UNIVERSIDAD DE COSTA RICA SISTEMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO PROGRAMA DE POSGRADO EN ESPECIALIDADES MÉDICAS TÍTULO DEL TRABAJO FINAL DE GRADUACIÓN RECONSTRUCCIÓN Y MANEJO DE SECUELAS DEL PACIENTE QUEMADO ADULTO Trabajo Final de Graduación sometido a la consideración del comité de la Especialidad en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética para optar por la Especialidad en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética CARLOS VILLALOBOS MORA SUSTENTANTE Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, Costa Rica, 2023 Dedicatoria A mi esposa Laura, por su apoyo incondicional. ii iii Hoja de Aprobación Como requisito para optar al grado y título de Especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética Este trabajo final de graduación fue aceptado por la Subcomisión de la Especialidad en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética del Programa de Posgrado en Especialidades Médicas de la Universidad de Costa Rica Dr. Joaquín Sánchez Caballero Médico Especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética Director del Programa de Posgrado en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, SEP - Universidad de Costa Rica Dr. Mario Albero Quesada Arce Médico Especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, SEP - UCR Tutor de Tesis Dra. Gisela Fonseca Portilla Médico Especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, SEP - UCR Lectora de Tesis Carlos Villalobos Mora Candidato Autorización para digitalización y comunicación pública iv Tabla de contenidos 1. Portada I 2. Dedicatoria II 3. Hoja de Aprobación III 4. Autorización para digitalización y comunicación pública IV 5. Tabla de contenido V 5. Resumen VII 6. Lista de tablas IX 7. Lista de figuras X 9. Capítulo 1 - Contexto de las secuelas por quemaduras Pág. 1 9.1. Introducción Pág. 1 9.2. Epidemiología Pág. 2 9.3. Fisiopatología de la cicatriz por quemadura Pág. 5 9.4. Bases moleculares, celulares y mecanobiológicas de la cicatrización hipertrófica Pág.16 10. Capítulo 2 - Secuelas del paciente quemado Pág.20 10.1. Los Diferentes tipos de lesiones de tejidos blandos Pág.20 10.2. Dolor y alteraciones de la sensibilidad Pág.30 10.3. Secuelas sobre la salud mental del paciente quemado Pág.31 11. Capítulo 3 - Rehabilitación soporte médico y salud mental Pág.33 11.1. Fundamentos sobre la rehabilitación de los pacientes quemados Pág.34 11.2. Generalidades del tratamiento médico en el paciente con secuelas de quemaduras Pág.53 11.3. Tratamiento para desordenes de la salud mental como secuelas del trauma por quemaduras. Pág.58 11.4. Soporte espiritual Pág.69 12. Capítulo 4 – Reconstrucción y tratamientos quirúrgicos Pág.71 12.1. Cronología de las intervenciones quirúrgicas Pág.71 12.2. Incisiones o resecciones Pág.72 12.3. Plastías Pág.73 v 12.4. Cobertura con autoinjertos dermoepidérmicos Pág.73 12.5. Reconstrucción mediante autoinjertos compuestos Pág.75 12.6. Expansión tisular cutánea Pág.76 12.7. Cobertura asistida por regeneradores dérmicos Pág.77 12.8. Reconstrucción quirúrgica mediante colgajos locales o regionales Pág.84 12.3. Reconstrucción quirúrgica mediante colgajos libres Pág.87 12.9. Terapia con láser aplicado a las cicatrices por quemaduras Pág.97 12.10. Injerto grasos aplicados a cicatrices por quemaduras Pág.110 12.11. Reconstrucción de heridas por quemaduras en áreas anatómicas especiales Pág.112 13. Capítulo 5 - Futuro y terapias en investigación y desarrollo Pág.117 13.1. Bioimpresión 3D para la cobertura de las heridas por quemaduras Pág.117 14. Conclusiones Pág.122 15. Bibliografía Pág.124 vi Resumen La atención del paciente quemado si bien convencionalmente se divide en la atención aguda y luego en la fase de reconstrucción junto con el tratamiento de secuelas, realmente es un continuo, donde en la fase aguda, además de su propósito inicial que es preservar vivo al paciente, se previene las futuras secuelas y se trata las complicaciones de aparición temprana que deben ser resueltas prontamente para prevenir complicaciones importantes como la perdida de la integridad corneal en el caso de los ectropion severos o compromiso del estado nutricional en el caso de los pacientes con severas quemaduras faciales que desarrollan microstomías. Y en la fase crónica es donde se resuelve las secuelas que a pesar del adecuado manejo de la fase aguda se terminaron dando, además en esta fase se optimiza la reintegración social y laboral del paciente, dicha fase puede prolongarse por meses o hasta años. Todas estas atenciones deben darse a través de un grupo profesional experimentado y multidisciplinario, que aborde al paciente de una forma integral, con el fin de reducir al máximo las secuelas, así como la resolución de ellas. Básicamente la atención del quemado tiene dos propósitos generales, el primero y más obvio es que el paciente logre mantenerse vivo, pero igual de importante es el segundo objetivo, en el cual se busca que el estado físico, estético y mental del paciente sea lo más parecido previo a la quemadura. En el presente documento se hace una revisión y exposición general sobre las herramientas disponibles para que el equipo multidisciplinario haga frente a las secuelas secundarias a quemaduras, además hace una recopilación del armamento quirúrgico y tecnológico que existe para la resolución o mejoría de los aspectos funcionales y estéticos desde el punto de vista quirúrgico con el apoyo de otras tecnologías como las terapias con láser. Finalmente se hace una vii revisión de hacia dónde se proyecta el futuro en el tema de las coberturas cutáneas gracias a la ingeniería de tejidos y la bioimpresión 3D. viii Lista de tablas Tabla 1. Características de factores de crecimiento envueltos en la cicatrización de las quemaduras (1). Pág. XX. Tabla 2. Efecto del Botox en el purito refractario asociado a quemaduras, a través del tiempo y evaluando la duración de los efectos (32). Pág. XX. Tabla 3. Comparación de los regeneradores dérmicos más comunes (40). Pág. XX. Tabla 4. Principales alteraciones en las cicatrices y dispositivos láser disponibles para su tratamiento (48). Pág. XX. Tabla 5. Principales láseres para el tratamiento de cicatrices por quemaduras según grado de recomendación y nivel de evidencia (48). Pág. XX. ix Lista de figuras Figura 1. Porcentaje de participantes de la base de datos del sistema modelo de quemaduras que informaron síntomas relacionados con quemaduras a lo largo del tiempo (2). Pág. XX. Figura 2. Posibles manifestaciones clínicas a largo plazo y otras secuelas experimentadas por los sobrevivientes de quemaduras (2). Pág. XX. Figura 3. Fases de la cicatrización, su relación celular y molecular (3). Pág. XX. Figura 4. Cicatrices hipertróficas de 2 años de evolución posteriores a quemaduras por ácido sulfúrico (5). Pág. XX. Figura 5. Brida retráctil cervical después de 10 años de quemaduras por llamas no tratadas (5). Pág. XX. Figura 6. Secuelas retráctiles por quemaduras de la infancia no tratadas. (5). Pág. XX. Figura 7. Cicatriz de quemadura en la axila derecha. (14). Pág. XX. Figura 8. Máscara transparente de presoterapia facial (5). Pág. XX. Figura 9. Retracciones cervicales graves a los 2 años de una quemadura por aceite caliente (D) (5). Pág. XX. Figura 10. Secuelas por quemaduras torácicas por fuego (5). Pág. XX. x Figura 11. Secuelas por quemaduras axilares anteriores: doble plastía de transposición en IC (A, B) (5). Pág. XX. Figura 12. Quemadura facial extensa por el contacto prolongado con un radiador. (41). Pág. XX. Figura 13. (A–E) Reconstrucción microquirúrgica después de recuperación de una quemadura extensa (41). Pág. XX. Figura 14. Algoritmo terapéutico de las cicatrices por quemadura. (48) (51). Pág. XX. Figura 15. Algoritmo para el manejo de la alopecia secundario a quemaduras del cuero cabelludo (62) (63). Pág. XX. Figura 16. El proceso de bioimpresión. (70) (71). Pág. XX. Figura 17. Componentes de bioimpresoras de inyección de tinta, microextrusión y asistidas por láser. (70) (71). Pág. XX. xi 1 Capítulo 1 - Contexto de las secuelas por quemaduras Introducción Los avances en el tratamiento de los pacientes quemados han permitido un aumento en la supervivencia a este tipo de trauma, pero igual de importante, han permitido disminuir ciertas secuelas funcionales sobre todo de los más graves. Al mismo tiempo, estos progresos han aumentado las secuelas relacionadas con las quemaduras de grandes superficies corporales, debido a mejoría en la supervivencia. La calidad y la rápida instauración en la atención inicial tienen una influencia determinante sobre la importancia y la gravedad de las secuelas relacionadas con las quemaduras. La estadía hospitalaria en la fase inicial o aguda de un paciente con quemaduras masivas suele ser larga porque se requieren semanas o meses para cerrar las heridas. La duración típica de la estadía es de aproximadamente 1 día por cada porcentaje de la superficie corporal total quemada, aunque las quemaduras mayores requieren estadías más prolongadas. Durante esta estadía prolongada como paciente hospitalizado, hay tres tareas principales: cerrar la herida, lidiar con la respuesta hipermetabólica y tratar los episodios casi inevitables de sepsis y disfunción orgánica múltiple (4). Desde esa fase inicial se empieza la prevención con la fase de rehabilitación temprana y el tratamiento de secuelas que requieren resolución temprana, por ejemplo, lesiones como ectropion que pueden exponer la córnea. En el estadio de secuelas, el primer tiempo consiste en analizar todas las lesiones para proponer a continuación una jerarquía de los tratamientos que deben plantearse. La restauración de la función activa y después pasiva constituye la prioridad absoluta del tratamiento. Después, 2 de forma secundaria, una vez resueltos estos problemas, pueden comenzarse los distintos tiempos de reparación estética de las secuelas por quemaduras. Existen múltiples técnicas de reconstrucción, que pueden oscilar desde la más simple, como la resección-sutura de una lesión, a reconstrucciones complejas en las que se utilizan todas las técnicas de cirugía plástica. La cirugía de las secuelas por quemaduras [1] requiere mucha paciencia y perseverancia, tanto por parte del cirujano como del paciente. La duración de la reparación suele prolongarse durante varios años, por lo que conviene apoyar adecuadamente al paciente durante todo este período para evitar su desaliento (5). Epidemiología Si bien son abundantes las estadísticas sobre los traumas por quemadura en su fase aguda, no es así con respecto el tema de las secuelas. En la actualidad, a pesar de la gran mejoría de las tasas de mortalidad por quemaduras, los profesionales que las atienden todavía están definiendo cuál es la recuperación esperada y el complejo de síntomas a largo plazo del sobreviviente de quemaduras. Para proporcionar una atención de calidad óptima, es necesario que los médicos, las aseguradoras, los empleadores, así como los sobrevivientes de quemaduras y sus familias, comprendan mejor la amplitud de los síntomas posteriores a las quemaduras. Si bien algunos síntomas se informan comúnmente, ocurren otros síntomas más insidiosos que generalmente no se reconocen como resultado de una lesión por quemadura. En 1993, el Instituto Nacional de Investigación sobre la Discapacidad, la Vida Independiente y la Rehabilitación de los Estados Unidos (NIDILRR, por sus siglas en inglés) estableció el Sistema Modelo 3 de Quemaduras (BMS, por sus siglas en inglés) para mejorar las vidas de los sobrevivientes de quemaduras (6). La Base de Datos Nacional BMS es la mayor colección de datos de resultados a largo plazo en el campo de las quemaduras. (2) De dicha base de datos se obtiene la información presentada en las figuras 1 y 2 (2), mostrándose el gran abanico de secuelas que presentan los pacientes y no limitándose solo al contexto de los tejidos blandos afectados, abarcando desde problemas metabólicos hasta el compromiso importante de la salud mental. Siendo de este modo que posterior a haberse superado la fase aguda, muchos pacientes requerirán continuar con el manejo multidisciplinario para poderse reintegrar con dignidad a su vida previa en la medida que su contexto lo permita. Figura 1. Porcentaje de participantes de la base de datos del sistema modelo de quemaduras que informaron síntomas relacionados con quemaduras a lo largo del tiempo (2). 4 Figura 2. Posibles manifestaciones clínicas a largo plazo y otras secuelas experimentadas por los sobrevivientes de quemaduras (2). 5 Fisiopatología de la cicatriz por quemadura Biología de las heridas por quemaduras La cicatrización de las quemaduras activa múltiples procesos, incluida la coagulación, la fibrinólisis, la creación de una matriz de tejido conectivo inmadura, su posterior reorganización en una cicatriz madura, la epitelización y la interacción entre la epidermis y la matriz dérmica. En muchos pacientes quemados, se forma un exceso de tejido cicatricial, con consecuencias adversas, tanto funcional como estéticamente. Figura 3. Fases de la cicatrización, su relación celular y molecular (3). 6 Cambios en la permeabilidad vascular Los cambios en los vasos sanguíneos locales son el componente más temprano de la respuesta de la herida a la lesión y son esenciales para los pasos siguientes. La exudación de plasma se debe al aumento de permeabilidad de las vénulas a las proteínas, en gran parte debido a factores locales, liberación de histamina, factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) a partir de los mastocitos, así como sustancia P de las terminaciones nerviosas sensoriales locales. Con la lesión por quemadura, hay un componente adicional de fuga de plasma que ocurre durante varias horas en todo el cuerpo en respuesta a estímulos desconocidos. Por supuesto, tanto el plasma como los glóbulos rojos entran en la herida a través de vasos sanguíneos rotos o necróticos. La infección desencadena una mayor exudación de plasma al estimular constantemente y prolongar la fase vascular de la inflamación aguda. Además, los capilares recién formados de tejido de granulación permiten el paso de las proteínas plasmáticas y del líquido hasta que maduran. Ciertas proteínas plasmáticas, en particular la fibronectina y la vitronectina, son importantes para estimular la respuesta en la herida (7). Tejido de granulación y la fase proliferativa de la cicatrización de heridas La proliferación masiva de fibroblastos y células endoteliales vasculares es característica de la fase temprana de la cicatrización de heridas. Estas células, y las finas fibrillas de colágeno y el gel proporcionado por los mucopolisacáridos y los proteoglicanos, constituyen el tejido de granulación que es una característica importante de todas las heridas que permanecen abiertas. El más importante de los muchos péptidos que estimulan el crecimiento de los fibroblastos parece ser el factor de crecimiento transformante β (TGF-β) y el factor de crecimiento básico de fibroblastos (bFGF/FGF2), mientras que el péptido más 7 importante que estimula el crecimiento de las células endoteliales parece ser el VEGF.34-39. Para que se produzca la contracción de la herida, los fibroblastos forman redes dentro de la dermis que permiten que la herida se contraiga. Las interacciones entre la matriz extracelular y el citoesqueleto celular son importantes para controlar la diferenciación y la función celular. Cuando la cicatrización de heridas es anormal y se desarrollan cicatrices hipertróficas (CHT), este proceso de entrelazar fibroblastos para formar una malla que soporta la tensión paralela a la superficie se interrumpe ya que se producen nódulos de colágeno que no se aplanan como ocurre normalmente (7). Afluencia de células circulantes Muchas células circulantes migran activamente a los lechos de las heridas y desempeñan funciones en la defensa contra bacterias y hongos, la eliminación de los componentes tisulares desvitalizados y la estimulación de las fases posteriores al restablecimiento de la dermis y la epidermis. Sobre la base de experimentos con ablación parcialmente selectiva de tipos celulares individuales, las células más importantes para estimular y mantener la reparación de los tejidos parecen ser los linfocitos T y los monocitos. Los monocitos, que se diferencian en macrófagos tisulares, son responsables de la síntesis y liberación de muchas de las citocinas importantes en la cicatrización de heridas, al igual que las células del tejido conectivo y las células epiteliales. La abundancia de mastocitos aumenta en la herida en cicatrización, y los mediadores secretados por los mastocitos reclutan neutrófilos y otras células inflamatorias circulantes a la herida. Al mismo tiempo, los mastocitos inducen una respuesta inflamatoria en el tejido cicatrizante actuando sobre los queratinocitos. Además, las células madre circulantes entran en las heridas que cicatrizan, donde pueden diferenciarse para formar fibroblastos y otras células del tejido conectivo necesarias para restaurar la integridad del tejido (7). 8 Migración de queratinocitos para cubrir la herida Cuando se interrumpe la continuidad de la epidermis, se producen cambios rápidamente en las células basales de la epidermis adyacente a la herida. Los queratinocitos basales alterados envían láminas delgadas y experimentan un movimiento ameboide no sobre el lecho de la herida, sino debajo de la escara y/o costra no viable, secretando una matriz provisional a medida que avanzan. El desarrollo de este fenotipo migratorio es estimulado por la proteína plasmática vitronectina y requiere la presencia de albúmina como cofactor. La división celular se produce para apoyar esta migración, no entre las células migratorias, sino entre sus precursores en la epidermis residual. Procesos similares estimulan la migración y el reemplazo de las células epiteliales de los folículos pilosos en heridas de espesor parcial. Después de que se establece una lámina de células epiteliales sobre toda la superficie de la herida, comienzan a dividirse y, finalmente, crean un epitelio escamoso estratificado de múltiples capas con una capa granular y otra queratinizada. Las células epidérmicas secretan cantidades sustanciales de IL-1β y otras citocinas. Las nuevas células basales epidérmicas proliferativas también secretan una nueva lámina basal compuesta por laminina, colágeno tipo IV y antígeno penfigoide ampolloso; se adhieren firmemente a esa lámina basal; y desarrollan uniones de colágeno tipo VII entre la lámina basal y las fibras subyacentes de colágeno tipo I en la dermis cicatricial. Además, justo después de que la capa epitelial recién formada cubre completamente la herida, el fenotipo de las células del tejido conectivo en la matriz sufre una serie de cambios y se encuentra mucho menos fibronectina en la matriz de la herida (7). 9 Formación y maduración de la matriz de colágeno Las cicatrices aumentan gradualmente en su fuerza, pero nunca alcanzan la fuerza de la dermis normal. Durante este proceso, las delicadas fibras de los colágenos I y III recién secretados son reemplazadas por grandes fibras de colágeno I que están orientadas paralelamente entre sí y a la superficie de la piel. La maduración de las fibras de colágeno es en gran medida un proceso químico de remodelación que implica la reticulación covalente de cadenas polipeptídicas adyacentes. Las fibras de colágeno normalmente se forman y se degradan continuamente en la piel normal y en las cicatrices, pero los procesos que controlan las tasas de formación y degradación y la orientación de las fibras maduras no se comprenden completamente. La activación prolongada de los queratinocitos en las heridas conduce a una reducción de la regulación de la producción de colágeno de fibroblastos por parte de los queratinocitos y a una inflamación prolongada, lo que contribuye a la fibrosis. Al mismo tiempo, los mastocitos actúan para inducir fibrosis a través de la liberación de histamina, triptasa y quimasa, que estimulan la producción de colágeno, la síntesis de procolágeno y la escisión de procolágeno, respectivamente (7). Citoquinas y factores de crecimiento Muchos polipéptidos cortos, en su mayoría citoquinas y factores de crecimiento, son responsables de los cambios en las células que conducen a las etapas de cicatrización de heridas, incluida la transición de las fases inflamatoria a la proliferativa, y la formación y organización de una cicatriz, o la fase de maduración. Entre los más importantes se encuentran el TGF-β, el bFGF, el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF) y el VEGF. Con frecuencia, la respuesta de un tipo de célula particular a 10 un mediador específico depende no solo de la unión al receptor preciso de la superficie celular, sino también de señales simultáneas de otros receptores celulares. Por lo tanto, la red de señalización peptídica es compleja, y el rango de posibles respuestas celulares es lo suficientemente grande como para permitir la generación de estructuras complejas y un ajuste fino considerable. Hay muchas oportunidades para que los procesos reparadores salgan mal, procedan de manera desequilibrada o no completen un ciclo apropiado de activación y regresión (7). Biofísica de la lesión térmica Las células de la piel humana mueren cuando se aumenta su temperatura, en gran parte debido a la sensibilidad de la membrana celular a la disrupción fuera de límites de temperatura bastante estrechos. Las quemaduras por llamas, eléctricas y de contacto a menudo conducen a la pirólisis y también a la interrupción y oxidación de algunos tejidos. Entre los diversos tipos de células presentes en la piel, es probable que algunas sean más sensibles a la temperatura que otras. El grado de elevación de la temperatura en un sitio determinado de la piel también depende de la velocidad de transferencia de calor dentro del tejido. La conductividad térmica de la dermis es mucho mayor que la de la hipodermis ya que la grasa es un buen aislante. Quizás por esta razón, la lesión térmica a menudo conduce a la necrosis de toda la dermis con poca muerte celular en la hipodermis, como se ve en las biopsias de heridas. Los folículos pilosos en algunos sitios generalmente se extienden mucho más allá de la dermis hacia el tejido adiposo de la hipodermis superior, y las glándulas sudoríparas ecrinas también suelen estar presentes en la grasa subcutánea. A pesar de la presencia de tejido adiposo alrededor de los folículos, la capacidad regenerativa suele ser destruida por completo por las quemaduras, a pesar de que hay poca o ninguna necrosis aparente en la hipodermis superior. Sin embargo, en las quemaduras más graves, 11 toda la hipodermis puede volverse necrótica y la muerte celular puede ocurrir en la fascia subyacente y el músculo esquelético o incluso en los órganos internos subyacentes (7). Factores que alteran la cicatrización de heridas Cambios en la irrigación sanguínea y la perfusión La alteración del flujo sanguíneo puede provocar trombosis vascular en una herida por quemadura, lo que también contribuye al riesgo de lesión del tejido isquémico. En la piel normal, hay un plexo de arterias y venas inmediatamente debajo de la dermis en la capa superior de tejido adiposo subcutáneo. Este plexo subdérmico corre el riesgo de sufrir trombosis en las quemaduras profundas de espesor parcial y en las quemaduras de espesor total, y es vulnerable al daño en el proceso de escisión tangencial de la herida, con una mayor pérdida de suministro de sangre a la herida (7). Cicatrización de heridas comprometidas: requisitos para una cicatrización óptima de heridas La experiencia clínica ha demostrado claramente que la cicatrización de heridas se ralentiza y deteriora en gran medida cuando hay deficiencia de ingredientes esenciales para la construcción de la cicatriz o de un suministro de energía adecuado. La deficiencia de vitamina C y la desnutrición proteico-calórica se caracterizan por una deficiente cicatrización de heridas, y el suministro de calorías suficientes y la reversión del catabolismo proteico habitual son los principales objetivos de la atención general de quemaduras. La deficiencia de vitamina D puede perjudicar la cicatrización de heridas, mientras que la adición de vitamina D aumenta la migración de fibroblastos y la producción de colágeno. La 12 vasculopatía diabética se asocia a una deficiente cicatrización de las heridas, lo que demuestra la importancia de una adecuada microcirculación. La insuficiencia cardíaca compromete de manera similar la cicatrización de heridas. La radiación, el tabaquismo y la hipoxemia también se han asociado con el retraso en la cicatrización de las heridas. La edad avanzada se asocia con un aumento de la mortalidad por quemaduras grandes, pero no impide por sí sola una buena cicatrización de las heridas (7). Respuestas biológicas a la escarectomía y al injerto El estándar actual de tratamiento en la mayoría de los grandes centros de atención de quemados es la extirpación precoz de la herida quemada, normalmente dentro de las 24 horas posteriores al ingreso, con la extirpación de todo el tejido necrótico mediante la escisión tangencial para dejar la mayor parte de la grasa subcutánea o la escisión fascial que elimina toda la hipodermis. La herida se cubre inicialmente con piel de cadáver mallado del banco de piel o alguna otra cobertura transitoria. A los pocos días, se realiza autoinjertos dermoepidérmicos mallados de espesor parcial tomados de regiones donadoras no quemadas. Sobre la cara y las manos, a menudo se utilizan autoinjertos laminados sin mallar para obtener el mejor resultado estético. En el caso de los homoinjertos cadavéricos, la epidermis se degenera lentamente, pero la matriz dérmica a menudo se incorpora a la herida en cicatrización. Los intersticios del autoinjerto se llenan con tejido de granulación derivado en parte del tejido fibroso o adiposo subyacente y en parte por la migración de fibroblastos de las hebras del autoinjerto. La epidermis del autoinjerto migra sobre la matriz del tejido de granulación, debajo de la capa de fibrina, y reconstituye la epidermis sin folículos ni otros apéndices epidérmicos. El patrón de los injertos de malla suele ser visible en la herida cicatrizada. La incorporación de elementos dérmicos del tejido conectivo de la zona 13 donante puede mejorar la flexibilidad de la cicatriz final. Ocasionalmente, se desarrollan quistes de inclusión epidérmica dentro de las heridas por quemaduras injertadas y pueden romperse. Estos quistes podrían desarrollarse a partir de raíces de cabello residuales que habían perdido su conexión con la superficie, de la migración aberrante de las células epidérmicas durante el rejuvenecimiento de la herida o de la retención de la epidermis mediante la expansión del tejido conectivo. Además, a veces se encuentran pequeños trozos de tallo del cabello en las heridas en proceso de curación, asociados con una reacción de cuerpo extraño de células gigantes, tal vez representando pelos que quedan después de la necrosis de los folículos pilosos que los produjeron originalmente (7). El cierre de la herida después de las quemaduras es uno de los determinantes más importantes de la supervivencia y de los resultados a largo plazo, tanto desde el punto de vista funcional como estético. La cobertura precoz de la herida reduce el riesgo de infección y pérdida de fluidos. Se ha demostrado que reduce la mortalidad, la duración de la estancia hospitalaria y la posterior cicatrización hipertrófica. Por lo tanto, el cierre temprano de las quemaduras es piedra angular de la atención integral de las quemaduras (8). Infección de la herida La infección bacteriana suele complicar la cicatrización de las heridas. El riesgo aumenta en los pacientes quemados, ya que hay grandes cantidades de células y tejido necrótico en la herida y proporcionan un buen medio de cultivo para las bacterias. Cuando se produce una infección, el componente inflamatorio de la cicatrización se amplifica en gran medida y se retrasan los procesos de conversión del tejido de granulación en un denso andamiaje de colágeno, la contracción de la herida y la regeneración de la epidermis. Algunas bacterias causan necrosis tisular adicional, y otras pueden invadir los tejidos normales, lo 14 que lleva a hiperemia alrededor de la herida original o ampliación y profundización de la ésta. En respuesta a la infección bacteriana y al aumento de la reacción inflamatoria, se altera el entorno de citoquinas de la herida. Los injertos colocados sobre heridas con tejido infectado residual y cuando hay un gran número de bacterias presentes en lo profundo del lecho de la herida, generan el peligro de que esas bacterias puedan ingresar al torrente sanguíneo. incitan a la septicemia e invaden tejidos remotos. Estos procesos, que eran comunes en la era anterior a los antibióticos y antes de que la práctica de la escarectomía temprana de heridas se volviera común, ahora se están viendo nuevamente debido a la infección con cepas de bacterias altamente resistentes a los antibióticos, particularmente Pseudomonas sp. y Acinetobacter sp. (7). Cicatrización de heridas hipertróficas En la mayoría de los pacientes con quemaduras grandes, la cicatrización de las heridas por quemaduras se complica por el desarrollo de cicatrices elevadas, gruesas, firmes, rojizas y con prurito persistente. Estas cicatrices hipertróficas ocurren con mayor frecuencia en heridas que se infectaron o que tardaron más de lo habitual en cubrirse por completo. Pueden cubrir grandes áreas, pero por lo general no se extienden más allá de la herida de la quemadura original. Estas heridas anormales también se asocian con una contracción más grave de la herida. En la gran mayoría de los casos afectados, estos CHT progresan durante un período de meses, luego retroceden gradualmente durante un período de unos pocos años, y finalmente se convierten en cicatrices planas sin más síntomas. En las heridas que desarrollan cicatrización hipertrófica, a menudo hay anomalías de la pigmentación de la piel, ya sea despigmentación o hiperpigmentación, que evolucionan con el tiempo. Las CHT con mayor compromiso funcional se resecan quirúrgicamente, a menudo con la creación de Z - plastías o injertos cutáneos en lámina, para liberar las 15 contracturas de la cicatriz, también se utilizan láseres para ablacionar la cicatriz. Por lo general, las CHT no se vuelven a desarrollar. No parece haber una relación con el origen étnico para este tipo de cicatrización hipertrófica, que ocurre en aproximadamente el 75% de los pacientes caucásicos, negros e hispanos (7). Anomalías fenotípicas de los fibroblastos de las cicatrices hipertróficas Se han realizado muchos estudios sobre las funciones y la biología molecular de los fibroblastos derivados de CHT y queloides en cultivo de tejidos. De tales estudios se desprende que existe un fenotipo significativamente diferente de fibroblastos de CHT que persiste en el cultivo. Se ha encontrado consistentemente que los fibroblastos de la CHT secretan más TGF-β y colágeno, además más rápidamente que los fibroblastos derivados de la piel normal o de cicatrices normales. La profundidad de localización de los fibroblastos también determina el fenotipo fibrótico, los fibroblastos dérmicos profundos se caracterizan por un aumento de la secreción de colágeno con una expresión reducida de colagenasa, una proliferación más lenta y un aumento en la expresión de actina del músculo liso en comparación con los fibroblastos superficiales. El análisis genómico ha determinado que los fibroblastos de CHT, presentan numerosas diferencias en la expresión génica (7). En un estudio genómico, los fibroblastos de CHT cultivados mostraron una respuesta reducida a la IL-6 en comparación con los fibroblastos de la piel normal adyacente, lo que sugiere que la disminución de la activación del receptor podría ser un factor en la cicatrización hipertrófica (9). 16 Expresión génica en cicatrices hipertróficas Estudios en pacientes humanos han demostrado que la variación en la secuencia de un gen puede estar asociada con una disminución de la gravedad de la cicatrización hipertrófica posterior a la quemadura, se ha propuesto una posible alteración de la vía de señalización de TGF-β. Aunque se necesita más investigación, estos estudios prometen una posible intervención terapéutica en los procesos que conducen a la cicatrización hipertrófica (9). En varios estudios experimentales en animales, se han aplicado intervenciones que alteran la expresión de genes o vías de señalización importantes en la herida, con un cambio sustancial en el tamaño de la herida resultante (9) (10) (11). Bases moleculares, celulares y mecanobiológicas de la cicatrización hipertrófica Clínicamente, las cicatrices hipertróficas (CHT) post-quemaduras son elevadas, eritematosas, pruriginosas e inelásticas. Además de una cosmética deficiente, estas cicatrices suelen formar contracturas que dan lugar a disfunción y malestar, lo que conduce a una morbilidad significativa para los pacientes quemados (12). Las CHT difieren de la piel normal y de la cicatriz madura en varios aspectos clave: la matriz extracelular (MEC) de las CHT está significativamente alterada tanto en composición como en arquitectura, el comportamiento de los queratinocitos y fibroblastos presentes en las CHT es profibrótico en comparación las cicatrices maduras y muchas citocinas profibróticas están reguladas positivamente y su expresión se prolonga. Generalmente, las CHT sufren cierta remodelación y maduración con el tiempo, y esto puede explicar la variabilidad en las descripciones de éstas (12). 17 En los cambios que se apartan de la normalidad, están, que se produce una masa de tejido conectivo desorganizado con haces de colágeno delgados e irregulares en verticilos y nódulos en lugar de fibras gruesas y organizadas paralelas a la superficie. La disminución concomitante de decorina y aumento de otros proteoglicanos no sólo contribuye a una MEC desorganizada sino que también permite que las señales profibróticas se propaguen en la dermis (12). La naturaleza fibrótica e hipercelular del CHT contribuye y resulta de niveles elevados de factores profibróticos (p. ej., TGF-β, CTGF) y disminución de los niveles de citoquinas antifibróticas (IFN-γ). Los fibroblastos locales de las HTS local resultante están modulados por acción sistémica, fibrocitos y células TH, que migran a la herida (12). La patogénesis resultante del HTS es compleja, con muchos aspectos reforzando el proceso profibrótico (12). 18 Tabla 1. Características de factores de crecimiento envueltos en la cicatrización de las quemaduras (1). No solamente los aspectos moleculares son importantes en la génesis y evolución de la cicatrización patológica de las quemaduras, sino que la mecanobiología parece tener también su participación. Se sugiere que las fuerzas mecánicas sobre la piel influyen fuertemente en el comportamiento celular a través de los mecanoreceptores teniendo repercusión en el proceso de cicatrización. Estas observaciones nos llevaron a centrarnos en la importancia de reducir la tensión de la piel cuando los queloides y las cicatrices hipertróficas se extirpan quirúrgicamente para prevenir su recurrencia. Los estudios clínicos revelaron que las suturas reductoras de tracción subcutánea/fascial, que 19 aplican una tensión mínima sobre la dermis, son eficaces para reducir la recurrencia. Además, hemos descubierto que mediante el uso de plastia en Z y colgajos de piel, que liberan la tensión de la herida, se pueden tratar con éxito cicatrices enormes (13). 20 Capítulo 2 - Secuelas del paciente quemado Los Diferentes tipos de lesiones de tejidos blandos Secuelas cutáneas Cicatrices distróficas Presentan una mayor fragilidad cutánea a nivel de las cicatrices de quemaduras, tanto después del tratamiento por cicatrización dirigida como por injerto de piel. Esto es aún más marcado cuando la cicatrización ha sido larga y laboriosa. En los injertos de piel, la fragilidad cutánea depende esencialmente de la presencia o no subyacente de un tejido de sostén de grosor importante. Las localizaciones más frecuentes de este tipo de lesiones distróficas son las piernas, a nivel de las caras tibiales anteriores y en las rodillas a nivel de las rótulas. Se trata esencialmente de regiones donde las estructuras óseas que protruyen están en posición inmediatamente bajo la cicatriz. Se observan lesiones ulceradas únicas o múltiples, en sacabocados, en la mayoría de los casos, siendo de tamaño pequeño. Su evolución está marcada por la tendencia a la recidiva, la cual está relacionada frecuentemente con traumatismos leves. En un primer tiempo, siempre existe una zona eritematosa que evoluciona hacia la flictena y después a la ulceración. En este estadio, conviene realizar cuidados tópicos, pero sobre todo buscar el factor desencadenante y evitarlo (5). 21 Cicatrices disestésicas Una de las funciones fundamentales de la piel es su papel como un órgano sensorial y para eso tiene una multitud de receptores y de terminaciones nerviosas. En las regiones quemadas, son frecuentes las alteraciones de la sensibilidad. Aunque suelen ser transitorias, dependen de la profundidad inicial de la quemadura y del tratamiento realizado. Las quemaduras profundas e injertadas suelen presentar una hipersensibilidad, sobre todo cuando el injerto se sitúa a nivel de un ramo nervioso sensitivo superficial (p. ej., quemadura de la región cervical y del plexo cervical superficial). La destrucción de estas estructuras nerviosas explica estos mecanismos de hipersensibilidad. La regeneración nerviosa, que en ocasiones es anárquica y desorganizada, es responsable de estas sensaciones de hipersensibilidad. Cuando las molestias son muy importantes, es preferible remitir a estos pacientes a un centro especializado en el tratamiento del dolor, administrar un tratamiento con neurolépticos o aplicar parches que difundan un anestésico tópico basado en lidocaína que puede mejorar estos fenómenos. Cuando existe un auténtico neuroma con una zona gatillo, es preferible realizar un tratamiento quirúrgico con infiltración mediante ropivacaína y transposición del nervio responsable (5). Cicatrices pruriginosas El prurito es una molestia muy frecuente en las cicatrices de quemaduras, se ha descrito que hasta un 80% lo presentan en algún momento. Este síntoma se observa sobre todo cuando la cicatriz está en fase de evolución inflamatoria. El carácter hipertrófico de las cicatrices aumenta la frecuencia del prurito. La intensidad es variable. Puede presentarse como una simple sensación pruriginosa en las secuelas de 22 quemadura. Pero en ocasiones, el prurito es tan intenso que se han descrito formas invalidantes con insomnio, lesiones por rascado, sobreinfección, etcétera. La desaparición de estos síntomas suele ser simultánea a la maduración cicatricial (5). Cicatrices discrómicas Casi siempre se dan diferencias de coloración y de textura entre una cicatriz de quemadura y la piel sana, tanto después de un tratamiento mediante injertos de piel como por tratamientos tópicos. Estas variaciones pueden ser discretas o muy visibles, con un auténtico efecto de mosaico muy poco estético. La evolución del color de una secuela de quemadura no se puede prever inicialmente. Sin embargo, existen medios que deben aplicarse obligatoriamente desde la fase aguda del tratamiento para optimizar el aspecto cicatricial final: evitar la exposición solar, uso de protección solar estricta de las zonas quemadas, hidratación diaria y presoterapia. La evolución discrómica de las secuelas por quemaduras depende de muchos factores. Es frecuente observar cicatrices hipopigmentadas en los pacientes de fenotipo oscuro e hiperpigmentadas en los de fenotipo claro (5). Cicatrices hipertróficas y queloides Las cicatrices hipertróficas secundarias a una quemadura se caracterizan por una cicatriz eritematosa, pruriginosa, engrosada y de escasa elasticidad (Fig. 4) (5). 23 Figura 4. Cicatrices hipertróficas de 2 años de evolución posteriores a quemaduras por ácido sulfúrico (5). Su evolución temporal es favorable, con blanqueamiento y disminución del grosor tras un plazo variable de 1-2 años. Pasado este periodo, si no se observa la mejoría o si se agrava su aspecto, se sospecha la existencia de una cicatriz queloide. Son infrecuentes a nivel de las zonas injertadas, pero pueden aparecer en la unión entre el injerto y la piel sana o en los sitios de movilización del injerto. Persisten en el tiempo debido a las tensiones residuales de las zonas cicatriciales, sobre todo a nivel articular (5). 24 Retracciones y bridas Las modificaciones cicatriciales, así como la contracción propia de los injertos de piel provocan retracciones y bridas cicatriciales después de las quemaduras. Constituyen la mayoría de las secuelas por quemaduras, tanto desde el punto de vista estético como funcional. En su tratamiento se emplean todas las técnicas de cirugía plástica que permiten el elongamiento de estas cicatrices o la sustitución parcial o total de la placa cicatricial responsable. Las retracciones pueden ir de una simple brida sin molestias funcionales a una gran placa cicatricial retráctil. En los niños en fase de crecimiento, el tratamiento de este tipo de retracción es una urgencia terapéutica, pues la fibrosis relacionada con estas retracciones puede impedir el desarrollo adecuado de las estructuras tendinosas, musculares y óseas subyacentes (Figs. 5 y 7) (5). Figura 5. Brida retráctil cervical después de 10 años de quemaduras por llamas no tratadas (A, B) (5). 25 Figura 6. Secuelas retráctiles por quemaduras de la infancia no tratadas. (5). Degeneración cicatricial Cualquier lesión crónica lleva implícita la posibilidad de degeneración. En los pacientes quemados, se debe sospechar ante cualquier aparición de una ulceración en zona cicatricial, incluso en una quemadura poco antigua, y sobre todo en caso de lesiones crónicas sin tendencia a la cicatrización. En caso de malignización, en la mayoría de las ocasiones se trata de un carcinoma epidermoide mal diferenciado (úlcera de Marjolin) (5) (fig. 7) (14). Las úlceras de Marjolin son un carcinoma cutáneo de células escamosas que se encuentra en un tejido que ha sido previamente traumatizado y posteriormente curado, como heridas crónicas, incluidas úlceras diabéticas o vasculares en las piernas, o una cicatriz de quemadura antigua. Normalmente hay un largo período 26 de latencia (que puede ser de más de 30 años) desde la lesión original hasta que se maligniza, y el riesgo de malignidad varía según el tipo de herida, pero se estima que ocurre en el 0,5% de las úlceras vasculares y en el 1-2% de las cicatrices de quemaduras (14). La fisiopatología no se ha dilucidado por completo, pero se han propuesto varios mecanismos, como la irritación crónica, la reepitelización repetida, el daño local a los mecanismos inmunitarios de la piel, la predisposición genética y las toxinas del daño celular local. Las cicatrices de las quemaduras tienden a elevarse por encima de la piel natural, lo que provoca irritación crónica. Se ha observado obliteración de los vasos linfáticos locales, vascularización deficiente y reducción de la actividad de las células de Langerhans, lo que permite desarrollar lesiones dada la detección inmunitaria deficiente, secundaria a esos cambios vasculares. En general, la patogenia es probablemente multifactorial, con irritación crónica y toxinas locales que conducen a cambios neoplásicos que se permiten proliferar en el contexto de mecanismos inmunológicos alterados (15). En el contexto de la úlcera Marjolin, el carcinoma de células escamosas es la neoplasia maligna más frecuentemente identificada en el examen histopatológico (80 a 90%). La mayoría de las lesiones están bien diferenciadas, pero también se ha identificado subtipos poco diferenciados. El segundo tipo de células más común es el carcinoma basocelular (9,6%), seguido del melanoma (2,4%). Se ha descrito casos raros de sarcoma, dermatofibrosarcoma, carcinoma mucoepidermoide y leiomiosarcoma (15). Cualquier lesión ulcerosa o que no cicatriza, sospechosa que aparezca en una cicatriz crónica debe ser sometida a una biopsia para confirmar el diagnóstico. Se debe realizar un examen físico de los ganglios linfáticos locales. Algunos centros realizan una ecografía de ganglios regionales debido a la alta tasa de afectación ganglionar. También se ha sugerido el mapeo linfático y la biopsia del ganglio centinela. Se pueden considerar otras imágenes (es decir, 27 radiografía de tórax, tomografía computarizada de encéfalo) caso por caso para evaluar la presencia de metástasis (15). El tratamiento debe centrarse en la prevención, ya que las heridas por quemaduras no resecadas que se curan por segunda intención tienen un mayor riesgo de degeneración maligna. Una vez detectadas, no existe un protocolo de tratamiento definitivo para el manejo de las úlceras de Marjolin. Las opciones de tratamiento más ampliamente aceptadas incluyen la cirugía de Mohs, la escisión local amplia con márgenes de 1 a 2 cm y la amputación proximal a la lesión (15). La cirugía de Mohs se puede considerar en lesiones en la cara, el cuero cabelludo, las manos, los pies, las areolas y otras áreas donde se desea mejorar la estética. La amputación se reserva para la enfermedad en estadio avanzado cuando no es posible la escisión local amplia y la cirugía de Mohs. A menudo se realiza una cobertura de defectos con colgajo local, colgajo libre o autoinjerto dermoepidérmico, pero sigue siendo controvertido, ya que algunos estudios han demostrado un mayor riesgo de recurrencia con resección incompleta (15). La cobertura que algunos describen como más adecuada es un simple autoinjerto cutáneo para facilitar el seguimiento (5). Después de la resección, es necesario un seguimiento estrecho debido al alto riesgo de recurrencia. La disección de ganglios linfáticos es controvertida, pero se puede considerar con ganglios linfáticos positivos en el examen físico o ultrasonográfico. La radiación adyuvante y la quimioterapia están indicadas si la resección quirúrgica no es posible. Los fármacos que se han sugerido incluyen 5-fluorouracilo tópico, metotrexato, l-fenilalanina y la terapia a base de platino. La radioterapia se recomienda con metástasis ganglionares regionales, lesiones de alto grado (grado III) y lesiones mayores de 10 cm de diámetro (15). 28 No existen criterios específicos de estadificación TNM para las úlceras de Marjolin. Después de realizar una biopsia, se puede usar el tipo histopatológico del tumor para estadificar la enfermedad. Por ejemplo, si la biopsia revela carcinoma de células escamosas, se pueden utilizar los criterios existentes establecidos por el American Joint Committee on Cancer (AJCC) (15) (16). Aunque la mayoría de las úlceras de Marjolin están bien diferenciadas, las lesiones son agresivas y tienen un mal pronóstico. Las metástasis se encuentran en hasta el 27 % de los pacientes en comparación con el 3 % de otras causas de carcinoma de células escamosas. La tasa de recurrencia después de la resección quirúrgica es de hasta el 50%. El grado alto (grado II o III), la presencia de metástasis ganglionares y la localización en las extremidades inferiores indican un peor pronóstico. La tasa de supervivencia a 5 años es del 43 al 58% (15). El caso de la figura 7 muestra un caso remitido desde la práctica general a un centro de quemados del Reino Unido con historia de una nueva herida que no cicatriza en una cicatriz previamente curada en su totalidad, más de 40 años después de haber sufrido la quemadura (14). 29 Figura 7. Cicatriz de quemadura en la axila derecha. Izquierda: lesión exofítica en la axila derecha, marcada con tinta; Herida de la biopsia por punción mostrada por una flecha roja. Derecha: primer plano de la lesión extirpada; Obsérvese los bordes brillantes y plegados de la herida típicos de una herida crónica (14). Secuelas subcutáneas Las secuelas subcutáneas por quemaduras se caracterizan esencialmente por afectaciones tendinosas a nivel de las manos y de los pies. El escaso grosor de los tejidos al nivel de estas regiones explica la participación de las estructuras tendinosas en las retracciones mediante la formación de adherencias más o menos importantes. En el marco de las secuelas por quemaduras profundas graves, puede haber una destrucción tendinosa cuyas indicaciones de reparación son limitadas. Las articulaciones son la segunda estructura que puede originar una afectación funcional tras una quemadura y que conlleva también al desarrollo de deformidades digitales. Las retracciones cutáneas graves a nivel de las regiones articulares pueden causar una auténtica artrodesis 30 fisiológica, con un riesgo de anquilosis a largo plazo. El tratamiento quirúrgico de estas retracciones asociado a un tratamiento por médicos rehabilitadores permite tratar estos problemas articulares funcionales (5). Dolor y alteraciones de la sensibilidad En los pacientes quemados, el dolor crónico es una de las principales complicaciones que causa molestias persistentes. Los mecanismos periféricos del dolor crónico por quemadura han sido ampliamente revelados a través de estudios, pero los mecanismos centrales no han sido identificados. Joo y colaboradores (17) realizaron un estudio que tuvo como objetivo caracterizar los cambios plásticos cerebrales secundarios a la quemadura eléctrica (EB) y a la quemadura no eléctrica (NEB) mediante la medición del volumen sanguíneo cerebral (CBV). Sesenta pacientes, veinte con quemaduras eléctricas (EB) y cuarenta con quemaduras no eléctricas (NEB), con dolor crónico después de la quemadura, junto con veinte controles sanos, participaron en el estudio. Se realizó comparaciones vóxeles (Voxel-wise comparisons) de mapas similares de CBV entre los grupos EB, NEB y control en todo el volumen cerebral. El CBV se midió como un aumento y disminución del dolor y de la red motora, incluyendo la circunvolución postcentral, el lóbulo frontal, el lóbulo temporal y la ínsula en el hemisferio asociado con extremidades quemadas en todo el grupo quemado. En el grupo EB, el CBV estaba disminuido en los lóbulos frontal y temporal en el hemisferio asociado con el lado quemado. En el grupo NEB, el CBV se midió como un aumento o disminución del dolor y de la red motora en la circunvolución postcentral, la circunvolución precentral y el lóbulo frontal del hemisferio asociado con el lado afectado por la quemadura. Entre los grupos EB y NEB, los cambios en el CBV no fueron diferentes. Este estudio concluye que los hallazgos https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=Joo+SY&cauthor_id=34208281 31 proporcionan evidencia de cambios plásticos en las redes neuronales del dolor y motoras en pacientes con dolor crónico por quemadura (17). Hay una clasificación (18) que puede guiar el manejo del paciente y los métodos de investigación, con el objetivo de mejorar el manejo del dolor en el dolor nervioso relacionado con quemaduras que consiste en: - lesión nerviosa directa, - compresión nerviosa, - lesión eléctrica - disfunción nerviosa secundaria a lesión sistémica. Secuelas sobre la salud mental del paciente quemado El soporte en salud mental es fundamental para ayudar a los pacientes quemados a superar la ansiedad, la depresión, el pesimismo y otros trastornos psicológicos después de la lesión, ayudando así a los pacientes quemados a establecer una buena adaptación psicológica a la lesión (19). La actitud y la motivación de los pacientes son factores importantes que afectan a los resultados. Los factores psicológicos, más que el trauma en sí, pueden tener un impacto más profundo en los pacientes quemados (20). Cada miembro del equipo de quemados debe prestar atención al estado psicológico de los pacientes a través de la comunicación diaria. Se encontrarán diferentes problemas psicológicos en las diferentes etapas del tratamiento: 1) Durante la etapa aguda y crítica, los signos vitales son inestables y los pacientes pueden presentar ansiedad, miedo, alucinaciones y trastornos del sueño. 2) A medida que avanza la cicatrización de heridas, se reduce la demanda de cirugía y cuidados críticos, mientras que aumenta la intensidad de los tratamientos físicos y ocupacionales. Los pacientes se dan cuenta gradualmente de la magnitud del daño y del impacto potencial en su futuro. Pueden desarrollar 32 depresión y trastorno de estrés postraumático (TEPT). El TEPT afecta aproximadamente al 30 % de los pacientes quemados (21), que pueden presentar sensibilidad, fobia y trastornos del sueño. Los medicamentos y las consultas psicológicas pueden mejorar la afección. 3) Después de la recuperación inicial y 1-2 años después del alta hospitalaria, los pacientes con limitaciones físicas suelen sufrir problemas emocionales a la hora de adaptarse a la vida familiar y a un nuevo entorno laboral. También pueden verse afectados por el trastorno de estrés postraumático y mostrar diversos grados de depresión, que se agravarán aún más si falta o se retrasa la psicoterapia adecuada. El tratamiento psicológico de los pacientes se basa en la atención a largo plazo, así como en la relación entre los pacientes y los psiquiatras. Se recomienda insistentemente que los pacientes reciban psicoterapia de profesionales (22). 33 Capítulo 3 – Rehabilitación, soporte médico y salud mental Objetivos de la rehabilitación de los pacientes quemados La rehabilitación es una de las herramientas básicas, impostergables y que no puede dejar de estar presente como una necesidad básica en la atención del paciente quemado, si bien es un continuo a lo largo de todo el proceso de acompañamiento e intervención de estos pacientes, sus objetivos se dividen en tres momentos con el fin de organizarlos mejor (23). 1. Objetivo a corto plazo: Mantener y aumentar gradualmente el rango de movimiento (ROM) en las áreas lesionadas y no lesionadas, reducir el edema y el dolor, mejorar la fuerza y la resistencia muscular, prevenir la contractura y minimizar la formación de cicatrices. 2. Objetivo a largo plazo: Mejorar el ROM y la fuerza muscular, mejorar aún más la capacidad de ejercicio, la flexibilidad y la coordinación, y restaurar la capacidad de deambulación. Criterios para el alta: Los pacientes pueden trasladarse, deambular, comer, ir al baño y realizar otras actividades de la vida diaria sin o con alguna ayuda. 3. Objetivo final: que los pacientes puedan recuperar sus capacidades a su estado anterior a la lesión, volver a la familia y a la sociedad: 1) Actividades de la Vida Diaria (AVD) independiente, estudiando y trabajando; 2) mejores apariencias estéticas; y 3) mejor adaptación psicológica 34 Fundamentos sobre la rehabilitación de los pacientes quemados La rehabilitación de los pacientes quemados debe centrarse más en las siguientes condiciones: 1) Atrofia muscular y reducción de la fuerza, la resistencia, el equilibrio y la coordinación muscular debido a la inmovilización; 2) Reducción del ROM causada por la deposición de tejidos fibrosos y la adhesión de tejidos blandos alrededor de las articulaciones debido a la inmovilización; 3) Anquilosis y deformidad causada por cicatrices hipertróficas o contracción de tejidos blandos como cicatrices, tendones, cápsulas de articulaciones y músculos debido a la inmovilización; 4) Reacondicionamiento cardiorrespiratorio, neumonía hipostática, trombosis venosa profunda y úlceras por presión por inmovilización; 5) Terapias adyuvantes para ayudar a la cicatrización de heridas por quemaduras, control de infecciones de heridas y edema de extremidades; 6) Pigmentación anormal causada por quemaduras y desfiguración causada por cicatrices hipertróficas; 7) Terapias adyuvantes para mejorar los síntomas causados por cicatrices y heridas como parestesias, dolores, prurito y afectación del sueño; 8) Disminución de las AVD, de las habilidades de aprendizaje y de trabajo después de una lesión; 9) Trastornos sociales y psicológicos causados por quemaduras; 10) Seguimiento de los pacientes como pacientes ambulatorios después del alta (23). El trabajo en equipo de la rehabilitación de quemaduras Miembros del equipo La rehabilitación de un paciente quemado requiere un enfoque de equipo. Nadie puede lograr el objetivo solo. Por lo tanto, se aboga por un sistema modelo de trabajo en equipo multidisciplinario y se establece en diferentes unidades de atención de quemados para cumplir con el objetivo común de "la máxima recuperación al estado anterior a la lesión de 35 los sobrevivientes de quemaduras". Además de los cirujanos y enfermeras de quemaduras, se deben incluir a los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, y enfermeras de rehabilitación. El equipo también debe incluir fisiatras, psicólogos y psicoterapeutas, nutricionistas, profesionales del tratamiento de heridas, trabajadores sociales, así como los pacientes y sus familias. La rehabilitación de las quemaduras debe ser llevada a cabo por una persona con experiencia profesional en rehabilitación. Si es posible, los terapeutas también pueden subdividirse en fisioterapeutas (PT), terapeutas ocupacionales (TO), terapeutas vocacionales, ortopedistas y protésicos (23). Responsabilidades Cirujanos de quemaduras Los cirujanos de quemaduras son responsables del tratamiento médico de los pacientes quemados, incluidos los medicamentos, el soporte vital, el cuidado de las heridas y las operaciones. Son los líderes del equipo del plan de tratamiento general durante el período de tratamiento agudo y de heridas. Los terapeutas de rehabilitación deben comunicarse estrechamente con ellos sobre el tiempo y los tratamientos realizados durante todo el proceso (23). Médico rehabilitador Para ser médico de rehabilitación en una sala de quemados, se prefiere la experiencia en el cuidado de heridas, técnicas quirúrgicas y tratamiento de cicatrices. Durante el período de tratamiento de la herida, los médicos de rehabilitación de quemaduras deben desarrollar un plan de rehabilitación y confirmarlo con los cirujanos de quemaduras. Cuando se completa el cierre de la herida, los médicos de rehabilitación de quemaduras son responsables de elaborar el plan general de rehabilitación 36 con los terapeutas y supervisar la implementación del plan, monitorear las condiciones físicas de los pacientes y tratar las comorbilidades y las heridas residuales (23). Terapeutas de rehabilitación Los terapeutas de rehabilitación brindan evaluaciones integrales de rehabilitación, establecen objetivos de rehabilitación a corto y largo plazo e implementan todo el programa de rehabilitación de acuerdo con la condición del paciente. Se requieren comunicaciones oportunas sobre el progreso del resultado funcional del paciente a los cirujanos de quemaduras y médicos de rehabilitación. En el caso de las unidades de quemados sin terapeutas a tiempo completo, se pueden asignar profesionales del departamento de rehabilitación del hospital para el trabajo (23). Responsabilidades del Terapista Físico (TF) Los fisioterapeutas se enfocan principalmente en el posicionamiento, el rango de movimiento (ROM), la fuerza muscular, la resistencia, el equilibrio, la coordinación y la rehabilitación respiratoria de los pacientes. Ayudan a los pacientes a recuperar las capacidades de traslado, deambulación y marcha adecuada. Se pueden utilizar diversas terapias físicas para eliminar o reducir el grado de disfunción y mejorar la movilidad. El objetivo final de la fisioterapia es mejorar la adaptabilidad a la participación social y mejorar la calidad de vida de los pacientes quemados. Responsabilidades del Terapista Ocupacional (TO) Las responsabilidades de la terapia ocupacional son mantener y mejorar el ROM, la fuerza muscular, la resistencia, la flexibilidad y la coordinación de las extremidades a través de actividades diseñadas y orientadas a objetivos en los que los pacientes con quemaduras puedan participar activamente, con la ayuda de férulas y modalidades de 37 tratamiento de cicatrices. El objetivo de la terapia es restaurar las AVD de los pacientes quemados y promover la participación social y la reunificación (23). Enfermeras de rehabilitación Las enfermeras de rehabilitación coordinan principalmente entre los médicos de rehabilitación y los terapeutas de rehabilitación, educan y promueven el conocimiento de la rehabilitación, brindan orientación para el posicionamiento y la capacitación de las AVD, y facilitan que los pacientes alcancen el objetivo de rehabilitación dentro de un tiempo limitado. También brindan orientación y supervisión para el uso de prendas de presión y férulas. Además, deben reconocer los cambios psicológicos de los pacientes y discutirlos con médicos, terapeutas de rehabilitación y psicoterapeutas para un tratamiento posterior. Las enfermeras de rehabilitación desempeñan un papel de conexión indispensable entre los pacientes, sus familias y el equipo de rehabilitación (23). Psiquiatras o psicólogos Los psiquiatras o psicólogos son responsables de evaluar los estados psicológicos de los pacientes y determinar la necesidad de medicamentos, asesoramiento y otras intervenciones para ayudar a los pacientes quemados a superar la ansiedad, la depresión, el pesimismo y otros trastornos psicológicos después de la lesión, ayudando así a los pacientes quemados a establecer una buena adaptación psicológica a la lesión (23). Terapias de rehabilitación en las diferentes etapas Los cambios fisiopatológicos posteriores a la quemadura se dividen clínicamente en fases de choque, infección y cicatrización de heridas. A excepción de la definición precisa de fase de choque, que se define como 48 h a 72 h después de la lesión, estas tres fases se superponen en el 38 tiempo e interactúan entre sí, por lo tanto, es un continuo y no hay una división estricta entre ellas. Un concepto que debe popularizarse es que la rehabilitación de quemaduras comienza el primer día después de la lesión. Debe implementarse antes de que finalice el cierre de la herida y no debe ser una terapia complementaria posterior, o los pacientes pueden perder el marco de tiempo óptimo para el tratamiento y obstaculizar la efectividad de la rehabilitación, lo que a su vez resultará en un bajo cumplimiento de los tratamientos. La rehabilitación de los quemados debe comenzar inmediatamente después de la lesión y continuar durante todo el proceso hasta varios meses o años después de la quemadura. La rehabilitación es una parte indispensable de todo el proceso de atención de quemaduras y necesita un enfoque de equipo multidisciplinario. Podría dividirse en las siguientes dos etapas: cicatrización de heridas y etapa posterior a la cicatrización. En la etapa de cicatrización de heridas, los cirujanos de quemaduras son responsables de tomar varias decisiones de tratamiento. Una vez que se completa el cierre de la herida, la rehabilitación debe ser coordinada y organizada por médicos de rehabilitación de quemaduras y/o terapeutas de rehabilitación. De acuerdo con el estado general del paciente, la etapa de cicatrización de heridas se puede dividir en etapas con signos vitales inestables y estables. Las dos condiciones son interconvertibles. La etapa posterior a la curación se puede subdividir en etapas de rehabilitación para pacientes hospitalizados y ambulatorios (23). Terapias de pacientes con signos vitales inestables Durante esta fase, los pacientes se encuentran en una situación potencialmente mortal. Por lo tanto, las terapias deben implementarse cuidadosamente dentro de un rango aceptable. Incluye principalmente: 1) 39 Posicionamiento adecuado para reducir el edema de la extremidad y la cara; 2) Mantenimiento de la ROM; 3) Férulas para mantener las articulaciones en posiciones anticontracturas y/o funcionales; y 4) Comunicarse y educar a los pacientes y sus familias para fortalecer su confianza en las terapias. La inmovilización prolongada puede dar lugar contracturas de las articulaciones, que podrían prevenirse o retrasarse con los siguientes tratamientos: 1) Entrenamiento ROM pasivo y/o activo de las articulaciones intactas y afectadas al menos dos veces al día. Durante el tratamiento, la duración, el alcance y la intensidad del tratamiento individual deben ajustarse a un límite seguro de acuerdo con los cambios en los signos vitales (frecuencia cardíaca, presión arterial y frecuencia respiratoria); 2) Para minimizar el dolor, se pueden realizar terapias durante el desbridamiento de la herida y los cambios de apósitos, si es posible; 3) Las contracturas del tendón, el ligamento colateral y la cápsula se pueden minimizar mediante el posicionamiento anticontractura y la férula adecuados (23). Terapias de pacientes con signos vitales estables Los signos vitales son relativamente estables en esta fase, por lo tanto, la duración, el alcance y la fuerza de las terapias podrían aumentarse de acuerdo con la tolerancia del paciente. Se les anima a participar en movimientos activos. Las terapias en esta fase son: 1) Entrenamiento pasivo de ROM; (2) ROM activo y entrenamiento de fuerza muscular; 3) Control de edemas; 4) Entrenamiento de las AVD basado en la capacidad del paciente; 5) Manejo de cicatrices; y 6) Preparación para regresar al trabajo, la escuela y el entretenimiento (23). 40 Fase de rehabilitación hospitalaria (etapa posterior a la curación) Durante esta fase, se completa la cicatrización de la herida y las condiciones físicas del paciente mejoran significativamente. Los pacientes son capaces de soportar una intensidad relativamente mayor de las terapias. Por lo tanto, la formación de las AVD debe centrarse en mejorar la capacidad general. Las terapias deben coordinarse con el requisito de regresar a su trabajo, escuela y entretenimiento. Los problemas de cicatrices se vuelven prominentes y el manejo integral de las cicatrices sería extremadamente importante. La rehabilitación en esta fase incluye lo siguiente: 1) entrenamiento ROM, entrenamiento de fuerza y entrenamiento de la marcha; 2) capacitación en AVD; 3) Manejo integral de cicatrices; y 4) Utilizar juguetes y juegos para ayudar en sus procesos de rehabilitación a los pacientes pediátricos (23). Rehabilitación ambulatoria (etapa posterior a la curación) En general, el momento más difícil para los pacientes quemados es de 1 a 2 años después de la lesión. Aunque los pacientes han sido dados de alta del hospital, todavía necesitan terapias de rehabilitación y seguimiento a largo plazo. Las terapias en esta fase incluyen: 1) Hacer un plan de seguimiento; 2) ROM y entrenamiento de fuerza para mejorar la función física; 3) capacitación en AVD; 4) Manejo de cicatrices; 5) Evaluaciones periódicas del estado funcional y ajustar los planes de tratamiento en consecuencia; y 6) Considerar la cirugía reconstructiva si es necesario (23). 41 Implementación de terapias de rehabilitación Los médicos y terapeutas de rehabilitación de quemaduras son responsables de evaluar el estado funcional del paciente y hacer planes terapéuticos apropiados para cada paciente (23). Posicionamiento Los pacientes tienden a mantener posiciones cómodas para evitar más dolor. Pero las posiciones de comodidad son siempre las posiciones de contractura. La colocación adecuada es la primera línea y, con diferencia, una de las mejores formas de evitar contracturas y disfunciones. El posicionamiento debe comenzar inmediatamente después de la lesión y mantenerse durante todo el proceso. El posicionamiento debe llevarse a cabo junto con un entrenamiento adecuado de la ROM, de lo contrario, una posición fija prolongada también dará como resultado una reducción de la ROM y la contractura. El posicionamiento se puede lograr a través de varias modalidades, incluidas almohadillas, almohadas, cabecera, almohadillas de espuma, férulas y cinturones de sujeción. Estos son algunos ejemplos: 1) La férula bucal podría usarse para pacientes con quemaduras profundas alrededor de los labios durante la cicatrización de heridas para prevenir la contractura de la microstomía; (2) La abducción completa con aducción horizontal de 15° a 20° de los brazos puede prevenir la contractura axilar cuando las heridas afectan a la(s) extremidad(es) superior(es) y al tórax. La lesión del plexo braquial debe evitarse mediante una ligera aducción del brazo; 3) Los pacientes con quemaduras en la parte anterior del cuello deben evitar el uso de almohadas y mantener la extensión del cuello. Se puede agregar una almohada o cojín debajo del hombro para permitir la extensión completa del cuello. Los pacientes con quemaduras en la parte posterior del cuello deben ajustar la almohada para asegurarse de que el cuello se incline ligeramente hacia adelante para evitar la contractura por 42 flexión. Los pacientes con quemaduras bilaterales en el cuello deben mantenerse en una posición neutral; 4) Los pacientes con quemaduras en el lado de flexión del codo deben colocar el codo extendido, mientras que los pacientes con quemaduras en el lado de extensión deben mantener la flexión del codo a 70-90°. Las quemaduras circunferenciales en el codo podrían adoptar una estrategia de posicionamiento alternativo de extensión y flexión. El antebrazo debe mantenerse en posición neutra o supinación; 5) Para la muñeca y la mano, las quemaduras dorsales deben mantenerse en posición de flexión, mientras que las quemaduras palmares deben mantenerse en posición de extensión. Las quemaduras circunferenciales de las manos deben mantener una posición funcional o anticontractura. La posición se compone de oposición del pulgar, ligera extensión de la muñeca, flexión MCP de 50-70° y articulaciones IP en extensión completa. Todos los dedos deben separarse con una gasa para evitar la contracción de la banda. Las férulas se pueden usar para mantener las posiciones adecuadas de las extremidades si es necesario; 6) Las caderas deben mantenerse completamente extendidas y abducidas cuando las heridas involucran las caderas y el perineo; 7) Se puede adoptar una flexión de 10-20° utilizando almohadillas cuando las quemaduras afectan a la parte anterior de la rodilla. Cuando las quemaduras están en la parte posterior, la(s) rodilla(s) debe(n) mantenerse en extensión. Se pueden usar férulas para mantener la posición si es necesario; y 8) Cuando las heridas afecten al tobillo, éste debe mantenerse en posición neutra con dorsiflexión de 90°. Se deben usar almohadillas de espuma o férulas para evitar la flexión de la maceta causada por el tendón de Aquiles o la contractura de la cicatriz (23). Ejercicios terapéuticos Los ejercicios terapéuticos son la estrategia terapéutica básica y más importante en medicina de rehabilitación e incluyen ejercicios pasivos y 43 activos. No se necesita ningún equipo especial, complicado o costoso, pero la prescripción del ejercicio depende de la experiencia de los terapeutas, que son hábiles y capaces de hacer un diagnóstico correcto del problema funcional del paciente. Los terapeutas son responsables de desarrollar planes adecuados para minimizar las lesiones y garantizar los efectos durante los ejercicios (23). Los ejercicios terapéuticos incluyen: 1) Ejercicios para mantener el ROM; 2) Ejercicios para mejorar la fuerza muscular; 3) Ejercicios para mejorar la resistencia; 4) Ejercicios para mejorar la coordinación; 5) Ejercicios para restablecer el equilibrio; 6) Entrenamiento de deambulación; y 7) Ejercicios para mejorar la función cardiopulmonar. Los ejercicios pasivos, de asistente activo y activos, los ejercicios de resistencia y las técnicas de estiramiento pueden utilizarse solos o en combinación en función de la condición del paciente. Se deben sopesar las ventajas y desventajas de la terapia para evitar interferencias significativas con el estado general de los pacientes y los procesos fisiopatológicos clínicos. La prescripción de ejercicio debe ajustarse si: 1) Signos vitales inestables y existencia de una afección potencialmente mortal; 2) Presencia de enrojecimiento significativo, hinchazón, calor, dolor y otros signos de infección aguda en el área de tratamiento; 3) El ejercicio terapéutico puede causar más daño tisular si existe necrosis, exposición de vasos sanguíneos, trombosis venosa profunda y fracturas óseas; 4) La inmovilización es necesaria debido a injertos de piel, fijación de fracturas y otras razones; 5) Si el paciente tiene condiciones psiquiátricas significativas o pérdida del conocimiento, los ejercicios pueden ser imposibles (23). Los ejercicios pueden comenzar desde las articulaciones principales (con o sin lesión por quemadura) utilizando entrenamiento pasivo, asistente activo y ROM activo. La intensidad debe ajustarse en función de la tolerancia del paciente. Se debe minimizar el reposo estricto en cama y 44 se debe fomentar en la medida de lo posible sentarse fuera de la cama y deambular temprano con o sin ayuda. Todos los miembros del equipo deben ser conscientes de que la elevación y el vendaje de presión pueden ayudar a aliviar el dolor y el edema durante la deambulación (23). Se recomienda comenzar los ejercicios de 5 a 7 días después del injerto de piel (o siguiendo el consejo del cirujano), el entrenamiento ROM activo y pasivo en este momento debe ser cuidadoso y suave para proteger los injertos recién tomados. Si la articulación no estaba involucrada, el entrenamiento ROM se puede realizar tan pronto como sea posible después de la operación. Los ejercicios y la deambulación también se pueden realizar de forma precoz si no va a afectar a la zona injertada. El entrenamiento activo y pasivo de ROM después de aplicar aloinjerto y xenoinjerto podría comenzar el primer día después de la operación. Se pueden elegir vendajes o férulas para inmovilizar los injertos durante el tiempo adecuado de acuerdo con el consejo de los cirujanos (23). Los ejercicios después de la colocación de los regeneradores dérmicos pueden comenzar a partir de la(s) extremidad(es) no operada(s) el primer día después de la operación. El área operada debe ser vendada o inmovilizada con férulas. Si la articulación no estaba afectada, el movimiento de la(s) extremidad(es) operada(s) podía comenzar de 5 a 7 días después de la operación. Si está involucrado, el tiempo de los ejercicios debe discutirse con los cirujanos y los médicos de rehabilitación. Los ejercicios después de los autoinjertos cutáneos en lámina podrían comenzar después del cambio de apósito 5-7 días después de la cirugía. El entrenamiento ROM se puede llevar a cabo de acuerdo con la tolerancia del paciente. Los ejercicios de los sitios donantes podrían introducirse temprano después de la operación (día postoperatorio 1, si es práctico) utilizando entrenamiento ROM activo y/o pasivo. Incluso si los sitios donantes se 45 encuentran en las extremidades inferiores, los pacientes pueden tratar de sentarse y caminar con ayuda, pero deben tener cuidado con las áreas injertadas. Los ejercicios intraoperatorios (bajo anestesia) pueden introducirse cuando se discute o se sigue la decisión del cirujano de quemaduras. El entrenamiento ROM y la colocación de férulas pueden ser más fáciles en tales circunstancias, especialmente para los niños. También se puede realizar una evaluación intraoperatoria del ROM. Pero se debe prestar más cuidado para evitar daños en los tejidos debido a la falta de reacción protectora de los pacientes bajo anestesia. Se pueden elegir ejercicios bajo sedación consciente para pacientes que no pueden tolerar el entrenamiento incluso después de administrar medicamentos u otros métodos de control del dolor. La sedación consciente se puede aplicar de 2 a 5 días a la semana según el criterio del anestesista. La hidroterapia se realiza para aliviar el prurito, el dolor y para mejorar el ROM y la función cardiopulmonar de los pacientes. Se pueden utilizar diferentes instalaciones de acuerdo con la condición del paciente y la situación específica de cada unidad de quemados. Algunas precauciones incluyen las siguientes: 1) Todo el proceso debe ser supervisado por especialistas como terapeutas, enfermeras o médicos en las unidades de quemados; 2) Los pacientes con heridas abiertas deben ser tratados con mucho cuidado para evitar infecciones cruzadas, así como el empeoramiento de las heridas o del estado general de los pacientes; y 3) Los pacientes con signos vitales inestables o en estado infeccioso no deben someterse a hidroterapia. El programa específico de hidroterapia debe ser decidido por el cirujano de quemaduras. 46 Ferulización Las férulas son diseñadas y fabricadas por terapeutas u ortopedistas. Las férulas están diseñadas para ayudar a mantener la posición funcional o anticontractura de las partes del cuerpo lesionadas. La aplicación de férulas requiere un trabajo en equipo de terapeutas, médicos de rehabilitación, cirujanos de quemaduras, enfermeras, pacientes y cuidadores. El cronograma de uso de férulas, así como la lista de verificación de afecciones de la piel, podría pegarse a la cabecera de la cama del paciente. Cualquier condición anormal de la piel causada por férulas debe informarse inmediatamente al equipo clínico y de rehabilitación. Los intervalos de control varían de una vez cada hora a una vez cada 4 a 6 horas, según los tipos de férulas y las afecciones de la piel (23). El régimen continuo Se recomienda el uso continuo de férulas, excepto para el cambio de vendaje, el examen de la piel y el ejercicio. Se puede aplicar en las siguientes situaciones: 1) Para mantener o mejorar los resultados de los injertos cutáneos 2) Mantener la posición adecuada de las áreas con quemaduras circunferenciales, transversales y profundas; y 3) Conservar la mejora obtenida de ROM (23). El régimen alternativo de aplicación Se describe como 10 horas de uso y dos horas de descanso. Se puede aplicar bajo las siguientes condiciones: 1) Para posicionar áreas con quemaduras superficiales circunferenciales o transversales; 2) Inmovilizar aloinjertos y mantener la posición adecuada; y 3) Mantener la férula el mayor tiempo posible. Cuando se retira la férula, se debe realizar ROM activa y/o pasiva. Sin embargo, si la aplicación alterna de férulas afecta significativamente o limita los movimientos activos de la articulación, se deben sopesar cuidadosamente las ventajas y desventajas de la estrategia de entablillado (23). 47 Aplicación exclusiva nocturna o en reposo Esta estrategia es principalmente para pacientes que pueden realizar actividades diarias con ROM completo, pero que aún requieren el mantenimiento de una posición en reposo (23). Precauciones 1) Vigile de cerca los hematomas en la piel, la apariencia de las heridas y ajuste las estrategias de aplicación en consecuencia; y 2) Ajuste oportuno de las férulas de acuerdo con los cambios de ROM de los pacientes (23). Manejo integral de cicatrices La posibilidad de formación de cicatrices aumentará si el proceso de curación es más de dos semanas después de la quemadura. La cicatrización generalmente comienza a desarrollarse dentro de los primeros meses después de la quemadura, se acelera después, alcanza su punto máximo alrededor de los 6 meses y será estable, disminuirá o "madurará" alrededor de 12 a 18 meses después de la lesión. Las cicatrices activas aparecen enrojecidas, elevadas y rígidas con sensación de tirantez, picor y dolor, así como neovascularización importante. Las cicatrices hipertróficas alrededor de las articulaciones pueden dificultar la movilización y provocar deformidad cuando se contraen. Hasta la fecha, no existe una única estrategia terapéutica que pueda evitar por completo la formación de cicatrices hipertróficas. La combinación de estrategias e intervenciones terapéuticas puede lograr mejores resultados (24). La presoterapia, el posicionamiento, la férula, el entrenamiento ROM y los ejercicios terapéuticos son tratamientos insustituibles, que pueden prevenir, inhibir y mejorar la proliferación y contractura de las cicatrices, así como suavizar la cicatriz y aliviar los síntomas acompañados (23). 48 Presoterapia La presoterapia sigue siendo el tratamiento de primera línea para las cicatrices, especialmente para las personas con quemaduras profundas (25). Puede aliviar el edema, inhibir el crecimiento de cicatrices hipertróficas, promover la maduración de las cicatrices, proteger la piel recién curada y aliviar la picazón y el dolor (26). Los productos más utilizados incluyen prendas de presión, almohadillas de presión, vendajes elásticos, máscaras faciales rígidas transparentes y férulas (23) (27). Las siguientes son algunas recomendaciones para la terapia de presión: 1) La terapia de presión se recomienda para las áreas que se curaron 2-3 semanas después de la quemadura para prevenir e inhibir la formación de cicatrices patológicas. Las áreas curadas durante 3 semanas después de la quemadura, los sitios injertados y los sitios donantes de injertos de piel de espesor parcial deben recibir terapia de presión. 2) La terapia de presión no necesariamente tiene que posponerse hasta que se complete la cicatrización de la herida, y para las áreas que requieren más de dos semanas para sanar, se puede intentar la terapia de presión utilizando vendajes elásticos superpuestos para heridas, y siempre comenzar con una presión más baja y verificar el proceso de cicatrización de la herida. 3) La presoterapia y los procesos de cicatrización de heridas deben ponderarse en función de los mejores beneficios para los pacientes. Por ejemplo, cuando la presoterapia dificulta la cicatrización de heridas o causa lesiones en la piel, se debe considerar una presión más baja o un tiempo de uso más corto, y/o cambios de apósito más frecuentes. 4) La terapia de presión debe llevarse a cabo progresivamente para reducir las posibilidades de ruptura de la piel causada por la fricción o la alta presión sobre la piel frágil recién cicatrizada, y para mejorar la tolerancia y el cumplimiento de los pacientes. Si la piel recién epitelizada es demasiado frágil para tolerar una presión más alta, se puede introducir un vendaje elástico, con el que se puede ajustar fácilmente la presión, como una 49 opción alternativa. 5) Se recomienda el uso continuo de prendas de compresión durante 23 horas al día, solo para quitarse al cambiarse de vestido, ducharse y tratar cicatrices. La presoterapia debe mantenerse hasta la maduración de la cicatriz, cuando la cicatriz se desvanece en color y se vuelve suave, plana y flexible. Este proceso suele tardar entre 1 y 2 años o más. 6) Los terapeutas deben controlar las condiciones de los productos a presión con regularidad. Como la elasticidad se reduciría, debe reemplazarse cada 2-3 meses. 7) Para partes irregulares o cóncavas del cuerpo, se pueden insertar almohadillas para garantizar el efecto curativo. 8) Los productos a presión se pueden usar junto con crema anticicatrices y láminas de silicona. 9) Los niños deben ser monitoreados de cerca durante el tratamiento porque los productos a presión mal ajustados pueden causar malformaciones graves en las partes del cuerpo (23). En síntesis, la presoterapia se utiliza precozmente una vez que se produce la cicatrización de las lesiones iniciales. Se considera que la presoterapia sólo es necesaria en las quemaduras que han tardado más de dos semanas en cicatrizar o que han sido injertadas. Permite disminuir el riesgo de evolución hipertrófica de las zonas cicatriciales mediante una compresión continua. La compresión permite, en teoría, disminuir la fase inflamatoria asociada a la cicatrización, por un vaciamiento permanente del lecho capilar de la región tratada. Se ha determinado que, a partir de 10 mmHg, existe una compresión suficiente para vaciar las redes capilares. Las prendas compresivas a medida se prescriben por el médico rehabilitador y el cirujano que realizan el seguimiento de la tolerancia adecuada y de la eficacia de la compresión. Estas prendas se confeccionan a medida y deben adaptarse con frecuencia, porque en ocasiones provocan ulceraciones y heridas. La duración de la compresión es variable y depende del tiempo necesario para la maduración de las cicatrices. 50 En la cara, se utilizan máscaras transparentes y termoformables que permiten verificar la eficacia de la compresión (se debe observar el blanqueamiento de los injertos bajo la máscara) y la ausencia de maceración o de lesión de la piel injertada (5). Figura 8. Máscara transparente de presoterapia facial (5). Masaje de cicatrices Aunque ningún estudio ha informado sobre el mecanismo exacto del masaje de cicatrices, la aplicación de una presión profunda y lenta sobre las cicatrices puede ayudar a suavizar la cicatriz y mejorar los ROM, así como a aliviar el dolor y el prurito. El masaje de cicatrices se ha recomendado ampliamente para el tratamiento de cicatrices y puede ayudar de las siguientes maneras: 1) La cicatriz a menudo está seca y pica, lo que puede conllevar a ulceración y otros problemas, el masaje con crema y aceite puede ayudar a hidratar y suavizar la cicatriz, aumentar la flexibilidad, ayudar a aliviar la picazón y el dolor. 2) La tirantez de la cicatriz puede ser causada en parte por el 51 exceso de líquido retenido en el interior. Un masaje profundo y firme puede ayudar a resolver este problema. Los ejercicios acompañados de masaje de cicatrices también pueden ayudar a aumentar el ROM. 3) El masaje profundo y circular también puede ayudar a realinear las fibras de colágeno durante la formación de cicatrices. 4) El masaje de cicatrices también es una forma de desensibilizar la piel recién curada y podría promover la recuperación sensorial (23). Láminas de silicón Las láminas de silicón pueden ayudar eficazmente a suavizar las cicatrices e hidratarlas (28). Algunos pacientes pueden tener erupciones cutáneas o sentir picazón durante la aplicación; Alargar gradualmente el tiempo puede ser una mejor manera de empezar. La evidencia ha demostrado que la aplicación de estas láminas por sí sola tiene un cierto efecto anticicatricial y se pueden lograr mejores resultados cuando se combina con prendas compresivas (23). Inyección intralesional Las inyecciones intralesionales se pueden utilizar para aliviar los síntomas y acelerar la maduración y aplanar las pequeñas cicatrices hipertróficas, especialmente aquellas con picazón y dolor distintivos. En la actualidad, los medicamentos inyectables más utilizados son los corticosteroides, entre estos la triamcinolona y la betametasona se han utilizado ampliamente. Aunque la inyección intralesional muestra efectos de inhibición significativos en la formación de cicatrices y podría acelerar el ablandamiento y la maduración de las cicatrices, los regímenes de tratamiento no están unificados y existen varios regímenes derivados específicamente de la práctica de cada unidad. Las precauciones son: 1) Los pacientes deben ser informados completa y claramente sobre los posibles resultados terapéuticos y los efectos secundarios antes del tratamiento; 2) Se recomienda encarecidamente que se tomen registros detallados durante el tratamiento, como la historia clínica, las imágenes 52 de la cicatriz (fotografía digital), las puntuaciones de la Escala de Cicatrices de Vancouver, la escala analógica visual (EVA) de dolor y picor, los episodios de efectos secundarios, etc.; 3) Las cicatrices localizadas, relacionadas con la cosmética, así como las que tienen picazón y dolor significativos, podrían priorizarse para la inyección; 4) La dosis administrada por inyección debe limitarse y los intervalos de inyección deben ajustarse de acuerdo con la reacción de la cicatriz y los efectos secundarios de los pacientes (23). Otros tipos de terapias físicas Las características físicas de la luz, la electricidad, el ultrasonido, el campo magnético, el agua, la parafina, la temperatura y la presión podrían usarse para reducir la inflamación local, aliviar el dolor, mejorar la respuesta muscular, inhibir la proliferación de cicatrices y acelerar la circulación sanguínea. Los pacientes con quemaduras podrían beneficiarse de todos esos factores en la reducción de la inflamación, la cicatrización de heridas (19), el control del edema, la maduración de las cicatrices y la mejora de las condiciones musculares y de los tejidos blandos. Las más utilizadas son la terapia de parafina, la hidroterapia (29), la electroterapia de baja frecuencia, la electroterapia de media frecuencia, la terapia de microondas, la terapia de onda corta, la terapia de compresión de aire, el láser, la terapia ultravioleta, el ultrasonido (30) y la terapia de frío, que se pueden usar solas o en combinación según las necesidades y condiciones específicas de los pacientes (23). La reinserción de los pacientes quemados Para los pacientes quemados, el camino para volver a su vida familiar y social normal es muy largo y difícil, especialmente para aquellos con desfiguraciones y disfunciones. Todo el equipo, incluidos los 53 profesionales médicos, los pacientes y sus familias, las organizaciones y las agencias gubernamentales, deben comprometerse a ayudar a los pacientes quemados a adaptarse mejor a sus familias y a la sociedad. Los deportes, las actividades de entretenimiento, los programas de capacitación vocacional, los grupos de supervivencia a quemaduras, los grupos de apoyo entre pares, los grupos de apoyo para pacientes o familias, los campamentos para niños quemados y otros programas similares pueden ser útiles para los pacientes con quemaduras y sus familias (23). Generalidades del tratamiento médico en el paciente con secuelas de quemaduras El tratamiento de las secuelas por quemaduras debe ser global. Se deben asociar todos los medios terapéuticos para mejorar la vida diaria del paciente. El objetivo principal del tratamiento farmacológico consiste en mejorar la serie de síntomas asociados a las secuelas de las quemaduras (5). El prurito, como se describió previamente es un síntoma frecuente, con incidencias descritas entre 80 a 100% en los pacientes quemados (31) y con un espectro de severidad muy variable. La desaparición de estos síntomas suele ser simultánea a la maduración cicatricial. Hasta que ésta se produce, la aplicación tópica de corticoides y la toma de antihistamínicos permiten aliviar estos síntomas. La fisioterapia mediante presoterapia, masajes de la cicatriz y ducha filiforme disminuye la inflamación local, lo que permite prevenir el prurito (5). La gabapentina es un fármaco antiepiléptico que se ha utilizado con éxito para controlar el dolor neuropático y se ha informado de que tiene éxito en el tratamiento de todas las formas de prurito. Hay un estudio (31) 54 que se llevó a cabo para evaluar individualmente la gabapentina, la cetirizina y su combinación para aliviar el prurito secundario a quemaduras. Veinte pacientes fueron reclutados aleatoriamente en cada uno de los tres grupos y se les administró el fármaco respectivo en dosis determinadas por las puntuaciones iniciales de la EVA (escala analógica visual). No hubo diferencias significativas en los tres grupos con respecto a la edad media, la distribución por sexo, el porcentaje medio de quemaduras por TBSA y la puntuación media de la EVA en el día 0. Las puntuaciones de la EVA se evaluaron durante los siguientes 28 días (días 3, 7, 14, 21 y 28) y no se prescribió emolientes para el período de estudio. La puntuación media inicial de la EVA se redujo un 95% en el grupo de gabapentina en comparación con el 52% del grupo de cetirizina, lo que fue muy significativo (p<0,01). Hubo una reducción del 94% en la puntuación media de la EVA en el grupo de combinación, que fue comparable al alivio observado con gabapentina sola (p>0,05). Incluso el inicio de la acción con gabapentina fue significativamente más rápido que el grupo de cetirizina, como se desprende de las puntuaciones medias de la EVA en el día 3, que disminuyeron un 74% en el grupo de gabapentina en comparación con el 32% en el grupo de cetirizina (p<0,01). Mientras que todos los pacientes que recibieron gabapentina (ya sea en monoterapia o en combinación con cetirizina) alcanzaron un estado libre de prurito (puntuación EVA 0-1) en el día 28, solo 3/20 pacientes alcanzaron este nivel con cetirizina sola. Es bastante evidente a partir de este estudio que la gabapentina es significativamente mejor que la cetirizina como monoterapia para aliviar el prurito posterior a la quemadura y también tiene una acción más rápida. La combinación hipotética de un fármaco de acción central con un fármaco de acción periférica no dio lugar a un mejor control del prurito post-quemadura que la monoterapia con gabapentina. No se informó de efectos secundarios con la administración de gabapentina, pero todos los pacientes que recibieron cetirizina informaron sedación (31). Concretamente las dosis 55 utilizadas en los 2 primeros grupos fueron de la siguiente manera, la cetirizina se administró en la dosis de 10 mg/día si la puntuación de la EVA fue de 2 a 5 y 10 mg, dos veces al día, si la puntuación de la EVA era igual o mayor a 6. La gabapentina también se administró según la puntuación EVA; administrado en dosis de 300 mg/día, 300 mg dos veces al día y 300 mg tres veces al día para puntuaciones EVA 2-5, 6-8 y 9-10, respectivamente. También hay estudios en pacientes con prurito recalcitrante secundario a quemaduras tratadas con toxina botulínica, específicamente Bótox (32). En un estudio prospectivo (32) se trató a todos los pacientes mediante la administración de Bótox en las cicatrices de las quemaduras, teniendo el antecedente que previamente se les había abordado con métodos convencionales sin éxito terapéutico. Las intervenciones con la toxina botulínica se realizaron en el quirófano por razón de que la inyección generalizada en cicatrices densas es muy dolorosa y se prefiere una anestesia general corta para el paciente. Una vez en el quirófano, el Bótox se preparaba de acuerdo con las instrucciones del fabricante, a un volumen lo que permitía inyectar toda el área involucrada. Normalmente se preparaba el Bótox con 4 ml de suero fisiológico para dar 25 unidades por ml. Si, por el contrario, se va a inyectar un área más grande, diluimos el frasco de 100 unidades de Bótox en hasta 10 ml de suero fisiológico, lo que nos da una concentración de 10 unidades por ml. El Bó tox se inyecta en la dermis más profunda dentro y alrededor de los sitios premarcados utilizando una jeringa de insulina con su aguja de calibre 30G, mientras que, si se inyectaba concomitantemente triamcinolona en la dermis, se inyecta la toxina botulínica en el plano subepidérmico. A continuación, se daba de alta hospitalaria al paciente para que regresara a su casa. Se hacía un seguimiento ambulatorio del paciente en aproximadamente 6 a 8 semanas. En la tabla 2, se observa la respuesta a la intervención, el estudio concluye que el Bótox se puede usar con éxito para tratar el 56 prurito en las quemaduras que son resistentes a las terapias convencionales (32). Tabla 2. Efecto del Botox en el purito refractario asociado a quemaduras, a través del tiempo y evaluando la duración de los efectos (32). En el caso de las hiperpigmentaciones superficiales pueden atenuarse con el láser por su efecto fotomecánico. Presenta el inconveniente de que conlleva