1 Informe Final Estimación del efecto que tienen distintos montos de transferencias monetarias sobre la condición de pobreza de las personas beneficiarias del Programa Avancemos-Crecemos; cuantificación del costo de oportunidad de estar estudiando estimado mediante ingreso laboral potencial; evaluación del impacto en variación de los montos; cálculo presupuestario ante cambios en los montos1 Elaborado por: Valeria Lentini, Juan Robalino, Luis Oviedo, Saúl Paredes, Alonso Venegas y Cristina Barrantes Enero, 2022 1 Un primer avance de este trabajo fue presentado ante funcionarias del Programa Avancemos-Crecemos del IMAS y de UNICEF, el 30 de noviembre de 2021. El segundo avance se presentó ante autoridades del IMAS el 13 de diciembre de 2021. Finalmente, la presentación de esta versión se realizó ante autoridades del IMAS, UNICEF y MEP el 27 de enero de 2022. Se agradecen los comentarios y recomendaciones recibidas en cada sesión. 2 Tabla de contenido Tabla de contenido ................................................................................................. 2 I. Introducción .................................................................................................. 3 II. Experiencia internacional .............................................................................. 5 III. Antecedentes y descripción de Programa ................................................... 13 IV. Datos y aspectos metodológicos ................................................................ 25 V. Análisis de las características de personas beneficiarias y sus hogares ..... 27 VI. Cálculo del efecto de las transferencias sobre la condición de pobreza de personas beneficiarias ..................................................................................................... 39 VII. Participación de las TMC en el ingreso y gasto de hogares receptores ...... 47 VIII. Cuantificación del beneficio estudiantil de una TMC vs ingreso laboral ...... 52 IX. Estimación del gasto de obtener el beneficio .............................................. 54 X. Evaluación de impacto ................................................................................ 55 Estrategia de identificación ....................................................................... 55 Resultados para Avancemos .................................................................... 62 Resultados para Crecemos (FONABE) ..................................................... 69 XI. Cálculo de la variación presupuestaria ante escenarios de modificación de los montos 72 XII. Consideraciones finales .............................................................................. 75 XIII. Principales recomendaciones ..................................................................... 77 XIV. Referencias ................................................................................................ 78 XV. Anexos ....................................................................................................... 81 3 I. Introducción El programa Avancemos-Crecemos coordinado por el IMAS, que otorga Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC) a personas estudiantes en condición de pobreza, ha experimentado cambios a lo largo de los años después de su creación en 2006, que incluyen variaciones en los montos y en el perfil de la población, entre otros. En particular, los montos otorgados en Avancemos-Crecemos han estado ligados a disponibilidad presupuestaria de la institución del IMAS. Aunque se han desarrollado investigaciones sobre el Programa, no existen antecedentes de trabajos que analicen el efecto de la variación en los montos sobre el fin último del mismo, orientado a la permanencia de la población beneficiaria en el sistema educativo, ni estudios que hayan indagado acerca de su incidencia sobre la condición de pobreza o comparado los montos con ingresos generados por actividades laborales remuneradas, en población beneficiaria del Programa. Esto, sumado a la necesidad de favorecer una actualización respecto a los parámetros de cálculo de los montos del Programa, incidió en que, el IMAS, con el apoyo de UNICEF, solicitara al Instituto de Investigaciones de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (IICE) realizar un estudio centrado en los montos del Programa Avancemos-Crecemos, que permitiera aportar elementos para la toma de decisiones a nivel institucional. Para efectos de claridad, en el presente estudio se denominará “Programa Avancemos-Crecemos", cuando se haga referencia a ambos beneficios, y, al mencionarse por separado Crecemos y Avancemos, será cuando se haga alusión por aparte. El objetivo general del trabajo es analizar las variaciones en los montos otorgados en transferencias del programa Avancemos-Crecemos del IMAS, a través de la estimación de los beneficios y costos de la población meta, que se constituya en un referente para revisiones periódicas sobre la suficiencia y fundamentación técnica de los montos establecidos para el beneficio. Los objetivos específicos del trabajo son los siguientes: 1. Estimar el impacto de otorgar diferentes montos del Programa Avancemos- Crecemos sobre la permanencia en el sistema educativo formal. 4 2. Estimar el efecto de otorgar diferentes montos del Programa sobre el porcentaje de hogares viviendo bajo la línea de pobreza. 3. Determinar qué proporción del ingreso laboral que dejan de percibir las personas estudiantes beneficiarias entre 15 y 19 años, se cubre al recibir la transferencia monetaria condicionada. 4. Estimar los costos presupuestarios para el IMAS de diferentes montos de Avancemos-Crecemos tomando como base los costos presupuestarios actuales. Los cinco principales resultados del análisis son los siguientes: a) el deterioro del valor en los últimos 10 años en el valor de la transferencia se ha dado principalmente en las TMC para estudiantes de secundaria IV Ciclo, nivel educativo al cual todavía se observan rezagos de cobertura. Para mantener el valor para este nivel se plantean escenarios en los que el valor podría incrementarse en 10 mil colones. En el caso de Crecemos, a pesar de la recuperación de valor en el último quinquenio, incrementos de 6 mil colones permitirían alcanzar el nivel de hace una década; b) Sin la existencia de las TMC el porcentaje de hogares en condición de pobreza extrema en el país aumentaría en 17.0% y 4.1% en pobreza total; c) los costos explícitos en educación, calculados con base en la ENIGH o con base en la canasta del MEIC, son inferiores a las TMC, sin embargo, el costo de oportunidad de estar trabajando es más alto que las TMC (aunque la probabilidad sea relativamente baja para jóvenes sin secundaria completa). Las TMC representan un 19,6% de los ingresos por trabajo de personas de 17 a 19 años sin secundaria completa que no estudian. Al aumentar a 10 mil colones la TMC representan una cuarta parte de esos ingresos; d) El programa Avancemos tiene efecto, pero no hay evidencia que variaciones en el monto afecten el impacto. Sin embargo, debido a la obligatoriedad de asistencia a los dos años de preescolar y a primaria, el efecto sobre la asistencia del programa Crecemos es reducido, e) Si bien no hay variaciones en la asistencia, esfuerzos presupuestarios pueden tener efectos en la reducción de la pobreza y/o ampliación de beneficiarios con mayor probabilidad de exclusión. Lo que resta del documento se organiza en cinco secciones, en la primera, se revisa literatura sobre transferencias monetarias condicionadas en otros países; en la segunda, se presentan antecedentes y descripción del programa; en la tercera, se presentan metodología y resultados de: 1) analizar la composición familiar así como las características 5 de las personas residentes con el fin de identificar el perfil de las familias con miembros que reciben el beneficio; 2) llevar acabo simulaciones para calcular el efecto que tienen las transferencias sobre su condición de pobreza y la brecha para alcanzar una mejor condición y 3) cuantificar el beneficio estudiantil de una transferencia monetaria condicionada vs ingreso laboral 4) gasto en que incurren las familias para aplicar al beneficio ; en la cuarta, se calcula el impacto en la asistencia de cambios en los montos; en la quinta, se hacen escenarios de la variación presupuestaria ante escenarios de cambios en los montos; y por último, se incluye una sección de consideraciones finales y recomendaciones. II. Experiencia internacional La preocupación por la permanencia en el sistema educativo de estudiantes en condiciones de desventaja sociodemográfica es común en países de ingresos medios y bajos. Los programas de transferencias monetarias condicionada (TMC) se han convertido en un mecanismo para incentivar la asistencia a la educación. Este tipo de programas condiciona las transferencias a que los hogares tomen las acciones deseables, para que sus integrantes asistan al sistema educativo. En consecuencia, estudiantes y los hogares reducen los costos relativos de la educación al tiempo que aumentan los ingresos familiares. Varias investigaciones han reconocido la importancia de estos programas al medir sus efectos vinculándolo con los beneficios de acumulación de capital humano, y de reducción de los niveles de pobreza futura (Parker et al., 2008). La idea de que las TCM son una herramienta política óptima para fomentar la escolarización, presupone la disponibilidad de escuelas de calidad para todos y todas. La mayoría de los programas están inspirados en el programa mexicano pionero de TMC inicialmente conocido como Progresa (1997). Bajo ese programa, los estudiantes recibían un pago mensual o bimensual por cumplir con un objetivo específico de asistencia (generalmente 80% por mes). Progresa impulsó que varios países latinoamericanos adoptaran el modelo como base y veinte años después de creado, 29 países en desarrollo tenían algún tipo de programa de TMC de ese tipo, incluido Costa Rica, que creó Avancemos en 2006. Si bien en el diseño los países siguieron una estructura básica similar a la de Progresa, adaptaron los programas a sus necesidades y posibilidades locales en cuanto a: la selección de personas beneficiarias, naturaleza de los condicionamientos, 6 mecanismos y personas receptoras de los pagos, la cantidad de personas beneficiarias (según el presupuesto, y por su puesto la estructura y montos a transferir. Definir el diseño de los programas de TMC es complejo en tanto cada elemento puede tener efectos positivos y negativos directos o indirectos sobre las personas beneficiarias, sus familias, grupos poblacionales de la sociedad y el presupuesto público. Por otra parte, después de creados bajo un diseño particular, los programas realizan variaciones, algunos debido a decisiones políticas, otros a cambios en la priorización de la inversión social, organizativas, entre otras. Incluso, algunos programas son transitorios. El mismo programa Progresa, creado en 1997, hizo algunos ajustes de diseño a lo largo de su existencia (además de cambiar el nombre a Oportunidades en 2002, y más tarde Prospera, en 2014). La literatura sobre el efecto en las particularidades del diseño y el impacto de sus variantes es escasa (con algunas excepciones como Baird et al, 2009; Filmer y Schadi, 2009). La escasez de literatura alcanza al análisis en relación al monto de las transferencias, que en algunos programas (como en el programa Avancemos) pueden variar sin que cambien otros parámetros de diseño. De acuerdo con el Banco Mundial, el parámetro clave para definir el monto ha sido la elasticidad de los resultados esperados (World Bank, 2009, pp. 182). Baird, et al. (2009), en Malawi, encuentra que aumentos en los montos tienen efectos en atraer personas que habían salido de estudiar (principalmente mujeres); y Filmer y Schadi (2009), en Cambodia, aportan evidencia de la disminución marginal de los retornos ante aumentos en el monto de las transferencias, aunque señalan que las transferencias en estudio representan solo un 3% del consumo promedio de los hogares receptores medianos, muy por debajo del porcentaje promedio otorgado en países latinoamericanos. En países de América Latina y en Costa Rica, la mayoría de las evaluaciones de TMC para la asistencia escolar se ha realizado considerando un diseño fijo de los programas. Los estudios han abordado principalmente sus efectos en: la deserción y reinserción, asistencia y permanencia en el sistema educativo (de Avancemos: Mata y Hernández, 2015: Muñoz, 2016; de PRAF: Galiani y McEwan, 2013; de BDH Attanasio et al., 2005; Bolsa Escola: Cardoso y Portela, 2004; PATH: Levy y Ohls, 2010); en el mercado laboral, el trabajo infantil y en el trabajo doméstico no remunerado (Progresa: Mesén, 2021; 7 Edmonds, 2008, Skoufias y Parker, 2001; Ingreso Ciudadano: Borraz y González, 2009; Avancemos: Lang, Soto y Robalino, 2015; Quirós y Robalino, 2020; Robalino, Paredes y Mayorga, s.f); así como en la reducción de la pobreza (Progresa: Skoufias y di Maro, 2006). En relación a los montos, aunque casi no existe literatura sobre los efectos de cambiar los criterios y los tamaños, existe documentación en la que constan los procedimientos y criterios que establece cada programa para definirlos (ver Apéndice, con breve descripción por país). Los seis criterios en los que concentran la mirada los programas latinoamericanos para establecer los montos son los siguientes: 1. Valor de la línea de pobreza extrema y no extrema: Este criterio para la definición de personas beneficiarias y de montos es el más común. Algunos ejemplos se observan En Brasil, Chile, Colombia y Nicaragua. En Brasil, el programa de TMC Bolsa Familia (2003), otorgaba a familias con niños de entre 6 y 15 años y que tenían una renta per cápita inferior a R$90. El foco de la TMC son las familias en situación de pobreza y pobreza extrema, es decir con un ingreso menor a R$154 mensuales por persona (Gazola, 2015). El programa tiene cuatro tipos de beneficios entre los cuales se encuentran estos dos: el Beneficio Variable (BV) (US$9) para familias con niños y adolescentes de hasta 15 años. Cada familia puede recibir hasta cinco de estos beneficios; y el Beneficio Variable Vinculado al Adolescente (BVJ) (US$11), concedido a familias con jóvenes entre 16 y 17 años entre sus miembros. Cada familia puede recibir hasta dos BVJ. La familia del adolescente beneficiario continúa recibiendo, regularmente, los pagos del beneficio hasta el mes de diciembre del año en que el adolescente cumpla 18 años. En Chile, La Ley del Ingreso Ético Familiar (IEF) en Chile establece el programa de TMC y no condicionadas a la asistencia escolar y a revisiones de salud en la primera infancia. En operación desde el 2013 el sistema identifica a los beneficiarios potenciales a través de un índice que mide indirectamente los ingresos y se enfoca principalmente en las familias en situación de pobreza extrema, aunque también atiende a familias y personas con ciertas condiciones de vulnerabilidad (Vargas et al, 2017). Los bonos del sistema que se relacionan con educación son para menores entre 6 y 18 años que cumplan con un porcentaje de Asistencia mensual igual o mayor al 85%, por un monto de US$9,3 por mes por niño. El Bono por Logro Escolar se entrega por año escolar, a alumnos menores de 24 años, que se encuentren cursando entre 5° básico y 4° Medio, que pertenezcan al 30% más 8 vulnerable de la población y que además se encuentren dentro del 30% de mejor rendimiento académico de su promoción o grupo de egreso, US$84 para el mejor primer 15% de alumnos, y US$50 para el segundo mejor 15% de alumnos de su promoción. Bono de Graduación de Enseñanza Media, que es un pago único, para personas de 24 años y que logren obtener su licencia de enseñanza media reconocida por el Ministerio de Educación, US$78, que se pagan en una sola cuota. Otras transferencias relacionadas con la educación son: la Beca de Apoyo a Retención Escolar, que tiene como objetivo disminuir los altos niveles de deserción escolar de jóvenes vulnerables que están cursando sus estudios secundarios. La beca asciende a US$289 por año y puede durar hasta los 24 años, siempre y cuando el alumno esté cursando en la educación regular (incluye los cursos repetidos). El monto de las cuotas aumenta paulatinamente, mientras la primera cuota es de US$50, la última cuota, correspondiente al mes de noviembre, es de US$104 (Salas, Madrid y Reveco, 2011). Por su parte, en Colombia, Más Familias en Acción (1999), está dirigido a familias en situación de pobreza y vulnerabilidad en condición de desplazamiento o indígenas con hijos/as menores de 18 años. Está conformado por el Bono de nutrición para los menores del grupo familiar y el Bono de educación, que ofrece una transferencia bimestral condicionada a la asistencia de los menores a clases a al menos del 80% de éstas. Los niños no pueden reprobar más de dos años escolares. El monto del subsidio varía por características sociodemográficas de los menores. De acuerdo a los valores del 2015, una familia podía recibir como mínimo US$43 (Farné et. al. 2016). Adicionalmente los montos se definen por municipio de residencia (clasificados en 4 grupos según incidencia de pobreza multidimensional, grado de urbanización y presencia de grupos indígenas), y nivel educativo (preescolar o transición reciben un monto mayor que los de primaria. La TMC aumenta al pasar a secundaria y en secundaria aumenta en dos momentos, al pasar a 9no y al pasar a último año). Se definen edades por grados, de 5 años (mínimo) hasta un máximo de 20 años, para recibir el beneficio. En Nicaragua, la Red de Protección Social (RPS) era un programa transitorio de transferencias condicionadas gestado por el Gobierno de Nicaragua con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y técnico del International Food Policy 9 Research Institute (IFPRI)2. Dentro del programa, se incluía el Bono educativo, que ofrecía una transferencia bimensual condicionada a la asistencia mensual de al menos 95% de los niños entre 7 y 13 años y Mochila escolar, que tenía como corresponsabilidad la matrícula del niño en el año escolar3. De acuerdo a Maluccio y Flores (2005), para la transferencia condicionada RPS, el BID calculó los montos de las transferencias tomando en cuenta la diferencia entre la línea de extrema pobreza y el gasto promedio de los pobres extremos (brecha de pobreza extrema). Y el monto de la transferencia de la asistencia escolar fue calculado usando una aproximación del costo de oportunidad de los niños multiplicado por el número promedio de niños entre 7 y 13 años en hogares en extrema pobreza. La suma de las transferencias de comida y de asistencia escolar dieron un promedio estimado diario de US$0.12, un monto diseñado para cubrir dos tercios de la brecha de extrema pobreza para hogares pobres. 2. Salario de trabajo infantil: La definición de los montos basada en el salario del trabajo infantil se centra financiar el costo de oportunidad de trabajar en lugar de estudiar y toma en cuenta que el costo se incrementa conforme aumenta la edad. Por ejemplo, en México, las TMC aumentaban conforme avanzaba el nivel escolar, con el fin de contrarrestar el incentivo generado por el mercado laboral. Los montos eran definidos considerando los ingresos laborales que percibían niños y niñas de distintos niveles escolares (Progresa, 1997; Levy y Rodríguez, 2004; Hernández et. al. 2019). 3. Salario mínimo: Otro valor que han utilizado los programas de TMC para definir el monto es el salario mínimo. Por ejemplo, en Brasil el Programa de Erradicação do Trabalho Infantil (PETI) (de los primeros en el continente, 1996), destinado a la disminución del trabajo infantil, aporta a las familias un ingreso per cápita de hasta medio salario mínimo, para niños y niñas de 7 a 14 años que trabajan en actividades que se consideran peligrosas, insalubres, dolorosas o degradantes. Asimismo, el programa se extiende a casos de adolescentes que son víctimas de explotación4. 2 https://dds.cepal.org/bpsnc/programme?id=23 3 https://dds.cepal.org/bpsnc/programme?id=23 4http://www.mds.gov.br/webarquivos/legislacao/assistencia_social/portarias/2001/Portaria%20no%20458- %20de%2004%20de%20outubro%20de%202001.pdf 10 En Uruguay, de 2005 a 2007, las autoridades establecieron un programa de emergencia social (PANES) que era transitorio estaba compuesto por siete programas, entre ellos, el principal corresponde al Ingreso Ciudadano (IC), el cual es un programa de TMC en dos principales corresponsabilidades de la familia: salud y educación, en la que la familia debía velar por la permanencia de niños, niñas y adolescentes en el sistema educativo5 (Banco Mundial, 2007). El IC se actualizaba según el Índice de Precios al Consumo y se guiaba por el valor del salario mínimo nacional de Uruguay. 4. Ingresos por trabajo en zonas rurales: Un ejemplo de este parámetro para definir el monto de la transferencia se utilizó en Honduras. El Programa de Asignación Familiar (PRAF) que estuvo vigente hasta 2009 era un programa de TMC que había iniciado en 1990 de emergencia y entregaba subsidios a familias en situación de extrema pobreza con hijos/as menores de 14 años cursando hasta 6to grado de primaria, menores de 5 años con discapacidad o riesgo de desnutrición, mujeres embarazadas o dando lactancia y/o adultos mayores. Entre sus componentes se incluía un Bono escolar de Primero a Sexto Grado, que brindaba una transferencia condicionada a la matrícula y asistencia escolar de niños y niñas entre 6 y 14 años cursando hasta 6to grado en escuelas públicas; Bolsón escolar, y Bono Juvenil Urbano Rural, el cual condicionaba la transferencia a una asistencia diaria al establecimiento educacional y una calificación mínima del 70%, de jóvenes de 14 a 24 años6. En 2009, se definió que para el componente educativo el monto de las transferencias se fijara considerando el costo de oportunidad de asistir a la escuela, para lo que se tomó como referencia los ingresos promedio que habrían derivado del trabajo de los niños de esa edad en zonas rurales. También se incluyen los costos directos en que debía incurrir la familia para asegurar la asistencia escolar. Sin embargo, el procedimiento de cálculo no tomaba en cuenta que el costo de oportunidad crecía con la edad de los niños trabajadores (Franco, 2008). 5. Valor de la canasta básica alimentaria: La canasta básica alimentaria, se utilizó el México para el programa Prospera (2014) (originalmente, Progresa). El programa deseaba 5 https://dds.cepal.org/bpsnc/programa?id=32 6 https://dds.cepal.org/bpsnc/programme?id=18 https://dds.cepal.org/bpsnc/programa?id=32 11 ajustar los criterios para la incorporación y la permanencia de las personas beneficiarias. Para la incorporación, los hogares que se seleccionaban según si el ingreso per cápita estimado era insuficiente para adquirir la canasta alimentaria. Su permanencia dependía que de que el ingreso per cápita estimado fuera menor a la Línea de Bienestar Mínimo (LBM) o de la Línea de Verificaciones Permanentes de Condiciones Socioeconómicas (LVPCS). La LBM permitía cuantificar a la población que, aun al hacer uso de todo su ingreso en la compra de alimentos, no podía adquirir lo indispensable para tener una nutrición adecuada. La LVPCS era definida por la Coordinación Nacional del Programa de Prospera como el valor monetario en el que un hogar que cuenta con ingresos estimados suficientes para cubrir la canasta alimentaria y tiene condiciones similares en carencias de rezago educativo, acceso a salud y acceso a alimentación que los hogares cuyos ingresos estimados son inferiores a la LBM. La LBM se actualiza semestralmente. El monto de todos los apoyos monetarios se actualizaba de manera semestral, considerando la disponibilidad presupuestal y con base en el promedio de la variación acumulada de los índices asociados a las Línea de Bienestar Mínimo (LBM) rural y urbana, que se utilizaba para verificar la permanencia de las personas beneficiarias. Los montos eran diferenciados por edad (hasta los 21 años o 22 años, en casos especiales), nivel, zona (urbana-rural) y sexo, por 10 meses al año. También podían recibir una transferencia adicional (anual o bianual) para apoyar en los gastos de útiles escolares. El programa establecía un monto máximo de apoyos mensuales (por hogar). Dependiendo de la cantidad y grado educativo de los integrantes del hogar (con 2 a 3 beneficiarios) estos podían recibir en promedio entre US$ 25 y US$110 mensuales para educación (Lárraga, 2016). 6.Valor de la canasta de consumo de familias en condición de pobreza: Este valor como parámetro no se ha utilizado, pero ha sido sugerido en países como Chile. En ese país, de acuerdo con la normativa, los valores de las TMC no deben perder su poder adquisitivo para que las familias destinatarias no vean menoscabadas estas fuentes de ingresos adicionales. Los valores de las TMC se actualizan anualmente según la variación de los precios generales. Sin embargo, de acuerdo con Vargas et al (2017), estos no representan cabalmente la variación real de los gastos en que incurren las familias en situación de indigencia, quienes destinan sus ingresos principalmente a gastos de 12 alimentación y bebidas no alcohólicas, es decir una canasta más acorde con los hábitos reales de la población. Por lo tanto, se ha sugerido cambiar la indexación de las transferencias debido a que, por ejemplo, para julio de 2015 la variación del IPC general de los últimos 12 meses fue de 4,6%, mientras que la variación del IPC de alimentos y bebidas no alcohólicas había sido de 7,5%. En Colombia, cada año se revisan los criterios de los subsidios y de los montos, y los ajustes no pueden ser menores al Índice de Precios al Consumidor. Los montos en general difieren bastante por país, por ejemplo, la transferencia que se otorga en México representa aproximadamente el 22% del consumo promedio del hogar receptor, y en Brasil un 6% (Filmer y Schady. 2009). En varios de los países, el planteamiento mínimo de la actualización toma en cuenta la protección contra la pérdida del poder adquisitivo, ajustando el monto con el IPC. Otros criterios para las actualizaciones de los montos son definidos por órganos que analizan cantidad de personas en condición de pobreza, presupuesto local, análisis de canasta de consumo y subsistencia de familias en condición de pobreza, e IPC, y trabajan en alianza con instituciones de educación para confirmar la asistencia (no así el rendimiento escolar). Adicionalmente, varios de los programas se complementan con bonos para cuidar la salud de menores en primera infancia, alimentación y en ocasiones capacitación para el trabajo. Por último, en general, los programas coinciden en que: el monto trasferido es más alto a mayor grado educativo, establecen edades límites, tienen un periodo de vigencia, el pago varía según la zona de geográfica de las personas beneficiarias, y en algunos programas, se incluye un monto anual para la compra de materiales escolares. Sobre las zonas, en algunos países, como en México, los programas de TMC se iniciaron en las zonas rurales y posteriormente se extendieron a zonas urbanas. Al respecto, en Colombia, los montos se definen por municipio de residencia (clasificados en 4 grupos según incidencia de pobreza multidimensional, grado de urbanización y presencia de grupos indígenas). 13 III. Antecedentes y descripción de Programa El programa Avancemos-Crecemos consiste en el otorgamiento de una Transferencia Monetaria Condicionada (TMC) coordinada por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), dirigido a personas estudiantes en condición de pobreza. El programa fue creado para “coadyuvar con la inclusión, la permanencia, la asistencia y la reincorporación al sistema educativo de las personas provenientes de familias en situación de pobreza o vulnerabilidad, que requieren apoyo para mantenerse en el sistema educativo, a nivel de primera infancia, primaria y secundaria” (Ley No 9903, 2020). Por lo tanto, el programa constituye una estrategia fundamental de reducción de la pobreza, ya que incrementa la posibilidad de que las personas estudiantes de familias en dicha condición permanezcan o se reinserten en el sistema educativo, a través de una transferencia condicionada que complementa el ingreso familiar para atender los costos derivados de la educación. Avancemos-Crecemos fue creado en 2006 bajo Decreto Ejecutivo No. 33154. Inicialmente era ejecutado por el IMAS y FONABE y estaba dirigido a personas estudiantes de 12 años o más matriculados en cualquier modalidad de educación secundaria del sistema educativo formal. Posteriormente el programa experimentó varios cambios que incluyeron el traspaso de la ejecución de beneficios del FONABE al IMAS en junio 2019, así como variaciones en los montos y en el perfil de la población, entre otros. Inicialmente el programa estaba destinado a población secundaria, siendo que la población de primera infancia y primaria, era atendida dentro del Beneficio Crecemos, ejecutado por el IMAS desde julio 2019 y que previamente era población beneficiaria del FONABE. No obstante, a partir de la publicación de la Ley No. 9617 y su Reforma No. 9903 en setiembre del año 2020, el Beneficio Crecemos y el Programa Avancemos se fusionaron bajo el nombre de “Programa Avancemos”, abarcando tanto a la población beneficiaria de primera infancia, primaria como a la de secundaria. La Tabla 1 describe las variaciones normativas relacionadas con el programa, población meta e instituciones ejecutoras desde sus inicios. Las variaciones incluyen modificaciones en las condicionalidades para recibir el beneficio, las características que deben cumplir las personas beneficiarias (edad, nivel educativo, entre otros), e instituciones responsables. La definición de montos no se ha establecido normativamente, pero sí se ha definido por esta vía que la asignación está sujeta a la disponibilidad presupuestaria (Ley No. 9617). 14 Mediante la Ley No. 9617 de Fortalecimiento de las transferencias monetarias condicionadas del Programa Avancemos y sus reformas, emitida en el año 2019, se establece al Instituto Mixto de Ayuda Social como la institución responsable de la administración de los recursos para las TCM del Programa. Previo al cierre, en 2020, del Fondo Nacional de Becas (FONABE) el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) había asumido, desde julio de 2019, el otorgamiento de las transferencias a una gran parte de la población beneficiaria por dicha entidad. La serie de modificaciones fue justificada por las autoridades para reducir duplicidades, avanzar en la integración del sector social, así como establecer un sistema único de transferencias monetarias para la educación. Tabla 1. Evolución de normativa nacional pertinente Normativa Descripción Año Ley No. 9903 Reforma a la Ley 9617. La población objetivo del Programa Avancemos se amplía a personas estudiantes de los niveles de primera infancia, primaria y secundaria, que cumplan con los parámetros establecidos por el IMAS y de conformidad con la disponibilidad de créditos presupuestarios. Se elimina el límite de edad superior. Previo a esta ley, el IMAS diferenciaba las TMC dirigidas a personas estudiantes de primera infancia y primaria bajo el nombre de Crecemos, y Avancemos contemplaba únicamente educación secundaria. Con la reforma se integran todas en un solo programa. 2020 Ley No. 9617 Fortalecimiento de las transferencias monetarias condicionadas del Programa Avancemos y sus reformas. Se delimita las responsabilidades operativas de dos instituciones, específicamente el IMAS y el MEP. Las condicionalidades fueron modificadas, pasando a una sola condicionalidad relacionada con la asistencia al centro educativo sin considerar el desempeño académico. (Ley 9617, 2019). 2019 DE-37765 Amplía la posibilidad de que la persona beneficiaria repita 2 veces en lugar de solamente 1 vez. Amplía la condición, opcional: de participar en actividades de voluntariado. 2013 DE-34768 Elimina componentes que contenía la transferencia para el apoyo a la oferta educativa y formativa y el incentivo para el ahorro. Se amplía la edad a 25 años. Y circunscribe la ejecución al IMAS. 2009-2012 DE-34210 Elimina uno de los requisitos que era el de hacer una valoración médica de los familiares. 2008 DE-33677 Modificación al programa: Incorporación de FONABE además de IMAS para ejecución. Ampliación de la edad a personas de 12-21 años. Se amplía el criterio de condición socioeconómica para que además de Pobreza, incluya vulnerabilidad, riesgo y exclusión social 2007 DE-33154, DE-33203 Creación del Programa de Transferencia Monetaria Condicionadas Avancemos y fase piloto. Componentes: Transferencia, incentivo para el ahorro, apoyo a la oferta educativa y formativa. Condicionalidades: Valoración médica de los familiares, asistencia a centros educativos. Unidad ejecutora: IMAS. Cantidad de repitencia 2006 15 Normativa Descripción Año permitida: 1 vez. Edad de beneficiarios: 13 a 17 años. Condición socioeconómica: Pobreza. Ley No. 7658 Creación del Fondo Nacional de Becas: FONABE 1997 Ley No. 4760 Creación del IMAS 1971 Fuente: Elaboración propia con base en revisión de normativa, Hernández (2016); E: López (2021). Las transferencias de dinero se llevan a cabo mediante una tarjeta de débito prepago o tarjeta banking del Banco Nacional de Costa Rica a nombre la madre, padre o persona encargada, o de la persona estudiante, si es mayor de 18 años. A inicios del programa, la tarjeta prepago no está asociada a cuentas bancarias por lo que no era posible el uso de esta para otras acciones como depósitos de terceros, así como su utilización en diversos establecimientos. Con este mecanismo de pago era posible, que posterior a un periodo de seis meses de inactividad, el IMAS procediera a revertir el dinero depositado (Hernández, 2016). Sin embargo, el cambio de la tarjeta prepago a una cuenta banking se ha realizado paulatinamente, inclusive existe una directriz presidencial para la bancarización de la población. Los beneficios del programa Avancemos para personas estudiantes se mantienen activos siempre y cuando las familias califiquen en condición de pobreza de acuerdo con los parámetros institucionales y cumplan con las corresponsabilidades establecidas, como por ejemplo que la familia se haga responsable de apoyar y velar por la asistencia de las personas estudiantes al centro educativo y apoyarles para aprobar el curso lectivo. Existen diversas razones que podrían ocasionar la suspensión temporal o la revocatoria del beneficio, una de las razones podría ser que la familia no continúe dentro de los parámetros definidos para la valoración de la condición de pobreza. La persona estudiante puede repetir hasta dos veces el grado reprobado, antes de considerarse la revocatoria del beneficio, y puede volver a ser beneficiario del programa una vez que apruebe el nivel. También es motivo de suspensión el incumplimiento de las fechas para actualizar la información de la familia, así como la renuncia escrita de la madre, encargado o del estudiante mayor de edad. Asimismo, la verificación de que se hayan brindado datos falsos es motivo de suspensión definitiva (Hernández, 2016). 16 Montos asignados y condiciones de las personas beneficiarias del programa Avancemos-Crecemos La modificación parcial a la Ley No. 9617 realizada por la Ley No 9903 de 2020, estableció en el Artículo 3 que: “La población objetivo del Programa Avancemos son las personas estudiantes de los niveles de primera infancia, primaria y secundaria, que cumplan con los parámetros establecidos por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), de conformidad con el artículo 1 de esta ley y considerando la disponibilidad de créditos presupuestarios”. Previo a esta modificación, el IMAS diferenciaba las TMC dirigidas a personas estudiantes de primer infancia y primaria bajo el nombre de Crecemos, y Avancemos contemplaba únicamente educación secundaria. Con la reforma a la ley, se integra en un único Programa las TMC dirigidas a la población estudiantil, bajo el nombre de Avancemos. La clasificación de las familias en condición de pobreza extrema, pobreza básica o población vulnerable que utiliza el IMAS, ha estado definida por el Sistema de Información sobre la Población Objetivo (SIPO). Esta herramienta permite identificar, caracterizar, calificar y seleccionar a personas y familias que necesitan intervención de Avancemos o de algún otro programa social del IMAS (Hernández, 2016). Con la modificación a la Ley No. 9617, el IMAS se encuentra en una transición respecto a la clasificación tomando en consideración lo establecido en el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE). En cuanto a los montos otorgados, en sus inicios y hasta 2014, las transferencias monetarias de Avancemos para estudiantes de secundaria eran distintas para cada nivel educativo. En ese último año, los pagos recibidos por las familias beneficiarias iban desde los 17 mil colones para estudiantes de 7º grado, hasta los 50 mil colones para estudiantes de 11º grado. A partir de 2015, los pagos se unificaron en 22,5 mil colones para los estudiantes de tercer ciclo (7°, 8° y 9°) y 35 mil colones para estudiantes de cuarto ciclo (10°, 11° y 12°). Esos pagos se incrementaron dos veces hasta 2018, año en que, por cada estudiante del tercer y cuarto ciclo, se transfieren hasta el momento 30 mil y 40 mil colones, respectivamente. Los montos se definieron en su momento, por el Consejo Directivo del IMAS en coordinación con la Rectoría del Sector Social y Lucha contra la pobreza (Tabla 2). 17 Tabla 2. Monto asignado por Programa Avancemos desde 2018 Ciclo Nivel Colones por estudiante Tercer ciclo 7° 30,000 8° 9° Diversificada 10° 40,000 11° 12° Fuente: IMAS, 2021. En cuanto al establecimiento de criterios para definir los montos, debido a que inicialmente el Programa Avancemos pretendía que las TMC compensaran el costo de oportunidad de las familias: educación versus trabajo, el monto inicial se había calculado estimando ese costo a partir de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del año 2005 (último año disponible al momento de la estimación), para edades simples de 13-17 años. Estas eran las edades a las que correspondían los grados en edad colegial: 13 años a sétimo, 14 a octavo y así sucesivamente. En ese momento, se habían realizado estimaciones del promedio y las medianas y se había decidido las más adecuadas eran las medianas. Como las estimaciones de ingresos a los 16 y 17 años eran bastante mayores a las de personas de 13 a 15 años no se habían tomado en cuenta.7 Se había optado por tomar como base 15 mil colones para sétimo y como límite superior 50 mil colones. Posteriormente, en 2012, en su “Informe sobre la gestión del Programa de Transferencia Monetaria Condicionada Avancemos”, No. DFOE-SOC-IF-1100-2012, la Contraloría General de la República (CGR) había indicado al Ministro de Bienestar Social y Familia y Presidente Ejecutivo del IMAS: “4.12 Realizar, en un plazo de tres meses contado a partir de la fecha de recibo de este informe, un estudio sobre la suficiencia de los montos escalonados por nivel educativo que tiene la TMC”. Y señalaba que la ayuda debía mantener su poder adquisitivo si se pretendía que el Programa Avancemos fuera eficaz, sin embargo, como se observa en el gráfico 1, esa actualización de los montos para mantener su poder adquisitivo no se realizaba. 7 Esos resultados implicaban una transferencia de poco más de 16.000 colones para los estudiantes de sétimo (13 años de edad), de poco más de 30.000 colones para los de octavo (14 años de edad) y de cerca de 50.000 colones para los de noveno (15 años de edad). Por lo indicado anteriormente, para décimo y onceavo el monto se mantendría en 50.000 colones, o se fijaría a partir de otros criterios. 18 Sauma (2013), realizó el análisis para responder a la solicitud. El documento señala que no se podía seguir el mismo procedimiento de cálculo del costo de oportunidad que se había realizado en 2005, porque a partir de 2010, las encuestas de hogares no captaban información laboral de menores de 15 años y porque la cantidad de observaciones antes de ese año había caído tanto, que era poco confiable realizar la estimación. Por lo tanto, se optó por calcular ajustar los montos iniciales por el costo de vida. Entre julio 2006 y enero 2013 este índice había mostrado un incremento de 58.7%. Sin embargo, al calcular el incremento ajustado, los montos en los grados más altos superaban los de las pensiones no contributivas. Otro ejercicio realizado por el autor, fue calcular el costo de una canasta de precios de la compra de materiales e insumos educativos para secundaria, y el resultado obtenido de comparar esos costos directos con el monto de Avancemos, estas últimas mostraban ser suficientes, aunque la concentración de los gastos se hacía al inicio del año (y no mensualmente). El trabajo concluye que dado que los montos vigentes de las transferencias de Avancemos eran suficientes para cubrir los costos directos de asistir al colegio, pero no cubrían el costo de oportunidad para las familias de que sus hijos asistieran, la solución era que el ajuste se diera conforme al monto de menor magnitud al resultante de la variación del IPC, es decir, 5 mil colones (Tabla 5): Si bien los montos no habían variado nominalmente desde el inicio del programa y hasta 2014, para ese año el valor real había caído un 39.7% con respecto a 2006. Las variaciones en los montos realizadas ese año y en los subsiguientes, han mantenido más estable, e incluso aumentado el valor real de las transferencias con respecto a 2015 (un 11.1% de 2015 a 2020 en III Ciclo y 0.1% en IV Ciclo); y en algunos niveles con respecto a 2010 (un 56.4% en 7mo, 17.3% en 8vo). Con respecto a una década la transferencia ha perdido valor en los niveles 9no (-6.2%), 10mo (-10.6%), y 11vo y 12vo (-30.5%) (Gráfico 1). 19 Gráfico 1. Evolución real y nominal de la moda mensual de los montos de TCM a estudiantes de secundaria (Avancemos). 2006-2020. Nominal Real (100=2006) Fuente: Elaboración propia con datos del IMAS e IPC del Banco Central. La Tabla 3 presenta la evolución de la cantidad de estudiantes de secundaria beneficiarios de la inversión en el programa Avancemos de 2010 a 2020. Si bien la proporción con respecto al PIB se mantuvo relativamente estable, la inversión real por estudiante y la población atendida fueron creciendo (con excepción de 2020). 0 5,000 10,000 15,000 20,000 25,000 30,000 35,000 40,000 45,000 50,000 2 0 0 6 2 0 0 7 2 0 0 8 2 0 0 9 2 0 1 0 2 0 1 1 2 0 1 2 2 0 1 3 2 0 1 4 2 0 1 5 2 0 1 6 2 0 1 7 2 0 1 8 2 0 1 9 2 0 2 0 7° 8° 9° 10° 11° 12° 0 5,000 10,000 15,000 20,000 25,000 30,000 35,000 40,000 45,000 50,000 2 0 0 6 2 0 0 7 2 0 0 8 2 0 0 9 2 0 1 0 2 0 1 1 2 0 1 2 2 0 1 3 2 0 1 4 2 0 1 5 2 0 1 6 2 0 1 7 2 0 1 8 2 0 1 9 2 0 2 0 7° 8° 9° 10° 11° 12° 20 Tabla 3. Número de estudiantes en educación secundaria atendidos e inversión del programa Avancemos, 2010-2021 Año Cantidad de estudiantes beneficiario/as Inversión nominal (en millones de colones) Inversión real total indexado (100=2010) Inversión real por beneficiario, indexado (100=2010) Inversión real por habitante de 12 a 19 años, indexado (100=2010) Proporción con respecto al PIB nominal 2010 185,229 49,516 1.00 1.00 1.00 0.25% 2011 185,314 47,545 1.01 1.01 1.02 0.22% 2012 181,570 48,789 1.08 1.10 1.13 0.21% 2013 171,534 47,679 1.09 1.18 1.12 0.19% 2014 174,196 48,749 1.18 1.25 1.22 0.17% 2015 171,203 48,092 1.15 1.24 1.22 0.16% 2016 169,263 50,215 1.21 1.32 1.28 0.16% 2017 183,450 57,936 1.43 1.45 1.50 0.17% 2018 201,631 68,506 1.73 1.59 1.86 0.19% 2019 203,205 72,237 1.85 1.69 1.99 0.19% 2020 184,810 66,027 1.71 1.71 1.79 0.18% Fuente: IMAS. Sistema de Atención a Beneficiarios (SABEN), 2021 a/La variación real se calcula deflactando por IPC y estimando el cambio de un año a otro. Mata y Trejos (2021), hacen un análisis de la evolución de la inversión social pública en educación en todos los niveles y encuentran incrementos reales significativos en general, en el periodo 2007-2010 debido a mayor holgura fiscal por el alto crecimiento económico, una contracción en 2011, y la continuación de su expansión después de ese año, hasta 2019. A nivel de primaria, la Tabla 4 presenta la información de la inversión social en la población de educación en primera infancia y primaria en 2019 y 2020. Tabla 4. Población beneficiaria e inversión social. Primera infancia y Primaria. Periodo 2019-2020. Año Cantidad de estudiantes beneficiario/as Inversión nominal (en millones de colones) Proporción con respecto al PIB nominal Julio 2019 210,321 23,460 0.06% 2020 206,602 22,614 0.06% Fuente: Informe del Programa Protección y Promoción Social, Área de Sistemas de Información Social . La población atendida desde julio del año 2019, que provenía del grupo de beneficiarios de FONABE, mantiene el mismo beneficio si este era mayor al aprobado por el IMAS para Crecemos hasta finalizar el ciclo en el que se encontraba el estudiante 21 (primera infancia o primaria), o en su defecto hasta por 5 años máximo (es decir, hasta 2024). Respecto al ajuste de los montos del Programa, el IMAS tiene la facultad de realizar los necesarios que a la fecha de entrada del decreto eran administrados por FONABE, con el objetivo de simplificar los procedimientos de asignación (ahora a cargo del IMAS). Para esto, en primer infancia y primaria se procedió a definir siete motivos y montos correspondientes (Tabla 5). Tabla 5. Monto asignado por Programa Crecemos desde 2019 Motivo Descripción Colones por estudiante 1 Primera infancia Edad máxima 5 años antecede primaria 18.000 2 Primaria Edad mínima 6 años primero a sexto grado 18.000 3 Ajuste por Revocación Ajuste a personas que provenían de FONABE sin antecedentes en IMAS. - 4 Adolescente joven madre y padre (menor de 21 años) Referidas de la base de FONABE (al menos 1 hijo/a) 62.000 5 Niños, niñas y adolescentes indígenas Referidos de la base de FONABE (también personas de 7º, 8º, 9º pero los de 10º a 12º pasan a monto de Avancemos por ser mayor, 40.000) 31.000 6 Niños, niñas y adolescentes en conflicto social 7 Niños, niñas y adolescentes con necesidades educativas especiales Fuente: IMAS, 2021. El monto otorgado a primera infancia y primaria se ha mantenido en 18 mil en más de 5 años, lo que ha hecho que en términos reales el monto haya perdido un 2.0% de su valor de 2015 a 2020, y 28.0% con respecto a 2010, debido a la inflación (gráfico 2). 22 Gráfico 2. Evolución real y nominal de la moda de los montos de TCM a estudiantes de preescolar y primaria (Crecemos y FONABE). 2010-2020. Fuente: Elaboración propia con datos del IMAS e IPC del Banco Central. 1/Para los años 2014 y 2015 se toma la moda de los montos declarados en la ENAHO. Sin embargo, estos discrepan con documentos de Convenio de FONABE en los que se indican 11 mil colones para estudiantes de preescolar y primaria, y 17 mil colones únicamente para estudiantes de primaria con necesidades educativas especiales. Si se deseara únicamente mantener los valores reales de las TMC en los niveles de 2010 o 2015, las TMC para el IV Ciclo requerían incrementos entre 5 mil a 18 mil colones (se plantean escenarios de 6 mil a 10 mil colones), y las de Crecemos de 2 mil a 6 mil (Tabla 6). Tabla 6. TMC de 2010 y 2015 en valores nominales y reales en 2020, e incrementos requeridos para mantener nivel. Año III Ciclo IV Ciclo Crecemos 2010 15,000 20,000 25,000 35,000 45,000 18,000 2020 a precios de 2010 19,182 25,575 31,969 44,757 57,545 23,018 2020 30,000 30,000 30,000 40,000 40,000 18,000 Incremento en 2020 para mantener valor real de 2010 -10,818.4 -4,424.6 1,969.3 4,757.0 17,544.7 5,017.9 2015 15,000 20,000 25,000 35,000 45,000 18,000 2020 a precios de 2015 16,202 21,603 27,004 37,805 48,607 19,443 2020 30,000 30,000 30,000 40,000 40,000 18,000 Incremento en 2020 para mantener valor real de 2015 -13,797.7 -8,396.9 -2,996.2 -2,194.7 8,606.9 1,442.7 Escenarios para mantener valor real 2,000 6,000 o 10,000 2,000 o 6,000 Fuente. Elaboración propia con datos del IMAS e IPC, Banco Central. Administrativa y políticamente, el Programa Avancemos cuenta con un órgano de alto nivel para la definición de las políticas, denominado Consejo de Coordinación de Avancemos que tiene funciones de articulación política. Al Consejo le corresponde coordinar y garantizar la participación presupuestaria de las instituciones. Este órgano está integrado por los jerarcas del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y de los Ministerios de 0 5,000 10,000 15,000 20,000 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Nominal 1/ Real 23 Educación Pública (MEP) y de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), y es presidido por la persona a quien el Poder Ejecutivo asigna la rectoría del sector social. Al MEP le corresponde asignar los recursos anuales, ordinarios y extraordinarios para IMAS, y le corresponde al Fondo de Desarrollo y Asignaciones Familiares (FODESAF) asignar al IMAS los recursos anuales, ordinarios y extraordinarios para el Programa Avancemos. Aunque el Consejo de Coordinación de Avancemos no constituye una estructura organizacional ni tiene funciones administrativas, económicamente le corresponde aprobar los montos de los beneficios del Programa Avancemos, de acuerdo con las recomendaciones de los estudios que provea el IMAS. Esto último, definido en el artículo 5.1, es una de las modificaciones que introduce la Ley No 9903 (2020), ya que anteriormente las recomendaciones provenían de la Secretaría Técnica de Avancemos. Sobre este tema, en el año 2015, un estudio financiado por UNICEF (Meza-Cordero et al., 2015) señaló que en algunos casos las personas beneficiarias y las personas encargadas, habían expresado que el dinero que recibían por concepto de Avancemos no era suficiente para sus crecientes gastos en educación. Ese trabajo concluía recomendando al IMAS definir un criterio técnico para establecer y poder actualizar de manera automática y transparente la remuneración económica que se otorga a los beneficiarios. La última vez que se decretó un ajuste en los montos para personas estudiantes beneficiadas del programa Avancemos fue en 2017, mediante acuerdo del Consejo Directivo (Acuerdo No. 172-02-2017). Anterior a ese año se había realizado un ajuste en septiembre de 2015, también mediante acuerdo de Consejo Directivo (Acuerdo No. 380-09- 2015), luego de casi 10 años de mantenerse invariable (desde 2006). En 2017, cuando se realizó el ajuste, el acuerdo expresaba la necesidad de ampliar la cobertura del programa, e incidir en los indicadores del Índice de Pobreza Multidimensional para la reducción de la pobreza a través de la educación. En ese momento se analizaron escenarios según la disponibilidad presupuestaria de las instituciones participantes, se aumentaban los montos de 25 mil III Ciclo y 37 mil de IV ciclo a: 1 mil colones, 3 mil colones, 5 mil colones, 6 mil colones, 7 mil colones, o un último escenario de 5 mil en III Ciclo y 3 mil colones en IV Ciclo. Finalmente, se optó por este último que además era similar al también recomendado por Sauma (2013). 24 Por último, hay tres tendencias de interés a tomar en cuenta en la cantidad potencial demandada de TMC en los próximos años: si bien debido a la dinámica demográfica, hay una reducción en el número de personas de 4 a 19 años de edad con respecto a 10 años atrás, más personas de 18 a 24 años de edad han ido logrando completar la secundaria, es decir, la población estudiantil de secundaria ha ido aumentando, acelerándose en 2017. A pesar de los avances en el logro educativo, estos índices siguen siendo relativamente bajos en comparación a los de países desarrollados (PEN, 2021). La tercera tendencia de interés que incide sobre la demanda de TMC es el aumento en la niñez en condición de pobreza, que muestra incrementos desde 2018 (gráfico 3). Gráfico 3. Índice de la cantidad de personas de 18 a 24 años que completaron la secundaria, y cantidad de personas (de todas las edades) que recibieron beneficio Avancemos. 2010-2020. (Año base 2010=100) Fuente: Elaboración propia base en ENAHOS y datos provistos por el IMAS. De 2010 a 2020, el porcentaje de personas de 18 a 24 años que había completado la secundaria pasó de 46% a 60%. En la desagregación por quintiles de ingreso se observan mejoras en los quintiles de ingresos más bajos, pero estos siguen siendo los grupos con menor nivel de logro educativo. El logro en primaria de ese grupo de edad, es prácticamente universal en todos los niveles socioeconómicos (más del 95%), no así en secundaria. 80 90 100 110 120 130 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Personas de 18 a 24 que completaron secundaria Personas de 4 a 19 años Personas de 4 a 19 años en condición de pobreza 25 IV. Datos y aspectos metodológicos La información utilizada para este documento proviene de la Encuesta de Hogares de 2019 y 2020, así como de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2018, todas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Costa Rica. Tanto la ENAHO como la ENIGH, través de su formulario recolectan información sobre las personas beneficiarias de transferencias del IMAS, sus hogares y algunas características del beneficio que declare el informante del hogar que responde la encuesta, como el monto y el nombre del programa: Crecemos, Avancemos, FONABE. En el análisis de los casos de beneficiarios en cuestión en la ENAHO 2020 se encuentra que alrededor del 14% de personas beneficiarias de Avancemos y 17% de receptoras de Crecemos se encuentran en niveles educativos para los cuales el beneficio no se otorga. Por lo tanto, con el propósito de no disminuir la muestra para análisis de impacto de los programas que se trabaja para próximos productos de esta investigación y para perfilar correctamente beneficiarios y sus hogares, se analiza la información para corregir las discrepancias. Para hacerlo, se revisan los montos declarados por las personas informantes y su cercanía con los montos correctos del programa para el nivel al que las personas beneficiarias están cursando. Con esta información se ¨corrige¨ el programa de TMC que declaran recibir según en nivel de estudios al que asiste (en caso que la declaración del programa sea ¨equivocada¨). Esta situación implica que a estudiantes de preescolar y primer y segundo ciclo de la educación regular, que declaran recibir TMC de Avancemos, se les asigna el programa Crecemos; y a estudiantes que declaran recibir TMC de Crecemos y que están en los niveles de III y IV Ciclo se les asigna el programa Avancemos que sería la que corresponde a esta población. Este tipo de imprecisiones es de esperar, si la persona informante del hogar no recuerda o no sabe con exactitud el nombre y/o monto del programa. Se asume que el nivel educativo al que asisten los estudiantes presenta menos inconvenientes de este tipo. Para el año 2019 y el año 2020 la ENAHO capta por aparte los beneficiarios de Crecemos y FONABE, por lo que el análisis y cambio de programa que se ¨corrige¨ en la base toma en consideración a los beneficiarios del FONABE que presentan los mismos problemas de declaración de programa por beneficiarios, es decir, que el nivel que cursan en la educación no corresponde al programa (ver Tabla A1.1. de anexos con cantidades de beneficiarios ¨corregidos¨). 26 Una vez asignados correctamente los beneficiarios a los programas de TMC que les corresponde por el nivel educativo que se encuentran cursando, el siguiente paso consiste en identificar el monto de la TMC correspondiente. Con la TMC “correcta” y el monto de beneficio indicado en la ENAHO se procede a sumar a nivel de hogar el monto recibido por cada programa en caso de que haya más de un beneficiario recibiendo TMC, sea de Avancemos o Crecemos. Es decir, se totaliza el monto de ayuda recibida en el hogar correspondiente a Avancemos o Crecemos. Otro dato que se analiza en esta etapa es que no haya algún individuo recibiendo beneficios de Avancemos y Crecemos a la vez, situación que se presentó en solo 2 casos, en los años 2019 y 2020, en el que se dejó como correcto el monto que corresponde al nivel en que se encontraban. Para cada programa se toma el monto del beneficio totalizado por hogar y se procede a restar el monto al ingreso total neto del hogar, que es el ingreso que utiliza el INEC para realizar las estimaciones de pobreza a nivel per cápita. El cálculo lo realizamos a nivel de hogar. El resultado del paso anterior es la obtención del ingreso mensual neto del hogar sin la transferencia correspondiente a cada programa. Éste monto en el siguiente paso se transforma en un monto per cápita cuando se divide entre el total de miembros del hogar. Al comparar el monto per cápita del ingreso neto del hogar sin la transferencia por programa calculado anteriormente contra la línea de pobreza correspondiente según sea urbana o rural la zona de residencia, es posible obtener la condición de pobreza en que quedaría el hogar si se le quitara el monto correspondiente a la TMC del programa. El análisis no solo permite ver el cambio en la pobreza de los hogares sino ver aquellos hogares que no cambian su condición de pobreza, pero para los cuales el ingreso del hogar sin la transferencia es cero ya que pierden la única fuente de ingresos del hogar que habían indicado recibir. Para simular el efecto que tendrían cambios en los montos de las transferencias sobre la condición de pobreza de las personas beneficiarias, a realizar estimaciones respecto a posibles modificaciones en los montos del Programa Avancemos-Crecemos, desde una reducción de menos de 4 mil colones hasta los 16 mil colones adicionales, con aumentos de 2 mil colones en cada simulación. De esta manera, se crearon 11 escenarios en los que el ingreso del hogar se ve afectado de acuerdo a los montos indicados. Además, 27 se incluyó un último escenario que corresponde a duplicar los montos actuales de la TMC según el nivel educativo en que se encuentran. Para cada escenario creado, se calculó un nuevo ingreso del hogar de acuerdo al monto propuesto. Ese “nuevo” monto de ingreso de hogar se convirtió a términos per cápita y se comparó contra la línea de pobreza que corresponde de acuerdo a la zona de residencia y de esta manera se obtuvieron nuevas estimaciones de la condición de pobreza del total de hogares de acuerdo a cada escenario. Finalmente, para cada hogar receptor de TMC se procede a totalizar la cantidad de beneficiarios presentes en el hogar para poder calcular la cantidad de beneficiarios promedios por hogar de acuerdo a su condición de pobreza. V. Análisis de las características de personas beneficiarias y sus hogares En análisis de la composición familiar y características beneficiarias se llevó a cabo con datos de la ENAHO 2019, por considerarse un año sin particularidades en la composición de la población objetivo que se presentaron en 2020 por la irrupción de la pandemia por Covid-19, en el que aumentó la pobreza por ingresos (30% en 2020, con un incremento de en 6.1 puntos porcentuales con respecto a 2019) y se interrumpieron las clases presenciales en todo el país para evitar la propagación del virus. Para el momento de la medición de la ENAHO en 2020, la asistencia a la educación que capta la encuesta, se mantenía sin cambios con respecto al año anterior8. Un primer elemento en relación con los datos utilizados para el análisis es que la cuantificación de beneficiarios que se obtiene a través de la ENAHO es relativamente menor a los datos administrativos suministrados por el IMAS. Los datos de la ENAHO tienden a reportar una cantidad menor de beneficiarios, incluso entre aquellos reportados el mismo mes de la encuesta, como en el caso de beneficiarios de Crecemos, que ambos son estimaciones a julio de 2019 (la encuesta capta el 83.9%). En el caso de Avancemos, los datos reportados por la institución corresponden a todos las personas beneficiarias del año, 8 Incluso había aumentado en el grupo de 16 años, significativamente al 95% de confianza. 28 por lo que aquellas que recibieron transferencias posteriores a julio, no están incluidas, y esto podría explicar en parte que la ENAHO capte el 89.9% y no la totalidad (Tabla 7). Tabla 7. Número de estudiantes que reciben la transferencia por fuente de información, IMAS y ENAHO. Número de estudiantes en educación secundaria atendidos por el programa Avancemos al finalizar el año 203,205 Estimación de la ENAHO de beneficiarios de Crecemos (julio, 2019) 182,706 Porcentaje de captación de la encuesta 89.9% Número de estudiantes en primera infancia y educación primaria atendidos por la inversión social (julio 2019) 210,321 Estimación de la ENAHO de beneficiarios de Avancemos (julio, 2019) 176,486 Porcentaje de captación de la encuesta 83.9% Fuente: Elaboración propia con base en datos suministrados por el IMAS y ENAHO, 2019. La Tabla 8 presenta el perfil de las personas estudiantes beneficiarias de las TMC y no beneficiarias asistiendo a los mismos niveles educativos. Las personas estudiantes beneficiarias de las TCM se encuentran sobrerrepresentadas fuera de la región Central. El 63% de beneficiarias de Crecemos y el 60% de Avancemos residen en la periferia (contrario a quienes no reciben en los que la proporción ronda el 40%). La mitad (50.6%) de quienes reciben el beneficio de Crecemos se localizan en zonas rurales (24% quienes no reciben), y entre el 45% y 41% de quienes reciben Avancemos (25% y 24% quienes no reciben). Las zonas rurales con mayor concentración de beneficiarios están fuera de la región Central. Hasta III Ciclo no se observan diferencias importantes en la composición por sexo de los beneficiarios, pero en IV Ciclo, son más las mujeres que los hombres 56% (la distribución es equitativa por sexo entre quienes no reciben). Esta situación podría explicarse porque las mujeres en las zonas rurales fuera de la región Central participan menos que los hombres en el mercado laboral. Entre un 4% (III Ciclo) y un 6% (IV ciclo) de quienes reciben Avancemos asisten a la educación abierta. La educación especial, representa una proporción relativamente baja (menos del 1%) entre quienes reciben TMC, sin embargo, entre un 3% y un 4% menciona tener algún tipo de discapacidad (2.5% entre quienes no reciben). Entre el 7% y 9% de las personas beneficiarias residen en hogares con jefaturas en situación de discapacidad (entre 5% y 6% en hogares sin beneficiarios); y entre un 17% (beneficiarios de Crecemos, 11% 29 no beneficiarios) y un 20% (beneficiarios de Avancemos, 12% no beneficiarios), reside en un hogar donde al menos 1 persona con discapacidad. Más del 96% de personas beneficiarias son personas costarricenses. El 42% de estudiantes beneficiarios de Crecemos residen en un hogar de jefatura femenina (igual entre no beneficiarios, 42%), 46% entre beneficiaros de Avancemos (43% entre no beneficiarios). El 33% de quienes reciben Crecemos residen en hogares monoparentales con hijos y 63% en hogares de pareja. Estas proporciones, entre hogares de beneficiarios de Avancemos son del 37% (III Ciclo) y 35% (IV) en hogares monoparentales y 57% y 59% en hogares de parejas. La proporción de estudiantes que no reciben TMC que residen en hogares monoparentales es significativamente menor. Alrededor de una cuarta parte de las jefaturas de hogares de beneficiarios de las TMC está fuera de la fuerza de trabajo y alrededor del 6% de las jefaturas de esos hogares están desempleadas, mientras que solo una quinta parte de quienes no reciben TMC y estudian residen en hogares con jefaturas fuera del mercado laboral. Un 85% de las jefaturas de hogares de personas beneficiarias son costarricenses y un 15% nacieron en Nicaragua (en proporciones similares que quienes no reciben la transferencia, 17% entre quienes asisten a niveles menores a IV ciclo y 11% a partir de ese nivel). Alrededor de 54% de personas beneficiarias reside en hogares de 4 – 5 personas, y 9% en hogares donde reside una persona adulta mayor (porcentajes similares a los de hogares sin TMC). El 4% de personas beneficiarias reside en precario, el 17% con TMC de Crecemos reside en una casa prestada o cedida (10% entre quienes no reciben TMC), entre 15% y 13% las personas beneficiarias de Avancemos (8% entre quienes no reciben TMC y cursan secundaria). Menos del 7% paga a plazos y menos del 20% alquila (estos porcentajes son mayores entre quienes no reciben TMC). Más del 60% de beneficiarios residen en inmuebles que encuentran en estado físico regular o malo (menos del 45% entre quienes no reciben TMC). Solo un 11% de personas beneficiarias de Crecemos viven en hacinamiento, y entre un 8% y 6% de Avancemos (los porcentajes son menores entre quienes no reciben TMC). Alrededor del 10% de beneficiarios reside en viviendas que no 30 cuentan con servicios básicos o los que tienen a disposición son deficientes (los porcentajes son menores entre quienes reciben TMC). En síntesis, tres grandes grupos de variables presentan las principales diferencias en las características de los hogares donde residen personas beneficiarias y no beneficiarias: condiciones de las viviendas, condición de actividad de la jefatura de hogar, y la presencia de personas con discapacidad. La condición de actividad está estrechamente relacionada con la pobreza por ingresos, los otros grupos de variables no son captados directamente por este indicador de pobreza. 31 Tabla 8. Cantidad estimada de personas beneficiarias de los programas Avancemos y Crecemos. Perfil de población beneficiaria y no beneficiaria (en grupos de edad de mayor concentración), por variables de interés. 2019. Descripción TMC: Crecemos TMC: Avancemos TMC: Crecemos TMC: Avancemos Sin TMC Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Absolutos Relativos Absolutos Relativos Región de planificación 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Central 66,041 39,756 35,312 37.4 40.6 41.7 289,229 132,707 88,342 60.9 63.9 60.4 Chorotega 14,185 6,763 10,818 8.0 6.9 12.8 39,743 14,578 13,201 8.4 7.0 9.0 Pacífico Central 14,466 8,747 7,434 8.2 8.9 8.8 30,687 11,677 8,539 6.5 5.6 5.8 Brunca 25,636 14,138 13,424 14.5 14.4 15.8 25,818 10,909 9,487 5.4 5.3 6.5 Huetar Caribe 27,967 13,626 10,367 15.8 13.9 12.2 47,548 20,721 13,970 10.0 10.0 9.6 Huetar Norte 28,191 14,979 7,342 16.0 15.3 8.7 41,967 16,978 12,681 8.8 8.2 8.7 Zona de residencia 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Urbana 87,191 54,120 49,638 49.4 55.2 58.6 361,915 154,796 111,601 76.2 74.6 76.3 Rural 89,295 43,889 35,059 50.6 44.8 41.4 113,077 52,774 34,619 23.8 25.4 23.7 Zona y región 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Zona Urb..R. Central 45,367 28,561 26,736 25.7 29.1 31.6 258,550 114,924 78,157 54.4 55.4 53.5 Zona Urb. Resto País 41,824 25,559 22,902 23.7 26.1 27.0 103,365 39,872 33,444 21.8 19.2 22.9 Zona Rural R. Central 20,674 11,195 8,576 11.7 11.4 10.1 30,679 17,783 10,185 6.5 8.6 7.0 Zona Rural Resto País 68,621 32,694 26,483 38.9 33.4 31.3 82,398 34,991 24,434 17.3 16.9 16.7 Sexo 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Hombre 91,519 51,124 37,560 51.9 52.2 44.3 236,932 103,559 71,008 49.9 49.9 48.6 Mujer 84,967 46,885 47,137 48.1 47.8 55.7 238,060 104,011 75,212 50.1 50.1 51.4 Grupos de edad 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 1. De 0 a 4 años 1,066 0.6 59,603 12.5 0.0 0.0 2. De 5 a 12 años 166,481 5,972 94.3 6.1 398,227 16,011 83.8 7.7 0.0 3. De 13 a 17 años 7,762 79,914 44,811 4.4 81.5 52.9 9,327 145,735 68,589 2.0 70.2 46.9 4. De 18 a 35 años 642 9,891 36,589 0.4 10.1 43.2 4,410 36,908 70,742 0.9 17.8 48.4 5. De 36 a 64 años 269 2,232 3,297 0.2 2.3 3.9 3,298 8,803 6,776 0.7 4.2 4.6 6. De 65 años y más 266 Parentesco 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 1 Jefe o pareja 512 5,232 8,169 0.3 5.3 9.6 5,609 18,362 19,528 1.2 8.8 13.4 2 Hijo,yerno,nuera o nieto 171,792 91,311 73,897 97.3 93.2 87.2 455,908 182,035 120,441 96.0 87.7 82.4 3 Otro familiar 3,698 1,466 1,905 2.1 1.5 2.2 9,704 5,108 5,306 2.0 2.5 3.6 4 Otro no familiar 484 726 0.3 0.0 0.9 3,771 2,065 945 0.8 1.0 0.6 32 Descripción TMC: Crecemos TMC: Avancemos TMC: Crecemos TMC: Avancemos Sin TMC Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Absolutos Relativos Absolutos Relativos Asistencia a educación formal 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 No asiste 368 2,274 1,532 0.2 2.3 1.8 Materno, interact. guard 3,191 1.8 89,157 18.8 Transición preparatoria 10,364 5.9 57,700 12.1 Escuela 160,987 91.2 326,255 68.7 Colegio 91,581 74,845 93.4 88.4 186,325 121,911 89.8 83.4 Parauniversitaria 312 0.0 0.4 Universitaria 523 0.0 0.6 Enseñanza especial 1,576 120 134 0.9 0.1 0.2 1,880 166 325 0.4 0.1 0.2 Educación abierta 4,034 4,810 4.1 5.7 21,079 23,984 0.0 10.2 16.4 Educación no formal 2,541 0.0 3.0 Nivel educativo 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Sin educación 31,675 17.9 212,543 44.7 Primaria Incompleta 144,811 82.1 262,449 55.3 Primaria Completa 25,072 25.6 63,005 30.4 Media Incompleta 72,937 78,455 74.4 92.6 144,565 133,892 69.6 91.6 Media completa 6,242 7.4 12,328 8.4 Mención de discapacidad 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 0. Sin situación de discapacidad 170,619 93,650 81,714 96.7 95.6 96.5 464,336 202,435 142,701 97.8 97.5 97.6 1. En situación de discapacidad 5,867 4,359 2,983 3.3 4.4 3.5 10,656 5,135 3,519 2.2 2.5 2.4 País de nacimiento 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 0. Nacidos en CR 175,966 95,760 81,685 99.7 97.7 96.4 453,124 194,751 138,440 95.4 93.8 94.7 1. Nacidos en Nicaragua 389 1,690 2,578 0.2 1.7 3.0 15,588 10,592 5,492 3.3 5.1 3.8 2. Nacidos resto CA 131 299 0.1 0.4 2,863 435 585 0.6 0.2 0.4 3. Nacidos resto del mundo 559 135 0.6 0.2 3,417 1,792 1,703 0.7 0.9 1.2 Sexo del Jefe 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 1 Hombre 102,683 52,203 46,168 58.2 53.3 54.5 274,399 121,183 83,015 57.8 58.4 56.8 2 Mujer 73,803 45,806 38,529 41.8 46.7 45.5 200,593 86,387 63,205 42.2 41.6 43.2 Condición de actividad del Jefe de hogar 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 1. Ocupado 126,355 66,470 58,651 71.6 67.8 69.2 365,389 161,050 111,269 76.9 77.6 76.1 2. Desempleado 9,184 6,653 5,007 5.2 6.8 5.9 24,130 9,438 5,986 5.1 4.5 4.1 33 Descripción TMC: Crecemos TMC: Avancemos TMC: Crecemos TMC: Avancemos Sin TMC Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Absolutos Relativos Absolutos Relativos 3. Fuera de la FT 40,947 24,886 21,039 23.2 25.4 24.8 85,473 37,082 28,965 18.0 17.9 19.8 Lugar de nac. del Jefe 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 0. Nacidos en CR 148,695 82,492 72,109 84.3 84.2 85.1 379,749 169,535 127,521 79.9 81.7 87.2 1. Nacidos en Nicaragua 25,053 14,709 11,985 14.2 15.0 14.2 79,946 33,514 15,292 16.8 16.1 10.5 2. Nacidos resto CA 1,641 409 444 0.9 0.4 0.5 5,571 1,942 1,160 1.2 0.9 0.8 3. Nacidos resto mundo 1,097 399 159 0.6 0.4 0.2 9,726 2,579 2,247 2.0 1.2 1.5 Discapacidad del jefe 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 0. Sin situación de discapacidad 164,730 89,427 77,179 93.3 91.2 91.1 450,059 195,607 138,067 94.8 94.2 94.4 1. En situación de discapacidad 11,756 8,582 7,518 6.7 8.8 8.9 24,933 11,963 8,153 5.2 5.8 5.6 Tipología de hogar 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 1 Pareja con hijos 110,661 56,131 49,614 62.7 57.3 58.6 307,427 132,401 85,976 64.7 63.8 58.8 2 Pareja sin hijos 2,166 2,194 2,077 1.2 2.2 2.5 5,002 4,620 4,196 1.1 2.2 2.9 3 Monoparental con hijos 57,834 36,652 29,359 32.8 37.4 34.7 141,036 62,471 49,257 29.7 30.1 33.7 4 Otro tipo de hogares 5,825 3,032 3,647 3.3 3.1 4.3 21,527 8,078 6,791 4.5 3.9 4.6 Tamaño del hogar 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 1 285 289 0.0 0.3 0.3 271 896 947 0.1 0.4 0.6 2 6,168 3,729 4,595 3.5 3.8 5.4 17,185 11,550 11,278 3.6 5.6 7.7 3 26,393 18,404 16,323 15.0 18.8 19.3 88,921 43,775 34,876 18.7 21.1 23.9 4 54,482 32,202 28,126 30.9 32.9 33.2 163,186 67,743 46,170 34.4 32.6 31.6 5 41,310 20,470 15,976 23.4 20.9 18.9 99,001 43,887 30,348 20.8 21.1 20.8 6 21,365 10,213 8,928 12.1 10.4 10.5 52,054 19,130 11,902 11.0 9.2 8.1 7 15,319 6,385 5,313 8.7 6.5 6.3 26,961 11,051 4,379 5.7 5.3 3.0 8 5,280 3,777 2,482 3.0 3.9 2.9 15,163 4,136 3,189 3.2 2.0 2.2 9 2,605 1,256 1,433 1.5 1.3 1.7 4,950 2,031 1,726 1.0 1.0 1.2 10 1,959 581 755 1.1 0.6 0.9 3,619 1,633 815 0.8 0.8 0.6 11 501 456 477 0.3 0.5 0.6 1,772 1,102 455 0.4 0.5 0.3 12 1,104 159 0.6 0.2 0.0 1,001 501 0.2 0.2 13 92 0.0 0.1 0.0 908 135 135 0.2 0.1 0.1 Presencia de adultos mayores en el hogar 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 0. Sin adultos mayores 159,597 87,683 75,677 90.4 89.5 89.4 421,210 181,667 124,422 88.7 87.5 85.1 1. Con 1 adulto mayor 14,555 9,134 7,234 8.2 9.3 8.5 45,183 20,270 17,025 9.5 9.8 11.6 2. Con 2 adultos mayores 2,202 1,192 1,664 1.2 1.2 2.0 8,599 5,633 4,563 1.8 2.7 3.1 3. Con 3 adultos mayores 132 122 0.1 0.0 0.1 210 0.1 34 Descripción TMC: Crecemos TMC: Avancemos TMC: Crecemos TMC: Avancemos Sin TMC Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Absolutos Relativos Absolutos Relativos Presencia de miembros del hogar en discapacidad 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 0. en situación de discapacidad 145,709 78,547 68,464 82.6 80.1 80.8 412,485 177,433 124,911 86.8 85.5 85.4 1. 1 en situación de discapacidad 23,509 15,327 13,010 13.3 15.6 15.4 50,595 25,248 17,461 10.7 12.2 11.9 2. 2 en situación de discapacidad 6,018 3,448 2,720 3.4 3.5 3.2 8,401 3,201 2,822 1.8 1.5 1.9 3. 3 en situación de discapacidad 1,139 576 258 0.6 0.6 0.3 2,599 1,416 708 0.5 0.7 0.5 4. 4 o + en situación de disc. 111 111 245 0.1 0.1 0.3 912 272 318 0.2 0.1 0.2 Tipo de vivienda 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Casa en cond. o residencial cerrado 487 576 367 0.3 0.6 0.4 12,515 6,144 2,888 2.6 3.0 2.0 Casa Independiente 124,845 65,735 54,527 70.7 67.1 64.4 247,792 109,961 82,476 52.2 53.0 56.4 En fila o contigua 49,068 30,715 28,698 27.8 31.3 33.9 199,027 85,640 57,992 41.9 41.3 39.7 En edificio (cond. Vert. o apart.) 1,000 568 648 0.6 0.6 0.8 13,311 5,078 2,700 2.8 2.4 1.8 Cuartería 201 201 0.1 Tugurio 1,086 415 457 0.6 0.4 0.5 2,146 546 164 0.5 0.3 0.1 Tipo de tenencia de la vivienda 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Propia totalmente pagada 96,754 55,379 53,089 54.8 56.5 62.7 219,441 104,661 86,284 46.2 50.4 59.0 Propia pagando a plazos 10,759 6,719 4,787 6.1 6.9 5.7 69,726 31,192 18,870 14.7 15.0 12.9 Alquilada 33,521 16,793 12,564 19.0 17.1 14.8 126,501 50,488 28,675 26.6 24.3 19.6 En precario 6,261 4,184 3,395 3.5 4.3 4.0 13,553 3,176 1,251 2.9 1.5 0.9 Otra tenencia (cedida, prestada) 29,191 14,934 10,862 16.5 15.2 12.8 45,771 18,053 11,140 9.6 8.7 7.6 Estado físico de la vivienda 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Malo 31,108 16,165 10,971 17.6 16.5 13.0 52,057 19,774 12,533 11.0 9.5 8.6 Regular 81,455 47,415 41,973 46.2 48.4 49.6 165,041 74,521 48,540 34.7 35.9 33.2 Bueno 63,923 34,429 31,753 36.2 35.1 37.5 257,894 113,275 85,147 54.3 54.6 58.2 Calificación de la vivienda 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Inaceptable 31,491 16,165 11,239 17.8 16.5 13.3 52,725 19,774 12,533 11.1 9.5 8.6 Deficiente 10,253 4,976 3,292 5.8 5.1 3.9 23,882 7,310 2,378 5.0 3.5 1.6 Aceptable 77,866 46,218 41,327 44.1 47.2 48.8 156,200 74,689 49,334 32.9 36.0 33.7 Óptima 56,876 30,650 28,839 32.2 31.3 34.0 242,185 105,797 81,975 51.0 51.0 56.1 Condición de hacinamiento según dormitorios 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Vivienda hacinada 20,036 7,772 4,914 11.4 7.9 5.8 33,256 9,504 3,133 7.0 4.6 2.1 Vivienda no hacinada 156,450 90,237 79,783 88.6 92.1 94.2 441,736 198,066 143,087 93.0 95.4 97.9 35 Descripción TMC: Crecemos TMC: Avancemos TMC: Crecemos TMC: Avancemos Sin TMC Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Pre. y primaria III Ciclo IV Ciclo Absolutos Relativos Absolutos Relativos Disponibilidad de servicios básicos 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 No dispone de servicios básicos 2,709 1,673 1,267 1.5 1.7 1.5 3,004 797 821 0.6 0.4 0.6 Dispone de servicios b. deficientes 21,323 9,664 8,958 12.1 9.9 10.6 29,031 10,610 6,469 6.1 5.1 4.4 Dispone de servicios b. óptimos 152,454 86,672 74,472 86.4 88.4 87.9 442,957 196,163 138,930 93.3 94.5 95.0 Por incidencia de pobreza 176,486 98,009 84,697 100.0 100.0 100.0 474,992 207,570 146,220 100.0 100.0 100.0 Total Pobres 89,036 47,779 37,822 50.4 48.7 44.7 153,995 56,590 29,322 32.4 27.3 20.1 Pobreza extrema 31,091 15,025 10,942 17.6 15.3 12.9 42,889 13,457 9,010 9.0 6.5 6.2 Pobreza no extrema 57,945 32,754 26,880 32.8 33.4 31.7 111,106 43,133 20,312 23.4 20.8 13.9 No pobre 87,450 50,230 46,875 49.6 51.3 55.3 320,997 150,980 116,898 67.6 72.7 79.9 Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. 36 El 95% de personas beneficiarias de Crecemos tiene entre 5 y 12 años de edad. El 88% de estudiantes beneficiarios de Avancemos en III Ciclo tienen menos de 18 años, y el 53% en el IV Ciclo. Solo un 0.6% de las personas beneficiarias de Crecemos tiene menos de 5 años, frente a un 13% de quienes no reciben TMC y asiste a niveles pre-secundaria. Estas diferencias ponen en evidencia que quienes no reciben TMC comienzan su formación con años de ventaja (gráfico 6). Los beneficios de la educación preescolar y estimulación en edades tempranas han sido documentados por investigaciones que señalan que las oportunidades de aprendizaje desde los 3 años de edad, son fundamentales para el desarrollo de habilidades de los y las niñas que favorecen el logro educativo futuro (UNICEF, 2017; The Lancet, 2016; Heckman, 2016). Gráfico 6. Porcentaje de estudiantes en la educación formal (preescolar a secundaria) por edad, según si reciben TMC. 2019. Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. Nota: Las barras de cada color suman 100% y cada una representa la proporción de personas en cada grupo de edad. La disponibilidad de transferencias está relacionada con las posibilidades presupuestarias, pero también con el flujo de personas beneficiarias que ingresan y que egresan cada año. Por ejemplo, en 2019, con datos de la ENAHO, se calculó que ingresaban ese año el 7.1% de las personas beneficiarias, a quienes se asignaba el 5% del presupuesto)9; a la vez que estaban en su último nivel educativo el 11.3%, a quienes se 9 Calculado con base en quienes iniciaron en el primer año que financia el programa con Crecemos, sin tomar en cuenta las personas que podrían haber ingresado al programa en otros niveles educativos. 0.0% 2.0% 4.0% 6.0% 8.0% 10.0% 12.0% 14.0% 16.0% 18.0% 20.0% 0 a 2 3 a 4 5 a 6 7 a 8 9 a 10 11 a 12 13 a 14 15 a 16 17 a 18 19 a 20 21 a 22 23 a 24 25 o másP o rc e n ta je d e e s tu d ia n te s e n e s a e d a d Edades No recibe TMC Recibe TMC 37 asignaba el 15% del presupuesto. Por lo tanto, la proporción en último año no solo era mayor que la que ingresa al primer año de educación, sino que representa una porción mayor del presupuesto debido a que la TMC que recibe es más alta (40 mil colones frente a 18 mil). Ese mismo año, un 6.4% aumentaba su transferencia en 12 mil colones al pasar de primaria a secundaria, y un 9.8% en 10 mil colones al pasar de III ciclo a IV (gráfico 7).10 Gráfico 7. Proporción de beneficiarios por nivel al que asiste. 2019. Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. Nota: Se indica porcentaje que ese año cambió de monto. En 2019, el 54.1% de estudiantes beneficiarios recibían 18 mil colones, consumiendo el 38.1% del presupuesto, el 24.9% recibía transferencias por 30 mil colones (29.2% del presupuesto) y 21.1% recibía transferencias por 40 mil colones (32.7% del presupuesto) (gráfico 8). Cabe mencionar que estos cálculos, realizados con información de la ENAHO no toman en cuenta los montos que pueden otorgarse mediante el programa por cantidades superiores en condiciones particulares, según se especifica en la Tabla 5. 10 En 2019, según estimaciones con datos de la ENAHO, del total de personas beneficiarias de secundaria, 14% provenía de primaria, mientras que del total de beneficiarias de prescolar y primaria, el 13% ingresaba al sistema educativo. Según estimaciones realizadas por el IMAS en 2021, del total de estudiantes beneficiarios de secundaria el 17.6% provenía de primaria, mientras que de los beneficiarios de prescolar y primaria, el 19.4% recién ingresaban. 7.1% 6.4% 9.8% 8.2% 3.1% 0.0% 2.0% 4.0% 6.0% 8.0% 10.0% 12.0% Prep- o 1 grado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 38 Gráfico 8. Proporción de beneficiarios por monto de TMC. 2019. Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. La Tabla 9 presenta el cálculo de población de estudiantes de primera infancia y de primaria de 4 a 14 años que es beneficiaria de la TMC (22%) y no beneficiaria (56%), que asiste a otros niveles o no asiste, pero completó ese nivel educativo (19%). En este grupo, solo un 3.6% no asiste y no lo han completado, es decir que serían población potencial si entraran a estudiar y estuvieran en condición de pobreza. Ese porcentaje es similar entre personas de 12 a 16 años (2.9%) y aumenta al 10.3% para personas de 15 a 19 años. El porcentaje de personas de 15 a 19 años que no estudian, no han completado la secundaria y están en condición de pobreza se cuantifica en 4.3% de personas en esas edades. Estos números no consideran personas que podrían ser beneficiarias de Avancemos fuera de esas edades y que podrían retomar estudios postergados, alentadas por el beneficio. Tabla 9. Porcentaje de personas por edad y nivel educativo al que asisten según si reciben beneficio. 2019. 4 a 14 Primera infancia y primaria 12 a 16 Secundaria 15 a 19 Secundaria Estudiantes Beneficiarios Pobreza extrema 3.8 2.9 1.8 Pobreza no extrema 7.1 7.4 5.1 No pobre (luego de transferencia) 10.8 10.8 9.1 Estudiantes no beneficiarios Pobreza extrema 4.8 2.2 1.2 Pobreza no extrema 13.1 7.6 2.7 No pobre 37.9 29.9 19.8 Asiste a otros niveles, o no asiste y ya completó ese nivel 18.9 35.6 48.7 No asisten y no completaron nivel anterior 0.6 1.1 No asisten y no completaron ese nivel 3.6 2.9 10.3ª/ Total 100.0 100.0 100.0 Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. a/4.3% en condición de pobreza. 0% 20% 40% 60% 80% 100% Proporción de estudiantes Proporción presupuesto TMC de 40 mil TMC de 30 mil TMC de 18 mil 39 VI. Cálculo del efecto de las transferencias sobre la condición de pobreza de personas beneficiarias Uno de los métodos utilizados para estimar la pobreza en Costa Rica, es el Método del Ingreso o Método de Línea de Pobreza. Este consiste en estimar el costo de una canasta básica de bienes y servicios (Canasta Básica Total, CBT) que es requerida para mantener un nivel mínimo de subsistencia y el cual se compara con el ingreso per cápita del hogar. La CBT contempla todas las necesidades: alimentarias, vivienda, vestido, salud, educación, transporte, telecomunicaciones, entre otras. El costo de la CBT es la Línea de Pobreza. Dada la importancia de la alimentación como primera necesidad a satisfacer, se establece un umbral de requerimiento energético mínimo para subsistir. Para conocer el costo de ese requerimiento se define una Canasta Básica Alimentaria (CBA)11 (INEC, 2013). Aquellos hogares cuyo ingreso per cápita no alcanza para comprar la CBA se clasifican como en condición de pobreza extrema. El ingreso per cápita del hogar se ve aumentado mediante las TMC que reciben sus habitantes y esto puede hacer que su condición de pobreza se modifique, ya sea porque el hogar deja de ser pobre extremo, o pobre, aunque su situación siga siendo de vulnerabilidad socioeconómica por otras variables que no son el ingreso. Uno de los requisitos básicos para la obtención de la TMC del programa Avancemos- Crecemos es que la persona estudiante pertenezca a un hogar en situación de pobreza. La clasificación de las familias en condición de pobreza extrema, pobreza básica o población vulnerable. La clasificación de las personas según su condición es definida, para el IMAS por el Sistema de Información sobre la Población Objetivo (SIPO) y en transición con lo establecido en el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE). La manera en que el Sistema clasifica a las familias según su nivel de pobreza y vulnerabilidad presenta algunas diferencias con respecto a la clasificación que 11 Para determinar la CBA se define un grupo de hogares de referencia, un grupo de alimentos, el aporte calórico de cada uno, los gramos y el costo, este costo es la Línea de Indigencia. Luego para las otras necesidades no alimentarias o sea para la Canasta Básica No Alimentaria (CBNA), se hace una estimación global según el peso relativo de la parte no alimentaria sobre el gasto de consumo total de los hogares de referencia (INEC, 2013). 40 resulta de utilizar únicamente la Línea de Pobreza, ya que incorpora más variables que el ingreso per cápita del hogar12. La Tabla 10.1 presenta la proporción de estudiantes por edad y nivel educativo al que asisten. Un 50% de estudiantes que recibe la TMC Crecemos vive en condición de pobreza por ingresos (según clasificación de la ENAHO), lo mismo ocurre con el 49% de quienes cursan III Ciclo y reciben Avancemos, y el 45% de quienes cursan IV Ciclo o más. Quienes clasifican como población no pobre porque los ingresos del hogar superan la línea de pobreza, cuentan dentro de sus ingresos, con las TMC. Tabla 10.1. Proporción estimada de personas beneficiarias de los programas Avancemos y Crecemos por nivel de pobreza. 2019. Nivel de pobreza Con CRECEMOS Con AVANCEMOS III Ciclo Con AVANCEMOS IV Ciclo Total Pobres 50.4 48.7 44.7 Pobreza extrema 17.6 15.3 12.9 Pobreza no extrema 32.8 33.4 31.7 No pobre (luego de transferencia) 49.6 51.3 55.3 Total 100.0 100.0 100.0 Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. En 2019, los hogares con estudiantes con TMC en promedio tenían 1.54 beneficiarios, por lo tanto, en promedio recibían 40.808 colones. Este monto estaría representando el 47% de la línea de pobreza per cápita en zona rural, un 36% de la de zona urbana, casi una CBA en zona rural y 81% de CBA en zona urbana (Tabla 10.2). Tabla 10.1. Cantidad promedio de beneficiarios por hogar receptor. 2019. Nivel de pobreza TMC IMAS Avancemos (30 mil o 40 mil) Crecemos (18 mil) Promedio de colones que recibe un hogar receptor Línea de pobreza colones per cápita CBA colones per cápita Pobres 1.67 0.81 0.86 43 770.3 En zona rural: 86.353 En zona urbana: 112 317 En zona rural: 42.117 En zona urbana: 50.618 Pobreza extrema 1.81 0.83 0.98 46 607.4 Pobreza no extrema 1.61 0.80 0.80 42 554.3 No pobre 1.43 0.75 0.68 38 435.6 Total 1.54 0.78 0.76 40 808.2 Fuente: Elaboración propia con base en la ENAHO, 2019. 12 Con la modificación a la Ley No. 9617, la clasificación es actualmente realizada considerando lo establecido en el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE). 41 Tanto en 2019 como en 2020, el 15% de los hogares de Costa Rica era receptor de TMC, el 6% solo de Crecemos (5% en 2020), el 6% de Avancemos, y el 3.1% de ambos. Entre los hogares receptores un 1% en 2019, y un 2% en 2020, la TMC era su único ingreso (Tabla 11). Tabla 11. Hogares con ingreso nulo y porcentaje que representan las TMC respecto del ingreso total. 2019 y 2020. Descripción 2019 2020 Total Hogares 1,600,797 1,604,705 Hogares beneficiarios de Avancemos-Crecemos 240,293 235,174 Solo Crecemos 95,461 81,773 Solo Avancemos 98,041 102,940 Combinados 46,791 50,461 Hogares cuyo único ingreso es por Avancemos-Crecemos 2,742 4,587 Porcentaje de hogares cuyo ingreso es nulo sin las transferencias 1.1% 2.0% Porcentaje que representan las TMC del IMAS sobre el ingreso total del hogar Pobres 21.5% 21.7% Pobreza extrema 38.5% 38.7% Pobreza no extrema 14.2% 14.7% No pobre 6.2% 6.1% Total 13.0% 14.4% Fuente: Elaboración propia con datos de las ENAHO 2019 y 2020 del INEC. En un hogar en condición de pobreza que recibe TMC, en el que en promedio residen 1.67 beneficiarios, las transferencias representan un 22% de los ingresos. La participación de las transferencias en el ingreso alcanza el 39% de los ingresos en hogares en condición de pobreza extrema, y en los hogares no pobres (clasificados así luego de la transferencia) este ingreso representa el 6% de sus ingresos. En 2019 y 2020 respectivamente, el 32% y 30% de los hogares en condición de pobreza de Costa Rica eran receptores de TMC, el 34% y 32% en hogares en condición de pobreza extrema, 31% y 29% en hogares en pobreza no extrema, y solo un 11% y 9% de hogares no pobres (luego de transferencias) (ver Tabla A1.2 en anexos). 42 Otra manera de analizar las condiciones socioeconómicas de los hogares en los que residen las personas estudiantes, es clasificándolos según sus ingresos por quintiles13. En 2019, los hogares de quintil más bajo (Q1) recibía un ingreso mensual per cápita promedio de 99 mil o menos y en ellos residía en promedio 4.5 personas, en el quintil 2 (Q2) el ingreso per cápita era de más de 99 mil a 170 mil colones, con un promedio de 4.4 personas por hogar. En el gráfico 9 se observa que entre beneficiarios de TMC el 48% reside en hogares de quintil 1 y el 33% en hogares de quintil 2 (calculados después de trasferencias). Es decir, de quienes reciben la TMC el 80.4% reside en hogares de quintiles de ingreso 1 y 2. Al relacionar la clasificación de los hogares por quintiles de ingreso con la de pobreza, se observa que en el quintil 1 todos los hogares se ubican bajo la línea de pobreza y en el quintil 2el 16% se ubica bajo esa línea. Sin embargo, estos últimos hogares podrían considerarse vulnerables debido a que el intervalo de ingresos es relativamente estrecho. Gráfico 9. Porcentaje de estudiantes por quintil de ingresos del hogar que recibe TMC. 2019.a/ Fuente: Elaboración propia con base en ENAHO, 2019. a/Todos los niveles y edades. Las columnas de un mismo color suman 100%. Tomando en cuenta que la condición de pobreza medida por ingresos se ve particularmente afectada por los recursos monetarios del hogar, se analiza el efecto de modificaciones de las TMC en la pobreza de los hogares en el país en 2019 y 2020. Aunque el objetivo de las TMC no es la reducción de la pobreza en el corto plazo, se hacen 13 La separación de la distribución de hogares ordenados por ingresos, separados en cinco partes iguales (cada parte representa un 20% de los hogares). 20.7 21.0 20.8 19.6 17.8 47.8 32.7 15.8 3.5 0.2 26.2 23.3 19.8 16.4 14.3 0 10 20 30 40 50 60 Q1 (menos de 99 mil) Q2 (99 mil a 170 mil) Q3 (170 mil a 280 mil) Q4 (280 mil a 520 mil) Q5 (más de 520 mil) No recibe TMC Recibe TMC Total estudiantes (prescolar, primaria, secundaria, especial) 43 simulaciones para estimar el efecto de aumentar en intervalos de 2 mil colones hasta 16 mil, duplicar el monto, reducirla hasta 4 mil colones o eliminarla. En 2019, el 20.9% de los hogares vivía en condición de pobreza. Ese año, si la TMC no se hubiera otorgado, ese porcentaje habría aumentado en 1 punto porcentual. Por otra parte, si los montos otorgados se hubieran duplicado, ese porcentaje se habría modificado también en 1 punto porcentual (ver Tablas A2 y A3 de Anexos y gráfico 10). Este resultado agregado en la pobreza resulta relativamente estático debido por una parte por la baja proporción de hogares que reciben la transferencia, y por otra, porque los aumentos simulados en la magnitud de la transferencia solo varían la condición de pobreza de aquellos hogares cuyos ingresos estaban cercanos a la línea de pobreza. Gráfico 10.1 Estimaciones del porcentaje de hogares en condición de pobreza ante cambios en el monto de la TMC. 2019-2020. Fuente: Elaboración propia con base en ENAHO, 2019 y 2020. 21.8 21.1 21.0 20.9 20.9 20.8 20.7 20.7 20.6 20.5 20.5 20.4 20.0 26.8 26.2 26.2 26.1 26.1 26.0 25.9 25.8 25.7 25.7 25.6 25.5 25.1 0 5 10 15 20 25 30 2019 2020 44 Gráfico 10.2 Estimaciones del porcentaje de hogares en condición de pobreza extrema ante cambios en el monto de la TMC. 2019-2020. Fuente: Elaboración propia con base en ENAHO, 2019 y 2020. Analizando únicamente la población beneficiaria, se observa que el 48% de las personas que reciben TMC de Crecemos o Avancemos viven en hogares en condición de pobreza. Si el programa no existiera, esa proporción alcanzaría el 55% (un aumento del 15%). Por otra parte, cada incremento de 2 mil colones lograría una reducción de aproximadamente un 1% con respecto cada nivel anterior (gráfico 11). El aumento en 8 mil colones logra una reducción de la pobreza entre beneficiarios de un 5% y de 4% de los hogares donde residen las personas beneficiarias. 6.7 6.0 5.9 5.9 5.8 5.6 5.6 5.5 5.5 5.4 5.3 5.3 5.0 8.2 7.1 7.1 7.0 6.9 6.9 6.8 6.7 6.6 6.6 6.6 6.6 6.3 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 2019 2020 45 Gráfico 11. Estimaciones del porcentaje de hogares condición de pobreza que cuentan con personas beneficiarias, ante cambios en el monto de la TMC. 2019 Fuente: Elaboración propia con base en ENAHO, 2019 La transferencia es particularmente importante para personas beneficiarias y hogares receptores en condición de pobreza extrema. Un 16% de las personas beneficiarias de Crecemos o Avancemos viven en hogares en condición de pobreza extrema, y si el programa no existiera, esa proporción alcanzaría el 23% (un aumento del 43%) (gráfico 12) (la Tabla A7 de anexos presenta los escenarios separados por personas beneficiarias de Avancemos y de Crecemos). 55.4 49.2 48.6 48.1 47.2 46.9 46.4 45.7 45.0 44.6 44.4 43.6 40.3 49.9 45.1 44.5 44.2 43.6 43.3 42.9 42.4 41.8 41.6 41.3 40.7 37.9 21.8 21.1 21.0 20.9 20.9 20.8 20.7 20.7 20.6 20.5 20.5 20.4 20.0 0.0 10.0 20.0 30.0 40.0 50.0 60.0 Beneficiarios Hogares beneficiarios Total hogares del país 46 Gráfico 12. Estimaciones del porcentaje de hogares condición de pobreza extrema que cuentan con personas beneficiarias, ante cambios en el monto de la TMC. 2019 Fuente: Elaboración propia con base en ENAHO, 2019 Por último, se simuló el efecto de los cambios en los montos, entre personas beneficiarias en edades de 4 a 18 años para med