2010 (calculado por hogar); según la Encuesta Nacional de Hogares producida por el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) para cada uno de esos años. Tristemente Costa Rica es uno de los dos países de la región donde la desigualdad sigue aumentando. 6 Véase al respecto lo señalado tanto por la Encuesta de Percepciones de Desigualdad del PNUD y la UCR (2015) como por el XX Informe del Programa Estado de la Nación (2013) especialmente en el apartado: Estructura del mercado laboral dificulta el combate a la pobreza y la desigualdad. 8 de Investigación en Comunicación (CICOM), donde este empieza a perfilarse como un interesante ámbito de docencia e investigación. Para el campo de la comunicación organizacional el cooperativismo costarricense representa un espacio para el trabajo empírico y la discusión conceptual, en el que la acción social, la docencia y la investigación, pueden conjugarse para abrir nuevos espacios a la formación, reflexión y práctica profesional de la comunicación. Tal y como proponen diversas autoras y autores como Boaventura de Sousa (2006) y Monserrat Sagot (2007), la transformación solo puede ser colectiva y la comunicación en su dimensión estructural y estructurante está llamada a reflexionar y problematizar las relaciones humanas, las sujeciones y la medida en que estos vínculos conforman, determinan y signan las prácticas organizacionales; especialmente si consideramos que las relaciones entre la empresa y sus colaboradores(as) no se dan en el vacío, existe un contexto socioeconómico y político que ejerce su impronta en los procesos empresariales y en las rutas que definen su gestión y administración. Por último, como todo proceso de investigación, este indefectiblemente atraviesa la historia personal de la investigadora, que en perspectiva cronológica significa: nueve años de trabajo en el cooperativismo costarricense y otros nueve en el ejercicio docente en la ECCC; de los cuales derivan estas inquietudes, reflexiones e intenciones de transformación hacia una economía verdaderamente solidaria y mucho más justa en la distribución del bienestar. El sueño personal implica por un lado, una relación cada vez más estrecha entre la realidad social, sus retos, sus reflexiones y los aportes plausibles desde la academia y el desarrollo profesional y, por otra parte, la aspiración urgente de acercar la práctica cooperativa a su filosofía. Una vez expuestos los argumentos que respaldan la existencia y pertinencia de este estudio, en los siguientes acápites repasamos la historia del café en Costa Rica, revisamos el panorama macro y microeconómico del sector agropecuario en sus datos más recientes y contextualizamos el cooperativismo nacional con énfasis en sus características generales y retos. 9 1.3 Historia del café y de las cooperativas cafeteras en Costa Rica En este apartado, partiendo de la premisa teórica y epistémica que supone que la realidad presente debe estudiarse en atención a su contexto inmediato constituido indefectiblemente por un pasado que le prescribe, contextualizamos la producción de café en Costa Rica abordando centralmente tres aspectos: la llegada al país del grano y los primeros años de producción; sus bonanzas, crisis y la expansión cafetalera; la filosofía y origen de las cooperativas de café. Todos estos procesos se dan en medio de tensiones sociales, marcadas por ejercicios desiguales de poder 7 de los diversos actores –especialmente los productores por un lado y los beneficiadores- comercializadores-exportadores8, por otro- como veremos de seguido. Los argumentos centrales que vinculan directamente esta contextualización histórica con el tema aquí investigado son tres, 1. la importancia del café para el país, tanto en lo que refiere a la economía y la política, como a las tensiones sociales, 2. el hecho de que los pequeños y medianos productores de café fueran supeditados históricamente al capital comercial y financiero -siendo este un tema medular- más que la tenencia (o concentración) de la tierra. 3. El papel de las cooperativas en la democratización de los procesos de industrialización-comercialización- exportación del café costarricense. Adicionalmente, otros argumentos secundarios se despliegan en esa relación entre el tema de estudio y la recuperación historiográfica que emprendemos de seguido: la diversidad de roles que los caficultores han asumido en la participación en sus organizaciones desde antaño, la perene pujanza por los precios del café en grano, la coexistencia permanente de las pequeñas y medianas propiedades con las grandes y sus diferencias en producción; el surgimiento de las cooperativas como un mecanismo de defensa de los pequeños y medianos productores frente a la citada 7 Si bien el poder no es una dimensión en estudio, constituye un eje transversal de esta investigación, así lo veremos en el marco teórico, los resultados y su análisis, así como en las conclusiones. 8 Para una ampliación respecto de los exportadores, sus estrategias de negocios y transformaciones en la cadena de comercialización, véase Peters (2004) “Exportadores y consignatarios del café costarricense a finales del siglo XIX”. Para una comprensión de la historia del café en clave centroamericana (que excede a los objetivos de este estudio) pueden consultarse, entre otros, los dos textos de Mario Samper (1993a y 1993b). 10 subordinación al capital y a los beneficiadores/exportadores (Rojas, Cubero y Campos, 1991, p.32). Lo primero que habría que decir siguiendo a Samper (1994b), es que esta “amarga y estimulante semilla”, como la llama el autor, ha sido tanto en Costa Rica como en Centroamérica, Latinoamérica y el Caribe, un cultivo de plurales significados y procesos socioeconómicos y sociopolíticos de marcadas transformaciones tanto al interno de las regiones como a lo largo del tiempo en una misma región, de patrones divergentes de tenencia y usufructo de la tierra, asociado a desiguales modos de organizar técnica y socialmente la producción, componente de policultivos o impulsor de especialización agroexportadora, generador lo mismo de concentración y acumulación (de tierra, capital y/o poder) que de pauperización, de enriquecimiento y empobrecimiento, de transiciones graduales o abruptas en el predominio de diferentes modalidades laborales; de alianzas, luchas de poder y confrontaciones. “Las transformaciones sociales en cada zona cafetalera, son, así mismo, pluridireccionales.” (Samper, 1994b, p.190) La historia de la caficultura costarricense es amplísima y diversa tanto en contenidos como en enfoques; los eventos y procesos que sirven como marco contextual a la presente investigación se narran de la mano de Pérez (1977), Acuña (1986), Pérez y Samper (1994), Samper (1994a, 1994b, 1994c), Salas (1994) González (1998), Samper (2001), Peters (2002 y 2004), Vega (2004), Salazar (2005), Valenciano (2008) Faure y Le Coq (2009), Samper (2010) y más recientemente Jiménez (2013). Por la amplitud del tema se remite al lector o lectora interesada, en cada caso, a éstos y otros textos especializados en sus aristas. La historiografía del café (así como los procesos técnicos, políticos, económicos y sociales - incluida la identidad nacional- a ella vinculados), en algunos casos se adscribe a una visión más clásica, conservadora y hasta romántica y, en otros, a una más moderna y crítica. Es este segundo abordaje el que se prioriza, aun cuando en ciertos momentos de la reconstrucción histórica ambos enfoques se ponen en diálogo y discusión. En el apartado procuramos un desarrollo cronológico. 11 1.3.1 Llegada del grano a Costa Rica y primer medio siglo de producción Según Jiménez (2013, pp.4-7), variadas son las personas a las que se les atribuye y fechas en las que se estima la introducción del café en Costa Rica. Entre las personas se menciona al navegante español don Francisco Javier Navarro quien presumiblemente introdujo el café en la Gobernación de Costa Rica en 17799 procedente de Cuba y también se alude al Padre Carazo como responsable de las primeras simientes de café, las cuales sembró en Cartago. El Instituto de Café de Costa Rica por su parte asegura que el inicio del cultivo fue en 1791, pero tampoco sería una fecha válida de acuerdo con otras fuentes de información. Según Joaquín Bernardo Calvo, mencionado por Cleto González Víquez, la primera siembra en Costa Rica se hizo con café importado de La Habana en 1796 por Francisco Javier Navarro, el ya referido navegante. Se cree más posible que las primeras semillas de café hayan llegado a manos de don Tomás de Acosta por el capitán Mosco Bingham, y que la primera siembra del cultivo se haya hecho en la Villa de San José. Se presume que siendo Acosta de origen cubano, habría sido un tomador de café y por tanto el origen del grano, también cubano (Jiménez, 2013, pp.10-11) Vega (2004, p.5) indica que aún está inconclusa la discusión historiográfica sobre la llegada del café al país, “las primeras dos décadas del siglo XIX fueron testigos del comienzo y expansión del plantío en el Valle Central. La presencia del grano, cada vez más frecuente, indica que el consumo también principia en la región donde se produce.” Jiménez (2013) revela que sólo doce años después de las fechas en las que se presume la introducción del café en el país -1808-, se tienen ya registros de exportaciones, el café se exportaba a Panamá en 1820; en 1825 a Europa con un trasbordo en Chile; y en 1832 directamente a Europa. (p.15) 9 Pérez (1997) coincide con este como el año de introducción del café al país. 12 En atención al momento histórico en el que se introduce el grano y a su rápido desarrollo, “Costa Rica participó del auge de precios asociado a la gran expansión decimonónica de la demanda mundial de café” (Pérez y Samper, 1994, p.12). En la primera mitad del siglo XIX, la expansión del cultivo cafetalero hizo que la exportación creciera de 32 toneladas en 1825 a 6.440 en 1850. (Jiménez, 2013, p.16) Acuña (1986) señala al café como motor de la economía nacional indicando que “Desde 1840, la producción cafetalera ha jugado un papel de primer orden en la economía costarricense, salvo cortos períodos ha sido su principal producto de exportación y ha dominado la vida de la región central, la más importante del país.” (p.114) Cabe indicar que respecto del crecimiento geográfico del café, Samper (1994b, p. 140) sostiene que la colonización fue claramente centrífuga desde la Meseta Central hacia sus extremos y luego fuera de ésta. Samper (2001)10 desmitifican la idea de la ruralidad homogénea, el campesinado empobrecido y la democracia estructural tradicionalmente asociada a la producción cafetalera, señalado que entre 1821 y 1840 se crearon las bases, tanto para el desarrollo monocultivista, como para supeditar a los agricultores (antes relativamente autónomos) al capital comercial y financiero. “El cultivo del café se inició sobre la base de pequeñas y medianas propiedades (…) y generó un proceso de diferenciación social creciente al interior del campesinado” (Samper, 2001 pp.125-126), éste último argumento lo sostiene y amplía Salas (1994, p.280) aduciendo que la riqueza en general generada por el café tendió a profundizar esa diferenciación socioeconómica. 1.3.2 Bonanzas y crisis en la expansión cafetalera La expansión cafetalera en Costa Rica está asociada a procesos de privatización de las tierras que conjugan, según Pérez y Samper (1994), territorios indígenas, cuyos escasos habitantes no pudieron oponer una resistencia eficaz, autoridades eclesiales que se reapropiaron bienes desamortizados y la creación de grandes propiedades. 10 También lo hace Gudmundson (2010). 13 La creación de un mercado de tierras, como corolario de la privatización, permitió en todo el istmo un reforzamiento de la concentración por vía de transacciones inmobiliarias. Y en coyunturas críticas pese a algunas medidas compensatorias, se aceleró el traspaso de tierras cafetaleras a manos más pudientes, sobre todo cuando el caficultor había tendido a especializarse o había hipotecado su finca. (Pérez y Samper, 1994, p.19) Estos procesos se dieron mediados por las relaciones y los intereses de la Iglesia, el Estado y los gobernantes liberales y conservadores -aunque éstos últimos en menor medida-.11 Jiménez (2013, p.24) comenta cómo la introducción del café motivó que se dictaran disposiciones para autorizar a las municipalidades a vender terrenos ejidales y propiedades comunales a particulares. En 1831 un proyecto de ley dispuso que quienes cultivasen café en tierras vacías podrían reclamarlas como propias. Entre 1832 y 1844, se produce un crecimiento vertiginoso del café, que en doce años pasa de 500 a 50.000 quintales del grano exportado. A su vez entre 1844 y 1848 se triplican esas exportaciones, alcanzando los 150.000 quintales. (Samper, 2001, pp.143-146)12 Samper (2001) indica que entre 1840 y 1860 se hace mayor la subordinación de los productores, ya no sólo a los comerciantes sino además a los beneficiadores (que el autor define como monopolio colectivo 13 ), quienes controlan desde el capital agroindustrial hasta la fase del procesamiento; especialmente porque la importación de la maquinaria para el beneficiado estaba fuera de las posibilidades de los pequeños productores, quienes pese a ser formalmente propietarios tendieron a ser cada vez menos dueños de las condiciones de su existencia, como veremos más adelante; evidenciándose desde entonces relaciones correspondientes al capitalismo 11 Véase el texto de Rodríguez y Molina (1992) denominado “Compraventas de Cafetales y haciendas de café en el Valle Central de Costa Rica (1834-1850).” 12 Véase en Gerturd Peters (2004) el papel de los consignatarios en los procesos de exportación de café e importación de bienes ingleses durante la primera mitad del Siglo XIX. 13 Peters (2004) evidencia adicionalmente cómo la prolongada crisis de finales del siglo XIX -1896 al 1908- aumenta la concentración por la vía de la reducción de la cantidad de empresas exportadoras y de los beneficios procesadores. 14 agrario dependiente, que coexistieron con la pequeña producción y con la permanente ampliación de la frontera agrícola en esos años y especialmente, en los siguientes. Samper (2001) y Jiménez (2013) aportan información para comprender que luego de la depresión económica europea de 1847-1848, (durante la cual los precios del café bajaron tanto que se produjo la primera crisis cafetera de la historia y pese a los aprietos posteriores de 1870 y 1880), la recuperación fue pronta y sostenida produciendo precios altos en el mercado internacional del café hasta 1896, y un aumento en las exportaciones que llegaron a 16.686 toneladas en 1897- 1898. El café controló el sector agroexportador nacional, aunque a finales del siglo XIX empieza a tener el contrapeso del banano14, y en menor medida de otras actividades agrícolas e industriales (Pérez y Samper, 1994, p.13). Samper (2001, p.160) profundizando en las relaciones entre los diversos actores político- económicos, precisa las características de la amistad entre la burguesía cafetalera y el Estado (…) si en los inicios de la expansión cafetalera el Estado-nacional, a diferencia del colonial, se había establecido sobre la base de nacientes sectores burgueses bajo el impulso de la producción agromercantil en pequeña escala, ya para 1870 el Estado era la representación institucional de los intereses de la burguesía cafetalera y mercantil-importadora. Amén del papel del Estado, Samper (2001, p.166) identifica tres factores que ayudan a explicar tanto la vitalidad del capitalismo agrario como la persistencia de la pequeña propiedad cafetera, –así como las desiguales condiciones que ya en las postrimerías del siglo XIX se perfilaban entre los productores y los exportadores-, éstos factores son: “las posibilidades económicas diferentes de la pequeña y la gran propiedad, la ubicación relativa de las tierras cafetaleras y la existencia de un semiproletariado cafetalero.” 14 Véase la reflexión de Samper (2001) sobre las aportaciones de estos dos cultivos y sus procesos asociados con la deformación de la estructura de la producción nacional profundizando e internalizando la dependencia externa. 15 Siempre en relación con las tensiones sociales emparentadas con el café, Acuña (1986, p.114) señala que en los inicios del siglo XX la producción cafetalera cuenta con la presencia de tres actores, los peones (asalariados temporales o permanentes que laboran en fincas de menor o mayor tamaño), los pequeños y medianos productores15 (producción mercantil simple) y los beneficiadores/exportadores16 (dueños del capital).17 Tipología con la que coincide en términos generales Peters (2004) aunque señala que tales divisiones tan tajantes son difíciles de mantener pues en la práctica muchos cumplían a la vez varias funciones. Según Acuña (1986) y Samper (2001) es posible señalar cómo y dónde se sucedían relaciones de explotación en las que los beneficiadores/exportadores se favorecen de los pequeños y medianos productores; tanto en la producción como en el procesamiento del café. Samper (2001) muestra que esta subordinación se da en la producción desde la mitad del XIX en el arrendamiento de tierras y propiedades18, el desplazamiento de las mejores tierras para producir, la ampliación de la jornada de trabajo campesina para compensar la menor productividad de las pequeñas unidades, o bien en la definición de criterios de calidad en la fruta a recibir. En tanto en el procesamiento del grano, los beneficiadores/exportadores se adjudicaban tanto las posibilidades de rechazar, una parte o toda la cosecha de los pequeños y medianos productores, si la coyuntura internacional de los precios no les favorecía; así como de definir los precios (el monto establecido, el procedimiento que lo definía y las formas de pago), como los llamados “adelantos” (Acuña, 1986).19 15 “Según el Censo de 1935, 75% de los cafetos pertenecía a propiedades inferiores a dos manzanas” (Acuña, 1986, p.114); lo cual indica que las grandes propiedades no pululaban. 16 “La mayoría de los beneficiadores exportaban directamente el grano a casas comerciales y torrefactores en el exterior, y/o a través de las casas consignatarias representadas en el país.” (Peters, 2004, p.62) 17 Es importante recordar que en este momento histórico Costa Rica se volvía cada vez más una economía dependiente del mercado internacional tanto por la venta de café como por la compra de productos manufacturados, y hasta de granos básicos que dejaron de producirse y pasaron a importarse, además se estaba variando la correlación de fuerzas sociales, tanto por el desarrollo de relaciones capitalistas de forma más generalizada, como por los problemas económicos que afectaban más sentidamente a los productores directos (Samper, 2001, p.179). 18 Por las que los empresarios cafetaleros cobraran cuotas establecidas con antelación a la cosecha y en independencia de ella. 19 Cabe indicar que “los hacendados estaban en capacidad de financiación, conocimiento y capacidad empresarial muy favorables para intensificar y mejorar sus propios cultivos y aumentar así sus ganancias.” Samper (2001, p.168) 16 “Ese carácter de explotación de las relaciones de producción se va a expresar en los conflictos sociales que girarán, esencialmente, alrededor del precio del café sin procesar” (Acuña, 1986, p.114); es decir, la perpetua pujanza por el excedente 20 . Para el autor, los beneficiadores/exportadores fueron los garantes del dominio y la permanencia de la oligarquía cafetalera de inicios del siglo XX, no así la explotación de la peonada ni el control absoluto de las propiedades. Esta concepción resulta de interés pues se va a reiterar, como notaremos en lo que resta de este apartado, en múltiples autoras y autores quienes aducen que desde la génesis del café, la pequeña y mediana propiedad convive con las grandes haciendas, pero no es allí (en la tenencia de la tierra), donde se juega centralmente -aunque sí en una dimensión parcial como ya vimos con Samper 2001- la explotación. La proletarización que se gesta y desarrolla con el café, según las y los historiadores consultados, es lenta y parcial. En los primeros 30 años del siglo XX, la importación de productos de primera necesidad (como arroz, maíz y frijoles) se da también como una estrategia para mantener la mano de obra disponible ocupada fundamentalmente en la caficultura, pues se tenía “una concepción que atribuía el progreso pasado y futuro de Costa Rica, al café” (Samper, 2001, p.185), lo cual a su vez sostenía los intereses de la oligarquía cafetalera. Al tiempo que el gran mercado inglés perdía su preponderancia y, especialmente luego de la primera guerra mundial, el grano se trasladaba al mercado norteamericano (Peters, 2004, p.64). Mientras estas pujanzas al interno del mundo cafetero acontecían, hay que recordar que los obreros, de ellos especialmente los artesanos y agricultores de las bananeras, cimentaban las bases de organización que permitirían en 1920 el desarrollo de los movimientos sindicales y luchas reivindicativas que resultarían, por ejemplo, en el establecimiento de la jornada de ocho horas. Al tiempo que la vida política partidaria vivía momentos de efervescencia pasando del partido reformista al comunista. En todos éstos procesos la participación del campesinado fue esporádica y marginal (Samper, 2001). 20 Señala Acuña que el único año de excepción por su plétora particular fue 1928. 17 Acuña (1986, p.115) señala que los conflictos entre productores y beneficiadores/exportadores se sucedían año a año en relación con la fijación de los precios del grano en fruta; y Samper (2001, p.198) indica que los productores lograrán “la regulación de los “adelantos” usurarios y la especulación” sólo hasta que la baja sostenida de los pecios del café en los años 30 limitó las posibilidades reales de negociación de los beneficiadores/exportadores. La crisis de los años 1930 produjo una mezcla que no sólo agudizó los ya existentes y desatendidos conflictos sociales internos, sino que la recesión mundial tuvo efectos sobre las exportaciones y las importaciones nacionales. Esta crisis por supuesto afectó de forma diferenciada a los pequeños/medianos productores en comparación con los comercializadores, dueños del capital y exportadores. Los primeros lograron sobrevivir, argumenta Samper (2001) combinando la producción comercial con cultivos de subsistencia. Detengámonos por un momento en los datos que nos muestran la distribución cuantitativa de estos actores sociales para ese momento histórico: (…) en 1935 había más de 25 mil fincas, en manos de unos 21,500 productores y el número total de asalariados que trabajan en las mismas era casi igual al de las fincas. Por supuesto la mayoría de las unidades pequeñas solo contrataba mano de obra ocasionalmente, y las grandes tenían más de 100 jornaleros. Pero el número de mandadores, asociado generalmente con la mediana o gran empresa agrícola o agroindustrial capitalista era de sólo 1,836. Además en dichas fincas, había solamente 220 beneficios. (Samper, 2001, p.202) En los conflictos entre estos grupos el Estado, antes actor ausente, cobra cada vez más relevancia21 hasta que en 1933 y 1934 se aprueban una serie de regulaciones entre productores y beneficiadores de café (Samper 2001). Posteriormente en 1936 nace un sistema institucional regulador de la producción cafetalera. 22 Sistema que los beneficiadores/exportadores acogen sólo cuando aseguran, algunos años después, su control (Acuña, 1986, p.119). 21 El autor llama la atención sobre el hecho de que son los productores los que proponen la intervención estatal, desde la perspectiva legal, como la solución a sus problemas (Samper, 2001). 22 Para Peters (2004), el Instituto de Defensa del Café se crea en 1933 mientras que Pérez (1977) indica que su fundación data del 34. El instituto pasa en 1948 a constituir la Oficina de Defensa del Café. 18 Los trances que caracterizan las luchas sociales alrededor del café en la primera mitad del siglo XX, narra Acuña (1986, p.118), se dan siempre en un tono que llama a la negociación y a la conciliación. El autor señala que se trata de un movimiento de clases medias rurales23, e interpreta la disposición al pacto y al acuerdo como resultado de varios factores: los representantes de los productores son líderes locales letrados, con algún tipo de experiencia política; constituyen los sectores más acomodados de los cosecheros y no logran sostener en el tiempo organizaciones que compitan con los beneficiadores/exportadores, mucho menos unas que les combatan. Sobre este último tema volveremos más adelante cuando revisemos la historia de las cooperativas de café, pero cabe acá indicar que debe considerarse, en sí mismo un signo. En lo que respecta a la cobertura geográfica de la producción, que como se mencionó con anterioridad, originalmente se concentró especialmente en el Valle Central y en sus afueras (Alajuela y Heredia), y se expandió luego al occidente de la Meseta (Grecia y San Ramón) se propaga durante las tres décadas de inicio del siglo XX al oriente del Valle, especialmente a Turrialba y el Valle del Reventazón, para posteriormente avanzar en la frontera agrícola fuera del Valle, hacia el norte y el sur (Samper, 2001)24, donde las grandes propiedades (aglutinadas especialmente en la Meseta), convivieron siempre como se ha señalado, con pequeños y medianos productores. Para Samper (2001), esta expansión se da acompañada de lentos pero sistemáticos procesos de proletarización de la mano de obra agrícola25. En este momento la población que ya había agotado las tierras productivas en la Meseta y que antes había migrado a zonas rurales más alejadas, empezaba a concentrarse ahora en las llamadas zonas semiurbanas - ¼ de la población total- (Samper 2001, p.191). 23 El tema de los salarios de los peones no ocupa nunca un lugar central, las huelgas y los sindicatos tendrán papeles marginales y exiguos. 24 Con menor detalle la misma lógica de expansión la plantea Pérez (1977). 25 Con la lentitud de estos procesos coincide Salas (1994), quien además indica que ello no devino en una amplia división social del trabajo. 19 Posteriormente con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, suceden en el país una serie de procesos de gran importancia socio-política y económica, a los cuales están aparejados nuevos conflictos sociales, ahora mediados más directamente por la política internacional, en los que sin embargo no corresponde profundizar aquí; véase al respecto Peters 200226 y Peters y Torres 201327. Señalaremos únicamente lo que vincula de manera directa con el desarrollo del café, grano de oro de la época como expresa la siguiente cita: El primer golpe fuerte que por causa de ella –refiere a la Segunda Guerra Mundial- recibimos nosotros, fue el cierre de los mercados de Europa, que impidió la exportación de nuestro café, base como es sabido, de la estabilidad económica de Costa Rica. Era preciso acudir con prontitud en defensa de esa industria, para impedir un desastre nacional de incalculables proporciones (Meléndez citado en Peters, 2002, p.148). Pero antes de narrar los acontecimientos sucedidos con la Segunda Guerra Mundial, es necesario señalar cómo y por qué las familias extranjeras implicadas arriban al país y están vinculadas directamente con la producción cafetalera. Peters (2004, p. 67) revela que durante la primera mitad del siglo XIX y como consecuencia de la relación directa de los comerciantes nacionales (cafetaleros especialmente) con mercantes marines ingleses, se da una nueva oleada migratoria, en esa época “la hegemonía de extranjeros en el comercio fue bastante común. En Costa Rica se establecieron casas comerciales inglesas, francesas, españolas, estadounidenses, italianas y alemanas.” La autora comenta que en no pocos casos los empresarios nacionales compitieron o se aliaron con los extranjeros, creando firmas reconocidas históricamente e inclusive fueron nombrados cónsules en Costa Rica o de Costa Rica en el extranjero. 26 Véase el texto denominado “Las disposiciones legales del gobierno costarricense sobre los bienes de los alemanes durante la segunda Guerra Mundial.” 27 Se sugiere el artículo llamado “Expropiación de la finca cafetalera: La Caja en Costa Rica en el entorno de la Segunda Guerra Mundial.” 20 Estos inmigrantes se dedicaron inicialmente al comercio del café y otros servicios y luego asignaron sus recursos a la compra de beneficios y fincas cafetaleras. En algunos casos, la adjudicación por deudas de terrenos y beneficios determinó la inclusión de estos extranjeros a la agroindustria cafetera (Peters, 2004, p.67). Es este antecedente el que permite comprender –aunque nunca justificar- que medio siglo después, en 1942 el Gobierno de Calderón Guardia decrete la (…) Ley del Bloqueo Económico que establecía todas las disposiciones que regulaban las actividades económicas de los súbditos alemanes, italianos y japoneses residentes en Costa Rica, de sus esposas e hijos –incluso de los nacionalizados-, se incluyeron los costarricenses que por razones de estudio, familiares, comerciales, agrícolas, industriales o de trabajo tuviesen relaciones con personas físicas o jurídicas de países enemigos. (Peters, 2002, pp.145-146) Regular las actividades económicas debe entenderse en realidad como acciones que hacen parte de un período en la historia nacional caracterizado por las violaciones a las garantías individuales y sociales tanto de los migrantes como de sus hijas e hijos nacionales, lo que progresivamente significó, fiscalizar primero las operaciones de empresas o personas nacionales de los países ahora definidos como enemigos, regular la circulación, expropiar las fincas (y múltiples bienes muebles e inmuebles) a manos del gobierno, congelar las cuentas28, hasta deportar a los ciudadanos alemanes, japoneses e italianos a los campos de concentración estadounidenses (Peters, 2002). Es esto lo que permite que fincas especialmente de café y caña, pasaran a manos del gobierno (mediante la Oficina de Coordinación y su adscrita Junta de Custodia), así como cuantiosas sumas de capital principalmente alemán. Algunos de esos terrenos –nada despreciables- pasaron posteriormente a formar cooperativas, (como veremos luego en el recorrido histórico por su 28 “El capital líquido alemán en Costa Rica a principios de 1940 era cuantioso, se estimaba entre ¢23.899.029,79 y ¢28.706.607,39.” (Peters, 2002, p.146). 21 origen y crecimiento), tal es el caso de la Cooperativa de Producción Agrícola-Industrial COOPEVICTORIA R.L., primera cooperativa agrícola del país (Peters, 2002, p.152). Sin embargo, los acontecimientos que conmueven hoy al mundo nos han brindado esa ocasión, [la expropiación de las haciendas de los Niehaus] que, además de ofrecer a los cañeros de Grecia su liberación económica, el bienestar de sus familias y el progreso de la localidad… (Meléndez citado en Peters, 2002, p.152). Pese a todos estos acontecimientos, o quizá incluso en razón de ellos y otras variables que veremos unas líneas más abajo, el promedio de producción nacional durante las primeras cinco décadas del siglo XX sigue siendo bajo, alrededor de los 460 kilogramos de café oro por hectárea -10 quintales- (Pérez, 1977, p.171). Con apoyo en el Censo de 1955 se muestra que la propiedad dedicada en el país a la producción de café estaba muy dividida, la mayoría de las fincas son pequeñas, pues el 59% poseen un área de sólo 0.7 a 9.8 hectáreas, ocupando el 28,5% del área cultivada y contribuyendo con el 23,9% de la producción. Al otro extremo están las fincas de 70 hectáreas o más, las cuales representan sólo el 7,2% del total de fincas, pero abarcan el 35,8% del área cultivada y contribuyen con el 44,2% de la producción (Pérez, 1977, p.170). Esto evidencia que pese a que existía una importante cantidad de pequeñas propiedades (lo cual como ya vimos era así veinte años atrás en 1935 y parece ser una constante en la historia general del café), tanto la tierra como la producción se concentran, en las grandes propiedades que, vale decir, son por lo menos 100 veces mayores que las pequeñas. Cabe señalar que respecto de la tenencia de la tierra, la revisión de la literatura historiográfica del café, no permite llegar a conclusiones compartidas por las y los diversos investigadores. Así por ejemplo Baires (citada en Salas, 1994, p.271) sostiene la tesis de Cardoso y Hall al afirmar que se trataba en realidad de “un predominio de ‘pequeñas’ propiedades con algunas ‘grandes’ que sólo abarcaron una extensión relativamente reducida del total. Preferimos, sin embargo, adscribir aquí a Pérez (1977) por su uso del Censo de 1955, pero especialmente porque esta lectura de la 22 historia coincide con la visión crítica expresada también en Acuña (1986) y Samper (2001); y con nuestra postura teórica, como se verá más adelante. No obstante, Salas (1994, p.275) afirma, con sustento en Rodríguez, Molina, Cardoso, Hall y Peters que “la base del predominio y control de la economía del café no descansó en la tenencia y concentración de la tierra sino en la acción combinada del crédito, el beneficio y la comercialización”; tesis que también refrendamos y que amplía lo ya planteado por Acuña (1986) y Samper (2001) sobre las relaciones de explotación entre los productores y los comercializadores/beneficiarios/exportadores. La llana afirmación de dos estudiosos de la materia, respalda estos argumentos al señalar que “El poder de la elite cafetalera (ortodoxa) no ha estado en la propiedad de la cosecha, sino en el beneficiado y comercialización del producto” (Calvo y Wachong, 1998, p.52) La segunda mitad del siglo XX, según Jiménez (2013), vio un gran crecimiento en el cultivo de café, al reactivarse el consumo de la bebida luego de la Segunda Guerra Mundial; pues con posterioridad a ella y como su consecuencia, suceden varios hechos relevantes. Acuña (1986) señala como uno de los más notables la subvención estatal al precio del café en fruta. Otro lo constituye la mudanza de mercado (Peters, 2002), pues Estados Unidos (gran ganador político y económico de la guerra y de las estrategias de articulación hemisférica construidas en su favor) adquiere preeminencia para el café de Costa Rica –sustituyendo a Europa-. El tercer hecho relevante es la consolidación del Estado interventor como conciliador de las luchas sociales y continente de la producción cafetalera asumiendo “un papel activo en el financiamiento y la comercialización interna y externa de la actividad cafetalera” (Acuña, 1986, p.115), así como en la investigación y apoyo técnico (Pérez, 1977)29. 29 Se sugiere a la persona interesada en los apoyos que el Estado (a través de su ministerio de Agricultura, CNP y sus departamentos y secciones especializadas en café, la cooperación internacional, la Universidad de Costa Rica y la banca nacional) brindó en este período a la caficultura costarricense, consultar en extenso el texto citado. Así como a aquellos lectores/as interesados/as en detalles técnicos relativos a nutrición, mejoramiento genético, distancias de siembra, sistema de poda, combate de enfermedades y en general prácticas de cultivo, en los años del 1950 al 1975. 23 Pérez (1977) indica que es precisamente por la conjugación de todos estos factores, que la producción de café en Costa Rica experimentó durante el siglo XX un crecimiento30 que permitió la consolidación de las grandes empresas familiares que se dedicaban a producir, beneficiar y exportar café, y de manera periférica a los agricultores que cultivaban y vendían el café a beneficios regionales. (González, 1998, p.26) Si bien el trabajo de Pérez (1977) no es un estudio empírico, por el nivel de detalle de las investigaciones de la época en él contenido, nos permite colegir la relación entre investigación, articulación institucional, asistencia técnica y comunicación. El autor indica que entre las razones que justifican que Costa Rica ocupara a mediados de 1980, el primer lugar en promedio de producción por área en el mundo cafetalero 31 , se encuentran la investigación, la alianza y coordinación permanentes entre las diversas instituciones públicas y privadas vinculadas al café y la relación estrecha y directa con pequeños, medianos y grandes productores, con quienes se sostenían reuniones, impartían cursos, demostraciones y se compartía conocimiento bien por medio de “boletines técnicos, y divulgativos, por afiches, por la radio y aún por la televisión” (p.182)32 Pero, volvemos a la narrativa de los acontecimientos históricos relacionados con el desarrollo del café en el ocaso del siglo XX. Pérez (1977, p.169) afirma que a partir de la segunda mitad del siglo XX y como consecuencia de la nueva alza en los precios y la construcción de vías de comunicación, logran incorporarse en la producción cafetalera zonas alejadas como San Carlos, San Isidro del General, Sarapiquí y la Frontera Sur. Indica además que en ese momento se pasa 30 Según Pérez (1977, p.183) corresponde a un aumento del 371%, pues la cosecha pasa de 384.533 fanegas (1950- 1951) a 1.812.591 fanegas (1974-1975), aunque el área cultivada solo aumentó en 71%. 31 Lo mismo señala Samper (2010, p.75) 32 Aun cuando no corresponde a los objetivos de esta investigación analizar los mecanismos y estrategias de comunicación (y coordinación/articulación) entre las instituciones públicas y privadas relacionadas con el café, o bien las estrategias de comunicación de aquellas con las y los productores, beneficiadores o comercializadores, para no señalar la necesaria revisión de las artes y tácticas de creación de conocimiento conjunto (academia, institucionalidad pública, campesinado, empresarios) y divulgación posteriores al 1975, valdría mucho la pena en estudios ulteriores ahondar en estas líneas, sirva este señalamiento para futuras investigaciones. 24 de un sistema de explotación extensiva a uno de explotación intensiva, aprovechando las mejoras técnicas33 y la investigación existente34. Jiménez (2013, p.35) puntualiza la expansión que se da en Coto Brus (San Vito, Sabalito y Agua Buena) y las migraciones italianas que en 1950 principian en la zona el cultivo del café. Adiciona también a Tilarán y las partes bajas de Turrialba y San Carlos. Desde 1930 y hasta 1990 el café en Costa Rica vive sistemáticas bonanzas y crisis en sus precios, para el detalle de las múltiples causas y las épocas específicas de alzas y caídas, véase Samper (2010). Sin embargo, cabe aquí y para nuestros efectos señalar de manera general que estos altibajos se relacionan fundamentalmente con los precios internacionales y la producción foránea, así como los cambios en la legislación nacional y el apoyo (o no) del Estado, las mejoras tecnológicas y la ampliación o reducción de las zonas de producción, sobre este último argumento podemos agregar que en algunas zonas del país, en el período comprendido entre 1989 y 1993 muchos cafetales son eliminados en aras del crecimiento urbano (Traducción propia). Según Samper (2010) en 1989 se da un cambio radical en la estructura del mercado del café, por un lado porque se concentra tanto el procesamiento como la exportación en el extremo superior de la cadena; se fortalecen las multinacionales y por otro porque se firman acuerdos (de mediano plazo) entre productores nacionales y compradores extranjeros, que aseguran tanto el suministro como la alta calidad del grano y una prima sustanciosa que protege de las abruptas fluctuaciones del mercado; al tiempo que aparecen los micro-beneficios en las comunidades y se da una importante segmentación del mercado internacional que apuesta a la calidad y a la diferenciación. Para el período comprendido entre 1997 y el año 2001 el consumo en países importadores de café seguía en orden las siguientes proporciones: Estados Unidos el mayor consumidor (23,83%), 33 Raventós (citada en Salas, 1994, p.281) coincide con este supuesto y añade que es precisamente la tecnología la que permite tal tránsito; que repercute a su vez en la destrucción de formas no capitalistas anteriores en el tiempo. 34 Si bien no corresponde a los fines de esta investigación indagar en los tránsitos históricos de la relación entre tecnología y caficultura y menos aún en sus implicaciones productivas, sociales y culturales, la investigación en esta materia es amplia y prolija; véase al respecto Samper (1994a); Peters (2000); Naranjo y Samper (2006), entre otros. 25 Alemania (15,98%), Japón (7,14%), Italia (6,88%), Francia (6,14%) y España (4,23%) que en conjunto representaban el 64,20% del total mundial del consumo cafetero (Salazar, 2005). En la última década y media aparece y se fortalece en el escenario la demanda de consumidores conscientes que lo mismo piden café gourmet, que producción socialmente equitativa o ambientalmente sostenible (Samper, 2010). Por ello desde el año 2001, la Organización Internacional del Café nombró un Comité de Calidad, para recomendar estándares y procedimientos que permitieran retirar el café de mala calidad de los mercados (OIC 2003a citada en Salazar 2005, p.1). Según la misma autora, para ese año -2001- el café significó el 12,1% del PIB agropecuario y el 1,3% del PIB nacional (p.4). Se da en estos años la aparición y el crecimiento vertiginoso de nuevos países productores tales como Vietnam, que después de Brasil y junto a Colombia, Indonesia y México ya para el 2004 representaban el 56% de la producción mundial (ICAFE, citado en Salazar 2005). Producto de la ampliación de la oferta, se vive en 2002 una nueva crisis de precios, donde el café alcanza uno de los precios más bajos de la historia35. También en este marco tienen lugar las certificaciones36, que se han ido desarrollando en los últimos años, precisamente como consecuencia del floreciente mercado del café diferenciado que atendiendo por un lado demandas de calidad y por otro, preocupaciones éticas (sociales y/o ambientales) de las y los consumidores, ve nacer la hiper-especialización como una alternativa al vaivén en los precios y la sobre oferta. De ello dan cuenta los procesos de producción y certificación de café orgánico, café carbono neutro, comercio justo, denominación de origen, la producción por micro-lotes y la industrialización en los ya referidos micro-beneficios. Sólo para ilustrar con un dato, en el 2007, el 40% del café que producía COOPELLANOBONITO R.L. en la zona de Los Santos, se vendía bajo la modalidad de comercio justo (Valenciano, 2008, p.39). 35 Veáse http://www.eclac.org/cgi- bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/7/9727/P9727.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&base=/prensa/tpl/to p-bottom.xsl 36 Véase respecto de certificaciones y café sostenible Griswold, 2000, SodePaz 2004 y Ponte 2004. 26 Además de lo señalado, Mario Samper (2010) indica que en los últimos años, se han dado una serie de mutaciones en la cadena del café, una de ellas tiene que ver con el consumo doméstico; el cual no sólo es significativo pues constituye el segundo en consumo per cápita después de Brasil, sino que además ha mudado en relación con la calidad, mejorando sus estándares y comprando incluso café antes reservado a la exportación. Para Samper (2010, p.84) la mezcla de factores como el mejoramiento de la calidad y de las estrategias de mercadeo, así como la diferenciación de la producción, han sido claves para enfrentar los altibajos y las crisis en lo que va de este nuevo siglo; sobresaliendo a nivel internacional por la participación de la producción cafetalera costarricense en el consumo más selecto -specialty coffee segment- (Traducción propia). A esto se suman estrategias como la incorporación de actividades a la finca cafetalera, llámese Turismo Agroecológico o la diversificación de la producción con aguacate, caña india, macadamia, jocote, por ejemplo, e incluso la producción de plantas medicinales. Un dato alarmante y que se relaciona de manera directa con nuestra indagación es el hecho de que, en los últimos años (Peters y Torres citadas en Samper, 2010, p.83), La mayoría de las principales empresas exportadoras son de propiedad extranjera, principalmente las corporaciones multinacionales que ahora controlan la mayoría de las exportaciones de Costa Rica, mientras que las empresas familiares tradicionales han tendido a desaparecer (Traducción propia). El mismo autor señala en el texto supracitado que, mientras los micro-beneficios pertenecen a familias o asociaciones de productores, muchas empresas medianas y grandes tienen a concentrarse en manos de una sola firma37. Por ello sigue siendo fundamental, (como lo fue a mediados del siglo XIX), el fortalecimiento de las cooperativas cafeteras que constituyen (como veremos en las siguientes líneas), un mecanismo para la democratización de la industrialización, comercialización 37 En el 2005 las empresas multinacionales procesaban cerca del 40% de la producción cafetera (Samper, 2010, p.82 Traducción propia). 27 y exportación del grano de oro. Veremos además en los resultados de este estudio, la importancia radical que la competencia tiene, tanto en la sobrevivencia del sector, como en su desarrollo actual. Una vez recorrida la historia del café, bosquejamos de seguido los presupuestos filosóficos sobre los que se construye y sustenta el modelo cooperativo, teniendo claro que la filosofía no es necesariamente la práctica y que, justamente, una de las aristas de esta investigación buscó conocer las características de esa brecha. Avanzamos luego en el tiempo para abordar la génesis y los primeros pasos de las cooperativas cafetaleras, esto se realiza con el objetivo de contextualizar las organizaciones en estudio. 28 1.3.3 Filosofía y origen de las cooperativas de café 1.3.3.1 Propuesta filosófica Para Huertas (2005), las cooperativas son un modelo empresarial que busca al mismo tiempo la rentabilidad económica y el desarrollo social. Según la autora la rentabilidad financiera es el medio para conseguir el fin social. “Las cooperativas desarrollan modelos de gestión alternativos frente a otras formas de organización, son atravesadas por prácticas democráticas en las que se busca que prime la valoración del ser humano por encima del capital.” (p.99) La filosofía cooperativa está basada en una serie de valores como ayuda mutua, transparencia, honestidad, responsabilidad, equidad, igualdad, preocupación por los demás y solidaridad. Para completar su filosofía el accionar cooperativo debe sustentarse en siete principios: 1) Adhesión libre y retiro voluntario; 2) Control democrático y 3) Participación económica de las y los miembros; 4) Autonomía e independencia; 5) Educación, información y entrenamiento permanente; 6) Integración cooperativa y 7) Compromiso con la comunidad38. Para fines de este estudio interesan particularmente el segundo, tercero y quinto principios (control democrático; participación económica de las y los miembros; educación, información y entrenamiento permanente), por su vinculación con la comunicación, tanto desde la participación como desde la identidad. Pues “(…) las personas que conforman la organización no sólo hacen parte de ella en el sentido de pertenecer a una organización, sino que se espera que participen activamente en el gobierno, gestión y dirección de la organización” (Huertas 2005, pp.99-100) Aun cuando esta propuesta filosófica supera los límites de lo nacional y es compartida por las diversas asociaciones cooperativas a lo largo y ancho del globo, cada país pone énfasis en ciertos 38 Valores y principios reformulados por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) en 1995. 29 principios y valores; así la Ley de cooperativas de Costa Rica establece otros principios y el X Congreso Nacional Cooperativo postuló valores específicos para el cooperativismo costarricense. 1.3.3.2 Origen de las cooperativas de café en Costa Rica Aun cuando no precisa la fecha, Samper (2001) señala diferencias y disparidades de organización, consciencia y participación de los sectores sociales (jornaleros, artesanos, peones bananeros y agricultores) en la vida nacional política y económica, en la última década del siglo XIX y aduce que “los campesinos y semiproletarios ensayaban formas cooperativas.” (p.177) Samper explica la escasez de organización de los jornaleros en atención a que su proletarización es parcial e incompleta, su mecanización y división técnica del trabajo es escaza y su productividad baja. Con Acuña (1986, p.116), podemos hablar de que ya en 1902, en el marco de las disputas entre productores y beneficiadores/exportadores cafetaleros (arriba explicadas), los productores proponían asociarse en forma de cooperativa para financiar la cosecha y crear su propio beneficio, y romper así con la dependencia que les ligaba a los beneficiadores/exportadores. Tenemos acá la más importante marca de nacimiento de las cooperativas cafeteras, es decir, la organización colectiva nasce como un mecanismo para la defensa de los productores (especialmente de los pequeños y medianos) frente a los beneficiadores/comercializadores/exportadores, generando una alternativa para los procesos de beneficiado, comercialización y posteriormente, como veremos, incluso exportación. Una característica interesante que se evidencia en el origen mismo de estas cooperativas, (y sobre la cual se discutirá más adelante, cuando se revise la propuesta teórica de la participación y especialmente cuando se analicen los resultados encontrados) la señala Acuña (1986) con ojo escrupuloso, “Obsérvese que sus propósitos son más de carácter empresarial que social o reivindicativo” (p.118); afirmación que parece aplicar aún en nuestros días, cuando Franceschi (2014, p.113), al justificar las razones para no incluir cooperativas en su estudio, aduce que son organizaciones “en las que prevalece el carácter empresarial por sobre el carácter reivindicativo e identitario”. 30 A este respecto, Samper (2001, p.198) abona señalando que “estos movimientos campesinos, (…) eran puramente locales y no se planteaban los problemas fundamentales, ni la posibilidad de coordinar esfuerzos con otros sectores populares y antimperialistas. En realidad, tampoco estos se mostraban muy interesados en el campesinado propiamente dicho.” Estos datos históricos aparecen como de vital relevancia para esta indagación pues, podrían pensarse como una impronta, que imprimiría una forma de ser y hacer a las cooperativas cafeteras. Mucho diremos más adelante sobre cómo y hasta dónde los resultados de nuestra averiguación, respaldan tal presupuesto. En 1918, según anuncia el periódico La Información, se hizo un gran intento para constituir una cooperativa de productores de café en Heredia, y en 1921 se fundó una similar en San José, según el periódico La Tribuna; ambas con la idea de mejorar las condiciones que estos recibían de los beneficiadores-exportadores (Jiménez, 2013, p.200). Otra experiencia similar la consigna Acuña (1986) indicando que en 1927 existió una cooperativa Cafetalera en la región norte del país. Acuña (1986) relata los múltiples e infructuosos intentos de organización emprendidos por los productores entre los años 1900 y 1948, para enfrentar a los beneficiadores, según el autor, aquellos no fueron capaces de crear organizaciones que se sostuvieran en el tiempo. Es a mediados del siglo pasado que finalmente a través del modelo cooperativo se logran crear y consolidar tales organizaciones, lamentablemente su desarrollo se vio aletargado porque durante la Segunda Guerra Mundial, las exportaciones de este artículo estuvieron congeladas por el Convenio Interamericano del Café de 1940 (Jiménez, 2013, p.202), como ya vimos. Calvo y Wachong indican que Fue en 1958, con la aparición del cooperativismo en el sector cafetalero, que los caficultores lograron dar forma y contenido a una organización permanente. Este año se constituyeron las cooperativas de La Suiza R.L. y Cimarrón R.L. de Turrialba; en 1960, Coopedota R.L. y Coopetarrazú R.L., en la zona de los Santos; y al año siguiente 31 Coopelibertad R.L. en Heredia y Coopecerroazul R.L. en los ángeles de Nandayure. Estas seis cooperativas ayudadas por el banco nacional de Costa Rica, organizaron y fundaron el 31 de marzo de 1962 la Federación de Cooperativas de Caficultores FEDECOOP R.L. (Calvo y Wachong, 1998, p.58) Para Jiménez (2013), además de la meritoria labor del Departamento de Cooperativas del Banco Nacional, hay dos circunstancias que gestaron que a finales de los cincuenta se establecieran varias asociaciones cooperativas para actuar como beneficiadoras y que estas pudieran iniciar actividades en las siguientes décadas, 1) el gran crecimiento de la producción de café iniciado a principios de la década del cincuenta, que al no ir acompañado del adecuado crecimiento de la capacidad de beneficiado, hizo que en algunas regiones los beneficiadores atendieran en forma deficiente a los productores, por tener ellos ya gara