UNIVERSIDAD DE COSTA RICA SISTEMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO EL INTERCAMBIO DE CERÁMICA POLICROMA ENTRE LA GRAN NICOYA Y EL CARIBE CENTRAL DE COSTA RICA ENTRE EL 500 Y EL 1550 D.C. Tesis sometida a la consideración de la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en Antropología para optar al grado y título de Maestría Académica en Antropología JOSÉ JOAQUÍN BRENES BALLESTERO Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, Costa Rica 2025 ii DEDICATORIA A mí, por la resiliencia durante los últimos años. iii AGRADECIMIENTOS Durante este largo proceso he sido acompañado por una gran cantidad de personas que han sido un apoyo tanto académico como personal, sin las cuales no hubiese sido posible finalizar con éxito esta investigación. Mi comité asesor, conformado por el Dr. Gerardo Alarcón Zamora, la M.Sc. Geissel Vargas Madrigal y el Dr. Felipe Sol Castillo, fue fundamental para el desarrollo de la investigación cuyos resultados aquí se presentan. Su guía en aspecto teóricos y metodológicos fue muy valiosa antes, durante y hasta el final del trabajo. Gerardo y Felipe contribuyeron desde el inicio de la elaboración de la propuesta gracias a los cursos que impartieron en la maestría y de los cuales fui estudiante. Geissel, por su parte, ha sido una gran maestra y amiga durante parte de mi carrera; nuestro gusto compartido por la cerámica precolombina de Costa Rica es un factor importante para que ambos seamos parte de este proceso. Durante el transcurso de la maestría, el profesorado también hizo valiosos aportes a este trabajo, tanto en aspectos teóricos como metodológicos. La Dra. Silvia Salgado González y el Dr. Mauricio Murillo Herrera contribuyeron enormemente de una u otra manera en esta investigación. Silvia me orientó en el desarrollo de la propuesta de investigación durante los cursos de diseño de tesis que impartió y Mauricio me brindó mucha información acerca de las sociedades cacicales en su curso sobre Cacicazgos. Sus excelentes clases fueron muy provechosas para la mejora de este documento y para ampliar mi conocimiento en temáticas muy atinentes a este estudio. Agradezco enormemente a mis compañeros, compañeras y colegas del Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional de Costa Rica quienes han sido muy importantes durante el desarrollo de mi carrera. Myrna Rojas Garro, Felipe Solís Del Vecchio, Adrián Badilla Cambronero, Francisco Corrales Ulloa, Luis Sánchez Herrera, Grettel Monge Muñoz, Julio César Sánchez Herrera, Viviana Sánchez Avendaño, Geissel Vargas Madrigal, Iván Alfaro Gálvez, Fabiola De la O Alvarado y María Rojas Sancho siempre estuvieron allí para cualquier consulta o iv ayuda que requiriera durante este proceso y siempre tuvieron la disponibilidad y la gentileza de ayudarme. Julio César Sánchez me ayudó mucho con el préstamo de la información disponible sobre los sitios y sobre el Caribe Central. Viviana Sánchez, además, tuvo la amabilidad de compartirme sus datos, informe y diario de campo del trabajo de evaluación arqueológica que realizó en el sitio arqueológico Guápiles, y cuya parte de los datos utilicé en esta investigación. Además, siempre estuvo anuente a resolver mis consultas acerca del sitio y su colección arqueológica. Quisiera también agradecer a los compañeros y compañeras del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural quienes me colaboraron de sobremanera durante el proceso de análisis de los materiales. Especialmente quisiera agradecer a Olman Solís Alpízar, Cleria Ruiz Torres, Arturo Hernández Ruiz, Melania Pérez Mata, Carolina Barrientos Marín, Alexis Matamoros Álvarez y Miguel Rodríguez Sánchez por su ayuda en la búsqueda y préstamo de las colecciones analizadas, y por atenderme durante el proceso de análisis cerámico en su departamento. A Cleria quisiera agradecerle, además, su disponibilidad para consultar la maravillosa y valiosa colección de cerámica sin contexto siempre que fue y es necesario, no solo para esta investigación. Dichos recorridos por el depósito de colecciones sin contexto, además de relajantes y educativos, han sido importantísimos en el desarrollo de mi carrera profesional para ampliar mi conocimiento sobre la cerámica precolombina de Costa Rica. Ricardo Vázquez Leiva y Stephanie Rojas Ulate contribuyeron con su conocimiento sobre los trabajos dirigidos por Jared Latimer en el sitio La Iberia; su ayuda permitió ubicar dónde se realizaron las excavaciones, lo cual fue de mucha utilidad para el trabajo con el SIG. Stephanie también me ayudó a resolver muchas dudas respecto a esa investigación, en la cual ella también participó. Ricardo Vázquez, además, me enseñó muchísimo sobre la arqueología del Caribe Central desde que fuimos compañeros en el DAH, y aún después de su jubilación. Él siempre fue, es y será uno de mis grandes maestros sobre la arqueología de Costa Rica. Sus excelentes trabajos realizados en el Caribe Central son, junto a las v investigaciones de Michael Snarskis, la base de esta investigación y son vitales para el conocimiento de la arqueología de la zona. Por último, quisiera agradecer a mi familia, en especial a mi mamá y a mi papá, quienes siempre serán una motivación para superarme. A todas las personas que me ayudaron y que quizá olvido mencionar aquí, muchísimas gracias por su ayuda. vii Tabla de contenido DEDICATORIA ......................................................................... ii AGRADECIMIENTOS ................................................................ iii RESUMEN .............................................................................. ix ABSTRACT ............................................................................. xi LISTA DE CUADROS .............................................................. xiii LISTA DE TABLAS ................................................................. xiv LISTA DE FIGURAS ................................................................ xv LISTA DE ABREVIATURAS ..................................................... xvii LISTA DE ANEXOS ............................................................... xviii CAPÍTULO 1. CONTEXTUALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN ............... 1 1.1 Introducción ........................................................................ 1 1.2 Problema de investigación ..................................................... 2 1.3 Pregunta de investigación ...................................................... 3 1.4 Objetivos ............................................................................ 4 1.5 Escenarios hipotéticos ........................................................... 4 1.6 Implicaciones de prueba de los escenarios hipotéticos ............... 5 1.7 Justificación......................................................................... 7 CAPÍTULO 2. COMPLEJIDAD SOCIAL, ECONOMÍA POLÍTICA Y BIENES DE PRESTIGIO ................................................................................. 10 2.1 Sociedades complejas: caracterización ................................... 10 2.2 Economía política y bienes de prestigio ................................... 14 CAPÍTULO 3. CONTEXTUALIZACIÓN NATURAL Y CULTURAL DEL CARIBE CENTRAL .................................................................................... 18 3.1 Caracterización fisiográfica de la zona de estudio ..................... 18 3.2 Contextualización cultural: el desarrollo cultural de las sociedades antiguas en el Caribe Central costarricense................................... 21 3.3 Investigaciones previas en los asentamientos bajo estudio ........ 26 3.3.1 El sitio arqueológico Las Mercedes-1 (L-287 LM-1) .............. 27 3.3.2 El sitio arqueológico Anita Grande (L-53 AG) ...................... 32 3.3.3 El sitio arqueológico La Iberia (L-4 LI) .............................. 36 3.3.4 El sitio arqueológico Guápiles (L-278 Gp) .......................... 38 viii 3.3.5 ¿Un mismo cacicazgo? La cultura material como evidencia de la integración sociopolítica de la zona ........................................ 39 CAPÍTULO 4. ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN ........................... 46 4.1 La región arqueológica Gran Nicoya y su cerámica policroma ..... 46 4.2 Estudios sobre el intercambio de la cerámica policroma de la Gran Nicoya .................................................................................... 51 CAPÍTULO 5. ESTRATEGIA METODOLÓGICA .................................... 55 5.1 La muestra ......................................................................... 55 5.2 Trabajo de laboratorio .......................................................... 57 5.3 Trabajo de gabinete ............................................................. 59 CAPÍTULO 6. RESULTADOS ........................................................... 62 6.1 La muestra estudiada y la cantidad de policromos .................... 62 6.2 Huellas de uso .................................................................... 64 6.3 Tipos y escuelas cerámicas representadas............................... 67 6.3.1 Tipos cerámicos ............................................................. 67 6.3.2 Escuelas cerámicas ........................................................ 74 6.4 Distribución espacial intrasitio ............................................... 76 6.4.1 Distribución de la cerámica policroma en Las Mercedes ....... 76 6.4.2 Distribución de cerámica policroma en Anita Grande ........... 83 6.4.3 Distribución de cerámica policroma en La Iberia ................. 88 6.4.4 Distribución de cerámica policroma en Guápiles.................. 93 CAPÍTULO 7. DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS............................... 96 7.1 Posibles escenarios hipotéticos .............................................. 96 7.2 Cerámica policroma ¿fue un bien de prestigio? ...................... 103 CAPÍTULO 8. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ..................... 110 8.1 Conclusiones .................................................................... 110 8.2 Recomendaciones.............................................................. 114 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ............................................... 117 ix RESUMEN Las investigaciones arqueológicas científicas llevadas a cabo en el Caribe Central de Costa Rica desde la década de 1970 han aportado mucha información para el entendimiento de la complejidad sociopolítica alcanzada por algunos grupos que se asentaron en sitios arqueológicos que muestran un alto grado de desarrollo materializado en la construcción de arquitectura monumental con diferentes funciones. La amplia evidencia disponible apunta a que en el Caribe Central existieron formas sociales que concuerdan con las definiciones del concepto de cacicazgo históricamente discutido en la arqueología costarricense y de la baja América Central. Las características sociopolíticas de los cacicazgos aluden a un control político sobre bienes de interés para las élites gobernantes. De esta manera, con base en el conocimiento teórico disponible se aborda un tema que permite conocer cómo fue el proceso de adquisición de cerámica policroma de la Gran Nicoya por parte de los grupos que habitaron parte del Caribe Central costarricense. En el Capítulo 1 se presenta el tema de investigación. Se especifican los objetivos y los escenarios hipotéticos que luego se contrastan con la evidencia arqueológica. El Capítulo 2 contiene la discusión teórica que orientó la investigación y que sirvió para interpretar los datos obtenidos en el análisis cerámico. La discusión se centra en los aspectos sociopolíticos que caracterizan a las sociedades cacicales y en conceptos asociados con la economía política de dichas sociedades. En el Capítulo 3 se contextualiza la zona de estudio mediante la información disponible referente a las características naturales de la zona y al desarrollo cultural precolombino de los grupos que allí se asentaron. Se presenta el desarrollo histórico precolombino de la subregión y se detalla en las características que presentan los cuatro sitios estudiados. En el Capítulo 4 se resumen las investigaciones que abordan la temática del intercambio de cerámica policromada entre la Gran Nicoya y la Región Arqueológica x Central de Costa Rica, con la finalidad de contar con un estado de la cuestión de la temática tratada. El Capítulo 5 cuenta con el componente metodológico de la investigación, donde se expone la muestra cerámica utilizada, las técnicas de recolección de los datos y los procedimientos de análisis de esa colección. El Capítulo 6 compila los datos derivados del análisis de la cerámica policroma hallada en los cuatro sitios estudiados. Los datos se dividen en varios apartados que permiten comprender mejor los resultados obtenidos. En el Capítulo 7 se discuten los resultados tomando en consideración los postulados teóricos y los antecedentes expuestos. Se discute si existió un control en el acceso a la cerámica policroma de parte de las aldeas principales y si esa cerámica policroma realmente fue un bien de prestigio. El Capítulo 8 reúne las conclusiones a las cuales se llegó con la información obtenida y se sugieren algunas recomendaciones que considerar en futuras investigaciones que incluyan el análisis de cerámica policromada de la Gran Nicoya. xi ABSTRACT Scientific archaeological research carried out in the Central Caribbean region of Costa Rica since the 1970s has provided a wealth of information for understanding the sociopolitical complexity achieved by some groups that settled in archaeological sites exhibiting a high degree of development, materialized in the construction of monumental architecture with various functions. The extensive available evidence indicates that social forms existed in the Central Caribbean region that fit the definitions of the concept of chiefdom historically discussed in Costa Rican and lower Central American archaeology. The sociopolitical characteristics of chiefdoms allude to political control over goods of interest to the ruling elites. Based on the available theoretical knowledge, this study addresses a topic that sheds light on the process by which groups that inhabited part of the Central Caribbean of Costa Rica acquired polychrome ceramics from the Greater Nicoya region. Chapter 1 presents the research topic. The objectives and hypothetical scenarios are specified, which are later compared with the archaeological evidence. Chapter 2 contains the theoretical discussion that guided the research and served to interpret the data obtained from the ceramic analysis. The discussion focuses on the sociopolitical aspects that characterize chiefdom societies and on concepts associated with their political economy. Chapter 3 contextualizes the study area using available information regarding the natural characteristics of the region and the pre-Columbian cultural development of the groups that settled there. It presents the pre-Columbian historical development of the subregion and provides detailed descriptions of the characteristics of the four studied sites. Chapter 4 summarizes previous research on the exchange of polychrome ceramics between Greater Nicoya and the Central Archaeological Region of Costa Rica, to establish the current state of knowledge on the subject. xii Chapter 5 contains the methodological component of the research, outlining the ceramic sample used, the data collection techniques, and the procedures used for analyzing the collection. Chapter 6 compiles the data derived from the analysis of the polychrome pottery found at the four studied sites. The data are divided into several sections to facilitate a better understanding of the results obtained. Chapter 7 discusses the results considering the theoretical postulates and background previously presented. It examines whether there was controlled access to polychrome ceramics by the main villages and whether that polychrome pottery truly functioned as a prestige good. Chapter 8 presents the conclusions drawn from the information obtained and offers some recommendations to consider in future research involving the analysis of polychrome ceramics from the Greater Nicoya region. xiii LISTA DE CUADROS Cuadro 1. Fases y periodos propuestos para el Caribe Central y la Gran Nicoya.………..22 Cuadro 2. Dataciones radiométricas disponibles del monumento Las Mercedes..…….….32 Cuadro 3. Dataciones radiométricas disponibles del monumento Anita Grande….……….35 Cuadro 4. Dataciones radiométricas disponibles del monumento La Iberia…….………….38 Cuadro 5. Tipo de estructuras presentes en los monumentos arqueológicos de la Línea Vieja que registran arquitectura..………………………………………………………………..40 Cuadro 6. Escuelas cerámicas y tipos – variedades asociadas…………………….……….49 xiv LISTA DE TABLAS Tabla 1. Fragmentos cerámicos estudiados por sitio arqueológico………………………...63 Tabla 2. Porcentaje de fragmentos cerámicos policromos según sitio arqueológico……..64 Tabla 3. Huellas de uso registradas en la cerámica de La Iberia y Las Mercedes………..65 Tabla 4. Tipos y variedades cerámicas policromas según sitio arqueológico……………..68 Tabla 5. Cantidad de fragmentos por escuelas y tipos cerámicos presentes según sitio arqueológico……………………………………………………………………………………….75 Tabla 6. Cantidad de fragmentos policromos por suboperación según tipo y variedad, sitios Las Mercedes…………..…………………………………………………………………..79 Tabla 7. Porcentaje de policromo según suboperación y rasgo cultural, sitio Las Mercedes…………………………………………………………………………………………..80 Tabla 8. Cantidad y proporción de fragmentos policromos por operación, suboperación y rasgo cultural, sitio Anita Grande……………………………………………………………….84 Tabla 9. Cantidad de fragmentos policromos según tipo o variedad por suboperación o pozo, sitio La Iberia………………………………………………………………………………88 Tabla 10. Cantidad de fragmentos policromos según tipo o variedad por suboperación, pozo, cuadro o trinchera, sitio Guápiles……………………………………………………….95 xv LISTA DE FIGURAS Figura 1. Representación gráfica de los escenarios hipotéticos……………………..………...7 Figura 2. Ubicación de los sitios arqueológicos y su relación con los distritos, zonas de vida y sistema fluvial…………………………………………………..…………………………….....19 Figura 3. Plano del núcleo arquitectónico del sitio Las Mercedes-1 ……...……………...…..30 Figura 4. Plano del núcleo arquitectónico de los sectores Palmeto, Núñez y Campos del sitio Anita Grande…………………………………………………………………......…………..34 Figura 5. Plano del sitio La Iberia donde se representan las estructuras del núcleo arquitectónico……………………………………………………………………………………...37 Figura 6. Asentamientos con calzadas registrados en el Caribe Central. ………..………...43 Figura 7. Motivos semejantes representados en la escultura lítica hallada en Las Mercedes y Anita Grande……………………...………………………………………………………….….45 Figura 8. Ubicación espacial de las escuelas cerámicas de la Gran Nicoya ……………….50 Figura 9. Ejemplos de huellas de uso vistas en la muestra……….………………………….66 Figura 10. Ejemplos de policromos hallados en Las Mercedes………...…………………….69 Figura 11. Ejemplos de policromos hallados en Anita Grande………………………...….…70 Figura 12. Policromos identificados en la muestra del sitio La Iberia..…………….…….….70 Figura 13. Ejemplos de policromos hallados en el sitio Guápiles..……………………….….71 Figura 14. Ejemplos de tipos cerámicos no policromos importados al Caribe Central…....73 Figura 15. Conjunto ofrendario de la tumba (R49), sitio Las Mercedes…………………….78 Figura 16. Distribución de las operaciones donde se hallaron fragmentos policromos, sitio Las Mercedes…………….………………………………………………………………………..82 Figura 17. Proporción de fragmentos policromos en el sitio Las Mercedes………………..83 Figura 18. Distribución de las operaciones donde se hallaron fragmentos policromos, sitio Anita Grande……………………..………………………………………………………………..86 Figura 19. Proporción de fragmentos policromos en el sitio Anita Grande……………...…..87 xvi Figura 20. Distribución de las operaciones donde se hallaron fragmentos policromos, sitio La Iberia…………………………………………………………………………………………....91 Figura 21. Densidad de fragmentos policromos en el sitio La Iberia…………………………92 Figura 22. Sectores relevantes identificados en la evaluación del sitio Guápiles. …….….93 Figura 23. Distribución de las operaciones donde se hallaron fragmentos policromos, sitio Guápiles……………………………………………………………………………………………94 Figura 24. Proporción de fragmentos policromos en el sitio Guápiles……..……………….95 Figura 25. Escuelas cerámicas representadas en este estudio…………………….………..98 xvii LISTA DE ABREVIATURAS Museo Nacional de Costa Rica…………………………………………………………… MNCR Región Arqueológica Central ……………………………………………………………..….RAC Sistemas de Información Geográfica………………………………………………………….SIG xviii LISTA DE ANEXOS Anexo 1. Operaciones y suboperaciones ejecutadas en el sitio Las Mercedes-1………..128 Anexo 2. Rasgos arquitectónicos registrados en el sitio Las Mercedes-1……………..…..129 Anexo 3. Operaciones y suboperaciones ejecutadas en el sitio Anita Grande………….…130 Anexo 4. Rasgos arquitectónicos registrados en el sitio Anita Grande……………..…..….131 Anexo 5. Operaciones y suboperaciones ejecutadas en el sitio La Iberia………………....132 Anexo 6. Rasgos arquitectónicos registrados en el sitio La Iberia………………..…………132 Anexo 7. Operaciones y suboperaciones incluidas y analizadas en este estudio, según sitio arqueológico……………………………………………………………………………………..133 1 CAPÍTULO 1. CONTEXTUALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 1.1 Introducción El estudio económico de las sociedades ha sido un tema de amplio interés en la antropología. En la arqueología, algunas investigaciones se han interesado, entre otros ámbitos, en la interacción que existió tanto en las sociedades igualitarias como en las estratificadas (p.e. Earle y Brumfiel 1987; Sahlins 1972). El interés de la arqueología en las sociedades de rango, como lo son los cacicazgos y los estados, ha resultado en gran cantidad de investigaciones que generaron aportes teóricos y metodológicos para el estudio de los diferentes aspectos de la economía de las sociedades pasadas (p.e. Earle y Ericson 1977; Ericson y Earle 1982; Hirth 2020; Polanyi et al. 1957). Para el caso específico de Costa Rica, una de las interrogantes de la investigación arqueológica ha sido las razones que mediaron en la obtención de bienes policromos por parte de las sociedades que habitaron lo que espacialmente se conoce como Región Arqueológica Central (RAC); no obstante, es un tema poco abordado. Registros de cerámica policromada de la Gran Nicoya hallada en el valle Central se conocen desde los trabajos de Carl V. Hartman (1901); sin embargo, es hasta las décadas de 1970 y 1980 que se han generado discusiones acerca del cómo se pudo dar la circulación de esos bienes y la importancia social y política que pudieron tener (Lange 1984; Snarskis y Blanco 1978; Snarskis y Ibarra 1985). Esta investigación abordó el tema de la adquisición de cerámica policroma de la Gran Nicoya en cuatros asentamientos del Caribe Central costarricense, a saber: Las Mercedes-1 (L-287 LM-1), en adelante solo mencionado como Las Mercedes, Anita Grande (L-53 AG), La Iberia (L-4 LI) y Guápiles (L-278 Gp), esto con el objetivo de conocer las relaciones político-económicas que existieron entre ellos a través de la distribución de lo que se ha considerado históricamente como bienes de prestigio. Los sitios elegidos muestran diferentes niveles de complejidad, así como una integración política, lo que los hace propicios para abordar interrogantes sobre el acceso a estos bienes. De esta manera, el objetivo fue discernir si su acceso fue 2 exclusivo para la élite o si, por el contrario, su distribución no obedeció a factores de diferenciación social, lo que permitió un uso más amplio en los diferentes estratos sociales En este trabajo se evaluó si la cerámica policroma de la Gran Nicoya fue un bien de prestigio, tal como se ha calificado históricamente en la arqueología de Costa Rica, cuya adquisición pudo ser de interés político de las élites de los asentamientos principales del Caribe Central debido al valor social que pudo representar poseer tales objetos. Tal como se amplía en el apartado de las hipótesis, encontrar más cerámica policromada en el asentamiento más complejo en comparación con los otros asentamientos estudiados, así como en sus estructuras arquitectónicas principales, será un indicador de que dicha cultura material fue considerada de prestigio. 1.2 Problema de investigación Aunque la arqueología científica en Costa Rica inició en la segunda mitad del siglo XX, desde finales del siglo XIX se llevaron a cabo investigaciones que demostraron la complejidad alcanzada por ciertos grupos en la época precolombina (Hartman 1901). Con el desarrollo de nuevas investigaciones arqueológicas y con el aumento de esos estudios a partir de la década de 1970, es que se comienza a notar la importancia de los bienes foráneos hallados en la RAC, particularmente de la cerámica policroma, vista desde ese momento como un bien de prestigio (Lange 1984; Snarskis y Blanco 1978; Snarskis e Ibarra 1985). Sin embargo, como se expuso en el apartado anterior, a excepción de algunas pocas investigaciones (Angulo 2019; Lange 1984; Snarskis y Blanco 1978; Snarskis e Ibarra 1985), en Costa Rica prácticamente no se ha tratado el tema de la movilización y el acceso diferencial a esos objetos, y los modelos propuestos hasta la fecha han sido poco evaluados (v. Angulo 2019). 3 Si bien hay suficiente información generada durante más de cincuenta años de investigación arqueológica derivada de amplios estudios tanto regionales, como subregionales o, incluso, de asentamientos específicos, esta no ha sido considerada para realizar estudios comparativos que permitan contrastar los datos disponibles sobre la cerámica importada para analizar su adquisición, su circulación y su frecuencia en los distintos asentamientos. Un estudio que considere esos datos puede dar información sobre las relaciones político-económicas que mediaron entre algunos asentamientos o regiones, así como ampliar la información disponible sobre los procesos de intercambio o de circulación de bienes en el pasado. Bajo este escenario, en esta investigación se consideró de importancia indagar si hubo un acceso diferencial a los bienes de prestigio (cerámica policroma de la Gran Nicoya) por parte de asentamientos principales, en comparación a otros secundarios, con el fin de discernir si la circulación de cerámica policromada estaba siendo controlada y redistribuida por esos asentamientos principales. Asimismo, resultó importante contrastar el acceso de esos bienes entre diferentes áreas de los asentamientos, con la finalidad de conocer si su adquisición era restringida para algunos sectores de la población. 1.3 Pregunta de investigación Al considerar el problema de investigación planteado, se buscó abordar las siguientes preguntas: ¿Tuvo Las Mercedes un acceso diferencial a los bienes cerámicos policromos producidos en la Gran Nicoya? ¿Hay diferencias en el acceso a la alfarería policroma entre distintas áreas de cada asentamiento? 4 1.4 Objetivos De esta manera, para esta investigación se planeó alcanzar los siguientes objetivos: Objetivo general Analizar la distribución de la cerámica policroma producida en la Gran Nicoya en asentamientos principales y secundarios del Caribe Central de Costa Rica, a través del estudio de cuatro asentamientos con diferente nivel de tamaño y jerarquía, con el fin de conocer si existió un acceso diferencial regido por la influencia política y económica de esos asentamientos. Objetivos específicos • Conocer la proporción y la distribución espacial de la cerámica policroma presente en asentamientos centrales y secundarios, a partir del análisis cerámico de las colecciones recuperadas en cada asentamiento. • Discernir si hubo un acceso diferencial de la cerámica policromada en los contextos asociados a la élite en cada asentamiento, en comparación con las áreas destinadas para el resto de la población, por medio del análisis espacial de los contextos en los cuales se registra la presencia de esa cerámica. • Inferir el proceso de circulación de bienes cerámicos policromados en el Caribe Central a través del estudio de la proporción y la distribución espacial de la cerámica policromada en cada uno de los asentamientos centrales y secundarios. 1.5 Escenarios hipotéticos Según la pregunta de investigación planteada, se propusieron dos escenarios hipotéticos que podrían corresponder con la circulación y el acceso diferencial a los bienes de prestigio que pudo existir en el Caribe Central. La primera hipótesis argumenta que sí hubo un acceso diferencial a los bienes policromos por parte de la aldea principal y, por ende, esa cerámica era 5 intercambiada solamente con los grupos que habitaban ese asentamiento, el cual controlaba su acceso y, posteriormente, los redistribuía a los asentamientos de menor jerarquía que estaban bajo su control. Este primer escenario considera que la aldea central controlaba el acceso a los bienes de prestigio policromos y esto le permitía acumularlos para, posteriormente, redistribuirlos a sus aldeas subordinadas con la finalidad de mantener la integración política regional. En el apartado teórico se ampliará sobre las razones que pudieron mediar para que un asentamiento central siguiera esta estrategia. La segunda hipótesis implica que no hubo un acceso diferencial a los bienes policromos, los cuales pudieron ser adquiridos por cualquier grupo social de cualquier asentamiento, sin importar su jerarquía. La jerarquía y la complejidad, en esta investigación se relacionan con el espacio construido en cada asentamiento y con la presencia de bienes de prestigio (Earle 1997:14). Este segundo escenario involucra la ausencia de un control por parte del asentamiento principal hacia las aldeas subordinadas del mismo cacicazgo o, incluso, puede implicar la ausencia de un cacicazgo estratificado con aldeas de diferente jerarquía social supeditadas a un centro político dominante. De esta manera, la cerámica estaría presente en todos los asentamientos, pudiendo haber una mayor proporción incluso en los asentamientos de menor jerarquía. 1.6 Implicaciones de prueba de los escenarios hipotéticos Los escenarios hipotéticos propuestos involucran una serie de indicadores o correlatos materiales que deben encontrarse en el registro arqueológico para poder contrastarlos. Para validar o descartar las hipótesis se consideraron criterios de abundancia y diversidad de la cerámica policromada en los asentamientos estudiados, comparándolos entre ellos y, también, comparando los contextos de cada sitio. Las implicaciones de prueba que se presentan en este apartado se basan en los elementos que se consideraron necesarios para poder discernir entre un escenario u otro. 6 Hipótesis 1 Para sustentar la primera hipótesis, el intercambio y control por parte de las aldeas principales debería evidenciarse al registrar una mayor proporción de cerámica policroma de la Gran Nicoya en el asentamiento más complejo de los cuatro estudiados (Las Mercedes), y dicha proporción podría disminuir recíprocamente a la jerarquía de los otros asentamientos o, incluso, ser igual entre los tres de menor complejidad, esto como resultado de un proceso de redistribución llevado a cabo con fines políticos o económicos. De esta manera, la proporción de cerámica policroma registrada en cada sitio podría seguir la siguiente relación: PA1>PA2≥PA3≥PA4, donde PA indica la proporción (P) cerámica de cada asentamiento (indicado por A1, A2, A3 y A4). Asimismo, en el sitio arqueológico Las Mercedes debe haber una muestra de todos los tipos cerámicos policromos de la Gran Nicoya que se registran en los cuatro asentamientos estudiados, de manera que no puede haber un tipo o variedad policroma en las otras aldeas bajo estudio que no se registre en Las Mercedes, esto porque se propone que este último asentamiento fue quien controló el acceso a esos bienes de prestigio y los redistribuyó a las demás aldeas bajo su control, por ende, debe tener entre sus bienes una muestra representativa de la totalidad de tipos y variedades cerámicas policromas disponibles en el área de estudio. Hipótesis 2 Para respaldar la segunda hipótesis, se debe encontrar una proporción similar de cerámica policroma de la Gran Nicoya en todos los asentamientos que se están estudiando o, incluso, encontrar proporciones diferentes entre ellos. En este caso, la muestra de tipos o variedades registrada puede variar entre cada uno de los asentamientos, ya que todos ellos pudieron obtener la cerámica libremente sin que haya una restricción de por medio. En esta hipótesis, el asentamiento de mayor complejidad (Las Mercedes) no tiene la mayor proporción de cerámica policroma ni tampoco tiene una muestra representativa de todos los tipos cerámicos registrados. Las demás aldeas podrían 7 adquirir la cerámica libremente y tener proporciones iguales o mayores que Las Mercedes, esto como resultado de la falta de restricciones al acceso a dichos bienes de prestigio y al poder adquisitivo de cada uno de los asentamientos. Las anteriores hipótesis e implicaciones de prueba se ilustran de manera gráfica en la siguiente figura (Figura 1): Figura 1. Representación gráfica de los escenarios hipotéticos. Izquierda: hipótesis 1; derecha: hipótesis 2. 1.7 Justificación Históricamente, la cerámica importada de otras regiones que es hallada en sitios arqueológicos de la RAC, especialmente la elaborada en la Gran Nicoya, se ha clasificado tipológicamente y se ha utilizado para asociar cronológicamente un 8 contexto, o para resaltar la importancia de este, asumiendo como un hecho que esta cerámica fue un bien de alto valor social, normalmente argumentando que es un bien de prestigio. Asimismo, de forma predeterminada se asume que hubo intercambio con las zonas donde se produjo esa cerámica sin considerar otras variables que pudieron contribuir a la circulación de esos bienes en el pasado. Fundamentado en lo mencionado en este capítulo, se considera que esta investigación resulta de gran importancia, ya que se aborda un problema presente en la arqueología costarricense: el estudio de la circulación de la cerámica policroma de la Gran Nicoya y su posible acceso diferencial por parte de aldeas más complejas en contraposición a otras de menor complejidad supeditadas a la principal. La amplia investigación de la que ha sido parte el Caribe Central en el siglo XXI ha generado datos sustantivos que permiten abordar preguntas de investigación orientadas a fenómenos específicos, como en este caso en particular: la distribución de cerámica policromada manufacturada en la Gran Nicoya y hallada en asentamientos del Caribe Central, como un indicador de las relaciones generadas por diversos grupos a lo largo del tiempo, las cuales pudieron estar mediadas por aspectos políticos, económicos, étnicos, de rango, entre otros. Lo mismo sucede en el marco de este estudio, en el cual se aprovechan datos generados por una amplia investigación realizada por el Museo Nacional de Costa Rica (MNCR) en sitios arqueológicos de la zona conocida como “Línea Vieja”, y que cuenta con gran cantidad de datos en diferentes áreas de interés arqueológico. Por medio de esta investigación también se evaluaron los modelos propuestos en investigaciones anteriores (Lange 1984; Snarskis e Ibarra 1985), tal como se hizo recientemente para otra zona de la RAC (Angulo 2019), lo cual permitirá discernir si realmente alguno de ellos ejemplifica lo que sucedió en el Caribe Central en el pasado. El intercambio o la circulación de bienes de alto valor social (en este caso, cerámica policroma) y su acceso diferencial son un tema de gran importancia para la arqueología costarricense dado que por medio de su estudio se puede conocer si dichos bienes eran bienes de prestigio o no, esto según su densidad y su 9 distribución en contextos de la elite. Los contextos de la élite se consideran como espacios cuyas características (principalmente su monumentalidad o la inversión de trabajo para su construcción) permiten diferenciarlos del resto, por ejemplo, los espacios habitacionales monumentales, como las plataformas, las cuales necesitaron mucha inversión de trabajo para su construcción. Lo anterior también es valioso al estudiar la complejidad y la desigualdad social en un grupo, ya que sería parte de la evidencia que permitiría sustentar que esos grupos asociados a la elite controlaban el acceso a diferentes bienes de alto valor social, restringiendo su acceso a otros de menor rango. Esta investigación toma en cuenta factores políticos y económicos para interpretar la circulación de los bienes policromados elaborados en la Gran Nicoya y para ofrecer respuestas sobre el por qué puede haber diferencias en el registro arqueológico en cuanto a la presencia y densidad de esta cerámica hallada en diversos contextos. Así, la restricción, el control y el acceso diferencial a esos bienes son un tema importante de tratar, ya que estos jugaron un papel importante en el surgimiento y el mantenimiento de la complejidad social y de la diferenciación entre grupos de diferente rango, por lo que su estudio brinda información complementaria de este tema ampliamente tratado en la arqueología nacional. 10 CAPÍTULO 2. COMPLEJIDAD SOCIAL, ECONOMÍA POLÍTICA Y BIENES DE PRESTIGIO En este capítulo se presenta el marco teórico que, en conjunto con los antecedentes de investigaciones análogas y con base en el conocimiento previo de la arqueología del Caribe Central de Costa Rica, permite contextualizar y guiar la investigación. Así, se definen conceptos de importancia para esta investigación que se relacionan con algunos elementos que caracterizan a las sociedades complejas y que han sido propuestos por diferentes estudios. La importancia del capítulo radica en que se expone el marco teórico que guía la investigación, desde la propuesta hasta las deducciones hechas como resultado de la interpretación de los datos obtenidos mediante el estudio de la cultura material. Como se ha mencionado, en este estudio se considera a los sitios bajo análisis parte de un mismo cacicazgo, por esa razón se define dicho concepto, así como algunas características de los grupos sociales políticamente jerarquizados, siendo importantes algunas características de los grupos dominantes como lo son el control al acceso a algunos bienes y la redistribución. Asimismo, como los grupos se exploran y analizan desde un punto de vista económico, y se definen algunos conceptos importantes de las economías de las sociedades jerarquizadas. 2.1 Sociedades complejas: caracterización Las sociedades complejas que se estudian en esta investigación son las que se conocen en la arqueología del sur de América Central como cacicazgos. Este tipo de sociedades han sido ampliamente caracterizadas en la literatura antropológica (Carneiro, 1981; Earle, 1987; Oberg, 1955; Peebles y Kus, 1977; Renfrew, 1973; Service, 1962), la cual permite comprender mejor a los grupos que se estudian en esta investigación. 11 El modelo evolutivo planteado por Service (1971:133) indica que lo que diferencia a los cacicazgos de las sociedades tribales es que estos corresponden a sociedades más densas, más complejas y más organizadas, con centros que coordinan las actividades económicas, sociales y religiosas. Ese concepto de centros políticos es retomado en la definición que brinda Robert Carneiro (1981:45, traducción propia), quien define un cacicazgo como “una unidad política autónoma que comprende una serie de aldeas o comunidades bajo el control permanente de un jefe supremo”, lo que sugiere que una unidad política cacical no se trata de un solo asentamiento, sino que puede abarcar una serie de aldeas estratificadas, de diferentes tipos y tamaños, distribuidas en un espacio físico limitado y necesarias para la coordinación y la toma de decisiones (Earle 1997:14; Peebles y Kus 1977:431–432). Esas aldeas eran controladas por un jefe, quizá asentado en la aldea de mayor complejidad. En esta investigación esta se considera como la mejor definición dado que incorpora aspectos tanto espaciales como políticos para definir a una sociedad cacical, por lo que es la que se utiliza para discutir los cacicazgos de la RAC. Respecto al ámbito espacial y al territorio que abarca un cacicazgo, Spencer (1987:374–375) ha sugerido que como resultado de las estrategias regulatorias de un jefe que busca reproducir un orden sociopolítico cacical, se generan dos consecuencias: primero, se tiene un límite espacial del territorio que puede gobernar efectivamente un jefe; segundo, la estrategia regulatoria óptima para un jefe en cualquier nivel del sistema sociopolítico es alentar a quienes toman las decisiones en el siguiente nivel inferior a ser lo más autosuficientes posible respecto a los problemas regulatorios existentes solo en ese nivel. Para la primera consecuencia, el mismo Spencer (1987:375) apunta que el tamaño de territorio que puede dominar un solo jefe supremo de manera más eficiente, es el equivalente a medio día de viaje desde el centro regional. Este hecho ya había sido ilustrado para el Panamá antiguo, para el cual Helms (1979:51–54) menciona que los límites territoriales de los centros cacicales estaban separados lo equivalente a un día de viaje, por lo que medio día de viaje se puede interpretar como los límites de cada centro. 12 Se han hecho propuestas que permiten inferir el espacio que pueden abarcar las sociedades soberanas. Rosenswig (2021) resume algunas propuestas hechas para Mesoamérica y partes de Europa, y menciona la “regla de los 30 km”. Según Rosenswig (2021:374), en igualdad de condiciones, 60 km es el límite que los seres humanos pueden caminar en un día, distancia que puede ampliarse o reducirse por el empleo de tecnologías de desplazamiento o por la presencia de obstáculos. Así, en concordancia con lo propuesto por Spencer (1987) y lo descrito por Helms (1979), la distancia que separa las entidades políticas soberanas debería ser de alrededor de 30 kilómetros entre los centros políticos, lo que permitiría ir y volver de sus límites en un mismo día. En el siguiente capítulo se considera una distancia menor a 30 km con base en la evidencia disponible para el Caribe Central. Sobre la segunda consecuencia, se puede traer a colación lo ilustrado por Eugenia Ibarra (1990:145) respecto a la organización sociopolítica de las sociedades cacicales del valle del Guarco para el siglo XVI, las cuales estaban organizadas en caciques principales, secundarios, y otros de menor rango. Es posible que los caciques secundarios u otros de menor rango se encargaran de tomar las decisiones que conciernen a las actividades diarias de las aldeas que gestionan, pero, las decisiones más complejas recaían en los líderes políticos asentados en las aldeas principales. Aunque las sociedades del Caribe Central que se estudian se ubican cronológicamente entre tres y cinco siglos antes a lo descrito por Ibarra, es posible hacer una analogía con las sociedades de la Línea Vieja que se estudian. La evidencia arqueológica de Costa Rica permite observar asentamientos con diversas escalas de complejidad, como es el caso que atañe a esta investigación, lo que sugiere que existió un asentamiento principal y otros secundarios o terciarios, ejemplificando una jerarquía de asentamientos, siendo Las Mercedes el principal, quizá fungiendo como asiento de un “señor de señores”. Así, los cacicazgos, caracterizados por su escala de integración, la centralización en la toma de decisiones y la estratificación, están regidos por una jerarquía que toma decisiones de manera centralizada y que coordina las actividades de varias 13 comunidades (Earle 1987:288) o centros de menor jerarquía. Dichas comunidades se encuentran estratificadas, de manera que un segmento de la sociedad puede distinguirse por su rango y estatus. Ese rango y estatus puede medirse en términos del acceso diferencial a bienes de prestigio y la distribución de la riqueza en tumbas y en contextos domésticos, así como en su construcción, lo que puede reflejar la posición económica de las personas. Vista de esta manera, la estratificación se percibe principalmente como una diferenciación económica (Earle 1987:288–290). Se ha sugerido que el manejo y el control son muy importantes para las bases económicas de las sociedades cacicales (Earle 1987:292). La especialización productiva de la comunidad local, el intercambio de productos básicos, la interdependencia regional y el desarrollo de jefes regionales para coordinar el intercambio central (redistribución) de las especialidades locales y para mantener la paz regional de la que dependían la economía y la sociedad son parte de las estrategias de manejo que menciona Service (v. Earle 1987:292; Service 1962). La redistribución también pudo incluir bienes de lujo movilizados hacia las élites de cada asentamiento, y no necesariamente fue una redistribución de productos locales, sino también foráneos. El control, por su parte, es la habilidad de restringir el acceso a los recursos que son los medios a partir de los cuales se puede construir el poder, y deriva en el acceso diferencial a los recursos productivos y al intercambio de riqueza, los cuales permiten la canalización de los flujos de energía y el control del trabajo (Earle 1987:284, 1997:4). Este control pudo permitir un mayor control en el acceso a ciertos bienes o recursos, generando un mayor valor social a los bienes de acceso limitado. Los aspectos mencionados anteriormente se relacionan a una de las hipótesis de esta investigación, la cual implica que el control que ejercieron las élites de las sociedades cacicales sobre el acceso a bienes que pudieron considerarse como de prestigio —cerámica policroma de la Gran Nicoya en este caso— pudo ocasionar una acumulación de esos productos, los cuales luego fueron redistribuidos a los grupos de menor rango por parte del asentamiento principal. Es decir, en nuestro 14 caso se estudia la redistribución de bienes de prestigio, proceso visto como una movilización de bienes con una posible función política y económica. 2.2 Economía política y bienes de prestigio El estudio de las sociedades cacicales o estatales implica el abordaje de la economía como uno de los enfoques de análisis transcendentales, ya que considera temas de investigación más específicos como: la especialización, el comercio, el intercambio, la redistribución, entre otros (Brumfiel y Earle, 1987). No obstante, tal como lo indica Hirth (1996:209), los modelos arqueológicos se han enfocado en el estudio de tres actividades económicas de movilización de recursos: producción, servicio y distribución. Esta investigación se guiará por lo que Roseberry (1989:44) denominó como economía política, es decir, el “análisis de las relaciones sociales basadas en el acceso desigual a la riqueza y al poder”. Se considera que, producto del acceso desigual a la riqueza y al poder que permite la estratificación y el control que ejercían las elites sobre los diferentes aspectos de la sociedad, las sociedades complejas pudieron controlar el acceso a bienes de prestigio, esto a diferencia de otras con menor poder político y económico. Por esa razón, son de amplio interés para esta investigación las actividades de distribución de recursos mencionadas por Hirth (1996:215), quien se refiere a las estrategias orientadas al intercambio que pudieron seguir las sociedades del pasado. Una de las estrategias mencionadas por Hirth (1996) es el intercambio interregional, el cual pudo garantizar el acceso a bienes no locales que fueron usados por la élite en distintos contextos, incluyendo la distribución local dentro de una economía de bienes de prestigio. Los bienes de prestigio se pueden definir como los objetos con un alto valor social y simbólico, más allá de su valor utilitario. Así, la economía de bienes de prestigio es fundamental para esta investigación, la cual se caracteriza como un sistema en el cual bienes que se diferencian por su 15 rareza, valor simbólico, acceso limitado o elaboración especializada, son utilizados para establecer y mantener jerarquías sociales, relaciones de poder y alianzas políticas; dichos bienes de alto valor social pueden ser adquiridos por las élites de fuentes externas a los destinatarios (Earle 1997:73; Friedman y Rowlands 1977; Hirth 1996:216–218). Esto implica una circulación de bienes provenientes desde otras regiones o subregiones, quizá involucrando un intercambio interregional en el que participaron personas de los asentamientos principales donde se estaban adquiriendo esos bienes. Otro tema de interés es saber cómo estaban obteniendo los sitios de menor jerarquía la cerámica policroma. ¿Fue por medio de un proceso de redistribución o movilización local llevado a cabo por la aldea principal? Lo anterior sería equivalente al primer escenario hipotético, o ¿fue por intercambio directo con las sociedades productoras de la Gran Nicoya? Esto último ligado al segundo escenario hipotético. Al pensar en ello sobresale otro de los modelos descritos por Hirth (1996:216): el de “distribución de élite”. El modelo de distribución de la élite es uno de los más usados en la arqueología para caracterizar la economía política de los cacicazgos. La distribución de élite consiste en dos partes: 1) la movilización y acumulación de recursos por un individuo o una institución central y, 2) la dispersión de esos recursos hacia la población a través de actividades públicas y otros medios institucionalizados (Hirth 1996:216). La movilización y acumulación de los recursos se da gracias al poder político con que cuentan los grupos que lideran los cacicazgos, quienes pueden controlar y restringir el acceso a esos recursos, lo cuales posteriormente distribuyen con fines sociopolíticos. Brumfiel y Earle (1987:1) describen tres modelos que comúnmente se siguen al estudiar la especialización, el intercambio y la complejidad social. Uno de ellos, el “modelo político”, es en el cual los líderes políticos tienen un rol importante en organizar la especialización y el intercambio, siendo ellos mismos los principales beneficiarios. Así, se ha propuesto que las élites emplean la especialización y el intercambio de manera estratégica para crear y mantener la desigualdad social, 16 fortalecer las coaliciones políticas y financiar nuevas instituciones de control (Brumfiel y Earle, 1987, p. 3). Este modelo se relaciona con el de distribución de élite de Hirth (1996:216), ya que en ambos casos, los bienes se movilizan entre las élites con fines políticos. Así, tal como lo resumen Kipp y Schortman (1989:371), los bienes de prestigio obtenidos de fuentes distantes a menudo se distribuyen para reproducir un sistema de rango, estatus o cargos dentro de una entidad política. Las formas en que se obtuvieron los bienes de prestigio pudieron variar. Una de ellas pudo ser el intercambio o reciprocidad entre dos partes (Polanyi et al. 1957:250–256), ya sea reciprocidad generalizada o equilibrada (Sahlins 1972:193– 195). La reciprocidad generalizada involucra transacciones altruistas, donde la retribución puede o no ocurrir, y es indefinida en tiempo, cantidad y calidad. Por su parte, la reciprocidad equilibrada se refiere al intercambio directo basados en una equivalencia de los bienes intercambiados cuya retribución es inmediata (Sahlins 1972:193–194). De esta manera, el control de la riqueza adquiere relevancia, ya que esta puede ser usada para atraer clientes y aliados para competir por el liderazgo político y cimentar alianzas horizontales que mejoren el poder existente. Por su parte, distribuir esa riqueza puede servir como mecanismo para la integración política a nivel regional, y puede ser usada para mantener una jerarquía de líderes políticos que ejercen el poder a nivel local, distrital y regional. Asimismo, la movilización y el control de la riqueza materializada en bienes de prestigio es crucial para desarrollar, definir y expandir las redes políticas regionales y suprarregionales, lo que también evidencia el rol de la riqueza para validar el estatus social (Brumfiel y Earle, 1987, pp. 3–4; Hirth, 1996, p. 208). La riqueza también le permite a un gobernante definir el estatus de otros y financiar las ambiciones sociales de otras personas, y sirve como moneda para las transacciones políticas cotidianas, lo que permite al líder político recompensar a los aliados y simpatizantes, y controlar y manipular los lazos políticos (Brumfiel y Earle 1987:7). 17 Al considerar este apartado teórico conviene recordar que en esta investigación se buscó discernir si existió un acceso diferencial a los bienes de prestigio (cerámica policroma de la Gran Nicoya), y una de las hipótesis implica que el asentamiento central controla el acceso a los bienes de prestigio y posteriormente los redistribuye a los asentamientos secundarios con fines políticos. La segunda hipótesis sugiere que no hubo tal acceso diferencial, lo cual sugeriría que realmente el cacicazgo estudiado podría caracterizarse por no tener un control sobre el intercambio, tal como lo apuntan algunas discusiones clásicas mencionadas en este apartado. 18 CAPÍTULO 3. CONTEXTUALIZACIÓN NATURAL Y CULTURAL DEL CARIBE CENTRAL Los asentamientos que se estudiaron en esta investigación se encuentran en lo que se conoce como “Línea Vieja”, un tramo ferroviario ubicado entre los ríos Reventazón y Sucio, que cruza varias ciudades importantes del Caribe Central de Costa Rica, como: Siquirres, Guácimo y Guápiles, entre otros. La Línea Vieja, ubicada geográficamente en la provincia de Limón, así como los cuatro sitios arqueológicos bajo estudio, se ubican espacialmente en lo que arqueológicamente se denomina Región Arqueológica Central (RAC) (Corrales 2011), por lo que en ella se centra el interés de esta investigación. Debido a los intereses de esta investigación, la región arqueológica Gran Nicoya es de relevancia, puesto que de ahí procede la cerámica policroma, objeto de estudio en esta tesis. Aunque ambas regiones son de importancia, solamente se detallará los aspectos naturales que pudieron ser de trascendencia en el pasado precolombino de la Línea Vieja, ya que el énfasis de esta investigación son los grupos sociales de esa región. También, se presenta la información concerniente al desarrollo cultural de las sociedades en el Caribe Central de Costa Rica, con especial énfasis en los grupos sociales de la Línea Vieja. 3.1 Caracterización fisiográfica de la zona de estudio Los cuatro asentamientos se encuentran dentro de los siguientes límites territoriales administrativos: el sitio Guápiles se ubica en el distrito Guápiles, cantón de Pococí; Anita Grande se prolonga a través de los distritos Jiménez y Guácimo, del cantón de Guácimo; Las Mercedes se extiende por los distritos Mercedes y Pocora, también en el cantón Guácimo; y La Iberia se halla en los distritos Pocora y Alegría, de los cantones de Guácimo y Siquirres, respectivamente (Figura 2). La extensión de los 19 sitios más complejos, principalmente por su sistema de calzadas, es la razón por la que algunos de ellos se encuentran en más de un distrito o cantón. Figura 2. Ubicación de los sitios arqueológicos y su relación con los distritos, zonas de vida y sistema fluvial. Se muestra su ubicación respecto a Costa Rica y sus regiones arqueológicas. En los cantones mencionados, históricamente se ha dado el cultivo de gran variedad de productos alimenticios tales como: banano, maíz, cacao, frijol, tubérculos, palma, pejibaye y frutas; asimismo, según se deduce de lo expuesto por Chinchilla (1987:357–386), la provincia es generalmente apta para el cultivo agrícola, así como para la ganadería. Esa riqueza fértil de los suelos pudo ser de gran valor para las sociedades prehispánicas que habitaron el territorio que ahora comprende la Línea Vieja, lo cual pudo contribuir a desarrollar estrategias de subsistencia con base en la agricultura, complementadas con la recolección, que permitieran alimentar a la gran cantidad de grupos que allí se asentaron, tal como lo menciona Ibarra 20 (1990:81–99) para las sociedades del siglo XVI en Costa Rica, incluidas las de la vertiente atlántica. Los asentamientos se ubican en la unidad geomórfica de Sedimentación Aluvial, específicamente la subunidad Llanura Aluvial de San Carlos y el Caribe (Chinchilla 1987:358), la cual cubre la mayor parte de Siquirres, Matina, Pococí y Guácimo. El sector de la Línea Vieja que se estudia forma parte de las zonas de vida Bosque Muy Húmedo Tropical y Bosque Muy Húmedo Premontano Transición a Basal. Ambas zonas son características porque el desarrollo y la variedad de la flora tiene una amplia relación con las condiciones climáticas de alta humedad, con precipitaciones que alcanzan hasta 3844 mm anualmente y con un promedio de temperatura de 25 °C (Holdridge 1982; Solano y Villalobos 2001:37; Vargas 1992:127). Ambas zonas de vida se caracterizan por no presentar meses secos. Asimismo, Vargas (1992:127) indica que el Bosque Muy Húmedo Tropical es muy húmedo, denso y con varios estratos de vegetación, mientras que Fournier (1980:25) apunta que el Bosque Muy Húmedo del piso Premontano presenta bosques más complejos, cuyo bosque original se constituye por una mezcla de árboles grandes de familias muy diversas. La hidrografía de la Línea Vieja forma parte de la vertiente Caribe, a la cual pertenecen las cuencas de los ríos Reventazón y Parismina (Chinchilla 1987:358). A la cuenca del río Parismina se vinculan los ríos Jiménez, Cristina, Destierro, Dos Novillos y Guácimo, todos estos cercanos a los sitios arqueológicos Anita Grande, Las Mercedes y La Iberia; próximos al sitio Guápiles se encuentran los ríos Tortuguero y Guápiles, ambos ríos de gran caudal. En las cercanías de los asentamientos también se encuentran ríos de menor caudal, así como gran cantidad de quebradas. Dichos afluentes pudieron ser aprovechados por los habitantes de la zona para obtener agua y recursos alimenticios mediante la pesca, así como para abastecerse de materia prima para la construcción de estructuras arquitectónicas de cantos rodados, características de los sitios monumentales. Un aspecto muy importante, además, es el hecho de que los ríos de mayor tamaño pudieron servir 21 como rutas fluviales navegables para el transporte de personas o de bienes (v. Ibarra y Pérez-Briceño 2021) y, por ende, para el intercambio. En general, la zona es muy rica en fuentes de alimentos, tierras fértiles y materia prima para la construcción de infraestructura y la elaboración de objetos. Esto pudo ser un aliciente para que los grupos sociales se asentaran allí. Quizá, dicha riqueza natural también fue esencial para que los grupos alcanzaran el nivel de complejidad que caracteriza a algunos de ellos, algo a lo que aluden Peebles y Kus (1977:432). 3.2 Contextualización cultural: el desarrollo cultural de las sociedades antiguas en el Caribe Central costarricense El Caribe Central es una de las zonas con mayor extensión ocupacional prehispánica en términos cronológicos (ver Cuadro 1). Los trabajos de Michael J. Snarskis (1978) y posteriores investigaciones en la zona, han permitido una mayor comprensión de la historia de la zona. Las primeras ocupaciones se remontan al periodo Paleoindio (11000 – 8000 a.C.), cuyas evidencias arqueológicas se muestran en forma de puntas de proyectil tipo Clovis y Cola de Pez, así como a otras herramientas líticas lasqueadas (Chávez 2016; Snarskis 1977; Vázquez 2014). Una situación similar sucede con el período Arcaico (8000 – 4000 a.C.), sobre el cual se han registrado restos líticos lasqueados, especialmente en el valle de Turrialba (Messina 2002; Valerio 2004; Vázquez 2014). El periodo Formativo (4000 – 1500 a.C.) marcó el inicio del sedentarismo y la elaboración de la primera cerámica (Corrales 2001; Snarskis 1978). Es a partir del 1500 a.C. cuando se da un gran salto cualitativo en el desarrollo social de los grupos mediante un proceso de sedentarización más marcado y la adopción permanente de la cerámica (Corrales 2001). Dicho cambio se enmarca dentro de lo que se conoce para el Caribe Central como fase La Montaña (Snarskis 1978, 1987), la cual se caracteriza por un crecimiento poblacional lento, un desarrollo alfarero y por la 22 presencia de asentamientos pequeños y dispersos enfocados en el procesamiento de alimentos. Cuadro 1 Fases y periodos propuestos para el Caribe Central y la Gran Nicoya. Años calendario Períodos de la Baja América Central (Lange y Stone 1984) Fases Caribe Central (Vázquez et al. 2019) Periodos Gran Nicoya - Taller de Cuajiniquil (Vázquez et al. 1994) 1600 d.C. Época de contacto 1500 VI La Cabaña Ometepe 1400 1350 1300 Sapoá 1200 1100 1000 900 V 800 La Selva 700 Bagaces 600 500 400 IV 300 200 El Bosque Tempisque 100 0 100 200 300 La Montaña 400 500 600 Orosí 700 800 900 1000 1500 III Formativo 2000 4000 II Arcaico Arcaico 8000 I Paleoindio Paleoindio 12000 a.C. Mayores cambios sociales se evidencian, cualitativa y cuantitativamente, conforme se avanza en el tiempo. Durante las fases siguientes, denominadas El Bosque (300 a.C. – 300 d.C.), La Selva (300 – 900 d.C.) y La Cabaña (900 - 1500 d.C.), se dio un incremento poblacional evidenciado mediante el establecimiento de más 23 asentamientos y más grandes, así como por la presencia de una mayor cantidad de material cultural en estos (Snarskis 1978). Para la fase El Bosque, más y mayores asentamientos, en comparación con el lapso precedente, presentan evidencia de bienes que podrían asociarse con la élite, tales como: metates ceremoniales altamente esculpidos, remates de bastón, figurillas, ocarinas y cascabeles cerámicos, así como un amplio abanico de objetos de lapidaria hechos en jade o piedras de verdes y de otros colores (denominado en la arqueología costarricense como “jade social”) (Snarskis 1987:107). Según Snarskis (1987:107), las clases guerreras, religiosas y administrativas surgieron en este lapso para manejar deberes como: asegurar la tenencia de la tierra, la ejecución de rituales cíclicos relacionados con la agricultura, así como la administración de la redistribución de alimentos, todo producto de la intensificación de la agricultura y del crecimiento poblacional. La economía de subsistencia para este periodo en el Caribe Central es caracterizada por el consumo de maíz y frutos de palmas, mientras que los datos obtenidos en asentamientos del valle Central permiten hablar del consumo de frijoles, frutos de la familia Sapotaceae, guapinol, achiote y algodón (Snarskis 1987:110), productos que también se pudieron consumir en el Caribe Central. Asimismo, para el lapso 300 a.C. – 300 d.C. se encuentra evidencia de artefactos de alto estatus, los cuales pudieron ser adquiridos por grupos del Caribe Central ─así como de otras zonas de la RAC─ como posibles elementos distintivos de la élite. Entre esa cultura material se encuentra: cerámica elaborada en la Gran Nicoya y cerámica Usulután, aunque en muy bajas cantidades, así como jades provenientes de Mesoamérica y de la Gran Nicoya (Snarskis 1987:108–110, 1992). La construcción de espacios habitacionales, así como tumbas demarcadas con cantos rodados registradas en algunos asentamientos de este lapso, como Severo Ledesma (L-7 SL), también podrían ser parte de la evidencia de diferenciación social entre grupos o individuos (Snarskis 1978). 24 El sistema religioso, según Snarskis (1987:111), puede vislumbrarse al observar elementos cerámicos y líticos que representan personas con máscaras elaboradas, tocados y vestimentas con motivos zoomorfos. El mismo autor (Snarskis 1987:111) concluye que para este periodo se formaron las primeras sociedades de rango o cacicales en Costa Rica. La fase siguiente, La Selva, se caracterizó como un lapso donde los grupos sociales se desarrollaron a tal punto que se dio un aumento poblacional materializado en la presencia de más asentamientos, de los cuales algunos mostraron un desarrollo arquitectónico mediante la construcción de estructuras tanto rectangulares, semejantes a las del periodo precedente, como circulares, las cuales prevalecieron en la fase posterior, tanto en el Caribe Central como en asentamientos del valle y el Pacífico Central (Alarcón 2018; Murillo y Sol 2023; Núñez 2020; Peytrequín y Aguilar 2007; Salgado et al. 2021; Snarskis 1981:54, 58; Solís et al. 2019). No obstante, al inicio de la fase se siguió el mismo patrón que se dio en El Bosque, es decir, aldeas dispersas con muchas casas colocadas en terrazas aluviales (Snarskis 1981:55). Es para el final de La Selva que se sugiere el florecimiento de las aldeas nucleadas, así como la presencia de cambios en las formas de las tumbas y las áreas habitacionales, formas que prevalecieron en el lapso siguiente (Snarskis 1981:58). Cuantitativamente se habla de un aumento poblacional, esto evidenciado mediante una mayor densidad cerámica adscrita a esta fase, principalmente registrado en el valle de Turrialba (Vázquez 2014:323–324). Respecto a la cultura material, la cerámica declina su calidad estética y tecnológica, aunque se da un aumento en la variedad de decoraciones halladas en la cerámica pintada y modelada. La lapidaria también disminuye su calidad en cuanto a materia prima y las técnicas usadas para su manufactura; sin embargo, prevalece la lítica pulida vista en la fase el Bosque (Snarskis 1981:55). Aunque se tiene evidencia del intercambio de cerámica con la Gran Nicoya (Snarskis 1981:58), esta sigue siendo muy baja en comparación con la fase siguiente. 25 A pesar de que la evidencia en cuanto a la economía de subsistencia es poca, los datos se pueden complementar con los registrados en asentamientos del valle Central, en donde se han hallado restos de frutos de palmas, frijoles y maíz (Snarskis 1981:58), los cuales se pueden asociar a manos de moler y metates que sugieren la presencia de aldeas agrícolas nucleadas, tal como lo es el caso de La Fábrica (A-10 LF) (Solís et al. 2019). En la última fase de ocupación de la región, denominada La Cabaña, se da una nucleación de la población, la cual habitó asentamientos de gran tamaño que requirieron la inversión de una gran cantidad de fuerza de trabajo para su construcción. Estos se caracterizan por la presencia de arquitectura monumental elaborada con cantos rodados, lajas o bloques de piedra formando muros, escalinatas, rampas y calzadas, entre otros elementos. Sin embargo, a la vez se da un proceso de balcanización mediante el cual la población también se dispersó a aldeas más pequeñas, aglomeradas y con arquitectura rudimentaria, esto, quizá, con fines defensivos (Snarskis 1978:296). La ubicación de esos espacios habitacionales se debe no solo a aspectos defensivos, sino también a políticos y de subsistencia, lo cual derivó en la competencia por los recursos (Snarskis 1987:113). Alarcón (2021:70) señala como contradictorios los argumentos de Snarskis, refiriéndose a la propuesta de este sobre la nucleación de la población y la dispersión de la misma durante la fase La Cabaña; no obstante, ese proceso de balcanización, el mismo Snarskis posteriormente lo propone solo para los últimos cien años de ocupación precolombina, y no para toda la fase La Cabaña (Salgado 2015:96; Snarskis 1992:160). Para La Cabaña, Snarskis (1987:113) indica que las sociedades fueron, sin ninguna duda, cacicales. La cultura material elaborada en este periodo se asemeja a la del lapso precedente, pero con un declive en la calidad de algunos objetos como manos de moler y metates (Snarskis 1987:113). Sin embargo, la evidencia que proviene de monumentos de la Línea Vieja, como Las Mercedes, así como en el Monumento Nacional Guayabo ubicado en Turrialba, ilustra la especialización artesanal que 26 existió en la elaboración de otros objetos líticos. Lápidas, mesas y asientos ceremoniales, esculturas tipo chacmool, y esculturas zoo y antropomorfas, algunas de gran tamaño, son claros ejemplos de la especialización que pudo darse en espacios específicos de los asentamientos (Aguilar 1972; Hartman 1901; Rosenswig y Vázquez 2021; Stone 1977; Vázquez et al. 2011, 2022). En relación con lo anterior, Snarskis (1987:114) indica que durante La Cabaña parece que existió un fuerte sistema de redistribución, así como un mayor intercambio de productos básicos. Asimismo, el autor señala la existencia del intercambio regional de objetos funcionales, así como de bienes de alto estatus para las élites. La introducción de la metalurgia pudo deberse a la necesidad de las élites de legitimar su poder debido a la pérdida de los elementos mesoamericanos que cumplían esta función en los lapsos anteriores (Salgado 2015:93). Es importante indicar que es durante esta fase cuando se dio un mayor intercambio interregional de cerámica policroma con la Gran Nicoya, siendo evidente en muchos asentamientos de la región (Snarskis y Ibarra 1985). Por último, sobre la economía de subsistencia de esta fase, Snarskis (1992:160) señala que hay poca evidencia, pero que pudo ser similar a fases precedentes. Asimismo, indica que hubo más intercambio de materia prima, un fuerte sistema redistributivo, así como una especialización laboral clara. 3.3 Investigaciones previas en los asentamientos bajo estudio El lapso que ocupa esta investigación es solo una parte de la totalidad del tiempo de ocupación del Caribe Central que, como se mencionó en el apartado anterior, se extiende por más de doce mil años. Lo anterior se debe a que el interés de este estudio radica en el intercambio de cerámica policroma elaborada en la Gran Nicoya, cuya producción inició alrededor del 500 d.C. en esa región arqueológica. A la fecha, la subregión Caribe Central, así catalogada en la Base de Datos de Monumentos Arqueológicos Orígenes del MNCR, cuenta con alrededor de 600 27 monumentos arqueológicos; de esos, cerca de 350 tuvieron una ocupación en las fases La Selva y/o La Cabaña. Factores como la inversión de fuerza de trabajo, la nucleación y la citada balcanización, consecuencia del desarrollo de sociedades de rango lideradas por élites que procuraron legitimar su poder, generaron una diversidad de tipos de asentamientos que se localizan en ese espacio geográfico. Así, en el registro arqueológico se pueden hallar sitios con poca o ninguna evidencia de elementos arquitectónicos que ejemplifiquen el asentamiento de sociedades complejas, o espacios con gran diversidad de evidencia arquitectónica y artefactual que sí sugieren una ocupación por ese tipo de sociedades. En esta investigación se incluyen varios tipos de sitios, desde esos asentamientos sin arquitectura (Guápiles), hasta uno de los más complejos registrados para el Caribe Central (Las Mercedes); en los siguientes subapartados se ilustrará un poco más al respecto y se ampliará la información de los cuatro asentamientos estudiados. 3.3.1 El sitio arqueológico Las Mercedes-1 (L-287 LM-1) Las Mercedes es el monumento más complejo de los cuatro estudiados en esta investigación. Aunque se sabe de él desde inicios de la segunda mitad del siglo XIX (Vázquez y Rosenswig 2016:111), es hasta el trabajo realizado por el arqueólogo Carl V. Hartman, a finales del mismo siglo, que se tiene un conocimiento científico más amplio sobre este asentamiento (Hartman 1901, 1991). Pero, aunque Hartman fue el primero en trabajar en Las Mercedes de forma científica, desde la década de 1880 el sitio ya había sido fuertemente afectado por el huaquerismo llevado a cabo durante la construcción del ferrocarril por parte de Minor C. Keith (Stewart 1967). Parte de la colección lítica obtenida por Keith, quien extrajo miles de objetos de Las Mercedes, fue luego estudiada por Mason (1945), quien clasificó el material según su forma, función e industria, además de describir los motivos representados. 28 Ese primer trabajo científico realizado por Hartman en 1896 consistió en excavaciones colocadas en diversas partes del asentamiento, por medio de las cuales registró contextos funerarios y habitacionales, así como un posible taller de manufactura de objetos líticos. Asimismo, halló cuentas de vidrio de fabricación europea, lo que sugiere el contacto de las poblaciones que se asentaban en Las Mercedes con los españoles durante el proceso de conquista. Además, Hartman esboza el plano de parte del núcleo arquitectónico del sitio, justo donde se encuentra su montículo principal, dibujo que luego fue comparado con un levantamiento topográfico realizado durante una de las temporadas de investigación llevadas a cabo por el arqueólogo Vázquez y colegas, y que coincide en gran medida con la ubicación real de los distintos elementos dibujados por Hartman (Hartman 1901, 1991; Vázquez y Chapdelaine 2005). El hallazgo de un contexto de producción de objetos líticos en Las Mercedes (Hartman 1901:35, 1991:68), llama la atención debido a la alta densidad de estos objetos en la colección de Keith (Mason 1945), algo observado también en otros asentamientos de la Línea Vieja, incluidos Anita Grande y La Iberia (Stone 1977; Vázquez et al. 2011, 2022). Es posible que Las Mercedes fungiera como un centro de producción de esculturas u otra clase de objetos líticos y que posteriormente estos fueran distribuidos a los asentamientos bajo su control político. Respecto a esto, resaltan las estatuas recuperadas junto al montículo principal que llaman la atención por su monumentalidad, las cuales se han interpretado como la representación de personajes con influencia política del asentamiento (Rosenswig y Vázquez 2021:6–7), posiblemente líderes políticos o religiosos. Posterior a los trabajos de Hartman, Alanson Skinner también visitó este asentamiento a mediados de la década de 1910 (Skinner 1926). En su visita, realizó algunas excavaciones en contextos funerarios y también elaboró un plano parcial del sitio. Por su parte, Doris Z. Stone en su libro sobre la arqueología de Costa Rica (1966) menciona algunos datos de la arqueología de la Línea Vieja. En particular, Stone describe la cultura material que se puede hallar, así como los diferentes 29 elementos arquitectónicos que ella observó durante sus visitas a la zona, incluido Las Mercedes. Debido a denuncias por alteración del patrimonio arqueológico, en la década de 1980 el MNCR realizó un trabajo en Las Mercedes que estuvo a cargo de Maritza Gutiérrez y Luis Hurtado de Mendoza (1986), quienes sectorizaron parte del asentamiento, recolectaron materiales hallados en los alrededores de los espacios visitados y reportaron la presencia de contextos funerarios y domésticos típicos del asentamiento, a la vez que hicieron una clasificación cerámica de los restos recuperados. Es a partir del 2004 que da inicio un proyecto de investigación a largo plazo en Las Mercedes. En ese año, un trabajo liderado por Silvia Salgado, Ricardo Vázquez y Rafael Arce denominado “Caminos y sitios monumentales: conocimiento ambiental y alta ingeniería en las sociedades precolombinas del territorio de Costa Rica” permitió mapear varios asentamientos con arquitectura monumental en la Línea Vieja (Vázquez 2006). Derivado del proyecto del 2004, Vázquez continúa la investigación en Las Mercedes, realizando cinco temporadas de campo en 2005, 2009, 2012, 2017 y 2018, esto en conjunto con otras personas investigadoras de diversas instituciones (Vázquez et al. 2010, 2013, 2017, 2019; Vázquez y Chapdelaine 2005). En total, en Las Mercedes se han ejecutado un total de cuarenta operaciones bajo el proyecto liderado por Vázquez, así como una gran cantidad de suboperaciones (Anexo 1) que implican: mapeos, recolecciones de superficie, limpieza de estructuras, y excavaciones de diversos contextos. Gracias a este proyecto de largo plazo se tiene novedosa información espacial y temporal de Las Mercedes. Específicamente, existen datos cerámicos, líticos, cronológicos, constructivos, funerarios y sociales de los grupos que habitaron el asentamiento. Así, derivado de la metodología de registro de rasgos culturales o estructuras seguida por Vázquez y compañía, sabemos que el asentamiento cuenta con más de cincuenta rasgos (Anexo 2), entre ellos: plataformas, muros, plazas, terrazas, rampas, montículos, 30 diques, escalinatas, basureros, calzadas, entre otros. La distribución espacial de sus estructuras, algunas colocadas paralelamente a sus calzadas, hace que el monumento se extienda por varios cientos de metros, pero con un núcleo arquitectónico bien definido (Figura 3). Figura 3. Plano del núcleo arquitectónico del sitio Las Mercedes-1 el cual muestra los principales rasgos registrados a la fecha. Los análisis cerámicos de las colecciones recuperadas en el sitio han permitido identificar todos los complejos cerámicos establecidos por Snarskis (1978), datando relativamente al sitio desde el 1500 a.C. hasta el 1500 d.C. (Vázquez et al. 2019). Asimismo, Vázquez y colegas identificaron la práctica de quemar el terreno previo a la construcción de estructuras monticulares, no solo en Las Mercedes, sino también en asentamientos como La Iberia y Anita Grande. Esto ha permitido datar de forma absoluta la etapa constructiva de algunas estructuras de los asentamientos 31 mencionados, siendo el lapso 1000 – 1200 d.C. el que agrupa la mayoría de las dataciones radiocarbónicas (Vázquez et al. 2011, 2022; Vázquez y Rosenswig 2016). Este suceso ha sido identificado en otros asentamientos monumentales de gran importancia sociopolítica del Caribe costarricense como Nuevo Corinto y el Monumento Nacional Guayabo (Alarcón 2018; Salgado et al. 2021). El Cuadro 2 resume las dataciones absolutas disponibles para Las Mercedes. Se deduce que Las Mercedes fue un asentamiento de gran complejidad, esta evidenciada en la monumentalidad de sus estructuras monticulares, como el montículo principal de 6,5 m de alto (Hartman 1991:60), así como en la fuerza de trabajo invertida para su construcción. Vázquez y Rosenswig (2016:129) interpretan que el complejo arquitectónico del sitio fue utilizado para un uso residencial y funerario por representantes de la élite. No obstante, proponen que la gran actividad funeraria en el complejo no sugiere una exclusividad por jerarquización social de los basamentos y espacios inmediatos. Indican que la función original varió en una fase posterior, derivado de una contracción del poder de convocatoria de personas para la construcción de obra civil (Vázquez y Rosenswig 2016:129). En general, se deduce que en este asentamiento vivió una sociedad jerárquica de unas 900 a 1500 personas, cuyo proceso de complejización a una sociedad jerarquizada pudo arrancar alrededor del 600 d.C. (Vázquez y Rosenswig 2016:134), pero con una fuerte ocupación en lapsos precedentes. 32 Cuadro 2 Dataciones radiométricas disponibles del monumento Las Mercedes1. Id Laboratorio Rasgo Operación Edad radiocarbónica a.P. Rango 2σ calibrado BGS 2652 R12 3a 898 ± 70 1025 (95.4%) - 1265 cal d.C. BGS 2653 R9 5c 900 ± 70 1024 (95.4%) - 1264 cal d.C. Beta-208397 R49 11a 980 ± 40 994 (95.4%) - 1160 cal d.C. UCIAMS-73777 R16 14b 940 ± 15 1039 (95.4%) - 1158 cal d.C. UCIAMS-73779 R13 18a 790 ± 15 1225 (95.4%) - 1271 cal d.C. UCIAMS-73780 R13 18a 855 ± 20 1160 (92.7%) - 1230 cal d.C. 1244 (2.8%) - 1257 cal d.C. UCIAMS-115016 R41 26g 920 ± 15 1041 (59.6%) - 1109 cal d.C. 1114 (35.8%) - 1174 cal d.C. UCIAMS-115017 R41 26h 950 ± 15 1033 (16.1%) - 1054 cal d.C. 1064 (1.1%) - 1068 cal d.C. 1073 (78.2%) - 1158 cal d.C. UCIAMS-115018 R43 28b 715 ± 15 1273 (95.4%) - 1297 cal d.C. Beta-479959 R41 26i 900 ± 30 1042 (34.9%) - 1108 cal d.C. 1116 (60.5%) - 1219 cal d.C. Beta-479960 R41 26i 910 ± 30 1040 (95.4%) - 1214 cal d.C. Beta-479961 R41 26g 1250 ± 30 674 (61.3%) - 779 cal d.C. 785 (26.0%) - 837 cal d.C. 846 (8.1%) - 877 cal d.C. 3.3.2 El sitio arqueológico Anita Grande (L-53 AG) El segundo asentamiento en complejidad bajo estudio es Anita Grande. La primera mención del sitio es dada por Skinner, quien describe dos montículos con sus rampas, así como uno de los encierros hallados en el sector actualmente conocido como Palmeto y que él llama Costa Rica Farm (Skinner 1926). Asimismo, en 1977 Doris Z. Stone menciona y describe Anita Grande y Costa Rica Farm, señalando la presencia de encierros y montículos, así como la existencia de esculturas líticas (Stone 1977:186, 192). Durante las décadas de 1970 y 1990 trabajos realizados por 1 Otra datación con el Id de laboratorio “UCIAMS-73778” dio un resultado erróneo, razón por la que aquí no se presenta. 33 el MNCR permitieron la visita del asentamiento, en las cuales se detectaron algunos de los rasgos arquitectónicos del sitio (Vázquez et al. 2022). Es hasta el trabajo del 2004 realizado por Salgado, Vázquez y Arce (Vázquez 2006) que se vuelve a trabajar en este sitio. Como parte de las operaciones arqueológicas realizadas (Anexo 3), en ese momento se hizo un mapeo de los diferentes elementos arquitectónicos observados en los cuatro sectores establecidos: Palmeto, Núñez, Campos y Tana (Vázquez et al. 2019:15). Gracias al mapeo de las estructuras se sabe que existen más de sesenta rasgos culturales (Anexo 4), entre ellos: encierros, basamentos, montículos, plataformas, contextos funerarios, obras hidráulicas, plazas y escalinatas, entre otros (Figura 4). Estas estructuras se ubican principalmente en los sectores Palmeto y Campos, los dos sectores más grandes del sitio. Lothrop (1926, Plate CXXXIX) ilustra una lápida hallada en Anita Grande similar a las halladas en Las Mercedes y el Monumento Nacional Guayabo. Esa lápida, en conjunto con la estatua hallada en el encierro “R4” en el 2004 (Vázquez et al. 2022:15), demuestran el uso común de escultura monumental pública en este tipo de asentamientos complejos. Llama la atención que Skinner (1926:462–463) menciona que existieron cuatro estatuas, posiblemente de gran tamaño, colocadas a cada lado de ambas entradas del encierro que ilustró, las cuales fueron removidas por Minor C. Keith. Es posible que estas estatuas se relacionen a la hallada por Vázquez y compañía en el 2004 en dicho encierro. 34 Figura 4. Plano del núcleo arquitectónico de los sectores Palmeto, Núñez y Campos del sitio Anita Grande, donde se ilustran los principales rasgos registrados a la fecha. En el año 2018, se realizó una temporada de campo que permitió excavar algunos contextos en Anita Grande (Vázquez et al. 2019). En total, el trabajo en este asentamiento se reduce a ocho operaciones, seis de ellas con excavaciones, en las cuales se excavaron la calzada Parasal y las estructuras monticulares denominadas R3, R5, R18 y R22. Las excavaciones estratigráficas permitieron obtener muestras de carbón para realizar dataciones radiométricas (Cuadro 3) que se ubican en el lapso 1000 – 1200 d.C., similar a los datos obtenidos en Las Mercedes. 35 Cuadro 3 Dataciones radiométricas disponibles del monumento Anita Grande2. Id Laboratorio Rasgo Operación Edad radiocarbónica a.P. Rango 2σ calibrado Beta-520870 R18 8a 1010 ± 30 990 (70.0%) - 1050 cal d.C. 1080 (25.4%) - 1154 cal d.C. Beta-520871 R5 4a 870 ± 30 1047 (11.1%) - 1083 cal d.C. 1130 (0.8%) - 1138 cal d.C. 1150 (83.5%) - 1261 cal d.C. Beta-542352 R22 7a 970 ± 30 1022 (95.4%) - 1159 cal d.C. Las excavaciones también permitieron obtener muestras cerámicas de cuyo análisis se desprende que el sitio pudo estar ocupado desde la fase La Montaña, y su ocupación se extendió hasta La Cabaña. La cerámica más antigua se encuentra en el suelo natural debajo del relleno artificial de las estructuras elevadas (Vázquez et al. 2022:36). Tal como se deduce de las dataciones radiocarbónicas, la construcción de las estructuras más alejadas del centro arquitectónico fue posterior, quizá como parte de un proceso de expansión provocado por el aumento poblacional o como una estrategia política de los líderes del asentamiento (Vázquez et al. 2022:38). Dadas las características del asentamiento, es posible que la sociedad que lo habitó también fuera jerarquizada, con líderes políticos coordinando distintos aspectos sociales, pero con un menor poder político que los de Las Mercedes. 2 Otra datación con el id de laboratorio “Beta-542351” dio un resultado erróneo, razón por la que aquí no se presenta. 36 3.3.3 El sitio arqueológico La Iberia (L-4 LI) El sitio La Iberia es conocido desde 1966, cuando Doris Z. Stone menciona la presencia allí de cementerios de tumbas de cajón delimitados por círculos de piedra, similares a los que observó en Las Mercedes (1966:17). Asimismo, en 1977 menciona que en La Iberia se halló una lápida similar a las descritas para otros asentamientos del Caribe Central y también señala la presencia de montículos y calzadas que conducen a otras zonas de la Línea Vieja (Stone 1977:186, 196). En 2004, el asentamiento fue incluido como parte del trabajo de mapeo de sitios con caminos y estructuras monumentales (Vázquez 2006) en el cual se describió parcialmente y se hizo un mapa planimétrico. Con este trabajo de base, en el 2009 se realizó una temporada de campo que permitió excavar algunos contextos arqueológicos como montículos, espacios asociados a rampas y una escultura lítica que consiste en un posible asiento ceremonial (Vázquez et al. 2011). Posteriormente, Jared Latimer realizó una temporada de campo como parte de su tesis doctoral, la cual quedó incompleta. Los datos dejados por Latimer en el MNCR indican que se excavaron algunos montículos, así como ciertos espacios entre estructuras, esto con el fin de hallar espacios asociados a la élite así como áreas de desecho y cementerios (Latimer 2011a). Como resultado del trabajo de Latimer, y según lo deducido con la poca información dejada en el MNCR, se ejecutaron tres nuevas operaciones, así como algunas suboperaciones en estructuras ya excavadas en la temporada previa (Latimer 2011b). Asimismo, se realizaron gran cantidad de pozos de sondeo que permitieron tener una muestra de material de gran parte del sitio donde no se hallan estructuras. El anexo 5 resume las operaciones realizadas en este asentamiento. En general, el sitio se compone de un encierro, dos estructuras monticulares, una calzada, un camino hundido y algunos terraplenes artificiales (Figura 5 y Anexo 6). En comparación con Las Mercedes y Anita Grande, este sitio es el de menor complejidad con presencia de estructuras monumentales. La cultura material 37 recuperada indica que el sitio estuvo ocupado en El Bosque, La Selva y La Cabaña. Solamente se tiene registro de un fragmento cerámico posiblemente adscrito a la fase La Montaña, indicador de que el sitio se ocupó más tarde que los antes descritos. El asentamiento también se vislumbra como complejo, en comparación con otros que no tienen arquitectura u otros elementos que evidencien una sociedad jerarquizada. Aunque es uno de los asentamientos complejos estudiados, no alcanza el nivel de Anita Grande o Las Mercedes, por lo que los grupos que lo habitaron pudieron tener un menor rango que los que vivieron en esos otros asentamientos. Figura 5. Plano del sitio La Iberia donde se representan las estructuras del núcleo arquitectónico. 38 Una única datación absoluta obtenida de una muestra de carbón proveniente del montículo R1 dio como resultado 992 - 1032 cal d.C. (Vázquez et al. 2011), lo cual es un indicador de que este sitio formó parte del desarrollo constructivo llevado a cabo en la Línea Vieja desde finales del siglo X (Cuadro 4). Cuadro 4. Dataciones radiométricas disponibles del monumento La Iberia. Id Laboratorio Rasgo Operación Edad radiocarbónica a.P. Rango 2σ calibrado UCI 73781 R1 3a 1025 ± 20 992 (95.4%) - 1032 cal d.C. 3.3.4 El sitio arqueológico Guápiles (L-278 Gp) El último sitio bajo estudio es Guápiles. Este asentamiento fue registrado en el 2017 por la arqueóloga Tatiana Hidalgo quien realizó una inspección en un terreno donde se iba a construir un cementerio comunal e identificó restos culturales prehispánicos. Como resultado de ese primer acercamiento, se recomendó una evaluación arqueológica que fue ejecutada por la arqueóloga Viviana Sánchez. En la citada evaluación, Sánchez ejecutó dos operaciones: una donde excavó pozos espaciados cada 10 y 20 m, y otra donde se realizaron algunas ampliaciones y trincheras de los pozos donde se encontraron posibles rasgos culturales (Sánchez 2017). Como resultado, Sánchez recuperó algunos artefactos sin asociación clara a rasgos culturales, así como restos de cerámica y lítica fragmentaria; asimismo, identificó algunas concentraciones de rocas que definió como rasgos culturales (Sánchez 2017:26–27), pero que no tienen una forma claramente identificable. Según el tipo de cultura material recuperada, así como la ausencia de contextos funerarios, la arqueóloga define el asentamiento como doméstico o habitacional (Sánchez 2017:64). No existe en el informe final de la evaluación un plano con los 39 límites de los rasgos definidos, razón por la cual no se incluye ninguno en este documento. Más adelante se presenta una figura con la disposición de las excavaciones en el sitio. A falta de dataciones absolutas, la cerámica fragmentaria permite ubicar cronológicamente la ocupación del sitio. Entre la cerámica, la arqueóloga identificó material que adscribió a los complejos El Bosque, La Selva y La Cabaña, lo cual indica que el sitio pudo estar ocupado desde el 300 a.C. y hasta el final de la secuencia cultural precolombina; sin embargo, al parecer la mayor ocupación se dio en el lapso 800 – 1550 d.C. Asimismo, recuperó poca cerámica policroma adscrita temporalmente al periodo Sapoá en la cronología cultural de la Gran Nicoya (Sánchez 2017). Según lo puntualizado, este sitio es el menos complejo puesto que no presenta la arquitectura monumental típica de los asentamientos más complejos como los descritos anteriormente. Inclusive, tomando en consideración los posibles rasgos culturales definidos por Sánchez, estos no presentan ni las técnicas constructivas ni la monumentalidad alcanzada en los otros asentamientos, indicadores claros de su mayor complejidad. 3.3.5 ¿Un mismo cacicazgo? La cultura material como evidencia de la integración sociopolítica de la zona El planteamiento inicial de esta investigación sugiere que los cuatro asentamientos bajo estudio son parte de una misma institución político-económica regida por uno o varios líderes políticos asentados en el sitio principal. El espacio geográfico que gobernaría ese grupo de la élite estaría ocupado por otra serie de asentamientos donde vivirían líderes de menor rango jerárquico gobernados por los de mayor jerarquía, esto en concordancia con la teoría sobre las características de las sociedades cacicales (Carneiro 1981; Earle 1987, 1997; Peebles y Kus 1977). 40 Como ya se dijo, la diversidad de sitios arqueológicos en el Caribe Central es amplia; no obstante, de entre todos ellos, llaman particularmente la atención los que fueron parte de desarrollos más complejos que se materializaron a través de estructuras arquitectónicas monumentales. Esto lugares fueron posiblemente controlados por grupos de población adscritos a la élite, pero de un menor rango. En la Línea Vieja, foco de interés de esta investigación, la cantidad de asentamientos con presencia de arquitectura es alta en comparación con otras zonas arqueológicas de Costa Rica. No obstante, no todos los asentamientos presentan las mismas evidencias, sino que, dependiendo de su complejidad, pueden o no presentar algunos elementos. Como resultado de gran cantidad de estudios llevados a cabo desde hace más de cien años, se han podido obtener datos de varios asentamientos y sus características arquitectónicas. El Cuadro 5 resume cuáles elementos se presentan en algunos de los sitios de la Línea Vieja en los que se ha registrado arquitectura, esto según lo presentado por Vázquez (2006) y Peytrequín y Aguilar (2007). Cuadro 5 Tipo de estructuras presentes en los monumentos arqueológicos de la Línea Vieja que registran arquitectura. Sitio / Tipo de estructura Montículos / Plataformas Basamentos Encierros Plazas Calzadas Rampas / Escalinatas Terrazas Arquitectura hidráulica Anita Grande X X X X X X X Cairo X X X X X Finca Numancia X X La Alegría X X X La Cabaña X X X X La Francia La Iberia X X X X La Manuda X X Las Flores X X X X Las Mercedes X X X X X X X X Mercocha X Nuevo Corinto X X X X X X Porvenir X Rey Serpiente X X Severo Ledesma X X Williamsburg X X X X 41 Los elementos arquitectónicos ilustrados llaman la atención debido a su parecido, así como por su distribución espacial en los asentamientos, la cual es muy similar entre ellos. Como se dijo, la presencia o no de los distintos elementos arquitectónicos puede deberse al nivel de complejidad de los asentamientos. Así, la evidencia arqueológica de Costa Rica permite observar asentamientos con diversas escalas de complejidad, como es el caso específico que nos atañe, lo que sugiere que existió un asentamiento principal y otros secundarios o terciarios, ejemplificando una jerarquía de asentamientos que quizá formaban parte de un mismo cacicazgo. Las Mercedes, en el contexto de esta investigación, sería el asentamiento principal, quizá fungiendo como asiento de un “señor de señores”, algo comparable, quizá, a lo ilustrado por Ibarra para el siglo XVI (1990:145). La evidencia arqueológica del Caribe Central ha permitido registrar rutas formales o calzadas que salen de diversos asentamientos y están orientadas hacia otros sitios de gran complejidad (Figura 6), lo cual sugiere una alta integración social y política en la zona de Línea Vieja (Vázquez y Rosenswig 2016). Este hecho ya fue registrado por Vázquez (2006) desde hace dos décadas y en sucesivas investigaciones (Vázquez et al. 2010, 2013, 2017, 2019; Vázquez y Chapdelaine 2005); asimismo es respaldado por datos obtenidos por investigaciones anteriores (Corrales y Gutiérrez 1988; Gutiérrez y Hurtado de Mendoza 1986; Hartman 1901; Skinner 1926; Stirling y Stirling 1997). Dichas calzadas incluso atravesaron ríos de gran caudal, los cuales no fueron un obstáculo para que las personas se movilizaran a través del espacio (Vázquez 2006). No obstante, a falta de una prospección regional sistemática, pensar que los cuatro sitios bajo estudio forman parte de un mismo cacicazgo encabezado por el asentamiento de Las Mercedes se maneja como una inferencia basada en distintas evidencias del registro arqueológico. Empero, es importante aclarar que ya se ha propuesto que existió un cacicazgo o señorío conformado por varios asentamientos en la Línea Vieja y cuyo centro político pudo ser Las Mercedes (Rosenswig y Vázquez 2021:7; Vázquez y Rosenswig 2016:134) 42 Respecto a las propuestas hechas por diversos autores sobre “la regla de los 30 km” (ver Rosenswig 2021), se considera que esa distancia sugerida es muy amplia para las élites cacicales del Caribe Central, y de esta manera se considera un espacio más pequeño de 20 km que pudo ser el que realmente pudieron gobernar de manera eficiente los grupos políticos de la Línea Vieja. En la Figura 6 se pueden observar, además, dos buffers zone, uno de 30 km sugerido por propuestas hechas para otras áreas de América y Europa (Rosenswig 2021), y otro de 20 km que se propone para el Caribe Central. Como se observa, el área de 20 km cubre los asentamientos cuyas calzadas siguen una dirección en común, y deja por fuera asentamientos de gran poder sociopolítico que pudieron gobernar su propio territorio tales como el Monumento Nacional Guayabo y Nuevo Corinto y posibles asentamientos que respondían a estos. Asimismo, se considera que no necesariamente el asentamiento principal tuvo que estar en el centro del espacio que gobernó, sino que su ubicación dependió de otros factores geográficos, políticos o sociales, por lo que también se considera la ubicación de ríos importantes como el Reventazón al este, y el Toro Amarillo al oeste, los cuales pudieron delimitar el territorio gobernado por el cacicazgo mencionado. 43 Figura 6. Asentamientos con calzadas registrados en el Caribe Central. En la figura se puede observar la dirección seguida por las calzadas y su relación con los diversos asentamientos registrados, así como dos buffers zone: uno de 30 km (verde) y otro de 20 km (naranja). Fuente: editado de Vázquez 20