13Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a ISSN 0122-9168 | No. 8 | Enero-Diciembre • 2011 | pp. 13-27 Pensamiento Humanista | Medellín-Colombia uestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación Epistemological Issues in Latin American Liberation Theology Johan Espinoza Rojas1 Recibido el 15 de marzo de 2011 Aprobado el 19 de septiembre de 2011 1 Estudiante de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Correo electrónico: johanbarva@hotmail.com 14 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas Resumen: Este ensayo estudia las cuestiones epistemológicas en torno a la Teología Latinoamericana de la Liberación (TLL). Esto nos llevará a indagar: el punto de partida de esta teología (los pobres, oprimidos y la praxis que los libera); el método que usa para conocer, muy ligado a la Hermenéutica de la Liberación; la relación que tiene con el marxismo, debida más que todo al reconocimiento de las estructuras empobrecedoras; la relación que tiene con las ciencias sociales, que no es de dependencia, sino de prestación de herramientas de conocimiento; y por último, los supuestos ontológicos para identificar de qué manera es observado el pobre y la realidad que lo circunscribe, y los supuestos axiológicos para determinar los valores y comportamientos ante el estudio que debe poseer el teólogo de la liberación. Palabras clave: Epistemología, Teología latinoamericana, Marxismo, Ciencias sociales, Hermenéutica. Abstract: This paper explores the epistemological questions about the Latin American Lib- eration Theology (LLT). This will lead us to investigate the starting point of this theology (the poor, the oppressed and the liberating practice); the method used by the LLT, closely linked to the latter Hermeneutics of Liberation; the relationship between the Marxism and the LLT, which is mostly linked to the recognition of impoverishing structures; the relationship it has with Social Sciences which is not of dependency, but of providing study tools; and finally, the ontological assumptions to identify how the poor and the reality that circumscribes them are observed and the axiological assumptions to determine the values and behaviors that the liberation theologian should possess towards the study. Key words: Epistemology, Latin American Theology, Marxism, Social Sciences, Hermeneutics. La Teología Latinoamericana de la Liberación (TLL) nace después de haberse celebrado el Concilio Vaticano II y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (Colombia). Esto nos haría pensar que es una teología desde el aparato clerical; sin embargo, como ya veremos, esto no es así, lo que ocasiona una ruptura epistemológica de las bases de conocimiento y la forma de hacer teología. 15Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Cuestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación Esta teología surge como respuesta a un problema social de nuestra América Latina: su dependencia del Primer Mundo. De ahí la categoría libe- ración, ya que se pretende romper la opresión de la pobreza y el capitalismo. Esto último remite al pensamiento de Marx, y es que para esta teología este es un autor bastante importante, como veremos más adelante. Nuestro estudio puntualizará también las cuestiones epistemológicas que giran en torno a la TLL, entre ellas su relación con las ciencias sociales. La reflexión epistemológica se ciñe a lo propuesto por Jonathan Pimentel Chacón (2008), para quien la epistemología, en el campo teológico, daría cuenta del conjunto de elementos que permiten producir conocimiento y de los mecanismos para incrementarlo. 1. Punto de partida de la TLL Para varios teólogos, el punto de partida de esta teología “es la situación lati- noamericana, y la praxis histórica que tiene por objeto cambiar radicalmente esta situación” (Núñez, 1986, p. 125). Sin embargo, vamos a hablar desde este momento de praxis liberadora y no de praxis histórica2, aunque ambas no son opuestas, sino que se complementan. La primera habla del emprendimiento de la transformación de la realidad social, y la segunda enfatiza mucho más la aprehensión del momento histórico del objeto de estudio de esta teología. Esta praxis liberadora estudia al pobre desde un contexto social e histórico3, e interpreta estos contextos para conocer su realidad a la luz de la fe; pero no solamente se queda ahí, trata de ir más allá, ya que sugiere la transformación de esa situación que abarca, no solamente aspectos sociales, sino también económicos, políticos y religiosos: La opción cristiana por el pobre y el oprimido es la respuesta a dicha palabra oída en la fe, pero a través de una determinada interpretación histórica y socioanalítica de tal pobreza y opresión. Por ello dicho compromiso de liberación no sólo comprende al pobre en forma individual e interpersonal, 2 La sola mención de la palabra praxis remite a la teoría marxista, tema al que nos referiremos más adelante. 3 Esto viene a fundamentar la complementariedad que hablábamos entre praxis histórica y praxis liberadora. 16 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas sino también estructuralmente, como miembro de un pueblo dependiente y de una clase explotada por un sistema injusto (Scannone, 1976, p. 19). Se aborda, pues, al pobre como parte de una estructura, como un ser íntegro. Se concibe dicha estructura como la encargada de sujetar al pobre a su situación, que lo deshumaniza y oprime. El mismo autor nos dice que, desde la praxis liberadora, el cristiano y el teólogo no solamente deben denunciar su pecado personal, sino también la acusación del pecado estructural, o sea, todo aquello que se relacione con la dependencia de las estructuras empobrecedoras (Gallardo, 2010), o más bien, con el orden social injusto del mundo latinoamericano en todas sus dimensiones (económica, política, entre otras). La TLL observa el problema de la pobreza desde dos perspectivas: una desde la fe (fe-sensibilidad), ya que América Latina ha sido y es una región altamente cristiana, lo que sugiere el acompañamiento de la Iglesia a la po- blación; y, por otro lado, desde la perspectiva de la modernidad, porque se piensa que es el estado en que se encuentra América Latina se puede superar, ya que actualmente se han descubierto diferentes medios para alcanzar el de- sarrollo social, económico y político de la región como lo ha hecho América del Norte (Silvia, 2009). Para entender de una buena fuente el sujeto de estudio de esta teología, Juan Luis Segundo nos ofrece un concepto. Para este autor, el interlocutor de la TLL es (…) un hombre diferente: deshumanizado y oprimido, no sólo o no tanto por caprichos o abusos de personas o grupos particulares, sino de manera sistemática por mecanismos económicos, sociales y políticos que se perpetúan y (…) se apoyan unos en otros acumulándose y consolidándose en su obra destructora (ctd Núñez, 1986, p. 114). Otros dos grandes teólogos de la liberación, los hermanos Boff, van más allá de esta definición al decir que hay otras maneras de pobreza, las cuales siguen estando relacionadas con la situación socioeconómica, pero que son diferentes en el sentido de la opresión: “así, tenemos los discrimi- nados en virtud de su raza, como los negros; en virtud de su cultura, como los indígenas, y en virtud del sexo, como las mujeres” (Boff & Boff, 1985, 17Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Cuestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación p. 63). Más adelante, estos mismos agregan que son estas personas los “(…) preferidos de Dios y Cristo, no por ser buenos, sino por ser pobres y víctimas de la injusticia. Dios no quiere la pobreza que padecen” (1985, p. 64). Esto viene a enfatizar la primera perspectiva de la TLL, de la que hablamos más arriba: nos presenta la perspectiva de la fe-sensibilidad, el compromiso que debe tener el pueblo de Dios, o sea, su Iglesia para con los desfavorecidos. Volviendo al punto de la praxis esta “no se trata sólo del criterio de verificación de la fe, o simplemente tema de reflexión, sino que es un momen- to interno del conocimiento teológico” (Tamayo, 1994, p. 53). Este último punto viene a agregar una consideración epistemológica: nos dice que, por medio de la praxis, la TLL puede considerar más a fondo su problema central, asunto que reflexionaremos a la luz del método utilizado por dicha teología. 2. Método de la TLL Desde que inicia la TLL se empieza a gestar un nuevo método para hacer teología. Sin embargo, es importante mencionar el pensamiento de los her- manos Boff (1985) cuando dicen que, antes de hacer teología, es necesario participar de la praxis liberadora, por ende, ser parte de la práctica que libera a los pobres y oprimidos. A esto se añade la espiritualidad, porque no hay liberación en el sentido estricto de esta teología sin un arraigo con el libertador por excelencia: Jesús de Nazaret. Es por esta razón que la TLL es también una nueva forma de ser teólogo. Varios teólogos concuerdan con los hermanos Boff en que la TLL posee tres momentos que son parte del método pastoral: ver, juzgar y obrar: • Ver: es el momento que “constituye la instancia de la atención prestada a la historia como lugar teológico que permite discernir el significado actual de la Revelación y de la fe” (Biord Castillo, 2004, p. 6). En la TLL el ver estaría referido a la observación y el reconocimiento de las estructuras empobrecedoras a través del tiempo, ya que no es un proble- ma actual, sino que se presenta, por ejemplo, desde la conquista con el trato a los indígenas. Es por esta razón que se llegó a considerar a Fray Bartolomé de las Casas como uno de los primeros teólogos con pensamientos de liberación. 18 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas • Juzgar: se trata de valorar lo que se ha visto, o sea, el problema de la injusticia social, a la luz de la Revelación. Para la TLL, los libros más importantes de la Biblia para poder realizar este momento, ponién- dolos en la situación actual, son: los evangelios, por la presencia de Jesús con su mensaje liberador; el Éxodo, por la liberación en términos político-religiosos; los libro proféticos, por las constantes denuncias de la opresión; los Hechos de los Apóstoles, por la explicitación de una comunidad cristiana liberada y liberadora; y el Apocalipsis, por su presentación de un pueblo que lucha contra los opresores del mundo. • Obrar: siendo ésta una teología práctica, lo que se ha observado y juzgado deberá ser transformado en beneficio de los pobres, desde la praxis liberadora. Estos mismos teólogos nos dicen que existen tres mediaciones ligadas a este método de ver, juzgar y obrar: • Mediación socioanalítica: es el conocimiento de los pobres y opri- midos (sujetos de estudio de esta teología) en todo su sentido, como decíamos anteriormente: como seres íntegros. Algunas de las preguntas generadoras de esta mediación son: “¿por qué la opresión?, ¿cuáles son las fuentes de la opresión?, ¿cómo se comportan los oprimidos frente a la opresión?, ¿en dónde y cómo viven?” (Molano Cortés, s.f., p. 13). • Mediación hermenéutica: acá se presenta el teólogo como un exégeta de la palabra de Dios, donde tratará de buscar respuestas a la problemá- tica de los pobres y oprimidos; ya vimos cuáles son los libros preferidos de estos teólogos. La pregunta generadora de esta mediación es: “¿qué dice la palabra de Dios sobre esto (situación del pobre y el oprimido)?” (Boff & Boff, 1985, p. 45). Esta lectura de la Biblia lleva como nombre Hermenéutica de la Liberación, que estudiaremos más adelante. • Mediación práctica: después de haber concluido con las dos media- ciones pasadas es hora de actuar. El teólogo se convierte en un denun- ciante de las prácticas empobrecedoras y llama a las personas a salir, organizarse y reclamar a la sociedad su verdadero lugar (¿revolución?). En suma, la TLL tiene como método el llamado método pastoral (ver, juzgar y obrar). Para realizar esta teología es necesario primero la praxis libe- radora y luego la reflexión teológica. 19Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Cuestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación Todo el análisis que hace esta teología nos hace pensar que es sola- mente una reflexión sociológica, y esto es una de las críticas más fuertes que le hacen algunos teóricos; sin embargo, como vimos, en este tipo de análisis no se trata solamente de la situación latinoamericana, sino que se trata de teologizar dicha situación. La hermenéutica, específicamente la Hermenéutica de la liberación, se relaciona bastante con el método de la TLL; es por este motivo que como única subdivisión de este apartado la analizaremos con más detalle. 2.1 Hermenéutica de la Liberación Primero que todo me gustaría utilizar un concepto de hermenéutica inspirado en Gadamer: (…) no consiste en entender al otro, sino entenderse con otro sobre un “texto”. Un “texto” puede ser un acontecimiento histórico, una obra de arte, etc., pero en cualquiera de esos casos, la comprensión que se logra es histórica, en cuanto ese acontecimiento u objeto está mediado históricamente (Briones, 1996, p. 36). Es así como la TLL toma a su sujeto de estudio, como un “texto” que interpretar, ya que trata de interpretar la realidad social del pobre, pero comprendiendo todos los momentos (históricos) que lo hicieron llegar a estar oprimido por las estructuras empobrecedoras. También interpreta los textos bíblicos (exégesis) para dar una respuesta a la situación actual que viven los pobres, como ya vimos en la mediación hermenéutica. Lo anteriormente dichos nos hace pensar en el intento de relacionar el pasado y el presente. Según Juan Luis Segundo, el continuo cambio en la interpretación de la Biblia en función de los continuos cambios de la reali- dad presente, tanto individual como social, sólo se puede hacer a través del Círculo Hermenéutico: Hermenéutica significa interpretación. Y el carácter circular de dicha interpretación va en que cada nueva realidad obliga a interpretar de nuevo la revelación de Dios, a cambiar con ella la realidad, y, por ende, a volver a interpretar (…) y así sucesivamente (ctd Núñez, 1986, pp. 152-153). 20 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas Para este autor, hay dos condiciones necesarias para que se dé el Círculo Hermenéutico: las nuevas preguntas y las nuevas respuestas. Sobre la primera, las preguntas que surgen del presente que vivimos deben ser muy trascendentales y obligarnos a cambiar nuestra percepción de todo lo que tiene que ver con la vida cotidiana. Esto debe de ir acompañado de la sospecha sobre nuestras ideas y juicios de valor, lo que nos llevará a “(…) alcanzar el nivel teológico y obligar a la teología a descender a la realidad y a hacerse nuevas y decisivas preguntas” (Segundo, 1975, p. 13). Sobre la segunda, ligada a la primera, se trata de cambiar la forma de interpretación bíblica a la que está acostumbrada la teología; si esto no se hace, el Círculo Hermenéutico no avanza. La circularidad de la que hablábamos debe aplicarse también a lo pastoral y eclesial, esto en el sentido de la Iglesia que debe ser refugio para los oprimidos. Para Juan Luis Segundo, el Círculo Hermenéutico tiene como fin los siguientes puntos: “la liberación política-económica-cultural, el compromiso con el contexto propio para cambiar y mejorar el mundo, recuperar la palabra original en el texto para el presente y el uso de un lenguaje y de una praxis liberadores” (Nicolon, 2008, p. 6). Todos estos puntos se relacionan con la praxis liberadora, ya que suponen un cambio en las estructuras sociales, políticas y económicas de la actualidad. Es importante mencionar que “la realidad latinoamericana se carac- teriza por una conflictividad múltiple fundada en discriminaciones de todo tipo: género, etnia, religión, cultura, clase social, etc.” (Tamayo & Bosch, 2002, p. 17). Es por esta razón que el Círculo Hermenéutico debe adaptarse a esta realidad, sospechando de todos los ámbitos del ser humano. Para Pimentel Chacón, “el Círculo Hermenéutico representa el método necesario para una teología auténticamente liberadora” (2008, p. 22). Quizás porque se lleve a cabo una reflexión-interpretación social (y bíblica) para dar respuesta a los problemas del pobre, pero es necesario iniciar primeramente por la praxis liberadora, como ya vimos, y luego la utilización del método ver, juzgar y obrar. Este orden es necesario para poder hacer TLL y desarrollar cualquier otra disciplina. 21Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Cuestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación Es importante enfatizar que la hermenéutica liberadora va de la mano de la praxis de la liberación (es por esta razón que se habla también de una hermenéutica liberadora). Esta hermenéutica busca una interpretación de los textos de la Biblia para ofrecer una respuesta a cómo actuar en la situación presente que pasan los pobres y los oprimidos (esto se puede ofrecer también como explicación de la unión entre pasado y presente). Si no se hiciera esto, esta teología quedaría sólo con la explicación socioanalítica, lo que daría a pensar que se está ante una forma de hacer sociología, pero no es así, ya que trasciende, utilizando todo lo referente a Dios (he aquí el momento de teo- logizar) mediante los libros bíblicos y algunos documentos eclesiales. En suma, esta hermenéutica no sólo busca la interpretación bíblica (pasado) y del contexto del pobre y oprimido (presente), sino que trata de liberarlos de las estructuras empobrecedoras. Sólo así estaríamos ante una buena forma de hacer Teología de la Liberación. 3. Relación del marxismo y la TLL En los documentos de la TLL, se reconoce inmediatamente un tinte mar- xista por el uso de categorías como praxis, lucha de clases, liberación, entre otras. Aunque algunos teólogos aceptan que la TLL es marxista, otros sólo lo reconocen parcialmente. Por ejemplo, Leonardo Boff (2006) en una entre- vista dice: “Marx no fue ni padre ni padrino de la teología de la liberación. Sí lo fueron los profetas bíblicos, la práctica de Jesús y el compromiso de los cristianos por la justicia y la libertad”. Pero reconoce varios aportes del marxismo en la TLL: Esto no quiere decir que no hayamos aprendido mucho de Marx, especialmente la verificación de que los pobres no son simplemente pobres; son oprimidos, hechos pobres por mecanismos de explotación económica sustentada por políticas que crean desigualdades y que por eso son injustas (Boff, 2006). Según Boff, la teoría marxista le ha dado a la TLL la conceptualización de su sujeto de estudio, o sea, el pobre. Le ha ayudado a reconocerlo como un ser con un contexto social e histórico y también menciona su relación con las estructuras empobrecedoras. Esta teología hace una denuncia del Capitalismo deshumanizante, encargado del pecado estructural, el cual ya vimos anterior- mente. Hace también un llamado a la revolución-liberación del oprimido. 22 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas La TLL tiene como idea la reforma de la Iglesia y la sociedad para convertirlas en estructuras donde la igualdad sea el pan diario. ¿No es esto un pensamiento marxista? Claro que sí. Esta liberación se dará gracias a los pobres y los oprimidos con su levantamiento. Briones nos explica esto diciendo que “se requerirá la acción política permanente del proletariado para que así suceda” (1996, p. 47). En nuestro caso, esta acción política sería la praxis liberadora, encargada de la emancipación de la masa oprimida. Para los teólogos de la liberación, la lucha de clases (de los oprimidos) es la única forma de liberarse de las ataduras del pecado estructural y ser parte de una sociedad donde el pobre ocupe un lugar. Esto suena como tratar de unir al socialismo con el cristianismo, y es allí donde la Iglesia Católica choca con esta teología (en realidad choca con todo el pensamiento marxista que contiene). Todo el análisis social que hace la TLL lo hace con base en los plan- teamientos de la teoría económica y social del marxismo y otras teorías de las ciencias sociales. Los hermanos Boff nos concretizan que la TLL toma algunas indicaciones metodológicas del marxismo, como por ejemplo: “La importancia de los factores económicos; la atención de la lucha de clases; y el poder mistificador de las ideologías, incluidas las religiosas, etc.” (1985, p. 41). Es necesario tomar dichas “indicaciones metodológicas” para poder hacer TLL, ya que si no, no sería posible la liberación del pobre y oprimido. Es interesante la coincidencia entre los estudios de Marx y los de la TLL. Marx inicia primero su pensamiento con una crítica al capital y luego construye su teoría del comunismo. La TLL inicia con una crítica a las estructuras empobrecedoras para luego pasar a las formas de liberar a los oprimidos. Ambas “teorías” tienen la misma forma de definirse y marcar su campo de estudio. 4. Relación de las Ciencias Sociales y la TLL Hablábamos en el apartado anterior de que la TLL utiliza el marxismo, y ya vimos también que la TLL tiene una mediación socioanalítica. Todo esto lleva a pensar en la relación de la TLL con las ciencias sociales, que analizaremos a continuación. El problema que trata de estudiar la TLL es una situación 23Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Cuestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación social. Por tanto, es necesaria la utilización de las ciencias sociales para poder llevar a cabo su fin último. Cuando nos referimos a las ciencias sociales, hablamos, básicamente, de sociología y psicología, que son las disciplinas que suele utilizar la TLL, pero en mayor medida usa a la sociología para sus análisis. Según Tamayo (1994), “las ciencias sociales aportan a la teología un diagnóstico de la realidad, la ayudan a descubrir los mecanismos y las causas profundas de la opresión y le muestran el camino de las alternativas al sistema” (p. 56). Las ciencias sociales le dan a la TLL los métodos necesarios para poder descubrir la realidad (¿oculta?) de la situación de los pobres y el porqué de su opresión. Además, de acuerdo al pasaje citado, dichas ciencias le ayudan en su praxis liberadora porque muestran alternativas para salir del sistema empobrecedor y opresor. Pero la TLL no pertenece a las ciencias sociales, ya que a partir del conocimiento de la realidad del oprimido y el pobre mediante tales ciencias, empieza a dar respuesta a su situación a la luz de la palabra de Dios (Her- menéutica Liberadora), para dar inicio a la praxis liberadora. Así lo explica Codina: “la Teología de la Liberación no se basa en definitiva en las ciencias sociales, sino en la Palabra de Dios, ya que como toda teología, su función propia es reflexionar a la luz de la fe” (1985, p. 8). En suma, la relación que tiene la TLL con las ciencias sociales no se podría catalogar de dependencia, pero sí de una “prestación” de herramientas para conocer mejor la realidad de sus sujetos de estudio. 5. Supuestos ontológicos de la TLL Hemos hablado de la realidad del pobre y el oprimido en la TLL; lo mejor es ampliar estos términos dedicando un apartado a los supuestos ontológicos de esta teología. Nos limitamos únicamente a hablar de la forma en que la TLL ve al pobre, cómo lo percibe en cuanto ser (supuesto ontológico) y lo que esto conlleva a la hora de estudiarlo. En este caso, para Jon Sobrino, a la hora de analizar al pobre es necesario tener en cuenta “su dimensión histórica, social, política, pero antes que nada 24 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas para mí el pobre sigue siendo expresión del misterio de una cruel realidad” (Tamayo & Bosch, 2002, p. 616). Sobrino habla de misterio, y es que para él la pobreza es ya un misterio divino, una explicación difícil de dar. Pero lo interesante para nuestro análisis son las dimensiones del pobre, lo cual ya lo hablábamos anteriormente, refiriéndonos al pobre como un ser íntegro. La TLL ubica al pobre, con sus dimensiones, en una realidad; trata de escudriñar dicha realidad para poder saber cuál es la razón de que se encuentre así y poder llevarlo a la praxis liberadora. La TLL considera que detrás de esa realidad hay otra realidad que se esconde, y la busca por medio de las ciencias sociales. Detrás de un problema social puede haber uno económico o uno político y viceversa. Así, la pobreza es un problema social que tiene como trasfondo un problema político-económico: la incapacidad de la clase dominante (capitalistas) de repartir equitativamente la riqueza. 6. Supuestos axiológicos de la TLL Este último apartado trata sobre los valores del teólogo de la liberación a la hora de hacer este tipo de teología. En primer lugar, el teólogo de la liberación debe ser parte de la praxis liberadora del pobre y el oprimido; esto lo lleva a conocer la realidad de estos últimos. Cuando digo “conocer” no es solamente hacer lecturas sobre lo que está pasando, sino que, por medio de la mediación socioanalítica, se convierta en este momento, y sólo en este momento, en un analista social que observa lo que pasa a su alrededor, sin tratar de transformar nada de lo que lo circunscribe. Por ende, debe ser objetivo a la hora de hacer su análi- sis. La TLL pide que las ciencias sociales de las que se sirve “sean más serias, objetivas y aptas para mejor comprender la realidad” (Codina, 1985, p.8). En cuanto a las prenociones, el teólogo debe estar libre de estas para realizar una crítica social válida que lo lleve al correcto camino de la praxis liberadora. El teólogo de la liberación es, también, el encargado de tomar o dejar ideologías para realizar un buen aporte liberador: “El teólogo condensa y expresa ideologías que son distribuidas socialmente, la superación de estas ideologías y la asunción de otras que se estiman liberadoras, es un trabajo 25Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Cuestiones epistemológicas en la Teología Latinoamericana de la Liberación social y político en el que el teólogo es, también, un participante” (Pimentel Chacón, 2008, p. 31). El teólogo de la liberación debe realizar sus estudios bíblicos desde hermenéutica de la liberación lo más objetivamente posible, aunque sea difícil. Esta es una de las críticas que también se le hace a esta teología: si es o no objetiva al momento de realizar este momento. Por último, refiriéndonos a la praxis liberadora, el teólogo debe ser un ente de cambio a partir de sus estudios; estos no puede quedarse solamente en el papel; debe llevarlos a la sociedad del cambio. El teólogo debe ser el encargado, junto con la Iglesia de los pobres (según el pensamiento libera- dor) de la revolución de los pobres y oprimidos para llevarlos a la libertad de las estructuras empobrecedoras, encaminarlos a una sociedad libre del pecado estructural, en suma, una sociedad igualitaria. 7. A manera de conclusión La TLL ha sido una revolución epistemológica en el campo de las ciencias teológicas y de la religión. Ha venido a ofrecer una nueva forma de hacer teología, la cual aplica el método pastoral (ver, juzgar y obrar). La praxis li- beradora es un elemento de originalidad en esta teología, ya que no se queda solo en las palabras, sino que va a la acción de liberar al pobre y oprimido. Su relación con el marxismo es la de las “indicaciones metodológicas”, como las llaman los hermanos Boff, que son las encargadas de dirigir al pue- blo oprimido a la liberación de las estructuras empobrecedoras y, por ende, del pecado estructural. Su relación con las ciencias sociales no es dependencia, sino también de un préstamo de herramientas metodológicas para poder llevar a cabo la mediación socioanalítica, y así conocer al pobre y oprimido. El momento en donde se teologiza lo estudiado por la TLL, o sea la realidad social de los sujetos de estudio, es en el uso de la Hermenéutica de la Liberación, ya que se hace uso de la Palabra de Dios (Revelación) para dar una respuesta a la situación que dichos sujetos están viviendo. Los su- puestos ontológicos de la TLL giran en torno a la definición del pobre y sus 26 Pensamiento Humanista | No. 08 | Enero-Diciembre (2011) C en tro d e H um an id ad es | U PB | M ed el lín , C ol om bi a Johan Espinoza Rojas dimensiones; así, esta teología entiende al pobre por medio de una múltiple realidad social. Por último, los supuestos axiológicos de la TLL le dictan al teólogo de la liberación la forma en la que debe hacer teología; el punto más importante es, quizás, que debe ser parte de la praxis liberadora. Para concluir este ensayo, qué mejor manera que recordar los tres elementos básicos de esta teología, los cuales nos resumen, prácticamente, todo este pequeño estudio que hemos realizado: “(1) el contexto social lati- noamericano, analizado por las ciencias humanas, (2) la praxis liberadora, como punto de partida y como lugar preferente para la tarea teológica, y (3) la Palabra de Dios, o fuentes de la revelación” (Núñez, 1986, p. 158). 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