EL DIAGNOSTICO PRENATAL DE TRASTORNOS GENÉTICOS DRA. ISABEL CASTRO* DR. LEONARDO MATA* RESUMEN SUMMARY El diagnóstico prenatal de trastornos genéticos, es una de las aplicaciones clz'nicas de la genética más importante en la actuali- dad. En los paises desarrollados, se ha con- vertido en un eslabón fundamental de la atención prenatal adecuada. El diagnóstico prenatal ha alterado dramáticamente el "consejo genético" (genetic counseling) que se brinda a las parejas que tienen la posibili- dad de tener un niño malformado o que son portadores de un desorden hereditario. Mientras que en el pasado las decisio- nes para tener hijos se basaban solamente en factores de riesgo tales como la probabilidad de tener un niño afectado (3%, 25%, 50%) ahora el diagnóstico prenatal puede asegurar que esta posibilidad puede ser de 0% (sano) o 100% (afectado). INTRODUCCION El diagnóstico prenatal se realiza mediante la determi- nación del sexo, del cario tipo y de ciertos rasgos fenotípi- cos* del feto, generalmente antes de la vigésima semana de gestación. El procedimiento es usado cuando hay alguna * Instituto de Investigaciones en Salud (lNISA). Univer- sidad de Costa Rica. * Fenotipo es la naturaleza física. bioq uÍmica y fisiológi- ca completa de un individuo, la cual está determinada por su genotipo en interacción con el mcdio cn cl que el organismo se ha desarrollado, en el caso del feto, el ambiente intrauterino. 84 This article is a brief review of the prenatal diagnosis of hereditary diseases pre- sent status. It is foeused mainly in the fetal diagnosis of genetic disorders through se- cond trimester amnioeentesis and culture of desquamated viable fetal eells (genetic amnio- centesis). This procedure enables the prena- tal diagnosis of genetic diseases with cytoge- netic manifestations such as chromosome aberrations and with biochemical and mole- cular alterations such as inborn errors of metabolism, hemoglobinopathies and other diseases resulting from abnormal gene struc- ture. Diagnostic accuracy and pregnancy outcome data collected over the decade and a half since its introduction in the late '60's, reveals this procedure as highly accurate with very low risks and sequelae. Attempts to culture and karyotype fe- tal cells [rom amniotic fluid have been sue- cessjitl at INISA, for the f¡rst time in Central América. An investigation has been carried out in arder to establishprenatal diagnosis as a safe and reliable procedure for the benefit of high risk pregnancies in our country. razón para sospechar que el feto pueda tener una anurma· lidad detectable. Hacia fines de 1955 se desarrolló un método para la determinación prenatal del sexo fetal, por cuatro grupos de investigadores trabajando independientemente en diferen- tes partes del mundo, el primero de los cuales fue el de Serr, Sachs y Danon en Israel (29). En 1966, Steele y Breg cultivaron con éxito e hicieron el cariotipo de células del líquido amniótico, lo que condujo, en menos de dos años, a! primer diagnóstico prenatal de aberraciones cromosómi- cas y al primer diagnóstico in utero de un trastorno metabó- lico (33). I\"U Ml'di"" C"st"rril'l'II.;C' V,,1. 2R: N". 2. H4 - 91 En 1970, una serie de 152 amniocentesis realizadas por indicación genética, mostraron un alto grado de certeza en el diagnóstico así como un riesgo relativamente bajo del procedimiento; a partir de entonces la técnica se difundió aceleradamente. Un taller internacional de trabajo que se reunió en Quebec en 1980 (18) estimó que se habían reali- zado a la fecha más de 100.000 amniocentesis genéticas. Utilizando diversos métodos, se ha diagnosticado in utero una larga lista de padecimientos tales como: aberraciones cromosómicas diversas (3) errores innatos del metabolismo (27) malformaciones del tubo neural-anencefalia, ence- falocele y espina bífida (3,23) hemoglobinopatias, hemofilia y anemias hemolíti- cas (24,25) desórdenes ligados al cromosoma X (30) síndromes con fragmentación de cromosomas-sín- drome de Bloom, ataxiatelangiectasia, anemia de Fanconi (30) genodermatosis-ictiosis tipo arlequín, epidermolisis bulosa letal e hiperqueratosis epidermolítica (10) anomalías estructurales de todo tipo (4, 5. 9) inmunodeficiencias (22) PROCEDIMIENTO En este artículo solamente se hará referencia al diag- nóstico prenatal mediante amniocentesis y cultivo de las células fetales del líquido amniótico, procedimiento común- mente llamado amniocentesis genética. La amniocentesis consiste en extraer líquido amniótico a través de una pun- ción transabdominal. A pesar de que el agua, los electroli- tos y otros compuestos difusibles pueden originarse en la madre, la cavidad amniótica es un comportamiento fetal, rodeado por la placenta y las membranas. Los constitu- yentes del líquido amniótico, por lo tanto, reflejan en mu- cho la condición fetal. El líquido amniótico se compone de agua y una variedad de solutos en concentraciones simila- res a las del suero materno. Contiene además proteínas fe- tales como la ex - feto proteína y células descamadas proba- blemente de la piel, tractos génito-urinario, gastrointesti- nal, respiratorio y amnion. Aunque el número de células aumenta conforme a la gestación, el porcentaje de células viables disminuye (12). Pequeñas cantidades del líquido extraído se utilizan para análisis bioquímicos, como puede ser la determinación de la cantidad de ex - feto proteína pre- sente. Del resto del líquido se extraen las células, las cuales se colocan en recipientes de cultivo y se incuban para que se multipliquen. La razón para cultivarlas es que las células se deben detener en un período de la división celular en el cual los cromosomas se hallan condensados y se pueden analizar, para lo que se requiere gran cantidad de células, tanto con fi,nes citogenéticos como bioquímicos. Las célu- las tardan 2 a 4 semanas en multiplicarse hasta una cantidad adecuada para realizar el diagnóstico Por varias razones técnicas, se recomienda iniciar la amniocentesis en la semana décimosexta de gestación por la fecha de la última menstruación. En esa semana el volumen del líquido amniótico es de aproximadamente 200 mI, y el feto pesa alrededor de 100 g y mide cerca de 16 cm de lon- gitud. En esa fecha, el útero es accesible por vía transabdo- minal, dejando suficiente tiempo para completar el diagnós- tico antes de que el feto sea viable extrauterinamente y el cociente de células viables contra no viables es el mayor alrededor de esta época (13,33). Se recomienda que la amniocentesis se acompañe de un examen ultrasonográfico para estimar la edad gestacional fetal, localizar el "pool" de líquido amniótico y el mejor si- tio de punción evitando la placenta, el cordón y el feto. El ultrasonido permite además detectar el embarazo múltiple, excluir la muerte fetal, detectar posibles anomalías estruc- turales del feto y evaluar eventuales complicaciones por anomalías uterinas. La amniocentesis debe ser hecha por un médico con habilidad, y que tenga experiencia en un mínimo de 100 amniocentesis del segundo trimestre: la destreza se mantie· ne con un volumen de 100 amniocentesis del segundo tri- mestre de gestación por año (18). EISa 20 %de las amniocentesis resulta en aspiración de líquido sanguinolento, sangre casi siempre de origen ma- terno. El fracaso en aspirar líquido varía entre < 1 y 10% de las veces, dependiendo de la experiencia del médico y de la calidad del ultrasonido. La frecuencia de fallas en el cultivo varía mucho, también entre < 1 y 10% incluso en buenos laboratorios. La aspiración de líquido color café, en vez de amarillo paja, se asocia a un mal pronóstico e indica que probable- mente ocurrió un sangrado intra amniótico previo, y conse- cuentemente, se han acumulado productos de degradación de la hemoglobina. Ocasionalmente puede tenerse un líqui- do verduzco, generalmente teñido de meconio, lo que apa- rentemente no tiene importancia (33). En cuanto al riesgo de isoinmunización Rh a conse- cuencia del procedimiento, Golbus en 1982 (15) examinó retrospectivamente 8.000 amniocentesis y encontró que en- tre 615 casos sólo se sensibilizaron el 2,1 %a consecuencia del procedimiento; 11 de los 13 casos ocurrieron en una etapa temprana del programa; el autor concluyó que la ex- periencia obstétrica yuxtapuesta al uso de ultrasonido, pa- 85 rece disminuir el riesgo de isoinmunización a un nivel simi- lar al que se observa en testigos en la literatura. Cuando se detectan gemelos, se aspira líquido amnió- tico del primer saco y se inyecta un colorante diluido (rojo congo o indigo carmín al 1: 10) antes de retirar la aguja. Se- guidamente se localiza el segundo saco mediante ultrasoni- do, se aspira líquido, el cual debe ser claro y no teñido para confirmar que se trata del segundo saco (21). Un grupo internacional de expertos en diagnóstico prenatal reunido en Quebec en 1980 (18) revisó la informa- ción concerniente a más de 20.000, encontrando un alto grado de certeza. Así, se obtuvo un diagnóstico correcto en más del 99,5 %de los casos de aberraciones cromosómicas. En cuanto a enfermedades hereditarias y defectos del tubo neural, también se puede hacer un diagnóstico muy certero. Con respecto a la madre, las complicaciones serias de la am- niocentesis son muy raras. Puede haber molestias abdomi- nales leves o "cólicos" después de la misma, mientras que la incidencia de amnionitis es de aproximadamente 1 en 1000. Sólo pudo identificarse un caso de muerte materna atri- buible a complicaciones de la amniocentesis. El procedi- miento no puede ser considerado exento de riesgo para el feto; el riesgo, sin embargo, es pequeño, de aborto como consecuencia del procedimiento, no mayor de 1%' No se pudo demostrar efectos adversos de la amniocentesis en la mayoría de las complicaciones fetales que se investigaron como prematuridad, bajo peso al na malformaciones congénitas, la mayoría de las complicaciones neonatales, y crecimiento y desarrollo post-natal hsta, edad de un año (18). Cuadro 1. INDICACIONES PARA EL DIAGNOSTICO PRENATAL La amniocentesis y cultivo de células fetales (amnio- centesis genética) clásicamente se ha utilizado para detec- tar aberraciones cromosómicas, errores innatos del metabo- lismo y defectos del tubo neura!. Las indicaciones cromosónicas de la amniocentesis genétrica son: (18) 1.- Edad materna elevada: la más alta prioridad la tienen las mujeres mayores de 40 años. En la mayoría de los centros de diagnóstico prenatal, se le ofrece la oportu- nidad de amniocentesis a las mujeres mayores de 35 años. 2.- Antecedente de un hijo con Síndrome de Down, es- pecialmente si la madre es menor de 30 años, por su conocido riesgo de recurrencia. Si la madre tiene en- tre 30 y 36 años, ha tenido un niño con Síndrome de Down, y por esta razón, presenta ansiedad en un em- barazo posterior, debe existir la opción de Ji¡ amnio- centesis. 3.- Antecedente de haber tenido un hijo con cualquier otro tipo de aberración cromosómica, o malforma- ciones congénitas que sugieran un síndrome cromosó- mico. 4.- Parejas en las cuales uno de los miembros porta una translocación ya balanceada de Robertson o ya recí· proca, o una inversión, especialmente cuando la rees- Cuadro 1 EFICIENCIA DE LA AMNIOCENTESIS GENETICA SEGUN SEIS ESTUDIOS Los Angeles Australia Inglaterra Alemania Francia lowa Occidental (6)* (8) (31) (32) (20) (7) N = 2500 N = 3 000 N = 2036 N = 6481 N = 1 061 N=923 Fracaso en el cultivo, % 2,20 2,90 2,80 Certeza diagnóstica citogenética, % 99,64 99,93 99,51 99,80 99,68 Tiempo promedio de cultivo, días 22-30 15,6±5,6 l4,3±3,7 Muerte fetal hasta la semana 28 1,30 1,16 3,7** 3,5** 1,30 1,30 * En paréntesis, referencia; N = número de arnniocentesis ** Incluye muerte fetal tardía e intraparto. 86 Cuadro 2 INDICACIONES PARA LA AMNIOCENTESIS GENETICA y FRECUENCIA DE CADA UNA SEGUN SEIS ESTUDIOS Los Angeles Australia Inglaterra Alemania Francia lowa Occidental (6)* (8) (31) (32) (20) (7) N = 2 500 N=3000 N = 2 036 N === 6 481 N = 1 061 N=923 Edad materna:;?; 35 años 75,48** 74,12 63,70 64,85 37,13 72,05 Antecedente de Síndrome de Down 4,44 2,26 4,62 23,28 6,72 Antecedente de otro tipo de aberración cromosómica 3,00 2,63 0,74 4,62 2,82 Reestructuración cromosómica de uno de los padres 0,64 1,83 0,78 1,51 6.03 Trastorno ligado al cromosoma X 0,72 2,73 0,39 0,80 3,11 1,95 Errores innatos del metabolismo 0,72 1,17 0,49 0,83 1,41 0,32 Antecedente de defecto del tubo neural 5,12 16,75 4,07 13,48 11,70 * En paréntesis, referencia; N = número de amniocentesis ** Porcentaje relativo tructuración ha sido detectada en la pareja con moti- 4. vo del nacimiento previo de un niño malformado. Aop.más, el procedimiento está indicado en: Cuando se trata de hemoglobinopatías en que se ana- liza el ácido desoxirribonucléico de los fibroblastos amnióticos fetales (17). Cuadro 2. 1. Madre con alto riesgo de trastorno ligado al cromoso- ma X (heterocigota), cuando no se puede establecer diagnóstico definitivo de la enfermedad en el feto por otros medios, para diagnósticos de sexo fetal. 2. Indicación bioquímica de que ambos padres son por- tadores de un error congénito del metabolismo, de herencia autosómica recesiva, o de madre portadora de trastornos metabólicos ligados al cromosoma X, algunos de los cuales pueden ser identificados en célu- las cultivadas del líquido amniótico. 3. Antecedente de un hijo con defecto del tubo neural, clásicamente basado en la determinación de a - feto proteína en el líquido amniótico. Actualmente se cree que la combinación de ultrasonido más fetosco- pía lleva al diagnóstico certero (4). 87 ABERRACIONES CROMOSOMICAS La razón de estas indicaciones, se basa en los factores de riesgo actualmente conocidos. En el presente, se consi- dera que por razones morales, técnicas y económicas, la am- niocentesis precoz no debe realizarse para el diagnóstico de aberraciones cromosómicas, a menos que el riesgo de ano- malía cromosómica sea superior al 1%. Actualmente, el riesgo de anomalías cromosomlcas detectables en la decimosexta semana de gestación es de 1,6% para el grupo etario de 35 a 39 años a la fecha proba- ble de parto, 3,8%para el grupo de 40 a 44 años y 6,8 %para el quinquenio 45-49 años (J 1). Cuando hay antecedentes de trisomía 21, donde los cariotipos paternos son normales, el riesgo de recurrencia de Síndrome de Down es de 1,5 %y el riesgo de recurren- cia de aberración cromosómica en conjunto es de 1,4%. Las madres que tienen el riesgo más alto, son las que tuvie- ron un hijo afectado a la edad de 29 años o menores (11). Un tipo de aberración cromosómica que puede ser de- sastrosa para el feto puede ser el resultado de un cambio inocuo en los cromosomas de cualquiera de los padres. Este cambio o reestructuración podría ser del tipo translocación o desplazamiento de un cromosoma o parte del mismo a un segundo cromosoma. Este defecto puede existir en todas las células paternas, en cuyo caso el defecto existía en el huevo fertilizado del cual partieron todas las células. Por el contrario, el defecto puede existir en sólo algunas de las células paternas. Estas células anormales son las que se ori- ginaron de una célula en el embrión en la cual ocurrió la translocación por vez primera. Este individuo se llama mo- saico, pues tiene al menos dos líneas celulares de diferente cariotipo, derivadas de un mismo cigoto. En cualquiera de los dos casos, la translocación no causa ni pérdida ni ganan- cia de material cromosómico en ninguna célula del cuerpo. Por lo tanto el progenitor no manifiesta el trastorno. Sin embargo, las células germinativas del padre o la madre, du- rante la rneiosis, se dividen, pero sus cromosomas no se du- plican sino que se dividen entre las células hijas, de modo que si un cromosoma se ha translocado, una célula germi- nativa puede recibir material cromosómico en exceso y otra muy poco. Ambas condiciones son graves, especial- mente la última. Cuando una de estos gametos defectuosos es fecundado, el producto algunas veces aborta espontánea- mente y otras veces llega a término y nace con malforma- ciones severas. El riesgo teórico de que la translocación sea desbalanceada es de 33 %, no obstante, el riesgo observado es mucho menor; varía según el tipo de translocación, se- gún los cromosomas involucrados y, en general, el riesgo es menor si el portador de la translocación es el padre. A cada tipo de reestructuración se asocia un riesgo particular, pero para fines prácticos, se puede deducir un cálculo apro- ximado, dependiendo de la manera en que la aberración fue detectada en la pareja: si ha sido a través del nacimiento de un niño rnalformado, el riesgo de recurrencia tiende a ser alto, de un 20%; si la reestructuración cromosómica se descubrió durante una investigación por aborto habitual, el riesgo de aberración desbalanceada en la amniocentesis es de menos de 5%(11). Otro tipo de reestructuración cromosómica son las in- versiones. Lo que ocurre es que hay un cambio en la se- cuencia pero no en el número de genes. Los individuos son inversiones son fenotípicamente normales pero pueden pro- ducir también gametos desbalanceados si durante la meiosis 1 hay recombinación que involucra el segmento invertido. Los gameto~ desequilibrados que resultan de esta recombi- nación, muestran duplicación de ciertos genes y deficiencia de otros. En este caso también, un indicador del riesgo es la manera en que se detectó el problema, 20%si fue a tra- vés de recién nacidos malformados y menos de 5%si fue a través de aborto habitual (11). Otra generalización útil es que cuanto más largo el segmento invertido mayor la fre- cuencia de recombinación. De hecho, la mayoría de las in- versiones con descendencia anormal, involucran el 50-75% del largo total del cromosoma. HERENCIA LIGADA AL CROMOSOMA X En el grupo de trastornos recesivos ligados al cromo- soma X sólo los varones se ven afectados, en la gran mayo- ría de los casos. Este fue el grupo de enfermedades heredi- tarias que primero se diagnóstico prenatalmente por amnio- centesis, en 1960. Son causadas por un gene defectuoso que es parte de un cromosoma X. En los hombres, la pre- sencia de este defecto produce la manifestación del padeci- miento porque la versión defectuosa del gene es la única copia en cada célula. En las mujeres, en cambio, un cromo- soma X defectuoso es enmascarado por otra normal. La mujer no fanifiesta la enfermedad pero es portadora, y transmitirá el gene defectuoso a la mitad de sus hijos. Co- mo promedio, la mitad de sus hijos varones van a manifes- tar la enfermedad y la mitad de sus hijas serán portadoras también. Generalmente, la mujer sabe que tiene este riesgo pues por muchas generaciones, algunos de sus ancestros masculinos se han visto afectados. El examen de los cromo- somas de las células del líquido amniótico revela el sexo del feto. La indicación de amniocentesis es muy fuerte puesto que el trastorno tiene una incidencia de 50%en el varón. Actualmente se hace esfuerzos para diagnosticar el proble- ma tratando de correlacionarlo con otra característica del feto aparte del sexo. Esto ya se ha logrado para la hemofi- lia tipo A, en la que el test diagnóstico es la determinación de antígeno del factor VIII, y en otros trastornos. En el caso de la distrofia muscular de Duchenne y otros padeci- mientos severos ligados al cromosoma X, esto no ha sido posible, debido a que el defecto bioquímico de fondo es aún desconocido. ERRORES INNATOS DEL METABOLISMO Los errores innatos del metabolismo, se heredan la mayoría de los casos en forma autosómica recesiva o recesi- va ligada al sexo, por lo tanto, el riesgo para los padres de un niño afectado, que otro niño siguiente lo esté también, es de 25%(16). DEFECTOS DEL TUBO NEURAL Para los padres que han tenido un bebé con defecto del tubo neural, el riesgo de recidiva varía mucho en fun- ción de la prevalencia de este tipo de trastornos en la po- blación; para los Estados Unidos es de alrededor de 2%, y para el Reino Unido, donde la prevalencia es mayor, es de aproximadamente 4,4 %(14,31). En los países desarrollados que cuentan con este ser- vicio, una vez que se identifica a una mujer con riesgo ele- vado de estar gestando un feto anormal, cuyo defecto pue- de ser diagnosticado prenatalmente, se le informa de esta 88 Cuadro 3 HALLAZGOS CITOGENETJCOS EN AMNIOCENTESJS GENETICA, SEGUN SEIS ESTUDIOS Los Angeles Australia Inglaterra Alemania Francia lowa Occidental (6)* (8) (31) (32) (20) (7) N = 2 500 N = 3 000 N = 2 036 N = 6481 N = 1061 N=923 Fetos con aberraciones cromosó- micas y con riesgo de enfermedad ligada a X 4,4 3,29 3,30 Fetos con aberraciones cromosó- micas con repercusión fenotípica ],56** 2,0 1,30 1,90 1,7 2,17 Aberraciones autosómicas: +21 0,76 0,97 0,78 1,03 1,41 +18 0,16 0,13 O 0,23 0,1 J Reestructuración balanceada ] ,12 1,10 1,90 0,96 0,65 Reestructuración desbalanceada 0,20 0,23 0,05 0,18 0,11 +13, +marcador, mosaicos, etc. O,OS 0,06 ° 0,14 0,22 Aberraciones gonosómicas: xo,XXX,Xyy 0,08 0,27 0,25 0,09 .0,11 . XXV 0,20 0,17 0,15 0,18 0,22 Mosaicos, reestructuraciones, etc. 0,08 0,03 0,05 0,04 ° En paréntesis, referencia; N= número de amruocentesis *'1< Porcentaje relativo posibilidad y si accede a la amniocentesis se cita a la pareja para una sesión larga de consejo genético, mandataria pre- via al procedimiento, para informarla de la razón de la am- niocentesis, de las hmüaciones diagnósticas, de los riesgos inherentes al procedimiento, de que pueden transcurrir 3-4 ~manas antes de que se conozca el resultado, de los poten- CÜlles problemas técnicos que pueden hacer necesaria una ~gunda amruocentesis, o, aunque raro, de la imposibilidad de hacer diagnóstico alguno. VENTAJAS DEL DIAGNOSTICO PRENATAL El diagnóstico prenatal tiene muchas ventajas: entre las numerosas anomalías fetales que pueden ser ahora de- tectadas, muchas conducen a padecimientos ineapacitan- tes y muchas causan la muerte a una edad temprana. Otras 89 causan retardo mental tan severo que imposibilitan una vida normal. (Cuadro 3). Para la mayoría no existe tratamiento aún, pero si pueden ser detectadas a una edad temprana, el embarazo se puede interrumpir. Incluso aquellos posi- bles padres que no consideren el aborto aceptable, pueden pensar que es importante conocer el diagnóstico, de modo que puedan prepararse para el nacimiento de un niño afec- tado. Más aún, una gran proporción de padres que saben que tienen el riesgo de procrear un hijo con un padecimien- to genético, sin duda evitarían el embarazo, a menos que cuenten con diagnóstico prenatal, o escogerían el aborto automáticamente en caso de embarazo. Desde el punto de vista clínico, el manejo prenatal y del parto, puede variar según el feto sea normal o anormal. Por otra parte, la evi- dencia de los beneficios económicos de la prevención, para la pareja y la sociedad en general, es clara (28). EL DIAGNOSTICO PRENAIAL EN COSIA RICA En Costa Rica, la desnutrición, diarrea y otras enfer- medades infectocontagiosas, han dejado de ser causas im- portantes de morbi-mortalidad infantil, por razones de to- dos conocidas (26). Estos problemas han sido sustituidos por la patología propia de los países más desarrollados, co- mo son las malformaciones congénitas, en que este proble· ma causa el 25 %o más de la mortalidad perinatal (2). En efecto, en nuestro país, la segunda causa de muerte en el primer año de vida, son precisamente las malformaciones congénitas (Departamento de Estadística del Ministerio de Salud). Este es un problema de salud importante actual, cuya etiología es diversa y muchas veces oscura; sin embar· go, se ha podido demostrar que alrededor del 6%de todas las malformaciones serias en niños recién nacidos vivos, se asocian con aberraciones cromosómicas groseras, y que esta cifra aumenta cuando se incluyen los hallazgos en mor- tinatos (19). En vista de esta situación, durante el curso de 1984 se iniciaron actividades de laboratorio tendientes al cultivo de células del líquido amniótico, en los laboratorios dellNI- SA, de acuerdo a un protocolo previamente aprobado. Así se han obtenido muestras de líquido amniótico recolectadas mediante amniocentesis bajo inspección de ultrasonido. A partir de varios casos en que se logró recolectar exitosamen- te el líquido amniótico, se realizaron por primera vez en Centro América los siguientes procedimientos: a. Cultivo in vitro de células descamadas por el feto en el líquido amniótico. b. Determinación de la constitución cromosómica fetal. c. Bandeo de cromosomas fetales con las técnicas G.T.G. y Q.F.Q. para análisis más fino de los cromosomas BIBLlOGRAFIA 1. Aymé, S., Mattei, J.F., Matlei, M-G. & Giraud, F. Anomalies chromosomiques: facteurs de risque actuellement connus. 1. Génét. Hum 1980,28: 28: 155-178. 2.- Barrantes, R. Las malformaciones congénitas en Costa Rica I. 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Los autores agradecen el financiamiento aportado por la Vicerrecto- ria de Docencia y el Centro para el Desarrollo Internacional a la Investiga- ción del Canadá (IDRC). Se agradece la colaboración y consejo de la Lic. Patricia Cuenca y la revisión editorial del Dr. Ramiro Barrantes, ambos in- vestigadores del INISA. 91