Cuadernos de Antropología, ISSN: 1409-3138, No. 20. Año 2010 La rebelión de los indígenas bajo la dirección de Pablo Presbere (Talamanca 1709-1710) Juan Carlos Solórzano F.1 Resumido por Eduardo Madrigal Buena parte de los factores que explican la rebelión talamanqueña de Pablo Presbere iniciada el 28 de setiembre de 1709 y su posterior represión tienen que ver con variables que estuvieron presentes en el contexto internacional de la época. La primera es la expansión colonial de las potencias europeas enemigas de España (Inglaterra, Francia, Holanda y Dinamarca) desde la tercera década de 1630, la cual llevó al auge de los ataques de piratas contra las colonias españolas. La presencia de los europeos en el Caribe trajo también como resultado la aparición de dos negocios lucrativos: por un lado, la captura de esclavos indígenas a través de correrías en las costas caribeñas con el fin de dar satisfacción a las necesidades de mano de obra principalmente de las colonias inglesas; por otro lado, un activo comercio ilegal de cacao de las colonias españolas con las colonias holandesas. Por su parte, los españoles afincados en Panamá habían iniciado por esos años una expansión hacia la región de Veraguas y Bocas del Toro, provocando un desplazamiento de la población indígena de esas regiones hacia la zona fronteriza con la provincia de Costa Rica. Esto llevó a un enfrentamiento de las etnias desplazadas contra las autóctonas de la zona de Talamanca. Además, los españoles afincados en Costa Rica iniciaron un ciclo de producción cacaotera en la Vertiente Atlántica de la provincia desde la década de 1660, en buena medida estimulados por el auge cacaotero de los holandeses. Esto les movió para tratar de apoderarse de los indígenas talamanqueños con el fin de utilizarlos como mano de obra. Emprendieron así un proceso de penetración en la región, que estuvo basado en la fuerza militar. 1 Juan Carlos Solórzano Fonseca. Costarricense. Doctor en Historia. Profesor pensionado, Escuela de Historia, Universidad de Costa Rica. Correo electrónico: firuli@mikecr.com Cuadernos de Antropología, ISSN: 1409-3138, No. 20. Año 2010 Como la presión española sobre la población indígena fuera mucha, ésta comenzó a sublevarse y a huir de los pueblos de misión y de las plantaciones cacaoteras, por lo que los españoles decidieron recurrir a otra estrategia: atraer a los indígenas al cristianismo, a través de una labor misionera llevada a cabo por frailes franciscanos, con el fin de conquistarlos por medios ideológicos en vez de violentos. A esto se sumaron los temores geopolíticos de las autoridades españolas de que los enemigos de la corona aliados con los grupos indígenas de las zonas de frontera, no ocupadas por el colonialismo ibérico, se apoderaran de los territorios descubiertos por el poder español y amenazaran desde estos los grandes virreinatos de la corona ibérica. De esta manera, una corriente misional protagonizada en un inicio por los franciscanos observantes y, desde 1680, por los recoletos, principió su trabajo de incorporación de las poblaciones indígenas de la zona al control español, por medio de la evangelización. Como resultado, cantidad de iglesias y pueblos de misión fueron fundados y miles de indígenas recibieron el bautismo cristiano. Los mismos frailes, sin embargo, relataban que les era imposible conseguir la conversión de los indígenas si no les proveían con regalos como instrumentos de labranza y reses. También consideraban que sin apoyo militar no podrían continuar en su labor de evangelización, por lo que solicitaron el envío de soldados a las autoridades civiles. En buena medida, la presencia de los soldados tenía como finalidad también intimidar a los indígenas para que se convirtieran, ya que los misioneros eran conscientes de que estos temían a la fuerza de las armas españolas. Los misioneros, hacia 1705, propusieron el traslado de la población indígena talamanqueña evangelizada de la vertiente atlántica a pueblos de reducción en el costado pacífico y en el Valle Central, con el fin de protegerlos de las incursiones de los piratas y zambos mosquitos. Los indígenas aceptaron el traslado, presionados por la necesidad de huir de los ingleses y misquitos que entraban desde la costa, remontando los ríos que bajan de la Cordillera de Talamanca hacia el Caribe. Este traslado tuvo consecuencias nefastas para la población aborigen, que se vio aquejada por enfermedades de origen europeo para las que no tenían defensas La rebelión de los indígenas… SOLÓRZANO / MADRIGAL 3 inmunológicas, y el traslado no impidió que nuevas incursiones inglesas y misquitas asolaran a la población talamanqueña. Como los misioneros propusieran llevar a cabo traslados aún más masivos que el primero, los indígenas comenzaron a gestar una gran rebelión que finalmente se llevó a cabo el 28 de setiembre de 1709. La rebelión implicó la superación de las numerosas rivalidades y conflictos que existían entre las diversas etnias indígenas de la zona, pero esto finalmente se logró, probablemente, debido al esfuerzo de los líderes indígenas Pablo Presbere y Pedro Comesala. Los indígenas organizaron, así, un ataque sorpresivo contra los españoles, el cual destruyó casi todas las iglesias y pueblos de misión y aniquiló a buena parte de los soldados y misioneros. Frente a estos acontecimientos, a principios de 1710, el gobernador español Lorenzo Antonio de la Granda y Balvín organizó en Cartago una partida de ataque para incursionar en Talamanca con el fin de dar castigo a la rebelión. Los españoles invadieron la región en un movimiento envolvente simultáneamente desde el Caribe y el Pacífico y lograron aplastar la rebelión, capturando a Presbere y a otros líderes aborígenes. Además de ellos, 700 indígenas más fueron sacados de la región para llevarlos a Cartago con el fin de repartirlos a servicio personal entre los españoles. De estos solo 500 sobrevivieron al traslado y a las enfermedades de los europeos. Finalmente, a pesar de que Presbere fue arcabuceado en Cartago el 4 de julio de 1710, numerosos intentos militares y religiosos llevados a cabo por los españoles para retomar el control de Talamanca fueron infructuosos debido, en buena parte, a que el terremoto que destruyó Guatemala, la capital del reino, en 1717 hizo que los intereses de las autoridades centrales se volcaran en otra dirección. Desde el punto de vista de los indígenas de Talamanca, aunque habían sufrido como consecuencia de las acciones de las expediciones punitivas enviadas desde Cartago, así como tuvieron que lamentar la captura de 700 de sus congéneres, la rebelión fue exitosa: los españoles tuvieron que abandonar nuevamente la región del Caribe sur. El sacrificio de Presbere quedó grabado en la memoria colectiva de los indígenas y se mantuvo en la tradición oral de las poblaciones de Talamanca hasta el día de hoy, aunque como simple historia (Bozzoli, 1985, p. 67). Cuadernos de Antropología, ISSN: 1409-3138, No. 20. Año 2010 Bibliograf ía Archivo General de Indias, Sección Audiencia de Guatemala, Legajo número 964, año de 1782. Archivo Nacional de Costa Rica, Departamento Histórico, Serie Cartago número 222, enero de 1719. Archivo Nacional de Costa Rica, Departamento Histórico, Serie Complementario Colonial, número 5213, diciembre de 1790. Barrantes, C. 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