Revista Crítica Penal y Poder 2018, nº 14, Marzo (pp.98-112) Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos Universidad de Barcelona DESPATOLOGIZAR. UN DESAFÍO AL CONTROL ESTABLECIDO.1 DEPATHOLOGIZE. DEFYING THE ESTABLISHMENT Mónica Vul Galperín2 Universidad de Costa Rica RESUMEN En la subjetividad contemporánea ciertos discursos ejercen sobre el sujeto un control social por medio de la clasificación y el etiquetamiento. Identificar y combatir es la propuesta política, en una actualidad donde reinan por excelencia los discursos patologizantes y normativos. Basta etiquetar y clasificar a alguien para que la maquinaria de la segregación se ponga en marcha. Segregación que podemos entender como una construcción que recubre por lo menos tres conjuntos de prácticas: 1) encierro simbólico o real, 2) incluidos a través de la exclusión; 3) violencia contra la singularidad y todas las marcas de alteridad. El documental L'enfance sous contrôle, de Marie Pierre Jaury, servirá como generador de la discusión para mostrar una dirección que conduce a lo peor: comprender la violencia y el germen de la delincuencia desde la genética hasta la política, la violencia contra los niños y la capacidad de predicción de causas genéticas, cerebrales, biológicas. Prevención e intervención precoz para una concepción determinista del niño, paradoja que muestra que, cuanto más queremos homogeneizar encontramos la violencia contra la subjetividad de las prácticas normalizantes y de adiestramiento, contra niños, adolescentes y jóvenes reducidos 1Fragmentos de este texto fueron presentados en la clase Violencia y contemporaneidad; figuras de la segregación, a la que fui invitada por el profesor y querido amigo Iñaki Rivera Beiras, director del Máster Criminología, Política Criminal y Sociología Jurídico Penal .Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos. OSPDH Universidad de Barcelona. Agradezco mucho su invitación e interlocución, así como a los participantes sus atinadas intervenciones y comentarios. Agradezco a Josué Cabalceta, asistente del PIVS la revisión y comentarios del texto. 2 Coordinadora del Programa de Investigación en Violencia y Sociedad. PIVS. Universidad de Costa Rica. Investigadora del Instituto de Investigaciones Psicológicas. Psicoanalista. Despatologizar. Un desafío al control establecido. 99 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona a su dimensión de objeto de estudio de la violencia médica, pedagógica, psiquiátrica, jurídica. Palabras claves: Discurso, subjetividad, patologización, segregación, violencia ABSTRACT There are certain contemporary discourses that exert a social control over the subject through classification and labeling. To identify and to fight the abnormal is the political proposal, in a current situation where the normative-legal discourse reign supreme. To label and to classify someone is enough for the machinery of segregation to start up. We can understand segregation as a construction that covers at least three sets of practices: 1) symbolic or real confinement, 2) to include through exclusion; 3) violence against singularity and all otherness marks. Marie Pierre Jaury’s documentary film L'enfance sous contrôle will be used to show how the discussion has taken a misdirection: to understand the violence and the germ of crime from genetics to politics, violence against children and the ability to predict its genetic, cerebral and biological causes. Prevention and early intervention based on a deterministic conception of children, a paradox that shows that, the more we want them to be homogenized, the more violence we will find against the subjectivity in the normalizing practices, against children and young people reduced to their dimension of object of the medical, pedagogical, psychiatric, legal violence. Key Words: Discourse, subjectivity, pathologization, segregation, violence La única finalidad aceptable de las actividades humanas es la producción de una subjetividad que autoenriquezca de manera continua su relación con el mundo. Félix Guattari3 1. Infancia y juventud bajo control ¿Cómo sostener el lugar de la despatologización? Basta etiquetar y clasificar a alguien para que la maquinaria de la segregación y la exclusión se pongan en marcha. La pasión por la clasificación oscurece estos tiempos en que la división entre lo normal y lo patológico, sano /enfermo cobra un peso extraordinario en el discurso científico y es otra de las formas que encarna el control social. 3 Guattari,F. (1992): Caosmosis, Buenos Aires, Manantial. Mónica Vul Galperín 100 Revista Crítica Penal y Poder. 2018, nº 14, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona El etiquetado, el nombrado desde ese lugar del saber se convierte en el espécimen del extraño laboratorio del que se ocupaba el señor Deshimaru en la perturbadora, pero inquietante y magistralmente concebida novela de Yoko Ogawa, El Anular. En ese extraño laboratorio se recibían objetos con el propósito de ser disecados, transformados en especímenes y conservados como tales. Resulta acuciante considerar que la clasificación, el etiquetamiento, la presentación de casos es equiparable a poner en la jaula el espécimen y disecarlo. Así lo muestra el documental que acabamos de ver desde la primera escena de dos niños peleando que son observados, estudiados y diagnosticados por un consejo de “expertos”. Desde su inicio el documental L'Enfance sous contrôle (La infancia bajo control en castellano) de Marie Pierre Jaury, nos muestra una dirección que conduce a lo peor: comprender la violencia y el germen de la delincuencia desde la genética hasta la política, la violencia contra los niños y la capacidad de predicción de causas genéticas, cerebrales, biológicas. Prevención e intervención precoz para una concepción determinista del niño. Paradoja que muestra que, cuanto más queremos homogeneizar encontramos la segregación que se traduce en la violencia de las prácticas normalizantes y de adiestramiento, contra niños, adolescentes y jóvenes reducidos a su dimensión de objeto de estudio de la violencia médica, psiquiátrica, jurídica. ¿Pero, quien determina la medida de lo que es normal o lo que no lo es?¿Vigilar la conducta y diagnosticarla con el fin de tornarla en objeto de estudio no implica , acaso, realizar una producción biopólítica de la subjetividad? Jean Allouch (2015, 5), psicoanalista francés, es categórico en sostener que: La psiquiatría norteamericana, y en adelante la de todo el mundo, se ha movilizado en esta dirección, no sólo afinando sus descripciones clínicas o ajustando nuevas enfermedades a un repertorio un poco más extendido u ordenado, sino transformando radicalmente su sentido del término clínica. Es alarmante el modo en que se medica, clasifica y etiqueta hoy a los niños y adolescentes en las escuelas y colegios. El Trastorno por déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH), es pan de cada día; incluso hay escuelas donde en los recreos se llama a los niños para que hagan fila y recojan su medicina. La infancia ubicada en función de un ideal de normatividad aparece como una construcción en la que intervienen los discursos médico-científico, religioso, pedagógicos y los llamados discursos psi (psiquiátrico, psicológico, y hasta algunos psicoanalíticos).Una lógica para ejercer las prácticas de control del Otro, especialmente de poder, vigilancia y castigo sobre Despatologizar. Un desafío al control establecido. 101 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona el cuerpo de un niño/a, adolescente o joven que es tomado como objeto de control y de prevención de “trastornos”. En ese contexto se aprueba en Francia, una ley según la cual se permite el estudio de niños a partir de 3 años, 36 meses de edad, para detectar al futuro delincuente y diagnosticar posibles rasgos de criminalidad. También en Inglaterra a finales de los 90 el Ministerio de Salud, lanza el Programa llamado Duros con el crimen que plantea prevenir la delincuencia, mediante el scanner del cerebro del bebe en los tres primeros meses de gestación, programa que fue utilizado en padres y madres primerizas y de escasos recursos. Para muestra, basta un botón: de un lado, la política securitaria que descarga en el discurso penal el peso de una ideología conservadora, centrada en la seguridad. Desde ese lugar, un síntoma de violencia o de malestar es un índice de potenciales acciones criminales, que se enfrenta con un exceso de punitivismo y represión útil al pensamiento autoritario que pretende legislación de políticas represivas antiterroristas y medidas de excepción. Del otro, la categoría de la inmunización, como la denomina Roberto Esposito, que se inscribe precisamente en la encrucijada entre la esfera de la vida y la del derecho. De hecho, nunca como en nuestros días la política se practica sobre los cuerpos. Un dispositivo inmunitario perteneciente al ámbito médico y jurídico, que progresivamente se ha ido extendiendo a todos los sectores y lenguajes de la vida hasta convertirse en coágulo de la experiencia contemporánea. (Esposito 2009, 112). La Infancia bajo control de Marie-Pierre Jaury fue realizada en el año 2005, en respuesta al INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia) para analizar ''Los trastornos del comportamiento en el niño y en el adolescente''. Llaman mucho la atención, las significativas palabras que utiliza Jean Alain Benistie, diputado francés, en ese mismo año: identificar y combatir, en una actualidad donde reinan por excelencia el discurso médico patologizante y el discurso normativo basados totalitariamente en métodos comportamentales. El documental muestra magistralmente, el control del poder psiquiátrico y como la psiquiatría produce nuevas y modernas enfermedades, con las que no puede ni la maestra, ni los padres, ni el entorno. Entonces aparecen las clasificaciones para más de cuatrocientos trastornos, como en el último Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, por sus siglas en inglés). Más de cuatrocientos golpes del saber científico, de segmentos y divisiones según las distintas áreas de especialización que atentan contra la subjetividad y producen diagnósticos en serie a tono con las reglas del mercado, del paradigma positivista y de investigaciones estrictamente tecno-cientificistas. Sin duda, cada época tiene su forma de clasificar el mundo, me refiero a la subjetividad de la época, es decir, la relación del sujeto con el saber y el discurso de la época, tema sobre el Mónica Vul Galperín 102 Revista Crítica Penal y Poder. 2018, nº 14, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona cual existen diversos desarrollos teóricos. Es importante señalar que Jacques Lacan, psicoanalista francés, retomará la idea freudiana de civilización y del lazo social en el Seminario El Reverso del Psicoanálisis4 (Lacan 1969, 17), con la formulación de los cuatro discursos, que implican el resorte fundamental para entender el malestar en la civilización contemporánea. Este seminario tiene como telón de fondo los acontecimientos de mayo del 68 en Francia que aparecen como síntomas de lo social. Resulta fundamental señalar que así como Freud aportó la lógica de las formaciones del inconsciente, Lacan efectuó su aporte al dar la posibilidad de escribirlas como un discurso. Los cuatro discursos son la respuesta de Lacan al malestar de la civilización, una teoría en la que intenta dar cuenta del vínculo social. Si bien no me detendré en el desarrollo de cada uno de ellos es un punto de interés dado que abre un campo del psicoanálisis, como saber específico, con otros saberes discursivos. Define el discurso como la estructura que regula los lazos sociales y utiliza el termino para complejizar y matematizar la civilización; posteriormente nombra el discurso capitalista y tenemos aquí la paradoja que lo define como aquel que fragmenta los lazos sociales; esto fue algo premonitorio. En el discurso capitalista se da un eminente empuje cientificista, que, para el tema que nos ocupa, hace un uso de la infancia cada vez más temprana, para la predicción, en pro de la prevención, y, a favor de la propagación de la medicalización generalizada, así como una promoción de una política de control social y policial en donde la marca de lo humano se encuentra absolutamente excluida. Hoy, en nombre de la prevención, se abraza cada vez con mayor intensidad la ideología de la evaluación que vigila a sus niños ya desde antes de su nacimiento con dispositivos tecnológicos y pruebas genéticas, tal como lo vemos en el documental. La actualidad del discurso social nos conduce a un mismo punto: la homogeneización. Esto no es sin consecuencias en la economía psíquica de los sujetos que cada vez parecen mostrarse más excluidos, y atiborrados de productos, marcas y soledades. (Vul 2009, 62). Soledad común, (Alemán 2012, 53) que juega su partida desde el ángulo de la “soledad de su goce” (con la pantalla, con la droga, con su padecimiento). Para Michel Foucault, ni siquiera las figuras de la locura son fácilmente psicopatologizables, La importancia de su obra en el pensamiento y su posición crítica es indudable, sobre todo, tomando en cuenta la enorme cantidad de campos del conocimiento que afecta y atraviesa. 4 En dicho Seminario formula que el discurso es más duradero que la palabra. Los cuatro discursos son el Discurso del Amo, Universitario, Histérica y el del Analista. El Discurso Capitalista lo escribe en Radiofonía y Televisión, y la Conferencia de Milán (1972) llamada Del discurso psicoanalítico. Despatologizar. Un desafío al control establecido. 103 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona En la clase del 16 de enero de 1974, del Curso del College de France El Poder psiquiátrico, Foucault (2005) señala el movimiento de báscula que se produce a comienzos del siglo XIX en la psiquiatrización de la infancia: A mi entender, esta difusión del poder psiquiátrico se efectuó a partir de la infancia, o mejor, a partir de su psiquiatrización. Encontramos por supuesto esbozos, formas de esa generalización en una serie de otros personajes, que no son solo el del niño, por ejemplo respecto al criminal, y desde fechas bastante tempranas, con la elaboración de las pericias psiquiátrico legales y de la noción de monomanía, pero me parece que en todo el siglo XIX el soporte, mucho más que el adulto es el niño. En otros términos creo, en todo caso, es una hipótesis, que me gustaría poner a prueba frente a ustedes, que el principio de difusión de ese poder psiquiátrico debe buscarse, por un lado, de los lados hospital/escuela, institución sanitaria, institución pedagógica, (modelo de salud, sistema de aprendizaje). Y querría poner de relieve una de esas frases breves y fulgurantes, como son del gusto de Georges Conguilhem; “Normal” es el término mediante el cual el siglo XIX designara el prototipo escolar y el estado de salud orgánica” (Foucault 2005, 229). En la misma lección del 16 de enero de 1974, se pregunta ¿Qué es esa psiquiatrización de la infancia? Podemos analizarlo sobre la base de textos médicos, las observaciones clínicas, los tratados de nosografía. (Foucault 2005, 232). Así mismo, en la clase anterior, del 9 de enero de 1974, dice: El poder psiquiátrico, por lo tanto es dominación, tentativa de sojuzgamiento y tengo la impresión que la palabra más adecuada para describir ese funcionamiento, y que por otra parte encontramos en los textos de Pinel a Lauret, el término que aparece con mayor frecuencia y es , a mi juicio, muy característico de esta empresa de régimen y dominación de regularidad y lucha ,al mismo tiempo, es la noción de dirección .Es una noción que ya lleva consigo al siglo XIX toda una serie de connotaciones correspondientes a la práctica religiosa. (Foucault 2005, 200). Quisiera destacar algunos elementos en esa dirección que me parecen importantes en este documental: 1. La técnica de la interrogación. 2. La patologización. 3. El papel del psiquiatra. 4. La confesión. Richard Tremblay, le pregunta a Tibauth ¿sabes porque viniste a mi servicio? ¿No tienes ganas de aprender? ¿Por qué no escribís la palabra papá? y el niño expresa su repulsión con un sonido, un soplo. Ya antes este connotado psiquiatra, había vaticinado que los niños nacen con una predisposición genética a la agresión y en la reunión plenaria con los otros médicos y expertos, aparece el diagnostico, uno de los tantos: Niño perturbador, diagnóstico que él considera pre-o-cu-pan-te. En la clase del 30 de enero de 1974, plantea Foucault: Mónica Vul Galperín 104 Revista Crítica Penal y Poder. 2018, nº 14, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona El psiquiatra dirá a quien está frente a él, y bien, estas aquí, sea por propia voluntad, sea, al contrario, traído por otro, pero vienes porque en torno de ti y a tu respecto hay quejas, dices tal cosa, te comportas de tal manera, has hecho tal cosa y más adelante agrega…dame tu síntoma y te sacare la culpa. Creo que esto, esa suerte transacción, es lo que se juega en el fondo del interrogatorio psiquiátrico. (Foucault 2005, 314). La cuestión se vuelve explícita en la clase del 9 de enero de 1974, Foucault (2005) señala: El último elemento, por el cual el médico va a atribuirse las marcas del saber es el gran juego que fue tan importante en la historia de la psiquiatría, de la clínica. Es decir, la presentación del enfermo en el marco de una puesta en escena en la que su interrogatorio sirve para instruir a los estudiantes y donde el médico actúa en el doble registro de examinador del paciente y educador de los alumnos, de modo que será a la vez, quien cura y quien es el dueño de la palabra del maestro; será médico y maestro al mismo tiempo. (219) (…) Como verán los cuatro elementos de la realidad que les hablaba hace un rato, poder del otro, ley de la identidad, confesión, retribución, juego de intercambios, vuelven a encontrarse en la clínica. La palabra del médico aparece como poseedora de un poder más grande que la palabra de cualquier otro.” (221). Tenemos así al médico, quien se erige como un Amo de la verdad, el que cura y el que sostiene la palabra del amo. El médico sabe más que el paciente sobre su enfermedad, la clínica magnifica las marcas de ese saber y la confesión es una técnica por medio la cual la locura se confiesa, deviene así el pasaje, por el cual el loco, niño, joven o adulto entra en la enfermedad. La cuarta función del interrogatorio psiquiátrico es lo que denominaré ordenamiento de la confesión central. (…) Es el presunto corazón de la locura, su núcleo, esa especie de foco que en el orden de la locura correspondería a lo que es el foco de una lesión patológica. (…) es necesario poner al sujeto en una suerte de punto de estrangulamiento, de estrechez extrema, un punto en el cual se vea obligado a decir “estoy loco” (…) Se trata de conseguir que el sujeto interrogado no solo reconozca la existencia del foco delirante, sino que lo actualice concretamente en el interrogatorio (…) “¡sí, escucho voces! ¡Sí, tengo alucinaciones! ¡Sí, creo ser Napoleón!”. (Foucault 2005, 314-315). En 1981 Foucault dicta en la Universidad Católica de Lovaina, un curso que decide titular “Obrar mal, decir la verdad. Función de la confesión en la justicia”, este curso tiene su origen en una invitación de la Escuela de Criminología, en una iniciativa de Françoise Tulkens, entonces joven profesora de la Facultad de Derecho, que llegaría a ser Vicepresidenta de la Corte Europea de Derechos Humanos. De las pocas penalistas en Bélgica, con una perspectiva abolicionista, tanto en la teoría como en la práctica. En su Conferencia inaugural Foucault (2014) señala: La confesión mantiene una extraña relación con el problema de la verdad (29) (…) La confesión es, pues una figura bastante extraña en los juegos del lenguaje. Y pese a ello, tiene desde la Antigüedad una extensión cultural, una forma institucional considerable en nuestra sociedad Despatologizar. Un desafío al control establecido. 105 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona (27)…Se pregunta” ¿porque ese afán de demandar, esos discursos de verdad? Cuando se trata de discursos científicos, suele responderse o buscarse la respuesta en términos de necesidades económicas y sociales (…) Saber cómo el individuo está vinculado y como acepta vincularse al poder que se ejerce sobre él es un problema jurídico, político institucional e histórico .Este es el marco histórico en el cuál me gustaría inscribir la investigación sobre la confesión (28). Querría estudiar el problema de la confesión en el marco de este problema general: decir la verdad y juzgar. (31) 2. Cuatrocientos golpes Tomo este título de la sensible y extraordinaria película del talentoso cineasta francés, Francois Truffaut, de la cual se ven algunas imágenes en el documental La infancia bajo control. ¿Por qué la cosa es tan decisiva en el ejercicio de la patologización y la criminalización? Esto no es otra cosa más que la maquinaria del biopoder. Llamar a alguien objeto y desde allí convocar su encierro. El neoliberalismo, sistema muy eficiente, es especial en ese sentido, en su racionalidad más pura, su lógica de cómo hay que ser en lo personal y en lo social, en su homogeneización donde cualquiera puede cualquier cosa que se proponga si se esmera lo suficiente en ello. En su modo exclusivamente científico- técnico y totalitario que obtura toda ética de singularidad. ”El amor en la medida en que hoy no significa sino necesidad, satisfacción y placer, es incompatible con la sustracción y la demora del otro”. (Han 2012, 29). El neoliberalismo como una religión y una máquina de consumo suprime el deseo, convirtiendo hasta los lazos en mercancía y consumo en una “divinización del mercado” (Hinkelammert 2017, 23). Dentro de esa mercancía y ese consumo ubico el lastre psicopatológico y las clasificaciones diagnósticas. El Dr. Roland de la Universidad de Marsella pregunta ¿Qué permite dar cuenta del sufrimiento de niños y adolescentes, sin tener en cuenta su historia, y el lugar que ocupa ese síntoma en lo social y familiar? Jean Claude Einsein , del comité Ético del INSERM señala: “ Un niño que perturba, no se conecta bien con los otros, es un niño que sufre, entonces es un niño que hay que ayudar”. ¿Qué destino para un niño o un joven en esta dirección? ¿La propuesta del INSERM, o la institucionalización como en la película de Truffaut, en un reformatorio o correccional para niños menores, ¿la brutal medicalización? ¿La violencia contra sí mismo? Uno de los psiquiatras entrevistados, el Dr. Gori es categórico al afirmar: “En todo orden clasificatorio hay una trampa evidente, una extrapolación abusiva, se medicalizan los comportamientos desviados y los comportamientos delincuentes, los síntomas son solo la amenaza social que representan”. Resulta imperativo dejar a un lado las clasificaciones, la nosografía, los saberes petrificados para escuchar los silencios singulares que se cuelan entre las palabras y resuenan en el Mónica Vul Galperín 106 Revista Crítica Penal y Poder. 2018, nº 14, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona deseo, uno a uno. Vaciar las etiquetas, cuestionar los valores morales, los pre-juicios y estereotipos; sin binarismos, dualismos, ni categorías universales. Desdoblamientos, movimientos, registros múltiples y diversos que acojan subjetividades y diversidades. Durante todo el documental se ve la división, sano/enfermo. División que encanta y apasiona a ciertos discursos, psiquiátricos, psicológicos, también a psicoanalíticos, que no pocas veces, en lugar de acoger lo diverso, acogen las etiquetas. Los binarismos: victima/victimario, normal/anormal, bien/mal, bueno/malo, amigo/enemigo, conducen a lo peor; categorías todas, en la lógica de contrarios, de visión schmittiana, en un imprescindible y feroz combate para segregar. Para refrescar la memoria, hasta 1973 la homosexualidad era considerada en el DSM un trastorno mental. Así, (…) el homosexual, entonces, no es el nombre de una clase natural, sino una proyección, un núcleo de descarga pública, conceptual y semiótica para todo tipo de nociones mutuamente incompatibles y lógicamente contradictorias….que ponen en juego una serie de callejones sin salida opresivos únicamente para aquellos que caen dentro de la descripción homosexual. (Halperín 2000, 69) Por ejemplo las personas transexuales y quienes están en “transición de género”, para que reciban apoyo económico y ser reconocidas legalmente en EEUU, y en todos los países en que se aplica el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM), por el género elegido desde su deseo subjetivo, tienen que aceptar en primer lugar ser encuadradas en alguna de las patologías contempladas en el DSM. Comparto plenamente la pregunta que se formula Judith Butler ¿Qué clase de emancipación es esa? ¿Cómo evitar que tenga que pagar ese precio? (Butler 2017, 60). Nadie debería ser patologizado por mostrar su género, ni verse amenazado con una vida precaria en virtud de la performatividad de su género. Sin duda el binarismo heterosexual/homosexual es una producción homofóbica, así como el binarismo hombre/mujer es una producción sexista, señala (Halperin 1995, 71), identidades producidas a lo largo de la historia por la cultura occidental. El primer término del binario, se supone que es al que todo el mundo pertenece, mientras el segundo es el problematizado, marcado o queer, el que define por negación u oposición. El término no marcado necesita del marcado, para engendrarse a sí mismo, como tal. Dicotomías santificadas que en realidad no son oposiciones binarias sino funciones recíprocas al interior de un sistema único integrado para este privilegio heterosexual. La analogía se opone al principio dicotómico que domina nuestra lógica occidental. Tal como lo plantea Giorgio Agamben superar la lógica binaria significa sobre todo, ser capaz de Despatologizar. Un desafío al control establecido. 107 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona transformar las dicotomías en bipolaridades. Transformarlas en un campo de fuerzas recorrido por tensiones polares en el cual, del mismo modo en que ocurre en un campo electromagnético, estas pierden su identidad sustancial. (Agamben 2009, 27) Se trata de vaciar las etiquetas de su contenido positivo y determinista a fin de convertirlas en lugares de construcción siempre cambiantes. Fomentar nuevas formas de subjetividad, mediante el rechazo de esta forma de individualidad. Escaparse de modelos de subjetividad que lo que hacen es convocar al escrutinio normalizante. Pensar en términos de verticalidad es característico de la proposición cristiana (no solamente, pero claramente de ella) (Allouch 2017, 201). Un empuje que lleva a la ciencia hacia el dispositivo cada vez más vertical del discurso capitalista, medicaliza al sujeto para obturar sus interrogantes y aquellos sin sentido que nos acompañan como seres hablantes desde el comienzo de la experiencia humana. Por suerte, la angustia, “ese lo que no engaña” (Lacan 1962.63, 87) nos despierta del sueño cientificista y del exceso obsceno de utilización del manual elaborado por los especialistas norteamericanos que introducen al sujeto en la clasificación de los protocolos. Tal como lo dice uno de los investigadores del documental, el DSM, es un reflejo de su tiempo, en el cual lo que importa no es el sufrimiento sino la medición, medir el comportamiento, la talla, conseguir una suma de datos, una curva, y el individuo es eso. Diagnosticar, medir y medicar. Ritalina, Prozac, Risperdal, para los inquietos, encierro y criminalización, para los agresivos y violentos. Como vemos, la ciencia no está exonerada de racismo. Los diagnósticos diferenciales y patologizantes habitan el discurso de las instituciones y las universidades y las teorías científicas funcionales al neoliberalismo de manera autoritaria y lucrativa deciden qué es la salud y la enfermedad, miden la subjetividad, cuantifican y definen el amor, la alegría y la tristeza. Normalidad de norma, normativo, supone un estado ideal, un modo de deber ser, un imperativo categórico. Es necesario que algo sea normal para que allí este su desvío en el campo de lo patológico. Localizar lo normal y diagnosticar lo anormal, tranquiliza, calma la angustia y, a la vez, nos convierte en expertos. 3. De la sublevación contra la psicopatologización. Jean Allouch, en su texto Despatologizaciones: homosexualidad, transexualidad…otra más? (2015, 5) propone que es por no haber acogido lo diverso que hemos estado marcados por el hierro al rojo vivo, de la vergüenza. Allí señala que son los movimientos queer los que han dado los primeros pasos en las marcas de esa vergüenza, no la psiquiatría norteamericana, ni la psicología, ni el psicoanálisis. No se trata de discursos abstractos, sino de aquellos que estén a la altura y sean capaces de Mónica Vul Galperín 108 Revista Crítica Penal y Poder. 2018, nº 14, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona replantear las causas , las consecuencias y la persistencia de los efectos que las violencias extremas contra las diversidades tienen en el sujeto y en el lazo social. Es en esa dirección que resulta urgente reflexionar e interrogar en nuestras prácticas, esta oscura costumbre de oscurecer y empañar las imágenes con las etiquetas y las clasificaciones. Rehusarse a ser identificado y clasificado, como lo plantea la ética queer es un acto de resistencia al poder y al control social. Retomaré un excelente ejemplo; en San Francisco hay un boliche gay, Hipotalamus es una excelente y creativa manera de apropiarse de significantes que han contribuido a la objetivación científica y a la remedicalización de la orientación sexual transformándola de manera grotesca en una insignia de identidad gay y en un signo del placer queer. (Halperín 1995,73). Así como en Auschwitz no había nombre ni nacionalidad, solo el número tatuado en el brazo, igualmente hoy, el ciudadano contemporáneo es “equiparado a un criminal en potencia.” (Agamben, 2011,76), que se define solo a partir de sus datos biométricos, y, en última instancia, a través de una especie de antiguo destino aún más opaco e incomprensible; su ADN. Hago mía la pregunta de Roberto Esposito ¿Es justo volver al nazismo a tanto tiempo ya de su toma de poder? La respuesta es afirmativa, no solo por lo imprescindible en juego de la memoria, sino porque aún queda en las tinieblas, velado, aquello que nos concierne de cerca en los pliegues del totalitarismo y la banalidad del mal”. (Esposito 2008, 142) Solo los nazis “identificaron ese saber científico en la biología comparada con las razas humanas. En ese particular hay que tomar al pie de la letra las declaraciones de Rudolf Hess: “El nacionalismo no es sino biología aplicada” (Esposito, 2008,144). Nada de todo eso iguala a lo sucedido entre de 1933 y a1945, pero nada de ello nos es totalmente ajeno a las cuestiones de comprender la violencia desde la genética, prevención, detección temprana, higiene y segregación. A lo largo de la obra de Jacques Lacan surge el concepto de segregación: En la Proposición del 9 de octubre de 1967 acerca del psicoanalista en la Escuela, expresa que Nuestro porvenir de mercados comunes encontrará su balanza en una extensión cada vez más dura de los procesos de segregación, denunciando así que la particularidad tendería a restituirse en el seno de lo universal bajo la forma de la segregación y de las segregaciones múltiples. (Lacan, 1970) En la clase de 11 de marzo de 1970 señala: “Solo conozco un origen de la fraternidad, quiero decir la humana, de nuevo el humus es la segregación. La segregación: Pufff!”(Lacan 1970, 121) Sin duda, es el problema más ardiente de nuestra época, aquello con lo cual tendremos que ver de modo apremiante. Segregación y racismo. No se trata de otra cuestión. Despatologizar. Un desafío al control establecido. 109 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona Más adelante, en la clase del 10 de junio de 1970 reitera: “Nunca se ha acabado del todo con la segregación, puedo decirles que siempre encontrará la ocasión para arraigar más y mejor” (Lacan 1970, 193). Voy a proponer que en la subjetividad contemporánea el sujeto sobre el que se ejerce una nomenclatura, una clasificación, es tomado como un resto a partir de su diagnóstico y de la categoría en la que fue encerrado, allí deviene la segregación que podemos entender como una construcción que recubre por lo menos tres conjuntos de prácticas: 1) encierro simbólico o real, 2) incluidos a través de la exclusión; 3) violencia contra la singularidad y todas las marcas de alteridad. Por ello la propuesta es sublevarse contra la psicopatologización. ¿Qué tipo de subjetividad puede construirse sobre datos, meramente biológicos, como los que se proponen en La infancia bajo control? ¿Qué tipo de relación se puede establecer con el código genético? Sin duda una subjetividad en el cual el espacio de la ética pierde su sentido. La reducción de la persona a la nuda vida y la biopolítica ejercida por agencias, organizaciones, y corporaciones en un tipo de ejercicio de poder que reitera permanentemente un panorama biopolítico ¿Cómo inventar nuevos dispositivos productores de subjetividad? ¿Cómo producirla, captarla, enriquecerla, reinventarla permanentemente para hacerla compatible con Universos de valores mutantes? (Guattari 1996, 34). La sublevación permite un análisis del funcionamiento del poder proponiendo una radiografía de sus mecanismos, su lógica y modalidades operatorias. En la entrevista de agosto de 1979, realizada a Michel Foucault, por Fares Sassine: No puede haber sociedades sin sublevación, dice: “Es preciso que los hombres inventen, eso contra lo que pueden y quieren sublevarse, y aquello en lo que van a transformar su levantamiento. Eso es inventar, definitivamente.” (Foucault 1979, 31) Sublevación toma en Foucault un tono preciso, un acento visionario y se presenta en fragmentos a lo largo de sus textos del 78 y el 79. “Una sublevación es un fenómeno muy singular que desgarra la historia (…) la sublevación es siempre un movimiento de libertad (…) un levantamiento en el que se arriesga la vida” (Foucault 1979, 39). Un Foucault enfático señala: “No puede haber, no es deseable que haya sociedades sin sublevación.” (Foucault 1979, 52). En un seminario del psicoanalista George Henry Melenotte, en San José de Costa Rica, planteaba que el hecho más significativo es la “ceguera de los que creen domarlo, como algunos adeptos a la ciencia neurónica, cuando anuncian el fin del deseo, y, con él, el de una época funcionalista destronada por el advenimiento del nuevo sujeto cerebral” (Melenotte 2013, 9). Para Foucault (2014), la sublevación es Mónica Vul Galperín 110 Revista Crítica Penal y Poder. 2018, nº 14, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona (…) el surgimiento de un acontecimiento que desafía la historia, la desgarra y destruye lo establecido. Da testimonio de una preferencia: Morir en lugar de morir: (...) entonces digo que hay ahí algo que no puede ser reducido a una explicación o a una razón, por más miserable que se sea, por más amenazado de morir de hambre que se pueda estar, en el momento en que uno se subleva y en el que uno dice prefiero morir bajo las metralletas que morir de hambre, hay algo ahí que la amenaza de la hambruna no explica. Bueno, hay, si usted quiere, un juego entre sacrificio y esperanza, que, del que cada quien o del que colectivamente, un pueblo es responsable. Él mismo establece el grado de esperanza y de aceptación de sacrificios que va a permitirle enfrentarse con un ejército, con una policía. (40) (…) Prefiero mejor morir bajo las balas que morir aquí, prefiero morir hoy sublevándome que vegetar bajo el golpe del amo del que soy. .Entonces es morir en lugar de morir. Esta otra muerte. (41). Toda sublevación tiene su precio y un costo muy alto, “esta elección de la muerte, la muerte posible de hecho me parece es algo que implica, en relación con todas las costumbres, familiaridades, cálculos, aceptaciones, etc., que constituyen la trama de una existencia cotidiana.” (Foucault 1979,41). Le pregunta Fares Sassine a Foucault: “El deseo, entonces (…) ¿Que conduciría a la sublevación? ¿Eso puede ser una decisión, no es así?”, a lo que este responde: “Sí, una voluntad”, y más adelante dice “la voluntad es el acto puro del sujeto (…) lo que fija para un sujeto su propia posición”. (Foucault 1979, 48)). En la entrevista que le hacen a Félix Guattari5, para la televisión griega se pregunta ¿Qué hacen ustedes mismos? ¿Qué hacen con su propia locura? ¿Qué hacen con su deseo? ¿Qué hacen con su singularidad, con su nacimiento, con su muerte, con su deseo? Porque desde luego es algo que está en el corazón de la existencia ¿Cómo se oponen a la burocracia que gangrena las instituciones universitarias, psiquiátricas? Estas preguntas no han perdido su vigencia en absoluto. Una cosa es atravesar tiempos oscuros y, otra, muy distinta, someterse ante la inercia mortífera y alienante de la sumisión. Justo al escribir estas líneas el dolor me destroza por la ola de feminicidios en Costa Rica y América Latina; por el asesinato de la concejala Marielle Franco, cruel crimen político contra una de las principales figuras de la nueva izquierda brasileña. Por la alarmante multiplicación y ascenso del odio, la discriminación contra las diversidades, la crueldad con que las fuerzas policiales acribillan niños y jóvenes en las zonas más empobrecidas, situación que exacerba el estado de excepción. , la impunidad y la violación de derechos de los sujetos en una verdadera escalada del autoritaritarsimo y la banalización del mal. 5 Entrevista para la televisión griega de 1992, a propósito de ¿Qué es la filosofía? Guattari retoma la función del esquizofrénico que pone en cuestión el mundo de las significaciones dominantes, de las relaciones sociales, del intercambio, del afecto, remitiéndonos, de ese modo, a la importancia de hablar de desterritorialización en el mundo capitalista de hoy en día. ( Ringenbach 2015, 110) Despatologizar. Un desafío al control establecido. 111 Revista Crítica Penal y Poder. 2014, nº 6, marzo (pp. 98-112) OSPDH. Universidad de Barcelona Frente a este panorama, es urgente reinventar solidaridades sociales donde todos los saberes y disciplinas conjuguen su creatividad para enfrentar la barbarie y la destrucción de la pulsión de muerte hacia el sujeto y la civilización en el neoliberalismo extremo. “Mi proyecto (…) es multiplicar por todas partes, en fin, por todas partes donde sea posible, las ocasiones para sublevarse en relación con lo real que nos es dado” (Foucault 1979, 43). Una vez más Foucault nos interpela, nos llena de energía, nos enseña. Debemos estar muy atentos al estatuto de su enunciación. San José, Costa Rica. Marzo 2017. BIBLIOGRAFÍA Agamben, G. (2002): Lo que queda de Auschwitz: El archivo y el testigo. Homo Sacer III, Valencia, Pretextos. Agamben, G. (2004): Estado de excepción, Buenos Aires, Adriana Hidalgo. Agamben, G. (2009): Signatura rerum: Sobre el método, Buenos Aires, Adriana Hidalgo. Agamben, G. 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