19 Trayectoria y coyuntura: cambios en la dinámica electoral en Costa Rica (1998-2018) Alberto Cortés Ramos Introducción Este artículo analiza la coyuntura electoral del 2018, a la luz de la trayectoria de las principales transformaciones en la dinámica electoral que ha vivido Costa Rica en las últimas dos décadas; período de trans- formaciones profundas y en el que se han debilitado tendencias y surgi- do otras nuevas. De estos cambios da cuenta un importante cuerpo de li- teratura científica publicado en dichos años. Entre los temas analizados y estudiados, se puede mencionar el abstencionismo, la cultura política, el sistema de partidos, la volatilidad y proceso de toma de decisiones, el género, la política, la fragmentación del voto, el cambio político en general, entre otros. En este artículo se lleva a cabo un doble ejercicio: por un lado, se hace un esfuerzo de síntesis de la trayectoria de los cambios político-electo- rales del país durante el período 1998-2014. Por otro lado, se analiza la coyuntura electoral del 2018, que presentó nuevas particularidades que se deben analizar con detenimiento. Parte de la reflexión responde a la pregunta de si, en términos de cultura política y procesos electorales, después de 20 años la política costarricense sigue “descentrada” o sí las nuevas tendencias que han emergido y se han consolidado en estas elec- ciones, demuestran la existencia de una nueva matriz o estructura de relacionamiento político-electoral. La delimitación del período no es casual. Desde el punto de vista del autor, la elección de 1998 marcó el inició de un proceso de trans- formación del sistema bipartidista que había prevalecido en el período 1986-1994, marcado por el incremento de la abstención, el inicio de una creciente fragmentación electoral y partidaria que acabó con el biparti- dismo existente durante el período 1986-1998 y el surgimiento de nuevas tiemp o s de trave sía 20 tendencias características de la nueva dinámica política electoral confi- gurada en el período 2002-2018, incluyendo una alta volatilidad. En este proceso también se empiezan a perfilar nuevas polaridades (por ejemplo, la irrupción del factor religioso) y también cambios en vie- jos clivajes políticos, por ejemplo un claro patrón de diferenciación en el voto de la gam, más urbano, y el de la periferia, más rural. A continua- ción, se detallan los rasgos que parecieran consolidarse como parte de la nueva dinámica electoral del país. Algunos aspectos conceptuales Para comprender la trayectoria y la coyuntura, se realizará el análi- sis explorando la conflictividad sociopolítica del país, el impacto de esta conflictividad en los núcleos o ejes de sentido de la cultura política y su relación con la dinámica electoral. En ese sentido, hay dos juegos de conceptos que interesan: por un lado, el de las actitudes hacia el sistema político por parte de la ciudadanía. Estos son: • De enajenación hacia el sistema, el cual se ha manifestado en un creciente rechazo hacia la adhesión partidaria y hacia los partidos en general. Esta es una actitud que a lo largo del período descrito ha alimentado, primero, el aumento del abstencionismo y, segun- do, su estabilización entre 30 y 35 por ciento en seis elecciones. En esto también se incluyen las actitudes de apatía total hacia el sistema político y hacia la política y, en consecuencia, el rechazo de cualquier forma de participación partidaria y electoral. • De apatía o indiferencia hacia el partidarismo, expresada como militancia, adhesión, simpatía o lealtad partidaria. Esta indiferen- cia afecta no solo a los que se denominan partidos tradicionales (pln y pusc), sino a todos los partidos en general. • De independencia frente a la tradición familiar y al partidismo que, sumado a la irrupción de las redes sociales y de la expansión del uso del Internet y otros medios de incomunicación, que ali- mentan una dinámica de alta volatilidad de los procesos electo- rales y el fenómeno del proceso creciente de individualización que está sucediendo a escala global (Lechner, 2003). Por otra parte está el concepto de “cultura política” como un concepto compuesto por núcleos duros de sentido (Lechner, 2003), que organizan alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 21 la práctica sociopolítica de actores sociales y políticos, y de la ciudadanía, en tres niveles: a. el de los conocimientos que la ciudadanía tiene sobre las instituciones, las prácticas políticas y los actores políticos y partidarios que operan en un determinado contexto; b. el de las orientaciones, más o menos difundidas, tales como el cinismo, el enojo, la intolerancia, la confianza, etcétera; y c. el de las normas y de la gobernanza, por ejemplo el derecho y el deber de la ciudadanía de participar en la vida política, la obligación de aceptar las decisiones de la mayoría, saber lo que se está eligiendo, entre otras (Bobbio, 1998: 415). Estos núcleos o ejes de sentido no son inalterables, ni se instalan en el modo de pensar de la colectividad de manera inmutable, aunque tam- bién es cierto que pueden ser realidades históricas estables. La duración del contenido de un núcleo o eje de sentido depende de la profundidad del conflicto sociopolítico en el cual se origina y también de la existencia de una base material que se expresa en estructuras sociopolíticas, insti- tuciones y políticas públicas orientadas a la satisfacción de demandas y necesidades sociales. A la vez, con esta base material se pueden estable- cer mecanismos de clientelismo político, prácticas de cooptación y de corporativismo, de cooperación y movilización social, que contribuyen al mantenimiento, consolidación, reproducción y declive de los núcleos o ejes de sentido. Es necesario enfatizar que la cultura política y sus ejes de sentido son el resultado de procesos históricos y sociales que les hace ser com- partidos por amplios sectores de la ciudadanía. En su formación, repro- ducción, modificación y acabamiento juegan un papel estructurador los conflictos sociopolíticos de gran alcance. Como actores políticos están marcados en su origen y trayectoria por su posición frente a los conflic- tos que se van desarrollando en la sociedad: los promueven, los apoyan o los rechazan, los reprimen y, tanto desde el gobierno como desde la oposición, contribuyen a resolverlos por diversos medios. En ese movi- miento se crean adhesiones, identidades, símbolos, códigos políticos y surgen y caen figuras y liderazgos políticos. La historia de casi todos los partidos políticos está ligada a grandes conflictos sociales que le dieron origen y sentido a su lucha y existencia. En ese sentido, la viabilidad y capacidad de permanecer vigentes en el tiempo y en el territorio de los partidos políticos, dependerá de la ca- pacidad que tengan para canalizar, agrega y traducir las preferencias de las mayorías ciudadanas —expresada en los núcleos o ejes— en pro- puestas de política pública y de gestión del Estado. Es decir, deben ser tiemp o s de trave sía 22 capaces de canalizar y organizar la voluntad pública (Sartori, 1999: 57) y también de traccionar la “energía” política de la movilización ciudada- na en función del proyecto de sociedad y Estado que pretenden llevar a cabo en caso de lograr llegar al Gobierno o, en su defecto, si les toca jugar el papel de oposición. En esa capacidad de conexión con las corrientes de opinión en apo- yo o rechazo social hacia determinados temas, condicionan en mucho la posibilidad de acumulación de fuerza y con ello, la posibilidad de llegar a ser una opción real de gobierno o de perfilarse como un partido testimo- nial o de denuncia, sin posibilidad real de ganar las elecciones. Visto de otra manera, ello implica que los partidos políticos no pueden obviar los ejes o núcleos principales ni pueden dejar de posicionarse activamente frente a la dinámica de conflictividad social y cultural que alimenta a estos núcleos y con ello a la cultura política de una sociedad. En síntesis, tanto los partidos con potencial de Gobierno como aque- llos partidos que quieren tener capacidad de veto o incidencia política, deben ser capaces de expresar y organizar sensibilidades políticas que tocan fibras significativas de los núcleos duros de sentido de la cultura política de una sociedad (Sartori, 1999: 154-155). Trayectoria de las elecciones (1998-2014) En esta sección se utiliza el marco analítico previo para analizar la trayectoria de las elecciones durante el período 1998-2014, analizando la conflictividad sociopolítica, los núcleos de sentidos y los principales cambios en la dinámica electoral y en el sistema de partidos políticos. La elección de 1998 La elección de 1998, ganada de manera muy ajustada por Miguel Án- gel Rodríguez del Partido Unidad Social Cristiana a José Miguel Corrales del Partido Liberación Nacional, es considerada en diversos análisis y estudios como la que marcó el inicio de una transformación del sistema político y de los ejes de sentido de la cultura política, lo cual se reflejó en el comportamiento electoral con un aumento significativo del absten- cionismo que pasó del 18 al 30 por ciento. Raventós y Ramírez (2006) sos- tienen que el incremento de la abstención fue clave para generar condi- ciones favorables al surgimiento de nuevas opciones partidarias, como el Partido Acción Ciudadana, el Movimiento Libertario y el Frente Amplio. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 23 En términos de la conflictividad social, ese resultado electoral im- previsto fue producto del malestar social generado durante la adminis- tración Figueres (1994-1998), por una serie de medidas y acciones to- madas por este Gobierno. La primera de estas fue el denominado pacto Figueres-Calderón,1 en el cual se acordaron una serie de transformacio- nes políticas de orientación neoliberal y antipopulares. Este hecho hizo que, a partir del pacto (1995), fuera cada vez mayor la distancia entre la ciudadanía y los dos partidos mayoritarios, proceso de distanciamiento que había empezado con el proceso de asimilación GRÁFICO 1. Costa Rica. Abstencionismo entre 1953 y 2018 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2018. 1953 1958 1962 1966 1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 Feb . 2002 Abr. 2002 2006 2010 Feb . 2014 Abr. 2014 Feb . 2018 Abr. 2018 0% 10% 20% 30% 40% 50% CUADRO 1. Costa Rica. Votación para presidencia en primera ronda y número de diputaciones obtenidas. 1998 Candidatura presidencial Partido Votos para presidencia Porcentaje Curules Miguel Ángel Rodríguez PUSC 652.160 46,9% 27 José Miguel Corrales PLN 618.834 44,4% 23 Otros 61.644 4,44% 7 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 1998. tiemp o s de trave sía 24 que produjo el implementar las políticas de ajuste estructural desde los años ochenta. Entre las primeras medidas de implementación del Pacto estuvo la reducción de los beneficios de las pensiones del Magisterio, lo cual produ- jo una de las mayores movilizaciones de oposición ciudadana, protesta que tuvo una prolongada duración. El Gobierno no cedió a las protestas e impuso las transformaciones acordadas por los dos partidos. Sin duda, el golpe asestado al Magisterio Nacional, que históricamente ha tenido un gran peso simbólico dentro de la sociedad costarricense, generó un enorme malestar social no solo en el sector docente, sino también en la sociedad en general, debido a la importante influencia social y penetra- ción territorial de este gremio en todo el país (Cortés Ramos, 2001; Ra- ventós y Ramírez, 2006; Menjívar Ochoa, 1999; Gutiérrez y otros, 1996). Como se mencionó anteriormente, este conflicto social impactó el comportamiento electoral, lo cual provocó el aumento de la abstención, también aumentó la votación por los partidos minoritarios, que pasa- ron de un 2 a un 8 por ciento en la elección presidencial y del 15 al 24 por ciento en el voto legislativo. Sin embargo, por efecto del sistema de cociente y su cociente con el que funciona el sistema de asignación de diputaciones, este importante aumento en el voto solo se tradujo en una representación del 7 por ciento de diputaciones para los partidos mi- noritarios, entre ellos, eligen diputados Fuerza Democrática, que logró esta vez tres: José Manuel Núñez, Calimo Guido y José Merino (quien en el 2002 fundaría el partido Frente Amplio, partido de izquierda). Eligie- ron diputados por primera vez tanto el Movimiento Libertario (derecha neoliberal), quien eligió a su principal líder, Otto Guevara, como el parti- do Renovación Costarricense (de orientación cristiana evangélica), que eligió al pastor Justo Orozco (Raventós y Ramírez, 2006: 9; Hernández, 2001: 263-264). En términos de los ejes o núcleos duros de sentido, en esta elección la polaridad principal giró en torno al modelo de desarrollo y a la trans- formación del sector público, ambos con una perspectiva neoliberal. El conflicto llevó a que una parte significativa de la ciudadanía decidiera enajenarse del sistema, dejando de votar. Otra parte se desligó del par- tidismo, que en ese momento era claramente hegemonizado por el pln y el pusc, y empezó a apoyar otras opciones partidarias, lo cual crecería en las siguientes elecciones. Todavía en términos territoriales no se re- flejaba, pero esa elección marcó el inicio del fin del bipartidismo pln- pusc, que había prevalecido en el período (1986-1994). alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 25 La elección de 2002 Esta elección, ganada por Abel Pacheco del pusc, así como la ante- rior, tuvo elementos nuevos que vale la pena destacar. Primero, se man- tuvo una abstención alta, alcanzando 31,2 por ciento. Segundo, irrumpió el pac que, con su candidato Ottón Solís, tuvo la capacidad de canalizar suficientes votos como para obligar a ir a la segunda ronda, entre el pln y el pusc, por primera vez en la historia electoral de Costa Rica. La abstención pasó de 30 a 31,2 por ciento. El recién creado pac (2001) obtuvo un 26,2 por ciento y 14 diputaciones, acercándose al cau- dal del pln, que obtuvo 31,1 por ciento de los votos y 17 diputaciones. El pusc, partido ganador de la primera ronda, consiguió el 38,6 por ciento de los votos y 19 diputaciones. El porcentaje obtenido le impidió al ga- nador (Pacheco de la Espriella del pusc) alcanzar el umbral mínimo del 40 por ciento, necesario para alcanzar la presidencia en primera ronda. En segunda ronda Pacheco venció por amplia diferencia a Araya, 58 a 42 por ciento. En esta elección, en términos territoriales, el bipartidismo todavía dominaba la mayor parte de la geografía del país. El pac irrumpió como un fenómeno electoral eminentemente urbano (Mapa 1). Esta caracte- rística del voto pac lo marcará a lo largo de su trayectoria político-elec- toral. Un último elemento a destacar de este proceso, es que en esta ocasión no logran elegir diputaciones partidos locales o de orientación CUADRO 2. Costa Rica. Votación para presidencia en primera y segunda rondas y número de diputaciones obtenidas. 2002 Candidatura presidencial Partido Votos para presidencia Porcentaje Curules Primera ronda Abel Pacheco PUSC 590.277 38,6% 19 Rolando Araya PLN 475.030 31,1% 17 Ottón Solís PAC 400.681 26,2% 14 Otros Otros 58.225 3,8% 7 Segunda ronda Abel Pacheco PUSC 776,278 58% - Rolando Araya PLN 563,202 42% - fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2002. tiemp o s de trave sía 26 agraria ni la izquierda, mientras que los libertarios consiguieron au- mentar su presencia de una a seis y los evangélicos pudieron elegir nue- vamente una diputación. ¿Cuál fue la dinámica de polarización que alimentó estos resultados? La gestión del presidente Rodríguez Echeverría estuvo marcada por la baja legitimidad de la elección debido al alto abstencionismo. Como reco- nocimiento de esta situación, Rodríguez convocó a un proceso de Concer- tación Nacional en el que se incluyeron diversos temas a tratar con la par- ticipación de representación de partidos políticos y sociedad civil. Hubo consenso alrededor de varios temas, no así sobre el de privatización de servicios públicos, en particular electricidad y telecomunicaciones, acti- vidades públicas que ciertos sectores venían propugnando por privatizar. Ante la falta de consenso en estos temas, el Gobierno, violentando los procedimientos establecidos, acordó con el pln impulsar en la Asam- blea Legislativa un paquete de propuestas de ley para la privatización de ambos servicios, es decir, la privatización del Instituto Costarricense de Electricidad (ice), una de las instituciones públicas mejor valoradas por la ciudadanía. El paquete de propuestas de ley se conoció de manera despectiva como el Combo del ice. Ambos partidos (pln y pusc) aproba- ron la reforma por una amplia mayoría3 , lo cual provocó movilizaciones sociales de protesta a lo largo de todo el país y llevó a paralizar el trans- porte durante días. Las encuestas de opinión pública realizadas durante las protestas mostraron que la mayor parte de la población se oponía a la privatización del ice (iis/iip, 2000). Finalmente, el Gobierno retiró el proyecto del congreso, revirtió la decisión tomada en primer debate le- gislativo y nombró una comisión especial mixta para redefinir el futuro de las telecomunicaciones con la participación distintas organizaciones sociales que habían protagonizado la protesta.4 Sin duda, el conflicto generado por la protesta, de nuevo alrededor del núcleo del modelo de desarrollo y de la reforma del sector público, su- mado al malestar acumulado que venía del Gobierno anterior, terminó de impulsar a un sector importante de la ciudadanía a votar en lógica de protesta y a favor de partidos emergentes. El pac fue el que mejor logró capitalizar ese sentimiento de enojo y malestar que había generado la protesta contra el “Combo”. Este partido logró proyectar a la ciudadanía un discurso con dos elementos principales: primero, una fuerte retórica anticorrupción y, segundo, un discurso desarrollista antineoliberal, dis- curso que fue apoyado en capas medias urbanas y sectores con mayor educación, desplazando sobre todo al pln en esos sectores. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 27 La elección de 2006 Con una participación en las urnas del 65,2 por ciento, la elección del 2006 fue ganada por el ex presidente Óscar Arias del pln a Ottón Solís del pac, por una de las diferencias más ajustadas de los procesos electorales de la Costa Rica moderna (1,1 por ciento de diferencia entre ambos). El ganador obtuvo 41,9 por ciento y el segundo 39,8 por ciento; así, la polarización del proceso electoral en dos candidaturas evitó que fuera necesaria una segunda ronda. Hay otras situaciones que reflejan el fin del bipartidismo pln-pusc: por primera vez la presidencia la disputa un partido que no es uno de los dos tradicionales. Pero más allá de esto, el pusc es desplazado no solo por el pac, sino también por el ml. Territorialmente, se evidencia que el pac tiene una implantación electoral sobre todo urbana y de manera principal en la Gran Área Me- tropolitana (gana Alajuela, San José y Heredia), mientras que el pln lo- gra un apoyo mayoritario en las provincias periféricas y en las zonas más rurales (Cartago, Guanacaste, Limón y Puntarenas). ¿Cuál fue la dinámica de conflicto que provocó esta polarización electoral? Durante la gestión presidencial de Abel Pacheco hubo tres te- mas que generaron un enorme malestar, movilización y rechazo ciuda- dano: el primero se refiere a los escándalos de corrupción que involucra- ron a los dos ex presidentes del pusc y al ex presidente Figueres del pln, evidenciaron las redes de corrupción y tráfico de influencias utilizando los puestos públicos con tal propósito y afectaron a importantes insti- tuciones del sector público. Estos casos terminaron con la detención y encarcelamiento de Calderón Fournier y de Rodríguez Echeverría en el 2004. Figueres Olsen estaba fuera del país, lo cual le permitió rehuir de CUADRO 3. Costa Rica. Votación para presidencia y número de diputaciones obtenidas. 2006 Candidatura presidencial Partido Votos para presidencia Porcentaje Curules Óscar Arias PLN 664,551 40,9% 25 Ottón Solís PAC 646,382 39,8% 17 Otto Guevara ML 137,710 26,2% 6 Otros Otros 175,349 3,8% 6 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2006. tiemp o s de trave sía 28 MAPA 1. Costa Rica. Distribución geográfica de la votación presidencial en la primera ronda. 20022 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2002. N PUSC PLN No aplicaPAC MAPA 2. Costa Rica. Distribución geográfica de la votación presidencial. 2006 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2006. N PLN No aplicaPAC alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 29 los llamados a declarar. Esta ausencia hizo que el daño en la imagen del pln fuera menor que la del pusc (Cortés Ramos, 2007). Un segundo tema que generó tensión y rechazo, aunque no movi- lización masiva de la ciudadanía, fue la decisión en el 2003 de la Sala Constitucional de habilitar la reelección presidencial, después de que en el 2000 la había rechazado. Esta consulta fue hecha por personas cerca- nas al ex presidente Arias, quien en la siguiente elección aprovecharía este fallo para postularse como candidato. Finalmente, el tercer tema que empezó a polarizar al país en ese período fue la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (tlc). En particular, generó mucho malestar ciudadano el hecho de que el equipo negociador incluyera, incluso a contrapelo del presiden- te Pacheco, la apertura de seguros y de telecomunicaciones. Como res- puesta a dicha acción, Pacheco cambió al equipo y destituyó al ministro de Comercio Exterior. También ralentizó el proceso de envío del tlc a la Asamblea Legislativa para ser discutido y aprobado, esto hizo que el acuerdo comercial fuera parte de la campaña electoral y, de hecho, junto con el tema de la corrupción terminó siendo un elemento clave en la po- larización Arias-Solís al final del proceso electoral. Se puede concluir en esta elección que la cultura política e identidad electoral sufrió una transformación de sus núcleos duros, debilitando el bipartidismo y la tradición del 48, e incorporan nuevos ejes de sentido: la corrupción y la antipolítica, que alimentan la abstención y las candi- daturas de partidos emergentes. El único eje de sentido que se mantiene fuerte se relaciona con la conflictividad alrededor del modelo de desa- rrollo y de Estado, que sigue siendo un fuerte factor movilizador de la ciudadanía, tanto social como electoralmente. La elección de 2010 Por primera vez en la historia del país, las elecciones del 2010 las ganó una mujer. Con una amplia ventaja, Laura Chinchilla del pln se im- puso a Ottón Solís del pac, quien era candidato por tercera vez. Con un aumento del 3,9 por ciento en la participación (69,1 por ciento) en rela- ción con la elección del 2006, Chinchilla obtuvo un triunfo contundente: el pln ganó la elección presidencial en las siete provincias y perdió solo en un cantón. En la elección parlamentaria, siete partidos lograron representación: el pln, con 24 diputaciones, perdió un diputado a pesar del aumento de tiemp o s de trave sía 30 la diferencia en el voto presidencial, lo cual evidencia que el fenómeno de arrastre era el de la candidata y no el partido. El pac, con 11 dipu- taciones, perdió seis en comparación con la elección anterior. También ingresó, por primera vez, el Frente Amplio, con un diputado; el Partido Accesibilidad Sin Exclusión (pase), una diputación, pareciera jugar con tema específico, pero también con el religioso evangélico y, finalmente, el Partido Restauración Costarricense, de corte evangélico, ganó una diputación. En total, estas agrupaciones obtuvieron seis diputaciones y un 14,5 por ciento de los votos. En un contexto de fragmentación parla- mentaria como el existente, esta representación le daría una importante capacidad negociadora a este sector. ¿Qué tipo de conflictividad contribuye a explicar el triunfo contun- dente del pln en el 2010? Debe recordarse que el tlc con Estados Uni- dos, que generaba alta conflictividad dentro de la sociedad costarricen- se, no se resolvió durante el gobierno del presidente Pacheco. Como se señaló anteriormente, todo evidencia que retrasó su envío a la Asamblea Legislativa al final de su gestión, lo cual polarizó la campaña. Óscar Arias, una vez electo, retomó con decisión el impulso de este proyecto, pero la fragmentación parlamentaria, el nivel de tensión social y la iniciativa de un grupo civil de impulsar el referendo mediante la re- colección de firmas hizo que el presidente Arias decidiera impulsarlo él. Ese proceso dividió al país en dos mitades, las cuales se enfrentaron no solo por el contenido del tratado, las posibles consecuencias para el país del triunfo del sí o del no, sino también por el instrumento en sí (demo- crático o legítimo). Finalmente, después de un intenso proceso, se realizó el referendo el 7 de octubre del 2007. Con una participación del 59,2 por ciento, la consulta CUADRO 4. Costa Rica. Votación para presidencia y número de diputaciones obtenidas. 2010 Candidatura presidencial Partido Votos para presidencia Porcentaje Curules Laura Chinchilla PLN 896 516 46,9% 24 Ottón Solís PAC 478 877 25,1% 11 Otto Guevara ML 399 788 20,9% 9 Otros Otros 136 152 7,1% 6 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2010. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 31 fue ganada por el sí con 805 658 votos, equivalente a un 51,2 por ciento, frente a 756 814 votos del no, un 48,1 del total. Este resultado tuvo un efec- to desmovilizador y desorientador para el sector derrotado, pues no pudo mantener la precaria unidad que había logrado en el proceso de referendo por medio de la estructuración de los comités patrióticos del “no”. Es po- sible plantear que uno de los efectos de este resultado fue que, más allá de algunas situaciones de conflicto parlamentario, el eje de sentido relacio- nal con la orientación del modelo de desarrollo bajara de perfil durante el resto del gobierno de Arias, que concentró buena parte de su gestión en organizar y estructurar la implementación del Tratado, por medio de la legislación que tenía que aprobarse. No es casual que en la campaña de 2010 entonces irrumpieran te- mas que sin directamente ni con orientación del modelo de desarrollo ni tampoco con reforma del Estado, porque esto había sido resuelto por el tlc y con la apertura de seguros y de telecomunicaciones. El tema central en la campaña electoral fue la inseguridad, el cual la candidata del pln aprovechó prometiendo ponerle coto y proyectando su amplia experiencia en ese tema (consultora, ex ministra de Seguridad, vicepre- sidenta de Arias). El otro tema era la novedad de su candidatura como mujer, tema que ella no construyó electoralmente desde una perspectiva feminista; por el contrario, manejó ese elemento con perfil bajo, quizás bajo la lógica de que no era necesario resaltar lo evidente. En todo caso, Chinchilla no era una representante ni candidata del movimiento femi- nista, con un perfil conservador y cercano a la Iglesia católica en varios temas de la agenda del movimiento de mujeres. La combinación de estos factores le deparó un triunfo contundente en la elección presidencial, lo que llevó a Ottón Solís a anunciar su renuncia como candidato del pac. La elección del 2014 Con una participación del 56,5 por ciento, las elecciones del 2014 fueron ganadas en segunda ronda por Luis Guillermo Solís, candidato del pac, con un 77,8 por ciento y más de un 1 300 000 votos. Venció a Johnny Araya del pln, quien después de renunciar a hacer campaña en la mayor parte de la segunda ronda, obtuvo un 22,2 por ciento y poco más de 380 000 votos. En la primera vuelta, contra todas las predicciones, Solís obtuvo un 30,6 por ciento y Araya un 29,7 por ciento. En relación con la dinámica de la campaña electoral, el resultado marcó un momento histórico en tanto que concreción de una expectativa tiemp o s de trave sía 32 de cambio político. Para valorarlo en su justa dimensión: era la primera vez desde que inició la segunda república, ganó la elección un partido político que no respondía a las tradiciones político-partidarias surgidas de ese importante conflicto político que marcó a varias generaciones y definió dos tradiciones políticas dominantes: figuerismo o calderonis- mo. Otro aspecto particular de esta elección es que el pac postuló por primera vez a un candidato que no era su líder fundador, Ottón Solís, quien había renunciado después de la elección anterior a volver a ser candidato presidencial de ese partido. Luis Guillermo Solís, profesor catedrático de la ucr y exmilitante del pln antes de ser del pac, con ex- periencia sobre todo en política exterior, logró un triunfo ajustado en la convención interna de su partido y en la primera ronda. ¿Cuál o cuáles fueron los temas que polarizaron la campaña y que dinámica generaron para obtener ese resultado electoral? Si en la cam- paña anterior el principal eje estructurador de la dinámica electoral fue el tema de la inseguridad, en los ejes estructuradores fueron dos: prime- ro, la corrupción y los problemas éticos en la gestión pública y, segundo, la necesidad de un cambio. Con respecto al primer eje de sentido, durante la administración Chinchilla hubo varias situaciones que incrementaron la percepción sobre CUADRO 5. Costa Rica. Votación para presidencia en primera y segunda rondas y número de diputaciones obtenidas. 2014 Candidatura presidencial Partido Votos para presidencia Porcentaje Curules Primera ronda Luis Guillermo Solís PAC 629 866 30,6% 13 Johnny Araya PLN 610 634 29,7% 18 José María Villalta FA 354 479 17,3% 9 Otto Guevara ML 233 064 11,3% 4 Rodolfo Piza PUSC 123 653 6,02% 8 Otros Otros 103 776 7,1% 5 Segunda ronda Luis Guillermo Solís PAC 1 338 321 77,8% - Johnny Araya PLN 382 300 22,2% - fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2014. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 33 problemas de corrupción y de falta de ética en la gestión gubernamental. El Financiero, del 19 de mayo del 2013, señalaba los siguientes casos: • El conflicto con Nicaragua y el mal manejo del dragado del Río San Juan de Nicaragua e Isla Calero de Costa Rica. • El caso de la construcción de la carretera fronteriza Ruta 1856 Juan Rafael Mora Porras, conocida popularmente como La Trocha. • Problemas de evasión e irregularidad tributaria vinculados a au- toridades del Ministerio de Hacienda. • El caso de una contratación del Ministerio de Educación Pública que afectó a una empresa de familiares de autoridades de Gobierno. • El uso de vuelos privados por la presidenta Chinchilla en avión de empresario colombiano cuestionado, que provocó renuncias im- portantes de funcionarios de gobierno. En estos casos, para la ciudadanía, la corrupción era el principal problema del país. De hecho, durante el año 2013 e inicios del 2014 el ciep-ucr realizó cuatro estudios de opinión y en tres las personas entre- vistadas al ser consultadas sobre el principal problema del país eligieron la corrupción (abril, agosto y noviembre del 2013 y enero del 2014). Otros temas que preocupaban a las personas entrevistadas son la inseguridad y temas asociados con la economía (desempleo, costo de vida, salarios y pobreza). La cero tolerancia a la corrupción y la lucha contra la inseguridad fueron temas claves para el triunfo electoral de la presidenta Chinchilla; a esto debe sumarse una percepción negativa so- bre el desempeño de la economía del país y del papel del Gobierno para gestionarla de manera adecuada. La combinación de estos factores, ali- mentó el malestar ciudadano y también el deseo de cambio en el plano político, lo cual marcó el arranque de la dinámica electoral en octubre del 2013. La campaña se caracterizó por una línea dura de ataques al Gobier- no y al candidato del pln. Entre octubre y diciembre parecía que la dis- puta estaría entre el pln, con el candidato Johnny Araya, manteniendo una distancia prudente del Gobierno; Otto Guevara, del Movimiento Li- bertario, con una línea fuerte de ataque y planteando la necesidad de profundizar la privatización para reactivar la economía, y José María Villalta, joven y carismático diputado del Frente Amplio que se postu- laba a la presidencia desde la izquierda. Sus críticas a la corrupción y el llamado a cambiar a “los mismos de siempre”, tanto desde la Asam- blea Legislativa como en la campaña, generó una dinámica en la que los tiemp o s de trave sía 34 candidatos de izquierda y derecha empezaron a crecer en la intención de voto de diversas encuestas, mientras el candidato del pln bajaba escalo- nes, aunque se mantenía en primer lugar, el del pac no lograba aumentar su presencia en las encuestas y ni siquiera lograba el apoyo de la base dura del pac, cercana al 8 por ciento de apoyo en los estudios de opinión. En noviembre del 2013, la encuesta del ciep colocó en un empate téc- nico al candidato del pln y al del fa, mientras que el tercer lugar fue para el ml. El crecimiento en intención de voto de Villalta generó una enorme preocupación en diversos sectores, lo cual dio inicio a un fuerte proceso de ataques en línea anticomunista, atribuyéndole al candidato de la iz- quierda una filiación pro-chavista, rechazada por el fa (Treminio, 2016). Araya quiso aprovechar la polarización izquierda/derecha para intentar colocarse como el candidato de centro, evitando de esa manera que la disyuntiva cambio/continuidad no se instalara como el conflicto princi- pal. No está de más recordar que ningún partido se ha logrado reelegir tres veces consecutivas en Costa Rica. Un dato interesante que muestran las encuestas del ciep en ese período es que un porcentaje importante de la población entrevista- da, dispuesta a ir a votar, se manifestaba indecisa o no respondía. En las encuestas poselectorales del 2014 y el 2018 ese grupo, cercano al 40 por ciento, se ha denominado indeciso, pero en realidad pareciera for- mar parte del surgimiento y estructuración de una nueva ciudadanía con una actitud distante y de no adhesión hacia los partidos políticos y que toma su decisión de voto a partir de criterios que no tienen que ver con la filiación a estas organizaciones políticas o tradición familia, sino más bien a partir del desempeño de las personas candidatas, de los programas de gobierno, de los debates; en síntesis, una posición más in- formada. También pareciera que este sector toma la decisión no en esa primera etapa de la campaña que va de octubre a diciembre, sino entre enero y el día mismo de la elección. Esto requiere más estudio cuanti y cualitativo, pero si estas observaciones —a modo de hipótesis— fueran ciertas, debería nombrarse a este grupo de la ciudadanía no como pobla- ción indecisa sino como independiente. Este factor introduce una alta volatilidad al proceso electoral, dado que un alto porcentaje se define al final del proceso. Estos elementos son clave para entender el cambio en la dinámica electoral que se dio en la segunda parte de la campaña (entre enero y el primer domingo de febrero del 2014). Una caracterización simple indi- caría que la dinámica de polarización desarrollada en la primera etapa, alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 35 caracterizada por fuertes ataques entre los candidatos del ml, fa y pln, se estancó en enero, cuando la campaña entró en una etapa de debates en los principales medios de comunicación. Los estudios del ciep evi- denciaron que las discusiones fueron muy relevantes para la toma de de- cisión para una parte del sector que se denomino como independiente. Además, la evidencia indica que el candidato del pac salió fortalecido de los debates, posicionándose como un candidato al margen de la polari- zación de la campaña y como figura de centro, a la vez que representaba un cambio en relación con Araya y por el hecho de ser un candidato “nue- vo”. Esta valoración positiva del desempeño empezó a reflejarse en los estudios de opinión; por ejemplo, las encuestas del ciep señalaron una tendencia a la baja de Araya y Guevara, un estancamiento de Villalta y un acercamiento de Solís a ese último en la disputa por el segundo lugar. En este mismo proceso, aparece otro factor que también adquirió una relevancia inédita en procesos electorales del país: la explosión de las redes sociales, incluyendo el decantamiento de influencers5 y de per- sonalidades de diversos sectores. Tal y como lo señalan analistas de re- des como Esteban Mora y Roberto Cruz (2014), el candidato que creció de manera más rápida y logró mayor cantidad de interacciones fue Luis Guillermo Solís, sobre todo en el cierre del proceso electoral. Esto es con- sistente con el surgimiento de esta nueva ciudadanía. Sin embargo, vista globalmentente, la ciudadanía actual está compuesta por diversos gru- pos o corrientes: primero, sigue habiendo un grupo de seguidores de la tradición y del partidismo. Es un grupo que decrece y en el que el pln tie- ne una mayoría de seguidores. Una segunda corriente la integran quie- nes participan en el proceso electoral desde el malestar y la protesta. En la campaña del 2014, quienes mejor aprovecharon a este grupo fue- ron José María Villalta y, en menor medida, Otto Guevara. Finalmente, está la corriente de quienes se perfilan como independientes e indecisos; grupo clave para que Solís pudiera ganar la primera ronda y pasara a la segunda. Es decir, para ganar la presidencia. Un elemento más a analizar de esta particular elección fue el resul- tado del voto para la Asamblea Legislativa, pues la composición parla- mentaria se definió en la primera ronda. En esa coyuntura, si bien Solís ganó el primer lugar en la primera ronda, el voto para la asamblea solo le permitió obtener 13 de 57 diputaciones. Esto creó una situación comple- ja para un candidato que ganó la segunda ronda con casi el 80 por ciento de los votos, pero cuya correlación parlamentaria ya estaba definida y era extremadamente adversa. De hecho, la fracción parlamentaria más tiemp o s de trave sía 36 MAPA 3. Costa Rica. Distribución geográfica de la votación presidencial. 2010 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2010. MAPA 4. Costa Rica. Distribución geográfica de la votación presidencial en la segunda ronda. 2018 fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2018. N PLN No aplicaFAPAC N PUSC PLN No aplicaPRNPAC alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 37 grande fue la del pln, con 17 diputaciones. En este mismo sentido, un resultado sorpresivo fue el voto para diputaciones que obtuvo el fa, el más alto de la historia de la izquierda en Costa Rica: nueve curules, con una votación importante en las provincias periféricas y en las zonas rurales que le otorgaron tres de las nueve diputaciones. Finalmente, en esta elección de nuevo no se eligieron diputaciones de partidos locales o agrarios, pero sí aumentó la presencia de diputaciones de partidos de fi- liación religiosa evangélica que alcanzaron cinco diputaciones y un 13,4 por ciento del total de los votos para la Asamblea Legislativa. La coyuntura del 2018: volatilidad y la irrupción del factor religioso Después de analizar la trayectoria de las transformaciones en las tendencias electorales desde 1998 hasta el 2014, en esta sección se exa- minarán las elecciones del 2018, pues, en términos generales, mantienen la tendencia de alta volatilidad que ha caracterizado a la política costa- rricense en las últimas dos décadas. El primer hecho sorpresivo es que la elección del 2018 fue ganada, en segunda ronda, por el candidato del pac, Carlos Alvarado, quien derro- tó al candidato evangélico neopentecostal del prn, Fabricio Alvarado. Es sorpresiva porque hasta diciembre de 2017 la gran mayoría de los es- tudios de opinión sugerían que la elección se iba a disputar entre Juan Diego Castro, candidato populista conservador, quien utilizó al Parti- do Integración Nacional (pin) como franquicia para poder postularse, y Antonio Álvarez Desanti del pln. Además, la respuesta de la ciudadanía aún indecisa ante la pregunta "¿cuál candidato cree usted que ganará las elecciones?" favorecía a Álvarez Desanti, siguiéndole Castro muy de cerca en un segundo lugar (Cuadro 8). En la elección del 2018, dos eventos externos a la campaña tuvieron un fuerte impacto en la dinámica electoral: el primero fue el escánda- lo de corrupción sobre el caso de la importación de cemento de China, denominado el “cementazo, en el que se denunciaron situaciones irre- gulares que afectaban a algunas figuras cercanas a la Administración Solís. Este hecho perjudicó negativamente la imagen del presidente, cuya aprobación bajó de 6,86 (ciep, 2017) a una nota inferior a 4 en las encuestas realizadas por el ciep después del escándalo. Esto también afectó la imagen del exministro y candidato del pac, Carlos Alvarado, quien en ese momento se proyectaba como continuador de la gestión del expresidente Solís. tiemp o s de trave sía 38 CUADRO 6. Costa Rica. Votación para presidencia en primera y segunda rondas y número de diputaciones obtenidas. 2018 Candidatura presidencial Partido Votos para presidencia Porcentaje Curules Primera ronda Carlos Alvarado PAC 466 129 21,6% 10 Fabricio Alvarado PRN 538 504 25,0% 14 Antonio Álvarez Desanti PLN 401 505 18,6% 17 Rodolfo Piza PUSC 344 595 16,0% 9 Juan Diego Castro PIN 205 602 9,5% 4 Rodolfo Hernández PRSC 106 444 4,9% 2 Otros Otros 91 918 4,4% 1 Segunda ronda Carlos Alvarado PAC 1 322 908 60,6% - Fabricio Alvarado PRN 860 388 39,4% - fuente: Elaboración propia con datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2018. CUADRO 7. Costa Rica. Respuestas a la pregunta: si las elecciones fueran hoy, ¿por quién votaría para presidente?* Intención de voto Agosto Octubre Noviembre Diciembre Personas indecisas 42% 40% 37% 34% Castro (PIN) 6% 13% 15% 18% Álvarez (PLN) 25% 20% 15% 14% Piza (PUSC) 12% 11% 11% 13% Hernández (PRSC) 1% 2% 5% 8% C. Alvarado (PAC) 8% 6% 4% 5% Otros candidatos 3% 3% 6% 3% F. Alvarado (PRN) - - 2% 3% Araya (FA) - 2% 2% 1,5% Guevara (ML) 3% 3% 3% 0,5% *Entre las y los totalmente decididos: 959 casos, el 61% de las personas encuestadas. fuente: Informe de Resultados de la Encuesta de Opinión Sociopolítica, CIEP, diciembre del 2017. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 39 A su vez, este caso, entre octubre y diciembre del 2017, catapultó la imagen de Juan Diego Castro del Partido Integración Nacional (pin), quien manejó un discurso populista anticorrupción, lo cual le permitía inser- tarse y canalizar buena parte del enojo social que provocó este caso de corrupción. Así, a partir de octubre del 2017 su intención de voto empezó a subir y a inicios de enero del 2018, había logrado mantenerse entre el pri- mer y segundo lugar en intención de voto, llegando en su mejor momento a un apoyo del 18 por ciento, superando a Antonio Álvarez Desanti, quien había punteado como favorito en la mayoría de los estudios de opinión. El segundo evento que trastocó radicalmente el escenario electoral fue el pronunciamiento de carácter vinculante de la Corte Interameri- cana de Derechos Humanos (cidh), en la que se manifestó a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Fue una respuesta a una consulta hecha por el Gobierno de Costa Rica en 2016 y fue resuelta el 6 de enero del 2018, en pleno proceso electoral. Esta acción generó una inmediata y rotunda reacción de rechazo por parte de los sectores religiosos católicos, evangélicos y conservadores del país. Desde un punto de vista electoral, Fabricio Alvarado, diputado en ese momento y candidato presidencial del prn, quien aprovechó el momento y articuló un discurso nacionalista con claras connotaciones religiosas, en el cual planteó, entre otros aspectos, que la resolución no sería ejecutada por su gobierno y que en caso de que se quisiera forzar al país a aceptar este tipo de matrimonio, de ganar las elecciones, se com- prometía a retirar a Costa Rica de la cidh. Sin dudas, este discurso logró tocar una fibra sensible del sec- tor conservador y religioso de la ciudadanía pues, en menos de tres semanas, este candidato pasó de tener entre 3 y 5 por ciento a encabezar CUADRO 8. Costa Rica. Intención de voto de las personas indecisas y decididas. Diciembre del 2017 Cadidato Indecisos/as Decididos/as Álvarez (PLN) 48% 39% Castro (PIN) 29% 35% Piza (PUSC) 11% 13% Hernández (PRSC) 4% 5% C. Alvarado (PAC) 4% 5% fuente: Encuesta de Opinión Pública, CIEP-ECP, diciembre del 2017. tiemp o s de trave sía 40 la intención de voto en la última encuesta del ciep, publicada el 30 de enero del 2018. En esta encuesta obtuvo una intención de voto de 17 por ciento, desplazando a Juan Diego Castro del pin y a Antonio Álvarez del pln, quienes habían encabezado las encuestas anteriores. En el caso de Álvarez, cabe señalar que, a lo largo de la campaña, su intención de voto venía bajando y en la última encuesta obtuvo un 12 por ciento. Sin embargo, también es necesario destacar que la reacción conser- vadora generó una contrareacción al crecimiento del candidato evangé- lico neopentecostal, la cual hizo que sectores moderados, independien- tes, progresistas y de izquierda, población joven urbana y millennials que estaban indecisos, se inclinaran por Carlos Alvarado (pac), como la única opción electoral viable para evitar que llegara a la presidencia un candidato con posiciones fundamentalistas en el tema religioso. De esta forma, el candidato del pac, antes menguado por el escándalo del “ce- mentazo”, empezó a crecer en intención de voto de manera consistente a lo largo del mes de enero, teniendo en la última encuesta del ciep un 11 por ciento, lo cual implicó un empate técnico con Álvarez del pln (12 por ciento) y Castro del pin (9 por ciento) (Cuadro 9). Ante la pregunta sobre cuál fue el conflicto estructurador, a juzgar por el resultado de las votaciones en primera ronda dándole el primer lugar a Fabricio Alvarado y el segundo a Carlos Alvarado, se podría estar frente a la irrupción de una nueva polaridad alrededor de cuál tipo de convivencia básica se quiere dentro de la sociedad costarricense: por un lado, la de la visión religiosa-fundamentalista, queriendo imponer su interpretación del cristianismo al resto de la sociedad y, por otro lado, de quienes tienen visiones diversas, algunas en conflicto, sobre la socie- dad y sobre la forma de asumir sus creencias, pero que creen que debe prevalecer, al menos en cierto grado, un respeto a la diversidad cada vez mayor de la sociedad costarricense. En un estudio de opinión del ciep (2018), en el que analizan los facto- res que influyeron en la forma en que votó la ciudadanía. Entre quienes votaron por Fabricio Alvarado, el argumento principal fue la defensa de la familia, seguido por el hecho de que se trataba de un candidato cre- yente y, en menor medida, que era una opción diferente al pac, la postura que asumió Fabricio sobre la decisión de la cidh y por evitar el comunis- mo (se refiere a que el pac es comunista). En síntesis, valores religiosos conservadores marcaron la decisión de apoyar al candidato del prn. Por su parte, en el caso del pac, la decisión de los votantes estuvo definida por los siguientes elementos: el desempeño de Carlos Alvarado alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 41 en la campaña, la defensa del Estado de Derecho y de los valores patrios, el miedo a mezclar religión y política, la defensa de los derechos de la población lgbti y los cuestionamientos (como las del pastor Rony Cha- ves) a la Virgen de los Ángeles, así como el mal desempeño de Fabricio Alvarado a lo largo de la campaña (canceló su participación en varios debates y en los que se presentó tuvo un desempeño deficiente). En términos de estrategia de alianzas, ambos candidatos iniciaron un proceso de acercamiento con las fuerzas políticas que habían partici- pado en la primera ronda. En el caso del candidato del pac, esta iniciativa se inscribió dentro de lo que el candidato denominó la búsqueda de una alianza programática para llevar adelante un gobierno multipartidista o nacional. Como parte de su estrategia pactó el apoyo del Frente Amplio y también, después de una compleja negociación, logró la incorporación a la campaña de Rodolfo Piza, ex candidato del pusc, así como de algunas figuras claves cercanas a este. Además, ganó el apoyo de algunas figuras progresistas del pln. El acercamiento de Piza fue clave, en términos de la estrategia electoral, para enfrentar las acusaciones del peligro “chavista” CUADRO 9. Costa Rica. Intención de voto en las encuestas de agosto, octubre, noviembre. Diciembre del 2017 y enero* del 2018 Intención de voto Ago. Oct. Nov. Dic. Ene. 23 Ene. 31 Indecisos 42% 40% 37% 34% 27% 36% F. Alvarado (PRN) - - 2% 3% 17% 17% Álvarez (PLN) 25% 20% 15% 14% 11% 12% C. Alvarado (PAC) 8% 6% 4% 5% 6% 11% Castro (PIN) 6% 13% 15% 18% 16% 9% Piza (PUSC) 12% 11% 11% 13% 9% 8% Hernández (PRSC) 1% 2% 5% 8% 6% 3% Otros candidatos 3% 3% 6% 3% 2% 1% Guevara (ML) 3% 3% 3% 0,5% 2% 1% Araya (FA) 0% 2% 2% 1,5% 1% 1% Mena (PNG) - - - - 2% 1% Total 100% 100% 100% 100% 100% 100% Número de casos 547 557 804 958 622 798 *El margen de error máximo de la encuesta aleatoria del 31 de enero es 2,8%. fuente: Encuesta de Opinión Pública, CIEP-ECP, enero del 2018. tiemp o s de trave sía 42 GRÁFICO 2. Costa Rica. Factores que más influyeron en el voto por el PRN, segunda ronda. Abril del 2018 fuente: Encuesta de Opinión Pública, CIEP-ECP, 25 de abril del 2018. 0% 20% 40% 60% 80% 100% Defensa de la familia Hombre creyente No era del PAC Posición sobre CIDH Miedo al comunismo GRÁFICO 3. Costa Rica. Factores que más influyeron en el voto por el PAC, segunda ronda. Abril del 2018 fuente: Encuesta de Opinión Pública, CIEP-ECP, 25 de abril del 2018. 0% 20% 40% 60% 80% 100% Desempeño de CA en la campaña Defensa del Estado de Derecho Defensa de valores patrios Miedo a mezclar religión y política Derechos de la población LGTBI Ofensas a la Virgen de los Ángeles Desempeño de FA en la campaña alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 43 o “comunista” que podría representar un nuevo gobierno pac, así como un guiño a sectores del catolicismo, que, aunque les preocupaba un posible triunfo de un candidato evangélico neopentecostal, también les inquieta- ba la posición del pac sobre el matrimonio igualitario, entre otros temas. Por su lado, Fabricio Alvarado planteó una estrategia parecida. Pri- mero, el acercamiento de la mayoría de las figuras que apoyaron a Anto- nio Álvarez y, a pocos días de la elección, el apoyo de este excandidato. Además, obtuvo la adhesión de varios excandidatos y figuras políticas: Rodolfo Hernández, Juan Diego Castro, Mario Redondo, Otto Guevara y Sergio Mena; así como de varios diputados electos y figuras del pusc, que de esa manera evidenciaban su desacuerdo con Piza. La otra acción clave de esa campaña fue sumar a figuras claves de la tecnocracia neo- liberal y personas vinculadas a la industria y los negocios. Esto en res- puesta al ataque de que no se le conocía equipo de gobierno. Sin embargo, más allá de las estrategias de las dos campañas, algu- nas acciones desarrolladas desde la sociedad civil tuvieron una inciden- cia determinante en el resultado electoral. La primera fue la creación de la Coalición por Costa Rica, una plataforma virtual a favor de Carlos Alvarado, cuyo objetivo consistió en sumar apoyos de personas que en la primera ronda habían estado a favor de otras candidaturas y que ahora llamaban a votar por este candidato. Fue así como este fenómeno se inscribió dentro de las nuevas prác- ticas políticas de sello millennial y que, por medio de las redes sociales, tuvieron un fuerte efecto movilizador en la ciudadanía. De hecho, este movimiento también tuvo un correlato físico, pues se crearon grupos de la Coalición Costa Rica en provincias y cantones, que desarrollaron actividades proselitistas presenciales. Para dar una idea del tamaño y la rapidez de su accionar, el grupo se creó el lunes 5 de febrero y 48 horas después sumaba casi 230 mil in- tegrantes (La Nación, 2018). De acuerdo con el análisis del ciep, en poco menos de dos meses este fenómeno era conocido por un 38 por ciento de la población, presentándose porcentajes de conocimientos mayores en la población joven, en personas universitarias y del Valle Central, pero su impacto en el grupo de personas mayores a 55 años fue de una cuarta parte. Entre quienes conocieron la Coalición, un 27 por ciento afirma que influyó mucho o algo en su decisión de voto, mientras que un 59 por ciento considera lo contrario (ciep, 2018: 16). El otro fenómeno a tomar en cuenta fue el impacto negativo para la campaña de Fabricio Alvarado que tuvieron los ataques de su mentor, tiemp o s de trave sía 44 Ronny Chaves, a la Virgen de los Ángeles. Un 66 por ciento de las per- sonas entrevistadas en el estudio del ciep afirmó que escuchó sobre los ataques. El nivel de información sobre estos hechos es mayor en las per- sonas que votaron por Carlos Alvarado, en católicos y en quienes habitan en el Valle Central. Ante esto, un 71 por ciento afirman que se sintieron mal o muy mal, presentándose estos sentimientos en mayor proporción en las personas católicas y mayores de 55 años. Los ataques terminaron volcando una parte importante de votantes a favor de la candidatura de Carlos Alvarado (Cuadro 10). Este fenómeno requiere más estudio en el futuro porque los ele- mentos religiosos no habían emergido como clivaje polarizador con tal fuerza y magnitud antes de esta elección. Esto porque la mayoría de la sociedad costarricense es religiosa (70 por ciento se define como católi- ca) y tiene una oposición mayoritaria al matrimonio entre personas del mismo sexo (en los últimos cinco años, en mediciones sistemáticas de este tema en el ciep, esa oposición oscila entre 60 y 70 por ciento). Además, en ninguna elección anterior había habido un clivaje estruc- turado a partir de valores y principios religiosos y su oposición, tal y como se manifestó en esta oportunidad. Todavía no se puede saber si esta reac- ción será circunstancial, producto de la postura de la cidh, o si generará CUADRO 10. Costa Rica. Influencia de los ataques a la Virgen de los Ángeles en la decisión de voto, abril del 2018 Categoría Nada Poco Algo Mucho General 46,55% 9,8% 65,% 33,85% C. Alvarado (PAC) 0 68,37% 0% 31,63% F. Alvarado (PRN) 41,76% 18,47% 7,43% 32,34% Entre 18 y 34 años 42,95% 18,77% 8,88% 27,75% Entre 35 y 54 años 52,53% 6,13% 4,53% 34,15% 55 años o más 39,53% 6,98% 7,55% 41,87% Católicos 32,25% 8,89% 8,44% 46,79% Evangélicos 73,03% 9,63% 0% 11,33% No creyentes 66,17% 13,1% 6,49% 12,63% Valle Central 46,6% 10,35% 8,17% 32,36% Fuera del Valle Central 46,39% 7,88% 0,63% 39,07% fuente: Encuesta de Opinión Pública, CIEP-ECP, 25 de abril del 2018. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 45 GRÁFICO 4. Costa Rica. Voto cristiano evangélico. 1982-2018 fuente: Elaboración propia con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2018. 1982 1986 1990 1994 1998 2002 2006 2010 2014 2018 0% 5% 10% 15% 20% 25% GRÁFICO 5. Costa Rica. Total de diputaciones de partidos cristiano-evangélicos. 2002-2018 fuente: Elaboración propia con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2018. 2002 2006 2010 2014 2018 1 2 6 5 14 tiemp o s de trave sía 46 una veta permanente de canalización de votos hacia partidos cuyas posi- ciones principales son de índole moral-religiosa. Sin embargo, no se puede obviar que el voto religioso, particularmente el evangélico y neopentecos- tal, ha crecido a lo largo de los últimos 20 años y se debe agregar que las iglesias de esta afiliación tienen un importante enraizamiento territorial, sobre todo en las zonas rurales y en la periferia costarricense (Gráfico 4). Hay dos últimos elementos que también deben ser considerados en términos de ejes de sentido o núcleos duros que podrían hacer que esta nueva polaridad prevalezca en el futuro: la creciente desigualdad terri- torial y la brecha política configurada a lo largo de estos 20 años. Los datos de los estudios de opinión del ciep y los resultados electorales evi- dencian que este desarrollo geográfico desigual entre el centro y la peri- feria tiene efectos en la fragmentación política del país. El otro elemento es el criterio económico cruzado con la educación, pues se percibe un distanciamiento cada vez mayor entre los sectores de menores ingre- sos y más baja escolaridad, con aquellos de ingresos medios y altos, con más altos niveles de escolaridad. Algunos indicios permiten formular la hipótesis de que estos factores contribuyen a la volatilidad y a la frag- mentación electoral, lo cual aumenta los riesgos de una potencial deriva autoritaria y debilita la gobernanza democrática (ciep, 2018). GRÁFICO 6. Costa Rica. Resultados electorales para la Asamblea Legislativa por provincia. 2014 fuente: Elaboración propia con base en datos del Tribunal Supremo de Elecciones, 2014. San José Alajuela Cartago Heredia Guanacaste Puntarenas Limón 0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45% Movimiento Libertario Renovación Costarricense Restauración Nacional Unidad Social Cristiana Acción Ciudadana Frente Amplio Liberación NacionalAccesibilidad Sin Exclusión alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 47 Conclusiones En el presente artículo se ha realizado un recorrido por las princi- pales transformaciones políticas y electorales en el período 1998-2018, intentando explicar las transformaciones electorales más importantes a partir de la conflictividad polarizante que se estructura a través de núcleos duros o ejes de sentido, los cuales definen la cultura y las identi- dades políticas y orientan las prácticas electorales. A lo largo de este período, se destacan diversas tendencias que cuan- do empezaron (1998) no se sabía si eran comportamientos o situaciones coyunturales o de largo aliento. Hoy vale la pena recapitular cuáles son esos elementos que han adquirido forma y permanencia en estas dos décadas: • La primera de las tendencias es el establecimiento de una infla- ción por encima del 30 por ciento. Contrario a lo que se pensó en algún momento, la participación no volvió a los niveles previos a 1998, después de seis elecciones, tres de ellas con balotaje y un re- ferendo. El aumento en la enajenación del sistema se ha estabiliza- do en una abstención de más del 30 por ciento. • Una segunda tendencia propone que los niveles de adhesión par- tidaria o partidismo no regresaron a los alcanzados durante los años del bipartidismo (1986-1994). El partidismo se caracteriza por una fuerte adscripción o identificación con un partido político o con una tradición política (por ejemplo, figuerismo o calderonis- mo, ottonismo en el caso del pac). Por ejemplo, en la comparativa del nivel de simpatía partidaria en los estudios de opinión del ciep (2017) de noviembre del 2013 y octubre del 2017 (es decir, en perío- dos electorales), la gran mayoría de las personas entrevistadas no demuestra simpatía partidaria (entre 65 y 75 por ciento). De quie- nes manifestaron tener simpatía partidaria, la mayoría simpatiza con el pln, que sigue siendo el partido que mayor adhesión logra mantener (alrededor de un 50 por ciento de quienes manifiestan tener simpatías partidarias). • Siendo la tendencia del partidismo la de no aumentar de manera significativa; esto significa que una parte importante de la ciuda- danía se define como independiente de los partidos. Previamen- te se señaló que, en términos de los estudios sobre intención de voto, se considera a esta población como indecisa, pues definen su tiemp o s de trave sía 48 intención de voto a lo largo de la campaña y, en términos genera- les, se definen en la última parte de la misma (después de enero), dándole gran relevancia a aspectos relacionados con la campaña en sí misma; por ejemplo, el desempeño del candidato o candida- ta, las propuestas programáticas, los debates, las actividades pro- selitistas, entre otros aspectos. En ese sentido, si bien se podría señalar que son personas indecisas, en términos de su identidad y actitud hacia la política se les debería definir por el término “in- dependiente”, entendido como la persona que es autónoma en su proceso de toma de decisiones. • La existencia de este importante porcentaje de personas inde- pendientes contribuye a explicar la volatilidad presente en los procesos electorales analizados. Mientras esta característica no cambie, la volatilidad será un elemento estructural de la dinámica electoral. • Este elemento de la nueva dinámica que se consolidó después de 1998, se correlaciona con el hecho de que la actitud independiente creció y se consolidó con el aumento del peso de la denominada generación millennial,6 pues es más individualista y tiene otras prácticas de consumo y procesamiento de información. En los es- tudios del ciep se evidencia una importante brecha en términos de acceso a medios diversos de información, siendo que el peso de las redes sociales y el internet son mucho más importante en esta generación que en las previas. Además, los millennials introducen nuevos contenidos a las prácticas políticas, pues tienden a ser libe- rales y respetuosos de la diversidad. • En contraste con la presencia millennial, podría haberse formado en la elección de 2018 una corriente importante de personas con una identidad política dura a partir de una visión religiosa, con- servadora y fundamentalista de la sociedad. De alguna manera, al igual que está sucediendo en distintas partes del planeta, esta es una reacción a los avances de los derechos humanos de cuarta generación, relacionados con el reconocimiento de los derechos de la diversidad. Las particularidades de la coyuntura electoral del 2018, con el factor cidh, da incertidumbre sobre el tamaño de este grupo, por lo que de deberá esperar a futuras elecciones para saber cómo se comporta este fenómeno. alberto c orté s ‧ trayec toria y c oy un t ura 49 • Finalmente, no se puede dejar de mencionar las preocupantes bre- chas geográficas, económicas y educativas que se han ido formando a lo largo de estas dos décadas y que podrían estar estructurando brechas políticas capaces de generar dificultades de cohesión social necesaria para la convivencia democrática. Notas 1 También fue llamado el pacto de los hijos de los caudillos, en referencia a los pre- sidente José Figueres Ferrer y Rafael Ángel Calderón Guardia, de los que eran hijos el expresidente Figueres Olsen y el expresidente Calderón Fournier (administración 1990-1994). 2 Agradezco especialmente la colaboración de la geógrafa Sharon Camacho, quien tuvo a su cargo la elaboración de los mapas incluidos en el texto. 3 45 diputados votaron a favor de la apertura y 10, en contra. Todos los diputados del PUSC presentes en la votación y 20 de los 23 diputados del pln votaron a favor. Los siete diputados de los partidos emergentes votaron en contra. 4 La comisión legislativa creada para enfrentar la crisis política estuvo conformada por diputados de todos los partidos, representantes del Gobierno, los empresarios, los sindicatos de la empresa estatal de telecomunicaciones, la pastoral social, los grupos ambientalistas y las organizaciones estudiantiles. La diversidad de posicio- nes con respecto a la propiedad de las telecomunicaciones ha llevado a que en la actualidad aún no se haya aprobado nueva legislación en este campo. 5 Por ejemplo, Luis Guillermo Solís recibió el apoyo de la ex Miss Costa Rica, Leonora Jiménez, entre otras personalidades de las redes sociales. 6 Se trata de la población nacida después de 1980 y que se han desarrollado de manera “nativa” dentro de la red. Bibliografía Alfaro Redondo, Ronald. (2005). “¿La elección de quién? Análisis del comportamiento en la elección de autoridades políticas municipales. Período 1986-2002”. En Juany Guzmán León y Luis Emilio Jiménez González, La toma de la democracia: nuevos retos para la sociedad civil y la élite política de Centroamérica (pp. 183-207). San José: Lara Segura y Asociado Editores. Alfaro Redondo, Ronald y Gómez Campos, Steffan. (2014). Costa Rica: elecciones en el contexto político más adverso arrojan la mayor fragmentación partidaria en 60 años. 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