© Nuevos estudios sobre Comunicación Social, 2017. ISBN: 978-959-7174-31-8 Centro de Lingüística Aplicada, Santiago de Cuba SERGIO CORDERO MONGE JORGE ANTONIO LEONI DE LEÓN Universidad de Costa Rica San José, Costa Rica {sergio.cordero | antonio.leoni}@ucr.ac.cr Locuciones verbales con clítico: ejemplos del español de Costa Rica 1. Introducción Dentro de los fenómenos léxicos más interesantes encontramos las construcciones idiomáticas o locuciones, que nosotros entendemos como agrupaciones de dos o más unidades léxicas en las que el sentido es arbitrario; es decir, no es derivado composicionalmente a partir de un cálculo morfosintáctico de sus términos y sus valores semánticos. Por ejemplo, la construcción “departamento de geología” es fácil de comprender a partir de la gramática fundamental de la lengua y los sentidos de los sintagmas nominales “departamento” y “geología”, puestos en relación por medio de la preposición “de”; en cambio, el sentido de una unidad locucional como “buscarle tres pies al gato” o “peinar la culebra” debe ser aprendido puesto que nada en sus componentes permite establecer, en una relación de causa y efecto, el significado que adquieren en el habla (Leoni de León, 2008); esto es lo que se denomina opacidad. Además, cabría esperar, como resultado de un alto nivel de opacidad, que los sintagmas nominales en las locuciones no sean pronominalmente sustituibles, por lo que no deberíamos encontrar secuencias como “buscárselo (al gato)” o “peinarla” para las locuciones anteriormente citadas. Aunque esto es cierto para el primer ejemplo, no se cumple en el segundo, donde, en efecto, “peinarla” es un sinónimo de “peinar la culebra”; siendo que ambas versiones aluden a una procrastinación o pérdida de tiempo. Esto pone en relación las locuciones con otro fenómeno muy interesante y conocido del español, a saber, la cliticización o pronominalización, la cual permite, por ejemplo, sustituir un complemento directo o indirecto por un pronombre con el que concuerde en caso, número y, eventualmente, también en género. Así, en un diálogo que inicie con “ayer encontramos un gato perdido”, una oración como “lo adoptamos inmediatamente” es comprensible en tanto el pronombre de objeto directo “lo” se refiere a “gato”. Esto es lo que se conoce como la función anafórica de los pronombres, la cual, en principio, debería estar ausente de las locuciones puesto que no hay ningún referente, ni vínculo intra o extra oracional con el que podamos poner en relación los pronombres clíticos. Sin embargo, como lo acabamos de mostrar, su realización no es imposible. La presencia de unidades pronominales en las locuciones ya ha sido advertida en múltiples ocasiones, pudiendo ir desde la simple sustitución de sus elementos constitutivos, sin menoscabo del significado original, hasta construcciones donde únicamente encontramos un verbo con pronombres clíticos, sin un referente anafórico o deíctico expreso para los pronombres. Por ejemplo, en el primer caso, la unidad fraseológica “metió la pata” puede convertirse en “la metió hasta el fondo”, mientras que, en el segundo, tenemos “peinarla” por “peinar la culebra”. Esto es lo que García-Page (2008) señala como una particularidad de la fraseología española, donde es posible encontrar locuciones verbales en las que uno de los componentes fijos de la unidad fraseológica es un pronombre clítico sin referente nominal expreso, generalmente desconocido o irrecuperable desde la sincronía actual, especialmente cuando se trata de fraseologismos antiguos. En esta ocasión, nosotros avanzaremos una descripción de este tipo de construcciones en la fraseología costarricense. 2. Locuciones clíticas En los diccionarios que recogen el léxico del español de Costa Rica encontramos algunos costarriqueñismos caracterizados por la presencia de pronombres clíticos, en los que el referente de estos, en términos sincrónicos, desapareció, o está en vías de desaparición, para el hablante; por otra parte, dichos pronombres tampoco cumplen una función anafórica, sino que forman parte integral de la expresión. En (1)-(10) citamos algunos ejemplos representativos: (1) asoleársela [insultar fuertemente] (2) caiteárselas [marcharse] (3) a) amarrársela b) clavársela emborracharse (4) clavárselo [ser alcohólico] (5) a) picarla b) picársela c) tirárselas ufanarse vanamente de algo (6) peinarla [perder el tiempo, especialmente fingiendo que se trabaja] (7) hacerla toda [obtener un gran beneficio o un resultado satisfactorio] (8) caiteárselas para el otro barrio [morir] (9) llevarla del cuello [vivir sin experimentar grandes apuros o preocupaciones] (10) a) verla fea b) verla peluda pasar grandes apuros 15 2 © Nuevos estudios sobre Comunicación Social, 2017. ISBN: 978-959-7174-31-8 Centro de Lingüística Aplicada, Santiago de Cuba En cuanto al rasgo fraseológico de la pluriverbalidad, en casos como (1)-(6) no es más que la presencia del pronombre átono la que determina que estas construcciones puedan analizarse como locuciones: se componen de un verbo y un complemento. Sin embargo, la deixis está suspendida en todos los casos y no hay referentes extra oracionales con los cuales estén vinculados los pronombres clíticos. Así, en (1) y (2), no es posible recuperar ni lo que es “asoleado” ni lo que es “caiteado”, a partir del acto de habla, lo que subraya la autonomía de estas construcciones, independientemente del grado de idiomaticidad de estos verbos. El pronombre “se” participa en la idiomaticidad, según la complejidad que lo caracteriza; razón por la cual amerita un estudio aparte y no nos referiremos a él. También tenemos construcciones más complejas, como en (7)-(10), donde la estructura sintáctica interna de la locución comprende otros complementos. Por ejemplo, en (7), encontramos una oración pseudocopulativa, en la que el complemento del verbo “hacer” selecciona el adjetivo indefinido “toda” como atributo del objeto directo (OD), relación estructural similar a la presente en (10). En (11) indicamos un somero análisis de las relaciones establecidas en este tipo de construcciones, donde el subíndice expresa el vínculo del pronombre clítico con la posición de argumento y su necesaria relación con el atributo “toda”: (11) hacer-laj ODj todaj En (8) y (9), los pronombres clíticos corresponden a los argumentos internos del sintagma verbal, concretamente, podemos afirmar que pasamos de la secuencia sintáctica (12a) al patrón de (12b), donde, una vez más, OD corresponde a la posición del sintagma nominal sustituido y el subíndice establece la relación entre el argumento y el pronombre por medio de una coindexación. (12) a) caitearse ODj b) caitearse-lasj ODj Es también una característica de este tipo de locuciones la alta frecuencia de la forma femenina del pronombre átono, tanto en el español general como en el español de Costa Rica, circunstancia que en algunos casos se explica simplemente por la concordancia con el género y el número gramatical del antecedente elidido, al menos cuando este es fácilmente recuperable: (13) a) asolearle la madre a alguien b) asoleársela a alguien (14) a) caitearse alguien las patas b) caiteárselas alguien (15) a) {amarrarse, clavarse} alguien una borrachera b) {amarrar, clavar}-se-la alguien. En (14), tenemos la expresión del sintagma nominal de OD “caitear”, anotado en (12), del que no necesariamente es consciente el hablante, proceso de cambio registrado por Gagini (1919). Es interesante hacer notar que el verbo “caitear” significa “ponerles caites a las patas de alguien”, donde “patas” es un equivalente coloquial y peyorativo de “pies”. En (13), el sintagma nominal “madre” está empleado de forma despectiva, de ahí que el sentido de la locución se refiera al acto de insultar. Por otra parte, es frecuente el uso del verbo pronominal “amarrarse” combinado con sustantivos sinónimos como borrachera, juma, tanda, mona, etc., lo que desde nuestro punto de vista es una construcción de verbo soporte de uso restringido a sintagmas nominales asociados con la ingesta de bebidas alcohólicas; sin embargo, ha sido tratada como locución en varios diccionarios de costarriqueñismos, véase en Agüero Chaves (1996) y Quesada Pacheco (2007). Nuestra afirmación implica que “amarrar” forma colocaciones de este tipo, pero no frases idiomáticas. No es este el caso de la combinación de “clavar” con “trago de licor” en (16); es decir, que sí forma locuciones, puesto que “clavar” es difícilmente un verbo soporte, por lo menos hasta donde hemos investigado. En consecuencia, amerita ser tomado en cuenta en un inventario fraseológico. (16) a) clavarse alguien un trago de licor b) clavárselo alguien La locución en (6), cuyo origen se ilustra en (17), presenta la característica de conservar ambas formas, (17a) y (17b) sin detrimento ni preferencia para ninguna de las dos, ni en su significado, ni en su uso: (17) a) peinar la culebra b) peinarla En este caso, según el Diccionario de costarriqueñismos de Arturo Agüero, la forma completa (17a) alterna en el uso con la forma elíptica (17b), esto, claro está, permite la fácil identificación del sustantivo elidido. Se puede comprobar en ejemplos de uso actuales: “Habrá gente que se la pase peinando la culebra, pero una gran parte de los desempleados (me atrevo a pensar que la mayoría) se dedican a trabajitos precarios, sin garantías laborales de ninguna especie. Este camaroneo no es exactamente igual al del sector informal nuestro de las ciudades, de vendedores en las esquinas y aceras...” (Vargas Cullell, 2015). “Peinarla... Actitud holgazana y negligente de eludir abiertamente una responsabilidad; llevar la vida livianamente y con desenfado. ‘Aquí, peinándola’” (Méndez Howell, 2016). Paralelamente, también tenemos el ejemplo (10), que analizamos de forma similar a (11), caracterizado por la coexistencia, en el uso coloquial, de (18a) y (18c) con (18b) y (18d). El pronombre clítico femenino singular de objeto directo se explica por el sintagma nominal cosa en la posición de objeto directo en la locución original. En (19a) y (19b) tenemos el análisis de la estructura interna para (18b) y (18d) respectivamente. 15 3 © Nuevos estudios sobre Comunicación Social, 2017. ISBN: 978-959-7174-31-8 Centro de Lingüística Aplicada, Santiago de Cuba (18) a) ver la cosa peluda b) verla peluda c) ver la cosa fea d) verla fea (19) a) ver-laj ODj peludaj b) ver-laj ODj feaj Esta locución, bastante frecuente en el español de Costa Rica, se expresa de las siguientes maneras en el habla cotidiana: “...yo solo medio solté una risa y le dije “ah bueno” y seguí en lo mío, pero el mae siguió que si iba a ver una película y la vara como queriendo que lo invitara o algo así, pero como vi la cosa fea mejor di media vuelta y jalé” (Foro de Costa Rica, 2016) “Un trailero la vio fea al chocar contra una nave y volcarse sobre la carretera Braulio Carrillo, que comunica con Limón” (MOPT, 2016) Con respecto a la expresión (9), “llevarla del cuello”, sobre la base en una definición como la que aparece en el Diccionario de americanismos, podría postularse que el sustantivo elidido en las locuciones verbales “llevarla del cuello” y “llevarla suave” es “vida”: “Vivir la vida sin experimentar grandes apuros gracias a que se disfruta de condiciones muy favorables”. Asimismo, “la vida” como referente es muy productivo en el imaginario social y suele aparecer en otras construcciones del español general y del español de distintas variedades americanas: “hacer la vida imposible”, “hacer la vida a cuadritos” (varios países hispanoamericanos), por ‘molestar continuamente’, “hacer la vida un yogurt” (Cuba), también por ‘molestar continuamente’, “joderse la vida”, “echarle a perder la vida”, “vida del oso “(Chile), por ‘vida tranquila, sin preocupaciones ni necesidades’, etc. “Apenas oscurecía, mi papá nos mandaba a acostar. Eso sí, a las 2 de la mañana teníamos que estar levantadas, haciendo desayuno. Si yo le contara la vida míaP Uuuuuh. Y lavábamos la ropa en el río. Las mujeres ahora la llevan suave. Antes nada: al río. Las gentes de ahora la llevan del cuello” (Montero, 2008). La locución en (9) sigue un patrón sintáctico similar a (10), con la diferencia de que el sintagma preposicional es un complemento circunstancial, “del cuello”, el cual es, curiosamente, un pesado constituyente que forma parte de toda la unidad fraseológica. El referente original del pronombre clítico, “cuello” está dado en (20a), el patrón estructural lo indicamos en (21). (20) a) llevar la vida del cuello b) llevarla del cuello (21) a) llevar [SN la vida [SP del cuello]] b) llevar-laj [SN ODj [SP del cuello]] Los corchetes en (21) señalan la dependencia del sintagma preposicional con respecto del sintagma nominal “vida”, luego sustituido por un pronombre de objeto directo. No entramos en detalles sobre la construcción del sintagma determinante, puesto que no agrega nada a la discusión. 3. Lematización de unidades pronominalizadas En lo que toca a la lexicografía del español de Costa Rica, debemos hacer notar que cada diccionario consultado resuelve de manera diferente la lematización de estas unidades. En el Diccionario de costarriqueñismos de Arturo Agüero (1996), la locución con clítico aparece completa (sin recurrir a la virgulilla “~”) en el artículo del verbo simple: asolear. tr. fam. Hurtar, robar. En el tumulto me ASOLEARON el reloj. // asoleársela a uno. fig. fam. Decirle hijo de puta. El jugador SE LA ASOLEÓ al árbitro y este lo expulsó. peinar. tr. fig. Pasar sobre la tierra de labranza el instrumento llamado peineP // peinarla o peinar la culebra. fr. fig. fam. V. culebra. (Esta expr. es cubanismo.) En el Nuevo diccionario de costarriqueñismos de Quesada (2007), estas unidades, a diferencia de otros tipos de locuciones verbales, aparecen encabezando su propio artículo, es decir, no se sublematizan bajo el verbo simple: asolear tr. Poner al sol. // 2. prnl. Tomar el sol. asoleársela loc. Insultar, maldecir con palabras soeces. (A Fulano se la asolearon). peinar tr. [Agr.] Trabajar con el peine.// 2. Regañar, reprimir. (A Fulano lo peinaron). peinarla loc. Perder el tiempo. En el Diccionario de americanismos de la ASALE (2010), todas las locuciones verbales entran por el artículo del verbo, incluso las locuciones con clítico. Estas últimas aparecen completas incluso con la presencia del pronombre “se” junto al clítico (asoleársela, caiteárselas), mientras que el resto de las locuciones verbales aparecen abreviadas con la virgulilla (picarla, llevarla del cuello): asolear(se). P|| ~ de solo. loc. verb. Pa. Cantar uno de los integrantes del coro unas líneas del tamborito sin acompañamiento alguno. || asoleársela. loc. verb. CR. Injuriar fuertemente a alguien. pop + cult → espon. caitear. P|| caiteárselas. CR. dar agua a los caites. 15 4 © Nuevos estudios sobre Comunicación Social, 2017. ISBN: 978-959-7174-31-8 Centro de Lingüística Aplicada, Santiago de Cuba picar(se). ǁ ~la. CR. obsol. Jactarse alguien de algo. En el Diccionario de costarriqueñismos ELEXHICÓS, también conocido como Nuevo diccionario del español de Costa Rica, (Sánchez Corrales, s.f.), las locuciones con clítico aparecen sublematizadas bajo la forma verbal simple, incluso si esta no tiene ninguna acepción (como en asolear y en caitear). Además, siempre se lematizan de forma abreviada con la virgulilla: asolear: ~sela a alg. coloq Ofender a alguien mediante una expresión con la que se insinúa que su madre mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero. Por supuesto que al arquero se la asolearon y eso calentó a los seguidores morados. caitear: ~selas a) coloq Salir huyendo para evadir algo: Dicen que se las caiteó para San Rafael. peinar v Trabajar con el → peineP * ~la coloq Pasar el tiempo holgazaneando. El primer día de las vacaciones pienso pasarlo peinándola. Como se sabe, el establecimiento del lema de estas locuciones verbales a partir de la forma del infinitivo del correspondiente verbo es la práctica habitual en la lexicografía española; es esta, con toda seguridad, la manera más pertinente de representar convencionalmente el paradigma de conjugación de estas unidades. Ahora bien, cabría plantearse si en estas obras lexicográficas deberían explicitarse las eventuales restricciones gramaticales que constriñen a muchas de estas unidades fraseológicas, esto es, señalar alguna defectividad verbal, según la cual, la locución verbal, al igual que ciertos verbos simples, no se utiliza en alguno o varios de sus tiempos, modos o personas; lo que no hemos corroborado a partir del corpus utilizado para esta investigación, pero que no deja de ser una hipótesis de trabajo. Esta no es una dificultad menor, tomando en cuenta los contextos en los cuales se producen y que son fuente de ambigüedad, a veces incluso intencional: (22) Me encanta el fut e ir al estuche [estadio], uno ve güilas, uno se asolea, se la asolea al árbitro, comparte con los compas, se toma unas frías después de la mejenga.... [Fuente: http://www.forodecostarica.com/futbol/16300-fracaso-y-medio-2.html] En (22), el verbo asolear es fuente de ambigüedad, la cual contribuye a reforzar la expresión idiomática. Sin duda esto merece un análisis aparte. 4. Conclusiones En esta investigación describimos el fenómeno de los pronombres clíticos de objeto directo en las locuciones, dejando de lado, todos los valores del pronombre “se”. No abordamos los pronombres de objeto indirecto, ya sea porque correspondían a un “se” o porque no aparecieron en nuestro corpus, lo que confirma la intuición de que son menos frecuentes en construcciones idiomáticas o que el objeto indirecto tiende a mantener su referencialidad. Tema, sin duda, que deberemos ampliar. Las locuciones que estudiamos, es decir, en las que el pronombre de objeto directo tiende a perder su valor deíctico o anafórico, podemos clasificarlas en las siguientes dos categorías: 1) Locuciones deanaforizadas y 2) Locuciones clíticas pseudocopulativas. Las locuciones deanaforizadas abarcan nuestros ejemplos (1)-(6), sin exclusión de otros, mientras que las locuciones clíticas pseudocopulativas incluyen (7) y (10), dentro de la que, eventualmente, quizás convendría considerar (9). Las locuciones de esta última categoría también están deanaforizadas, pero el rasgo relevante es la función pseudocopulativa del verbo. La descripción lexicográfica, aunque no plantea problemas, sí deja preguntas abiertas como las restricciones de tales expresiones y la manera en que el contexto en el que se producen debe ser tomado en cuenta y cómo debemos incluirlo en la definición. Bibliografía Agüero Chaves, A. (1996). Diccionario de costarriqueñismos. San José, C. R.: Asamblea Legislativa. Asociación de Academias de la Lengua Española. (2010). Diccionario de americanismos. Madrid: Santillana Ediciones Generales. Cordero Monge S. (2016). Unidades pluriverbales en los diccionarios del español de Costa Rica: análisis y propuesta de descripción. Tesis doctoral. Universidad de Barcelona, Barcelona. Foro de Costa Rica. (11 de agosto de 2016). Obtenido de http://www.forodecostarica.com Gagini, C. (1919). Diccionario de costarriqueñismos. San José, Costa Rica: Imprenta Nacional. García-Page, M. (2008). Introducción a la fraseología española. Barcelona, España: Anthropos Editorial. Herrero Ingelmo, J. L. (2002). 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