HenriMeschonnic. Pour la poétique II. Epistémologie de l'écriture. Poétique de la traduction. Paris: Editions Gallimard, 1973,457 pp. RESEÑA De los artículos que contiene este libro de Meschonnicse han seleccionado cuatro que están relacionadoscon la poética de la escritura, y se proponeaquí hacer de ellos un trabajo doble de traduccióny de síntesis. Los cuatro artículos en cuestiónson: "Para una epistemología de la escri- tura" (pp. 17-144), "Lingüística y poética: para conocer una palabra-escritura" (pp. 155-169), "Semiótica y poética a partir de Benveniste" (pp.173-187), Y "La poética la historia en Baj- tin" (pp. 191-203). 1. PARA UNA EPISTEMOLOGIA DE LA ESCRITURA Introducción Se toma la poética como la epistemología de la escritura, de un objeto de conocimiento que es un texto como lenguaje-sistema, en tanto que ese sistema translingüístico se relaciona con la lengua como sistema, con un inconsciente como sistema y conuna ideología como sistema. Los problemas generales que plantea la poé- ticason principalmente: 1) criticar una lingüística idealista de la heteroge- neidadentre el pensamiento y el lenguaje tomando como puntos de aplicación: a) el estudio del fun- cionamiento específico del lenguaje poético en su sentido amplio (partiendo de R. Jakobson); b) la teoría y la práctica de la traducción de textos lite- rarios,que puede ser el mecanismo más importante (despuésde la etnolingüística, de los trabajos sobre la afasia y sobre el aprendizaje del idioma) para Lic. Alicia Miranda Hevia contribuir a fundar una teoría materialista de la escritura. 2) las relaciones entre la poética así concebida y la semiótica: el lenguaje poético constituye una se- mántica particular y no entra más que parcialmen- te en el dominio de la semiótica (su unidad no es el signo, sino el texto; el texto que se transforma en signo define la literatura, en relación con la escri- tura). 3) las relaciones entre la poética y la historia, en el estudio del papel transformador de la escritura dentro de las ideologías y sobre ellas. A. Para una epistemología de la escritura 1. El problema epistemológico Está en cuestión el estatuto mismo de todo discurso sobre el lenguaje, y particularmente sobre el lenguaje poético. Para la poética, se trata sobre todo de buscar una racionalidad dentro de la cual se anule la oposición de lo científico y de lo poéti- co, en tanto que supervivencia aristotélica no dia- léctica, en nombre de una práctica que se teoriza. Plantear la poética como la epistemología de la escritura supone en principio que la escritura es una actividad de conocimiento específica: trans- formación de la escritura y de la ideología dentro del lenguaje y por él. Cualquier otra concepción de la escritura la lleva al seno de la literatura. La estetización de la literatura acompaña y enmascara su neutralización. La ideología de la li- teratura y del arte compensan adornándolo lo que han vuelto inútil, benigno. Este es el papel político de la estética. Debe volverse a pensar en la pedagogía de la literatura. Los que enseñan literatura enseñan 73 discursos sobre la literatura. Que algunos hayan prescindido del empirismo vibrátil-temático para pasar al estructuralismo no constituye necesaria- mente un progreso. Se trata solamente de un tras- lado de la neutralización de la escritura. La tarea posee un carácter polémico inevi- table. Lo primero que se debe plantear es si tiene sentido hablar de una epistemología de la escri- tura. Si la epistemología no existe más que dentro de una ciencia ya hecha; si la epistemología no supone una "ciencia" de la literatura ya hecha; al tratarse del conocimiento de un conocimiento, cómo está implicada una teoría de la escritura como conocimiento; cuáles son sus relaciones con el sujeto, con las ideologías. La epistemología, en su sentido más amplio, es la crítica de los principios, de las hipótesis y de los resultados de una aspiración hacia el conocirnien- to, el conocimiento de la escritura y de la litera- tura en tanto que este conocimiento se relaciona necesariamente con una práctica. ESCRITURA designa la producción de formas-sentido; LITE- RATURA significa el producto de la escritura leído y transformado dentro y por la ideología. PRQDUCCION no está definido y queda por inves- tigar. Los conceptos con los cuales se ha pensado hasta ahora la escritura la conducían a algo que no era su funcionamiento, siempre bajo el supuesto de que la literatura se hace con conceptos de la esté- tica. En efecto, la literatura es el producto concep- tualizado y socializado de la escritura. El primer problema epistemológico de la es- critura es el de construir conceptos que sean el producto de una interacción entre la práctica de la escritura y su teorización. Una práctica del len- guaje no es solamente práctica. Toda práctica de lenguaje implica una ideología del lenguaje. 2. La relación entre lingüística y poética Una lingüística practica siempre una ideolo- gía del lenguaje, por lo tanto de lo social. Plan- tearla como ciencia aparentemente fuera de las ideologías es fundarla sobre la doble censura y ausencia del sujeto y de lo social, del psicoanálisis y de la dialéctica. La poética, al ser el estudio de los hechos específicos, que tienen lugar en el lenguaje, no puede constituirse fuera de una teoría del lenguaje. 14 Epistemológicamente, la poética se constru- ye a partir de la noción saussuriana de sistema; el punto de partida debe ser lingüístico; en esta ope- ración hay transferencia de dominios, y no ana- logía. La obra se toma como "competencia" en el sentido de sistema auto-referencial y auto-constitu- tivo y no en el sentido de "modelo". La noción de transformación es una noción inseparable de la de sistema. Ciertas estructuras de lenguaje juegan en la diacronia de la obra el papel de centros producto- res de frases. La poética trata de dialectizar las nociones de producción (infinita) de frases, de producción (finita) de la obra, y de la obra como producto produciéndose. Se trata de aplicar a la noción de texto en sí el concepto de "shifter ", un yo-aquí-ahora, opera- dor de deslizamiento. Se cuestiona la noción de forma. El proble- ma de la no-gramaticalidad lleva a un problema de semántica. No se puede aislar la forma del signifi- cado. Decir forma, es estar dentro del significado. Sentido de un lado, y forma del otro, son concep- tos aristotélicos cuya impertinencia se constata. Son ineficaces dentro de una poética que tiende hacia el materialismo. A partir del juego de estos dos conceptos, la forma y el significado, dentro de una lógica de la identidad, se constituye la noción de estilo (y de poesía) como desviación, y con ella, toda la retó- rica. Contra el idealismo de la experiencia común, solamente la poética puede fundar el texto como lo "concreto pensado". 3. El carácter dialéctico de la poética El concepto de forma-sentido es un concep- to dialéctico que anula las oposiciones idealistas (tales como biografía/ obra, tema/ forma) e ins- cribe una síntesis dialéctica del sujeto de la escri- tura con el objeto-texto, y del objeto-texto con el sujeto-lector. La forma-sentido es esa estructura- mensaje que posibilita una re-enunciación indefi- nida. El texto se toma poéticamente como una señal donde las nociones de objeto y de sujeto se unifi- can en una sola objetividad-subjetividad. El vivir, homogéneo con el decir, por medio del cual definimos la escritura, opera el movimien- to inverso: la conceptualización debe hacerse a partir de la escritura, y cualquier eliminación del vivirno puede ser más que un teoricismo. Apro- ximación provisional, configuración hipotética y experimental, teórica, vivir se presta a una preci- sión sucesiva, por zonas: las relaciones entre un lenguaje como sistema y un inconsciente como sistema, o las relaciones entre el lenguaje como sistemay una ideología como sistema. La escritura opera un deslizamiento de una ideología a otra. El vivir,que incluye una relación con la historia siem- pre mediatizada por un discurso sobre la historia, seconsidera aquí como esa relación con el lenguaje que dialectiza la contradicción idealista entre ha- blar y actuar, entre lo individual y lo social, entre el habla y la lengua. Se toma como condición de una enunciación tal que la estructura del enuncia- do sea inseparable del enunciado mismo, sea su sentido tanto y más que el significado mismo, y seaproductora y transformadora del "autor" tanto comodel "lector". El estructuralismo no da cuenta de lo que pasaal escribir y al leer , ni de la permanencia de la operación de deslizamiento que define históri- camentea un texto. La poética no envía ni a una fenomenoíog ía trascendental, ni a una fenomenología existencial queanalice una experiencia del mundo. El lenguaje poético es una práctica no de la identidad sino de la contradicción. De donde: IOuntexto no cesa de devenir, su conocimiento es inagotable, produce una repetición indefinida de la lectura; 2° es un lugar de interacciones; 3° está he- cho de conflictos, de contradicciones que no pue- den resolverse. Se puede plantear que si éstas se resolvieran, no habría texto, habría una escritura variablemente ideológica, explotadora pero no transformadora. Las contradicciones del texto son: la de la lógica del significan te con la lógica del significado,la del sujeto con el objeto, la del decir con el vivir, la del individuo con la sociedad, la de la escritura con la ideología. Donde no existan estas contradicciones funcionan las escrituras ideoló- gicas. No hay, en un texto, resolución. El proble- ma es hacer la teoría de una obra concreta, en el interior de una teoría de sociedades concretas. No se podría separar la teoría de la escritura de la dialéctica de la estructuración y de la recepción: inseparablemente, un decir, un decir algo, un decir- lealgoa alguien. La teoría se hace en una doble práctica de escritura,de lectura, en constante interacción. 4. Problemas del sujeto: el cero y lo im- personal Sólo el reconocimiento de la escritura como práctica específica puede hacer que se reconozca su carácter de conocimiento, que es doble: 1° La escritura es una epistemología de su propia lengua. La escritura hace decir a una lengua lo que sola- mente esta lengua podría decir en un momento dado, pero que no había dicho nunca. 2° Es la práctica de un sujeto: el que escribe se escribe, el que lee se lee. La oposición entre lenguaje y metalenguaje, entre lenguaje poético y conocimiento de la poe- sía, reposa sobre una concepción teológica del arte. Para Freud, la teoría de la actividad literaria como conocimiento es ambivalente. La escritura se toma como un conocimiento, pero este conoci- miento no tiene, naturalmente, nada del carácter de un conocimiento. Freud toma la escritura como una escucha de significantes, y así elimina en su práctica la oposición metafísica entre forma y sentido. La escritura se define entonces como una práctica social del lenguaje que se hace dentro de la materialidad y por ella; la espacialidad de los significantes, el revestimiento lingüístico de las motivaciones pulsionales, una estructuración de significantes que se relaciona de una forma parti- cular o universal con el cuerpo libidinal, con las organizaciones arcaicas. Así la escritura se define como comunica- ción transnarcisista: el texto es lo que puede re- enunciarse indefinidamente, con una especificidad histórica que es cada vez la variable de un inva- riante, en relación con lo que no se lee jamás. Lo impersonal es el máximo de relaciones entre el lenguaje poético-sistema y el inconsciente como sistema, que permite el máximo de comuni- cación transnarcisista al mismo tiempo que, indi- sociable mente , estructuralmente, se crea un tipo de historicidad que franquea las barreras de la len- gua, la cultura y la historia, y n~ lo intemporal. Esto permite volver dialécticarnente lo personal ha- cia lo impersonal. Así como el sujeto no es cero en el metalen- guaje, tampoco es cero en el lenguaje. Se trata únicamente de volver a ocultar la relación sujeto- objeto, y el problema del valor. Dentro de su narcisismo y por él, toda escri- tura es comprometida y política. El texto o la 75 obra, en tanto que operador de deslizamiento ideológico, es un operador de transformación ideológica. La escritura es homogeneidad entre el decir y el vivir. El vivir es doble: trabajo en la ideología y en lo social, trabajo en el "yo" -los dos insepara- bles. 10 Dentro de la pulsión, en tanto que produc- tora de un lenguaje, el lenguaje está ligado por un vínculo estructural a la libido. El texto es el tipo de mensaje que transforma el código. 20 Es el transformador de la ideología dentro de la dialéc- tica de las oposiciones individuo/sociedad y por ella, escritura personal, escritura impersonal, den- tro de los significantes, tanto como dentro de los signos -de lo contrario se trata de literatura volun- tarista e involucrada. Epistemológicamente es anacrónico seguir estableciendo una separación entre ciencia e ideolo- gía en todo lo que concierne una práctica social del lenguaje, que sería pertinente ahí donde el-que- hace no está más que dentro de la ideología de lo que hace, y cuya teoría no podría hacerse más que por el-que-está-afuera. Se exige una tarea doble: 10 constituir una cientificidad específica que cons- truya la relación llamada escritura y no que aporte una ya hecha. 20 constituirla como específica- mente actual. La poética se encamina hacia una cientifi- cidad: pero no será nunca un lenguaje constituido, terminado, positivista. 5. La poética y las prácticas actuales de lectura y de escritura o Política y política de Tel Quel El grupo Tel Quel ha hecho desde su funda- ción un trabajo teórico importante en Francia. Ha intentado establecer una teoría materialista general de la escritura y de la literatura. Se trata de exami- nar en una práctica colectiva (Eristeva, Sollers) las relaciones fundamentales entre política, teoría y práctica. El estatuto explícito del lenguaje de Tel Quel destaca en primer lugar lo acertado de su crítica al conformismo, al apolitismo hábil, a la formalidad cientista de Jakobson, a Aragon y al eclecticismo universitario. Pero en la crítica hay un apresuramiento teórico. Postulan la existen- cia de una verdad (verdadero/falso). Ahora bien, no existe verdad ni "desarrollo de la verdad" 76 en el "arte". Tel Quel hace uso de tautologías (avantgarde = aujourd'hui = actuel = avantgarde) y construye mitos políticos. En la práctica, Tel Quel comete el error epistemológico de tomar el realismo por materialismo. o Teoría y práctica de Tel Quel El empleo ideológico de términos científicos sitúa el analogismo de este grupo como búsqueda de un metapositivismo. En Kristeva, el empleo del término "fórmula", o la comparación de Mallarmé, Lautréamont y Artaud con los números imagina- rios o los números irreal es se origina en un sueño de ciencia, en una ambición de ciencia. El discurso teórico es sorprendido en flagrante delito de ilu- sionismo intimidatorio -tal es el papel del nombre de Artaud. La relación entre lenguaje, lengua y texto, lleva a Tel Quel, a pesar de la metaforización del vocabulario, a un idealismo postaristotélico. o De la "aplicación" del marxismo a la literatura y a la lingüística Algunos discursos, por su coherencia léxica, se sitúan aparentemente dentro del marxismo. Se critica, en primer lugar, el libro de Pierre Macherey Para una teoria de la producción literaria. En él se conserva la estética idealista que postula que la escritura "no puede considerarse como un conoci- miento" y se elimina el sujeto por medio del socio- logismo. Con un lenguaje estetizante se habla de una "secundariedad" =segundo lugar de la obra- en relación con el "secreto" interior que traduce -retorno a Platón. La distinción, ni dialéctica ni dialectizable, entre la filosofía idealista del lenguaje (que lleva a la abstracción estructuralista) y lo directamente político, priva a este discurso de construir la con- tradicción que postula como dada ("Una obra se constituye contra una ideología tanto como a par- tir de ella", p. 156 de la edición francesa, Maspero, 1966). Un ejemplo del esquematismo dogmático y abstracto que se presenta bajo la enseña del mar- xismo es el artículo de France Vernier "¿Es posí- ble una ciencia de lo literario? " (La nouvelle Cn- tique, W 49, enero de 1972, pp. 67-72). La preten- sión de una "ruptura radical" con el blanco fácil, indefinido concretamente, del esencialismo, con- llevaun análisis sumario del "valor" como única- menteideológico, y termina en la negación misma delproblema. El vocabulario "marxista" funciona como elementos cuyo referente es marxista (por estereotipos) pero cuyo funcionamiento es mecá- nicoy no dialéctico: "aplicar el análisis marxista a este fenómeno tomado en su funcionamiento no puedeser marxista, puesto que no se puede aplicar másque una teoría pre-existente, y la teoría debe constituirse aquí como materialismo dialéctico". Este discurso, que se toma a sí mismo como político,es políticamente ineficaz, y por lo tanto, dañino.Sin valor epistemológico, este trabajo pre- sentaba un peligro político dado el lugar de su publicación,y por lo tanto se ha tratado de ana- lizarsu funcionamiento. En el artículo de Haroche, Henry y Pécheux "La semántica y el corte saussuriano i.lengua, len- guaje,discurso: (Langages, W 24, pp.93-106), una semántica,el lugar de las significaciones, es el lugar del materialismo histórico. Con el pretexto de lucharcontra el empirismo y el formalismo se ope- ra una división entre valor y significación, entre estructura e historia. Esto imposibilita la constitu- ción de una semántica teórica puesto que en nin- gúnmomento se puede separar el valor de la signi- ficación,el léxico de la sintaxis. El interés de este procedimiento reside en la coartada política de un trabajo aparentemente epistemológico (coartada que se presenta en la selección del corpus y en la justificaciónde esa selección) (1). o El retorno al empirismo El retorno al empirismo marca la noción y la práctica de la descripción de textos literarios. Wit- tgenstein es el soporte filosófico declarado o no de un fortalecimiento actual del empirismo. La des- cripción, separada de la interpretación, y supues- tamente anterior a toda teoría o interpretación, constituye el empirismo. Este ocupa al estructu- ralismo positivista; conduce a la tautología que se quiere tautología, o metáfora del texto, y excluye todo intento de hacer descubrimientos. En el caso de S/Z de Roland Barthes (Ed. du Seuil, 1970). Una noción ahistórica ("un presente perpetuo") busca la fusión del lector con el escri- tor por medio de la abolición del metalenguaje. La aplicación de los conceptos de Derrida escamotea en S/Z la relación objeto-sujeto, el problema del sujeto y el de las relaciones entre escritura e ideo- logía. Una lectura-escritura tal, lejos de ser una práctica materialista que transforme al lector , sólo puede llevar a un mimetismo, supresión individual de inhibiciones. o La poética como teórico-político y práctica teórica La escritura es una práctica del lenguaje que pone en relieve y conlleva la oposición saussuriana entre lengua y habla, entre valor y significación. El escritor se escribe en la sociedad, la sociedad en el texto. Si no hay exploración del lenguaje, no hay escritura. Si esta exploración existe, es la de un sujeto. Escribir es el quehacer del escritor: plantear- lo así es comenzar a concebir la especificidad de su trabajo, situarlo como trabajador ideológico. Es- cribir es lo que dialectiza lo individual y lo social, en una práctica del lenguaje. Un texto, si es texto, no existe jamás en una sola ideología: se construye como indefinido operador de deslizamiento ideoló- gico, juego histórico de variables e invariantes. En la relación entre literatura e historia, se pone el énfasis en la relación entre las grandes y pequeñas unidades, en la sintaxis. La relación entre escritura y literatura im- plica siempre una teoría del lenguaje. La escritura es una práctica del lenguaje. La lectura-escritura es un proceso epistemológico. La literatura es una formación ideológica. La lectura-literatura consti- tuye su aplicación usual, dentro de su propia falta de conocimiento. Adopta las formas eclécticas variables de los estudios ahistóricos de lo imagi- nario. Es el historicismo, el sociologismo. Se hace técnica de formalización para no proceder a su examen epistemológico. La poética no opone "creador" a "consu- midor". La relación de lectura está incluida dentro de la dialéctica de su unidad. El momento episte- mológico y metodológico tiene también su dialéc- tica con dominantes variables, que en este caso pone más énfasis sobre la escritura. Porque la es- critura queda por racionalizar. Sigue siendo sacri- ficada. La búsqueda de una nueva racionalidad de la escritura elimina las oposiciones no dialécticas entre ciencia e ideología, individuo y sociedad. 77 11. LINGUISTICA Y POETICA: PARA CONOCER UNA PALABRA-ESCRITURA Pequeña metafisica de la palabra, de Brice Parain (Ed. Gallimard, 1969) es la meditación de un filósofo sobre el lenguaje. Ninguna alusión a los trabajos de este siglo sobre el lenguaje salvo a un filósofo, Wittgenstein. Es síntoma de una corriente -como en Linguistica y filosofia, de Etienne Gilson- un fracaso de la filosofía nacido de una antigua metafísica de la palabra que no sabe plan- tear ciertos problemas más que de manera que no tengan solución. Son el signo de una exigencia y de un retor- no a la filosofía. Hoy en día, una presión episte- mológica le impide a un lingüista dejar de situarse. El libro de Parain es signo de un idealismo ofensivo que es y no es anacrónico. Es un libro de angustia, una reflexión que toma sus vacilaciones por un progreso. Parain recuerda ciertas observaciones: 1°que el idealismo separa la reflexión sobre el lenguaje de la reflexión sobre la escritura, pohibiéndose así comprender el funcionamiento del uno y del otro; 2° que el dualismo en el estudio del lenguaje impli- ca el dualismo en el de la escritura; reconocer el alma y el cuerpo en el significado y el sonido de las palabras lleva a la escritura como misterio y lleva a Dios, donde terminan los dos, Parain y Gilson; 3° que es necesario pasar por un estudio de la escri- tura para fundar una teoría del lenguaje; 4° que la teoría de la escritura no puede venir más que de una práctica, escritura y lectura abiertas la una a la otra, integradas en la teoría del lenguaje; 5° que el lenguaje en fin pertenece cada vez menos a la filo- sofía. En este libro la vida se opone al lenguaje, el ser a las palabras, el ser al ser dicho. Vivir se opone a hablar y la escritura complica esa distancia. La escritura termina por encarnar la perversión de las relaciones humanas, y se opone a la palabra misma. La angustia metaf'ísiea de Para in está hecha de una conciencia de heterogeneidad: contacto con el mundo dentro del lenguaje y por él, o vocación por el desgarramiento del ser y del decir. La con- fusión de los planos de la moral, de la lógica y de la lingüística culmina en la confusión de términos. El dualismo lleva a Dios: Gilson lo dice clara- mente. Parte de una "heterogeneidad primera y fundamental de la palabra y del pensamiento". Problema de la arbitrariedad del signo, con el cual 78 no puede dejar de involucrarse una metafísica. Tra- tar de las condiciones lógicas del lenguaje y de los problemas de la verdad, tratar el lenguaje como si existiera fuera de las lenguas, trae consigo una indeterminación. Todo reposa sobre una noción recibida y no criticada de la arbitrariedad del sig- no. Este pensamiento no pone en cuestión su pro- pio logocentrismo. Parain y Gilson se interrogan sobre el sentido de las palabras, de una palabra. Pero el lenguaje no es palabras, es frases, contextos restrictivos donde se traman las connotaciones. En todo lo que es texto, tal palabra no tiene un sen- tido, es el texto el sentido de la palabra, todo el texto en todos los sentidos. En el momento en que se razona a partir de una palabra aislada, hay idea- lismo, implicación de un sentido propio de las pa- labras, un universal abstracto que existe antes de la distinción de las lenguas para una conciencia tras- cendental. La conciencia vulgar, debido a que está for- mada por la metafísica dualista reinante, fracasa delante de la experiencia de la escritura. Escribir es una manera de vivir por las formas, no el resultado de una emoción. La lingüística hoy en día no permite identificar poesía y emoción. Escribir no es entonces expresarse. Todo mundo se expresa. El escritor no se expresa. Lo inefable-indicible-inexpresable (la con- ciencia dualista es una conciencia nostálgica: pa- raíso perdido) este centro de libertad oscura den- tro del ser, yo lo llamaría creación del dualismo, no naturaleza sino ideología. Se basa sobre el sen- timiento de que lo dicho ha traicionado un pen- samiento anterior. Pero el lenguaje de la comuni- cación siempre está indefinidamente inacabado, ambiguo-no ambiguo, y en situaciones que tienen otras fuentes aparte de la palabra. Hay distancia del decir a lo dicho, efecto del movimiento que es la unidad lenguaje-pensamiento que somos y que se hace a sí mismo incesantemente, mientras con- tinuamos. Lo dicho, lo escrito, es en el momento depósito, aluvión, alusión, un hecho dejado atrás y ya diferente de lo que devenimos. Lo dicho no puede captar el decir. Solo puede haber un retorno hacia atrás. Una poética de las cosas supone relaciones entre las cosas y nosotros anteriores a las relacio- nes entre nosotros y el lenguaje, pero el lenguaje estaba antes que nosotros y toda relación con las cosas es una relación de las palabras en su sintaxis con palabras en su sintaxis, en cada lengua dada. La poética de las cosas también es una creación del dualismo. Estamos en un continuo letra-palabra- pensamiento-cosa que nuestra civilización nos re- presenta como discontinuo. Una teoría materialista del lenguaje, donde el pensamiento y el lenguaje son, no identificados sino comprendidos como dos aspectos de un mis- mo proceso homogéneo, que integra las ciencias anexas del lenguaje, parece plantear mejor sus preguntas. Una teoría tal permite estudiar las ló- gicas de la escritura como un funcionamiento del lenguaje, desacralizado pero específico, entre las diversas prácticas semióticas. Reconoce en este estudio no una ciencia, sino un proceso de cienti- ficidad. La metafísica de Brice Parain es un ejemplo de la heterogeneidad de la escritura: de ahí su cul- tivo de la angustia. Es útil: el idealismo hace dema- siado necesario otro conocimiento de la pala- bra-escritura. 111.SEMIOTICA y POETICA A PARTIR DE BENVENISTE Por su tensión contra el positivismo, Ben- veniste abre una cientificidad del lenguaje-expe- riencia humana. Es su dirección continua, desde su teoría de los pronombres y de los tiempos verbales hasta el concepto de discurso que resuelve la opo- sición saussuriana entre lengua y habla en la comu- nicación intersubjetiva, hasta la distinción de dos lingüísticas, la de lo semiótico y fa de lo sernán- tico: "el signo y la frase son dos mundos distin- tos". Así se sitúan de manera más eficaz ciertas cuestiones y se pueden plantear nuevas. Se comienza a ver un rigor en esta idea inex- plorada -tan desapercibida estaba-e el lenguaje sirve para vivir. El trabajo inaugural de Benveniste no concierne más que al lenguaje común, restrin- gido sobre todo a la comunicación oral, pero este estudio del lenguaje ordinario será de provecho directamente o no, para comprender también el lenguaje poético. Los trabajos más importantes en la actuali- dad sitúan la literatura como una de las prácticas del lenguaje cuyo estudio pertenece a la semiótica. Hay aquí cierta abstracción. Lo semiótica signi- fica, su unidad es el signo; su funcionamiento es paradigmático. Lo semántica comunica, su unidad es la frase; su funcionamiento es sintagmático. Par- tiendo de Benveniste, se puede distinguir mejor la oposición y la interacción entre escritura y lite- ratura. Pues la escritura está más próxima de lo semántica que de lo semiótico, pero crea a su vez lo semiótico, al producir lo que devíene literatura que no lo ha sido siempre. Por el conocimiento de la escritura se abre un dominio específico, "trans- lingüístico", que resulta de la elaboración de una metasemántica que se construirá sobre la semán- tica de la enunciación. Beneficiará de ello y le trae- rá también los conceptos que elabora. Así como la lingüística ha rebasado los límites de la oposición presa ussuriana entre ato mismo y estructuralismo, la poética franqueará, fundándose en el concepto de discurso, la oposición estéril entre objeto y su- jeto, significación y valor, donde se bloquea el análisis estructuralista. Debe elaborar su propia epistemología antes de poder contribuir a la teoría de los sistemas de signos. Debe reemplazar la "es- tética", no fundar una nueva, puesto que la esté- tica solo puede ser idealista. El trabajo de la poética es la cientiñcidad de un estudio de la escritura, de ese modo particulat de enunciación que yo no llamaría ya "escritura". la escritura funde en su práctica la oposición co- rriente intralingüística de lo hablado a lo escrito en ,un modo específico, más cerca de lo oral (en el sentido de "literaturas orales", "civilizaciones ora- les")_ Benveniste opone la poesía a la lengua, como la ambivalencia a la lógica de la identidad: univer- salidad, búsqueda del significante, motivación, sintaxis de la sucesión. Tomando de Freud este "simbólico inconsciente" y su dominio ("el fol- klore, los mitos, las leyendas, los dichos, los pro- verbios, los juegos de palabras corrientes") encuen- tra todo en el estilo: "es en el estilo, más que en la lengua, que veríamos un término de comparación con las propiedades que Freud ha revelado como características del lenguaje onírico. Pero los pro- verbios son aparentemente lengua, los juegos de palabras y el resto también. ¿Dónde comienza el estilo? "Estilo" ha sido tan utilizado que ya no puede ser un "término". ¿Un relato mítico fun- cionaría como la escritura? Y si se evoca una "retórica" del inconsciente no se descubre nada, puesto que se utiliza una categorización cuyos supuestos lingüísticos y filosóficos deben preci- samente criticarse. la especificidad de la escritura como enun- ciación es que constituye cada vez más un sistema de significación. Así como no se dice la misma 79 cosa en palabras, en música o en pintura, no se puede tampoco convertir en unidades de lengua lo que se dice en la escritura y por ella. Un poema no puede ser traducido al lenguaje corriente. Benve- niste señala la relación que existe: de un sistema interpretante a un sistema interpretado. La poesía es el sistema interpretado, la lengua es el sistema interpretante. Pero, al contrario de lo que acontece con otros sistemas de signos ("los signos de la socie- dad pueden ser integralmente interpretados por los de la lengua, y no a la inversa") la lengua no puede interpretar integralmente la escritura, que sin em- bargo se hace dentro de la lengua. La obra no es sistema de lengua, es sistema en el discurso, resolución siempre espe- cífica de problemas siempre nuevos, se transfor- ma, reconocimiento de formas-sentido a medida que se produce en ellas -una historia, no un "ha- cer" sino un "hacerse". El ritmo es tal vez su signi- ficante mayor, y todavía no estamos más que en la preciencia de un estudio de lo que es ritmo, las interacciones del ritmo y del sentido. Es un siste- ma autoreferencial, autoconstitutivo. Produce su referencia al mismo tiempo que la designa, cons- trucción tanto de lectura como de escritura. Evacuar la estética no es eludir el problema del valor. Los "criterios" idealistas, intuitivos, sub- jetivos, permanecen inevitables e inevitados en el uso. Se dice "es bonito", "es malo". Pero al cam- biar de discurso, en la legislación teórica, se depo- nen estas intuiciones prccientíficas y se cree uno limitado a describir, a clasificar, para una futura ciencia de los signos. ¿Clasificar qué? ¿para qué? ¿para quién? Se está en el orden semántico, no semiótico. La belleza es la connotación individual social, históricamente emplazada, de lo que se per- cibe como sistema, en relación con una experiencia -sea de sistemas ya registrados, sea de un sistema en formación. La belleza es una prueba, antes de "saber" de qué. A través de su idealismo, de su esteticismo, las connotaciones trasmiten una expe- riencia. La escritura produce un sistema de signifi- cación, no un sistema de signos. De ahí una "se- mántica" particular que es la poética. La unidad de los sistemas de escritura es el texto, y el texto no es un signo. Está compuesto de formantes que son las formas-sentido, que integran el texto. La dife- rencia con el discurso, donde la unidad es la frase, forma parte de la especificidad de la escritura. Un texto es un operador de deslizamiento, dentro de la intersubjetividad. Como yo-aquí-ahora realizan y sitúan la subjetividad en el discurso, un texto 80 opera un cambio de plano. Benveniste escribe: "Cada vez que la palabra despliega el acontecer, recomienza el mundo." al releer el mismo relato. No solamente porque se puede leer índefini- damente. La lectura realiza entre texto y lector una enunciación parcial. Siempre es un "yo" el que lee. Esta relación subjetiva interior a la lectura hace pasar el texto del plano semiótico de la (lec- tura) =Iíteratura al plano semántico de la lectura- escritura. Lengua y literatura pertenecen a lo se- miótico; discurso y escritura a lo semántico. Que un texto sea operador de deslizamiento me parece apoyado por la incesante reducción antológica. Ahí donde Giraudoux veía la muerte de la lite- ratura se produce al contrario la literatura misma, en esta "selección" de "trozos". Precisamente porque permiten el deslizamiento, en todos los sentidos de la palabra, son posibles las antologías y la literatura. La literatura es la antología. Cuando la unidad o uno de los forman te s de la unidad del sistema de significación, en el arte o en la escritura, deviene signo, se socializa como respuesta, entra en lo semiótico. Ha sido reconocida. Las respuestas de los escritores pueblan el papel. La escritura es específica no solamente por- que es una palabra poderosa sobre sí misma y so- bre los otros, sino también porque es una episte- mología de la lengua. La escritura es una práctica que libera en el lenguaje, en cada lengua, para cada época y para cada cultura, posibilidades insospe- chadas. El hecho de que se teorice o no a sí misma -casi nunca lo hace- no altera ninguna de sus realizaciones. La escritura anula en su especificidad las oposiciones lengua / estilo, biografía / obra, crea- ción / crítica, creación / traducción. Para la poétí ea estas son categorías idealistas, estetizantes, fun dadas sobre la heterogeneidad de la "forma" yel "sentido" de una lingüística del signo. El mundo se ve únicamente a través del len guaje. La referencia es parte integral de la escritu ra. La escritura resuelve la antinomia aparente de las palabras y de las cosas, del lenguaje y del mun do, por el hecho de ser una práctica. Escribir está contenido en el vivir, no vivir en el escribir. El estudio de un poema no es un poema, ni imitación ni paráfrasis; el metalenguaje de la poética elabora sus conceptos a partir de la escritura, no de la literatura. Se puede tomar el proverbio como ejemplo de una clase de operaciones de deslizamiento situa dos a medio camino entre la lengua y el discurso, entre la literatura y la escritura. El proverbio es un lugar ambiguo. Realiza para la frase la contra- dicción de tener a la vez un "sentido" y un "em- pleo". Por el problema mismo de su traducción, el proverbio permite ver cómo funciona el pasaje de la lengua al discurso, del discurso a la escritura, de la escritura personal a la escritura impersonal. Se puedefundir el verbo con la escritura, hacer de la escritura un lenguaje que va hacia el proverbio. Una escritura tal no hace más que pasar por el horno banal de las frases. Sin embargo, al tener comoobjeto lo más socializado del lenguaje, pare- ce insólita: juega a la vez sobre los dos modos de "todo el mundo" y de "lo nunca dicho". No sola- mente dice, hace, puesto que transforma. Hay pro- verbiosnuevos para situaciones nuevas. Un prover- bio es un cuestionamiento que se ha transformado en parte histórica del discurso. Abre y cierra una situación. La cientificidad de lo singular es inconce- bibleúnicamente para la lingüística de la lengua y del signo, ligada a una teoría de la "literatura" volcadahacia lo semiótico. El concepto de semán- tica permite avanzar hacia el conocimiento de la escritura.No es más que una paradoja aparente y provisional,debido a una manera antigua y acos- tumbrada de pensar, el hecho de que su cientifi- cidadsea necesariamente continua con un vivir y conuna práctica. IV. LA POETICA, LA HISTORIA EN BAJTIN El propósito de Bajtin ha sido el. de fundar unapoética história. De La poética de Dostoievski aLa obra de Francois Rabelais su método cambia. Unasola idea constituye la unidad de su obra: la concepción que ha llamado carnavalesca del mun- do. Se puede hacer más de una selección de su trabajo,que debe situarse históricamente y dentro de la interpretación de: 1° las relaciones entre la poética y la historia. 2° el carnaval y la arnbiva- lencia.3° el dialoguismo. 4° la translingüística y la "palabra". SOlanoción de género. 10 Contra el método morfológico de los formalistas, Bajtin ha querido fundar la poética dentro de la historia, la historia de las tradiciones culturalesy literarias y la historia social. La novela polifónica de Dostoievski se sitúa dentro de la coexistencia y la interacción de las contradicciones propias a la sociedad capitalista rusa. Pero el paso del plano social al plano de las estructuras del len- guaje que es la obra de Dostoievski se plantea y no se demuestra. Solamente se estudian las estructuras de las relaciones intersubjetivas dentro de ese len- guaje. De Dostoievski a Rabelais, Bajtin pasa del estudio sobre el funcionamiento de un lenguaje a la situación de una obra dentro de una cultura. La esctructura del mensaje se confunde con las estructuras de la representación. Desde la adver- tencia hecha en el Dostoievski, esta poética se di- suelve en efecto en "análisis histórico-sociales". Este análisis histórico-social, que tanto aclara la historia de la risa y el puesto que ocupa Rabelais dentro de esa historia, sólo ha sido posible al po- nerlo en relación con un sentido de la cultura popular, de su vínculo con la literatura, histórica y geográficamente situado, pero sufre ciertas limita- ciones ideológicas. Bajtin acentúa la oposición en- tre toda cultura popular y su cultura oficial, sin darse cuenta, hasta llegar a la contradicción. Los vínculos entre lo intratextual y lo ex- tratextual le ceden el lugar a lo extratextual: antes del texto, contexto, después del texto. Este pro- cedimiento, según cada uno de los objetos que se propone, puede exigir su tiempo, tener su urgen- cia. Pero no ha logrado su objetivo, que era "una comprensión total de la obra". 2° La fuerza de Bajtin reside en su concep- ción de la visión carnavalesca del mundo. Conside- ra la risa como ambivalencia, revancha colectiva y ritual sobre el miedo, el mundo al revés y en fiesta. La influencia determinante del carnaval sobre la literatura y los diferentes géneros, es en Bajtin un principio explicativo de las estructuras literarias; pero, ¿qué quiere decir "influencia"? ¿Cómo tie- ne lugar? La ambivalencia carnavalesca produce el doble, la inconclusión orgánica del diálogo en el universo de Dostoievski. El lenguaje poético como ambivalencia es un progreso hacia una lingüística científica de la frase y no ya del signo, de la enun- ciación y no ya del enunciado. Implica una teoría del sujeto que está por constituirse, teoría de la relación entre un lenguaje poético como sistema y un inconsciente como sistema. 3° Bajtin es el primero que le dio lectura al dialoguismo de Dostoievski. Construyó una tipo- logía de las relaciones de la enunciación. Cabe 81 preguntarse si es solamente un concepto creado por, para, a partir de Dostoievski. Bajtin no lo re- torna en su Rabelais. Una paradoja apenas oculta de esta poética histórica es que funda retroactiva- mente una categoría sobre una historia que se hace sólo para llegar de vuelta al lugar de origen. El dialoguismo es propio de un universo formalmente polifónico y sin devenir como el de Dante. Pro- ductor de una tipología, el dialoguismo, en tanto que se opone al monologuismo, parace que substi- tuye los antiguos géneros y a la vez los conserva. Es una primera sistematización de las relaciones de la enunciación. 4° Bajtin rechaza la lingüística de su tiem- po, lingüística del enunciado, inoperante fuera de la lengua, y también la estilística. Plantea una translingüística de las relaciones yo/tú, que prefi- gura el discurso de Benveniste. Bajtin hace de la palabra algo animado. De- fine la palabra como "la lengua en tanto que fe- nómeno concreto total". Inclinado hacia una lin- güística del discurso y una poética histórica, con- serva el término "palabra" que pertenece a la lin- güística del signo. De ahí la confusión y las aso- ciaciones fraseológicas que constituyen una inter- ferencia terminológica. NOTA (1) N. de T. El corpus en cuestión es una serie de publicaciones de mayo de 1968. 82 5° La poética histórica de Bajtin trabaja una definición de género que se toma como "modelo artístico del mundo". El género está dotado de una esencia, posee una memoria, una vida y una muerte. El género se identifica con la tradición literaria. En fin, el género ha sido dotado de una conciencia. Esta poética histórica, en su reacción inicial al formalismo, ha retrocedido a nociones simplistas como "fuente" e "influencia". La poética no se encuentra en la noción estética de "estilo": "el estilo de Rabelais". Se ha podido situar el trayecto de Bajtin, con su empirismo sociologizante, su intuición y su erudición. No resuelve sus postulados .ímplícítos; no es dialéctico. Muestra el problema del condi- cionarniento ideológico de toda investigación lite- raria. Está ligado a sus ejemplos. El dialoguismo se empobrece fuera de Dostoievski. Aporta revela- ciones. No resuelve el problema de un estudio a la vez sobre el texto como lenguaje-sistema y dentro de la historia- sistema. Sirve para plante arlo mejor. París,junio de 1979.