19 LA PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN LOS PROCESOS DE INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD CIENTÍFICA EN COSTA RICA: EL CASO DE LA METEOROLOGÍA (1887-1936) 1 Ronald Eduardo Díaz Bolaños Licenciado en Historia por la Universidad de Costa Rica. Investigador del Centro de Investigaciones Geofísicas Rica y Tutor de la Cátedra de Historia de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) roeddibo@yahoo.com (CIGEFI) de la Universidad de Costa Resumen XIX e inicios del siglo XX, que coincide con el desarrollo de la reforma educativa, favorece la in- - cularmente, en las instituciones vinculadas a la meteorología. Algunas de estas mujeres tuvieron a su cargo estaciones meteorológicas y hasta la misma Jefatura de la Sección Meteorológica siglo XX. Trama. Revista de Tecnología, cultura y desarrollo Escuela de Ciencias Sociales tramadeltec@gmail.com, trama@itcr.ac.cr vol. III, #1, julio 2010, pp 19-44 ISSN 1659-343-X [La funcionaria del Instituto Físico- esmerada, y por esta razón siempre se han reclutado las aspirantes entre las alumnas más aprovechadas del Colegio de Señoritas. Henri Pittier, 15 de octubre de 1903. 3 1 La presente investigación se efectuó en el marco del proyecto de investigación Meteorología e Impacto Social Am- biental en México y América Central (MISCAM) y del Programa de Estudios Sociales de la Ciencia, la Técnica y el Medio Ambiente, al Centro de Investigaciones Geofísicas (CIGEFI) de la Universidad de Costa Rica. Un texto preliminar de esta investigación se presentó como ponencia en la Mesa de Género e Historia del Séptimo Congreso Centroamericano de Historia, celebrado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Tegucigalpa, Honduras, del 19 al 23 de julio de 2004. Archivo del Museo Nacional de Costa Rica (AMNCR). Inventario General de Bienes (IGB). Exp. 8405, f. 61. 2 TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 24 Introducción ido en aumento, debido a las mayores oportunidades que se han abierto en el ámbito profesional laboratorios y cátedras universitarias de ciencias, como se constata en las ponencias presentadas en el Primer Encuentro Multidisciplinario Mujeres y Ciencia (2002), auspiciado por la Comisión Nacional 3. A pesar de ese dinamismo, la participación de la mujer en la ciencia tiene sus raíces históricas, las cuales recientemente se están rescatando, gracias a los aportes de investigadores como Eugenia Rodríguez, Virginia Mora, Paulina Malavassi y Elías Zeledón. No obstante, como lo señala Eugenia Rodríguez4 que se ha dado a las investigaciones de una participación femenina más contemporánea. Por ello, la presente ponencia analiza los aportes realizados por mujeres que en los últimos años del siglo XIX y en los primeras décadas del siglo XX, hicieron observaciones meteorológicas o escribieron sobre la enseñanza y divulgación de dicha ciencia en las instituciones educativas costarricenses, conservados en documentos del Archivo Nacional de Costa Rica y del Archivo del Museo Nacional de Costa Rica, así como en periódicos de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano. Para entender y contextualizar su participación en la ciencia, fue necesario relacionar sus época, tarea que ha sido llevada a cabo por gran cantidad de investigadores a lo largo de la última década. Este trabajo se divide en tres secciones: la primera, sobre los antecedentes de la participación femenina en la ciencia occidental y sus raíces en América Latina y Costa Rica, la segunda, a la del Estado liberal, en la década de 1880 y la tercera, sobre el papel de la mujer en la meteorología costarricense durante las primeras cuatro décadas del siglo XX. Ronald Eduardo Díaz Bolaños 3 Memoria Primer Encuentro Multidisciplinario Mujeres y Ciencia. San José, Costa Rica, 28 de agosto de 2002. CD- Rom. 4 Rodríguez Sáenz, Eugenia. “La historia de las mujeres y de las mujeres y la ciencia: una historia por hacer”. Memoria Primer Encuentro Multidisciplinario Mujeres y Ciencia. San José, Costa Rica, 28 de agosto de 2002. CD-Rom. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 25 Antecedentes Las mujeres en la cultura occidental han recibido una educación formal diferenciada con el alma en el pensamiento occidental y que se extendió a las relaciones de género5. Así, en la cultura griega antigua, las mujeres apenas aprendían a leer, a escribir y recibir nociones sobre el arte musical, con excepción de las hetaira, cortesanas que frecuentaban el Liceo, las academias, el Pórtico y otros sitios de esparcimiento público. A pesar de las limitaciones, sobresalieron algunas mujeres que destacaron por su saber en el mundo griego y helenístico, como lo fueron Aspasia de Mileto (470-400 aC, difusora del conocimiento entre las atenienses), Teano de Crotona (siglo Atenas (siglo IV aC, médica) e Hipatia de Alejandría (¿355?-415, célebre matemática e intelectual neoplatónica de la biblioteca alejandrina)6. Las mujeres romanas, gracias a la expansión imperial del poderío romano, gozaron de una instrucción basada en el aprendizaje de los fundamentos de la escritura, lectura y aritmética. Las la cristianización del Imperio decadente permitió la incursión de algunas mujeres en el aprendizaje y enseñanza de la teología7. No obstante, la expansión del cristianismo incidió en el reforzamiento de la enseñanza femenina orientada a los quehaceres domésticos. El movimiento monástico originado en tiempos de la decadencia de la Roma imperial, había alcanzado nuevo auge y favoreció el surgimiento de favoreciendo el desarrollo de la vocación intelectual entre las monjas, debido a la instrucción brindada a las mujeres deseosas de abrazar este estado que las liberaba del matrimonio. En este contexto, fue célebre el caso de Santa Hildegarda von Bingen (1098-1179), mística alemana que produjo un tratado de Física y estudió el movimiento de la Tierra en torno al Sol8. La participación de la mujer [...] 5 Sharrat, Sara. “Feminismo y ciencia: una relación problemática.” Cuadernos de Ciencias Sociales. San José, Costa Rica. FLACSO. 1993, p. 11. 6 Rojas Garcidueñas, Manuel. Introducción a la historia de la ciencia. 2 ed. México. AGT Editor. 1994, pp. 39-40. 7 Lemoine. “La mujer y el conocimiento”, pp. 191-192. 8 Lemoine. “La mujer y el conocimiento”, p. 192. Cf. Alexandre, Monique. “Imágenes de mujeres en los inicios de la cristiandad”. Historia de las mujeres en Occidente. Duby, Georges y Perrot, Michelle. Madrid. Santillana. 1993, pp. 220- 271. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 26 La condición de las mujeres no mejoró en el período del Renacimiento, debido a las restricciones existentes para el ingreso de las mujeres a las universidades, a raíz de un sistema con su conducta las actitudes atribuidas al sexo masculino. Sin embargo, solo algunas cuantas aristócratas autodidactas -y bajo situaciones coyunturales muy especiales- pudieron vencer dichas barreras, obtener el título de doctor y ejercer la docencia, siendo este el caso de Bettina Gozzadini (siglo XIII) y Novella d’Andrea (m. 1333), profesoras de derecho de la Universidad de Bolonia (Italia) y Francisca de Lebrija en la Universidad de Alcalá (España). atribuidas a la naturaleza biológica, psicológica y social del sexo femenino, las cuales se vieron reforzadas con la expansión del capitalismo, sistema económico y social que fortaleció la imagen de la mujer dedicada exclusivamente a las labores domésticas y a la crianza de los hijos, especialmente en los sectores medios y altos de las sociedades europeas occidentales. A pesar de los prejuicios, algunas universidades permitieron el ingreso de aristócratas en sus claustros, especialmente las de Bolonia y Pavía en Italia, donde llegaron a ejercer las cátedras de derecho, física y matemáticas9 . con el desarrollado por hombres: Galileo Galilei (1564-1642), Johannes Kepler (1571-1630), Isaac Newton (1642-1709) y Gottfried Leibniz (1646-1716)10. Los prejuicios persisten bajo la Ilustración en la siguiente centuria, no obstante la gran labor realizada por la marquesa Emilie du Châtelet (1706-1749), reconocida en Francia por sus estudios de física y su traducción al francés de los Principia de Isaac Newton y los aportes de la italiana Maria Gaetane Agnesi (1718-1799) con su tratado Le institución analitiche (1748), basado en la solución de problemas de cálculo integral y diferencial. En el siglo XIX, la idea de negar a la mujer y positivista, siendo fortalecidos por los aportes del naturalista inglés Charles Darwin (1809-1882), de las investigaciones en el campo de la frenología que pretendían atribuir las diferencias genéricas a Ronald Eduardo Díaz Bolaños 9 Lemoine. “La mujer y el conocimiento”, pp. 193-196. 10 .negamI aveuN lairotidE-MANU .ocixéM .de ª8 .ed ilE ,iratroG rop .rT .airotsih al ne aicneic aL .nhoJ ,lanreB eD 1986, pp. 393-468. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 27 cuyos cerebros –según estos estudios- poseían mayores capacidades para el trabajo intelectual11. Las opiniones que reforzaban la idea de la supuesta inferioridad mental femenina, así como los resultados de las investigaciones frenológicas, fueron duramente atacados por autores como John Stuart Mill (1806-1873) y Antoinette Brown Blackwell (1825-1921), quienes considerados que las causas naturales eran en realidad producto de la sujeción con que la mujer había sido destinada a las labores domésticas en la cultura occidental. La difusión de estas ideas permearon las aulas universitarias y los grupos intelectuales durante la segunda mitad del siglo XIX, los cuales abrieron de los hombres, quienes reforzaron el papel de la mujer en las actividades domésticas al fomentar Por otro lado, la discusión de estas ideas, las luchas del movimiento sufragista y las mayores posibilidades de educación para las mujeres hicieron que algunas de ellas, en números limitados, lograran costearse una carrera universitaria, tanto en Estados Unidos como en Europa, Inglaterra, Francia y Suecia, a pesar de la negativa de muchas de esas instituciones de aceptarlas la radiactividad que hicieron de ella la primera persona en recibir los premios Nobel de Química humanidad12. En América Latina, la situación de la mujer no era muy diferente de la de sus congéneres europeas, debido a la restricción de su ingreso a las universidades establecidas en las capitales virreinales y en otras ciudades importantes de los imperios coloniales ibéricos, no obstante, descollaron algunas intelectuales, entre ellas la novohispana Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695). Precisamente, fue en las capitales virreinales donde se dio mayor desarrollo de las actividades de materias primas para la Corona, favoreciendo con ello el desarrollo de actividades como la a transformarse en centros propagadores de las ideas ilustradas en el siglo XVIII comienzos del La participación de la mujer [...] 11 Lemoine. “La mujer y el conocimiento”, pp. 196-201. 12 Lemoine. “La mujer y el conocimiento”, pp. 201-202. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 28 siglo XIX13. La irrupción de las ideas modernas coincidió con la introducción de la Física Experimental y Amigos del País, favoreció el surgimiento de grupos de tertulia, donde no era extraña la participación de mujeres de estratos sociales altos, quienes poseían algún tipo de instrucción que les permitía asimilar las ideas en boga. Este contexto, característico de la primera mitad del siglo XIX, marca el inicio de la participación femenina en la ciencia costarricense, con la presencia de doña Manuela Escalante Nava (m. 1849), llamada también Manuela Escalante Cervantes, pertenenciente a la antigua elite colonial cartaginesa se conservan de dicha mujer. De acuerdo con éstas, Escalante leía tratados de historia, astronomía y geología, por lo que su conocimiento debió de haber sido bastante amplio, sin embargo, no se 14. Aunque el caso de doña Manuela Escalante pudo haber sido aislado, no se descarta que otras mujeres de la época hayan poseído un importante bagaje cultural que incluyera conocimientos heredera de la Casa de Enseñanza homónima (1814) y donde se introdujeron al país las primeras nociones de Física experimental de la mano del Bach. Rafael Francisco Osejo (¿1790-1848?), su primer Rector, no admitió mujeres en su claustro, debido a la enseñanza de profesiones consideradas eminentemente masculinas como el Derecho, la Filosofía, la Teología, la Ingeniería y la Medicina15. Los progresos de la educación femenina a lo largo del siglo XIX, especialmente en su último tercio y la fundación de instituciones como el Colegio Superior de Señoritas (1888), coincidentes con Ronald Eduardo Díaz Bolaños 13 Saldaña, Juan José. “Ciencia y felicidad pública en la Ilustración americana”. Saldaña, Juan José (comp.): La histo- ria social de las ciencias en América Latina. México. Porrúa. 1996, pp. 151-207. Cf. Sancho Dobles, Leonardo. Sor Juana Inés de la Cruz: una voz escindida. Tesis de Maestría en Literatura Latinoamericana. Universidad de Costa Rica. 2005 14 Páez, Jorge E. “Aspectos históricos de la Astronomía en Costa Rica”. Ciencia y tecnología. Vol. 18, núms. 1-2. San José, Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 1994, p. 61. 15 .”XIX olgis le ne aciR atsoC ne aígoloroetem al ed nóicazilanoicutitsni ed osecorp lE“ .ateiluJ arolF ,sevahC onaloS Tesis de Licenciatura en Historia, Escuela de Historia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Costa Rica, 1999, .”sámoT otnaS ed dadisrevinU al ne sacitámetam y nóicacudE“ .ordeP ,ecrA zeugírdoR y legnÁ ,agiñúZ ziuR .69-98 .pp Peraldo Huertas, Giovanni (comp.). Ciencia y Técnica en la Costa Rica del siglo XIX. Cartago. Editorial Tecnológica de Costa Rica. 2002, pp. 87-126. Cf. Pérez Yglesias, María. “Las mujeres y la investigación en la Universidad de Costa Rica: Reto de participación académica”. Un siglo de luchas femeninas en América Latina. Rodríguez Sáenz, Eugenia (ed.). San José, Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 2002, p. 204. 199-222. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 29 para una participación femenina más incipiente en la sociedad costarricense, como se estudia en el siguiente apartado. A mediados de la década de 1880 y como corolario del proceso de consolidación del Estado nacional en Costa Rica, las administraciones liberales pusieron en marcha una serie de políticas en el establecimiento de instituciones como la Dirección General de Estadística (1883), el Museo Nacional (1887), el Observatorio Meteorológico (1887), el Instituto Meteorológico (1888), la Paralelamente, se lleva a cabo una reforma educativa tendiente a centralizar la enseñanza en el Pública en la administración del Gral. Bernardo Soto Alfaro (1885–1889)16. Entre los objetivos de dicha reforma educativa, estaba contemplada la adaptación de la enseñanza secundaria a los postulados positivistas de la época, que consideraban a la ciencia como el motor del tan anhelado progreso: la adopción del modus vivendi burgués y del acervo tecnológico producido por la Revolución Industrial, distintivos de la “civilización” europea a la cual aspiraban los países suizos Henri Pittier Dormond (1857-1950), Jean Rudin (1849-1932), Gustave Michaud (1860-1924) para su desarrollo, al traer introducir nuevas ideas y hacer valiosas investigaciones en campos tan diversos como la geología, la geografía, la meteorología, la botánica, la zoología, la astronomía y la etnografía. La participación de la mujer [...] 16 - .1002 ,aciR atsoC ed dadisrevinU al ed lairotidE y ANUE :aciR atsoC ,ésoJ naS - aidereH .aciR atsoC ne 7091 ed larut Gólcher Barguil, Erika. “El mundo de las imágenes: percepción del sector gobernante de Estados Unidos y Europa Occi- dental. 1882-1914.” Tesis de Maestría en Historia, Sistema de Estudios de Posgrado, Universidad de Costa Rica, 1988. Quesada Camacho, Juan Rafael: “La educación en Costa Rica: 1821-1914”. Costa Rica. Estado, economía sociedad :aciR atsoC ,ésoJ naS .).drooc( aíraM anA ,odarboS yetoB .4191 atsah sanotcótua sedadeicos sal edseD .arutluc y Editorial de la Universidad de Costa Rica – Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica, 1999, pp. 339-443. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 30 participación de los profesores suizos, se encontraba el Observatorio Meteorológico, fundado en las instalaciones del Liceo de Costa Rica el 27 de diciembre de 1887, gracias a la ayuda institucional antiguas propuestas del Lic. Federico Streber y del Prof. Enrique Villavicencio, de dotar al país de 17. por su importancia en el proceso de producción del café, principal producto de exportación de Costa Rica en esa época, permitió el establecimiento del Instituto Meteorológico Nacional (1888), institución integrada por el Observatorio Meteorológico en San José y las nuevas estaciones meteorológicas, dependientes de éste. Para atender las nuevas estaciones, el Dr. Pittier, director del Instituto, propuso a la Comisión Meteorológica -establecida por el gobierno para apoyar y coordinar las labores de la óptimos para la ubicación de estaciones meteorológicas. Sin embargo, la solicitud de Pittier fue recibida a medias por la Comisión Meteorológica, porque el ejército estaba en proceso de modernización y las maestros apenas recibían incentivos para ejercer sus labores y aunque algunos de ellos acogieron la iniciativa, buena parte de las estaciones meteorológicas las operaron los grandes hacendados como (1873-1932)18. La fracasada propuesta hubiera permitido el acceso de muchas mujeres a la práctica de la Ronald Eduardo Díaz Bolaños 17 Solano. “El proceso de institucionalización”, pp. 139-188. Díaz Bolaños, Ronald Eduardo. “El proceso de institucio- .aciR atsoC ed dadisrevinU .airotsiH ne arutaicneciL ed siseT ”.)9491-7881( aciR atsoC ne aígoloroetem al ed nóicazilan 2003, pp. 63-73. 18 Secretaría de Instrucción Pública de la República de Costa Rica (SIPRCR). Boletín trimestral del Instituto Me- teorológico Nacional. Pittier, Enrique (ed.). Tomo 1, núms. 1-2, enero-junio de 1888. San José, Costa Rica. Tipografía Nacional, 1888, pp. 4 y 7 y núm. 3, julio-setiembre de 1888. San José, Costa Rica. Tipografía Nacional, 1888, snp. Díaz Inter.c.a.mbio. Revista sobre Centroamérica y el Caribe. Año 5, número 6. 2008, pp. 190-192. Solís Salazar, Edwin y Gon- zález Pacheco, Carlos. El ejército en Costa Rica. Poder político, poder militar. 1821-1890. San José, Costa Rica. Editorial Alma Mater. 1991, pp. 174-179. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 31 meteorología, debido al peso que tenían las maestras dentro del personal docente del país. Al quedar en el olvido, la práctica de la meteorología en los años siguientes quedó vinculada al Instituto 19. Dicho instituto, cuya existencia se debía al desarrollo de una política de centralización de las mayores conocimientos de los recursos potenciales del país para garantizar su utilidad económica, se vio afectado por las crisis económicas internacionales, que lo llevaron a reestructurarse y a pesar de las transformaciones sufridas, mantuvo siempre su a su cargo la Sección Meteorológica, integrada por el Observatorio Nacional y un creciente número de estaciones pluviométricas, diseminadas a lo largo del país, especialmente en el Valle Central y en la ruta del Ferrocarril al Atlántico, puntos neurálgicos de la economía nacional20. La última reestructuración tuvo lugar en 1901, mientras el país se recuperaba de la fuerte crisis económica ocasionada por la sobreproducción de café brasileño, cuya colocación en el mercado mundial produjo una drástica caída de su precio, afectando gravemente a los países productores de café, entre ellos Costa Rica. A raíz de dicha experiencia, el Instituto se vio obligado a reorientar su 21. Paralelamente, dicha reestructuración permitió el ingreso de nuevo personal a la institución, por lo que tenemos que para 1903, ya había una presencia bastante notoria del elemento femenino en dicha entidad, por lo que en ese mismo año, dos mujeres asumieron la dirección de la Sección Meteorológica, tras el retiro de su encargado, el Ing. Pedro Nolasco Gutiérrez Gutiérrez (1855- 1918)22: Rosalía Obando y Emma Monge. Ambas encargadas asumieron la tarea de reunir y analizar la información meteorológica, producida tanto por el Observatorio Nacional como por las estaciones pluviométricas, publicarla en los Boletines, órgano informativo del Instituto Físico- La participación de la mujer [...] 19 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 95-96. 20 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 94-124. 21 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 125-136. Acuña Ortega, Víctor Hugo y Molina Jiménez, Iván. Historia económica y social de Costa Rica (1750-1950). San José, Costa Rica. Porvenir. 1991, p. 148. 22 del paso del cometa Halley en 1910. Molina Jiménez, Iván. “El paso del cometa Halley por la cultura costarricense de 1910”. El paso del cometa. Estado, política social y culturas populares en Costa Rica (1800-1950). Molina Jiménez, Iván y Palmer, Steven (eds.). San José, Costa Rica. Porvenir-Plumsock Mesoamerican Studies. 1994, pp. 167-190. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 32 Tiempo de los Estados Unidos en Washington DC, donde se publicaban mensualmente como parte de un sistema de información meteorológica internacional23. Además de Monge y Obando, había otras mujeres laborando en el Instituto, aunque su función principales: Anita Cagigal, escribiente ecuatoriana, laboraba para el dibujante Enrique Silva en la Sección Técnica, dedicada a la confección de un mapa actualizado del territorio costarricense; Matilde Pittier (hija del Director), encargada del Herbario Nacional, perteneciente al Servicio de Agricultura, responsabilidad que compartía con el jardinero Alfredo Brade y el conserje Adán Jiménez y por último, Ester Morales Fernández (m. 1919), auxiliar del Museo Nacional, que en esa época estaba en manos del naturalista Paul Biolley24. Esta última funcionaria, hija del connotado músico Gordiano Morales Corrales (1839-1917), se destacó por sus dotes musicales, especialmente para el canto; fue una de las primeras maestras normales que graduó el Colegio Superior de Señoritas (1901) y en cuya labor también colaboró su hermana María Luisa Morales Fernández (1886-¿?) en 191025. En 1903 se incorporó como asistente del Servicio de Agricultura, la Srta. Isabel Lelia Calderón Rojas en sustitución de la Srta. Matilde Pittier, quien había asumido la Secretaría del Instituto, tras la renuncia de Anita Cagigal. Calderón, fue la primera costarricense que ejerció profesionalmente la medicina, estudió en el Medical College de Carolina del Sur (Estados Unidos) y se incorporó al Colegio de Médicos en 192326. Normal del Colegio Superior de Señoritas y el criterio de su elección se basaba en la atribución de un carácter disciplinado producto del sistema de enseñanza promovido por esta institución, que las una funcionaria que cumpliera con los siguientes requisitos: “[...] una instrucción esmerada [...] Se Ronald Eduardo Díaz Bolaños 23 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 140-149. 24 Nacional, 1903. 25 AMNCR. IGB. Exp. 8405 (1903), f. 14. La Prensa Libre, 14 de abril de 1910, p. 2 y La Nueva Prensa, 20 de setiembre de 1930, p. 7. 26 .solgis ortauc ed sévart a esnecirratsoc rejum aL .alegnÁ ,nócahC ed añucA .57 y 1 .ff ,5048 .pxE .BGI .RCNMA Tomo I. San José, Costa Rica. Imprenta Nacional. 1969, pp. 135-136 y 362. Blanco Odio, Alfredo. Los médicos en Costa p. 134. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 33 francés para poder atender á la correspondencia con el exterior; que sepan escribir con máquina la persona que desempeña el puesto en referencia es la que representa al Director durante las ausencias harto frecuentes que éste hace para asuntos de servicios, se requiere que tenga hábitos adquiridos de trabajo y de discreción”27. Esta participación femenina se dio en un contexto donde las mujeres costarricenses de los sectores altos y medios estaban incursionando en nuevos campos laborales, gracias a las mayores oportunidades educativas experimentadas en los últimos años del siglo XIX con el Colegio Superior de Señoritas, proceso que culminó con el ingreso de la estudiante ateniense Felícitas (Lita) Chaverri Matamoros (1894–1934) a la Escuela de Farmacia y cuya graduación en 1917, marcó el ingreso de 28. La Sección Meteorológica del Instituto mantuvo a su cargo la coordinación de la red pluviométrica, integrada por más de treinta estaciones, distribuidas principalmente en el Valle Central y la Vertiente del Caribe, muchas de las cuales fueron manejadas e instaladas por el personal de la United Fruit Company (UFCO). Este hecho se relaciona con la activa colaboración brindada por el fundador de la compañía, Minor Cooper Keith (1848-1929) y su sobrino John Meiggs Keith (m. 1927), al Instituto enclave bananero29. varios observadores en las estaciones de la red pluviométrica controlada por el Insituto Físico- estación pluviométrica de Alajuela. Silva fue una destacada maestra y activista política, quien inició sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Cartago, entidad educativa fundada por las monjas betlemitas dirigidas por la guatemalteca Beata Encarnación Rosal (1820-1886), quienes La participación de la mujer [...] 27 AMNCR. IGB. Exp. 8405 (1903), f. 61. 28 Apuy, Marcia. “Desarrollo de la educación femenina en Costa Rica (1889-1949)”. Surcos de lucha. Zeledón Cartín, .añucA .fC .372-462 .pp ,7991 .lanoicaN dadisrevinU ,rejuM al ed soidutsE ed otutitsnI .aciR atsoC ,aidereH .).de( saílE “La mujer costarricense”, pp. 367-389. 29 1904”. Latin American Research Review, volume 34, number 1. Albuquerque. Latin American Institute, University of New México. 1999, pp. 138 y 143. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 34 abandonaron el país tras la promulgación de la legislación anticlerical en 188430. Silva prosiguió sus estudios y los concluyó en la Sección Normal del Colegio Superior de Señoritas, iniciando sus labores docentes en la Escuela de Niñas de Alajuela (1891) de la que llegó a ser Directora (1894), cargo que desempeñó en otras instituciones escolares femeninas de esta ciudad y llegó a fundar la Escuela Sarmiento de la capital. La historiografía tradicional la recuerda como una de las líderes del movimiento cívico contra el régimen del Gral. Federico Tinoco Granados (1917- 1919) y activa integrante de la sección costarricense del movimiento Acción Popular Revolucionaria Americana (APRA) -fundada por el político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979)- grupo de la década de 192031. Además de esta contribución, merece destacarse la de otra mujer que hizo observaciones Gutiérrez (1860-¿?), hermana del Lic. Pedro Nolasco Gutiérrez, Jefe de la Sección Meteorológica de dicha entidad durante varios períodos entre 1895 y 1910 y de quien había recibido instrucción se conservan registros correspondientes a los meses de junio a noviembre de 1892, julio a diciembre de 1894 y enero a mayo de 189532. Aunque estos datos se encuentran incompletos, tienen la particularidad de haber sido registrados por una mujer fuera de un marco institucional, por lo que se puede inferir que había interés por la nacional e incluso, entre las mujeres instruidas de la época. La Srta. Gutiérrez hizo observaciones barométricas y termométricas, pero no siempre pudo contar con instrumentos, dedicándose a recopilar datos en forma cualitativa, anotando información sobre vientos o tormentas eléctricas y medía las horas de lluvia empleando un sencillo reloj, tal y como lo consigna la tabla 1 del anexo33. Ronald Eduardo Díaz Bolaños 30 AMNCR. IGB. Exp. 8405 (1903), ff. 4, 8 y 71. Castro Castro, María Enriqueta y Colombo Víquez, María Lina. Can- temos los triunfos (Reseña histórica del Colegio Superior de Señoritas). San José, Costa Rica. Imprenta Nacional. 1989, pp. 141-142. Sobre la legislación anticlerical de 1884, véase la obra de Vargas Arias, Claudio. El liberalismo, la Iglesia y el Estado en Costa Rica. San José, Costa Rica. Ediciones Guayacán. 1991. 31 .aciR atsoC ,ésoJ naS .rpmier ª4 .0391-0781 .aciR atsoC ne selaicos sahcul saL .rimidalV ,someL eD zurC aL eD Editorial Costa Rica y Editorial de la Universidad de Costa Rica. 1984, p. 222. Castro y Colombo. Cantemos los triunfos, pp. 141-142. 32 AMNCR. IGB. Exp. 8543 (1895), ff. 214-215. 33 AMNCR. IGB. Exp. 8543 (1895), f. 215. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 35 Como nota interesante, el Ing. Pedro Nolasco y su hermana estudiaron el comportamiento de una tormenta al comienzo de la estación lluviosa de 1892 y siguiendo el paradigma astrometerológico, asociaron el origen de dicho fenómeno con la posición de los astros según las efemérides de la época: “La misma Señorita [Micaela] [testado: observó] anotó que el primero de Mayo [1892] hubo un fuerte aguacero no sólo en aquel puerto [Puntarenas] sino en la vecina hacienda “El Carrizal’, y su hermano [Pedro Nolasco] observó que aquél se extendió a San Ramón, Atenas y Palmares, y que al mismo tiempo hubo una garúa en San José y que al día siguiente, teniendo la Luna 6 días y encontrándose en la constelación de Cáncer, principió la estación lluviosa en San José con un aguacero seguido de la 1 horas 10 minutos á las 5 horas 30 minutos pasado meridiano. Sin hacer observadores anotaron que el 2, 3 y 4 de [testado: Mayo] [sobrerrenglonado: dicho mes] los (Guanacaste)”34. La participación de las mujeres en las actividades investigativas del Instituto Físico- Pittier (1904), quien se trasladó a laborar al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en Washington y la dirección de la entidad fue asumida por el naturalista costarricense Anastasio Alfaro González (1865-1951), quien encargó la Sección Meteorológica al Ing. Pedro Nolasco Gutiérrez, cuyas funciones compartió con Ester Morales, Isabel Calderón y María Luisa Morales35. Algunos de los reportes meteorológicos del Observatorio Nacional fueron obra de dichas funcionarias, principalmente por Isabel Calderón y Ester Morales36. del Instituto Pedagógico de Chile (1900) y profesor del Colegio Superior de Señoritas, se orientó excursión a Santa María de Dota del 27 de diciembre de 1908 al 3 de febrero de 1909, en la que participaron su hermana Anita Tristán y las Srtas. Nelly Quirós, Juana Villalobos y María Isabel 37. Esta última, conocida bajo La participación de la mujer [...] 34 AMNCR. IGB. Exp. 8543 (1895), ff. 214-215. 35 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 137-153. 36 La República, 5 de octubre de 1905, p. 3 y La Prensa Libre, 21 de octubre de 1907, p. 3. 37 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 92, f. 39. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 36 el pseudónimo de Carmen Lyra (con el que aparecerá en los siguientes apartados) llegaría a ser una de las escritoras costarricenses más prominentes de su generación, destacándose por sus dotes intelectuales e inquietudes sociales y políticas, al convertirse en una de las introductoras de la pedagogía montesoriana en Costa Rica, fungir como futura profesora de la Escuela Normal de Costa Rica y una de las fundadoras del Partido Comunista (1931); sin embargo, desde los comienzos de su trayectoria, esta célebre maestra se orientó hacia la producción literaria, las cuestiones pedagógicas y la manifestación de sus inquietudes políticas38. muchas de las funcionarias abandonaron la institución. En el siguiente apartado, se analizará el papel de la mujer en el desarrollo de la meteorología costarricense en las siguientes tres décadas. Coronado39 casos con el apoyo de investigadores extranjeros que visitaban el país. Ello, por el debilitamiento del movimiento generado por Pittier, por la poca acción generada por el Museo [Nacional], y por la principalmente a la docencia en las instituciones de educación secundaria.” La anterior opinión ha sido cuestionada por una investigación reciente40 que sostiene más 1944), el Prof. José Fidel Tristán, el Prof. Alberto Manuel Brenes (1870-1948) y el Dr. Gustave Michaud, quienes lograron producir importantes investigaciones en Costa Rica y tuvieron contacto Ronald Eduardo Díaz Bolaños 38 .”0391 ed adacéd al ne sallaF siuL solraC y aryL nemraC :rarepucer rop atsinumoc odasap nU“ .návI ,zenémiJ aniloM .aciR atsoC ed dadisrevinU al ed lairotidE .aciR atsoC ,ésoJ naS .socitílop soyasnE .siuL solraC ,sallaF y nemraC ,aryL 2000, pp. 6-66. Castro y Colombo. Cantemos los triunfos, pp. 138-139 39 Tecnológica de Costa Rica, 1997, p. 263. 40 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 138-139, 150-153 y 172-243. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 37 valiosas experiencias como la Cuarta Conferencia Sanitaria Internacional (1909-1910)41, apoyada Además, de acuerdo con Viales y Clare42 Estado empataban con la concepción liberal de colonizar – desarrollar, a partir de una percepción de la naturaleza como materia prima por explotar.” Es en este contexto que los intereses del Estado, de familias adineradas tenían hacia la ciencia, gracias a una esmerada educación, o bien, por distinguida dama Amparo López-Calleja y Barrueto (1863-1957), esposa del ornitólogo Dr. José al lado de su marido, organizando colecciones botánicas y ornitológicas en su residencia de La Sabana, donde instaló el mejor jardín botánico de la Costa Rica de su tiempo, envió especímenes al Instituto Smithsoniano de Washington DC, en cuyo Museo de Historia Natural su esposo había hecho estudios y observaciones biológicas durante cuatro años al lado del naturalista alemán Dr. don Tonduz (1865-1921) y Karl Wercklé (1860-1924) y colaborando con la administración de la Botica Francesa y cuyo negocio asumió tras la muerte de Zeledón43. La participación de la mujer [...] 41 Arias Sánchez, Raúl Francisco. Médicos y cirujanos en la Historia de Costa Rica de la Colonia al liberalismo. San José, Costa Rica. Ministerio de Salud. 2002, pp. 260-263. 42 Viales Hurtado, Ronny y Clare Rhoades, Patricia. “El Estado, lo transnacional y la construcción de comunidades Jorge A. y Solano, Flora J. (eds.). Concepciones y representaciones de la naturaleza y la ciencia en América Latina. San José, Costa Rica. Universidad de Costa Rica, Vicerrectoría de Investigación. 2009, p. 108. 43 Ossenbach Sauter, Carlos. Breve historia de la orquideología en Costa Rica. San José, Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 2003, pp. 22-23. Acuña. La mujer costarricense, pp. 453-454. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 38 Licda. Ángela Acuña Braun (1888-1983), en los siguientes términos: “Amante de la botánica. En la construcción de sus parques puso manos de artista. Conoció sus plantas, las analizó, describió, 44. pasaron al Museo Nacional, entre ellas, la Sección Meteorológica, cuyo nuevo jefe fue el Ing. Rafael Tristán Fernández (1882-1969) -hermano del Prof. José Fidel Tristán- quien realizó importantes estudios en el área de la sismología y la meteorología entre 1911 y 193645. meteorología, si bien su esposa Elisa Fernández se encargó de la Sección Sismológica del Instituto 46. No obstante, la evolución de las ideas meteorológicas en la sociedad costarricense hizo que estas se incorporaran en el programa de las nuevas agrupaciones políticas, surgidas en las décadas de 1920 y 1930, entre ellos el efímero Partido Socialista (1929), cuyo no prosperó por el escaso apoyo que recibió entre los sectores populares del país, que se sintieron más atraídos por el Partido Comunista de Costa Rica, fundado el l6 de junio de 1931, donde participó una nutrida representación femenina, sobresaliendo las escritoras Carmen Lyra, Adela Ferreto Segura (1903-1986), Emilia Prieto Tugores (1902-1986) y Luisa González Gutiérrez (1904-1999)47. incluyó en su Programa Mínimo, políticas de desarrollo rural e higienización que implicaban la y meteorológicas, requeridas para la instalación de colonias sanitarias, granjas de descanso, nuevas vías de comunicación (caminos y ferrocarriles), la explotación agrícola socializada de las tierras estatales y la introducción de cursos de agricultura en las instituciones educativas nacionales48. Ronald Eduardo Díaz Bolaños 44 Acuña. La mujer costarricense, p. 453. 45 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 184-233. 46 .aciR atsoC ,ésoJ naS .1391 ed oñA .ertsemeS remirP .soterceD y seyeL ed nóicceloC .aciR atsoC ed acilbúpeR 1931, p. 469. 47 De La Cruz. Las luchas sociales en Costa Rica, pp. 41-248. Molina Jiménez, Iván y Palmer, Steven. Historia de Costa Rica: breve, actualizada y con ilustraciones. San José, Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 1997, p. 65-70. Pérez. Breve historia contemporánea, pp. 91-92 y 107-110. 48 Díaz. “El proceso de institucionalización”, p. 221. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 39 los profesores José Fidel Tristán, su esposa Esther Castro Meléndez (1884-1947), Anastasio Alfaro, Paul Schaufelberger y Juvenal Valerio (1900-1971), los presbíteros Víctor Manuel Sanabria Martínez (1899-1952), futuro Arzobispo de San José y Juan Koch y el historiador Hernán Peralta (1892-1981)49. El propósito fundamental de dicha sociedad fue incentivar la vida intelectual nacional y especialmente en su juventud, reconociendo la necesidad de orientar sus trabajos hacia la realidad social, en una época de grandes penurias económicas producto de la crisis de 192950. Esta como lo expresó Esther de Tristán: “... nuestro centro no tiene la pretensión de investigar los muy elevados problemas de la Física, las Matemáticas, la Biología ni tampoco averiguar si Einstein desarrollo del mundo mineral u orgánico”51. 52. Castro se graduó de Maestra Normal (1905), impartió lecciones en la Escuela Anexa al Colegio Superior de Señoritas, efectuó estudios privados en Ciencias Físicas y Naturales y a partir de 1925 inició las lecciones en la primera asignatura en el citado colegio y cuya labor fue reconocida por la Junta de Directores de los Colegios de Segunda Enseñanza y Normal al recibir el título de Profesora de Ciencias Naturales y su tesis, titulada Estudio biológico del poró (Eryhtrina) (1930) consisitó en una investigación del proceso de polinización de este árbol a través de los gorriones53. Una nota publicada en el boletín El Maestro, que se publicaba en aquel entonces, comenta de La participación de la mujer [...] 49 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 50 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. Sobre los efectos de la depresión económica de la década de 1930 en Costa Rica, véase Molina y Palmer. Historia de Costa Rica, pp. 71-73 y Pérez. Breve historia contemporánea, pp. 92-93 y 114-115. 51 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 52 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 53 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 40 maestra para señalar los buenos rumbos, representa un servicio muy importante en la enseñanza pública”54. Castro fue contemporánea de las conocidas dirigentes femeninas, Licda. Ángela Acuña Braun, fundadora de la Liga Feminista y Carmen Lyra del Partido Comunista, célebres por sus opiniones antagónicas respecto a la participación política de las mujeres en la sociedad costarricense, optando por una posición intermedia entre las tesis de ambas, tras analizar la diferenciación sexual con base en las teorías biológicas de la evolución darwiniana: “Para mí, los dos sexs [sic], con sus deben marchar separados por el mundo porque el uno es complemento del otro”55. Esta profesora fue un activo elemento del Colegio Superior de Señoritas, defendiendo la idea de enseñar a los escolares los fundamentos de la meteorología para familiarizarlos con dicha ciencia: “Los niños que terminan sus estudios en la escuela primaria deberán estar capacitados para conocer, aunque elementalmente, la mayor parte de los fenómenos meteorológicos que están á su alcance. Con esto se les acostumbra a observar bien estos fenómenos que diariamente se presentan a su vista, y a interpretarlos correctamente, fomentando así el interés por estos asuntos, tan íntimamente relacionados con la vida”56. Esta autora dio instrucciones para efectuar observaciones de viento y nebulosidad, recomendando la formación de registros meteorológicos en las escuelas para integrarlos a la red dirigida por el Observatorio Nacional -cuya jefatura estaba a cargo de su cuñado Ing. Rafael Tristán- y no se hizo efectiva por el desinterés de los maestros de inculcar los fundamentos de la meteorología años, después de los interesantes trabajos realizados por el Profesor Henri Pittier”57. Su labor educativa en pro de la enseñanza de la meteorología trascendía el campo teórico al proponer a los estudiantes la realización de experiencias sencillas: “Llévense al campo dos vasos Ronald Eduardo Díaz Bolaños 54 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 55 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. Sobre la participación política de las mujeres costarricenses, véase la obra de Rodríguez Sáenz, Eugenia. “La lucha por el sufragio femenino en Costa Rica (1890- 1949)”. Un siglo de luchas femeninas en América Latina. Rodríguez Sáenz, Eugenia (ed.). San José, Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 2002, pp. 87-110. 56 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 57 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 41 o dos latas de salmón vacías y un pedazo de hielo. Sobre una tabla pequeña se colocarán los dos recipientes y en ellos se pondrá agua, hasta un poco más de la mitad. En uno de los dos recipientes se colocarán además unos pedazos de hielo. Después de un rato, se notará que las paredes exteriores del recipiente que contiene agua con hielo, se cubren con numerosas gotitas de agua, fenómeno que no se observa en el vaso que contiene agua solamente”58. Por último, la profesora Castro publicó una sencilla explicación de la coloración rojiza que adquiría el Sol en algunas épocas del año como una consecuencia de la inveterada costumbre de quemar los terrenos en el Valle Central para su utilización agrícola: “Durante varios días del mes de marzo toda la atmósfera de la Meseta Central está impregnada de polvo y humo de las muchas quemas que torpemente practican nuestros campesinos en los montes cercanos [...] Un quemas es muy grande, la atmósfera está tan saturada de polvo, carbón, etcétera, que pasan sólo los rayos rojos visibles del espectro solar, los que en nuestra retina producen la sensación del color rojo intenso de sangre”59. La profesora Castro contribuyó con otros campos de la ciencia costarricense publicando numerosos trabajos divulgativos bajo diversas temáticas en la prensa pedagógica de la época, las Ciencias Naturales. Entre estos artículos se destacan: “Coeducación o coinstrucción” (1929), “Un caso extraordinario de mimetismo” (1929), “El fenómeno biológico de la dormilona” (1929), “En la azotea del Colegio de Señoritas: descripción del panorama” (1929), “Estudio elemental de una criptógama: La Marchantia” (1929), “Estudio de un alacrán” (1930), “Estudio de una planta: La reina de hígado de bacalao en nuestro organismo” (1933), “Las frutas, alimento natural por excelencia” (1933) y “La tuberculosis” (1934)60. La participación de la mujer [...] 58 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 59 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. 60 ANCR. Fondo Particular José Fidel Tristán Fernández. Exp. 146, snf. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 42 Dr. Henr Pittier, manifestó la siguiente opinión respecto al cierre de la institución: “... en vez de hacer gobernantes incomprensivos del bien que ellas puedan prestar, decretan su cierre, poniendo como excusa motivos económicos y que esta institución ya no responde al ideal que la creó, como si no fueran éstas las personas que por su alto cargo, su comprensión de las necesidades del país, las llamadas a velar porque estos ideales se cumplan y dejen trayectoria luminosa en el pueblo”61. institución, por lo que el Director del Museo Nacional, Prof. Juvenal Valerio, en un esfuerzo por reintegrar el Observatorio Meteorológico, solicitó al gobierno de Cortés su integración al Museo, después de haber recibido su Sección Geológica. La propuesta de Valerio no tuvo lugar porque esta administración decidió enviar su Sección Meteorológica al Departamento Nacional de Agricultura62. En los años posteriores, con la fundación de la Universidad de Costa Rica (1940), fue posible del observatorio meteorológico en los terrenos del antiguo Centro Nacional de Agricultura que fueron transferidos en esa época a la casa de estudios superiores. En este proceso fue vital la participación de su director, el Dr. José Merino y Coronado (1913-1987), cuya hermana, Ester Merino (1914-2003) funciones63. Conclusiones Los cambios en los procesos educativos experimentados en la sociedad costarricense y los la participación de mujeres como Micaela Gutiérrez, Ester Morales, Isabel Calderón, Ester Silva, Emma Monge, Rosalía Obando, Esther Castro y Ester Merino, cuyas investigaciones sirvieron para Ronald Eduardo Díaz Bolaños 61 de Costa Rica, 1942, pp. 1-2. 62 La Tribuna, 26 de enero de 1936, p. 14 y 21 de junio de 1936, p. 4 63 Díaz. “El proceso de institucionalización”, pp. 250-256. TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 43 ampliar el conocimiento meteorológico en el país. Varias de ellas fueron publicadas en los diarios secundaria en los primeros años del siglo XX. Aunque los vínculos familiares o laborales fueron decisivos para su incorporación a las las mujeres, principalmente en el mundo industrializado, habían realizado grandes esfuerzos para incorporarse en universidades y laboratorios, lucha comparable a la efectuada por el reconocimiento de sus derechos políticos y ciudadanos, así como la conquista de mayores oportunidades en el ámbito laboral. Anexo Tabla 1 Precipitaciones en Puntarenas (1894) Fecha Hora Observaciones julio 28 de 2 a 4 p.m. acomañadas de truenos Julio 30 de 4:30 a 5 p.m. Id. Id. Agosto 4 de 4: 30 a 6 p.m. Id. Id. Agosto 9 cayendo un trueno a las 2hrs. 40 mins. p.m. Agosto 24 desde las 6 p.m. Id. viento fuerte Lluvias observadas en pluviómetro (m/m) Día Setiembre Octubre Noviembre Diciembre 1ª - - 7,2 [¿?] - 2ª - - 2,7 - Fuentes Impresos República de Costa Rica. Colección de Leyes y Decretos. Primer Semestre. Año de 1931. San José, Costa Rica. 1931. Secretaría de Instrucción Pública de la República de Costa Rica (SIPRCR). Boletín trimestral del Instituto Meteorológico Nacional. Pittier, Enrique (ed.). Tomo 1, núms. 1-2, enero-junio de La participación de la mujer [...] TRAMA Tecnología Cultura Desarrollo Vol. II, # 2, 2011 44 1888. San José: Tipografía Nacional, 1888. Secretaría de Instrucción Pública de la República de Costa Rica (SIPRCR). Boletín trimestral del Ins- .8881 ed erbmeites-oiluj ,3 .mún ,1 omoT .).de( euqirnE ,reittiP .lanoicaN ocigóloroeteM otutit San José: Tipografía Nacional, 1888. 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