UNIVERSIDAD DE COSTA RICA SISTEMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO GESTIÓN COMUNITARIA DEL AGUA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO: ESTUDIO DE HOJANCHA, COSTA RICA Tesis sometida a consideración de la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en Ciencias Políticas para optar al grado y título de Maestría Académica en Ciencias Políticas JOSÉ ROBERTO SORO SOLANO Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, Costa Rica 2025 ii DEDICATORIA A las y los gestores comunitarios del agua, por construir gobernanza participativa de nuestros bienes comunes. iii AGRADECIMIENTO A mi comité asesor, por su paciencia y orientación a lo largo de este proceso. A mis padres y a Anto, por apoyarme y acompañarme de forma incondicional. ROBACIÓN iv HOJA DE APROBACIÓN Esta tesis fue aceptada por la Comisión del Programa de Posgrado en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, como requisito parcial para optar al grado y título de Maestría Académica en Ciencias Políticas. ______________________________________ M.Sc. Mauricio Álvarez Mora Representante de la Decanatura Sistema de Estudios de Posgrado ______________________________________ Dr. Alonso Ramírez-Cover Director de Tesis ________________________________________ Dra. Carolina Castillo Echeverría Asesora ________________________________________ Dra. Tania Rodríguez Echavarría Asesora ________________________________________ Dr. Adrián Pignataro Director Programa de Posgrado en Ciencias Políticas ________________________________________ José Roberto Soro Solano Sustentante v TABLA DE CONTENIDO DEDICATORIA ............................................................................................................................ ii AGRADECIMIENTO ................................................................................................................. iii HOJA DE APROBACIÓN.......................................................................................................... iv TABLA DE CONTENIDO........................................................................................................... v INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 1 PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN ....................................................................................... 2 OBJETIVO GENERAL ............................................................................................................... 3 OBJETIVOS ESPECÍFICOS ...................................................................................................... 3 ESTADO DEL ARTE ................................................................................................................... 3 ESTRATEGIA METODOLÓGICA ........................................................................................... 9 MARCO TEÓRICO ................................................................................................................... 14 Gobernanza ambiental ............................................................................................................................ 14 Participación comunitaria y ambientalismo cívico ................................................................................. 15 Marco constitucional y derecho humano al agua.................................................................................... 16 Servicio de agua potable intradomiciliar ................................................................................................ 17 Transformaciones institucionales en la gestión del agua en Costa Rica ................................................. 18 Gestión comunitaria del agua ................................................................................................................. 20 Asociatividad y colaboración ................................................................................................................. 23 Adaptación al cambio climático ............................................................................................................. 23 Resiliencia Transformativa y Co-gestión Adaptativa ............................................................................. 24 CAPÍTULO 1 .............................................................................................................................. 26 GOBERNANZA DEL SERVICIO DE AGUA POTABLE EN COSTA RICA: DIVERSOS ACTORES OPERANDO EN ESCALAS COMPLEJAS ........................................................ 26 1.1. Gobernanza del servicio de agua potable en Costa Rica: un enfoque en territorios rurales ............ 26 1.2. Instituciones clave en la gestión del agua en Costa Rica ................................................................. 28 1.3. Operacionalización del servicio de agua potable ............................................................................. 36 1.3. Modelos de aprovechamiento por actores no estatales .................................................................... 37 CAPÍTULO 2 .............................................................................................................................. 42 ASADAS, EJE CENTRAL EN LA GESTIÓN COMUNITARIA DEL AGUA ................... 42 vi 2.1. Marco legal y normativo .................................................................................................................. 42 2.2. Estructura organizativa de las ASADAS ......................................................................................... 43 2.3. Retos y perspectivas de sostenibilidad ............................................................................................ 48 CAPÍTULO 3 .............................................................................................................................. 49 CASO DE ESTUDIO: LA GESTIÓN COMUNITARIA DEL AGUA EN HOJANCHA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO ..................................................................................... 49 3.1. Introducción al caso de estudio........................................................................................................ 49 3.2. Gestión comunitaria del agua en Hojancha ..................................................................................... 52 3.3. Cobertura y distribución del servicio ............................................................................................... 52 3.3. Relación con instituciones estatales................................................................................................. 55 3.4. Diversificación de actores y tensiones en la gobernanza ambiental local ....................................... 57 3.5. Retos operativos y sostenibilidad de las ASADAS en Hojancha: infraestructura, recursos hídricos y gestión comunitaria .............................................................................................................................. 59 3.6. Desarrollo institucional “de abajo a arriba”: la asociatividad en la gestión comunitaria del agua .. 61 3.7. Cambio climático en Hojancha, escenario presentes y futuros........................................................ 68 3.8. Diversificación y resiliencia hídrica en las ASADAS de Hojancha ................................................ 69 3.9. Percepciones sobre al cambio climático en la gestión comunitaria del agua en Hojancha ............. 70 3.10. Prácticas de gestión ambiental: herramientas de adaptación frente al cambio climático .............. 76 CONCLUSIONES....................................................................................................................... 80 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ...................................................................................... 87 vii RESUMEN Costa Rica presenta tasas de acceso al agua potable superiores al 92 % de la población, un logro significativo para un país en vías de desarrollo. No obstante, la cobertura aún no es universal y enfrenta mayores desafíos en las zonas rurales, costeras y periurbanas, donde además el cambio climático intensifica los retos operativos y de gestión. En este marco, la presente investigación analiza la gestión comunitaria del agua frente al cambio climático en el cantón de Hojancha, Guanacaste, donde las ASADAS desempeñan un papel central en la administración de los acueductos rurales. El estudio busca comprender cómo estas organizaciones locales enfrentan los efectos del cambio climático y qué prácticas de adaptación implementan para garantizar la sostenibilidad del recurso. A partir de un enfoque cualitativo, se combinan el análisis documental y entrevistas semiestructuradas con actores comunales e institucionales. Los resultados muestran que, pese a las limitaciones administrativas y climáticas, Hojancha ha desarrollado formas colaborativas de gobernanza, apoyadas en redes locales como la Liga Comunal del Agua. Estas experiencias evidencian la capacidad de las comunidades para organizarse, gestionar colectivamente el recurso y generar estrategias de adaptación. Desde una perspectiva de gobernanza multinivel, la investigación examina la interacción entre las instituciones competentes y las ASADAS, identificando dinámicas de cooperación y tensión que influyen en la gestión local del agua. En conjunto, el estudio aporta elementos para comprender el modelo costarricense de gestión hídrica y fortalecer políticas públicas orientadas a la resiliencia climática y la sostenibilidad en los territorios rurales. Palabras clave: gobernanza del agua, ASADAS, cambio climático, gestión comunitaria, institucionalidad. viii ABSTRACT Costa Rica has achieved potable water access rates exceeding 92% of its population—an impressive milestone for a developing country. However, coverage is not yet universal and remains more limited in rural, coastal, and peri-urban areas, where climate change further intensifies operational and management challenges. Within this context, this study examines community-based water management in the face of climate change in the canton of Hojancha, Guanacaste, where ASADAS (community-based water management associations) play a key role in operating and administering rural aqueducts. The research seeks to understand how these local organizations respond to the impacts of climate change and what adaptation practices they implement to ensure the sustainability of water resources. Using a qualitative approach, the study combines document analysis with semi- structured interviews conducted with both community leaders and institutional representatives. Findings indicate that, despite administrative and climatic constraints, Hojancha has developed collaborative forms of water governance supported by local networks such as the Liga Comunal del Agua (Community Water League). These experiences highlight the ability of communities to self-organize, manage water collectively, and develop adaptation strategies. From a multi-level governance perspective, the research analyzes the interactions between institutional actors and the ASADAS, identifying dynamics of cooperation and tension that shape local water management. Overall, the study contributes to a deeper understanding of Costa Rica’s water governance model and provides insights for strengthening public policies that promote climate resilience and sustainability in rural areas. Key words: water governance, ASADAS, climate change, community-based management, institutionality. ix LISTA DE CUADROS Cuadro 1: Categorías de Análisis ................................................................................................ 12 ....................................................................................................................................................... 12 Cuadro 2: Acueductos en Hojancha, por tipo de operador, cantidad estimada de abonados y personas beneficiarias del servicio ................................................................................................ 54 Cuadro 3: Nivel de preocupación de las personas entrevistadas por el cambio climático en el cantón de Hojancha ....................................................................................................................... 72 Cuadro 4: Principales herramientas de gestión ambiental utilizadas por las ASADAS en Hojancha ....................................................................................................................................... 77 x LISTA DE FIGURAS Figura 1: Cambios en las geometrías institucionales alrededor de la gestión comunitaria del agua en Costa Rica (1960-2025) ........................................................................................................... 20 Figura 2: Gobernanza del servicio de agua potable en Costa Rica ............................................. 28 Figura 3: Estructura de la Tarifa del Servicio de Agua Potable en las ASADAS ....................... 32 Figura 4: Estructura general de una ASADA ............................................................................... 44 Figura 5: Definición de tipos de usuarios, asociados y beneficiarios .......................................... 46 Figura 8: Tipo de operador del servicio de agua intradomiciliar en el cantón de Hojancha ....... 55 Figura 9: Niveles de gobernanza en la asociatividad del agua en Costa Rica ............................. 63 Figura 10: Centros para la Sostenibilidad del Agua en Costa Rica, por FLU, en 2024 .............. 64 Figura 11: Asociatividad en acción: Centros para la Sostenibilidad del Agua ........................... 65 Figura 12: Desarrollo (USEDES) de la Liga Comunal del Agua (LCA) .................................... 66 xi LISTA DE MAPAS Mapa 1: Cantón de Hojancha en la Península de Nicoya ............................................................ 49 Mapa 2: Distritos del cantón de Hojancha ................................................................................... 50 Mapa 3: Distribución de los operadores del servicio de agua potable en el cantón de Hojancha 53 xii LISTA DE ABREVIATURAS ADI Asociación de Desarrollo Integral ADII Asociación de Desarrollo Integral Indígena ASADAS Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados AyA Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillado ARESEP Autoridad Regulatoria de los Servicios Públicos CAAR Comités Administradores de Acueductos Rurales CEDARENA Centro de Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales CGR Contraloría General de la República CONAFLU Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos y Alcantarillados CSs Centros para la Sostenibilidad del Agua DINA Dirección Nacional de Aguas ENAHO Encuesta Nacional de Hogares ESPH Empresa de Servicios Públicos de Heredia FODESAF Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares FLU Federaciones, Ligas y Uniones GEI Gases de Efecto Invernadero GIZ Cooperación Alemana ICE Instituto Costarricense de Electricidad INEC Instituto Nacional de Estadística y Censos LCA Liga Comunal del Agua MAG Ministerio de Agricultura y Ganadería MINAE Ministerio de Ambiente y Energía OCSAS Organizaciones Comunitarias de Servicio de Agua y Saneamiento OMS Organización Mundial de la Salud xiii ONG Organización No Gubernamental ONU Organización de las Naciones Unidas ORAC Oficina Regional de Acueductos Comunales PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PSA Pago por Servicios Ambientales SAGA Sistema de Apoyo y Gestión de ASADAS SENARA Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento SINAC Sistema Nacional de Áreas de Conservación SNAA Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados TPRH Tarifa de Protección del Recurso Hídrico USEDES Unidad de Servicios de Desarrollo UTN Universidad Técnica Nacional 1 INTRODUCCIÓN Desde el año 2020, la Constitución Política de Costa Rica reconoce que toda persona tiene el derecho humano, básico e irrenunciable, del acceso al agua potable. No obstante, la efectividad de este mandato depende de una serie de arreglos institucionales, marcos legales, mecanismos de participación y otros elementos de gobernanza que aseguren el acceso intradomiciliar al agua potable para toda la población. En la práctica, las tasas de cobertura han mostrado variaciones. Entre 2015 y 2023, alcanzaron su punto más alto en 2021 con un 95,7%, descendieron al 89,9% en 2022 por problemas administrativos, limitaciones de recursos y debilidades en el control operativo, y en 2023 se recuperaron parcialmente al 92,4%, aunque aún sin llegar a la meta nacional del 95% (Vargas, 2024). Pese a estas fluctuaciones y a que la cobertura universal no se ha alcanzado, resulta pertinente analizar el arreglo institucional que ha permitido mantener porcentajes elevados en un país en vías de desarrollo. Precisamente, a partir de una contextualización de la gobernanza del agua en Costa Rica, esta investigación busca responder a esa interrogante haciendo énfasis en los territorios rurales. Estos territorios suelen enfrentar menores niveles de acceso al agua potable, por lo que estudiar sus desafíos y proponer soluciones basadas en evidencia es fundamental para las personas tomadoras de decisión, principales responsables de garantizar los recursos y herramientas que las organizaciones de esta gobernanza requieren para incrementar la cobertura y alcanzar las metas nacionales. A ello se suma que la crisis climática plantea retos especialmente significativos en las zonas costeras y secas, donde el estrés hídrico y las sequías prolongadas son más frecuentes. La provincia de Guanacaste, en el noroeste del país, combina condiciones climáticas y socioeconómicas que han dado lugar a conflictos y disputas ambientales en torno al control y la conservación del agua para consumo humano, los cuales persisten en el tiempo e incluso podrían intensificarse (Ramírez- Cover, 2008). En este marco, y como complemento al análisis documental, la investigación desarrolla un estudio de caso sobre la gestión comunitaria del agua en el cantón de Hojancha, en Guanacaste. Este cantón ha sido objeto de diversas investigaciones por la presencia de liderazgos locales y herramientas innovadoras de asociatividad entre los acueductos rurales, lo que permite examinar mecanismos de acción comunitaria particularmente relevantes. Sin embargo, la mayoría de estas investigaciones se han enfocado en aspectos distintos al vínculo entre la gobernanza del recurso hídrico y el cambio climático. Esta investigación se diferencia al 2 profundizar precisamente en esa relación, poniendo especial atención en cómo las sociedades se organizan y estructuran para enfrentar los retos que el cambio climático impone a la gestión del agua en el ámbito comunitario, particularmente en los territorios rurales. En estos espacios, el marco de gobernanza que define a los diversos operadores del servicio es, por naturaleza, local. Como se analiza a lo largo del documento, la configuración de dichos operadores depende estrechamente del contexto territorial en el que se presta el servicio. En el caso de las zonas rurales, esta forma de gobernanza local del agua se denomina comúnmente gestión comunitaria del agua, un concepto que resulta necesario precisar, contextualizar y problematizar. Este caso de estudio busca integrar dos elementos centrales: las percepciones construidas por las y los gestores del agua, así como las herramientas de gestión ambiental que implementan en sus organizaciones, de modo que los ejemplos que se han identificado en otras investigaciones puedan ampliarse al estudio de los mismos frente al cambio climático. Entendiendo la adaptación al mismo como un proceso tanto técnico como socialmente construido, donde discursos sobre resiliencia, responsabilidad y riesgo legitiman la acción de distintos actores y articulan estrategias. La combinación de estos elementos permite generar un documento que aporta datos y análisis integrales de la gobernanza del agua en Costa Rica con especial atención a las particularidades territoriales, pero también realizar reflexiones sobre elementos que generan tensión en la práctica de modo que puedan generar recomendaciones basadas en evidencia. PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN Debido a la naturaleza del objeto de estudio, resulta fundamental considerar los mecanismos de gobernanza y los procesos sociales que se activan en la gestión de los impactos del cambio climático sobre el recurso hídrico, así como sus dinámicas sociales y las percepciones asociadas. Se define entonces una estrategia metodológica orientada a dar respuesta a la siguiente pregunta central: ¿Cómo se entiende la gobernanza en la gestión comunitaria del agua y de qué forma se organiza para enfrentar sus principales retos y problemáticas, con énfasis en aquellos relacionados con el cambio climático? De manera complementaria, la investigación buscará responder las siguientes preguntas secundarias: ● ¿Cómo es la gobernanza en la gestión comunitaria del recurso hídrico en el cantón de 3 Hojancha y cuáles son sus principales actores y retos? ● ¿Cómo se definen las ASADAS y de qué manera se organizan para atender los retos y problemáticas en la gestión comunitaria del agua? ● ¿Cómo se entiende el cambio climático, cuáles son sus efectos en el agua, según la perspectiva de las y los gestores, y qué prácticas de gestión ambiental emplean? OBJETIVO GENERAL Analizar cómo la gobernanza del recurso hídrico en Hojancha enfrenta los retos del cambio climático, mediante la contextualización de la gestión comunitaria del agua y la caracterización de las prácticas de gestión ambiental implementadas por las y los gestores locales. OBJETIVOS ESPECÍFICOS 1. Contextualizar el marco institucional de la gobernanza del agua en Hojancha, mediante el análisis de la normativa vigente y el mapeo de actores involucrados, prestando atención a sus principales retos y problemáticas de coordinación. 2. Analizar a las ASADAS como modelo de gobernanza en la gestión comunitaria del agua potable en comunidades rurales, con énfasis en los mecanismos de acción social que les permiten enfrentar los retos y problemáticas del servicio intradomiciliario. 3. Caracterizar las prácticas de gestión ambiental implementadas por las y los gestores comunitarios del agua en Hojancha para enfrentar los efectos del cambio climático, considerando las percepciones locales sobre los mismos. ESTADO DEL ARTE Con el objetivo de contextualizar la gestión comunitaria del agua frente al cambio climático, resulta pertinente revisar los antecedentes investigativos existentes sobre este modelo de gobernanza. Estos estudios son abundantes, especialmente para la provincia de Guanacaste, dada su particularidad climática que genera dinámicas del recurso hídrico muy diferentes a otras zonas del país. A continuación, se detallan algunas investigaciones que aportan información valiosa a la presente investigación. No obstante, es importante señalar que, a pesar de la disponibilidad de bibliografía sobre gobernanza del agua, gestión comunitaria del agua y cambio climático, los estudios que analizan las prácticas de gestión ambiental relacionadas con los procesos de 4 adaptación al cambio climático desde la perspectiva de los gestores del agua son limitados o no fueron encontrados durante esta revisión documental. Gestión comunitaria del agua en Costa Rica Los estudios sobre la gestión comunitaria del agua en Costa Rica son amplios y muchos destacan el rol de las ASADAS en diversas zonas rurales del país en la prestación de servicios de agua potable. La Fundación Avina (2020) señala que existen aproximadamente 1,500 Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunitarios (ASADAS), las cuales abastecen de agua potable al 29,1% de la población del país. Sin embargo, la organización advierte que, a pesar de ser el segundo ente operador más importante después del AyA, la mayoría de estas operadoras comunitarios no brindan un servicio de calidad y enfrentan dificultades económicas, técnicas y legales (Fundación Avina, 2020). Para enfrentar estos desafíos, en los últimos veinte años han surgido figuras asociativas como federaciones, ligas y uniones (FLUs) de ASADAS o Acueductos Comunitarios, las cuales proporcionan una nueva escala de gobernanza en la gestión comunitaria del recurso hídrico (Fundación Avina, 2020). La asociatividad se presenta como una herramienta valiosa para estudiar la gestión comunitaria del agua en Costa Rica, al fortalecer la coordinación y la incidencia de las ASADAS. Este mecanismo permite que ASADAS con mayor tamaño y capacidad presupuestaria apoyen a otras en condiciones menos ventajosas, gestionando de manera conjunta problemas y estrategias de incidencia política y administrativa. La Fundación Avina explica que la asociatividad ha ganado mayor fuerza y visibilidad, por ejemplo, con la creación de la Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos Comunitarios (CONAFLU), un mecanismo de tercer nivel que busca identificar y promover procesos de asociatividad de primer y segundo nivel a nivel nacional (Fundación Avina, 2020). CONAFLU integra las FLUs regionales en una mesa nacional que fortalece la incidencia política y promueve la colaboración entre FLUs, Oficinas Regionales de Acueductos Comunitarios (ORACs) y otros actores de la gobernanza del agua (Fundación Avina, 2020). En 2015 existían siete FLUs legalmente constituidas en el país, mientras que para 2020 este número había aumentado a catorce (Fundación Avina, 2020). El AyA organiza la administración de los sistemas comunitarios de agua en siete ORACs: Región Chorotega, Región Huetar Norte, Región Metropolitana, Región Central Este, Región Huetar 5 Caribe, Región Brunca y Región Pacífico Central. La presente investigación se centra en el cantón de Hojancha, Región Chorotega, donde opera la Liga Comunal del Agua (LCA), que también abarca los cantones de Nicoya y Nandayure (Fundación Avina, 2020). No obstante, esta no es la única FLU de la región; también se encuentran la Unión de ASADAS Costeras de Santa Cruz (UNACOSTA), la Federación de ASADAS de Santa Cruz y Carrillo, la Federación de ASADAS de Abangares, Cañas, Bagaces y Tilarán (FEDERACIÓN ACBT) y la Federación de ASADAS de La Cruz y Liberia (Fundación Avina, 2020). En total, 94 ASADAS de la Región Chorotega han conformado mecanismos de asociatividad para gestionar la escasez de agua, realizar incidencia política y atender la gestión del riesgo frente a fenómenos climáticos de manera conjunta (Fundación Avina, 2020). Estos aspectos son centrales en esta investigación, ya que se busca analizar cómo se gestionan herramientas ambientales frente a los efectos del cambio climático. Instituciones y actores en la gestión comunitaria del agua Castro et al. (2007) destacan que diversas instituciones tienen responsabilidades en la gestión hídrica, incluyendo el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), el Ministerio de Salud, el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (SENARA), el AyA, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), municipalidades y ASADAS. Estas autorías critican que parte de las deficiencias regulatorias se deben a la excesiva centralización y la falta de mecanismos efectivos de participación ciudadana (Castro et al., 2007). Señalan que la centralización se evidencia cuando la mayoría de las disposiciones sobre el agua se toman desde San José, incluso los trámites de concesiones deben gestionarse desde la capital. Castro et al. (2007) proponen que la gestión local del agua podría ser una respuesta a esta situación. Las ASADAS son consideradas por estas autorías como figuras “dignas de especial atención”, ya que su reconocimiento legal implica una transferencia de poder del Estado a las comunidades (Castro et al., 2007). Estas asociaciones, creadas por vecinos, suministran agua potable y alcantarillado sanitario en más de 2,000 comunidades rurales, bajo el principio de operación al costo y por delegación del AyA (Castro et al., 2007). En muchos casos, las comunidades mismas han promovido la creación de acueductos, mientras que en otros ha sido impulsado por el AyA, que brinda asesoría y recursos (Castro et al., 2007). Dentro de las labores de las ASADAS se incluye generar condiciones adecuadas para la existencia 6 del recurso hídrico, considerando que el servicio se presta al costo y depende de los recursos que se generen a partir de la prestación del servicio (Castro et al., 2007). La incorporación de la variable ambiental se ha vuelto esencial; muchas ASADAS han destinado recursos a la compra de tierras donde se ubican nacientes y a la reforestación (Castro et al., 2007), puntos que se detallarán más adelante. En cuanto a la gestión participativa del recurso, Castro et al. (2007) destacan la necesidad de abrir espacios para que diversos actores incidan efectivamente en decisiones sobre usos preferenciales, concesiones, planificación y conservación del agua, señalando que estos espacios son generalmente inexistentes. Sin embargo, mencionan experiencias locales de participación que podrían replicarse e incorporarse en nuevas legislaciones sobre recursos hídricos, un aspecto relevante para esta investigación que busca analizar los esfuerzos asociativos de las comunidades. Gobernanza del agua en Guanacaste Diversos estudios han abordado la gestión comunitaria del agua en Guanacaste y los retos específicos de la región. Morataya-Montenegro y Bautista-Solís (2019) analizan factores que influyen en la gestión hídrica en Guanacaste, destacando que la variabilidad climática incrementa la demanda de agua, lo que requiere políticas contextualizadas. Señalan que la gobernanza centralizada, vertical y fragmentada dificulta sistemas adaptativos resilientes a largo plazo, aunque experiencias lideradas por comunidades y liderazgos sobresalientes sugieren que el acceso al agua puede garantizarse mediante plataformas multisectoriales que prioricen decisiones basadas en información técnica y científica (Morataya-Montenegro y Bautista-Solís, 2019). Estas autorías también subrayan que la normativa e institucionalidad son similares entre escalas, con algunas diferencias en influencia y poder sobre la gestión del agua. Existen acuerdos formales e informales a nivel local y regional, impulsados principalmente por organizaciones de la sociedad civil, dado que la delegación de la gestión de acuíferos a las ASADAS ha aumentado la cobertura del servicio, aunque muchos acueductos comunitarios enfrentan retos técnicos y operativos (Morataya-Montenegro y Bautista-Solís, 2019). La liquidez financiera es otro desafío, ya que las tarifas establecidas centralizadamente no consideran la escala ni las inversiones necesarias para garantizar conservación y saneamiento (Morataya-Montenegro y Bautista-Solís, 2019). No obstante, estas dificultades han facilitado cambios, incluidos procesos participativos como la Comisión para el Manejo Integral del Acuífero 7 Nimboyores y Acuíferos Costeros de Santa Cruz (CONIMBOCO), que busca conciliar demandas de la sociedad civil, comunidades, sector privado, ASADAS y autoridades públicas (Morataya- Montenegro y Bautista-Solís, 2019). Evaluaciones de sostenibilidad y gobernanza inclusiva Kuzdas et al. (2015) realizan una evaluación de sostenibilidad y modelos alternativos de gobernanza en Guanacaste, indicando que la gobernanza actual corre riesgo de retroceder a sistemas insostenibles donde las comunidades carecen de derechos e influencia. Los autores identifican la necesidad de un cambio sistemático hacia modelos sostenibles y de procesos democráticos efectivos, prestando atención a la conservación del agua y la legitimidad de la planificación (Kuzdas et al., 2015). En sus talleres, se evidenció un conflicto entre quienes priorizan la conservación para el consumo comunitario y ecológico, y quienes consideran suficientes los recursos subterráneos para el crecimiento económico de gran escala. Kuzdas sugiere procesos inclusivos que generen información rigurosa para la toma de decisiones sobre aguas subterráneas. Además, identifica brechas de gobernanza democrática, particularmente en zonas con alto impacto turístico o inmobiliario, donde falta legitimidad y transparencia en la planificación (Kuzdas, 2015). La distribución del apoyo técnico y administrativo desde la institucionalidad pública hacia las ASADAS no siempre coincide con sus necesidades. Según los talleres de Kuzdas (2015), muchas ASADAS reciben apoyo limitado, y un paso inicial podría ser el fortalecimiento mediante recursos administrativos, liderazgo y apoyo de comunidades con más capacidades y organizaciones de cogestión. Los resultados enfatizan la necesidad de reconciliar a las ASADAS con la institucionalidad pública para lograr sostenibilidad (Kuzdas, 2015). Kuzdas et al. (2014) describen que la gobernanza del agua en Guanacaste es híbrida: combina un sistema jerárquico con esquemas de descentralización administrativa, donde las ASADAS reciben decisiones y responsabilidades locales, pero permanecen desconectadas de los regímenes de gobernanza, generando brechas de conocimiento. Sin embargo, líderes locales han logrado modificar estructuras y promover inclusión de grupos vulnerabilizados, como la Comisión para el Manejo de las Cuencas Potrero-Caimital (PC), impulsando capacitación rural y participación en deliberaciones nacionales (Kuzdas et al., 2014). 8 Impacto del cambio climático y enfoque hidrosocial Los impactos del cambio climático en Guanacaste son crecientes. Morataya-Montenegro y Bautista-Solís (2019) destacan el aumento de temperaturas en el corredor seco y la mayor frecuencia de eventos extremos, afectando la seguridad hídrica, especialmente en comunidades rurales. Esta investigación analizará estos efectos desde la perspectiva de los gestores del agua. Por su parte, la Universidad para la Paz (2023), realizó una investigación aplicada que analiza los impactos del cambio climático en el cantón de Hojancha, Guanacaste, mediante un enfoque participativo con actores locales. Estos hallazgos permiten comprender la vulnerabilidad del cantón y definir estrategias de adaptación. Esta investigación evalúa los posibles escenarios climáticos de temperatura y precipitación, priorizando los sectores del recurso hídrico y productivo. Además, la investigación detalla medidas de adaptación basadas en ecosistemas, especialmente relevantes para los sectores de agua, agropecuario y gestión de incendios forestales. Por otro lado, Alpízar (2018) aporta un enfoque crítico, señalando que los análisis tecnocráticos muchas veces ocultan dinámicas de poder y desigualdad que afectan la distribución del agua. Propone estudiar el ciclo hidrosocial, donde sociedad y agua se construyen mutuamente en el tiempo y espacio (Linton, 2014, citado en Alpízar, 2014), considerando procesos de inclusión, exclusión y distribución de beneficios y cargas (Alpízar, 2018). Este enfoque guiará el análisis de dinámicas sociales en la gobernanza comunitaria frente al cambio climático. El modelo de gestión comunitaria del agua en Costa Rica ha sido ampliamente estudiado por académicos y ONGs. La Fundación Avina (2020) resalta el rol de las ASADAS y su asociatividad para enfrentar retos comunes. Castro et al. (2007) critican la centralización y la falta de participación ciudadana, mientras que Morataya-Montenegro y Bautista-Solís (2019) destacan la necesidad de políticas contextualizadas y liderazgos comunitarios. Kuzdas (2014, 2015) subraya la necesidad de modelos sostenibles, colaboración entre actores y superar brechas de conocimiento y capacidades organizativas. Estos aportes constituyen insumos clave para la presente investigación, que busca analizar la asociatividad en la gestión comunitaria del agua en Hojancha y su papel en la resiliencia frente al cambio climático, integrando los enfoques institucionales, técnicos y sociales descritos en la literatura existente. 9 ESTRATEGIA METODOLÓGICA La presente investigación, de carácter cualitativo, busca implementar herramientas metodológicas que permitan ir más allá de la revisión documental de la literatura disponible. El estado del arte muestra que, si bien existe literatura considerable sobre la gobernanza del agua, hay escaso énfasis en estudios académicos que conceptualicen la gestión comunitaria del agua como un modelo de gobernanza multinivel y que analicen sus implicaciones en la adaptación al cambio climático por parte de las estructuras que sustentan este modelo. Por esta razón, se recurre a la documentación existente sobre la gobernanza del agua en Costa Rica, complementándola con una serie de entrevistas uniformes abiertas y semiestructuradas a personas con experiencia profunda en el tema. Estas entrevistas se aplicarán también a gestores y gestoras del agua, representantes de diversas ASADAS del cantón de Hojancha, con el objetivo de profundizar en los principales retos que enfrentan sus organizaciones, así como sus perspectivas sobre el cambio climático y en las prácticas de gestión ambiental que implementan. Análisis documental Abarca et al. (2012) sostienen que la documentación consiste en la búsqueda exhaustiva de registros pertinentes al objeto de estudio. La presente investigación hará uso de documentos escritos, principalmente de fuentes secundarias como artículos académicos, prensa y otros recursos bibliográficos, con el fin de contextualizar la gobernanza del agua, incluyendo las principales normativas que regulan este recurso natural. Esta contextualización, proporcionada inicialmente mediante el análisis documental, permitirá generar una base teórica que será complementada y profundizada mediante otras técnicas de investigación, las cuales se delimitan en los apartados siguientes. Entrevistas Según Abarca et al. (2012), la entrevista constituye una interacción entre dos o más personas, en la que una de ellas actúa como entrevistadora y la otra o las otras como entrevistadas. Álvarez- Gaou, citado por Abarca et al. (2012), señala que la entrevista debe contar con estructura y propósito, de modo que las preguntas formuladas permitan recabar información relevante para el objeto de estudio. 10 En esta investigación se emplearon dos modalidades de entrevista complementarias: entrevista uniforme abierta y entrevista semiestructurada dirigida, con el fin de capturar tanto información comparable como perspectivas más profundas sobre la gobernanza del agua en Hojancha. Entrevistas uniformes abiertas Se aplicó una modalidad de entrevista uniforme abierta, en la que se determinó de antemano la redacción exacta y la secuencia de las preguntas, asegurando que a todas las personas entrevistadas se les plantearan las mismas preguntas básicas en el mismo orden. Este tipo de entrevista permite comparar respuestas de manera sistemática, facilitando la identificación de patrones y divergencias entre los actores entrevistados (Abarca et al., 2012). Las entrevistas se aplicaron durante el mes de julio de 2024 a una muestra de doce ASADAS del cantón objeto de estudio, cuya selección se describe más adelante. Dado que se indagaron aspectos sensibles relacionados con la operación de las ASADAS, los desafíos que enfrentan, las presiones socioeconómicas y las posibles tensiones con la institucionalidad, los resultados fueron anonimizados. Esta anonimización garantiza que los participantes puedan expresarse con libertad, sin temor a represalias por manifestar sus opiniones sobre cuestiones delicadas que enfrentan las organizaciones que representan. Selección de la muestra de ASADAS Inicialmente la selección de la muestra de las doce ASADAS del cantón se pensó realizar a partir de los datos del Sistema de Apoyo y Gestión de ASADAS (SAGA) del AyA, que clasifica a las ASADAS según indicadores operativos y administrativos en categorías A, B, C o D, siendo las de clase A las de mejor desempeño. La intención era incluir ASADAS de diversas categorías para obtener una muestra representativa. Sin embargo, tras un primer intento de acceso, se constató que el AyA no proporciona estos datos de manera pública. Ante esta limitación, se optó por seleccionar la muestra mediante consultas informales con líderes de la gestión comunitaria del agua en Hojancha, buscando incluir ASADAS con distintos retos y fortalezas para comprender integralmente sus roles y capacidades frente al cambio climático. Tras conversar con Emel Rodríguez, líder comunitario y presidente de la Liga Comunal del Agua 11 (LCA), se determinó la siguiente lista de ASADAS a ser entrevistadas: • ASADA Estrada (grande, 610 personas abonadas) • ASADA Pilangosta (mediana-grande, 313 personas abonadas) • ASADA Puerto Carrillo (mediana, 253 personas abonadas) • ASADA Monte Romo (mediana, 188 personas abonadas) • ASADA Altos del Socorro (pequeña, 52 personas abonadas) • ASADA San Rafael (pequeña, 39 personas abonadas) Los representantes entrevistados fueron preferentemente quienes ejercen la presidencia de cada ASADA o, en su defecto, la persona responsable de la administración del acueducto. De las seis ASADAS, cinco entrevistas se realizaron a presidencias: cuatro hombres y una mujer. La sexta entrevista correspondió a la administradora de la ASADA de Puerto Carrillo, quien es mujer. Durante las entrevistas se abordaron temas relacionados con los roles que desempeñan las ASADAS en los procesos de gobernanza del agua, así como su interacción con otros actores clave del sistema de gestión hídrica. Análisis de los datos recopilados El análisis de los datos se realizó de manera manual, integrando las respuestas obtenidas a través de entrevistas uniformes abiertas con las categorías y subcategorías de análisis definidas previamente. Como se indica anteriormente, estas entrevistas uniformes abiertas se diseñaron de forma que se estableciera de antemano la redacción exacta y la secuencia de las preguntas, asegurando que a todas las personas entrevistadas se les plantearan las mismas preguntas básicas en el mismo orden. Esta modalidad permite comparar respuestas de manera sistemática y facilita la identificación de patrones, similitudes y divergencias entre los actores entrevistados (Abarca et al., 2012). Para sistematizar la información recolectada, las respuestas de las entrevistas se codificaron y organizaron de acuerdo con las categorías y subcategorías de análisis definidas en la investigación. Esto permitió relacionar directamente los objetivos específicos del estudio con los datos empíricos, facilitando la identificación de patrones comunes, divergencias entre actores y necesidades prioritarias a partir de las categorías analíticas detalladas en el siguiente cuadro: 12 Cuadro 1: Categorías de Análisis Fuente: elaboración propia Consideraciones sobre sesgo y representatividad Es importante señalar que la muestra presenta limitaciones en términos de cobertura: no incluye a todas las ASADAS del cantón, lo que podría introducir sesgos relacionados con diferencias operativas, administrativas y geográficas. Estas diferencias influyen en las formas en que cada organización enfrenta los retos del cambio climático y gestionan el recurso hídrico, por lo que los resultados deben interpretarse considerando estas particularidades. Para mitigar este posible sesgo, la muestra tomó en cuenta ASADAS ubicadas en las principales características geográficas del cantón: de costa y de montaña, abordando la mayor cantidad de escenarios posible. 13 Entrevistas semiestructuradas dirigidas De manera complementaria, se implementaron entrevistas semiestructuradas dirigidas, basadas en un guion flexible que orienta la conversación hacia temáticas específicas, pero permite profundizar en aspectos emergentes durante la interacción. Se realizaron cuatro entrevistas a especialistas en gestión hídrica y políticas de agua, con el objetivo de obtener perspectivas estratégicas y comparativas sobre la gobernanza del agua en Costa Rica, en las siguientes fechas: • Lil Soto, Gerenta País de la Fundación Avina (febrero 2025) • María Fernanda Vargas, abogada e investigadora del Programa Estado de la Nación (marzo 2025) • Esteban Monge, abogado y gerente de proyectos de CEDARENA (febrero 2025) • Daniel Gutiérrez, geógrafo y especialista en gestión del agua en CEDARENA (febrero 2025) Estas entrevistas permitieron profundizar en la comprensión de los marcos normativos, los desafíos institucionales y la articulación de la gestión comunitaria con las políticas nacionales y regionales. Asimismo, se llevaron a cabo dos entrevistas semiestructuradas: una con Liany Alfaro, funcionaria de la ORAC Chorotega (junio de 2025), y otra con Emel Rodríguez, presidente de la LCA (febrero de 2025). Estas contribuyeron a contextualizar los hallazgos en la práctica cotidiana de las ASADAS y en los procesos de coordinación con la institucionalidad, así como con organizaciones de la sociedad civil. Aunque las preguntas se diseñaron para alinearse con los mismos criterios y categorías de análisis que las entrevistas uniformes abiertas, estas entrevistas no se anonimizaron, dado que los participantes fueron consultados de manera consciente y pública sobre sus perspectivas. Esto permitió contextualizar directamente sus respuestas con su cargo y experiencia, enriqueciendo el análisis y facilitando la interpretación de los datos en función de la posición de cada actor. Integración metodológica La combinación de entrevistas uniformes abiertas y semiestructuradas dirigidas permite elaborar un caso de estudio detallado que contextualiza el análisis teórico en la realidad de Hojancha. Este enfoque facilita el contraste entre los análisis existentes en la literatura y la evidencia empírica recopilada in situ, aportando una comprensión integral de la gobernanza del agua y la adaptación 14 al cambio climático en el cantón. Los primeros capítulos de la investigación presentan el marco teórico que sustenta el análisis e incorporan hallazgos derivados de las entrevistas, al igual que el capítulo del caso de estudio, que integra de manera más detallada la evidencia empírica recolectada. MARCO TEÓRICO Gobernanza ambiental Esta investigación entiende la gobernanza como la manera en que se organizan y desarrollan los procesos de toma de decisiones en sociedades heterogéneas y desiguales (Bridge & Perrault, 2009). En particular, la gobernanza ambiental se centra en la gestión y utilización de los recursos naturales, considerando tanto los actores involucrados como las escalas espaciales donde ocurren estos procesos (Bridge & Perrault, 2009). Es importante enfatizar en la importancia de estudiar la gobernanza del agua bajo el enfoque de gobernanza ambiental. Algunas justificaciones teóricas de por qué usar este enfoque incluyen que se centra en los procesos a nivel espacial, permitiendo pensar en las escalas como manifestaciones inherentemente políticas e inestables (Bridge & Perrault, 2009). Este enfoque permite contextualizar los roles de las instituciones encargadas de la toma de decisiones sobre la gestión del servicio de agua potable, prestando atención a cómo esos roles se manifiestan en escalas complejas y cómo se transforman en tiempo y espacio. Bajo esta perspectiva, también se explora cómo las escalas impactan unas sobre otras, prestando atención a los problemas de cohesión (Bridge & Perrault, 2009). Este impacto ayuda a entender cómo las diversas instituciones interactúan con los acueductos comunitarios. Relacionado con los problemas de cohesión, se visualiza la asociatividad como respuestas creativas al futuro de la acción colectiva ambiental. Este enfoque permite integrar el análisis de las estructuras institucionales, marcos normativos y dinámicas sociales detrás de procesos complejos como la prestación del servicio de agua potable en un país en desarrollo. A pesar de estas ventajas, el uso acrítico del concepto de gobernanza ambiental puede llevar a problemáticas, como transformaciones en el manejo de lo público que pueden alejarse de la esfera pública hacia la privada, perdiendo el enfoque de política pública hacia una perspectiva de mercado (Bridge & Perrault, 2009). Aquí el concepto enfrenta una de sus principales críticas: prestarse para avanzar agendas privatizadoras de funciones estatales. En el caso de la gestión comunitaria del 15 agua, se sostiene que este modelo crea un nivel de gobernanza local que no tiende a la privatización, pero sí enfrenta retos prácticos y vacíos normativos, que se analizan en el segundo capítulo con detalle. Bridge y Perrault (2013) destacan que una de las principales problemáticas en los estudios de gobernanza ambiental es la definición y reconstrucción de las relaciones de escala. Estos autores señalan una paradoja: aunque la gobernanza se concibe como un concepto “libre de escalas” al rechazar una escala absoluta, al mismo tiempo está estrechamente vinculada a las complejidades espaciales de los procesos ambientales. Esta tensión resulta particularmente relevante en la gobernanza del agua, donde no existe una escala única de gestión, pero sí la necesidad de describir las múltiples escalas en que opera para comprender su funcionamiento (Bridge y Perrault, 2013). Ahora bien, el concepto de gobernanza puede sufrir de vaguedad conceptual si no se delimita y teoriza con precisión. Bridge y Perrault (2009) indican que la gobernanza ambiental es una cuestión crítica que puede dimensionarse preguntándonos: ¿gobernanza de qué, por quién y con qué fin? Bajo esta guía epistemológica se contextualiza el modelo en Costa Rica, con un énfasis en la gestión a nivel comunitario. Participación comunitaria y ambientalismo cívico Tradicionalmente, autores como John Dewitt (1994) indican que la política ambiental ha estado estructurada en torno a agencias e instituciones a nivel nacional (federal en el caso de Estados Unidos, donde Dewitt realiza sus investigaciones), las cuales son diseñadas "de arriba hacia abajo", enmarcadas en un modelo que busca uniformidad nacional, pero que puede culminar en modelos de gobernanza rígidos e ineficientes. Frente a este escenario, el autor propone una alternativa denominada "ambientalismo cívico", que adopta un enfoque "de abajo hacia arriba", un enfoque que propone utilizar herramientas innovadoras para abordar nuevos tipos de problemas ambientales. Esta propuesta orienta el análisis de la participación comunitaria en la gestión del agua, destacando la importancia de involucrar a las comunidades en los procesos de toma de decisiones, así como en el desarrollo de respuestas locales, como se describe en el caso de estudio. Por su parte, Elinor Ostrom (1990) argumenta que la gestión exitosa de los recursos comunes, como el agua, depende de instituciones que permitan la participación activa de los usuarios en la toma de decisiones. A través de su investigación, Ostrom (1990) identificó principios de diseño 16 que favorecen la sostenibilidad de los recursos comunes, tales como la definición clara de límites, reglas adaptadas a las condiciones locales y mecanismos de monitoreo y sanción. Estos principios son fundamentales para las organizaciones comunitarias que gestionan el agua, ya que facilitan la colaboración y el cumplimiento de las normas establecidas. Ambas teorías incorporan reflexiones sobre la importancia de la participación y la acción comunitaria en la gestión de los bienes comunes, bajo el enfoque de gobernanza ambiental. Esta investigación parte de la idea de que la gobernanza del agua se construye en múltiples escalas, donde la adaptación territorial y la participación ciudadana deben encontrar herramientas importantes para equilibrar control técnico, autonomía local y resiliencia frente a cambios demográficos, económicos y climáticos (Ostrom, 1990; Dewitt, 1994; Vargas, comunicación personal, marzo 2025; Soto, comunicación personal, febrero 2025). Marco constitucional y derecho humano al agua En junio de 2020, la Asamblea Legislativa de Costa Rica aprobó una enmienda a la Constitución Política, adicionando un párrafo que establece: "Toda persona tiene el derecho humano, básico e irrenunciable de acceso al agua potable, como bien esencial para la vida. El agua es un bien de la nación, indispensable para proteger tal derecho humano”. (Constitución Política de la República de Costa Rica, reforma de 2020, art. 50). Esta reforma constitucional no puede entenderse de manera aislada, sino como parte de un proceso más amplio de consolidación del agua como derecho humano en el ámbito internacional (Vargas, comunicación personal, marzo 2025). En julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 64/292, en la cual se reconoce explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, afirmando que son esenciales para la plena realización de la vida y de todos los derechos humanos (Naciones Unidas, 2010; Vargas, comunicación personal, marzo 2025). Este reconocimiento vinculó a los Estados a la obligación de garantizar que toda persona tenga acceso a agua suficiente, salubre, aceptable, físicamente accesible y asequible para uso personal y doméstico (Naciones Unidas, 2010).. En ese sentido, al elevar el derecho al agua a rango constitucional en 2020, Costa Rica no solo reafirma su compromiso interno con la protección de este bien esencial, sino que también refuerza sus obligaciones internacionales en la materia (Vargas, comunicación personal, marzo 2025). Sin 17 embargo, a pesar del hito que representa esta reforma constitucional, lo cierto es que los principales arreglos institucionales que buscan operacionalizar este derecho humano fueron creados, pensados y repensados, en su mayoría, de forma previa a esta reforma constitucional. En un apartado siguiente, se brindan detalles adicionales sobre las transformaciones institucionales alrededor del servicio en Costa Rica, en búsqueda de garantizar el derecho humano al agua. Servicio de agua potable intradomiciliar Antes de analizar el marco institucional, resulta imperativo conceptualizar el servicio de agua potable intradomiciliar como el nivel más alto de acceso al recurso hídrico, al garantizar su disponibilidad directamente en la vivienda, y no únicamente en fuentes comunitarias o externas (Naciones Unidas, 2010; OMS & UNICEF, 2017). En Costa Rica se entiende por agua potable aquella que cumple con los valores recomendables o admisibles establecidos en el reglamento para la calidad de agua potable y que, al ser consumida, no causa daño a la salud (AyA, 2021). El acceso al servicio de agua potable responde a los estándares del derecho humano al agua, que establecen criterios de disponibilidad, calidad, accesibilidad física y económica (Naciones Unidas, 2010). La Organización Mundial de la Salud (2017) destaca que la provisión de agua en el punto de uso, es decir, dentro de los hogares, reduce los riesgos sanitarios asociados al transporte y almacenamiento, contribuyendo a mejorar la salud pública y la equidad social. De acuerdo con la ARESEP (s.f.) el suministro de agua potable comienza con la captación del recurso desde fuentes superficiales, como ríos, o subterráneas. A continuación, el agua es transportada mediante tuberías hacia una planta potabilizadora, donde se somete a procesos físicos y químicos para garantizar su potabilidad. Una vez tratado, el agua se almacena en tanques antes de ser distribuida a los usuarios. La distribución se realiza a través de tres sistemas principales — por gravedad, por bombeo o mediante un esquema mixto que combina ambos métodos—, seleccionados de acuerdo con las características geográficas de cada localidad (ARESEP, s.f.). Autores como Ostrom (1990) y Pahl-Wostl (2009) subrayan que la provisión de bienes colectivos, como el agua potable, requiere de arreglos de gestión sostenibles y legitimados por la comunidad. En este sentido, el agua intradomiciliar implica una articulación entre la infraestructura de distribución y las formas locales de organización, donde actores como los acueductos comunitarios cumplen un rol fundamental para asegurar la continuidad y sostenibilidad del servicio en los 18 territorios rurales. Finalmente, diversos autores alertan sobre los riesgos de entender el agua únicamente desde enfoques tecnocráticos, que invisibilizan las relaciones de poder, así como la complejidad social e histórica que implica su gestión (Alpízar, 2018; Linton, 2014, citado por Alpízar, 2018), por lo cual esta investigación aborda el tema desde una perspectiva amplia, que toma en cuenta elementos sociales, económicos y ambientales en el uso, gestión y conservación del recurso hídrico; entendiendo el acceso al servicio de agua potable intradomiciliar el cumplimiento de un derecho humano consagrado en la constitución política. Transformaciones institucionales en la gestión del agua en Costa Rica Desde mediados del siglo XX, Costa Rica ha experimentado transformaciones significativas en los arreglos institucionales relacionados con el servicio de agua potable. Las responsabilidades de las distintas instituciones involucradas han evolucionado, especialmente en lo referente a la operación del servicio a nivel local en zonas rurales (CEDARENA, 2013). Previo a la década de 1960, la gestión del agua en áreas rurales estaba a cargo de las municipalidades, en coordinación con lo que en ese entonces se denominaba Ministerio de Obras Públicas (MOP) y del Ministerio de Salubridad Pública (CEDARENA, 2013). Este modelo enfrentaba dificultades derivadas de la falta de inversión, capacidades técnicas limitadas y el crecimiento poblacional, lo que evidenció la necesidad de explorar alternativas de participación comunitaria (Ballestero, 2013). La visión inicial de un Estado centralizado resultó insuficiente ante la expansión territorial y demográfica. La creación del Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SNAA) en 1961, transformado en el AyA en 1976, permitió centralizar la gestión en áreas urbanas, mientras que las municipalidades rurales continuaron operando algunos sistemas (CEDARENA, 2013). Por su parte, el Plan Nacional de Acueductos Rurales de 1965, elaborado por el SNAA, promovió la participación de las comunidades rurales en la construcción y operación de acueductos, organizadas mediante juntas comunitarias de integración mixta (Vargas, 2024). Durante esta fase, los acueductos comunitarios dependían del Ministerio de Salud, que impulsó la implementación de “mini acueductos comunitarios” con el objetivo de mejorar los indicadores sanitarios en zonas rurales (Vargas, 2024). 19 Estas iniciativas condujeron al desarrollo de modelos basados en la gestión comunitaria del agua mediante acueductos rurales, especialmente mediante la figura de las ASADAS (Ballestero, 2013). Aunque no son únicas en América Latina —donde se conocen como Organizaciones Comunitarias de Servicios de Agua y Saneamiento (OCSAS)—, en Costa Rica adquirieron características propias que han definido un modelo particular de gobernanza del agua, con fortalezas y desafíos específicos (Soto, comunicación personal, febrero 2025). Entre 1965 y 1970 se implementaron planes de acueductos rurales y se consolidaron los Comités Administradores de Acueductos Rurales (CAAR), precursores de las ASADAS actuales (Cuadrado, 2021). En 1976, el Reglamento de los Comités Administradores de Acueductos Rurales (Decreto Ejecutivo No. 6376-G) formalizó su figura y les otorgó responsabilidades. Posteriormente, con el financiamiento del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (FODESAF), se fortaleció la construcción de acueductos comunitarios, donde la infraestructura era provista por el SNAA y la administración recaía en las comunidades (Ballestero, 2013). En términos del institucionalismo histórico, las decisiones que determinan cambios estructurales o institucionales duraderos se reconocen como momentos críticos, entendidos como periodos en los que decisiones estratégicas, adoptadas bajo condiciones de incertidumbre, generan trayectorias institucionales duraderas (Capoccia & Kelemen, 2007; Pierson, 2004). En el caso de la gestión del agua en Costa Rica, la creación del Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SNAA) en 1961 y la promoción de acueductos rurales a partir de 1965 constituyen momentos críticos, ya que establecieron los cimientos para la participación comunitaria en la operación de sistemas de agua potable y sentaron las bases normativas e institucionales para la creación de las ASADAS (Ballestero, 2013; CEDARENA, 2013). Entre 1976 y 2000, mediante una serie de reglamentos, se consolidó la estructura y funciones de las ASADAS, reconociéndolas jurídicamente como asociaciones privadas sin fines de lucro responsables de la gestión del agua potable y saneamiento por delegación del AyA (Cuadrado, 2021). La reforma a la Ley Constitutiva del AyA en 1990 permitió que la institución firmara convenios para la administración del servicio con organismos locales, marcando el inicio de la consolidación normativa del modelo de ASADAS. Este proceso alcanza un momento crítico con la promulgación del reglamento de ASADAS en 2000, reformado en 2020, que delimita sus estructuras fundamentales, funciones y mandatos a nivel nacional. 20 Figura 1: Cambios en las geometrías institucionales alrededor de la gestión comunitaria del agua en Costa Rica (1960-2025) Fuente: Elaboración propia Este enfoque comunitario y descentralizado ha sido respaldado por un marco normativo amplio, que incluye la Ley de Aguas (No. 276), la Ley General de Agua Potable (No. 1634), la Ley Constitutiva del AyA (No. 2726), la Ley de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (No. 7593) y la Ley General de Salud (No. 5395), así como diversos reglamentos específicos que regulan tanto la prestación del servicio como la operación de las ASADAS (AyA, 2023), cuyos mandatos y responsabilidades se detallan en el primer capítulo de la investigación. Gestión comunitaria del agua Esta investigación concibe la gestión comunitaria del agua como una manifestación local de la gobernanza multinivel del recurso hídrico en Costa Rica. Bajo esta categoría se incluyen diversas formas organizativas, entre ellas las ASADAS, los Comités Administradores de Acueductos Rurales (CAARs), así como ciertas Asociaciones de Desarrollo Integral e Indígena. Si bien la estructura organizativa de las ASADAS se abordará con mayor detalle en el segundo capítulo, resulta pertinente presentar aquí una breve diferenciación entre estas y otros tipos de 21 operadores comunitarios del servicio. Aunque estos últimos desempeñan funciones similares en la gestión del agua, no forman parte del objeto de estudio de la investigación, por lo que su estructura y organización no se describen en profundidad. La principal distinción entre las ASADAS y los CAARs radica en que las primeras poseen personería jurídica y reglamentos formales de operación y administración, mientras que los segundos constituyen organizaciones locales de administración comunitaria más antiguas, con menor complejidad organizativa y que, por lo general, operan sin un convenio formal de delegación por parte del AyA (Flores, 2009). Además, se observa una tendencia a la transformación de los CAARs en ASADAS mediante convenios de delegación, lo que permite formalizar sus estructuras (Flores, 2009). Por su parte, las Asociaciones de Desarrollo Integral (ADIs) son organizaciones comunitarias amparadas por la Ley N.º 3859, Ley sobre el Desarrollo de la Comunidad, la cual las define como asociaciones constituidas por miembros de una comunidad con el objetivo de promover su desarrollo integral, incluyendo aspectos económicos, sociales y culturales (Asamblea Legislativa, 1967). Aunque la ley no menciona explícitamente la gestión del agua potable, las ADIs, al promover el desarrollo comunal, pueden involucrarse en proyectos de servicios comunitarios. Esto incluye la gestión de acueductos rurales mediante convenios con el AyA, la coordinación con municipalidades y organismos públicos, la implementación de proyectos relacionados con infraestructura hídrica, y la promoción de la participación comunitaria en la planificación y ejecución de estos proyectos. El reglamento a la Ley N.º 3859 proporciona directrices específicas sobre la organización y funcionamiento de las ADIs, y contempla la posibilidad de que estas asuman responsabilidades en la prestación de servicios públicos, incluyendo el agua potable, mediante convenios con instituciones como el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA). El artículo 23 del reglamento establece que las ADIs pueden celebrar contratos con entidades públicas para la ejecución de proyectos de interés social y comunitario, lo que incluye la gestión de infraestructura básica como acueductos rurales. Además, el artículo 18 obliga a las ADIs a coordinar sus actividades con las municipalidades locales, facilitando así la colaboración en proyectos relacionados con el agua potable (Gobierno de Costa Rica, 1996). 22 Las Asociaciones de Desarrollo Integral Indígena (ADIIs) encuentran su fundamento jurídico en la Ley N. 6172, Ley Indígena, así como los decretos Decretos Ejecutivos N. 8487 (1978) y N. 13568 (1982), los cuales fundamentan a las ADIs como entidades legales representativas de las comunidades indígenas, con capacidad administrativa y jurídica para gobernar las reservas, gestionar recursos y desarrollar proyectos comunitarios, incluidos los acueductos comunitarios bajo su jurisdicción administrativa. De acuerdo con el Informe de Evaluación de Entes Operadores del AyA (2023), en el país funcionan 1,375 operadores del servicio, de los cuales 1,239 son ASADAS, 81 CAARs, 48 Asociaciones de Desarrollo Indígena, 5 Asociaciones de Desarrollo Integral, además de una cooperativa y un operador no clasificado. Además de constituir un modelo de gobernanza, la gestión comunitaria del agua también incorpora dimensiones culturales y ambientales, dado que influye de manera significativa en la forma en que las comunidades construyen sus nociones sobre el recurso hídrico, como se demuestra en el caso de estudio de Hojancha. La naturaleza de estas organizaciones fomenta prácticas de acción colectiva, como la coordinación intercomunitaria, así como la participación comunitaria en las asambleas y las juntas directivas, pese a ciertos desafíos que se abordarán en los capítulos siguientes. En el plano ambiental, los acueductos comunitarios promueven la protección de las fuentes de agua mediante la compra de terrenos, procesos de reforestación y otras acciones de conservación. Muchas de estas organizaciones reconocen el vínculo directo entre la protección del recurso hídrico y la seguridad hídrica, lo cual favorece la construcción de discursos y prácticas comunitarias orientadas al manejo sostenible del agua. De manera complementaria, también lideran iniciativas de educación ambiental en sus comunidades, a través de campañas, talleres y otras actividades que contribuyen a consolidar esta visión integral de la gestión del recurso. La gestión comunitaria del agua, tal como la realizan las ASADAS, puede entenderse como un ejemplo de gobernanza multinivel de los bienes comunes, específicamente del agua. En este modelo, las organizaciones locales cumplen funciones intermedias entre la comunidad y el Estado, facilitando la acción colectiva y la gestión ambiental, de acuerdo con los principios de sostenibilidad y participación activa descritos por Ostrom (1990) y las nociones de gobernanza ambiental de Bridge y Perrault (2009). Esta perspectiva permite analizar la gestión del agua no 23 solo como un servicio de interés público, sino también como un proceso socio-ecológico que articula normas, prácticas culturales y estrategias de conservación en un marco institucional y regulatorio más amplio (Ostrom, 1990; Pahl-Wostl, 2009; Berkes & Folke, 1998). Asociatividad y colaboración El concepto de asociatividad permite comprender cómo las comunidades desarrollan respuestas creativas frente a los retos de acción colectiva en la gestión de recursos comunes, especialmente en contextos de presión ambiental y social (Bridge & Perrault, 2009). Las ASADAS no operan de manera aislada, sino que establecen alianzas, generan estructuras de gobernanza y colaboran con otros actores para garantizar la gestión del recurso hídrico, especialmente frente a retos relacionados con la crisis climática. Este enfoque destaca que la efectividad de la gobernanza del agua no depende únicamente de la intervención estatal, sino también de la capacidad de las comunidades para organizarse, establecer estructuras internas de decisión y generar redes de colaboración con otros actores locales y regionales de forma activa. Desde la perspectiva de la gobernanza multinivel, estas alianzas y procesos de cooperación permiten articular los niveles central y local, fortaleciendo la resiliencia de los sistemas hídricos frente a cambios climáticos, expansión urbana y transformación socioeconómica (Pahl-Wostl, 2009; Ostrom, 1990). La participación activa de la comunidad y la colaboración entre las mismas se conciben, entonces, como estrategias clave para garantizar la gestión sostenible del recurso hídrico, integrando dimensiones técnicas, sociales y ambientales. Adaptación al cambio climático Los procesos de ajuste del sistema social, ambiental y económico para aliviar los efectos actuales y anticipados del cambio climático se conocen como adaptación al cambio climático (IPCC, 2001, citado por Taylor, 2014). En los últimos años, la adaptación ha cobrado relevancia en la agenda programática ambiental de instituciones, financiadores y gobiernos a nivel mundial. Costa Rica no es la excepción: en 2018 se lanzó la Política Nacional de Adaptación al Cambio Climático, con el objetivo de orientar las acciones de adaptación a nivel nacional hasta 2030. Estas herramientas permiten consolidar datos, compartir análisis y problematizar los impactos del cambio climático en la formulación de políticas públicas. Sin embargo, autorías como Taylor (2014) explican que la adaptación conlleva riesgos de 24 simplificación, conocida como lógica de “adaptación ya”, que reduce un fenómeno complejo a medidas técnicas inmediatas, mientras que la adaptación al cambio climático es inherentemente política. Taylor (2014) explica que los procesos de definición de prioridades y asignación de recursos públicos y privados determinan quién puede intervenir, cómo se priorizan las acciones y a quién se le asigna la resolución de problemas, modelando así la percepción social del cambio climático y la legitimidad de los actores involucrados. Por ello, analizar la adaptación únicamente como un conjunto de prácticas técnicas omite dimensiones fundamentales del poder y la gobernanza. Taylor (2014) propone abordar la adaptación al cambio climático como discurso, entendiendo que el lenguaje y las prácticas alrededor de la adaptación no solo describen el fenómeno, sino que construyen la manera en que el cambio climático es percibido y gestionado. Esta perspectiva permite vincular las estrategias de adaptación con mecanismos de acción comunitaria, reconociendo cómo las percepciones y las normas influyen en la acción comunitaria. Esta perspectiva teórica será ampliamente utilizada al contextualizar las prácticas de gestión ambiental en Hojancha, entendiéndolas como expresiones de un fenómeno más amplio que simplemente las herramientas técnicas implementadas. Resiliencia Transformativa y Co-gestión Adaptativa Aunado al concepto de adaptación al cambio climático, surge un concepto estrechamente relacionado que ha cobrado relevancia en los análisis sobre los impactos del cambio climático en los sistemas socioecológicos: la resiliencia. Sin embargo, al igual que ocurre con la adaptación, su uso acrítico conlleva riesgos. Abordar la resiliencia únicamente desde una perspectiva técnica puede minimizar dimensiones fundamentales como las sociales, de gobernanza, inclusión y estructuras de poder que determinan la vulnerabilidad (Taylor, 2014). La excesiva simplificación del concepto, sin considerar estos aspectos sociales, económicos y políticos, puede derivar en mecanismos de adaptación que no respondan a las necesidades locales ni contemplen los desafíos de implementación que enfrentan las comunidades al ponerlos en práctica. Frente a estas limitaciones, autores como Folke et al. (2016) proponen comprender la resiliencia como la capacidad de los sistemas socioecológicos para absorber perturbaciones y transformarse 25 ante contextos de cambio, manteniendo su funcionalidad, al tiempo que cran oportunidades para la innovación y el aprendizaje colectivo. Este enfoque trasciende la noción simplista de resistencia y se alinea con perspectivas críticas de la adaptación al cambio climático, como las de Taylor (2014), al incorporar las dimensiones de poder y transformación institucional. Otras autorías como Whaley y Weatherhead (2016) coinciden en que la gestión del agua no puede entenderse solo en términos técnicos o ecológicos, sino como un sistema que integra componentes sociales, institucionales y de gobernanza, así como las capacidades locales. Además, el autor introduce el concepto de co-gestión adaptativa y resiliencia, entendida como la existencia de instituciones flexibles que operan a múltiples escalas y que facilitan el aprendizaje social, la retroalimentación y el ajuste continuo frente al cambio y la incertidumbre. Whaley y Weatherhead (2016) critican que muchas políticas sobre resiliencia y adaptación omiten el vínculo entre las estructuras sociales y la resiliencia de los sistemas que analizan. Si bien la resiliencia y la capacidad adaptativa suelen presentarse como metas institucionales, con frecuencia se limitan al diseño de la infraestructura, los sistemas regulatorios o el buen funcionamiento de los ecosistemas naturales. Aunque estos son elementos relevantes, desde la perspectiva de las autorías, los procesos participativos, multinivel y de aprendizaje colectivo constituyen atributos sociales esenciales para construir sistemas de gobernanza del agua más resilientes y adaptativos. Así las cosas, la presente investigación define la resiliencia en línea con las propuestas teóricas de Folke, Taylor, Whaley y Weatherhead poniendo énfasis en las estructuras sociales que transforman las vulnerabilidades ambientales mediante aprendizaje, construcción de capacidades, cooperación y mecanismos de asociatividad, fortaleciendo la resiliencia como capacidad de los sistemas socioecológicos. Esta visión permite una lectura más amplia de dichas vulnerabilidades, prestando atención a como las comunidades las identifican, priorizan y atienden, mediante arreglos comunitarios que permiten acción climática y conservación del recurso hídrico. 26 CAPÍTULO 1 GOBERNANZA DEL SERVICIO DE AGUA POTABLE EN COSTA RICA: DIVERSOS ACTORES OPERANDO EN ESCALAS COMPLEJAS Este primer capítulo busca responder la pregunta central de cómo es la gobernanza en la gestión comunitaria del recurso hídrico en Costa Rica, así como profundizar en sus principales actores y retos en las relaciones de escala a nivel nacional y local, con un énfasis en los territorios rurales. Existe una paradoja que complejiza el análisis de la gobernanza del agua en Costa Rica, dado que la autoridad política se manifiesta como una estructura multi-capa que opera a diversas escalas espaciales (Painter, 2000, p. 360; Lemos y Agrawal, 2006, citados en Bridge y Perrault, 2013). Se observa que las escalas espaciales en las que operan las instituciones son complejas, con una a nivel nacional, donde las instituciones públicas ejercen la rectoría del servicio, y otras a nivel comunitario, donde las organizaciones locales llevan adelante el rol clave de operadores del servicio, controlando el manejo y la gestión del agua, al menos en la mayoría de las comunidades rurales de Costa Rica. Para probar esta tesis, la revisión documental aporta el capital teórico sobre el modelo: cómo se estructura, qué funciones tiene y cuáles son sus mandatos legales. Esta revisión se complementa con entrevistas a profundidad a personas con experiencia en la gestión comunitaria del agua, tanto a nivel operativo en el campo como técnico y académico. Esta combinación metodológica permite realizar un análisis amplio, que ejemplifica la función práctica de normas y reglamentos que estructuran esta compleja gobernanza multinivel. 1.1. Gobernanza del servicio de agua potable en Costa Rica: un enfoque en territorios rurales Para las primeras décadas del siglo XXI, el AyA se consolida como el principal operador del agua en zonas urbanas, delegando la gestión en las ASADAS y otros acueductos comunitarios en áreas rurales y periurbanas. Esta relación no es meramente delegativa, sino que incluye fiscalización, acompañamiento y apoyo técnico a través de las Oficinas Regionales de Acueductos Comunales (ORAC), distribuidas en las siete regiones del país (AyA, 2023). Vargas (2024), en su investigación Uso y gestión de los recursos hídricos en Costa Rica: tendencias e impactos para el ambiente y el desarrollo humano sostenible, elaborada para el 27 Informe Estado de la Nación, señala que según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2023, alrededor del 96,41% de la población habita en hogares con acceso a agua potable, mientras que un 3,58% carece de acceso a este recurso. No obstante, los datos por operador deben analizarse de forma contextualizada, ya que el Laboratorio Nacional de Agua del AyA presenta informes anuales sobre cobertura y calidad que abarcan solo una muestra parcial de los sistemas evaluados. Esto implica que numerosos acueductos quedan fuera o se estiman con información limitada y poco actualizada. Además, el Ministerio de Salud, encargado del seguimiento, carece de un registro unificado, lo que genera incertidumbre sobre la calidad del agua y refuerza la necesidad de contar con un sistema nacional actualizado (Vargas, 2023). Estas estimaciones determinan que Costa Rica registró una población de 5,261,853 personas en el año 2023, de las cuales 5,064,042 (96,24%) recibieron agua intradomiciliar a través de operadores oficiales de acueductos —AyA (50.3%), ASADAS (22%), municipalidades (15.8%), ESPH (5.1%) y otros acueductos (3.1%)— (Vargas, 2024). En contraste, 180.942 habitantes (3,44%) se abastecen de fuentes alternativas como pozos, ríos, quebradas, nacientes o agua de lluvia, mientras que 16.869 personas (0,32%) carecieron de acceso a agua potable para consumo humano (Mora, 2024; citado por Vargas, 2024). 28 Figura 2: Gobernanza del servicio de agua potable en Costa Rica Fuente: elaboración propia, con datos del SAGA de 2023 Este modelo de gobernanza multi-escala evidencia la complejidad de un modelo donde la descentralización y la participación local operan bajo supervisión estatal. Se trata de una relación compleja, no exenta de desencuentros y problemáticas, que serán abordadas en este capítulo. A continuación, se presenta una contextualización de las principales instituciones a nivel nacional con responsabilidades y mandatos sobre el servicio, prestando especial atención a la relación de las mismas con los operadores locales en territorios rurales. 1.2. Instituciones clave en la gestión del agua en Costa Rica 1.2.1. El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) tiene, según su ley constitutiva, el mandato de resolver todo lo relacionado con el suministro de agua potable, fijar políticas y 29 aplicar normas relacionadas con este servicio (CEDARENA, 2013). Esta ley también le otorga la rectoría técnica sobre el almacenamiento, distribución, recolección y tratamiento de “todas las aguas de dominio público”, así como su aprovechamiento, uso y gobernanza. El AyA no solo cumple un rol regulador, sino que también es el principal operador del servicio de agua potable en el país, abasteciendo a cerca del 50% de la población costarricense (Vargas, 2013), principalmente en comunidades urbanas. Además, desarrolla proyectos para asegurar el acceso al agua potable y saneamiento en áreas urbanas, periurbanas y rurales, incluyendo rehabilitación de infraestructura, programas de saneamiento y construcción de acueductos rurales (AyA, 2023). Esta institución también tiene la responsabilidad de fiscalizar la provisión del servicio y otorgar aprobación a cualquier proyecto de construcción, reforma, ampliación o modificación de acueductos en el país (CEDARENA, 2013). En los casos donde no opera directamente, la Ley N. 2726 establece que la institución puede convenir con organismos locales la administración de estos servicios o hacerlo a través de juntas administradoras de integración mixta entre el AyA y las comunidades (Asamblea Legislativa, 1961). En estos casos, el AyA delega la operación del servicio a las comunidades, mediante un convenio de delegación el cual no es una simple transferencia de funciones, sino que la regulación y fiscalización del servicio continúan como facultades del instituto (Asamblea Legislativa, 1961). Esta delegación se formaliza mediante un convenio de delegación de la administración entre el AyA y el acueducto comunitario, de acuerdo con esta misma ley. En la práctica, la relación es compleja. Los acueductos comunitarios reciben apoyo limitado del AyA, centrado principalmente en asistencia técnica. Las Oficinas Regionales de Acueductos Comunales (ORAC), bajo la Gerencia de Sistemas Delegados, brindan asesoría a los acueductos comunitarios para cumplir con las regulaciones (Alfaro, comunicación personal, junio 2025). Los acueductos comunitarios más pequeños enfrentan desafíos operativos debido a limitaciones de personal especializado (Alfaro, comunicación personal, junio 2025). El financiamiento de las ORAC proviene de la tarifa que pagan los usuarios del AyA operador, lo que permite brindar, aunque de forma limitada, acompañamiento técnico y proyectos a los acueductos comunitarios (Monge, comunicación personal, febrero 2025). El mismo Informe de Evaluación de Entes Operadores de 2023 elaborado por la Dirección Evaluación y Mejoramiento de la Gestión del AyA, indica que la dispersión territorial de los 30 acueductos comunitarios dificulta el seguimiento institucional, por lo que el primer contacto se da a través de las siete Oficinas Regionales de Acueductos Rurales (ORACs). Estas tensiones en la relación entre el AyA regulador y las ASADAS, se aborda con mayor amplitud en el caso de estudio, un análisis que se enriquece con las entrevistas a las personas gestoras del agua en el cantón objeto de estudio. 1.2.2. Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) El Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), a través de la Dirección Nacional de Aguas (DINA), es la autoridad competente en la aplicación de la Ley de Aguas de 1942, Ley N. 276, normativa que regula el dominio público, los usos y concesiones del recurso hídrico en el país (CEDARENA, 2013). Entre sus funciones se encuentra el otorgamiento de concesiones para el aprovechamiento de agua (Ley N.° 276, 1942, art. 176). El MINAE ejerce estas competencias en coordinación con otras instituciones, como el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y el Ministerio de Salud, lo que en ocasiones genera superposición de funciones en torno a la calidad, cantidad y uso del recurso hídrico (CEDARENA, 2013; Solís Rivera & Madrigal Cordero, 2010; Estado de la Nación, 2021). Sin embargo, esta relación inter-interinstitucional es clave para el funcionamiento de las ASADAS, que dependen tanto de la concesión otorgada por el MINAE como de la regulación operativa del AyA (Soto, comunicación personal, febrero 2025). Adicionalmente, el MINAE cuenta con las unidades territoriales del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), que ejercen autoridad sobre áreas silvestres protegidas donde nacen muchas de las cuencas que abastecen a las ASADAS (AyA, 2023). En 2020, el AyA emitió el “Aval técnico para el aprovechamiento de agua para consumo humano en inmuebles que integran el patrimonio natural del Estado” (Acuerdo N. 2020-2023), que permite viabilizar proyectos de abastecimiento de agua potable en zonas de patrimonio natural, involucrando directamente al SINAC en estos procesos (AyA, 2023). Más allá de su rol en áreas protegidas, el SINAC también brinda acompañamiento técnico a las ASADAS en conservación de corredores biológicos y manejo de cuencas, incluso fuera de los límites de las áreas silvestres protegidas (AyA, 2023). Asimismo, el MINAE impulsa instrumentos de gestión ambiental como planes de manejo de cuencas hidrográficas, planes de ordenamiento territorial hídrico y programas de pago por servicios ambientales (PSA), en los que han participado 31 varias ASADAS, especialmente en Guanacaste y la Zona Norte (CEDARENA, 2013; Estado de la Nación, 2021). De esta forma, el ministerio contribuye a fortalecer la sostenibilidad ambiental de los sistemas comunitarios de agua en el país. 1.2.3. Autoridad Regulatoria de los Servicios Públicos (ARESEP) La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) desempeña roles clave en la esfera tarifaria del agua potable en Costa Rica. De acuerdo con la Ley N. 7593, esta institución tiene la responsabilidad de fijar los precios y tarifas de los servicios públicos, incluido el servicio de agua potable (Asamblea Legislativa, 1999). La determinación de la tarifa que se cobra por estos servicios es un tema de alta relevancia en la gobernanza del agua, ya que también implica el acceso a un derecho humano. La Organización de Naciones Unidas (ONU) establece que “reconocer formalmente un derecho humano al agua y expresar la voluntad de dar contenido y hacer efectivo dicho derecho, puede ser una manera de estimular a la comunidad internacional y a los gobiernos para que redoblen sus esfuerzos para satisfacer las necesidades humanas básicas y para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio” (ONU, s.f.). La ARESEP (2012) establece que la fijación de tarifas del servicio de acueducto prestado por las ASADAS debe guiarse por la metodología de “costo total” o “costo plus”, diseñada para determinar un nivel de ingreso que cubra los gastos asociados a la prestación del servicio y genere un rédito de inversión que permita mantenerlo en condiciones óptimas. Esta metodología se fundamenta en criterios técnicos, indicando que “los gastos y costos de inversión deben ser razonables y exclusivamente necesarios para el desarrollo de la actividad” (ARESEP, 2012). Al mismo tiempo, la rentabilidad de las ASADAS debe ser competitiva y equilibrada, asegurando que los gastos permitan una prestación adecuada del servicio sin incurrir en “excesos que devenguen en reclamos, o inclusive, en el no pago de parte de los clientes del servicio” (ARESEP, 2012). En la práctica, la determinación de esta tarifa es compleja y depende de diversos factores, como la disponibilidad de micromedidores en las viviendas o tarifas fijas en comunidades remotas donde la falta de micromedidores impide calcular tarifas basadas en consumo, por lo que en muchos casos se establece una tarifa uniforme para todos los usuarios del servicio, ya que la disponibilidad de micromedidores es desigual en las comunidades donde operan las ASADAS (Monge, comunicación personal, febrero 2025). Estos medidores permiten conocer el volumen de agua consumido por las personas usuarias y se operacionalizan mediante la instalación de hidrómetros 32 conectados a las viviendas mediante una prevista, conocida comúnmente como “paja de agua”, cuyos datos se utilizan para la facturación realizada por el ente administrador (AyA, s.f.). Con el objetivo de comprender mejor la estructura tarifaria de la ARESEP y su relación con los acueductos comunitarios, se conversó con Daniel Gutiérrez, geógrafo y consultor de CEDARENA, quien tiene amplia experiencia trabajando con ASADAS en diversas zonas del país, en temas relacionados con transparencia, rendición de cuentas y tarifas. Gutiérrez explicó que existen cuatro posibles componentes dentro del esquema tarifario que una ASADA puede cobrar a las personas usuarias del servicio, de los cuales dos son obligatorios y dos voluntarios (Gutiérrez, comunicación personal, febrero 2025). Los componentes obligatorios comprenden la tarifa conocida como fija o plana por consumo del servicio de acueducto y la tarifa por los servicios de hidrantes. En cuanto a los componentes voluntarios, se encuentran la tarifa de protección del recurso hídrico y la tarifa diferenciada. Estas tarifas tienen como objetivo brindar herramientas financieras que permitan a las ASADAS financiar proyectos de infraestructura y de protección del recurso hídrico, los cuales son procesos costosos que no podrían sufragarse únicamente con las tarifas fijas, dado que las ASADAS operan bajo el principio de servicio al costo, siendo esta su única fuente de financiamiento directo y sostenido. Figura 3: Estructura de la Tarifa del Servicio de Agua Potable en las ASADAS 33 Fuente: elaboración propia con datos de las entrevistas y de la ARESEP Mientras que la tarifa fija o plana busca cumplir propiamente con la distribución del recurso hídrico, las tarifas voluntarias buscan complementar y fortalecer estos procesos. La Tarifa de Protección del Recurso Hídrico (TPRH) es una prioridad institucional del AyA impulsada desde 2023 (Biocorredores, s.f.). Su obtención requiere la presentación de un portafolio de proyectos incorporados en la estrategia quinquenal de las ASADAS, así como una solicitud tarifaria ante la ARESEP (Biocorredores, s.f.). Esta tarifa busca generar recursos que financien mecanismos de protección de fuentes y cuencas, asegurando el abastecimiento y la calidad del recurso a futuro (Gutiérrez, comunicación personal, febrero 2025). A pesar de su potencial para contribuir a procesos de conservación y adaptación al cambio climático, la aplicación de la TPRH es limitada debido a que los procesos metodológicos son complejos y las ASADAS no siempre cuentan con las capacidades técnicas necesarias para cumplir con todos los requisitos. Finalmente, la ARESEP también ejerce funciones de fiscalización sobre la calidad del servicio de agua potable. De acuerdo con su sitio web, la institución realiza monitoreos de calidad, fiscalización de acueductos y seguimiento del estado de los medidores. Además, emite informes técnicos accesibles a la ciudadanía, los cuales reflejan los resultados del monitoreo de los operadores del servicio (ARESEP, s.f.). La ARESEP desarrolló también un “Sello Regulatorio de Calidad” para acueductos que demuestran prácticas de gestión adecuadas y cumplen con los estándares de calidad establecidos. Los parámetros de cumplimiento incluyen gestión eficiente, uso adecuado de los recursos provenientes de las tarifas, provisión de un servicio de calidad en términos de cantidad, confiabilidad, continuidad, oportunidad y óptima prestación, así como indicadores relacionados con la verificación y regulación de la calidad del agua potable y el correcto registro de los usuarios y el servicio brindado (ARESEP, 2025). 1.2.4. Ministerio de Salud Pública El Ministerio de Salud Pública tiene un rol fundamental en la regulación de la salubridad y la calidad del agua potable en Costa Rica. Según la Ley General de Salud, Ley N. 268, el Ministerio “debe vigilar la calidad del agua potable en todos los sistemas de abastecimiento del país como función sustantiva de rectoría en salud” (Asamblea Legislativa, 1942). En su página web, la institución destaca que el agua es un determinante social de la salud y que establece la regulación de parámetros de valores máximos admisibles en aspectos microbiológicos, físicos y químicos del 34 agua destinada al consumo humano (Ministerio de Salud, s.f.). El ejercicio de este rol regulatorio se realiza a través de diversas herramientas y normativas. Por ejemplo, el Reglamento de ASADAS determina que todo proyecto de construcción, ampliación o modificación de sistemas de abastecimiento de agua potable llevado a cabo por estas organizaciones debe contar con la autorización de la respectiva Área Rectora del Ministerio de Salud (Gobierno de Costa Rica, 1976). Asimismo, la calidad del agua suministrada por las ASADAS a sus usuarios se evalúa conforme al Reglamento para la Calidad del Agua Potable (Decreto de la República No. 38924-S), el cual garantiza la protección de la salud de las personas (Lab Costa Rica, s.f.). Este reglamento regula de manera integral la supervisión y el control de la calidad del agua destinada al consumo humano en los servicios prestados por las ASADAS, asegurando que se cumplan los estándares sanitarios y se proteja la salud pública (Lab Costa Rica, s.f.). 1.2.5. Contraloría General de la República Al prestar un servicio de interés público por delegación del Acueductos y Alcantarillados (AyA), las ASADAS deben cumplir con los principios de continuidad, eficiencia, adaptación e igualdad en el trato a los usuarios, según lo establecido en la Ley General de Administración Pública, dado que administran fondos públicos (CEDARENA, 2013). Esta obligación deriva de la delegación del servicio por parte del AyA, como ha reiterado la Procuraduría General de la República y la Contraloría General de la República (CGR) (CEDARENA, 2013). En este contexto, la CGR ha determinado que las ASADAS se encuentran bajo su ámbito de fiscalización en virtud de la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República (Oficio N. DAGJ-1644-2005, citado por CEDARENA, 2013). Esto implica que, aunque el servicio sea prestado por un operador privado, sigue siendo supervisado por la CGR. No obstante, en la práctica, la relación entre la CGR y las ASADAS se encuentra mediada por el AyA, institución que es objeto directo de la fiscalización, sin perjuicio del control posterior ejercido por el ente contralor (CEDARENA, 2013). 1.2.6. Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (SENARA) El Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (SENARA) fue creado mediante la Ley N. 6877 de 1983, con el objetivo de promover el desarrollo agropecuario en Costa 35 Rica a través de la gestión de sistemas de riego, avenamiento y protección contra inundaciones. La institución es autónoma, con personalidad jurídica y capacidad administrativa independiente, lo que le permite planificar, ejecutar y supervisar proyectos relacionados con los recursos hídricos destinados principalmente al sector agropecuario (Asamblea Legislativa de Costa Rica, 1983; PGR, 2017). La ley define como funciones esenciales del SENARA la investigación, protección y fomento del uso de los recursos hídricos del país, tanto superficiales como subterráneos, así como la realización y coordinación de estudios hidrológicos, hidrogeológicos, agrológicos y socioambientales en cuencas y regiones donde se puedan establecer distritos de riego y avenamiento (Asamblea Legislativa, 1983). Estas disposiciones fundamentan la labor institucional orientada a garantizar la seguridad hídrica y la gestión sostenible del recurso. El SENARA se enfoca en ejecutar procesos de investigación hidrogeológica y gestión sostenible en zonas priorizadas, así como en fortalecer vínculos de cooperación con actores clave del sector hídrico y ambiental, tanto nacionales como internacionales, para promover un enfoque integral de seguridad hídrica (SENARA, s.f.). La misión de la DIGH consiste en investigar, controlar y promover la gestión integrada de los recursos hídricos, coordinando esfuerzos interinstitucionales para prevenir su deterioro y preservar tanto la calidad como la cantidad de agua disponible (SENARA, s.f.). La DIGH desarrolla sus actividades mediante la elaboración de estudios hidrogeológicos, facilitando la formulación de Planes de Aprovechamiento Sostenible (PAS), revisando pronunciamientos técnicos sobre pozos y manantiales, y brindando asesoramiento técnico a instituciones y particulares (SENARA, s.f.). Para ello, cuenta con dos unidades funcionales: la Unidad de Investigación Hidrogeológica, encargada de estudiar y caracterizar acuíferos y cuencas hidrográficas utilizando tecnología avanzada, y la Unidad de Gestión Sostenible de Acuíferos, que planifica y administra la protección de los recursos hídricos desde una perspectiva socioeconómica y ambiental, garantizando así la gestión integral y sostenible del agua en Costa Rica (SENARA, s.f.). Esta institución mantiene una relación complementaria con las ASADAS, apoyando la gestión del agua potable en zonas rurales mediante investigaciones hidrológicas, hidrogeológicas en las diversas cuentas hidrográficas del país (SENARA, s.f.). El SENAR